5 posibles soluciones al derrame de petróleo en el Golfo de México

Frente a la desesperación planetaria por solucionar el masivo derrame petrolero en el Golfo de México han surgido diversas propuestas en busca de encontrar una respuesta a este desastre ambiental; Ecoosfera te presenta algunas de ellas

Frente a la desesperación planetaria por solucionar el masivo derrame petrolero en el Golfo de México han surgido diversas propuestas en busca de encontrar una respuesta a este desastre ambiental. De entre estas,  algunas producto de la conciencia, la genuina preocupación, o simplemente la imaginación de diversos actores de la sociedad,  quizá podría forjarse una respuesta combinada que permita, tras angustiantes semanas, finalmente resolver este derrame que tendrá graves consecuencias para el entorno. La devastación ecológica esta ya firmada, sin embargo, cada momento que transcurra sin resolverse podría costarle aún más caro a nuestro planeta.

Es importante aclarar que paralelamente a la ejecución de una respuesta rápida y certera, tendría que estarse trabajando en la detección y castigo de otros agentes que han contribuido al inicio de este derrame y a la tardanza en hacerle frente: corrupción de autoridades y corporaciones, incompetencia, negligencia, intereses financieros inmiscuidos y, sobretodo, en nuestra adictiva dependencia, como sociedad contemporánea, frente al petróleo.

1) La maquina para procesar petróleo

Esta tecnología ha sido ofrecida por la empresa de Kevin Costner, el actor noventero de Hollywood. Aparentemente, la maquina desarrollada por Costner y su grupo de inversionistas puede procesar, mediante procesos bioquímicos, el petróleo en crudo y extraer sus propiedades hasta que simplemente sea transformado en agua.

“Hace años, antes de involucrarme en esto, cada vez que me enteraba de un derrame de petróleo me preguntaba cómo era posible que no pudiéramos limpiarlo” afirmó Costner. “La máquina es robusta y trabaja a una velocidad de 200,000 galones por minuto. Elimina el 99% del petróleo” agregó a la cadena estadounidense de noticias, ABC News.

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2) Hongos para descomponer contaminantes de los hidrocarburos

Propuesta hecha por el brillante científico Paul Stamets, experto en micología y con amplios estudios en las propiedades de los hongos como agentes que aceleran la descomposición de diversos contaminantes. Los fungi producen 120 enzimas, muchas de las cuales descomponen una serie de toxinas de hidrocarburos. En un estudio realizado por los laboratorios Batelle, Stamets descubrió que los micelios de los hongos de ostión redujeron la concentración de hidrocarburos en tierra contaminada por gasolina diesel de 10,000 partes por millón a sólo 200 ppm en 16 semanas.

Esta iniciativa se presenta como una alternativa complementaria, que, en combinación con otras acciones, podría reducir significativamente los niveles de contaminantes esparcidos alrededor del Golfo de México. Sin embargo, por sí sola sería difícil que representara una verdadera solución ya que para inhibir los contaminantes de esta cantidad de petróleo se requerirían más hongos de los que actualmente existen en el mundo.

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3) Utilizar paja para absorber el petróleo

Como muchos sabemos la paja utilizada en las granjas para alimentar los animales, tiene increíbles propiedades de absorción. Por eso, y quizá también por la desesperación frente a la falta de soluciones, se han realizado tentativas para arrojar toneladas de este material a ala zona afectada en busca de que absorba el petróleo y luego sea retirada. Autoridades de Florida ya lo han intentado en algunas de sus costas, sin embargo, han sido reprochados por el gobierno federal, ya que según algunos especialistas, si la paja se llegase a hundir al fondo del mar, simplemente entorpecería las futuras labores de combate y mantendría el mismo nivel de contaminación en las aguas.

4) Explosiones nucleares

Hace décadas la Unión Soviética logró sellar diversos pozos subacuáticos de gas metano al introducir bombas nucleares a los mismos. La explosión atómica generaba un calor tal que lograba el derretimiento de las capas de piedra que rodeaban dichos yacimientos provocando que se sellaran definitivamente. Aunque parece una propuesta bastante descabellada lo cierto es que es de las pocas alternativas de las que se tienen antecedentes exitosos.

“Probablemente lo único que queda por hacer es crear un sistema armado y enviarlo al fondo, a unos 18,000 pies, detonarlo, y quizá pueda sepultar la fuga” afirma Matt Simmons, un experto en energía nuclear de un centro de investigaciones en Houston. Sin embargo, esta medida ha sido tajantemente descartada por el consejo de la Naciones Unidas, así como por Steven Chu, Secretario de Energía estadounidense.

5) Fuego

Parece que una de las alternativas aparentemente lógicas apuntan a la combustión como un recurso efectivo para hacer desaparecer el petróleo del agua. El sentido común nos indica que la manera más rápida de consumir un combustible es a través del fuego. De hecho, BP, la corporación petrolera responsable del derrame en el Golfo de México ha conducido cinco incendios controlados en la zona con el fin de comprobar su efectividad. Y aunque esta salida no debería descartarse por completo, lo cierto es que la contaminación ambiental que se generaría, con el humo producto del crudo quemado en la atmósfera, agregaría nuevas consecuencias a este ya histórico ecocidio.



Derrame de 3 000 barriles de petróleo en el Amazonas de Perú

Desgraciadamente esta no es la primera vez que la selva peruana se ve amenazada por la explotación de hidrocarburos, pues desde el 2011 se han registrado al menos 20 estados de emergencia como resultado de fallas en las tuberías del Oleoducto Norperuano.

Más de 3 000 barriles de petróleo –alrededor de 477 000 litros– de Petro-Perú se derramaron sobre los ríos de la amazonia peruviano, lo cual provocó la emisión de estado de emergencia en seis comunidades indígenas ubicadas en el distrito de Morona, provincia del Datem del Marañón, en la región de Loreto. 

De acuerdo con los representantes de las comunidades indígenas atribuyeron el derrame a la falta de mantenimiento del Oleoducto Norperuano, desencadenando dos accidentes que han contaminado al menos 30 km del río Chiriaco y el río Marañón. Pese a que la zona posee grandes bloques de bosque tropical intacto, los científicos encuentran imposible calcular el impacto real del derrame. 

En palabras del biólogo de la conservación del Instituto de Investigaciones Ecológicas, en Sao Paulo, Brasil, Clinton Jenkins, “La amazonia peruana es tremendamente compleja y diversa, pero es una parte del mundo de la que no sabemos mucho […] Conocer los impactos biológicos es difícil porque tenemos muy poca información de lo que hay ahí, para empezar.”

Desgraciadamente esta no es la primera vez que la selva peruana se ve amenazada por la explotación de hidrocarburos, pues desde el 2011 se han registrado al menos 20 estados de emergencia como resultado de fallas en las tuberías del Oleoducto Norperuano. Al tratarse de un problema sistémico, los derrames ocurren de manera regular “y las repercusiones no van a desaparecer fácilmente.”

Ahora, según el ministro de Ambiente, Manual Pulgar-Vidal, restaurar la flora y fauna de las áreas afectadas demorará un año; sin embargo, la realidad es que situaciones como esta tienden a destruir paisajes naturales por completo, alterando procesos básicos en las plantas y, por tanto, en la fauna. Y una vez que el petróleo llegue a la zona más baja de Loreto, donde hay grandes extensiones de palamares, se liberaría una cantidad significativa de dióxido de carbono hacia la atmósfera. 

Muchos habitantes de la región son cazados por las comunidades indígenas que viven en aislamiento voluntario, por lo que ahora es muy probable que no tengan peces ni animales terrestres para alimentarse, ni agua dulce para beber. Algunos de ellos han comenzado a enfermarse, sufriendo de dolor de cabeza, vómitos, diarrea y ronchas, dermatitis alérgica, faringitis, bronquitis y gastroenteritis. 

 

 

 

 



¿Por qué el Acueducto Independencia atenta contra el pueblo yaqui y es nocivo para el medio ambiente?

La sustentabilidad del proyecto es cuestionada, entre otros motivos, por no especificar la cantidad de agua extraída de una cuenca aprovechada por un pueblo milenario: el yaqui

Entre los temas ambientales en México que más han magnetizado la atención colectiva está el Acueducto Independencia, que abastece de agua a la ciudad norteña de Hermosillo, Sonora. Se trata del 2o acueducto más grande de México; sin embargo, su construcción y uso han estado envueltos en polémica, pues el acueducto pasa por sobre la cuenca del río Yaqui. Su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ha sido incluso invalidada por la Suprema Corte de Justicia por sus inconsistencias y su sustentabilidad ha sido cuestionada pues, por ejemplo, se desconoce la cantidad de líquido exacto extraído de la cuenca del Yaqui. 

La historia

Desde 1940 un decreto del presidente Lázaro Cárdenas otorgó, por derechos de territorio, el uso de 50% del agua existente del caudal del río al pueblo yaqui. De esta manera, este grupo  milenario depende férreamente del uso de dicho río para su supervivencia cultural y productiva. 

En 2010 el gobierno de Sonora presentó un proyecto para la construcción del Acueducto Independencia, que transportaría desde el río Yaqui y la presa Plutarco Elías Calles (El Novillo) el trasvase 75 millones de metros cúbicos de agua anuales hasta la ciudad de Hermosillo (ubicada en la cuenca del río Sonora).

Ante esto, y como muchas luchas sociales colectivas que ahora se llevan a cabo en el terreno judicial, los yaquis interpusieron un amparo que invalidara la autorización del MIA que la autoridad de México en materia ambiental, la SEMARNAT, había aprobado. Así, la Suprema Corte de Justicia anuló ese dudoso estudio de impacto ambiental y ordenó la consulta al pueblo yaqui conforme a estándares internacionales de reconocimiento de los derechos indígenas. 

Sin embargo, organizaciones como el  Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) han cuestionado el hecho de que, aunque se invalidó el permiso de la SEMARNAT, la obra sigue operando. Es un acto paradójico: por un lado las autoridades judiciales más importantes del país han reconocido que existen fallas en los estudios de impacto ambiental presentados pero, por otro, ello no ha implicado la detención de la obra. 

El Acueducto Independencia ha despertado una vez más la discusión sobre la polémica antagónica, desde hace un siglo, entre la supuesta modernización o el beneficio de las mayorías a costa de las minorías, y el medio ambiente, un binomio en el que las minorías suelen ser las más perjudicadas en el supuesto “progreso” aunque, de hecho, numerosos pueblos indígenas han probado que tienen mucho mejor comprendido este tema.

Twitter de la autora: @anapauladelatd

 

Autor: Ana Paula de la Torre
Politóloga de carrera, colabora para diversas publicaciones digitales como Pijama Surf. Creadora del proyecto ciudadano yanostoca.com. Y pintora ocasional