10 años después del más grande derrame de petróleo en Brasil el ecosistema no se recupera

El derrame de petróleo del Golfo de México parece ser mucho peor de lo que se nos dice; un ejemplo del ecocidio que acontece, a una mucho menor escala, es lo que sucedió en la bahía de Guanabara en el estado de Río de Janeiro en Brasil.  Debido a las condiciones similares entre los manglares […]

El derrame de petróleo del Golfo de México parece ser mucho peor de lo que se nos dice; un ejemplo del ecocidio que acontece, a una mucho menor escala, es lo que sucedió en la bahía de Guanabara en el estado de Río de Janeiro en Brasil.  Debido a las condiciones similares entre los manglares de Guanabara y los pantanos de Florida, este podría ser una forma de proyectar la recuperación.

El reportero de Al Jazeera señala en el video que el desastre de la fuga en Brasil significa sólo el 25% en total de lo que se está derramando diariamente en el Golfo de México, esto para que dimensionemos el nivel del ecocidio.

Como se puede apreciar en el video, la bahía de Guanabara se ha convertido en un yermo infértil donde casi nada crece. Evo da Silva, un pescador local, dice que antes del derrame no era extraño atrapar 100 kilos de pescado y cangrejo en un día. Hoy, en un buen día, se va feliz con 5 kilos.

Da Silva dice, también, que muchos peces que existían en la bahía simplemente ya no existen ahí.

Originalmente después del derrame de Petrobras se calculó que en 10 años se recuperaría el ecosistema; diez años después la cruda realidad es que la destrucción permanece. Vivir por petróleo es morir por petróleo.



Esto es lo que dice Greenpeace acerca del ecocidio en el manglar de Tajamar

El fin de semana las autoridades del Gobierno de Quintana Roo destruyeron 57 hectáreas de manglar para dar paso a un proyecto turístico impulsado por Fonatur sin importar el destino de flora y fauna única del lugar.

Antes de la madrugada de este sábado, si pasabas por Tajamar, en Cancún, podrías ver 57 hectáreas de manglar que aún daban la lucha por sobrevivir. Este mangle había logrado sobrevivir gracias a las acciones del movimiento “Salvemos Manglar Tajamar” y hasta de un grupo de niños quienes se organizaron para defenderlo de la codicia de empresarios y autoridades que buscan crear el complejo turístico “Malecón Tajamar”.

Este manglar de miles de años fue devastado con la ayuda de policías municipales, estatales y de toneladas de maquinaria pese a las irregularidades en las que incurrió el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), quienes falsearon información al punto de negar incluso la existencia del mismo manglar. Esta zona destruida con el visto bueno de las autoridades estatales y federales era el hogar de cocodrilos, iguanas, aves y serpientes entre otras especies.

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La pérdida de un manglar no es ni debe ser trivial, hablar del manglar es describir las costas mexicanas, pues México es uno de los países que más extensiones de manglar tiene en el mundo, de acuerdo con Conabio (1). Estos arbustos y árboles retorcidos modelan las desembocaduras de agua dulce al mar, pues entre sus características está soportar la salinidad del agua que se encuentra entre los límites del agua dulce con el agua salada. Allí forman un paisaje único, permitiendo la coexistencia de un sinnúmero de especies que se ven beneficiadas por la protección que esta vegetación otorga.

El manglar provee al ser humano de una gran cantidad de beneficios también llamados servicios ecosistémicos, albergan una gran cantidad de especies que se utilizan para el comercio pesquero, es utilizado como una fuente de energía al servir de leña y además forma una barrera natural contra las inundaciones, por lo que actúa como un muro contra huracanes. También impide la erosión de las zonas costeras, actúa como un filtro natural manteniendo la calidad del agua y es refugio para una gran cantidad de flora y fauna.

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De acuerdo con la FAO, en las últimas dos décadas más de 35 por ciento (2) del manglar se ha perdido en gran parte por su tala indiscriminada y los efectos del cambio climático, sin embargo la destrucción de este bosque con fines inmobiliarios ha sido una de las mayores causas de su extinción en México. No es de sorprendernos que las inundaciones golpeen más frecuentemente en estas zonas afectando, de sobremanera, a quienes menos tienen.

Greenpeace México condena la destrucción del manglar de Tajamar y exige a las autoridades federales y estatales detener estas obras que atentan contra el ecosistema hasta que no se resuelvan y transparenten los procesos y recursos interpuestos por la sociedad civil. Si las obras son suspendidas es posible que el manglar se recupere de forma natural. Con el proyecto depredador de Fonatur no sólo se le ha dado un golpe duro al manglar mexicano, también a muchas plantas y animales que dependen de él, a México, su riqueza natural y a la sociedad.

Para encontrar más información con respecto al trabajo de las organizaciones de la sociedad civil en Tajamar entrar a la web de Salvemos Manglar Tajamar.

*Miguel Rivas es responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace México y actualmente es candidato a Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Twitter del autor: @migrivass

Referencias

1) http://www.biodiversidad.gob.mx/ecosistemas/manglares2013/pdf/minuta_tipos_de_manglar.pdf

2) Status and trends in mangrove area extent worldwide. By Wilkie, M.L. and Fortuna, S. Forest Resources Assessment Working Paper No. 63. Forest Resources Division. FAO, Rome, 2003.

Crédito de las fotos: Salvemos Manglar Tajamar



Más de 35 mil morsas podrían morir por causa del deshielo en Alaska

Una prueba irrefutable de la realidad del calentamiento global: una dolorosa imagen de decenas de miles de morsas y focas que quedaron varadas en una playa de Alaska que perdió todo su hielo

Si todavía existen dudas sobre la realidad del cambio climático, aquí una dolorosa evidencia: la muerte inminente de al menos 35 mil morsas que se encuentran varadas en una playa de Alaska, un incidente provocado por el deshielo súbito de la región.

Hace unos días, a finales de septiembre, personal adscrito al Fish and Wildlife Service de Estados Unidos había alertado sobre la cuantiosa población de animales marinos atascados en la zona, y aunque entonces el número se estimó en poco más de 1,500, en los siguientes días creció exponencialmente hasta alcanzar decenas de miles.

El Control Geológico de Estados Unidos emitió un comunicado en el que ofreció esto como explicación de tan terrible escena:

En verano el hielo marino se retira lejos hacia el norte de las aguas continentales del mar de Chukchi, en aguas de Estados Unidos y Rusia, una condición que no se registraba una década atrás.

Por ahora, no se sabe si existe una solución que pudiera salvar la vida a las morsas. Aunque, por otro lado, sabemos bien cuál es la solución a mediano y largo plazo para que conflictos de este tipo no sucedan más.