Anatomía medioambiental de nuestro planeta

Infografía nos muestra el estado de evolución positiva o de franca decadencia que muestran algunas de las variables medioambientales más relevantes para entender la actual situación de nuestro planeta

En la era de la información uno de las formas más precisas y accesibles de organizar data alrededor de un fenómeno particular son las infografías. Estos diagramas permiten una síntesis visual, estética, y amigable de grandes cantidades de información alrededor de un eje temático. Tal es el caso de esta pieza que analiza el estado de algunas de las variables más importantes para entender la situación medioambiental del planeta.

Energía, atmósfera, biodiversidad, status del ozono, bosques, agua potable, océanos, y gobierno, son los pilares temáticos de esta radiografía planetaria. A través de colores y tonos que van del amarillo al rojo en el caso de los indicadores negativos, siendo el rojo el más crítico, y de azul obscuro a azul claro las variables que denotan una tendencia benéfica, siendo el azul más claro los rubros de mayor optimismo.

Gracias a esta infografía nos damos cuenta que las áreas más alarmantes son las condiciones atmosféricas y el estado de los oceános. Dos áreas en la que la depredación medioambiental del ser humano han impactado en forma contundente con consecuencias ciertamente negativas. Por otro lado en materia de gobierno (legislaciones pro ambientales y políticas verdes) la tendencia parece mostrarse esperanzadora, así como en energía y en cuestiones relacionadas a la capa de ozono. Finalmente en los rubros de bosques y agua potable aparentemente la información actualizada disponible no es muy abundante ya que en varios subtemas se indica con color gris que no hay data suficiente para definir la tendencia.

La información es en sí conciencia, pero solo al ser combinada con la acción se transforma en verdadero conocimiento. Por ello en Ecoosfera te invitamos a adoptar las medidas necesarias, a través de sencillos y cotidianos hábitos que en suma pueden representar un verdadero cambio en nuestra relación con el enrono natural y con los recursos de nuestro planeta.

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Nuestro bosque, nuestro territorio: cosmovisiones indígenas

En este artículo se habla de la dualidad de visiones presentes desde las cosmovisiones indígenas y los planteamientos gubernamentales para el manejo y conservación de los bosques.

* por Bárbara Baltazar

 

“Caminar en el bosque, es andar nuestro territorio”; estas palabras fueron clave para iniciar la conversación con una María, mujer de la población rarámuri, quien una mañana me guió sobre los senderos de su territorio para mostrarme dónde estaban los bosques de la comunidad.

Esas palabras son la suma precisa de la cosmovisión de las comunidades y los pueblos originarios. Cuando pensamos en los bosques del mundo, tendemos a dibujar en nuestra mente grandes columnas de vegetación, el trinar de las aves, la majestuosidad de los paisajes, y quizá dejamos de lado algunos otros elementos que para los pueblos originarios están estrechamente vinculados.

El territorio nos refiere directamente a una extensión geográfica que brinda un sentido de pertenencia. Desde la cosmovisión indígena en el territorio se llevan a cabo las actividades culturales, productivas y sociales. Los bosques de cada una de las comunidades indígenas son parte esencial del territorio, representan el entorno de resguardo de la flora, la fauna, el agua y la provisión de los elementos culturales que enmarcan la cosmovisión. Un territorio integrará una visión holística de inter e intrarrelaciones donde los elementos constituyen “el todo”.

Actualmente, tanto la política como la legislación en materia ambiental, y particularmente la aplicable al sector forestal, fragmentan las acciones de intervención en las unidades de atención. Frente a ello, las comunidades indígenas se enfrentan al desafío de entender la lógica propuesta desde “fuera”. Las instituciones oficiales que tienen bajo mandato la promoción de las políticas públicas, distan de entender que en la realidad las formas de organización y cosmovisiones son diferentes de acuerdo con los contextos de cada una de las diversas regiones bioculturales de México.

En la Sierra Tarahumara, uno de estos grandes desafíos para el manejo de los bosques se pone de manifiesto en las autorizaciones de aprovechamiento forestal y por ende, la ejecución de los programas de manejo. Mientras la tendencia es el incremento de la producción y la productividad de las masas forestales, las comunidades indígenas miran con desconcierto cómo sus territorios van perdiendo gran parte de su riqueza. Estas dos visiones han generado pugnas donde las minorías han sufrido la peor parte, e incluso acciones legales. Los territorios indígenas pierden día a día parte de su integralidad, pareciera como si se buscara borrar de la escena las formas ancestrales de acciones para el manejo y la conservación del bosque. Los bosques sufren de conflictos originados por la tala ilegal, por la presencia de plagas y enfermedades, por la recurrencia de incendios forestales y por ende, los procesos de degradación se aceleran. La cosmovisión se resiste ante esta adversidad, son las poblaciones originarias quienes se empeñan en mantener la integralidad productiva, cultural y social.

Una comunidad, un pueblo indígena concibe su territorio como el espacio donde el todo tiene lugar, donde todo tiene cabida, donde nada está dividido, donde una causa origina un efecto y viceversa. La cosmovisión indígena para el manejo de los bosques tiene grandes enseñanzas y cobra relevancia en esta era de cambio climático: escuchemos, entendamos y seamos asertivos para incorporarlos a las políticas públicas.

¡Feliz Día Internacional de los Bosques!

 

Sobre la autora:

Bárbara Baltazar, abogada, ha colaborado con comunidades indígenas y ejidos forestales en México en la ejecución de proyectos de capacitación e investigación para el manejo y conservación de sus recursos naturales.

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.


Ya agotamos todos los recursos naturales renovables del 2018 (Estudio)

Ecologistas advierten que este 1o de agosto, la población mundial habrá consumido más recursos naturales de los que la Tierra puede regenerar en todo el año.

Todavía queda la mitad del año y ya le debemos al planeta lo que hemos agotado. Este miércoles 1 de agosto se acabaron todos los recursos naturales renovables que el planeta tenía para el 2018. La fecha más adelantada en 46 años, según un cálculo de Global Footprint Network, una ONG.

Para explicarlo mejor, esta ONG hace una analogía: es como si este año los seres humanos hubiéramos vivido de nuestro salario desde el 1o enero hasta el 1o de agosto (7 meses), pero a partir de entonces y hasta el 31 de diciembre nos veremos obligados a vivir a costa de romper nuestras alcancías y endeudarnos con nuestra tarjeta de crédito o pidiendo préstamos al banco.

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En un video compartido por Global Footprint Network, Nicolas Hulot, ministro de la Transición Ecológica y Solidaria de Francia, afirma:

Es decir, si quisiéramos darle el tiempo a la naturaleza de regenerar los recursos como el aire, el agua, los peces o los suelos agrícolas de calidad, deberíamos cambiar radicalmente nuestro consumo porque vivimos a crédito y corremos el riesgo de sufrir una escasez de recursos.

En el 2017, el Día de Sobrecapacidad (o Sobregiro) de la Tierra (Earth Overshoot Day) ocurrió el 2 de agosto, justo 1 día después de la fecha anunciada para el 2018. La fecha, que anteriormente se conocía como Día de la Deuda Ecológica, se estableció desde 1971. Ese año, la ONG lo marcó el 21 de diciembre.

 

¿Qué puedes hacer hoy para recorrer la deuda?

Actualmente, la humanidad utiliza los recursos equivalentes a 1.7 planetas y se estima que, para el 2020, la demanda a los ecosistemas de la Tierra excederá en un 75% lo que la naturaleza puede regenerar.

 

Consume menos carne (aplaza tu deuda 6 días)

Si los seres humanos reducen 50% del consumo de carne y reemplazan esas calorías con una dieta vegetariana, el Día de Sobrecapacidad de la Tierra se recorrería al menos 6 días. Comer menos carne puede ser la acción más certera contra la crisis ecológica (aquí te explicamos por qué).

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Energía renovable (aplaza tu deuda más de 3 meses)

Reducir al menos un 50% de los componentes de carbono podría recorrer 93 días (más de 3 meses) el Día de Sobrecapacidad de la Tierra. Puedes revisar el caso de Costa Rica, que pone el ejemplo y demuestra que reconectar a las sociedades modernas con la naturaleza es posible.

 

En las ciudades (aplaza tu deuda 12 días)

Si los seres humanos alrededor del mundo redujeran el uso de automóviles en un 50% y 1/3 de los tramos fueran ocupados por transporte público y el resto por bicicletas o peatones, se podría recorrer 12 días la deuda ambiental. Revisa el caso de Singapur, que conduce el futuro hacia una sociedad sin autos.

 

Debemos comenzar a hacer que los límites ecológicos sean fundamentales para nuestra toma de decisiones y utilizar el ingenio humano para encontrar nuevas formas de vivir bien, dentro de los límites de la Tierra.