Close

Revisar nuestros actos cotidianos incentiva la honestidad (te invitamos a practicarlo)

En su libro The Honest Truth About Dishonesty, el autor “best seller”, Dan Ariely, se ha enfocado en encontrar los incentivos que llevan a una persona a actuar deshonestamente. Para este economista la persona que actúa en perjuicio de los demás, utiliza una psicología cognitiva flexible para justificar sus actos –justificando de algún modo este comportamiento nocivo o relativizando sus acciones–. Curiosamente una persona que actúa deshonestamente racionaliza su acto para darle validez, aunque de una manera bastante egoísta. La clave de esta racionalización que lleva a actuar deshonradamente tiene qué ver con mantener una cierta distancia psicológica de las consecuencias. 

Un banquero que manipula los rangos de intereses generalmente se siente lejos de la persona que pagará el sobreprecio manipulado –y posteriormente, además, recurren a ciertas herramientas de limpieza, como participar en actos filantrópicos–. De acuerdo con Ariely lo anterior durante la crisis financiera de 2009. Una analogía psicológica de este fenómeno, según explica el autor, ocurre cuando un golfista patea una bola para recorrerla, el no hacerlo con la mano hace sentir prácticamente que no está realizando esa acción.

Para Dan Ariely, los ejercicios post-racionalización de los actos, son herramientas fundamentales para que las personas se conviertan en seres honestos. Estos procesos son parecidos a las confesiones católicas, pues la habilidad de decir “hice mal” y sentirse fresco para comenzar de nuevo resulta ser un incentivo poderoso. Los estándares regulares de códigos de honor son también una herramienta que permite reflexionar en la intención que rigió nuestros actos. 

A pesar de que es un tema bastante debatible, pues ese sentirnos “frescos” después de confesarnos podría convertirse en una especie de loop maligno porque puedo ser “perdonado”, el estudiar los motivos que llevan a una persona a dañar a otra, implican que estamos ante una elección libre y personal. Los malos actos no condenan definitivamente a su autor, pero si requieren que este se haga responsable de los mismos: solo así podrá aspirar a repararlos en lugar de justificarlos. 

 

*Ilustración principal: Slavica

Ver Más
Close