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Además de deforestación, el cultivo ilegal de marihuana está provocando envenenamiento de especies

La cannabis siempre ha sido polémica. El debate sobre si esta planta es, más que una droga, un medicamento natural, ha orillado a gobiernos del mundo a poner el tema sobre la mesa, y decidir sobre su legalización. No obstante, existe un aspecto realmente preocupante, y hasta cierto punto ligado a que en muchos países se sigue consumiéndo de manera ilegal: la deforestación masiva y el envenenamiento de animales por pesticidas nocivos.

Acorde a distintas investigaciones, el cultivo ilegal de marihuana causa deforestación, no solo por el cambio de uso de suelo (esto es, convertir bosques en plantaciones, en este caso de marihuana), también por el uso de pesticidas nocivos. Un estudio reciente sobre los impactos del cultivo de la cannabis en Estados Unidos, nos muestra un preámbulo. Según la investigación llevada a cabo en los condados de Humboldt, Trinity y Mendocino –El Triángulo Esmeralda–, una de las principales regiones productoras de cannabis en el mundo, el uso de químicos altamente tóxicos está acabando con la fauna de la zona, como es el caso de la trucha arcoíris, una especie en peligro de extinción.

Envenenamiento de especies por cultivos ilegales, el caso de los bosques de California

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Pero, el caso de Estados Unidos tiene dos vertientes. Por un lado, se trata de un país donde a niveles locales, el uso y producción de marihuana es legal, pero a nivel federal no lo es. Esto, de alguna manera, impide que se elaboren políticas publicas eficientes para mitigar los impactos medioambientales. El hallazgo reciente de cultivos ilegales que utilizaban pesticidas altamente dañinos para la flora y fauna de los bosques, en el norte de California, prueba lo anterior. Acorde a la investigación, el uso de dichos pesticidas provoca 1.5 más veces de deforestación y 2.5 veces más de daños en el ecosistema. 

Los primeros auspicios de dicho caso, surgieron cuando algunos investigadores encontraron peces muertos en un río. Alarmados, hicieron un análisis para saber la causa de muerte. Los resultados fueron catastróficos. Indicaban que los peces estaban llenos de diversos venenos para ratas. Ansiosos por descubrir qué más pasaba, hicieron otra prueba a 58 peces de la zona. Se encontró lo mismo. Pronto, la conclusión se hizo obvia. Miles de animales, que aparentemente habían muerto por causas naturales, habían sido asesinados. La razón, diferentes tipos de pesticidas eran esparcidos por el bosque, sus tierras y plantas. Debido a este coctel nocivo de veneno, los animales sufrían daño neurológico, lo cual provocaba que se ahogaran en su propia sangre. Ante un escenario de horror y poco interés hacia la fauna y la relación hombre-naturaleza, sólo había una pregunta: ¿Por qué? 

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Nadie podía explicarse el porqué alguien usaría un pesticida con el potencial de matar un león.  Finalmente, tanto científicos como investigadores policiacos se enfrentaron con lo inevitable: el olor del cannabis. Si bien su aroma siempre se ha caracterizado por su fuerza, su fragancia, en un bosque donde el sol puede caer como hierro y la maleza ofrece poca ventilación, puede intensificarse. Los detectives del caso aseguran que el caso es ya una tendencia, porque los narcomenudistas prefieren plantar de manera ilegal en E.U a pasar la mercancía por la frontera.

La historia de terror que está ocurriendo en bosques como California todavía no tiene un final. Acorde al Dr. Gabriel –quién descubrió el envenenamiento de especies–, llevar a su familia a disfrutar de la naturaleza al bosque o a sus inmediaciones ya no es una opción. La circulación del veneno se ha vuelto imparable. Si en un principio los cultivadores lo hacían para proteger sus plantas de las plagas, ahora, y de manera paradójica, están destruyendo todo a su alrededor.

Sobre los costos ambientales del narcotráfico en América

En toda América, existen numerosos casos como este. El cultivo ilegal de marihuana es un problema ambiental, pues el hecho de que que no esté regulada tampoco decrementa la demanda de consumo y, por ende, tampoco los daños al medioambiente. Frente a este panorama solo nos queda actuar; regular. Porque, si no se regula, en un futuro cercano los costos medioambientales y sociales serán poco más que irreparables. En Colombia, por ejemplo, se ha utilizado una estrategia de “fumigación” para matar los cultivos ilegales, sin embargo, los químicos utilizados (de dudosa composición) no son selectivos, esto quiere decir que no matan a una especie en específico, sino a todas a su alrededor. El caso de México, donde existen zonas como la Sierra Tarahumara, en las que se elimina el bosque para sembrar cultivos ilícitos, es un problema que, más allá de la deforestación, implica un lamentable panorama para los habitantes de dichas zonas.

Acorde a un estudio sobre los costos ambientales que ha dejado el narcotráfico, “los cárteles de la droga concentran la producción en áreas remotas, con poca infraestructura económica o presencia gubernamental y con altos índices de pobreza, con lo cual los agricultores disponen de pocas alternativas económicamente viables aparte del narcotráfico. Estas áreas representan además algunas de las zonas con mayor riqueza ecológica del mundo.”

Y sugiere que, si se sigue manteniendo el tema de la droga aislado de la regulación, muy pronto nuestro planeta tendrá que pagar lo ignorado, en todos los rubros: 

En consecuencia, la erradicación de cultivos de drogas representa una amenaza a la biodiversidad, incrementa la deforestación, y empuja a los campesinos a métodos cada vez más arriesgados de producción de droga, en términos medioambientales.

 

También en Ecoosfera: ¿Legalizar la marihuana la haría un cultivo sustentable?

*Referencias:

*Imágenes:  2, 3) Morgan Heim

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