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7 mujeres que dejaron todo para abrazar la naturaleza

Árbol que no eres otra cosa que dulce entraña de mujer […] dame un follaje vasto y denso,  tanto como han de precisar los que en el bosque humano, inmenso, rama no hallaron para hogar.
 — Gabriela Mistral

La cantidad de valientes mujeres que se han dejado abrazar por la naturaleza son muchas, y su acto conlleva toda una filosofía de liberación que no sólo implica la renuncia a la vida moderna que se impone socialmente, también la renuncia a la concepción que mira a la mujer como un ser frágil.

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Porque dejar de vivir con todas las comodidades que nos proporciona la sociedad resulta un reto digno de los más valientes espíritus, y por ello cabe destacar (en estos tiempos en los que aún prevalece una visión patriarcal de la vida) que no todos los que han tomado la decisión de vivir en la naturaleza son hombres. 

El ejemplo de estas escritoras, antropólogas, campesinas y demás mujeres es épico. No sólo realzan una reflexión sobre la necesidad de volver a nuestros orígenes —y a los muchos beneficios que ello puede tener—, también sobre la autonomía que las mujeres deben (y pueden) tomar para construir sus propias narrativas y filosofías de vida. Estas mujeres, en un acto de emancipación, reafirman su fuerte voluntad y capacidad física cuando se adentraron en las entrañas de la madre naturaleza, en un viaje que se convierte en una forma de vivir y que se vuelve, además, una gran travesía introspectiva.

Anne LaBastille

Esta escritora americana llevó las primigenias reflexiones de Henry Thoreau mucho más lejos. Inspirada en éste escritor, Anne LaBastille experimentó en carne propia aquello de lo que quería escribir, editando una decena de libros que incluyen la famosa serie Woodswoman (1976), que cuenta sus memorias viviendo en las montañas Adirondack. Ahí relata su intensa relación con la naturaleza y cómo construía sus cabañas (una de las cuales nombró Thoreau II en honor al autor de Walden), así como reflexiones sobre lo que implica la vida en la naturaleza y la huella que ha dejado el ser humano en ésta.

Miriam Lancewood

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Corría el año 2010 y a esta mujer neozelandesa le asolaba una inquietud: ¿podría sobrevivir sin electricidad, tecnología o contacto humano alguno durante un año? Y para responderla se embarcó con su pareja en un viaje a la seca geografía de Marlborough, para lo cual se preparó durante un año. Para ello aprendió antes a cazar, a construir chozas y a cruzar ríos y, desde entonces, su casa ha sido la naturaleza, llegando a vivir incluso en el Himalaya. 

Despina Achladioti

Nacida en la isla de Kastellorizo en 1890, esta mujer se mudó con su esposo y su madre a la desierta isla de Ro durante la Segunda Guerra Mundial. Achladioti, también conocida como la “Señora de Ro”, hizo famosa esta isla, pues tras la muerte de su familia se quedó a vivir en ella de manera autosustentable, criando cabras y gallinas hasta su muerte en 1982. Era una férrea patriota griega que defendió la soberanía de la isla, y hoy en día es ejemplo de determinación y entereza.

Francine Marcelle

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Un vivo ejemplo de fortaleza que inspiró un documental llamado Los colores del viento: Francine Marcelle es una mujer francesa, tranquila y que irradia bondad, que desde 2004 comparte los parajes de León y Asturias con osos, zorros y jabalíes. Llegó al poblado de El Corralín y, con la ayuda de los pocos pobladores que quedaban, restauró una cabaña que se encuentra en la espesura del bosque, donde vive con ayuda de sus trabajos manuales y de las infinitas bondades de la naturaleza, misma que le ha ayudado a enfrentar su delicado estado de salud.

Agnes Martin

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Residía en Manhattan en los años 60, y era parte de una reconocida comunidad de artistas. Pero un buen día, intempestivamente, dejó de pintar y dejó la ciudad. “Decidí tratar una vida solitaria y simple a ver si me volvía sabia”, dijo, y se fue al desierto de Nuevo México, donde construyó con sus propias manos una casa de adobe e hizo del desierto su nueva inspiración estética y filosófica.  

Agafia Lykov

Conocida como “la última de los Lykov”, esta mujer rusa se autoexilió con su familia en 1936. Se adentraron a más de 250 kilómetros en la helada Siberia, donde construyeron una cabaña y sobrevivieron a base de papas y plantas silvestres. Agafia decidió quedarse en la cabaña tras enterrar a su padre, el último sobreviviente con ella de la familia Lykov, en 1982. Actualmente tiene 72 años, pero irradia buena salud y fortaleza, como si no hubiese vivido sola durante años en las más duras condiciones.

Robyn Davidson

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En 1975 abandonó todo y emprendió un viaje épico. Esta mujer australiana es conocida por recorrer el desierto australiano acompañada por cuatro camellos y su perro. A partir de su experiencia escribió un libro titulado Huellas y se editó también un compendió fotográfico de su expedición. Desde entonces ha dedicado su vida a viajar para estudiar a los pueblos nómades de todo el mundo, extrayendo importantes análisis antropológicos de sus travesías.

*Bibliografía: Is becoming a hermit the ultimate feminist statement
*Imágenes: 1) y 2) Anne LaBastille; 3) Miriam Lancewood WordPress; 4) Gianfranco Gorgon; 5) National Geographic

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