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Cómo hacer tus propios tés caseros, empezando por el cultivo

El té es una de las bebidas más antiguas y también una a las que más se recurre en todo el mundo. Esto se debe a todas las propiedades medicinales que tiene, pues la gama de beneficios que un par de tazas al día nos pueden aportar son muchísimos.

La infinidad de ventajas curativas y de sabores que hay, provienen de los cinco elementos naturales con los que puedes hacer una gran infusión. En breve te mostraremos cuáles son, cómo usarlos y hasta cómo cultivarlos, para lo cual basta un jardín, tu cocina o algún lugar de la casa donde puedas tener un muro verde.

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Plantas

La camelia sinensis es el arbusto perenne de cuyas hojas se obtienen los tés más comunes: el blanco, el verde, el negro y el rojo, según el grado de oxidación de sus hojas (es decir, de si se someten a la acción del oxígeno, lo cual las fermenta, dando como resultado el té negro). Esta planta es originaria del sur de Asia, y se caracteriza por su excelente aroma. También hay otras plantas, como la menta y la hierbabuena, que se usan en infusiones y mezclas.

Cómo cultivar: Puedes conseguir las semillas de la camelia en tiendas de jardín o en línea y cultivarlas en una maceta grande, pues se trata de un arbusto grande. Debes mantenerla nutrida con fertilizantes naturales, con la tierra bien hidratada y en un lugar semi-sombreado.

Cómo hacer té: Tardará en crecer, pero una vez que esté suficientemente frondoso, podrás cortar sus hojas jóvenes. Para hacer el té debes calentarlas por uno o dos minutos con agua caliente e inmediatamente dejarlas reposar en agua fría. Luego haz rollos con cada una de las hojas y colócalas en el horno a 400 grados centígrados por 10 minutos. Una vez que estén secas y crujientes, puedes guardarlas en un contenedor de vidrio, listas para hacer infusiones de té verde excelentes para la salud.

Tip: Las flores blancas que retoñan de la camelia en otoño pueden ser molidas sobre la infusión de las hojas para realzar el sabor.

Flores

Hay flores que se pueden infusionar directamente. Entre estas se encuentran la rosa, el azahar, la lavanda, la caléndula y la manzanilla, ésta última una de las flores más recurrentes para preparar té, que se caracteriza por sus pequeñas flores blancas parecidas a la margarita y por sus efectos buenos para el estómago.

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Cómo cultivar: Se recomienda cultivar la manzanilla a finales de invierno para que brote en primavera. Sus semillas, que son muy pequeñas, debes esparcirlas en la tierra de la maceta de tu elección, que puede ser pequeña, o también una bandeja de celdas. Espolvorea después un poco de tierra de hoja (muy poquita) sobre las semillas para que broten con facilidad. Cubre la maceta o bandeja con una bolsa de plástico procurando no mover la tierra, y mantenla bajo luz moderada y con la tierra bien húmeda.  Una vez germinada, quita la bolsa y asegúrate de que reciban mucha luz de sol directa durante todo el día.

Cómo hacer té: Una vez que broten flores de tu planta, sólo debes cortar algunas flores y dejarlas secar al aire para ir utilizándolas molidas en infusiones (una cucharada de molienda por cada taza).

Raíces

Se ha popularizado hacer tés a partir de raíces como la cúrcuma y el jengibre, que tienen grandes beneficios para la salud. Ambos son antioxidantes y ayudan a curar enfermedades degenerativas. El jengibre es, además, un antidepresivo natural, y es muy fácil de cultivar.

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Cómo cultivar: Te recomendamos germinarlo, pues el jengibre germina sin ayuda (y si lo dejas en agua toda la noche el proceso será más rápido), aunque también puedes comprar las semillas. Si optas por el germinado sólo tienes que plantar una pieza con los brotes más grandes hacia arriba y mantenerlo bien hidratado y alejado de bajas temperaturas, sobre todo los primeros día. Puedes tenerlo en macetas grandes y plantar varias piezas. Su mata es fina y muy bonita, así que es una planta ideal para estar en tu cocina. Mantenlo con la tierra húmeda y siempre en un lugar con luz y sombra.

Cómo hacer té: Debes ir retirando algunas de las plantas y trasplantar en otra maceta las que queden para no perder tu cultivo. Quita la raíz a la planta que hayas removido, lávala bien y córtala en rodajas. Colócalas en agua hirviendo durante cinco o diez minutos y tendrás un sano, delicioso (y algo picante) té de jengibre, excelente para el metabolismo.

Semillas

Las semillas esconden propiedades desconocidas que sueltan hirviéndolas en agua caliente. Entre las que puedes convertir en infusión están las semillas de hinojo, de cilantro e incluso de girasol, ésta última recomendada para bajar de peso. También de semillas de frutas puedes hacer té, como de la sandía, aunque esta es una infusión que se toma al tiempo.

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Cómo hacer té: Para hacer un litro sólo necesitas 40 gramos de semillas y 150 gramos de sandía. Muele la semilla con un mortero y añádela al litro de agua dejando que hierva durante media hora. Cuela y deja enfriar para combinar con la sandía colada. Esta mezcla la puedes guardar en la nevera y tomarla en ayunas y después de las comidas para limpiar tus riñones.

Frutas

Muchas marcas de té comercial venden bolsitas de té de frutas, ya sea combinadas o por separado, como el de moras, frambuesa, naranja, y algunos más exóticos como piña con coco. Aunque también es posible prepararlos en casa con fruta fresca picada (como piña, durazno, toronja o manzana) y agua caliente.

Si quieres cultivar tus propias frutas, aquí puedes ver cómo cultivar fresa y manzana, dos deliciosas opciones para hacer té.

 

 

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