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Esta mujer ha generado un increíble vínculo amistoso con 200 colibríes (VIDEO)

Poco se sabe sobre el orígen de la palabra “colibrí”. Algunos autores piensan que el nombre refiere al temperamento colérico que se ha ligado a estos hermosos animales, pues es muy común que asociar aestos seres con un comportamiento ermitaño. Sin embargo, la maravillosa Melanie Barboni prueba que están equivocados. Los colibríes no sólo son criaturas verdaderamente fascinantes, también son capaces de entablar relaciones muy estrechas con otras especies, incluidos los seres humanos.

En 2014, Barboni, científica investigadora de la Universidad de California,  instaló un comedero de colibríes en la ventana de su oficina. Lo hizo porque desde muy pequeña se sentía atraída y fascinada por estas bellísimas criaturas. Su primer encuentro con una colibrí hembra –a la que llamó “Squeak” o “chillido”– es descrito como “amor a primera vista”. No mucho después, la relación entre la mujer y la colibrí se hizo tan cercana que esta le permite alimentarla, tocarla y la visita por las tardes o en las noches que hace frío, para refugiarse dentro de la oficina.

La “encantadora de colibríes”, como la llaman sus colegas de la universidad, está completamente convencida de que estos animales pueden mejorar la vida de las personas, porque son preciosos y se pemiten generar conexiones profundas con los humanos; afirma que los colibríes te reconocen y que el vínculo que tú percibes con ellos es mutuo.

“Squeak” fue solo la primer colibrí. Después aparecieron más. Ahora Barboni alimenta a una comunidad de casi 200 que ha nombrado y reconoce perfectamente a 50 de ellos. Se ha preocupado por documentar su labor y además ha tenido el privilegio de fotografiar el nacimiento de las crías de “Squeak” y estudiar su desarrollo.

Los colibríes son verdaderamente excepcionales. Su metabolismo es increíblemente veloz y su cuerpo actúa como una maquinita que quema muchísima energía; además, sus alas se mueven aproximadamente 80 veces por segundo. El rápido latido de su corazón, su constante respiración y su alta temperatura corporal los obligan a comer 8 veces su peso cada día y tienen que alimentarse con bastante frecuencia. Como Barboni explica: “Cuando necesitan volver a comer, ya están al borde de la muerte”.

Barboni ha probado que los colibríes y los humanos podemos tenemos una relación muy dulce. Su belleza cautiva a muchos y por eso hay más gente como Melanie Barboni, estudiándolos y haciendo lo posible por protegerlos. Desafortunadamente, sí están en peligro. Los colibríes se adaptan muy bien a su hábitat y si este es destruido, es poco probable que sobrevivan. Además, el cambio climático afecta sus patrones migratorios y está acabando lentamente con ellos. A pesar de ello, nosotros podemos contribuir a que sigan revoloteando por el mundo, alimentándolos y dándoles un lugar en nuestros jardines o terrazas. Ellos, a cambio, nos sacarán una sonrisa, gracias a su inigualable belleza y su simpática personalidad.

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