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6 formas de ahorrar cuando se trata de niños

Tener hijos supone una responsabilidad enorme, pues requieren de muchos cuidados y atenciones. Aunado a ello, los gastos que esto implica son muchos y en varias ocasiones pueden ser impredecibles. No obstante, existen muchas formas en que puedes ahorrar cuando se trata de niños. Evitar gastos, por ejemplo, de cosas que para nada son necesarias, pero que la cultura del consumo ha venido impregnando en el imaginario actual como si lo fuesen. Objetos que no deciden la felicidad de tus hijos y no necesariamente son sinónimo de una mejor calidad de vida.

Por supuesto, las recomendaciones que aquí te daremos pueden funcionar mejor si también concientizas a tus niños de la importancia que tiene el no formarnos como seres consumistas, así como la importancia de reciclar, la costumbre de comprar solo lo necesario y, sobre todo, de comprender que a casi todo en la vida habría que ponerle más creatividad y menos dinero, porque esta pequeña acción incrementa nuestra calidad de vida y sin duda a la larga es una opción más sustentable.

Se trata, también, de engendrar procesos en los cuales podemos enseñarles a nuestros hijos a valorar lo que tienen; a que sean conscientes del mucho esfuerzo que puede llegar a costar, por ejemplo, pagar la colegiatura o el famoso regreso a clases. Enseñarles esto no con el afán de hacerlos sentir una carga o culpables de nada, pero sí confiando en que son más inteligentes y comprensivos de lo que a veces pensamos.

Te compartimos 6 ideas para ayudarte a ahorrar un poco sin poner en cuestión la salud y felicidad de los pequeños:

Evita comprarles juguetes nuevos, de moda o muy aparatosos

“Se venden por separado” es la frase típica del marketing que hay detrás de los juguetes de moda para que tengamos que seguir comprando y comprando; es el cambio extra de la muñeca o cosas por el estilo que nos hacen desembolsar más dinero, lo que es brutal para nuestras carteras y para nuestras casas, pues pronto acaban infestadas de juguetes regados que ya aburrieron a los niños. Peor aún si se trata de esos juguetes aparatosos, como cochesitos o casas de jardín, que son costosos y sólo duran la emoción efímera de unos días.

Ante este tipo de gastos siempre es mejor pensar, por ejemplo, en generar un intercambio de juguetes con otros padres, o quizás comprar en línea juguetes usados. Además, si tenemos claro qué le gusta a nuestros hijos (qué serie, que película o caricatura), los sabremos escoger, y no importará que no sean nuevos, sino que sean lo que el niño realmente quiere.

Modera las compras de videojuegos

No le compres a tu hijo todos y cada uno de los nuevos productos de videojuegos. Su argumento para que lo hagas será que todo mundo lo tiene y que es lo mejor del mundo; pero no debes claudicar. Los famosos tapetes para bailar o los juegos de guitarra que después tuvieron hasta batería están hechos para que despilfarremos dinero. Todo eso equivale a gastos enormes y que se deben hacer muy seguido para que el niño pueda seguir jugando, acorde también a las exigencias que implica el poder jugar en línea con otros niños y estar al corriente con los tipos de juego.

Pero si tú también fuiste o haz sido “gamer”, o conoces un poco de cómo es este mundo, puedes decirle que una sola consola tiene un mundo de posibilidades, que hay muchos juegos y retos en ellos. Puedes sentarte a jugar con él y demostrarle que una consola y un par de controles son más que suficiente para horas de diversión. O mejor aún: puedes negociar y decirle que prefieres pagarle clases en un arte marcial o alguna actividad más recreativa que los videojuegos; no te ahorrarás mucho dinero, pero estarás fomentando algo mucho mejor para él o ellos.

Reduce entradas a parques de diversiones o “ciudades” para niños

El problema de ir a un parque de diversiones o a esas nuevas “ciudades” para niños es que el costo por entrada puede ser muy caro. Y si tenemos más de un pequeño, el costo se dispara. A eso se suma el costo del transporte y de la comida, que suele subir considerablemente de precio al interior de estos lugares.

La opción siempre a la mano son las cientos de actividades gratuitas que hay. Es cierto que no siempre podremos convencer a nuestros hijos de ir al teatro o a una exposición al museo —aunque es deseable intentarlo—, pero también hay cientos de ofertas de talleres y montones de parques en la ciudad cuya entrada es, obviamente, gratuita. Y por ejemplo, puedes optar por gastar en un barquito o coche a control remoto, o en patines, para que los usen en salidas al parque, lo cual equivale a un gasto en una sola exhibición que puede perdurar por más tiempo, haciendo de las idas al parque algo más habitual, lo que además fomenta que se alejen de las pantallas.

Evita las comidas solo para niños

Esto definitivamente se debe evitar, por todas razones. El mejor ejemplo de cómo coercionan a los padres para gastar en sus hijos es la “cajita feliz”, en la cual más bien nos están vendiendo el juguete. Aquí lo importante no es sólo ahorrar, sino convencer a tus hijos de que este gasto podría utilizarse en otra cosa que a él/ella le guste. Y si lo que quieren es el juguete, cómprales un juguete que no incluya esa nociva comida.

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Enseña a tus hijos a vivir sin gadgets

Son delicados y están hechos para dejar de servir después de un determinado tiempo: sin duda los gadgets y la tecnología en general no es una buena inversión, además de que supone una dependencia muy peligrosa de nuestros hijos por las pantallas que debemos evitar.

Si le compras un celular a tu hijo, explícale que es por su seguridad, porque ya está grande y puede hacerse cargo de esa responsabilidad. Pero no le compres uno demasiado “novedoso”, que pueda perder o romper y el cual tengas que reponer. Lo mejor en ese caso es poner el ejemplo… ¿para que nosotros nos compramos celulares tan caros? La mayoría de las veces no usamos sus aplicaciones, ¡nuestros hijos menos lo harán!

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Te recomendamos que optes por gastar todo eso que gastarías en celulares y iPads en algún instrumento musical y clasespara aprender a usarlo, algo que también representa un gasto fuerte pero que a la larga será menos costoso y mucho más provechoso para tus hijos.

No compres ropa cara

No fomentes algo en tus hijos que hasta en los adultos es malo. Aprovecha que los niños muchas veces son extrovertidos y les gusta vestir con ropa colorida, de rayas, con estampados, y que no tienen conciencia de lo que es la moda. Tus hijos no querrán verse como los maniquíes de las tiendas a menos que tu fomentes eso; si no lo fomentas, cada “look” será menos caro, pues podrás conseguir ropa en establecimientos más baratos —y a veces de mejor calidad—, o comprarla seminueva.

Prueba además con ver qué les gusta: los niños siempre tienen personajes a los que se quieren parecer, y puede ser un momento de sana convivencia el buscar ropa parecida a la de sus personajes favoritos. Tampoco temas reciclar ropa que te puedan dar amigos con hijos mayores, porque de hecho no sólo ahorras sino que realizas un acto sustentable. Algo que es un ejemplo para los niños también.

*Imágenes: 1) Pxhere 2) hernanbassobadano 3) Pxhere 4) Charo Alvargonzalez 5) Pxhere / CC

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