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Los suplementos alimenticios y multivitaminas, ¿provocan más daño que bienestar?

La venta de suplementos alimenticios es una industria de 32 miles de millones de dólares al año, en la que el marketing ha promovido la noción de que son necesarios para una mejor salud física. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que estas pastillas pueden provocar más daño que bienestar en la persona que los consuma.

Por ejemplo, un estudio publicado en Journal of Medical Toxicology, los centros de control por envenenamiento en los EE.UU. recibe una llamada cada 24 minutos en relación con el consumo de suplementos alimenticios. Hay suplementos alimenticios, como el Yohimbe –usado como tratamiento para la impotencia, disfunción erectil, pérdida de peso, presión sanguínea alta y otras enfermedades–, que se ha relacionado con envenenamiento, provocando cambios en el ritmo cardíaco, insuficiencia renale, crisis epilépticas, enfermedades cardíacas y muerte. 

Sin embargo, la Food and Drug Administration –FDA–, de EE.UU., no considera a los suplementos alimenticios como un riesgo pues “millones de estadounidenses consumen responsablemente multivitaminas y no experimentan los efectos de enfermedades.” Esta declaración puede derivarse a que los suplementes alimenticios no están regulados de la misma manera que los medicamentos y que están categorizados como alimentos en el Dietary Supplement Health & Education Act –en el cual se argumenta que todos los alimentos son saludables pese a que se llegue a comprobar que son tóxicos o implican un riesgo a la salud–. 

La negligencia de la FDA provocó indignación en un trágico caso del 2014, en que a un bebé prematuro de dos meses se le recetó el consumo de probióticos en la NICU para prevenir una infección intestinal. Desgraciadamente este tratamiento causó una infección severa en sus intestino, provocando que falleciera a tan sólo ocho días de su nacimiento. Si bien la FDA investigó el caso, descubriendo que el probiótico estaba contaminado con hongos, sólo impulsó a los doctores a ser más precavidos en el uso de suplementos en casos de individuos con un sistema inmunológico delicado. 

Otro estudio publicado en 2005 en British Medical Journal concluyó que “La evidencia del consumo rutinario de multivitaminas y suplementos minerales para reducir las infecciones en personas de la tercera edad es débil y conflictiva.” Mientras que expertos de National Institute of Health, en 2006, declararon que no hay evidencia clara de que las vitaminas sean capaces de prevenir enfermedades crónicas. 

Esto quiere decir que los científicos consideran que los suplementos alimenticios, a) no proveen beneficios a la salud; b) algunas personas pueden recibir mucho más de lo recomendable de ciertos nutrientes; c) puede existir una interacción correlacional entre las multivitaminas, minerales y medicamentos. Sin mencionar que los suplementos pueden contener ingredientes que no aparezcan en la etiqueta. Como resultado, una investigación publicada en Journal of the American Medical Association declaró que los suplementos antioxidante pueden llegar a ser inefectivos e implicar un riesgo a la salud. 

Como conclusión, los científicos recomiendan dirigirse a una dieta equilibrada, libre de químicos que pueden llegar a poner en riesgo a la salud. Por ejemplo, en caso de embarazo, es recomendable preguntarle a un médico sobre el consumo de ácido fólico y sus alternativas. 

 
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