Estos cómics te enseñarán la dolorosa realidad de la contaminación en las playas

La época de verano puede llegar a ser sumamente divertido para salir de vacaciones a la playa o lugares cercanos con cuerpos acuáticos; desgraciadamente también es un lapso de tiempo que alto riesgo para la belleza de la naturaleza

La contaminación del mar ha provocado la desaparición de nuestra biodiversidad marina. Frente a esta situación numerosas organizaciones ambientales busquen maneras de salvar al mundo; desde la integración de instituciones gubernamentales hasta la reeducación informativa en diferentes áreas de la educación pública. Sin embargo, ¿será suficiente?

La época de verano puede llegar a ser sumamente divertido para salir de vacaciones a la playa o lugares cercanos con cuerpos acuáticos; desgraciadamente también es un lapso de tiempo que alto riesgo para la belleza de la naturaleza, pues con la llegada de los turistas, permanece su presencia con bolsas y botellas de plástico, popotes, cepillos de dientes, hilo dental, colillas de cigarro, entre otras basuras. Sin darnos cuenta, todos estos elementos terminan cohabitando en zonas marinas, liberando toxinas que a su vez es consumido por animales marítimos y afectan al ecosistema. 

Como una manera de generar consciencia a las personas que salen de vacaciones a zonas marítimas y turísticas, el sitio web Undergroundcomic.com ha lanzado viñetas cómicas en torno a este tema; te las compartimos: 

 



Lista de las playas más contaminadas y más limpias de México

El nivel de contaminación en las playas puede impactar negativamente en la salud de los visitantes.

Comienzan las vacaciones de Semana Santa y varios sitios turísticos están recibiendo a visitantes que planean pasar un buen tiempo. Si bien esta temporada es importante para el flujo económico de estas zonas –principalmente en regiones costeras del país–, el costo es a veces muy alto: cantidades desbordantes de basura que provocan el cierre temporal o definitivo del lugar. 

Por ejemplo, según el coordinador del Fondo Zona Federal Marítimo Terrestre –Zofemat–, Osias Gibran Ruiz Durazo, tras el cierre de las playas consideradas altamente contaminadas, se han recogido 46 toneladas de basura en el primer trimestre el año. Inclusive se ha recomendado que aunque se pueden visitar las playas, no se tenga contacto con el mar. Pues según estudios de la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios –Cofepris– y la Secretaría de Salud, el nivel de contaminación en las playas puede impactar negativamente en la salud de los visitantes. 

De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por las Secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat–, de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios –Cofepris– durante las primeras semanas de marzo en las aguas de las playas más concurridas de México, hay cantidades de bacterias Enterococcus faecalis –proveniente de las heces fecales de humanos y animales– que superados los 200 en 100 mililitros impacta negativa y gravemente en la salud de la persona que entre en contacto con ellos. 

Hasta ahora, la Playa Hermosa, en Ensenada –Baja California–, es la única no apta con 263 NMP/100 Ml; las playas de Veracruz son las que poseen las mayores concentraciones de bacterias y tanto las de Sonora como las de Tabasco son las que se mantienen más limpias del país. A continuación te compartimos una lista con las playas más contaminadas y las más limpias de México

Las playas más contaminadas

1.Playa Hermosa, Ensenada, Baja California, tiene 263 NMP/100 Ml.  Es no apta para visitantes.

2.Playa Sayulita, Bahía de banderas, Nayarit, tiene 130 NMP/100 Ml.

3.Playa José Martí, Veracruz, tiene 118 NMP/100 Ml.

4.Playa Conalep II, Ensenada, Baja California, tiene 100 NMP/100 Ml.

5.Playa Gaviota, Veracruz, contabiliza 95 NMP/100 Ml.

6.Rosarito II, Rosarito, Baja California tiene 92 NMP/100 Ml.

7.Playa de Tijuana, Tijuana, Baja California, tiene 69 NMP/100 Ml.

8.Playa Tortugas, Veracruz registra 66 NMP/100 Ml.

9.Playa Tumbao II, Veracruz, tiene 56 NMP/100 Ml.

10.Rosarito III, Rosario, Baja California, registra 55 NMP/100 Ml.

 

Las más limpias

1.Zipolite, Puerto Ángel, Oaxaca 10 NMP/100 Ml.

2.Zicatela, Puerto Escondido, Oaxaca, 10 NMP/100 Ml.

3.La Paz, Loreto, Los Cabos, en Baja California Sur, tienen 10 NMP/100 Ml.

4.Bahía Kino, Guaymas, Huatabampo, Puerto Peñasco, San Luis Río Colorado, Sonora, tienen 10 NMP/100 Ml.

5.Nuevo Vallarta y Bucerías, Nayarit, registran 10 NMP/100 Ml.

6.Puerto Vallarta, Jalisco, registra 10 NMP/100 Ml.

7.Cárdenas, Centla, Paraíso, Tabasco, tienen 10 NMP/100 Ml.

8.Ciudad del Carmen todas 10 muy limpias

9.Champotón, Kalkiní, Campeche, registran 10 NMP/100 Ml.

10.Othon P. Blanco, Quintana Roo, registran 10 NMP/100 Ml.

Ruíz Durazo explica que para estas fechas, del 10 al 23 de abril, se instalarán 24 baños portátiles, 12 permanentes, 75 botes de basura permanentes y vigilancia diaria en Playa Hermosa. De ese modo se pretende reducir la cantidad de colillas de cigarro, botellas de plástico, bolsas de alimentos, botes de cerveza y cartón. Así mismo, “Exhortamos a la población a que mantengan limpia la playa, los desechos que la gente deja contribuyen mucho a la contaminación, si seguimos con esta tendencia en Semana Santa estaremos recolectando aproximadamente una tonelada de basura.”



Las aves del mundo están muriendo, y la causa es realmente desoladora:

El 80% de las aves marinas en el planeta tienen restos de plástico en su estómago.

Las aves marinas, como las gaviotas, flamingos, albatros, pardelas y pingüinos, son aquellas especies que se alimentan en ecosistemas acuáticos, como lo es el Golfo de México, las costas del Pacífico y las islas caribeñas. De acuerdo con el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE), algunas de estas aves solo necesitan alimentarse de organismos que viven en las costas o playas, otras viven de los seres vivos que se asoman a la superficie de los mares e incluso algunas especies se sumergen en el agua para encontrar su alimento.

Para adaptarse a las circunstancias de su hábitat, las aves marinas presentan diferencias tangibles respecto a las aves terrestres, ya que suelen tener picos más largos para sumergirse en suelos blandos, como la arena de una playa. Sin embargo, un estudio presentado en 2015 por la agencia de investigación australiana Csiro y el Colegio Imperial de Londres, descubrió que estas aves también se alimentan de plástico, debido a la alta contaminación en regiones acuáticas.

El estudio estuvo liderado por los científicos Denise Hardesty, Chris Wilcox y Erik van Sebille y fue publicado en la revista PNAS. De acuerdo con CSIRO, el 80% de las aves marinas en el planeta tienen restos de plástico en su estómago.

Esta cifra es alarmante cuando se compara con la cantidad de plástico encontrado en aves en la década de 1960, la cual era menor al 5%, además, de acuerdo con los datos presentados por la agencia de investigación, se estima que para 2050 el número aumentará a un 99%.

Al tomar en cuenta el análisis de los datos históricos, el estudio afirma que cerca del 90% de estas aves ha ingerido al menos una vez en su vida plástico, especialmente tapas de botellas, bolsas y ropa sintética. Estos restos llegan al océano, generalmente, a través de ríos urbanos, depósitos de residuos y alcantarillas.

CSRIO afirma que al encontrarse con restos plásticos, las aves se sienten atraídas por sus colores llamativos, pero los efectos de su consumo son severos, ya que pueden generar daños intestinales, pérdida de peso y en el peor de los casos, la muerte.

El centro de investigación científica australiano también menciona que la presencia de aves marinas saludables es un símbolo de un ecosistema en equilibrio, es decir, la cantidad de plástico en sus estómagos es un indicador de la contaminación marina.

plastico, contaminacion martima, animales maritimos
https://www.lush.nl

La doctora Hardesty informó que su equipo de trabajo llegó a encontrar hasta 200 piezas plásticas en el estómago de una sola ave. Hay que agregar que de acuerdo con los expertos de dicho estudio, el océano Antártico, Sudáfrica, las costas de Australia y América del Sur son las regiones con mayor cantidad de plástico que afecta a la fauna local.

Las regiones donde habitan mayor diversidad de especies son los blancos perfectos para los efectos negativos del plástico contaminante, especialmente por las aves que cuentan con alguna categoría de riesgo de extinción, ya que su conservación es prioritaria para el equilibrio ambiental.

Por ejemplo, en México habita la pardela de Revillagigedo (Puffinus auricularis auricularis), la cual es considerada el ave marina en mayor peligro de extinción del continente americano, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta ave se encuentra amenazada por la contaminación de plástico y la fauna invasora.

Por ello, para disminuir el número de aves que son víctimas de este material, es fundamental que como turistas o habitantes de regiones marinas, se evite dejar residuos fuera de depósitos preestablecidos. La contribución de cada ciudadano es la respuesta para rescatar a las especies en riesgo.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita:www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



Este no es el primer animal que encuentran muerto en las playas de Yucatán

Estas son las primeras alertas de un problema mayor: el descuido del medio ambiente frente a la contaminación, el calentamiento global, derrames de petróleo y las construcciones hoteleras en zonas con especies vegetal y animal de suma importancia para el planeta.

De aproximadamente 5 metros de largo y 2 toneladas, una ballena encalló muerta en Yucatán. Se trata del primer arribo de esta especie en la historia moderna del estado de Mérida, ya que hasta el momento no se había documentado otra situación similar en los últimos 50 años de la zona.

Sin embargo, no ha sido el único animal que ha recalado en estas condiciones en los últimos meses del 2016: el último sábado del mes de enero llegó a estas playas, un delfín en estado de putrefacción; y el día seis de enero, una tortuga de carey. Inclusive, de acuerdo con el primer informe del departamento de Ecología del Ayuntamiento de Progreso, la ballena recaló con signos evidentes de putrefacción en diversas partes del cuerpo que fueron masticadas y arrancadas por otros animales marinos.

Estas son las primeras alertas de un problema mayor: el descuido del medio ambiente frente a la contaminación, el calentamiento global, derrames de petróleo y las construcciones hoteleras en zonas con especies vegetal y animal de suma importancia para el planeta.

En el caso que quieras formar parte del movimiento para reducir que numerosas especies lleguen al punto de la extinción, te compartimos diez maneras de proteger especies en peligro de extinción.

 

También en Ecoosfera:

Ecocidio: policía reanuda la devastación del manglar Tajamar en Cancún

Punta Nizuc en Cancún, es amenazada por una nueva cadena de hoteles españoles



“El océano está roto”, relato de un marinero en su viaje al mar

El marinero aun está tratando de asimilar el horror que encontró en su último viaje en barco.

El marinero Ivan Macfayden relata la colosal desilusión que experimentó en su último viaje por lo océanos de Australia, Osaka, Japón, Nueva Guinea y Estados Unidos. Un testimonio devastador sobre cómo los mares están siendo destruidos por el hombre… Y nadie parece estar haciendo nada al respecto.

“Fue el silencio lo que hizo a este viaje distinto de todos los anteriores”, apuntó Macfadyen para el Herald. “El viento todavía azotaba las velas y chiflaba en las escotas. Las olas aún rompían contra el casco de fibra de vidrio. Y había muchos otros sonidos… Pero lo que faltaba eran los alaridos de los pájaros que, en viajes previos, habían rodeado al barco. Los pájaros faltaban porque los peces faltaban”.

Exactamente diez años antes, el marinero Macfadyen había veleado exactamente el mismo curso desde Melbourne hasta Osaka, y lo único que tenía que hacer para pescar era tirar una línea con carnada.

 Esta vez, en esa gran porción del océano, el total de peces que pescamos durante 28 días fueron dos”, apuntó. “Sólo la desolación del océano rodeó nuestro barco mientras recorríamos un mar fantasma”.

Después de esto, al norte del ecuador, arriba de Nueva Guinea, los marineros vieron un gran barco pesquero trabajando en un arrecife a la distancia.

Estuvo ahí toda la noche y todo el día. Y en la mañana nos dimos cuenta que habían mandado un bote de motor hacia nuestro barco. Obviamente me preocupé. Estábamos desarmados y los piratas están por todas partes en esas aguas. […] Pero no eran piratas, o al menos no en el sentido convencional. El bote llegó a nosotros y los malayos nos ofrecieron cinco bolsas de azúcar llenas de pescado. Era pescado bueno, grande, de todos los tipos. Algunos estaban frescos, pero algunos evidentemente habían estado en el sol por algún tiempo.

Les dijimos que no podíamos comer todo ese pescado, sólo éramos dos, sin lugar donde almacenar todo eso. Sólo se encogieron de hombros y nos dieron que los tiráramos por la borda. Que eso es lo iban a hacer de todas maneras.

Nos dijeron que esa sólo era una pequeña fracción de la pesca del día. Que ellos sólo estaban interesados en el atún y que para ellos todo lo demás era basura.

Macfadyen pensó en todos los barcos como ese, que se están acabando el océano poco a poco. Con razón el mar está muerto. Con razón sus líneas con carnada no pescaron nada. No había nada qué pescar. La historia continuó empeorando mientras avanzaban desde Osaka a San Francisco.

Cuando dejamos Japón, se sintió como si el mar estuviera en sí muerto. Casi no vimos cosas vivas. Vimos una ballena que estaba dando vueltas en la superficie con lo que parecía un gran tumor en su cabeza. En mi vida he recorrido muchas millas en el océano y estoy acostumbrado a ver tortugas, delfines, tiburones y grandes parvadas de aves de caza. Pero esta vez, por 3 mil millas náuticas no había nada vivo que ver.

En lugar de vida había basura en volúmenes impresionantes. Parte de ello era el debris del tsunami que atacó a Japón hace un par de años. La ola levantó una cantidad inconcebible de cosas y las llevó al mar. Y ahí siguen, en todas partes a donde volteas.

Macfadyen y su hermano encontraron nudos gigantes de cuerda sintética, hilo de pecar y redes; millones de pedazos de espuma de polietileno; manchas de petróleo y aceite; postes de luz con todo y cables que fueron arrancados por el tsunami; botellas de refresco; contenedores gigantes flotando en la superficie; una chimenea de una fábrica; y mucho más cosas. Tantas que no podían encender su motor por miedo a enredarse con algo si lo hacían.

“Estábamos serpenteando alrededor de toda la basura. Era como velear en un pozo de basura”.

De regreso en New Castle, Ivan Macfadyen aún está tratando de asimilar el horror que vivió en su viaje. “El océano está roto”, dijo.

Reconocer este problema es una tarea vasta, y parece que ninguna organización o gobierno tiene interés en hacer algo al respecto. Macfadyen panea convocar a ministros del gobierno, esperando que ayuden. Más inmediatamente se acercará a los organizados de competencias marítimas de Australia para que enlisten marineros en un plan internacional que utilice marineros voluntarios para monitorear el debris de la vida marina.

También en Ecoosfera: Cómo ayudar al océano desde tu casa



La historia de las ballenas está escrita en la cera de sus oídos

Nuevas investigaciones descubrieron que se puede saber la edad y la salud de una ballena estudiando la cera de sus oídos.

Tal vez las ballenas también tangan algo de árboles, y no solo por su paz y su tamaño, sino porque van registrando el paso de sus años en añillos al igual que ellos. Solamente que los anillos de las ballenas se forman en la cera de sus oídos, capa por capa. De acuerdo publicado en NPR, estas columnas de cera de oídos (de treinta centímetros, aproximadamente) contienen un registro de la contaminación de los océanos.

El estudio usó la cera extraída del cadáver de una ballena azul que encalló en las costas de California en 2007. Cada capa, descubrieron, corresponde a seis meses de la vida de una ballena, así que al multiplicarlos se puede saber su edad, como con un árbol. Pero la investigación se centró más bien en estudiar que los residuos de DDT y productos ignífugos están afectando a las ballenas.

Y aunque hayamos descontinuado el uso del DDT hace más de treinta años, aun está presente en altas concentraciones, apuntan. También se determinó que un porcentaje significativo de exposición a contaminantes viene de la leche de la madre, cuando los ballenatos son muy jóvenes.

Estas investigaciones pueden proporcionar el mejor entendimiento que hasta ahora se ha tenido de los posibles impactos de los químicos en ballenas. Y de cómo ha habido daños irreversibles en los océanos que hayamos descontinuado siguen teniendo efecto en las criaturas marinas. Un indicio más para proteger al océano cuanto antes.

 

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

Ir a Biblioteca