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Activistas solicitan apoyo a la ONU para combatir ecocidios en Quintana Roo

Desde hace un año la lucha de varias organizaciones en contra de los ecocidios en Quintana Roo se han vuelto cada vez más violenta, riesgosa y perseverante. El ruido que provocó la destrucción de los manglares Tajamar y Holbox, promovió que tanto habitantes como activistas formaran una defensa a favor del medio ambiente; sin embargo las injusticias y los ecocidios continúan afectando esta región de México. 

Esta es una de las razones por las que un colectivo de 22 organizaciones, encabezado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental –CEMDA– solicitara la intervención de la Organización de las Naciones Unidas, en especial del relator para el Derecho al Agua y el Saneamiento, Léo Heller. Si bien esta no es la primera vez que activistas mexicanos solicitan su apoyo con el fin de detener la degradación ambiental, esta petición va enfocada a defender el Área de Protección de Flora y Fauna de Yum Balam. 

Ante la indiferencia y negligencia por parte de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, el colectivo decidió redactar una carta al relator de la ONU dejando en claro que

“[H]ay fuerte presión para construir y operar infraestructuras turísticas de alto impacto, sin que haya políticas e inversión suficiente para garantizar los servicios básicos a la población y los visitantes. […] Eso pone en grave riesgo el derecho humano al agua limpia, así como la riqueza natural y valor ambiental del área, lo que generaría que los océanos y lagos se conviertan en zonas muertas, y muchos depósitos de agua subterránea se contaminen, lo que amenaza los medios de subsistencia de quienes dependen de los servicios de estos ecosistemas.”

Para Sandra Linette Moguel Archila, directora regional de la Oficina Sureste del Cemda, se trata de salvar sitios como la isla de Holbox, la cual no sólo está totalmente abandonada por las autoridades, también de “la incesante tala de mangle, construcciones y modificaciones ilegales, así como descarga de aguas residuales en sitios de pesquerías.” De hecho, la activista envió una carta el pasado 24 de abril a las autoridades federales y locales para realizar rondines en Yum Balam, y otra el pasado 7 de mayo para enfrentar la falta de saneamiento y saturación del sistema de drenaje en Holbox, la cual provoca desbordamientos de las aguas residuales que se alcanzan las playas y manglares. Hasta ahora, no hay respuesta alguna. 

En el caso de Yum Balam, los proyectos de las constructoras ponen en riesgo hay más de 311 especies de animales silvestres –aves, mamíferos, reptiles, insectos, arañas y mariposas–, así como otras especies en peligro de extinción como el mono, jaguar, puma, ocelote, manatí, etcétera. En palabras de Moguel Achila, “diario se cometen [crímenes ecológicos] en Holbox y Chiquilà, ante la negligencia y/o complacencia de las autoridades:

– Desmonte y rellenos ilegales del manglar;

– la tala descontrolada en la selva del poblado de Solferino;

– las construcciones ilegales en la llamada Isla Chica –zona poblacional de Holbox–;

– los incendios en el centro de transferencia y Chiquilá;

– el uso sin control ni regulación de redes de pesca que degradan los recursos pesqueros y afectan a especies protegidas como las tortugas marinas, cocodrilos y manatí;

– la nula vigilancia y regulación de la pesca legal, lo cual facilita la pescadería furtiva en la zona marina de Yum Balam.  

Entre las organizaciones de la sociedad civil que se encuentran en el colectivo son: ‘Alma Verde’, ‘Todos Unidos por Holbox’, ‘Amigos de Sian Ka’an’, ‘Consejo de Desarrollo Holbox’, ‘Casa Wayuu’, la Oficina de Estados Unidos de la Alianza Mundial de Derecho Ambiental, así como las cooperativas de Producción Pesquera Chiquilá, y la Manta-Tiburón. Mientras que las cartas fueron dirigidas al gobernador Carlos Manuel Joaquín González, a los secretarios de Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat–, Rafael Pacchiano Alamán; de Turismo –Sectur–, Enrique de la Madrid Cordero; y a Guillermo Haro Bélchez, titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente –Profepa–.

 

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