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Guía práctica para desintoxicar la mente

En los últimos años se han popularizados los programas y alimentos detox; todo aquello que elimine las toxinas del cuerpo que se han acumulado por estilos de vida, alimentación y sedentarismo. Se volvieron una especie de mainstream conforme las personas buscaban casi desesperadamente un bienestar. Sin embargo, ¿de dónde proviene el bienestar?

Hay especialistas –médicos, psicólogos y psiquiatras– que consideran que la salud en general no es sólo la ausencia de enfermedades orgánicas, sino la experiencia de plenitud tanto física como psicológica en el día a día. Por tanto es importante no sólo realizar programas detox para liberar las toxinas de la sangre, también las que se encuentran en la mente y son capaz de limitar nuestro pensamiento, vida y vínculos afectivos. 

Desintoxicar la mente significa ser realista con las creencias en torno al autoconcepto –cómo eres–, la manera de percibir y de reaccionar al mundo exterior, el cómo se cuentan para uno mismo las vivencias, etcétera. Si los pensamientos que surgen son negativos –limitantes, denigrantes o sencillamente malos–, entonces tanto la narrativa de sí como la forma de vivir tendrá la misma dinámica. Incluso los malestares se vuelven repetitivos: “No soy lo suficiente para…”, “Las personas no me respetan…”, “Siempre tomo las decisiones equivocadas…”. Esta enfermedad psicológica terminará impactando negativamente al cuerpo, hasta intoxicarse y enfermarse. 

Como medida preventiva, la desintoxicación mental ayuda a liberar la psique dela rumiación de estas creencias irracionales. Para lograrlo, es importante seguir los siguientes pasos: 

Tomar consciencia que estamos estancados

La repetición de las mismas creencias, circunstancias, eventos, recuerdos, sentimientos, bloquean la habilidad de evolución. El arrastrar el pasado a nuestro presente sólo provoca la prolongación del sufrimiento, incapacitando vivir nuestras vidas en el aquí y el ahora y dificultando el proceso de aprendizaje de lo que estamos experimentando. Es como si la continua repetición de patrones fuera capaz de robarnos nuevas vivencias y, por tanto, una vida. La solución es, paso a paso, recordar que el pasado está en el pasado, y que en el presente hay una inmensa posibilidad de forjar nuevos recuerdos mediante las vivencias de la cotidianidad. 

Aprender a callar los pensamientos

La dificultad de disfrutar el momento en el aquí y en el ahora se debe a la intoxicación de la naturaleza humana. El aprender a disfrutar del silencio mental mientras se toma el sol de una tarde de primavera, dejando a un lado los pendientes, las preocupaciones, el agobio, las responsabilidades, ayudará a liberar toxinas mentales. Hay que pasar por un proceso de entrenamiento para identificar los pensamientos y que el pensar sobre los pensamientos es pensar; por ello, una vez que se tome consciencia de ello, es importante regresar a enfocar la atención en las sensaciones corporales. 

 

 

Disminuir la velocidad del pensamiento

¿Cuántas veces no ha pasado que del camino de trabajo a casa, vamos inmersos en el pensamiento y no nos damos cuenta de lo que hay alrededor hasta que se llega a la puerta de la recámara? Ser capaces de tomar consciencia de los pensamientos, analizarlos y revalorizarlos puede ayudar a disminuir su velocidad; y por tanto también a reducir el agobio del exceso y la angustia que pueden llegar generar. Esto es posible alternando con la toma de consciencia de las sensaciones y emociones. 

 

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