Estos son los pasos a seguir para detener el maltrato animal

Es muy fácil acercarse a asociaciones no gubernamentales que protegen a los animales, ya que cuentan con alguna red social donde puedes ponerte en contacto con ellos, las cuales te asesoraran al respecto.

Seguramente por lo menos una vez en tu vida has atestiguado alguna práctica abusiva en contra de animales; ni siquiera las mascotas de compañía, esos seres que por nuestra elección están bajo nuestro techo, se salvan: perros flacos en azoteas, encadenados, bajo el rayo del sol todo el día y sin agua son situaciones que nos podemos encontrar con sólo salir de la casa.

Ni qué decir de las especies que destinamos para el consumo: gallinas, vacas o cerdos, todos ellos hacinados en un lugar tan pequeño, sólo esperando el desenlace final.

En México existe un alto índice de casos en materia de maltrato animal, como si ninguna ley existiera. Sin embargo, en la mayoría del territorio nacional existen instancias que castigan esta práctica.

Sólo es cuestión de involucrarte, denunciar y seguir el caso, para que la opacidad desaparezca, no sólo por la protección de los animales, sino para beneficio de los humanos. Señalamientos de los criminólogos indican que un sujeto que tortura animales es muy peligroso y que matara de igual forma y con la misma saña a su igual.

Es muy fácil acercarse a asociaciones no gubernamentales que protegen a los animales, ya que cuentan con alguna red social donde puedes ponerte en contacto con ellos, las cuales te asesoraran al respecto.

Además existen otras vías, como la Línea Ciudadana contra el Maltrato Animal en la Ciudad de México: 5533-5533, también están los números de la Brigada de Vigilancia Animal a donde con quienes se puede denunciar vía telefónica a los siguientes números: 52-08-98-98 – 524 25100 Ext. 8823 y 8812 y 5541 3961, y a través del correo electrónico: cassp@ssp.df.gob.mx. También la PAOT recibe denuncias vía telefónica (55) 5265 0780 – 5265 0790 o vía Internet.

En el Estado de México existe la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente del Estado, la única en su tipo del país y se pueden realizar las denuncias a través del los teléfonos (01722) 213 5456 y el correo subpropaem_toluca@yahoo.com.mx.

Las denuncias de crueldad hacia la fauna silvestre a nivel federal se pueden hacer ante la PROFEPA, vía telefónica Tel. 5449 6300 Ext. 16935 Tel. 01-800-770 33 72 y por correo: denuncias@profepa.gob.mx

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) también recibe denuncias sobre negligencias médicas veterinarias y crueldad en el transporte de animales al teléfono 01-800 77 03 372.

Todos los animales en sutuación de maltrato o abandonoc necesita de tu participación. Hay muchas cosas por mejorar, pero todo se reduce a educación, compromiso, trato ético a los animales y políticas a favor de ellos. No los dejes solos, denuncia y exige un trato igualitario y sano para todos.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más in información visita: www.earthgonomic.org, @Earthgonomic y /Earthgonomic.



¿Por qué es importante enseñarle a los jóvenes el respeto a los animales salvajes? (VIDEO)

En las últimas horas se viralizado un video en que un grupo de jóvenes en la playa usando a un tiburón para abrir latas de cerveza. En él se ve a un sujeto en traje de baño golpeando la lata con los colmillos del tiburón, el cual es agarrado por otro joven. Después de que […]

En las últimas horas se viralizado un video en que un grupo de jóvenes en la playa usando a un tiburón para abrir latas de cerveza. En él se ve a un sujeto en traje de baño golpeando la lata con los colmillos del tiburón, el cual es agarrado por otro joven. Después de que el primer sujeto abre, triunfante, la lata de cerveza, se la bebe mientras en el fondo se escucha un alarido eufórico de “¡Vamos!”. 

Desde su publicación, el video se ha reproducido casi 600 mil veces, recibiendo comentarios mayoritariamente negativos; como por ejemplo, “Hay una diferencia entre ser estúpido y tener un desorden mental”. 

 

Este es un ejemplo de varias publicaciones en redes sociales en torno al maltrato animal: autoretratos con animales marítimos fuera de su hábitat natural –provocando su inminente muerte–, pintar o pegar chicles en las cortezas de los árboles, pelear a golpes con un canguro, entre otros. Son situaciones que podrían considerarse graciosas o ideales para publicarlas en las redes sociales; sin embargo, en el fondo, son actos que afectan tanto a la biodiversidad del planeta como a sus habitantes. Son, en otras palabras, actos de maltrato animal. 

Hay ocasiones que en el egocentrismo es difícil observar la serie de consecuencias que implican nuestros actos, en especial si se trata de otro ser vivo considerado “inferior” u objeto de divertimento. Por esta razón, la educación ambiental es importante para contemplar a la diversidad como un todo y parte de uno mismo. 

De alguna manera, la educación ambiental podría ser la encargada de brindar una mayor consciencia sobre las necesidades fisiológicas y emocionales de cada ser vivo –animal y vegetal– así como del impacto que tiene la naturaleza y su biodiversidad en uno mismo. Es decir que se requiere liberar al humano de su egocentrismo para darle el lugar que le corresponde a cada ser vivo; y el primer paso para ello es la información fehaciente sobre la importancia de la naturaleza en nuestra cotidianidad. 

 



Todo indica que SeaWorld está próximo a desaparecer

De acuerdo con un análisis en la revista digital “The Dodo”, tanto las finanzas como la reputación de esta institución están en picada

En varias ocasiones Ecoosfera ha alzado la voz en contra del maltrato animal, en especial aquel que se lleva a cabo dentro de instituciones que buscan lucrar a través de espectáculos cuyos actores principales son los animales en cautiverio. Uno de estos casos, que se ha hecho de una pésima reputación en los últimos años, es el de SeaWorld, cuyo show de orcas “domesticadas” fue expuesto en el documental Black Fish (2013).

De acuerdo a un análisis en la revista digital The Dodo, tanto las finanzas como la reputación de esta institución están en picada en gran parte porque estos parques acuáticos, y en especial su espectáculo más famoso —el de orcas—, se han convertido en un sinónimo de crueldad animal. Este maltrato se refleja en el estado emocional de las orcas, que presentan síntomas de depresión y un comportamiento agresivo que ha derivado en la muerte de varios entrenadores (como muestra, el documental de Gabriela Cowperthwaite).

De acuerdo con la revista digital el valor de las acciones del parque se ha visto reducido al 50% de su valor en relación al año pasado y sus acciones bajaron 34% en sólo un día. La cantidad de visitantes también ha disminuido; aparentemente, en lo que va del año, el parque ha recibido menos visitantes que durante el mismo periodo el año pasado, prueba de que la publicidad negativa causada por el documental logró impactar al menos a un porcentaje de la audiencia de SeaWorld.

En general, para el reino animal esto representa excelentes noticias. Significa que, aunque sea poco a poco, estos hechos —el maltrato animal como consecuencia del entretenimiento— están siendo revelados y que muchos ya no están dispuestos a tolerar la explotación animal a cambio de risas. Hay mejores maneras de exponer a nuestros hijos a la naturaleza; mantener a los animales apresados en espacios mínimos no es una buena alternativa. Todos somos parte del ecosistema y está en nuestras manos garantizar un trato justo para las demás especies. 



Autoridades ambientales decomisan más de 250 animales exóticos a +Kota

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente realizó un decomiso de animales a la conocida cadena +Kota.

+Kota es hasta el momento la cadena de tiendas de venta de animales más exitosa de México, un negocio que ha sido duramente criticado en los últimos años por el trato que brinda a los animales que oferta y que, sin embargo, se había mantenido más o menos intocable.

Al menos hasta hoy, día en que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente decomisó 258 animales silvestres destinados a su comercialización en distintas sucursales de la empresa, esto como resultado de una inspección llevada a cabo a 30 distribuidoras de la firma comercializadora en 26 estados de la República Mexicana.

Grosso modo, la requisición tuvo como motivo que +Kota no pudo acreditar la propiedad legal de los animales, violando así la Ley General de Vida Silvestre y a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES).

De acuerdo con la PROFEPA, la mayoría de los animales asegurados son iguanas, guacamayas, loros, cacatúas, geckos, tarántulas y erizos africanos.



Trafican orangutanes para ser prostituidos en burdeles de Asia

Una práctica escalofriante: en ciertas regiones rurales de Asia es relativamente común el uso de hembras de orangutan para ser explotadas en burdeles tras depilarlas y maquillarlas.

Hay momentos en que la condición humana, o mejor dicho su región más baja, puede llegar a niveles desesperanzadores. Ciertos actos involucran una serie de aberrantes cualidades, cuya denigrante combinación nos lleva incluso a cuestionar la naturaleza del hombre –contemplando la posibilidad de que elementos como la vileza o la maldad sean ingredientes intrínsecos. Pero más allá de estas reflexiones filosóficas, el caso de las hembras de orangután que prostituyen en burdeles humanos es, por lo menos, escalofriante.

En ciertos países asiáticos, entre ellos Borneo y Tailandia, existen precarios establecimientos a los que, generalmente, trabajadores de pocos recursos van y pagan por sexo. Solo que en lugar de la tradicional trata de mujeres, niñas o adolescentes, por cierto un crimen también popular en la región, en este caso las víctimas son orangutanes –con quienes, por cierto, compartimos casi 98% de estructura genética. Tras ser capturadas en selvas aledañas, las hembras son depiladas, perfumadas e incluso maquilladas, para luego, sujetas mediante cadenas que las inmovilizan, ‘satisfacer’ a los clientes.

Esta grotesca práctica se ha difundido, aunque al parecer localmente ya es bien conocida, luego de que Karmele Llano, una veterinaria española, la denunciara. De acuerdo con esta miembro de la  Borneo Orangutan Survival (BOS), se han encontrado lugares con animales encadenados y con signos de haber sufrido abusos sexuales por parte de humanos. A ella en especifico le tocó encontrar a un orangután hembra de 12 años. “Cuando intentamos liberarla hubo una revuelta, nos amenazaron con cuchillos y machetes. Tuvimos que recurrir a la policía estatal, que envió unos 30 agentes para llevarse a Pony”, declaró la veterinaria al diario español La Gaceta.

Al parecer, lamentablemente no se trata de un caso aislado de depravación (en el más amplio sentido de la palabra), sino que es una práctica relativamente recurrente en la zona:

El caso de Pony no es aislado sabemos que en Tailandia es frecuente que los burdeles usen hembras de orangután como diversión sexual para los clientes.

A pesar de que el tráfico de orangutanes con fines de prostitución es quizá la más decadente amenaza que estos animales enfrentan, lo cierto es que hay muchos otros riesgos que hoy enfrentan, factores que pronto podrían poner en peligro de extinción a esta especie de la cual, según cálculos de la asociación Orangutan Conservancy, se calcula que quedan solo veinte mil ejemplares.



La ciencia ortodoxa al fin reconoce la conciencia en animales

Aunque suene increíble, hasta hace poco tiempo la ciencia no reconocía que los animales experimentaran emociones y fueran seres conscientes. Pero a partir de esta fortuita declaración, la humanidad podría comenzar a tratar de distinta manera a los animales y reconocer sus derechos básicos.

Después de más de un siglo, finalmente científicos ortodoxos han llegado a reconocer que los animales no-humanos son seres conscientes. Y aunque esto sea algo que cualquier persona que tenga una mascota sabe, es un parte-aguas para la ciencia que hasta ahora sólo había estudiado a los animales desde el conductismo; porque el estudio de la consciencia resulta demasiado problemático.

Esta conclusión fue anunciada hace un año en la Francis Crick Memorial Conference con estas palabras: “Los humanos no son los únicos seres conscientes; otros animales, específicamente los mamíferos y los pájaros, son ciertamente conscientes también”.

Hasta ahora el estudio de las emociones ha sido frecuentemente ridiculizado. Un ejemplo es cuando en los años setentas el senador norteamericano William Proxmire clamó contra investigadores que estaban estudiando el amor y ridiculizó el trabajo como un desperdicio para la gente que paga impuestos. Por definición, la naturaleza subjetiva de estados emocionales está descartada de investigaciones por un modelo ideológico basado en datos empíricos.

El otro problema se deriva de valores culturales. Históricamente, a lo largo y ancho de Occidente, se ha considerado que las criaturas no-humanas son “bestias brutas” incapaces de querer, sufrir o doler. Aristóteles pensaba que la función de los animales era servir a los humanos, y la Biblia declara que los animales están ahí para ser usados por la humanidad. Y mientras nada de esto pretendía figurar como una licencia para abusar de ellos, la historia ha demostrado que la generalidad tomó estas palabras demasiado literales. Y no sólo eso, sino que las tomó como una autorización para ser crueles.

Sin embargo, los estudios sobre las emociones en animales han clarificado este malentendido, poniendo como ejemplo numerosas situaciones en que los animales demuestran ser conscientes. La tristeza, por ejemplo, es una emoción que afecta, entre muchos otros, a los elefantes. La familias de elefantes son tan unidas que la muerte de uno puede ser devastadora. Se sabe que entierran a sus muertos y atienden a los cadáveres en lo que parece ser un ritual de luto. Lo mismo se ha observado en delfines y en un gran número de primates.

Otras emociones han sido observadas en varias especies. Las ratas, por ejemplo, son compasivas con los suyos. Si una de ellas se encuentra atrapada, la otra la tratará de ayudar a salir agarrándola de las patas. El profesor de psicología y psiquiatría Jean Decety apuntó: “Hay muchas ideas en la literatura que muestran que la empatía no es específica a los humanos, y ha sido bien demostrado por monos, pero con los roedores queda muy claro. Quizás, dado el número de psicópatas entre la población humana, las ratas son incluso más compasivas que nosotros”.

Los pájaros azulejos pican a sus parejas si los encuentran con otro pájaro; los changos se rehúsan a darse electroshocks unos a otros incluso si se trata de perder una comida y delfines han salvado a humanos de ataques de tiburones.

En fin, los ejemplos son vastos. Y estas pequeñas muestras de evidencia que claramente apuntan a la rica vida emocional de los animales indica que la reciente declaración de los científicos sobre la consciencia de los animales es sólo declarar lo obvio; pero parece que a la ciencia a veces le cuesta trabajo el sentido común más básico.

Lo que este sentido de superioridad y reticencia al reconocer la capacidad de otros animales para experimentar emociones como criaturas conscientes demuestra es el aspecto arrogante de la humanidad. Pero con suerte, después de esta declaración “ortodoxa”, los animales comiencen a ser considerados como seres absolutamente sintientes, inocentes y conscientes que tienen el mismo derecho de estar aquí en las mejores condiciones posibles que nosotros los humanos.

[Disinformation]

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