¿El que conserva altera y el que altera conserva?

Movimientos incongruentes, descuidos fatales o solo acciones que trabajan para el apaciguamiento de la presión nacional e internacional.

Autor:  Jorge León

La concepción gubernamental de las áreas naturales protegidas en México no le llega ni a los talones a la situación real y compleja en la que se encuentran. Un hecho tangible es la aplicación de políticas de disección forzada en las que se pretende aislar segmentos de naturaleza inédita en aras de su conservación y protección, aislándola de su propio entorno (Zambrano, 2001). A caso las entidades gubernamentales quieren establecer cercos inanimados, majestuosos y sin alteraciones a expensas de la derogación de un sistema complejo y con un número infinito de multiversos e interacciones humano- naturaleza. O es que simplemente vivimos en un mundo en donde los intereses individuales predominan sobre el bienestar colectivo.

Partiendo de lo anterior el presente ensayo busca abordar de manera breve las problemáticas derivadas de la desarticulación entre los actores y los instrumentos implementados para la conservación de las Áreas Naturales Protegidas (ANP´s), tomando como ejemplo la situación del Parque Nacional Lagunas de Montebello (PNLM) ubicado la frontera sur del país.

De manera histórica el establecimiento de las ANP´s en México ha sido impulsado por las presiones públicas y las críticas internacionales (Galicia, 2012). Generando así una lucha por cumplir una agende gubernamental, más que establecer áreas para la conservación y desarrollo de sus habitantes. Dicha situación se ha venido dando desde el mandato de Lerdo de Tejada, hasta el gobierno del hoy presidente Enrique Peña Nieto. El primero con una base proteccionista al más puro estilo estadunidense, mientras que el último creó 4 áreas más de protección, cuando las instituciones encargadas de su gestión se encuentran inmersas en un déficit presupuestal y administrativo (Castañeda y Quevedo, 2006; Vargas, 2016). La falta de racionalidad y desconexión entre los órdenes de gobierno para la toma de decisiones llega hasta el punto en el presupuesto destinado para la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) es 37 veces menos que el que recibe la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), ni todo el presupuesto de los programas destinados a la conservación alcanzan una cifra competitiva frente al resto de los recursos destinados a otras instituciones gubernamentales (Cortina-Zegovia & Zorilla-Ramos, 2007). Movimientos incongruentes, descuidos fatales o solo acciones que trabajan para el apaciguamiento de la presión nacional e internacional. Se creería que los más de 100 años de experiencia en la protección y conservación de las ANP´s bastarían para generar modelos integrales y de manejo adaptativo dentro de estas zonas de prioridad nacional, sin embargo, todo este tiempo solo sirvió para alimentar con procesos burocráticos, excluyentes, proteccionistas y pensados desde una oficina.

Uno de los ejemplos es el PNLM, decretado en 1959; establecido sin integración ni sustento académico, ecológico y mucho menos social. Provocó la expropiación del territorios y el establecimiento de límites políticos poco adaptados a la realidad geohistórica de la región (Castañeda y Quevedo, 2006). El gobierno con argumentos burdos de conservación estableció un instrumento de política ambiental estricto y poco incluyente, en una región con asentamientos humanos ancestrales, hundidos en la marginación económica y la opresión política de los pueblos indígenas (Galicia, 2012). Hecho que los colocó al borde del precipicio al ser despojados de su territorio y relegados a no más que invasores de lo que un día fue su hogar (Hernández, 1994). Hecho que situó al estado como un ente opresor ante la sociedad, con prácticas verticales y un gobierno fallido. Mientras que en las declaratorias los más altos mandatarios vende la idea del progreso y del trabajo cooperativo, lo que es totalmente contrario a la realidad de desarticulación por la que atraviesa el país.

En el caso específico de PNLM se presentan problemas sociopolíticos y ambientales ya expuestos por Brenner (2009) como una generalidad en el manejo de las ANP´s en México. Las cuales son impulsadas por la desarticulación y la mala gestión del parque.

Algunas de estas son:

– Desacuerdos en el uso y gobierno de las áreas productivas, como el control de los recursos recaudados por el acceso.

– Actividades gubernamentales centralizadas y sectorizadas, carentes de visión a largo plazo y pensamiento sistémico.

– No se cuenta con programas turísticos adaptados al desarrollo de las ANP´s.

– No se toma en cuenta la intromisión de intereses externos que puedan afectar la ANP.

– Practicas individuales sobre lo comunitario.

– Falta de inclusión de los locales en la toma de decisiones

– Degradación ambiental por incendios, plagas, contaminación de acuíferos o extracción clandestina de recursos naturales.

– Micro mafias internas que regulan el uso y la organización de los programas

– Un gran número de programas mal coordinados y hechos desde una oficina.

– La redición de cuentas pertenece al sector gubernamental y a nadie más.

Durante tiempos recientes en el PNLM la CONANP regida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) se guían mediante los lineamientos específicos del plan de manejo ejecutado desde 2007 (PMPL, 2007). Lineamientos que en la mayoría de los casos se ven limitados por la falta de recursos y capital administrativo para su gestión. Lo que contribuye de manera negativa al desarrollo de las capacidades locales, originando situaciones de conflictos por el accesos y uso de los recursos protegidos, eventos que impulsa la degradación de los mismos (Pinazzo, 2003). Aunado a esto se presenta el crecimiento del sector turístico el cual genera una presión considerable con la agregación de hasta 2 toneladas de residuos mensuales y un turismo irresponsable y poco adaptado a las condiciones del parque (PMPL, 2007).

En la actualidad los habitantes que se ven beneficiados por las actividades en el parque conciben a la CONANP como un organismo limitante y generador de roces entre la comunidad. Por otro lado la Secretaria del Turismos (SECTUR) y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas (CDI) se contraponen a la voluntad de la CONANP, con la aplicación de programas de desarrollo turístico distintos a los que el parque requiere (Barriga, 2016). La falta de organización entre sectores y la limitada rendición de cuentas, incrementa así los problemas de legitimidad de la figura del estado.

Por lo que la búsqueda de un cambio de paradigma es apremiante. Una de las alternativas se basa en los mecanismos de gobernanza ambiental, que trascienden más allá de un estado benefactor y centralizado. Buscando la generación de procesos colectivos de carácter formal e informar, determinando como se toman las decisiones o se establecen las normas sociales con referencia a los asuntos públicos que la envuelven. Denotando como característica esencial la posibilidad de ser analizada e interpretada para su propio mejoramiento, todo esto dentro de una perspectiva que comprende al socioecosistema y condiciones horizontales de gestión (Hufty, 2008; Miriam, 2013). En conclusión es imperiosa la búsqueda de la inclusión de un pensamiento socioecosistemico, horizontal, que atienda las problemáticas del entorno real y no las visualizadas desde los gabinetes de gobierno; que los intereses individuales pasen a un segundo plano y el esfuerzo colectivo sea el pan de cada día. Acaso debemos de permitir que nuestro desarrollo siga enterrado por el interés de la minoría dominante, los cuales construyen su proyecto de nación olvidando de manera sistemática a la sociedad, tomándola en cuenta sólo cuando la necesitan. Informémonos, retroalimentemos y participemos.



¿Por qué el turismo no sostenible es un problema para las Áreas Naturales Protegidas?

Es mediante la actual forma de turismo (sostenible) que se busca minimizar el daño ejercido sobre el ambiente, maximizando los beneficios económicos.

Autor: Jaime del Carmen de Jesús

En México la actividad turística, ya sea de índole local o internacional, realizada dentro de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) representa un importante problema ambiental, económico y social, debido al inconmensurable impacto que genera dentro de las mismas. En los últimos años, la globalización y el aumento del ingreso disponible han hecho del turismo una de las actividades más grandes y de más rápido crecimiento (UNCTAD, 2013), pues de acuerdo con ciertas estimaciones, en 2011 en solo este sector, se generó el 5 % del producto interno bruto (PIB) en el mundo y alrededor del 6 % y 7 % de los espacios de trabajo en todo el globo (OMT, 2012 en UNCTAD, 2013). Estos datos muestran que la actividad turística es de gran importancia, principalmente en términos económicos.

En el presente ensayo se examina el concepto de turismo sostenible, la importancia que tiene esta actividad para nuestro país, enfocándose principalmente en el turismo practicado dentro de las ANP, en los beneficios que conlleva, pero cuestionando a su vez, la eficacia de las estrategias y programas generados para su correcta gestión, los cuales por su “inadecuado” o “nulo” uso han llevado a la degradación de los ambientes que en un principio se buscaban preservar, se concluye haciendo mención de una Reserva Estatal, la cual, es un claro ejemplo de esta problemática, de las causas que la han y están llevando a tal condición y de los puntos que habría que emplear o mejorar para evitar un “turismo no sostenible” en esta u otras áreas protegidas.

En la actualidad, el turismo, así como sus diversas vertientes consideradas como “ambientalmente amigables” son visualizadas como una solución de gran potencial para incluir la conservación del entorno natural junto al desarrollo local (Durand, 2014). Coincidiendo con Barrera y Bahamondes (2012), sin lugar a dudas esta actividad representa una alternativa que favorece enormemente al desarrollo social y económico, al ser una de las actividades humanas más intensas y lucrativas, por lo que se prevé que, en un futuro cercano, sea el turismo la actividad más importante del mundo, consiguiendo superar incluso al petróleo (Morillo, 2007 en Barrera y Bahamondes, 2012). Reig y Coenders (2002), mencionan que los turistas o “viajeros” suelen elegir el lugar turístico de acuerdo a sus preferencias, por lo que las razones que los llevan a escoger entre uno u otro lugar turístico depende de varios factores, mismos que en la actualidad dependen de variables claramente ambientales, esta relación, entre el turismo y la reconsideración de conceptos ecológicos o la convivencia con el entorno natural, que a su vez sustentan los recursos turísticos, son el fomento de la idea del “Turismo Sostenible”.

Es mediante la actual forma de turismo (sostenible) que se busca minimizar el daño ejercido sobre el ambiente, maximizando los beneficios económicos (Delgado, 2004 en Barrera y Bahamondes, 2012) y generando a su vez un mayor bienestar social. El turismo sostenible por lo general suele llevarse a cabo en las áreas naturales (Turismo Responsable, 2010 en Barrera y Bahamondes, 2012), áreas en las que el consumo de los recursos puede ser consuntivo o no consuntivo (Merino, 2006), en México la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) presentó para el manejo y gestión del turismo sostenible la “Estrategia Nacional para un Desarrollo Sustentable del Turismo y la Recreación en las Áreas Naturales Protegidas de México” así como el “Programa de turismo en Áreas Protegidas 2006-2012”.

La primera, tiene como propósito principal fomentar el desarrollo sustentable en comunidades asentadas en las ANP, en las zonas de influencia y en otras áreas con alguna modalidad de conservación, así como la identificación de las acciones necesarias para abordar la amenaza que representa el turismo, mitigando su impacto y aprovechando las oportunidades que produce para lograr la conservación en las áreas protegidas (AP). La segunda, tiene como objetivo primordial que el turismo favorezca a la conservación y desarrollo sustentable de las AP de carácter federal, así como de algunas otras áreas que poseen diferentes modalidades de conservación, convirtiéndose en una alternativa económica que beneficie a las comunidades y usuarios locales a través del control y mitigación de impactos turísticos y de un desarrollo sustentable del turismo.

Ambas, tanto el programa como la estrategia buscan fomentar el desarrollo sustentable en las comunidades establecidas dentro y en las inmediaciones de las ANP, lo cual supondría un buen uso y manejo de los recursos naturales, en otras palabras, una correcta “gestión”, sin embargo, esto no sucede en la mayoría de los casos. Estos documentos no siempre son llevados a la práctica o en el mejor de los casos lo son, pero no de manera adecuada, lo que supone muchas veces la nula obtención de resultados positivos, que beneficie tanto al ambiente como a las comunidades y demás involucrados. El otro problema lo mencionaba hace mucho Hardin (1968) en su trabajo “La tragedia de los comunes” exponiendo como ejemplo a los parques nacionales, instancia en la que se muestra la forma en la que trabaja la tragedia de los recursos comunes, pues estos espacios al encontrarse abiertos para todos y sin ningún límite (mientras que su extensión si posee una extensión delimitada), ocasiona que los valores que los visitantes buscan sean erosionados.

Entonces ¿qué deberíamos hacer? La Reserva Ecológica Rio Pancho Poza, ubicada en el municipio de Altotonga, Ver., es un mero ejemplo de estos problemas. Derivado de la poca intervención por parte de las instancias de gobierno, que no integran e implementan formalmente el uso de la estrategia o plan de turismo antes mencionados, así como de las esporádicas campañas por parte de asociaciones civiles para la restauración y conservación del área, hoy en día esta ANP se encuentra seriamente alterada, pues aunque la zona posee potencial para la actividad turística, el poco interés mostrado por las autoridades en todos los niveles por manejar tanto al área como a los turistas apropiadamente ha propiciado el continuo deterioro de los recursos naturales (perdida de flora y fauna, contaminación, deforestación etc.).

En su momento la resolución de Hardin ante estos problemas fue simple, “hay que dejar de tratar a los parques como recursos comunes…”, hay que venderlos como propiedad privada, o asignando derechos de entrada en base a méritos o estándares.

Por último, debo decir que no puedo estar más en desacuerdo con las medidas anteriores, pues estos problemas derivados del inadecuado manejo turístico en las ANP y que afecta al ambiente y a nosotros mismos, posee una resolución aún más simple. El turismo sostenible puede ser posible si se maneja tanto a los recursos naturales como humanos correctamente, involucrando todos los sectores que de alguna u otra forma dependen o se involucran con las ANP, implementando las estrategias y planes turísticos de manera continua y ordenada, sin dejar de lado los objetivos e intereses de cada sector involucrado en el manejo de las AP; ambiental, económico y social.



Áreas Naturales Protegidas en México: los consejos asesores como modelo de gobernanza ambiental

Este ensayo analiza la complejidad de impulsar un modelo de gobernanza ambiental –como es un consejo asesor– en un ANP que, por sus cualidades, ha recibido atención nacional e internacional en los últimos años por parte de diversas instituciones.

La gobernanza ambiental se ha convertido en uno de los aspectos imprescindibles para asegurar el funcionamiento efectivo de diversos instrumentos de conservación 1 . En México, como en el mundo, las áreas naturales protegidas (ANP) han demostrado ser una de las políticas de conservación más importantes (SCBD, 2004; EUROPARC-España, 2014) y la inclusión de procesos participativos que contribuyan al cumplimiento de sus objetivos, es ya parte inherente de estas políticas. En ese sentido, los consejos asesores son un órgano legalmente constituido (LGEEPA, Art.19, 2014), que funcionan como un espacio participativo para los actores involucrados en las ANP de todo el país. Actualmente, se administran 177 ANP de carácter federal y, dado la importancia que se le han otorgado a los procesos participativos, vale la pena detenerse en un ejemplo de este ejercicio: el Parque Nacional Cabo Pulmo (PNCP).

No es nada fácil hacer funcionar un espacio participativo donde convergen distintos actores con experiencias, visiones y posturas distintas. Este ensayo analiza la complejidad de impulsar un modelo de gobernanza ambiental –como es un consejo asesor– en un ANP que, por sus cualidades, ha recibido atención nacional e internacional en los últimos años por parte de diversas instituciones. Para ello, abordaré los elementos necesarios de la gobernanza enmarcados en un contexto donde los problemas ambientales tienen cada vez más relevancia. Posteriormente, hablaré del consejo asesor de Cabo Pulmo en el que se refleja: 1) la complejidad de la política ambiental y 2) las diversas partes involucradas en la toma de decisiones. Por último, lanzaré algunas reflexiones en torno a la necesidad que estos modelos de gobernanza funcionen para el manejo de los recursos naturales.

El término gobernanza (governance) comenzó a utilizarse con mayor frecuencia en la década de los 90, por instituciones como el Banco Mundial (Aguilar, 2010) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (Barriga et al., 2007). Paralelamente, se desarrolló no sólo la necesidad que se involucraran diversos actores en la toma de decisiones sobre cuestiones ambientales, sino también cómo debía ser ese proceso. La deliberación en los procesos de toma de decisiones 2 , se hizo una de las cualidades más importantes y, casi de manera automática, también resultaron relevantes la inclusión, la transparencia, la rendición de cuentas y la corresponsabilidad (Alfie-Cohen, 2013). De ahí que la gobernanza se refiera al conjunto de actores, procesos y mecanismos en los que los agentes interesados –sociales, políticos y económicos– interactúan en la gestión ambiental (Martínez y Espejel, 2015, p.172).

En un escenario donde se involucran diversos actores para hacer frente a necesidades acuciantes, como la conservación de los recursos naturales, vale la pena hablar de la noción de complejidad. Del Moral-Ituarte y Pedregal-Mateos (2002) destacan que este concepto no sólo refiere a lo complicado que resulta elaborar políticas ambientales; la sociedad y la naturaleza interactúan de tal manera que es necesario abordar sus problemáticas más allá de la acumulación y posterior aplicación del conocimiento científico. La noción de complejidad implica reconocer las múltiples interrelaciones que se dan entre estos dos sistemas (naturaleza-sociedad) que, a su vez, exigen ser abordadas desde diferentes ángulos y perspectivas. En otras palabras, los problemas ambientales implican una pluralidad de perspectivas legítimas e incertidumbres, pues se trata de cuestiones en las que no siempre es posible medir con certeza las consecuencias, magnitudes y probabilidad de que estos sucedan. Por ejemplo, ¿cómo se puede actuar ante la urgencia de proteger determinada especie?, ¿es mejor la propuesta científica de una institución, la propuesta de manejo que lleva implementando por años una institución pública o el conocimiento local? Sí, depende de muchos factores. Pero la respuesta definitiva parece casi impensable si, de alguna manera, no se toman en consideración las tres.

Los consejos asesores de las ANP pretenden subsanar esta problemática a través de los principios de representación, deliberación, participación y corresponsabilidad. La conformación de cada consejo supone que todos los sectores involucrados en el ANP están representados. El Parque Nacional Cabo Pulmo, ubicado en Baja California Sur, contó desde su decreto (1995) con su consejo asesor y, después de diversos esfuerzos, éste se reactivó desde 2009. En su caso, el consejo asesor tiene representantes de la dirección del ANP, representantes de gobiernos locales, prestadores de servicios turísticos (buceo en sus distintas modalidades, snorkel, pesca deportiva, ribereña y de autoconsumo), organizaciones de la sociedad civil y del sector académico. El PNCP ha resultado de interés para muchos actores por varias cuestiones: 1) la comunidad dejó de pescar y decidió enfocar sus actividades económicas hacia el turismo sostenible; 2) su diversidad biológica (como el único arrecife coralino con el que cuenta el Golfo de California) aporta grandes beneficios ecológicos 3 ; 3) la belleza paisajística del lugar atrae numerosos visitantes anualmente, y 4) la propuesta de desarrollar diversos proyectos turísticos 4 de gran envergadura ha atraído la atención nacional e internacional para rechazar contundentemente la autorización de los mismos.

Dada la diversidad de actores en el área y en el consejo, la complejidad de llevar procesos deliberativos es aún mayor. Los procesos de toma de decisión lineales no existen; en su lugar deben existir espacios de discusión en el que las distintas experiencias y conocimientos sean valorados para llegar a conclusiones, decisiones de manejo y nuevas propuestas adaptativas, continuamente. En otras palabras, se propone superar la incoherencia que lleva la supuesta contradicción ciencia-sistema experto versus cultura-conocimiento común (Del Moral-Ituarte y Pedregal-Mateos, 2002). De lo contrario, se puede caer en el error de realizar planeaciones y acciones de conservación de recursos naturales desde un enfoque meramente científico y reducido a factores biofísicos, sin tomar en cuenta las complejidades sociales, políticas y económicas que convergen en el área.

Algunos aspectos que son medulares para impulsar diversos modelos de gobernanza ambiental –reflejados, por ejemplo, en un consejo asesor– son: el rasgo deliberativo; la participación de diversos actores involucrados que a su vez estén representados y tengan igualdad de oportunidades a participar; transparencia en los procesos de toma de decisiones y rendición de cuentas en el manejo del ANP. Asimismo, estos elementos sobre la participación, pueden llevarnos a reflexionar sobre las bondades (o desventajas) que puede tener un área en la que muchos actores, de distintos niveles y con distintos enfoques, quieren participar.

Finalmente, la conservación de los recursos naturales como muchas de las problemáticas son tan complejas en sí mismas que lo ideal es impulsar espacios de reflexión con diversos actores o sistemas de mutuo aprendizaje (Del Moral-Ituarte y Pedregal-Mateos, 2002), en los que converjan habitantes de comunidades aledañas, investigadores, tomadores de decisiones, instituciones públicas organizaciones de la sociedad civil, para que el proceso y resultado sea efectivo. 

1 Ejemplo de ello es la Lista Verde para Áreas Protegidas (GLPA, por sus siglas en inglés) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) que considera la “buena gobernanza” como uno de los componentes necesarios para contribuir a la conservación de la naturaleza con éxito. International Union for Conservation of Nature. (2017). IUCN Green List. Recuperado de: https://www.iucn.org/theme/protected-areas/our- work/iucn-green- list.

2 Diálogos entre grupos interesados en un ANP, talleres sectoriales y redes de asociación público-privadas, grupos de voluntarios en la participación y cuidado de recursos naturales son algunos de los ejemplos (Alfie-Cohen, 2013).

3 En 2005 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) incluyó a Cabo Pulmo (junto con las Islas y Áreas Protegidas del Golfo de California) en el listado de Sitios de Patrimonio Mundial Natural; además el ANP forma parte contratante de la Convención RAMSAR de humedales desde 2008.

4 Los Pericúes en 2012, Cabo Cortés en el mismo año, Cabo Dorado en 2014, y recientemente, Cabo Pelícanos en 2016.

AUTOR: Claudia Estefany Caudillo Climaco

Bibliografía:

Alfie-Cohen, M. (2013). Democracia deliberativa y gobernanza ambiental: ¿conceptos transversales de una nueva democracia ecológica? Sociológica, 28 (80), 73-122.

Borrini-Feyerabend, G., N. Dudley, T. Jaeger, B. Lassen, N. Pathak Broome, A. Phillips and T. Sandwith (2013). Governance of Protected Areas: From understanding to action. Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 20, Gland, Switzerland:

IUCN. xvi + 124. EUROPARC-España. (2014). Anuario 2013 del estado de las áreas protegidas en España. Ed. Fundación Fernando González Bernáldez. Madrid. Pp. 108.

LGEEPA. 21 de junio de 2014. Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en materia de Áreas Naturales Protegidas. Diario Oficial de la Federación. Artículo 19. México. Martínez, N. y Espejel, I. (2015). La investigación de la gobernanza en México y su aplicabilidad ambiental. Economía, Sociedad y Territorio, XV, (47), enero-abril. Pp. 153-183. El Colegio Mexiquense, A.C. Toluca, México.

SCBD. (2004). Secretaría del Convenio sobre la Biodiversidad Biológica. Programa de Trabajo sobre Áreas Protegidas. Convención sobre Diversidad Biológica.

Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica, Montreal: Secretaría del Convenio para la Diversidad Biológica, pp. 34. Del Moral-Ituarte, L. y Pedregal-Mateos, B. (2002). Nuevos planteamientos científicos y participación ciudadana en la resolución de conflictos ambientales. Departamento de Geografía Humana. Universidad de Sevilla, 41, 121-134.

Páginas electrónicas consultadas:

International Union for Conservancy Nature. (2017). https://www.iucn.org/

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. (2017). www.conanp.gob.mx/

Atlas Natura. (2017). http://atlasnatura.org/



¿Por qué el guardaparque es importante en las áreas naturales protegidas en México?

Se requieren más de 200 mil millones de dólares para que los guardaparques resguarden y operen las ANP de forma adecuada

El fortalecimiento del sistema de áreas naturales protegidas (ANP) debe de incluir el fomento de las capacidades y herramientas para los guardaparques, ya que representan un nexo entre la conservación y las comunidades. A pesar de que las ANP son una de las estrategias implementadas en la política pública ambiental para conservar los ecosistemas, su biodiversidad y sus servicios ambientales fomentando el desarrollo sustentable, la figura del guardaparque no ha sido valorada de una forma sobresaliente en la gestión estos espacios en México.

La gobernanza ambiental internacional ha sido severamente criticada por haber sido ineficiente ante la problemática global (Alfie-Cohen et al., 2011), y México no es la excepción de esta realidad. Si bien, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) no considera a las ANP como un instrumento en la política ambiental, son la mejor herramienta que tiene el país para conservar la biodiversidad (Bezaury-Creel y Gutiérrez-Carbonell, 2009). El fortalecimiento del sistema de ANP es una de las tareas más importantes y fundamentales para poder mantener la representatividad y funcionalidad de los ecosistemas de México, y este fortalecimiento debe de incluir el fomento de las capacidades y herramientas de los guardaparques.

El objetivo de este ensayo es analizar las fortalezas y las debilidades de los guardaparques que laboran en México. Como ellos son la primera imagen que tienen las comunidades que habitan en las ANP, deben de generar un estrecho vínculo con estas. Su visión tiene que ser amplia para que abarque aspectos socio-culturales, económicos y ambientales de los recursos naturales porque son el nexo entre la comunidad y la conservación; así que su función es fundamental. Las actividades prioritarias que en general realizan los guardaparques son (Paz-Barreto, 2009):

1. Extensionismo y educación ambiental

2. Control y vigilancia

3. Atención al visitante

4. Monitoreo y apoyo a la investigación científica

5. Relación con las comunidades y resolución de conflictos

Reserva de la Biosfera Volcan Tacana

A partir de la última década del siglo XX es cuando verdaderamente se empieza a consolidar la atención y manejo de las ANP en México (Bezaury-Creel y Gutiérrez-Carbonell, 2009). Desde entonces se han realizado avances significativos, sin embargo, las ANP se enfrentan a problemas por decretos antiguos e imprecisos, conflictos de tenencia de la tierra, pobreza y marginación de sus habitantes (Brenner, 2010; Campos y Boada, 2008), así como de falta de presupuesto, infraestructura y personal suficiente para llevar a cabo las diversas líneas de conservación. Aún queda mucho para cuidar efectivamente el patrimonio

natural dentro de las ANP, y para ello, es necesario primeramente un análisis de las políticas públicas ambientales para buscar un resultado que apunte la solución de esta necesidad (Merino y Cejudo, 2010). Quiero remarcar una falta considerable de personal y de financiamiento para la realización de acciones de conservación enmarcadas en los programas y estrategias de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).

Las actividades fundamentales de los guardaparques están claramente implicadas en los objetivos específicos del Programa Nacional de Áreas Naturales Protegidas 2014-2018, aunque para realizarlas solamente se cuenta con 500 guardaparques para atender las ANP que cubren más de 25 millones de hectáreas, esto equivale a que cada guardaparque es responsable de una superficie igual a la isla de Cozumel, Quintana Roo. Se sabe que la CONANP reconoce en discurso que la figura del guardaparque es el primer contacto con las comunidades. En la Estrategia 2040 (CONANP, 2014) se establece dentro del eje “Administración para la Conservación” como línea de trabajo el aseguramiento de suficiencia presupuestaria para garantizar la operación de las diferentes áreas y el fortalecimiento de la plantilla del persona en número, remuneración y capacidades, y dentro del eje “Capacidades Institucionales” como línea de trabajo, asegurar la suficiencia del personal con plazas acordes con responsabilidades, contar con programas de fortalecimiento y capacitar al personal en las diferentes herramientas. En la realidad, es bien sabido que esta situación pasa desapercibida.

Si bien, dentro de la CONANP existe el “Programa Formando para la Conservación” y la “Iniciativa Guardaparque” para profesionalizarlos con herramientas que les permita orientar su trabajo y mejorar sus conocimientos técnicos, no es suficiente para lograr un correcto alcance para la capacitación de todos los guardaparques en las ANP. La formación en México es poco sólida, a diferencia de otros países donde están preparados en botánica y zoología, ecología, pedagogía, resolución de conflictos, adiestramiento policiaco, primeros auxilios, legislación, entre mucho otros temas, e incluso existen programas académicos que avalan y profesionalizan la figura del guardaparque como en Argentina, Ecuador o Costa Rica.

Reserva de la Biosfera Zicuiran-Infernillo

En estos tiempos, aún la forma de contratación de los guardaparques y los técnicos responsables de programas de conservación es poco institucionalizada, pues no tienen plazas permanentes, y además de ello el personal actualmente en la CONANP resulta insuficiente para todas las actividades colocadas en el Programa Nacional de Áreas Naturales Protegidas y en la Estrategia 2040. Sumado a esto, el salario va de seis mil pesos a 12 mil pesos mensuales, y en muchos casos, no cuentan con condiciones óptimas de seguridad, servicios médicos y equipo necesario.

Ahora bien, el presupuesto asignado a la CONANP de parte del gobierno federal es insuficiente, pues se requieren más de 200 mil millones de dólares para que los guardaparques resguarden y operen las ANP de forma adecuada (Escobedo, 2015). Esta institución recibe aproximadamente una cantidad que sobrepasa un poco más de 1,000 millones de pesos mexicanos al año (CONANP, 2010); por mucho un valor inferior al deseado. Justamente el año pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público recortó el presupuesto de la institución, afectando considerablemente la operatividad de la misma con más de 100 despidos en todo el país. A razón de eso, los avances y esfuerzos que se venían acumulando desde su creación se han visto perjudicados por esta decisión, incluyendo el limitado presupuesto que siempre ha tenido. Además de esto, México tiene ANP incluidas como Patrimonio Mundial de la Humanidad, en el Programa El Hombre y la Biosfera, y en la Convención Ramsar. También nuestro país se comprometió a aumentar la superficie protegida de acuerdo con las Metas de Aichi, y otros convenios internacionales. Todo esto se traduce en la necesidad de un mayor presupuesto y un mayor número de personal capacitado y con las herramientas necesarias para completar estos objetivos.

Reserva de la Biosfera Archipielago de Revillagigedo

En conclusión, las ANP podrían constituir la base para la conservación de la biodiversidad y para fomentar un desarrollo sustentable en las comunidades y del país, pero para ello se necesita resaltar y fortalecer la labor del guardaparque. A pesar de esta situación, el personal de la CONANP tiene una identidad y un sólido compromiso con la institución y con el trabajo de conservación, aunque no reciba el valor que se merece, derivado principalmente por el desconocimiento de su importancia por parte de la sociedad. Por consiguiente es necesaria una política que genere una marcha hacia el desarrollo sustentable junto con la conservación del patrimonio natural y, que de igual forma, integre en esta política la formación de personal capacitado para poner en marcha un manejo efectivo de las ANP.

Autor: 

Leonardo Noriel López Jiménez, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. 

Referencias bibliográficas

Alfie-Cohen, M., L. Díaz-Abraham y R. Castañeda. (2011). Una ventana de oportunidad: la gobernanza ambiental, un nuevo instrumento de política. En: Alfie-Cohen (ed.). Comprometidos para negociar: conflicto y gobernanza ambiental (pp. 25-84). Universidad Autónoma Metropolitana, México, D.F.

Bezaury-Creel, J. y D. Gutiérrez-Carbonell. (2009). Áreas naturales protegidas y desarrollo social en México. En Shaha y haha, (Eds.), Capital natural de México, vol. II: Estado de conservación y tendencias de cambio. (pp. 385-431). México, D.F.: CONABIO.

Brennet, L. (2010). Gobernanza ambiental, actores sociales y conflictos en las áreas naturales protegidas mexicanas. Revista Mexicana de Sociología, 72(2), 238-310.

Campos, M. y M. Boada. (2008). Integración de diferentes modelos de protección para el diseño de un área natural protegida en Michoacán, México. Document d’Analisi Methodologic en Geografia., 51:39-57.

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Escobedo, M. (2015). Áreas naturales protegidas, entre el abandono y la conservación. Crónica Ambiental, 12: 18-27.

Merino, M. y G. Cejudo. (2010). Introducción. En: Merino, M., G. Cejudo, D. Arellano-Gault, T. Bracho, M. Casar, R. Gil-García, C. Maldonado, J. Mariscal, L. Santibáñez y L. Sour (Eds.), Problemas, decisiones y soluciones. Enfoques de política pública. (pp 9-25). México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Paz-Barreto, D. 2010. Capacitación para guardaparques en América Latina. Revista Parques.



Se incorporan 17 Áreas Naturales Protegidas en México (FOTOS)

El objetivo es incluir al SINAP áreas con una biodiversidad y características ecológicas de una especial relevancia en el país, y así desarrollar una serie de iniciativas a favor de la conservación de la biodiversidad.

De acuerdo con la publicación en el Diario Oficial de la Federación –DOF–, se incorporarán 17 Áreas Naturales Protegidas al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas –SINAP–. Esto se logró hacer gracias a que el Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas –CONAP– emitiera su opinión favorable “por haberlas considerado de especial relevancia en el país por su biodiversidad y características ecológicas.”

Alejandro del Mazo Maza, el comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas, señaló que hasta la fecha se han registrado 78 Áreas Naturales que cubren alrededor de 18 714 002.61 hectáreas –un 73,65 por ciento de la superficie protegida de 25 407 416, 01 hectáreas–. Cada una de estas regiones han cumplido con numerosos atributos, como la riqueza de especies, presencia de endemismos, especies de distribución restringida, especies en riesgo de extinción, entre otras más. 

El objetivo es incluir al SINAP áreas con una biodiversidad y características ecológicas de una especial relevancia en el país, y así desarrollar una serie de iniciativas a favor de la conservación de la biodiversidad. Las características son: 

Riqueza de especies; presencia de endemismos; presencia de especies de distribución restringida; presencia de especies en riesgo; diferencia de especies con respecto a otras áreas protegidas previamente incorporadas al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas; diversidad de ecosistemas presentes; presencia de ecosistemas relictuales; presencia de ecosistemas de distribución restringida; presencia de fenómenos naturales importantes o frágiles; integridad funcional de los ecosistemas; importancia de los servicios ambientales generados, y viabilidad social para su preservación.

Entre las nuevas Áreas Naturales Protegidas se encuentra la Reserva de la Biosfera Volcán Tacaná, en Chiapas, el cual posee una serie un conjunto de ecosistemas frágiles que contienen una biodiversidad silvestre de relevancia biológica, económica, científica y cultural. Además que el Volcán Tacaná es el único representante en México de la Cadena Volcánica del Núcleo Centroamericano, poseyendo una gran cantidad de endemismos y especies representantes de la región Neártica y Neotropical. 

También se encuentra la Reserva de la Biósfera Janos en Chihuahua, la cual contiene un alto grado de endemismos y diversidad de flora y fauna silvestre. Sus impactantes extensiones de pastizales en excelente estado de conservación, no sólo coloca a esta área natural como la primera y más grande de estos ecosistemas en el territorio nacional, también la colocan como el punto de conexión del hábitat en Norteamérica. 

Y el Monumento Natural Río Bravo del Norte, el cual protege un segmento del río Bravo con la frontera entre EE.UU. y el Cañón de paredes elevadas que constituyen un paisaje excepcional. Representa a uno de los ecosistemas acuáticos y ribereños más extensos del desierto chihuahuense. Sirve de barrera contra inundaciones, atenúa los impactos meteorológicos, como huracanes y tormentas tropicales, criadero de numerosas especies de animales y vegetales, sus humedales almacenan y purifican el agua, estabilizan la línea costera y controlan la erosión.

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A continuación te compartimos las fotografías de las nuevas 17 Áreas Naturales Protegidas: 



El desarme de la CONANP (Entrevista a Luis Fueyo Mac Donald)

Se ha denunciado el despido masivo de expertos en el cuidado de las Áreas Naturales Protegidas de México; Erick Rodríguez hace una entrevista al ex comisionado sobre este tema.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) es la institución responsable de salvaguardar las áreas con mayor biodiversidad en México.  El correcto funcionamiento de la CONANP asegura la preservación de 26 millones de hectáreas (lo equivalente al 13% de la superficie del país). Los servicios ambientales que brindan estas áreas son indispensables para mantener la calidad de vida de millones de personas. Por tal motivo, la conservación de Áreas Naturales Protegidas (ANP) es sustancial para el desarrollo sostenible de nuestra sociedad. Sin embargo, recientemente la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) recortó el presupuesto del cual depende esta institución, afectando considerablemente la operatividad de la misma. Actualmente se cuentan más de 100 despidos del personal de la CONANP en todo el país. Si la mitad del personal de la CONANP se pusiera a monitorear toda la extensión de las ANP cada persona tendría que monitorear el equivalente a dos veces el tamaño de la delegación Iztapalapa en la Ciudad de México. Previamente al recorte de presupuesto la CONANP venía trabajando con recursos limitados. No obstante, los avances y esfuerzos que se venían acumulando a lo largo de quince años han sido perjudicados por esta decisión política.

A continuación se transcribe una entrevista con el ex-comisionado Luis Fueyo realizada el 1 de octubre del año en curso en el sur de la Ciudad de México. Antes de dirigir la CONANP Luis Fueyo ocupó distintos cargos en la administración pública federal, pasando por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y el Instituto Nacional de la Pesca (por mencionar algunos). La entrevista estuvo dirigida a explicar tres sucesos. Primero, como y bajo qué circunstancias políticas surge la CONANP. Segundo, cuáles fueron las estrategias que le permitieron consolidarse, y. Tercero, como se da esta ruptura en la evolución institucional de la CONANP y cuáles son sus implicaciones.

¿Cómo nace y que condiciones propiciaron el surgimiento de la CONANP?

Al inicio de la administración de Ernesto Zedillo existió un programa ambiental articulador que se vio reflejado en la integración de la Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP). El objetivo fue que el tema ambiental y el manejo de los recursos naturales se pudiera hacer sobre la base de un solo concepto integral, con una sola visión de que la riqueza natural y el medio ambiente en nuestro país son parte de un todo que le otorgan un entorno y un contexto a todas las actividades que desarrolla la especie humana. Había claridad de que los recursos naturales eran el soporte para el desarrollo y que una condición sine qua non para que el país pudiera crecer de manera sustentable era internalizar la dimensión ambiental en la política de desarrollo.

Antes de la SEMARNAP la responsabilidad de cuidar y conservar la riqueza natural de nuestro país estaba dispersa. Por lo menos tres instituciones intervenían: la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos traía el tema forestal, la Secretaría de Desarrollo Social tenía el tema de ANP y la Secretaria de Pesca era responsable del tema de los recursos pesqueros, encargándose también de distintas especies como los mamíferos marinos, las tortugas marinas y otras especies acuáticas en riesgo.

En este contexto, resultaba imprescindible generar una política ambiental que integrara todos estos esfuerzos que – de manera individual – eran acciones muy debilitadas. Casi no pintaban en el presupuesto y tenían muy poco personal.  Las ANP literalmente constituían “áreas de papel” porque habían nacido en distintos momentos de la historia por decretos presidenciales y prácticamente estaban abandonadas. Entonces el trabajo que se hace de 1995 al 2000 fue clave. El gobierno logró cimentar las bases para construir una institución especializada en el manejo territorial de los ecosistemas en buen estado de conservación. Se tenía básicamente que crear una organización desde cero con todas las implicaciones de política pública y generación del marco legal que esto conlleva.

Desde el marco legal, la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA), publicada en 1988, sufrió una transformación radical. Se adicionó un título completo (el titulo segundo) que aborda el tema  de la biodiversidad. Allí se empiezan a sentar las bases legales para el establecimiento, manejo e implementación de las ANP del país. Esto ocurrió en 1996 y abre un parteaguas. De manera natural, como toda ley, se empieza a trabajar el Reglamento de la LGEEPA en materia de ANP, mismo que queda concluido al final de la administración de Ernesto Zedillo en el año 2000. Previamente se habían estado creando nuevas ANP dotando de una plantilla básica a las áreas más importantes.

En aquel entonces se rescata un recurso del Global Environment Facility (GEF) para las ANP más importantes en aquel momento. Con ese rescate financiero se crea el Fondo de Áreas Naturales Protegidas que opera el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN) y a partir de ese momento se seleccionan diez ANP que van a tener un apoyo complementario a través de este fondo.

La CONANP nace el 5 de Junio del 2000, a partir de diciembre de ese año con la administración de Fox, la SEMARNAP se convertiría en SEMARNAT al trasladarse las actividades pesqueras a la jurisdicción de la recién creada Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, SAGARPA. Uno de los principales retos fue sentar las bases para que estas áreas a las que previamente se les dio forma, concepto y visión, empezaran a consolidarse. No fue fácil, del 2001 hasta el 2008 las plantillas del personal de las ANP fueron débiles. Con formas de contratación poco institucionalizadas para los guarda parques, los técnicos encargados de monitoreo, jefes de proyecto, subdirectores y hasta directores de ANP. Por supuesto, estas modalidades de contratación no son reconocidas por Ley como personal que labora para el gobierno federal, con las consecuencias inherentes de no poder ejercer actos de autoridad, ni utilizar equipo y/o vehículos de la institución, limitando su función de cuidado y conservación del capital natural de las ANP.

En fin, esto no le daba estabilidad a la institución. Finalmente en 2008, la SHCP acepta regularizar a 911 personas como personal “eventual” de la CONANP. Aquí quisiera hacer un paréntesis muy importante: la calidad de “eventual” se lo da la forma de contratación no la función que desempeña. Porque ese personal que se le asigna esa categoría desempeña una función permanente dentro de la institución. La categoría de eventual es porque no había otra opción desde el punto de vista administrativo pero la función que desempeñan es parte sustancial del trabajo dentro del ANP.

En el 2002 los programas que tenía la Secretaría de Pesca en materia de conservación de especies protegidas, como el programa de tortugas y el programa de mamíferos marinos, son trasladados a la SEMARNAT, inicialmente a la Dirección General de Vida Silvestre y al Instituto Nacional de Ecología, respectivamente y posteriormente a la CONANP. Mayores responsabilidades generan una mayor necesidad de recursos humanos. En el 2010, considerando eventuales y los que tienen plazas permanentes, la CONANP llega a contar con 1488 personas (que siguen resultando insuficientes).

Desde el 2001 hasta el 2015, la CONANP ha seguido incorporando nuevas áreas al régimen de ANP. Además, se abrió un programa muy exitoso que son las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación. Actualmente son más de 427 predios, alcanzando las 411 mil hectáreas. En todo el país hay, pero existe mayor presencia en el sur-sureste. Las responsabilidades de la CONANP van creciendo. En particular el Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (PROCODES) el cual constituyó en una herramienta fundamental para trabajar con las comunidades que habitan en las ANP o son contiguas a las mismas. Paso a paso se logró consolidar una institución con un reglamento interno detallado en cuanto sus su funciones y responsabilidades. Además, se incorporó una división territorial de nueve regiones para el efecto de un mejor seguimiento a los proyectos reduciendo la centralización administrativa.

La institución va creciendo, enfrentando muchas dificultades, dotando a las áreas de sus programas de manejo. No los había. Hubo que empezar desde cero. Así se fue construyendo un espacio de identidad que fuera apropiado, en primer lugar para las comunidades que viven dentro de las ANP; en segundo lugar, que brindara apertura a las organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas interesadas en desarrollar sus proyectos dentro de las ANP. Además, hubo impulso para que algunas ANP se inscribieran y asumieran la responsabilidad del Hombre y la Biósfera (MAB) de la UNESCO. Otras fueron registradas en las listas de humedales e importancia internacional, como sitios RAMSAR (actualmente hay 134). Y en la cúspide del reconocimiento internacional se lograron inscribir cinco ANP a la lista del Patrimonio Mundial Natural y uno como sitio mixto.

Esto demuestra que la CONANP, con recursos presupuestales escasos y con personal insuficiente, construye una sólida institución en donde hay –diría yo-  una identidad de todo el personal con el proyecto institucional. Una gente muy comprometida con el trabajo de campo, metida en los procesos de monitoreo, en los proceso de protección, dando seguimiento a los proyectos de investigación, asumiendo la responsabilidades asumidas a nivel internacional en los tres frentes: MAB, UNESCO y RAMSAR.

Generando proyectos coordinados con sociedad civil a lo largo y ancho del país. Logra también colocar proyectos a nivel internacional con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), con Francia a través de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), con Alemania a través de la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ) y con al menos cinco agencias de Estados Unidos relacionadas con la conservación y el desarrollo sostenible. Además, hay una estrecha cooperación con los países del sur. El proyecto más importante en materia de humedales para Latinoamérica lo encabeza México con Ecuador.

Entonces, esto es la CONANP, una institución que se construyó con un apoyo de instituciones variadas y un fuerte impulso de la Secretaria Julia Carabias. En la actualidad -desde mi percepción- no se ha logrado entender a cabalidad la importancia que representa la CONANP para la estrategia nacional de conservación de la biodiversidad. Pareciera que estamos olvidando y dejando atrás el concepto de desarrollo sustentable, articulador de las dimensiones económica, social y ambiental. No niego que hay otros frentes que aportan, desde las áreas de refugio de vida silvestre, los refugios pesqueros desde la Ley de Pesca, las Unidades de Manejo Ambiental (UMA) también contribuyen a la conservación de la biodiversidad, la función de la CONABIO también aporta. No obstante, administrar territorio es imprescindible para una adecuada estrategia de conservación de la biodiversidad. 

No acabamos de apropiarnos en México del paradigma del Desarrollo Sostenible. Hay una contradicción en términos al ser un país que ha suscrito convenios internacionales en donde se establecen los conceptos de sostenibilidad. Hemos suscrito la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y hace unos días acabamos de firmar con la ONU los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS). Entonces no se entiende porque a una institución que debiera ser prioritaria en la política pública nacional – aun en periodo de crisis – se le considera una institución marginal que no tiene peso en la agenda de gobierno.

Ese tema es fundamental, un indicador de la importancia que se le da a una institución en algún periodo gubernamental está reflejado en el presupuesto ¿Cómo ha sido la evolución del presupuesto asignado a la CONANP desde su creación?

Por supuesto que los recursos presupuestales que se han asignado al sector ambiental de 1995 a 2015, son mayores de los que se tuvieron en la décadas de los sesentas, setentas y ochentas. Particularmente la CONANP cuando se inicia la administración de Julia Carabias se destinaban 20 millones de pesos, actualmente son 1, 150 millones de pesos. Si ha crecido el presupuesto pero es insuficiente y te voy a decir porque. Primero, si tú revisas la estructura del presupuesto una buena parte son subsidios. Si comparas estos subsidios con los que invierten otras dependencias del gobierno federal son ínfimos. La CONANP invierte 240 millones de pesos en PROCODES, los cuales no tienen parangón con los miles de millones de pesos que invierte SAGARPA o SEDESOL. El problema no es la comparación sino la articulación de las diferentes instituciones que trabajan en el medio rural. Que ese es otro tema. Pero no podemos dar por resuelto el problema de la SEMARNAT y de sus órganos. A mi parecer tres están sumamente castigados: PROFEPA, INECC y la CONANP. Para su consolidación, además del incremento en recursos de subsidios que van destinados a la gente y que hay que supervisar, evaluar y orientar, se requiere fortalecer la parte básica:

1.- Fortalecer la capacidad en personal, nosotros calculamos antes de esta política de recortes, que faltan en la CONANP 400 personas para tener un techo mínimo de operación.

2.- tienes que tener equipamiento, vehículos para hacer movimiento en campo tanto terrestres como acuáticos, y.

3.- Recursos de operación.

Algo de lo que puede presumir la CONANP, es que los recursos públicos que se le han destinado han sido utilizados de manera transparente. Y es difícil de probar que ha existido una mala administración. Existe insuficiencia de recursos no mala administración.

Me parece importante el tema de la articulación. Según la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, el objetivo de la SEMARNAT es la administración de los recursos naturales del país y para ello tiene una subdivisión entre diferentes Direcciones, Comisiones y Unidades que se encargan de ejercer el marco normativo. El recorte viene a la CONANP. Desde tu punto de vista si te hubiera tocado la reestructuración de fondos ¿A qué dependencias les hubieras hecho el recorte?

Yo te diría una cosa muy sencilla. A la CONANP no se le puede recortar personal sin que vaya inherente una perdida en su capacidad de operación. Es decir, una institución que le hace falta personal cuando empiezas a restarle personal estas poniendo en riesgo su capacidad operativa. Entonces ¿Cuántas personas debieran despedir de la CONANP por un recorte presupuestal? ¡Cero! Pero más allá de eso hay datos preocupantes: en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2016, que se entregó el pasado 8 de septiembre a la cámara de diputados se plantea a nivel de todo el gobierno federal un recorte del 3%. Los datos que vienen contenidos en ese proyecto de presupuesto para la CONANP, en el capítulo de servicios personales es de 26% ¿Cómo se dio ese brinco cuántico? No lo sé. No está alineado a las propias políticas de austeridad que está dictando el gobierno federal.

La CONANP en el 2015 tuvo en servicios personales 402 millones de pesos. Para este año (2016) tiene 297 millones de pesos, lo que equivale a una reducción del 26%. Entonces a la CONANP no se le está reconociendo su valor que tiene en materia de la conservación de la biodiversidad de nuestro país y en la reducción de la pobreza en las distintas comunidades con las que trabaja: los productores de café en Chiapas, los productores de miel en Calakmul y así te puedo enlistar una serie de proyectos exitosos que han ayudado a la gente a salir de la de pobreza extrema.

A pesar de todos sus claroscuros, la CONANP ha demostrado ser una institución eficiente…

Y hay un factor que es muy importante para la CONANP frente a la sociedad: La CONANP no enarbola ninguna bandera de algún partido político. La CONANP trabaja con la gente, por la gente y para la gente contribuyendo desde su mandato a construir un futuro mejor para el país.

Entonces ¿Cómo explicas este cambio a la mitad de la actual administración del presidente Enrique Peña Nieto?

No me lo puedo explicar, no identificó ningún argumento que permita explicar a una institución que le está dando fortaleza a todo el sector ambiental y está aportando elementos positivos a todo el país. Yo te diría que la CONANP es una institución que hoy está lista para incorporar los Objetivos del Desarrollo Sustentable de la ONU recién aprobados y ponerlos en práctica desde ya. No hay otra institución con estas capacidades. Somos quienes mayor capacidad de visión de la sustentabilidad tenemos. La única forma de cumplir con nuestros compromisos internacionales es con instituciones fuertes.

La salida de Juan José Guerra y la tuya, la entrada de Rafael Pacchiano y Alejandro del Mazo ¿era previsible? o ¿fue inesperado?

En absoluto, yo soy un agente institucional. A mí me pidieron que entregara la CONANP y la entregue. Está bien. En la administración pública esto el legal, es válido y es normal. Y no merece de mi parte ningún cuestionamiento.

¿Entonces nunca vislumbraron este cambio repentino?

En absoluto, nuestra insistencia siempre fue “falta personal”, “faltan vehículos”, “hay que reforzar los esfuerzos de monitoreo”, “hay que ampliar las ANP”, “hay que fortalecer las capacidades del personal” etc. Estábamos en lo nuestro, fortaleciendo a la institución.

En estos días se ha manifestado una molestia nacional por los directores de ANP que han sido removidos de su cargo y la sociedad en general se pregunta ¿Qué va a pasar con la CONANP?

Todos nos preguntamos lo mismo y uno de los órganos más valiosos que tiene la SEMARNAT es el Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CNANP). El consejo se acaba de reunir la semana pasada y todos los consejeros manifestamos nuestra preocupación. El Secretario Pacchiano se comprometió a establecer un dialogo con la SHCP y evitar a toda costa que la CONANP siga perdiendo personal valioso. Muchos de ellos contaban más de una década de antigüedad. Lo más valioso de la CONANP es su capital humano. ¡No se puede perder súbitamente! ¡Es un error estratégico!

¿Por qué eligieron a los directores de la CONANP para hacer el recorte?

Ese es un buen punto. Los directores de las áreas se tienen que elegir por concurso. Yo participe en decenas de concursos durante mi administración. Con concursos transparentes donde se publicaban las convocatorias. Se aplicaban un conjunto de exámenes y al final había una evaluación personificada – por lo menos – de tres áreas que nada tienen que ver una con otra. En primer lugar, la Secretaría de la Función Pública, estaba allí presente dando testimonio de transparencia y honestidad en el proceso de selección. Segundo, había un miembro del CNANP, y; tercero, un representante de la CONANP. En resumen, entraban por selección, no eran los amigos. Yo nunca metí a mis amigos y ese es una regla de oro: la CONANP debe de esta conformada por profesionales. Por personas que tienen el compromiso con la conservación.

Las críticas para Alejandro del Mazo no se han hecho esperar, principalmente se menciona su poca experiencia en el tema ambiental…

Yo no quisiera personificar, creo que el asunto no es de personas. El problema son las políticas. Lo que hay que rescatar es este momento es la política. Se tiene que retomar una política de fortalecimiento a las instituciones encargadas de preservar el ambiente.

Evidentemente la CONANP, por su estructura, por su marco legal, representa un contrapeso contra otro tipo de actividades como la minería y el turismo intensivo…

Yo te diría que esto es parte de los procesos que deben de resolverse con base en la aplicación del estado de derecho. Cualquier actividad productiva – y tratándose de actividades dentro de las ANP – está regulada y reglamentada. Fuera de las ANP proyectos que pudieran afectar nuestros recursos naturales deben pasar por un proceso de evaluación de impacto ambiental, por un proceso de evaluación de cambio de uso de suelo. Esto ya está en la ley, únicamente falta que se respete. Todas las ANP tienen un régimen interno, tienen un decreto con un objeto y tienen un programa de manejo. Las ANP que no tienen plan de manejo tienen el titulo segundo de la LGEEPA que las respalda.

¿No crees que este recorte de presupuesto sea para propiciar la llegada de proyectos dentro de las ANP?

No me gusta especular, quien propuso esto debe explicar a la sociedad mexicana. No sé quién fue.

¿Fue la SHCP? 

No lo sé. Únicamente no pidas una explicación a los que no elaboramos el proyecto. Porque ya te dije: ¡No hay razones! Resulta inexplicable. Entonces los que están proponiendo esto son los que deben explicar sus razones y nosotros en contrapartida hacerles ver el gran error que están cometiendo para el país.

¿Qué es lo que se debe hacer para devolver la importancia a la CONANP?

Lo urgente es regresar a la condición inicial antes de los recortes. Segundo, necesitamos que todo el personal que se le ha denominado eventual se le reconozca como personal de estructura y permanente. Tercero, debe alinearse una estrategia a cinco años de fortalecimiento institucional. Ahorita podemos “apretarnos el cinturón” pero el gobierno debe de garantizar que esta condición actual se tiene que resarcir. Actualmente necesitamos 25 millones de hectáreas más para cumplir los acuerdos que suscribimos y eso va a requerir personal. Entonces ¿De aquí al 2020 como vamos a recuperar el personal perdido y como se van a administrar las nuevas áreas decretadas? Tenemos que ir pensado en eso •••

*Esta entrevista ha sido condensada para mayor claridad.

 

*Esta entrevista ha sido condensada para mayor claridad.

Twitter del autor: @Erick_ARS

Erick Alberto Rodríguez Silva estudia el Posgrado en Ciencias de la Sostenibilidad en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Una colaboración de la Red Ambiental Mexicana. Twitter: @RedAmbientalMx

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