Bebida milenaria mejora la digestión fortaleciendo el microbioma intestinal

Es una alternativa cada vez más frecuente para regular y restaurar la microbiota bacteriana con fines profilácticos y nutricionales.

Al nacer, adquirimos un amalgama de bacterias que nos protegen de patógenos oportunistas, aquellos que afectan a la salud tanto del cuerpo como su fisiología. Los hacemos durante el proceso del parto, la lactancia, algunos alimentos, agua y otras personas. Hasta contener, en nuestro interior, alrededor de 40 mil especies diferentes de bacterias, las cuales tienen la función de defender al sistema inmunológico y regular a los sistemas digestivos y metabólicos. 

Para cuidar al microbioma, es recomendable consumir probióticos. Es una alternativa cada vez más frecuente para regular y restaurar la microbiota bacteriana con fines profilácticos y nutricionales. De hecho, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud–OMS– y la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación –FAO–, los probióticos son “microorganismos vivos, no patógenos los cuales administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio saludable sobre la salud del huésped o su fisiología”; cuyos beneficios se enlistan de la siguiente manera: adherencia a las células, disminución de la adherencia a patógenos (como una forma de micro-selección natural, capacidad para formar una flora equilibrada, producción de antagonistas de crecimiento de patógenos (ácidos, peróxido de hidrógeno y bacteriocinas). 

Alimentos como la soya, yogurt, tempeh, leche fermentada, miso, son algunos ejemplos de alimentos probióticos. Sin embargo existe otro alimento, milenario, que fortalece el tracto digestivo mediante una serie de microorganismos benéficos a la salud: el pulque. 

Según estudios realizados por la UAM Cuajimalpa, el pulque posee bacterias que enriquecen el tracto digestivo. El pulque, en términos históricos y microbiológicos, contiene un proceso de fermentación complejo: “ácida, alcohólica, acética y viscosa, que dan lugar al incremento de las poblaciones de bacterias que producen ácido láctico, etanol y muchos compuestos que confieren sabor, además de los oligosacáridos –que promueven la actividad prébiotica–, como la levana, la inulina o la dextrana, que dan a la bebida un aspecto viscoso, explicó el doctor en ingeniería química.” Además que la diversidad de las enzimas de la planta y de los microorganismos involucrados en la síntesis de inulina y fructanas, es implica un óptimo mantenimiento a la microbiota intestinal y una salud adecuada para el sistema digestivo y metabólico. Todos estos nutrientes son específicos para algunas bacterias benéficas. 

En palabras de Agustín López Munguía Canales, del Departamento de Ingeniería Celular y Biocatálisis en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, “Tenemos que poner atención en nuestra alimentación, ya que las deficiencias actuales en la dieta, en las que los excesos tienen un papel negativo relevante, nos obligan a reconsiderar el impacto del azúcar en la microbiota humana.”

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¿Qué pasará si las orugas empiezan a comer restos de plástico?

Este descubrimiento podría ayudar a eliminar el plástico en sitios como el océano y otras áreas terrenales.

De acuerdo con el sitio web de Phys.org, los científicos descubrieron que una de las orugas más comunes, la Galleria mellonella, se ha estado alimentado de polietileno, un tipo de plástico que es usado principalmente en las bolsas desechables. Sin embargo, ¿qué implica este evento para la conservación del medio ambiente? 

Las orugas de cera son consideradas una peste para la población de las abejas y algunas plantas. Por esta razón, hay quienes usan bolsas de plástico para prevenir su proliferación en jardines y cercanías. Fue así que Bertocchini, la líder de la investigación, se dio cuenta que las bolsas de plástico que había dejado para prevenir a las orugas comenzaban a tener pequeños hoyos; y después de una inspección más cercana, notó que las bolsas estaban siendo consumidas por las orugas para tratar de alcanzar su libertad. 

Al realizar la investigación, Bertocchini y sus colegas, encontraron que las bolsas de plástico se estaban degradando más rápido de lo normal, y esto se debe a que las orugas producen una especie de enzimas que rompe el plástico hasta su desaparición. Gracias a ello, los científicos han considerado un método biodegradable para limpiar al medio ambiente de la contaminación de plástico. 

 

En palabras del primer autor del estudio, Paolo Bombelli, “Si una sola enzima es responsable de este proceso químico, su reproducción a larga escala con métodos biotecnológicos podrá ser viable. Este descubrimiento podría ayudar a eliminar el plástico en sitios como el océano y otras áreas terrenales.” Además, “la oruga produce algo que rompe el vínculo químico, quizá en sus glándulas salibales o una bacteria simbiótica en su estómago. El próximo paso es tratar de identificar el proceso molecular en su reacción e insolar la enxima responsable.”

Dicen que la Naturaleza es sabia, y encuentra siempre la manera de surgir resiliente y victoriosa. Las personas alrededor del mundo desperdician alrededor de miles de millones de bolsas de plástico cada año, las cuales tienden a degradarse en un periodo de un siglo o más y tienen importantes consecuencias en el medio ambiente. 

 



¿Por qué es importante que indígena guatemalteco gane el Premio Ambiental Goldman 2017?

En América Latina han sido asesinados 450 activistas ambientales entre el 2010 y 2014, provocando que sea una de las regiones más peligrosas para este tipo de activismo –en especial si sus practicantes son indígenas–.

Rodrigo Tot, agricultor indígena guatemalteco, ha luchado en los últimos años contra una gigante minera y las autoridades de su país para recuperar las tierras que le corresponden a su comunidad. Ahora, a sus 60 años, Tot fue galardonado con el Premio Ambiental Goldman 2017 –después de que los últimos dos ganadores latinoamericanos fueron asesinados durante el último año– por su “intrépido liderazgo de su pueblo y la defensa de su tierra ancestral” pese a los costos implicados, como el asesinato de su hijo hace cinco años. 

Sin embargo, ¿qué implica recibir uno de los premios más prestigiosos sobre el activismo ambiental? Para el pastor evangélico y líder indígena, “Este premio no cambia nada. Me siento contento pero también me siento el mismo líder, la misma persona. Creo que eso sería un estímulo al trabajo que hacemos, pero estoy tranquilo”. Pese a la continuidad de la cotidianidad y sin darse mucho de cuenta, este premio está brindando el reconocimiento público; es decir que facilita la atención de la sociedad en general frente al riesgo en el que viven los activistas ambientales en Latinoamérica.

En esta región han sido asesinados 450 activistas ambientales entre el 2010 y 2014, provocando que sea una de las regiones más peligrosas para este tipo de activismo –en especial si sus practicantes son indígenas–. Los ejemplos más renombrados han sido el caso de la hondureña Berta Cáceres y del mexicano Isidro Baldenegro, quienes fueron galardonados con el mismo premio pero asesinados en sus casas. 

 

Como sus colegas, Tot inició su lucha hace 43 años para exigir al Estado guatemalteco que devolviera los títulos de propiedad tanto a él como a otros 63 campesinos. Estas tierras, en las montañas del municipio de El Estor, son ricas en oro y níquel, convirtiéndose en zonas importantes para empresas mineras; además de poseer numerosos recursos naturales, como diez nacimientos de agua, que abastecen a varias zonas de alrededor. Para Tot y cada uno de los pobladores que han luchado por su derecho de propiedad, están buscando la equidad en derechos humanos como comunidad indígena y conservación de su medio ambiente. Por esta razón, el galardonado explica que necesita “mayor certeza jurídica sobre la propiedad de sus tierras para seguir luchando por ellas. Estamos pidiendo que nos legalicen. Nosotros ya lo pagamos, tenemos los recibos, tenemos las actas y el derecho. Nosotros ahí estamos y la tenemos que defender hasta donde se pueda.”

 

Desgraciadamente, la lucha entre mineras y miembros de la comunidad indígena de Tot, no han sido los únicos episodios violentos: “A los 18 años, durante la Guerra Civil –1960-1996–, el ejército guatemalteco lo obligó a formar parte de los patrulleros civiles, paramilitares que ayudaban al ejército en labores de control a población civil. […] Hubo muchos desaparecidos y no logro olvidar que el líder de Agua Caliente ‘Lote 9’ de aquella época fue asesinado por su lucha por la tierra.” Pese a ello, la experiencia ha servido para organizar a la población y bloquear los numerosos intentos de las empresas mineras que son apoyadas por las autoridades policiales para ingresar a las comunidades. 

Frente a eso, el 18 de marzo del 2017, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –CIDH– aceptó una demanda presentada por Tot, en la cual se denuncia que el estado de Guatemala violó los derechos de dominio colectivo sobre las tierras, recursos naturales, libre determinación y autogobierno de los pueblos indígenas al negarles la entrega de sus títulos de propiedad de sus tierras. Y pese al riesgo que implica su trabajo e incluso ganar este premio mundialmente reconocido, el activismo de Tot promueve el respaldo comunitario, el enfrentamiento contra el miedo y la coacción, el respeto por los derechos humanos hacia su comunidad y la conservación de sus tierras: “Jamás me olvidaré de la perdida de mi hijo, pero yo sigo luchando […], ya no estamos en los años 80, cuando desaparecían a un líder y todo quedaba silencio. Hoy no; cuando desaparecen a un líder, se levantan diez más y esa es la ventaja que tenemos”.



9 alimentos probióticos que necesitarás introducir a tu dieta diaria

Numerosos estudios han sugerido incluso que este tipo de alimentos brindan beneficios al sistema inmunológico, reduciendo enfermedades como la obesidad y la depresión.

Los probióticos han comenzado a generar una revolución en la alimentación. Pese a que anteriormente se pensaba que los productos ricos en bacterias eran de alto riesgo para la salud, actualmente los científicos consideran que son en realidad un apoyo al microbioma intestinal y, por tanto, a la salud tanto física como mental. Numerosos estudios han sugerido incluso que este tipo de alimentos brindan beneficios al sistema inmunológico, reduciendo enfermedades como la obesidad y la depresión. 

Si bien ese pueden conseguir probióticos mediante suplementos alimenticios, no todos ellos cuentan con la regularización y certificado de la FDA –Food & Drugs Administration, en EE.UU–. De modo que el consumo de probióticos naturales, principalmente aquellos con las bacterias Lactobacillus y Bifidobacterium, es altamente recomendable. Conoce 8 alimentos probióticos que desearás comenzar a consumir:

– Yogurt. En ella habitan diez miles de millones de bacterias  positivas para el microbioma. 

– Kefir. Es una bebida lechosa, rica en probióticos, que se originó en Rusia y Turquía. Los granos de kefir contiene entre diez y 20 diferentes tipos de bacterias. 

– Kimchi. Picante y ácido, este platillo tradicional coreano está hecho con vegetales fermentados. Además de ser bajos en grasa, posee alto nivel de probióticos y fibra. 

– Tepache. Esta bebida ancestral mexicana se hace a base de piña o tamarindo fermentado, contando con una alta cantidad de probióticos. 

– Kombucha. Es un líquido similar al té negro, rico de una bacteria llamada scoby. Ayuda a prevenir diarreas, deshidratación, entre otros. 

– Sauerkraut. Típico platillo de Alemania, a base de coles fermentadas y alto contenido en probióticos naturales. Es un alimento ideal durante el embarazo. 

– Miso. Se trata de soya fermentada con arroz café, el cual es típico en la cocina asiático. Es rico en la bacteria lactobaccilus acidophilus, sodio y otros nutrientes importantes. 

– Tempeh. Es otra forma de soya, rica en proteína para vegetarianos y veganos. Contiene altos niveles d calorías, fibras y probióticos. 



TOP: 6 alimentos que no sabías que eran probióticos

El alimento probiótico más reconocido es el yogur fresco, pues ayuda a mejorar los síntomas y problemas de defensas, periodos de lactancia así como a reforzar el sistema inmunitario.

En nuestro intestino existen una serie de microorganismos que ejercen una serie de efectos beneficiosos para el aparato digestivo. Esta clase de microorganismos es posible conseguirlos a través de alimentos que permiten mantenerlos activos en el intestino para contribuir el equilibrio de la microbiota intestinal y potenciar el sistema inmune. 

El alimento probiótico más reconocido es el yogur fresco, pues ayuda a mejorar los síntomas y problemas de defensas, periodos de lactancia así como a reforzar el sistema inmunitario. De hecho el consumo reiterado del yogur probiótico en cantidades relativamente abundantes posee un efecto terapéutico contra Helicobacter pylori, infecciones en el tracto digestivo e inflamación.

Existen otros alimentos probióticos que también pueden brindar una serie de beneficios a tu flora intestinal. Te los compartimos:

  • Kombucha u hongo chino. Es una bebida endulzada china compuesta de una colonia de bacterias. Ayuda a prevenir artritis y otras enfermedades. 2015-04-06-Kombucha-12
  • Kéfir. Es un producto similar al yogur búlgaro originario de la región Caucásica en Rusia. 
    Kefir
    Kefir
  • El chucrut es una comida típica de Alemania, Alsacia, Polonia y Rusia que se prepara haciendo fermentar las hojas del coliflor en agua con sal. raw-vegan-fermented-cabbage-sauerkraut
  • El kimchi es un plato típico de Corea. Se usa la col china, pimiento rojo, ajos o cebollas tiernas. Es un alimento fermentado salado y picante que puede estar sazonado con ajo o jengibre. Kimchi-007
  • Sopa de miso. Es una receta japonesa típicamente hecha con soya. Contiene alrededor de 160 cepas de bacterias. sopa-de-miso
  • Pulque. Es una bebida mexicana espesa y de color blanco, el cual se obtiene de la fermentación del jugo de maguey. pulque


Probióticos y salud cerebro-emocional

¿ Es posible que nuestras bacterias intestinales puedan afectar nuestro estado de ánimo?. La investigación actual sobre el tema resulta cada ves más asombrosa y contribuye a arrojar nueva luz sobre la famosa sentencia hipocrática “QUE TU ALIMENTO SEA TU MEDICINA”.

La depresión y la ansiedad son los dos trastornos psicoemocionales más frecuentes en la actualidad y alcanzan ya proporciones epidémicas. La investigación reciente sobre el papel de las bacterias intestinales en los estados de ánimo ofrece una alternativa práctica y eficaz para enfrentar este fenómeno: los probióticos pueden usarse a titulo preventivo y/o terapéutico , y no generan los  efectos secundarios nocivos que tienen los fármacos ansiolíticos y antidepresivos.

Citemos, como ejemplo, un trabajo publicado en el 2013 por investigadores de la UCLA, en el cual se demostró que el consumo de lactofermentos , 2  veces por día, durante 4 semanas, modificaba favorablemente la actividad de regiones  cerebrales que  controlan el procesamiento de las sensaciones y las  emociones. El estudio fue encabezado por el Dr. Emeran Meyer, médico gastroenterólogo, reconocido mundialmente como una autoridad en la investigación sobre los vínculos entre los probióticos, el cerebro intestinal y la salud humana en general. (El lector interesado puede consultar sus trabajos en : www.gutmicrobiotaforhealth.com). 

Los investigadores dividieron en 3 subgrupos a 36 mujeres saludables: 12 consumieron yogurt 2 veces al día por 4 semanas, 11 consumieron leche y las 13 restantes no tomaron leche, ni yogurt.

Antes del estudio todas las participantes fueron sometidas a un test que utilizando imágenes del cerebro obtenidas mediante resonancia magnética, mide la respuesta inmediata consiente y preconsciente a estímulos emocionales. Durante las 4 semanas las mujeres que consumían yogurt y leche fueron monitoreadas mediante dicho test en repetidas ocasiones. También se aplicaron otros test para medir la respuesta cerebral al estímulo emocional y para medir la actividad cerebral durante las horas de sueño. 

Después de las 4 semanas quienes ingerían   yogurt, mostraron cambios significativos en su actividad cerebral. Su respuesta a las pruebas mejoró y la actividad en las regiones cerebrales asociadas con la respuesta emocional cambió para bien de manera dramática, la interconectividad en el cerebro medio se incrementó ( lo cual podría explicar la mejor respuesta a las pruebas). Los investigadores calificaron estos cambios como “ robustos” y “amplios” refiriéndose a que fueron grandes y se presentaron en numerosas áreas del cerebro. También se observó una modulación de la actividad cerebral en áreas asociadas con la respuesta a los estímulos emocionales.

Todos estos cambios ocurrieron sólo en el grupo que consumió yogurt, por lo cual -comentaron los investigadores- pueden atribuirse a los cambios generados en las bacterias intestinales por  la ingesta de yogurt. Los investigadores reportaron que esta es la primera ves que tal cosa se demuestra para humanos confirmando los resultados obtenidos en numerosos estudios realizados con roedores y añaden que la investigación por venir, podría confirmar otros beneficios asociados con la  mejora de las bacterias intestinales,  observados el los estudios con animales, como:

  • modulación de la sensibilidad al dolor,
  • modulación de la respuesta al estrés,
  • modulación del estado de ánimo,
  • reducción de la ansiedad.

Así mismo señalan que apenas comenzamos a comprender los mecanismos de interacción entre nuestro cerebro y la salud intestinal, en especial el equilibrio de las bacterias intestinales.(1).

En otro estudio, llevado a cabo por el Dr Phil Burnet y su equipo de colaboradores,  del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, la utilización de una fibra rica en galactooligosacáridos (BIMUNO), produjo una disminución en los niveles de cortisol, una disminución en los síntomas de ansiedad entre quienes consumieron el producto, así como también una mayor capacidad de tolerancia al estrés. 

Según estos autores la investigación actual aporta fuertes evidencias sobre un vínculo estrecho entre las bacterias intestinales y el funcionamiento cerebral: las bacterias intestinales influyen profundamente en la respuesta neuroendócrina al estrés y modulan  procesos cerebrales de respuesta a información que se asocia fuertemente con la depresión y la ansiedad. La escases de estudios con humanos llevó a los autores al desarrollo del presente estudio: observar el efecto de la ingesta de prebióticos ( fibra soluble que nutre a  las bacterias intestinales)  en la respuesta al estrés y a la información entre individuos sanos. Lo más impresionante de este estudio, señalado por los autores en sus conclusiones, es que el consumo de prebióticos que mejoran el estado de nuestras bacterias intestinales, genera en los consumidores un cambio en el procesamiento de la información según el cual estos ¡priorizan el registro de la  información positiva vs la negativa¡ (en un test realizado frente a una computadora)(2).

Los datos se acumulan día a día. Los estudios con humanos son recientes y escasos, pero las evidencias reunidas en los estudios con animales demuestran que las  bacterias intestinales influyen sin lugar a dudas en la bioquímica cerebral y en los patrones de comportamiento. 

EL CEREBRO INTESTINAL.

Desde hace una década, aproximadamente, se retomó la investigación sobre lo que se ha dado en llamar “el segundo cerebro” o “ cerebro intestinal”. Se trata del conjunto de neuronas que revisten el tubo gastrointestinal, y que se encargan de regular el complejo conjunto de funciones necesarias para una buena digestión. El cerebro intestinal comprende unas 400 mil neuronas, más que cualquier otro órgano periférico y sintetiza gran cantidad de sustancias neuromediadoras. Se ha demostrado la existencia de una estrecha interacción entre el “ cerebro intestinal “ y nuestro sistema nervioso. La investigación reciente también ha demostrado que las bacterias intestinales influyen profundamente en el funcionamiento del cerebro intestinal, pero también sobre  sistema nervioso central a través de mecanismos que involucran aspectos neurológicos, neuroendócrinos, neuroinmunológicos, bioquímicos y otros. En una palabra, esta investigación ha descubierto – o redescubre, podríamos decir- una importante ventana para el desarrollo de la medicina: la interacción entre el sistema nervioso central y la salud intestinal,  y sus  implicaciones para el normal funcionamiento de todo nuestro organismo. Al interior de esta novel investigación, mucho interés ha despertado la correlación entre salud intestinal y salud emocional, entendida como un sistema de interacción bidireccional , así como también, el papel del equilibrio de nuestras bacterias intestinales en este mecanismo ( interconexión cerebro-intestinos) básico para la homeostasis de nuestro organismo.

Lo más prometedor de estos trabajos, en cuanto al estudio de las bacterias intestinales se refiere, es el descubrimiento de su influencia en la intercomunicación intestinos-cerebro y la comprensión de las vías por las cuales nuestras bacterias intestinales pueden generara efectos en la fisiología intestinal con impactos enormes en nuestra salud global, pues involucran la salud del sistema inmunológico -recordemos , por ejemplo, que el 80% de la actividad inmunológica ocurre a nivel intestinal- la absorción y síntesis de nutrientes, procesos metabólicos,  mecanismos nueroendócrinos de respuesta inflamatoria, la función de órganos vitales como el hígado, etc. Pero no sólo, poco a poco se a demostrado que las bacterias intestinales influyen en la salud cerebral al punto de que pueden determinar  en nuestros estados de ánimo y en nuestro comportamiento.

Según el especialista en autismo y salud intestinal, Derrick MacFabe: “Las bacterias que viven en nuestro tracto gastrointestinal pueden cambiar  quienes y qué somos, desde la susceptibilidad o la resistencia  a determinadas enfermedades, hasta nuestro cerebro, comportamiento e inclusive nuestra personalidad.”. Sabemos, insiste el mismo autor,  que nuestras bacterias superan 10:1 en número a nuestras células, que de diversas maneras influyen en la bioquímica cerebral y que representan una enorme masa de información genética en interacción constante con los genes de nuestras células. Hay quienes proponen, a la luz de los nuevos conocimientos, señala el  Dr.MacFabe, del departamento de Neurociencias y Psiquiatría de la Universidad de Oeste de Ontario, Canadá,  que en un proceso de simbiosis evolutiva aprendimos a provechar la presencia de las bacterias intestinales no sólo por sus beneficios para nuestros procesos digestivos, metabólicos e inmunológicos sino también por su influencia sobre nuestro sistema nervioso central y nuestro comportamiento. La alteración de la alimentación moderna, el abuso en la medicación de antibióticos, el estrés y las sustancias deletéreas con que hemos inundado nuestro medio ambiente generan cambios profundos de nuestras bacterias intestinales y pueden de esta manera predisponernos a enfermedades diversas y cambios neuroemocionales desventajosos (3). 

QUE TU ALIMENTO SEA TU MEDICINA.

A luz de este conocimiento adquiere renovada importancia la tesis hipocrática arriba citada: el papel esencial de nuestra alimentación en el cuidado de nuestra salud.

Son numerosas las áreas de la investigación en curso, misma que poco a poco va develando una complejísima interacción entre los procesos digestivos, la salud intestinal, nerviosa, inmunológica, cerebral y emocional, por mencionar sólo los ejes principales que se entrecruzan en esta investigación. Y de nuevo  nuestra alimentación es la gran olvidada en todos estos trabajos, con la salvedad de algunos pocos autores.

Se insiste en el equilibrio de las bacterias intestinales y en las diversas vías por las cuales dicho equilibrio influye en este sistema, pero no se extrae la conclusión lógica evidente: la dieta moderna resulta sumamente agresiva para las bacterias intestinales y para todo el tubo digestivo, lo cual permite comprender el origen de muchas patologías, la masificación de diversas enfermedades crónico degenerativas típicas del mundo moderno ( desde la depresión hasta la obesidad) y ofrece una explicación plausible para comprender la causa de patologías incomprendidas por la medicina moderna como las enfermedades autoinmunes.

CONSEJOS PRÁCTICOS.

Una dieta rica en frutas y verduras, evitar el abuso en el consumo de azúcar y harinas refinadas, así como también   de grasas saturadas, resulta esencial para el equilibrio de las bacterias intestinales. Destaquemos  el uso frecuente de antibióticos como  factor  sumamente agresivo para dicho equilibrio. Si usted ha tomado antibióticos con frecuencia, debe buscar otra forma de resolver el problema que lo aqueja y utilizar , por lo menos durante 6 a 12 meses, diferentes medidas para regenerar el equilibrio de sus bacterias intestinales.

Además de lo que ya mencioné, el consumo de alimentos fermentado, como el yogurt,  los tibicos,  el kombucha,  el tepache, o el pulque ( con moderación), son muy benéficos; también el uso de suplementos probióticos (que proporcionan bacterias).

 

1. Gastroenterology. 2013 Jun;144(7):1394-401, 1401.e1-4.Consumption of fermented milk product with probiotic modulates brain activity.Tillisch K1, Labus J, Kilpatrick L, Jiang Z, Stains J, Ebrat B, Guyonnet D, Legrain-Raspaud S, Trotin B, Naliboff B, Mayer EA.

2. (Psychopharmacology (Berl). 2014 Dec 3. Prebiotic intake reduces the waking cortisol response and alters emotional bias in healthy volunteers.Schmidt K1, Cowen PJ, Harmer CJ, Tzortzis G, Errington S, Burnet PW.) 

3. ( Macfabe D., Autism: metabolism,mitocondria, and microbiome, Glob adv Health Med, 2013 Nov; 2(6):52-66.)

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