La situación del maíz transgénico en México se decide esta semana

Este jueves 26 de enero un Tribunal Colegiado resolverá si se permite o no la siembra de maíz transgénico en México.

Este jueves 26 de enero un Tribunal Colegiado resolverá si se permite o no la siembra de maíz transgénico en México. En julio de 2013 se presentó una demanda de acción colectiva encabezada por científicos, campesinos y consumidores para detener la siembra de maíz transgénico en México. El tema central de esta demanda es la defensa de los derechos de las generaciones presentes y futuras de aprovechar la diversidad de los maíces nativos. En lo que va del juicio, tanto las empresas transnacionales (Monsanto, Syngenta Agro, Dow Agrosciences, PHI-Pioneer Dupont) como el Gobierno Federal (Semarnat y Sagarpa) han impugnado esta demanda al menos 97 veces. Sin embargo, desde septiembre de 2013 se logró por mandato judicial que se suspendiera la siembra de maíz transgénico en todo el territorio nacional. Esta suspensión es la que ha mantenido durante tres años y medio al maíz transgénico lejos de nuestra tierra. Esta suspensión fue impugnada por las empresas transnacionales y será en el transcurso de esta semana que el Primer Tribunal Colegiado en materia Civil del Primer Circuito con sede en la Ciudad de México resuelva si se mantiene la suspensión hasta que el juicio termine.

De acuerdo con el informe de la Demanda Colectiva Maíz, tanto el Gobierno como la industria tratan de evitar a toda costa que se genere un debate científico en los tribunales. Asimismo, se ha comprobado que durante el juicio la Semarnat le ha ocultado información al juez, entre ésta, un informe del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) que demuestra la presencia ilegal de maíz transgénico en México. Además, la misma industria ha reconocido que el polen de los maíces transgénicos puede dispersarse a lo largo del país, por lo que, una vez que se autorice la siembra, su dispersión sería incontrolable. Por otro lado, dentro del juicio, el Gobierno ha reconocido que los transgénicos no aseguran una mayor producción y que no hay evaluaciones sanitarias posteriores a la siembra. Así, la situación del maíz transgénico en México quedará en manos del Tribunal Colegiado en los siguientes días.

MÉXICO, D.F., 29SEPTIEMBRE2014.- Integrantes de diversas organizaciones, se manifestaron frente a Palacio Nacional al celebrarse el Día Nacional del Maíz.
FOTO: ENRIQUE ORDÓÑEZ /CUARTOSCURO.COM

El maíz se originó y diversificó en México, esta plata se domesticó hace cinco mil años y actualmente tenemos 64 razas de maíz y miles de variedades, que son el resultado de la interacción de las comunidades y sus sistemas agrícolas. Se estima que para los mexicanos, el maíz representa el 53% del total de calorías que consumimos y el 39% de todas las proteínas, siendo así el cultivo más importante para el país. Lamentablemente, desde el 2001 se empezó a detectar contaminación de maíces nativos con genes transgénicos. Esto es extremadamente grave porque la diversidad genética de las razas nativas es uno de los más grandes legados de México. Considerando que las condiciones climáticas en todo el mundo están cambiando, la diversidad genética de los maíces nativos mexicanos será una pieza clave para garantizar la seguridad alimenticia de las siguientes generaciones.

Ahora bien, imaginemos que los maíces de un campesino se han contaminado por el polen de los maíces transgénicos que se siembran cerca de su parcela. Debido a que la contaminación genética no se puede detectar a simple vista, es imposible que el campesino sepa que su maíz ha sido contaminando. Por lo tanto, esta persona seguirá sembrando el maíz contaminado y compartiendo sus semillas con otros campesinos como siempre lo ha hecho. Esto generaría una dispersión incontrolable y un daño irreversible, pues a largo plazo perderíamos las variedades nativas de maíz, uno de los legados bioculturales más importantes de México.

Es importante saber que el maíz transgénico tiene una tolerancia al herbicida glifosato y al mismo tiempo produce una sustancia tóxica que funciona como insecticida. Por lo tanto, cuando se rocían grandes cantidades de glifosato sobre los cultivos, todas las plantas mueren excepto las transgénicas, pues son resistentes. El glifosato es una sustancia catalogada como posible cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud. Comúnmente, el glifosato se rocía utilizando avionetas en grandes extensiones de tierra. Este herbicida se dispersa con el viento, el riego y la lluvia y llega a otros cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua tanto en la superficie como en el subsuelo. Evidentemente, esto pone en riesgo tanto a las poblaciones humanas como a la biodiversidad. Por ejemplo, ya se ha detectado glifosato en al agua subterránea en Chiapas y se tiene evidencia de que la mariposa monarca ha disminuido su población debido al aumento de glifosato en su ruta migratoria.

La industria de los transgénicos se ha caracterizado por disfrazar los peligros de soluciones. Sin duda, México debe unirse a la creciente lista de países que prohíben la siembra de organismos transgénicos en sus territorios. Pues no hay argumento que justifique poner en juego nuestra soberanía alimentaria.

Para mayor información sobre la Demanda Colectiva Maíz, puedes visitar su página en Facebook.

– Dr. Fernando Córdova Tapia

(@FerCordovaTapia)



Descubre cómo apoyar la suspensión definitiva de la siembra del maíz transgénico en México

El problema del maíz transgénico es esta tolerancia al herbicida glifosato, el cual produce sustancias tóxicas resistentes al ataque de ciertos insectos.

*1) viaorganica.com

Frente al abandono del campo y sector agrario, la dependencia al mercado internacional en México se vuelve una evidencia palpable. ¿Cómo enfrentar las consecuencias en el mercado nacional cuando existe un cabildeo entre los poderes ejecutivo y legislativo, la práctica de “puertas giratorias” –rotación de altos cargos del sector público y privado–, la formación de alianzas entre empresas y miembros de la comunidad científica –como Alianza Pro Transgénico– y la implementación de corporaciones multinacionales de semillas transgénicos de Monsanto, Cargill, Dow AgroSciences y Syngenta?

El problema del maíz transgénico es esta tolerancia al herbicida glifosato, el cual produce sustancias tóxicas resistentes al ataque de ciertos insectos. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, el glifosato es una sustancia catalogada como posible cancerígeno, el cual se dispersa y alcanza cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua superficiales y subterráneos.

Esto supone, como resultado, un riesgo potencial en poblaciones humanas vecinas y para la biodiversidad. Principalmente desde que hace 15 años, el 30 por ciento de los mexicanos consumen el maíz transgénico que llega al país. Un ejemplo de los efectos del glifosato es la disminución de la población de la mariposa monarca debido a la muerte de las plantas de su ruta migratoria con el aumento de este químico tóxico.

Como respuesta a este factor de riesgo para la biodiversidad y el mercado mexicano, organizaciones sociales como el Colectivo Sin Maíz no Hay País, han buscado suspender la siembra de maíz transgénico. Pese a haberlo logrado, y que esto representara un gran triunfo para la sociedad civil, aún continúa la lucha sobre si el maíz transgénico daña o no el derecho humano de generaciones presentes y futuras a la diversidad biológica de los maíces nativos y criollos. La siguiente lucha legal en tribunales federales pretende prohibir la siembra de transgénicos en el país; como un candado definitivo como un símbolo de respeto a las tierras mexicanas.

2) esmateria.com
2) esmateria.com

México es el centro del origen y diversificación del maíz. Es aquí en donde existen 64 razas de maíz y miles de variedades que se mantienen como resultado de una herencia milenaria entre comunidades humanas y ecosistemas agrícolas. Hoy por hoy, el maíz representa en el país el 53 por ciento de la ingesta calórica y el 39 por ciento de la proteína.

Sin embargo,  en los últimos cinco años se detectaron maíces contaminados con productos transgénicos, alterando gravemente los genes de las plantas silvestres. Esto supone un riesgo potencial de contaminación para la diversidad nativa de plantas, para la bioseguridad y el control de variedades del maíz nativo. Pues, de acuerdo con la Alianza por la Salud Alimentaria:

  • Nueve de cada diez de las líneas transgénicas en el mercado, son tolerantes al Round-up, cuyo componente activo es el glifosato.
  • El glifosato es un disrruptor endócrino que provoca daño hepático y renal, malformaciones y daños en animales experimentales. Su presencia se ha asociado con una mayor incidencia de malformaciones en bebés de madres que viven cerca de siembras de transgénicos; mayores alteraciones celulares y genéticas en trabajadores en plantíos de soya transgénico; un aumento en la incidencia de enfermedades hepáticas, renales y cáncer en zonas cercanas a siembras de transgénicos.
  • El glifosato se acumula en el agua, suelo y aerosoles, llegando incluso al agua que bebemos. Se ha detectado glifosato en orina, sangre y leche materna.
3) Ecoosfera
3)Ecoosfera

En palabras de Pánfilo Hernández Ortiz,  integrante de la organización campesina Grupo Vicente Guerrero del estado de Tlaxcala, “Estos maíces son la riqueza que los campesinos han venido guardando, reproduciendo y que también tienen temor de perderlo ante la entrada de algunas semillas que podrían ser transgénicas o en el caso de las híbridas que no son productivas, en cambio las nativas criollas se enfrentan a las condiciones climáticas de cada año, en diferentes parcelas los campesinos sembramos toda esta diversidad de colores.”

Por esta razón se hace un llamado a la ciudadanía para que mediante la difusión de estas contradicciones, se pueda lograr un llamado de atención a los jueces en función de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados. Debe suspenderse definitivamente la siembra de transgénicos durante todo el juicio.

Para más información: 

Demanda Colectiva Maíz

Change.org: Lic. Enrique Peña Nieto, mantener la suspensión de la siembra de maíz transgénico en México a campo abierto

 



La lucha VS los transgénicos en México ha entrado en una nueva etapa (Mira porqué)

Un tribunal federal decidirá definitivamente si será posible sembrar y comercializar maíz transgénico.

Hace más de un año organizaciones sociales como el Colectivo Sin Maíz no Hay País lograron una medida cautelar que suspendió la siembra de maíz transgénico. 

Lo anterior fue un gran triunfo para la sociedad civil en contra de las grandes y oscuras empresas transgénicas como Monsanto, Dupont Pioneer, Syngenta y Dow Agrosciences, que buscan que el maíz modificado pueda sembrarse y comercializarse en territorio nacional. 

La semana pasada se decidió que una autoridad judicial de nivel federal será la encargada de resolver finalmente el caso: el derecho central que será discutido es el si se daña o no el derecho humano de generaciones presentes y futuras a la diversidad biológica de los maíces nativos o criollos.

Las empresas transgénicas justifican la siembra de maíz transgénico, entre otros argumentos, pues desde hace 15 años en México ha entrado maíz transgénico de importanción, que de hecho, están consumiendo los mexicanos (el 30% en total). Hoy entran 117 productos transgénicos, entre ellos 10 toneladas de maíz al año, principalmente de Estados Unidos. 

Para las organizaciones la estrategia será primero asegurar un candado definitivo para la siembra del maíz transgénico en el país, que condenaría a los mexicanos únicamente al consumo transgénico, y con el tiempo disminuir el maíz transgénico que ya se importa. 

La siguiente lucha legal en tribunales federales podría durar años pero la Colectividad en Defensa del Maíz ya ha conseguido antes un inesperado paréntesis en la siembra del maíz transgénico, por lo que consideran que podrían alcanzar un candado definitivo.

[Sinembargo]



Nuevos estudios exhiben la toxicidad de algunos transgénicos que ya se venden en México

Algunas líneas transgénicas aprobadas son tolerantes al tóxico glifosato; también resisten el glufosinato, y el 2,4D, un conocido cancerígeno.

En México hasta hoy se han aprobado hasta 135 líneas de transgénicos para consumo humano. Miles de los productos importados, sobre todo de Estados Unidos, están elaborados a base de transgénicos (mayormente los que contienen soya, algodón y maíz). 

Hasta hoy, también en México son importadas anualmente hasta 10 millones de toneladas de maíz de Estados Unidos, y no se sabe con exactitud la cantidad, que de ellas, son transgénicos. Sumado a lo anterior, en México es inexistente una legislación que obligue a las empresas a etiquetar la presencia de transgénicos cuando los contienen. 

Según una investigación presentada recientemente por la Alianza por la Salud Alimentaria, integrada por organizaciones como Semillas de Vida y El Poder del Consumidor, algunas líneas de transgénicos aprobadas por la Cofepris son tolerantes a herbicidas como el glifosato, el cual es tóxico para la salud humana y está presente en alimentos que los mexicanos consumen a diario. Además del glifosato, también otros transgénicos son tolerantes a otros tóxicos. En una rueda de prensa, la Alianza exhibió los siguientes datos y exigió al gobierno que, como ocurre en unos 61 países, al menos en México sea obligatorio el etiquetado que advierta de la presencia de transgénicos. 

•Casi nueve de cada 10 de las líneas transgénicas en el mercado son tolerantes al herbicida “Faena” (“Round-up”, en inglés), cuyo componente activo es el glifosato.

•Los herbicidas son mezclas de sustancias químicas que se asperjan masivamente y son diseñados para matar a las hierbas. El glifosato es el principio activo del herbicida más usado en México, que es el llamado “Faena”. Los químicos de los herbicidas y surfactantes penetran a las plantas y NO se pueden lavar. Los granos (trigo y maíz) y oleagionosas (soya) importados de Estados Unidos tienen concentraciones muy elevadas de glifosato. El Faena es producido por Monsanto productor de las principales variedades de transgénicos. Hasta hace un poco más de 20 años en que no había transgénicos, los herbicidas se asperjaban en los campos antes de la siembra, y los cultivos muy raramente estaban en contacto con estos tóxicos. Pero en las plantas transgénicas tolerantes al Faena (“RoundUp-Ready”) se asperja el tóxico directamente en los cultivos. Los cultivos transgénicos tolerantes sobreviven con altas concentraciones de estos tóxicos. Entonces, los alimentos que se derivan de estos cultivos transgénicos tienen glifosato y otros tóxicos asociados.

•Los estudios científicos han demostrado que el glifosato es un disrruptor endócrino, puede causar daño hepático y renal, causa malformaciones y otros daños en animales experimentales. Se asocia con una mayor incidencia de malformaciones en bebés de madres rociadas o que viven cerca de siembras de transgénicos en Argentina y otros países. Se ha asociado con mayores alteraciones celulares y genéticas en trabajadores en plantíos de soya transgénica en Brasil. En Sudamérica se ha reportado un aumento en incidencia de enfermedades renales, hepáticas y cáncer en zonas cercanas a siembras de transgénicos a partir de que fueron introducidos.

•El glifosato se acumula en el agua, suelo y en aereosoles; puede llegar al agua que tomamos.

•Se ha detectado glifosato en orina y sangre, y en la leche materna. Las personas que presentan este químico en altos niveles están más propensos a enfermedades.



¿Sabías que en México las etiquetas no te dicen si tu producto contiene transgénicos?

Reconoce las marcas que usan transgénicos para que seas consciente de ello al momento de comprar

El tema de los transgénicos ha sido muy polémico. Mientras unos argumentan que hacer uso de la tecnología para mejorar las propiedades de la naturaleza es necesario, otros arguyen que no existe certeza sobre los efectos secundarios de esas modificaciones para la salud humana y el medio ambiente.

Aunado a la incertidumbre existente, existen evidencias de cómo las principales empresas propulsoras de los transgénicos han obstaculizado estudios que demuestran los efectos nocivos para la salud y el medio ambiente. Es muy conocido cómo las grandes corporaciones transgénicas del planeta son en realidad de las más oscuras de entre la totalidad del menú capitalista. 

Lo cierto es que aparece riesgoso el tomar alimentos cuyos efectos a largo plazo se desconocen; como mínimo, las personan debieran tener el derecho a saber qué es lo que están consumiendo. En este sentido, en México hay una deuda primordial con la colectividad, pues en este país las empresas no están obligadas a especificar la presencia de trasngénicos en sus etiquetados, lo que resulta altamente grave. 

Con la globalización y el neoliberalismo cientos de productos, sobre todo provenientes de América del Norte, han inundado al país en los últimos 20 años, muchos de ellos haciendo uso de trasngénicos sin que la población esté enterada de ello. De hecho, se conoce que la mayoría de los productos que contienen soya o maíz y son de importación están hechos a base de transgénicos. 

Es importante ir haciendo conciencia de las marcas, al menos las más usuales, que emplean transgénicos, aunque lo más urgente sería exigir a las autoridades que las empresas estén obligadas a incluir en su etiquetado la existencia o no de transgénicos.

A continuación agrupamos las marcas más usuales que contienen transgénicos (todas ellas investigadas por Greenpeace):

Barcel

Bimbo 

Sabritas

Coca-Cola (y todos sus refrescos)

Pepsi-Cola (y todos sus refrescos)

Jumex

Nestlé 

Herdez

Carlos V

Hershey’s

Bachoco 

Kellogg’s

Grupo Modelo

Grupo Cuauhtémoc

Bimbo 

Herdez 

Kraft

La Costeña

Danone

También en Ecoosfera: Lista de productos y marcas que usan ingredientes transgénicos en México.



Alertan: el gobierno mexicano ha autorizado 132 productos transgénicos

Con el aval de la COFEPRIS, pareciera que el curso de los hechos se perfila para la aprobación final de los transgénicos

En México la COFREPIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) es la encargada de revisar que los productos comerciales sean sanos para los habitantes; es, por así decirlo, el filtro por el cual millones de artículos y alimentos son autorizados para su venta. De sus resoluciones y estudios depende que otras dependencias como la SEMARNAT o la SAGARPA autoricen, por ejemplo, la siembra de productos una vez que esta, la COFREPIS, determina que son sanos. 

Actualmente en México la siembra de maíz transgénico está obstaculizada gracias a las demandas legales interpuestas por organizaciones sociales, pero es posible hacer cultivos experimentales de soya transgénica en otras partes del país. Hasta hoy, la SEMARNAT y la SAGARPA no han podido aprobar el cultivo de maíz transgénico pero la COFREPIS que, como se mencionaba, es la encargada de avalar la sanidad de los productos, ya ha autorizado 132 productos transgénicos, de los cuales 50% corresponden a maíz y el resto son algodón, soya, canola, entre otros, según informó Alejandro Monteagudo Cuevas, director ejecutivo de AgroBio México, por cierto, una empresa completamente a favor de los cultivos transgénicos. 

“El trabajo que ha realizado la COFEPRIS se ha hecho conforme a estándares internacionales de evaluación de inocuidad, lo que significa que los mexicanos podemos tener la certeza de que cada uno de los productos que llega al mercado se pueden consumir sin riesgo”, sostuvo

La noticia ha saltado escandalosa cuando esto se da a conocer en un contexto en el que la sociedad civil ha estado atendiendo temas dolorosos como la desaparición forzada de 43 estudiantes por parte de la policía en el estado de Guerrero. 

La investigadora Elena Álvarez-Buylla, Coordinadora de Campañas de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, ha sido una de las voces más combativas ante esta decisión del gobierno mexicano. Con el aval de la COFEPRIS, pareciera que el curso de los hechos se perfila para la aprobación final de los transgénicos. 

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