¿Cuánta azúcar estás comiendo en tus alimentos? (FOTOS)

De acuerdo con Antonio Rodríguez Estrada, fundador de SinAzúcar.org, el azúcar también se encuentra en productos que, al no leer las etiquetas, consumimos sin darnos cuenta.

Es mundialmente sabido que el consumo excesivo –e incluso, mínimo– del azúcar produce una serie de consecuencias negativas en la salud. Estudios de universidades, los cuales están avalados por la Organización Mundial de la Salud, insisten en reducir al menos una cuarta parte –25 gramos diarios– de azúcar ingerida con el fin de prevenir una serie de enfermedades relacionadas con su consumo; tales como la dependencia, sobrepreso, diabetes, caries, problemas cardiovasculares, etcétera. Pero, ¿es suficiente dejar de ponerle cucharaditas de azúcar al café para cuidarnos física y emocionalmente? 

De acuerdo con Antonio Rodríguez Estrada, fundador de SinAzúcar.org, el azúcar también se encuentra en productos que, al no leer las etiquetas, consumimos sin darnos cuenta. Para él es indispensable difundir imágenes para generar consciencia sobre la cantidad de azúcar que estos alimentos contienen y, de alguna manera, materializar el verdadero consumo de este ingrediente peligrosamente tóxico: “SinAzúcar.org pretende visualizar el azúcar oculto en estos alimentos procesados de una forma simple y gráfica para que puedan ser compartidas fácilmente a través de las redes sociales. Es mi granito de arena para mejorar los hábitos de consumo”.

Dado que una de las principales causas de la epidemia de obesidad es el abuso de los productos industriales, es importante presentarlos en su impactante realidad, sin brillos ni decoraciones que seduzcan al consumidor. En especial los productos que vienen con la imagen de ser saludables, bajos en azúcar o “o%” o inclusive están avalados por sociedades médicas. Tan sólo en el caso de las cafeterías de Starbucks se sirven tazas extragrandes de azúcar en sus bebidas caliente, y se ofrecen cada vez más chai, chocolate y otras alternativas cafetaleras con jarabes para un sabor aún más intenso. Esta simple estrategia aumentó hasta en un 20 por ciento de clientela diaria, pese a que los consumidores ignoran la cantidad de azúcar que beben en su café o bebida. 

Por ello Rodríguez Estrada decidió fotografiar algunos alimentos más genéricos, tomar una marca de referencia, colocar a su lado el equivalente de azúcar en terrones de azúcar –de 4 gramos– e inmortalizar el momento. Te compartimos algunos ejemplos de su trabajo: 

 

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Sobre el azúcar y la salud mental infantil

Diversos estudios han demostrado una importante correlación entre alto consumo de azúcar y trastornos emocionales así como enfermedades físicas.

De acuerdo con una encuesta realizada por el gobierno de Estados Unidos, 1 de cada 10 niños padece de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en ese país, lo cual representa un aumento del 22 por ciento desde 2003 ( datos de una encuesta del gobierno realizada en el 2010) y dos tercios de los niños diagnosticados con TDAH en Estados Unidos, están tomando algún tipo de medicamento farmacológico, cuyos efectos secundarios son, en muchos casos, peores que la enfermedad. En México existen alrededor de 33.5 millones de niñas y niños, de los cuales 10.5 M son menores de 5 años, y 23M se encuentran entre los 5 y los 14 años ( cifras redondeadas). Los estudios reportan que entre el 14 y el 20% de este sector poblacional sufre de trastornos de la salud mental, de los cuales el 7% son severos.De acuerdo con lo dicho en 2014 por María Elena Medina Mora, directora general del Instituto Nacional de Psiquiatría, las enfermedades mentales en nuestro país van en aumento. En términos de lo que pasa con los trastornos mentales en el mundo, México está un poco arriba de la media, pero, según esta investigadora, el problema en México no es tanto cuántos enfermos hay, sino cómo están creciendo estos trastornos en las generaciones jóvenes.

Por supuesto que los trastornos mentales son padecimientos multifactoriales: aspectos psicosociales, socioeconómicos y nutricionales, por sólo mencionar algunos, intervienen en el origen y evolución de dichos trastornos. Sin embargo, vale la pena destacar el papel del consumo de azúcar como factor que contribuye notoriamente a este tipo de alteraciones. Y esto por varios motivos:

– Usualmente hemos considerado al azúcar como una sustancia inofensiva.

– En el caso de los niños se promueve el consumo del azúcar (alimentos endulzados) y se asocia con el afecto: “ para decir te quiero, te doy algo dulce”.

– El consumo de azúcar se ha incrementado continuamente, llegando a niveles muy altos en numerosos países en las últimas décadas.

-Hoy sabemos que el azúcar genera inflamación crónica, incrementa la oxidación y produce efectos importantes e indeseables en la bioquímica cerebral, generando fácilmente comportamientos de consumo compulsivos.

– El azúcar ha sido puesta, en la última década, en el centro de la polémica en torno a las causas de la pandemia del síndrome metabólico, que incluye las patologías crónico degenerativas más frecuentes de la actualidad, a saber: sobrepeso y obesidad, cardiopatías, hipertensión, diabetes, hígado graso, elevación de los niveles de colesterol y de triglicéridos y daño renal, entre otras, pero también ha sido caracterizado como un alimento que genera comportamientos adictivos y alteraciones emocionales.

dulces salud mental infantil

– El azúcar por sí sola, genera trastornos cognitivos, así lo afirma, por ejemplo, la Dra. Raquel Burrows, médico cirujano con especialidad en Pediatría y Endocrinología Infantil, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile (INTA) y jefe del Programa Clínico de Obesidad Infantil de dicho instituto. La evidencia científica ha demostrado que la fructosa, comenta la Dra. Burrows, “altera las estructuras cerebrales que tienen que ver con la memoria y el aprendizaje, que están en una zona que se llama hipocampo. Por lo tanto a igualdad de coeficiente intelectual, un niño que consume fructosa [el azúcar se compone de glucosa y fructosa] en forma diaria, no va a rendir igual que un niño que no lo hace” (1).

– El azúcar no sólo es perjudicial por sí misma, sino que desplaza a los alimentos verdaderos , contribuyendo enormemente a una insuficiente ingesta de nutrientes esenciales para la salud.

– Existe evidencia sólida de que el alto consumo de azúcar es un factor independiente en la producción de trastornos mentales en niños y adolescentes ( también en adultos).

DIVERSOS ESTUDIOS CONFIRMAN LA CONEXIÓN ENTRE EL CONSUMO DE AZÚCAR Y TRASTORNOS EMOCIONALES EN LOS NIÑOS.

Para el caso de la población infantil, en los años recientes varios estudios han encontrado una asociación entre el consumo del azúcar y diversos disturbios emocionales en los niños.

Mencionemos , en primer lugar, un trabajo realizado analizando información generada en Alemania por un amplio estudio sobre salud infantil y alimentación realizado durante 10 años en dicho país. Durante esos 10 años se recolectó información sobre la alimentación de 3437 de los participantes. Sobre la base de esta información se han realizado numerosos estudios posteriores. Uno de ellos se dedicó a investigar la correlación entre los datos sobre la dieta de los niños y problemas de comportamiento y alteraciones emocionales (reportadas por los padres), tomando en cuenta los datos del último año del estudio. En las conclusiones de este trabajo los autores señalaron que el consumo incrementado de productos con alto contenido de azúcar y una dieta de mala calidad, se asociaba con mayor presencia de alteraciones emocionales en los niños (2).

Vale la pena mencionar otro amplio estudio que también reportó una correlación entre el consumo de azúcar en los niños y alteraciones del comportamiento. Este estudio fue concebido y dirigido por dos investigadores, Adriennne O´Neil y Felice N Jacka, del Centro de Investigación Estratégica en Innovación y Tratamiento Clínico en Salud Mental y Física de la Facultad de Medicina, de la Universidad de Deakin, en Australia (3).

Para la realización del estudio los autores eligieron mediante una amplia búsqueda en bases de datos 1255 resúmenes de artículos sobre el tema y después de sucesivas valoraciones metodológicas 22 artículos fueron seleccionados y revisados sus textos completos. Finalmente sólo 12 cubrieron los criterios adecuados para ser incluidos en el estudio, con una duración que iba de 2 a 4 años y que de conjunto englobaban a 82779 participantes, con edades entre 4.5 y 18 años, de varios países (Alemania, Estados Unidos, Canadá, China , Reino Unido y Noruega).

obesidad infantil

Se encontraron pruebas de una relación significativa, entre patrones dietéticos poco saludables y alteraciones de la salud mental en niños y adolescentes. Los autores comentaron que habían observado una tendencia constante: la existencia de una relación entre una dieta de buena calidad y una mejor salud mental, aunque en algunos casos la correlación opuesta ( mala alimentación/ enfermedad mental) no se veía confirmada.

A pesar de las variaciones que pueden existir de un país a otro, los autores señalan , que una dieta poco saludable es aquella que incluye alta cantidad de grasas saturadas, carbohidratos refinados y alimentos procesados, mientras que una dieta saludable se caracteriza por una alta ingesta de alimentos ricos en nutrientes, incluyendo todo tipo de vegetales y frutas, pescado, y diversos grupos de alimentos comúnmente reconocido por ser saludables.

Este estudio resulta importante por varios motivos:

1)Por primera ves , un amplio estudio de revisión de la literatura internacional demuestra la correlación entre mala calidad de la dieta y alteraciones emocionales endógenas en los niños y adolescentes. Los investigadores señalaron que a la fecha, gran parte de las revisiones sobre los artículos publicados alrededor de este tema, en el caso de los niños, se han centrado en demostrar la correlación entre mala dieta y conductas externas alteradas, particularmente síntomas de déficit de atención e hiperactividad. Sin embargo, la correlación entre la calidad de la dieta y la presencia de alteraciones emocionales internas como depresión, bajo estado de ánimo o ansiedad, casi no ha sido objeto de revisiones amplias. Los autores comentan que hasta donde ellos tienen noticia su estudio es el primero que se ocupa de una revisión sistemática de la literatura respecto de esta temática.

2) Al tratarse de una amplia revisión de la literatura internacional, el estudio resume la situación prevalente en diversos países e incluye una extensa muestra poblacional.

3) El estudio demuestra, con sólidas bases, la correlación entre una dieta de baja calidad y alteraciones emocionales internas en los niños y adolescentes, como depresión, ansiedad y bajo estado de ánimo.

4.) Al reunir diferentes trabajos, esta investigación contribuye también a ofrecer un panorama de los conocimientos actuales sobre la manera como una dieta de mala calidad puede afectar el estado emocional. Los autores mencionan los siguientes mecanismos:

Deficiencia de nutrientes que ha sido asociada con alteraciones de la salud mental: la deficiencia de zinc, ácido fólico y magnesio ha sido asociada con depresión, mientras que la deficiencia de omega 3 se ha correlacionado con ansiedad.

– Una dieta de mala calidad incrementa la inflamación silenciosa, lo cual a su ves se ha asociado con deterioro de la salud mental,

– Una dieta de baja calidad se asocia con oxidación , misma que también se ha correlacionado con propensión a problemas emocionales,

– La oxidación y la inflamación crónicas promovidas por una mala dieta , generan disturbios del sistema inmunológico, lo cual también se asocia con alteraciones del estado de ánimo y depresión,

– En estudios con animales se ha demostrado que una dieta rica en grasas saturadas y azúcar se ha correlacionado con la alteración de la síntesis de proteínas que son importantes para el desarrollo cerebral y/o para el desempeño de diversas funciones cerebrales, una reducción de la plasticidad neurológica, alteraciones cognitivas, y deterioro de la memoria y el aprendizaje.

Mencionemos, por ultimo , otro amplio estudio, en el cual se demostró la correlación entre una dieta de mala calidad y el déficit de atención en los niños.

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El síndrome de déficit de atención e hiperactividad, se caracteriza por incapacidad para centrar la atención, comportamiento impulsivo e hiperactividad y constituye el desorden de salud mental más común en los infantes hoy en día.

Este estudio , realizado por un grupo de investigadores de Alemania y de Austria, incluyó 9428 niños y adolescentes alemanes, se basó en los datos recabados por un amplio estudio alemán sobre la salud y los hábitos de vida de la población infantil en Alemania.

En las conclusiones de su artículo los investigadores mencionaron que: una pobre calidad nutricional en la dieta (elevado consumo de grasa saturada y de azúcar), una alta ingesta calórica y una elevada exposición a la televisión , parecen estar directamente asociadas con una mayor presencia de síntomas de déficit de atención e hiperactividad y que esta correlación es más marcada en las adolecentes. Además encontraron que los infantes con mayor prevalencia de dicho padecimiento tienden a tener menos actividades deportivas.

En referencia a la alimentación el estudio reportó algunas precisiones muy interesantes:

1. Una estrecha correlación positiva entre el consumo de bebidas comerciales (la principal fuente de azúcar en la dieta moderna) y síntomas de déficit de atención e hiperactividad.

2. Encontraron una asociación clara entre mayor consumo de grasa saturada y de azúcar con el síndrome de déficit de atención e hiperactividad, pero no se presentaba dicha correlación con alta ingesta de alimentos saludables, lo cual explica la asociación entre la obesidad y dicho síndrome.

3. Esta correlación ( obesidad/ síndrome de déficit de atención e hiperactividad) era más notoria en el caso de las niñas, lo cual puede ser debido a que son sometidas a mayor presión familiar y social para que bajen de peso, lo cual a su ves puede agravar los desequilibrios emocionales y mentales.

En las conclusiones de su estudio, los autores señalan que el consumo de una dieta de mala calidad y la exposición a la televisión y a los juegos digitales tienen una correlación directa con mayor presencia de déficit de atención e hiperactividad, con independencia de otras variables como sexo, edad, peso, estatus económico y tabaquismo secundario (4).

En las últimas décadas hemos asistido a un aumento galopante de los trastornos emocionales y del comportamiento en los niños. Está clarísimo que una alimentación de mala calidad, en la cual destaca el alto consumo de azúcar, juega un papel importante en dicho incremento. Así que antes de aceptar la medicación psiquiátrica para tratar estos trastornos en sus hijos, es aconsejable intentar un tratamiento basado en mejorar los hábitos de alimentación y de vida de nuestros niños y muy particularmente, retirar el azúcar de su dieta.

BIBLIOGRAFÍA.

1. http://www.uchile.cl/noticias/112531/ninos-sin-azucar-adios-al-consumo-dulce 2. Ann Nutr Metab. 2012 Jun 1;60(4):247-256, Food Intake, Diet Quality and Behavioral Problems in Children: Results from the GINI-plus/LISA-plus Studies, Kohlboeck G, Sausenthaler S, Standl M, Koletzko S, Bauer CP, von Berg A, Berdel D, Krämer U, Schaaf B, Lehmann I, Herbarth O,Heinrich J.

3. Am J Public Health. 2014 October; Relationship Between

Diet and Mental Health in Children and Adolescents: A Systematic Review Adrienne O’Neil, Shae E. Quirk, , Siobhan Housden, Sharon L. Brennan, Lana J. Williams, Julie A. Pasco, Michael BerkPhD, and Felice N. Jacka.

4. PLoS One. 2012; 7(11),Published online 2012 Nov 14. Association of Symptoms of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder with Physical Activity, Media Time, and Food Intake in Children and Adolescents, Andreas W. A. van Egmond-Fröhlich,1 Daniel Weghuber,2 and Martina de Zwaan.



Esto le sucede a tu cuerpo cuando comes un poco de azúcar

El consumo de azúcar condiciona la calidad de nuestras neuronas y, en consecuencia, de nuestra salud general y conducta.

El azúcar refinado, aquel que se encuentra en nuestras bebidas favoritas, zumos artificiales, cereales, pan industrial e inclusive caldo de verduras, se ha asociado a amargas consecuencias para la salud; como por ejemplo el Síndrome Metabólico –SM–, el cual resulta en cardiopatías, sobrepeso, obesidad, diabetes II, algunos tipos de cáncer, deterioro renal, hígado graso, disfunción endotetial, inflamación silenciosa, estrés oxidativo, enfermedad renal, poliquistosis ovárica, etcétera. En, en otras palabras, un endulzante que capaz de impactar significativamente en nuestra salud física y emocional. 

No es la primera vez que artículos prestan atención a los efectos negativos del azúcar sobre la salud. La mayoría de ellos se enfocan en cómo el consumo “moderado” de azúcar –alrededor de tres latas de refresco azucarado al día– se relaciona con una serie de enfermedades físicas y trastornos emocionales. Pero hay algunos, unos pocos realmente, que explican cómo consumir un poco de azúcar refinado provoca una serie de daños en la salud.  

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Por ejemplo, según la investigación de Wayne Potts, profesor de Biología de la Universidad de Utah –EE.UU.–, una dieta con un 25 por ciento de azúcar añadida –alrededor de 12,5 por ciento de dextrosa o glucosa, y 12,5 por ciento de fructosa– es perjudicial para la salud. Estas pequeñas dosis de azúcar producen una serie de alteraciones metabólicas que resultan en una muerte prematura y problemas reproductivos. 

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Otro ejemplo es un estudio en la Universidad Técnica de Munich, en Alemania, en donde descubrieron que el cerebro lleva el azúcar consumido al flujo sanguíneo. Por lo que no sólo las neuronas son responsables de absorber todo el azúcar, también las células gliales –las cuales se encargan de la formación de todas las neuronas–. Es decir que el consumo de azúcar condiciona la calidad de nuestras neuronas y, en consecuencia, de nuestra salud general y conducta.

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Matthias Tschöp, líder de la investigación, explica que este descubrimiento indica que los procesos conductuales y metabólicos no están sólo regulados por las neuronas, también por otros elementos –como los astrocitos en las células gliales– que se encargan de regular enfermedades como la diabetes, obesidad y trastornos alimenticios.

Pero… si los astrocitos no reciben las dosis adecuadas de insulina –hormona producida por el páncreas para que el cuerpo pueda usar o guardar glucosa de los carbohidratos de la comida–, se vuelven ineficientes a la hora de transportar glucosa al cerebro, particularmente en el hipotálamo para mandar señales de estar satisfechos. Esto provoca antojos de junk food munchies cada vez más frecuentes e intensos; en especial de productos azucarados como refrescos, jarabe de maíz, galletas o pan industrial, dulces artificiales, helado comercial, crema de avellanas y chocolate, etcétera. 

Una manera de reducir el consumo de azúcar refinada son sus deliciosas alternativas naturales: 

– Néctar de agave, 

– jarabe de arce,

– miel, 

– eritritol,

– pasas –para los postres–,

– stevia, 

– azúcar de coco, 

– jarabe de arroz integral, 

– extracto de malta de cebada. 



Consumir azúcar provoca los mismos efectos de la cocaína, estudio

Esta investigación apoya la teoría de que los alimentos altos en azúcar y grasa estimulan al cerebro de la misma manera que las drogas

En los últimos años, numerosos estudios han observado una peligrosa relación entre el consumo excesivo de azúcar y numerosas enfermedades crónico degenerativas a nivel mundial. Principalmente cuando la suma de factores como la vida sedentaria, el estrés y la ingesta excesiva de alimentos chatarra, contribuyen a la merma sanitaria causada por el hiperconsumo de este ingrediente blanquecino. 

Entre las enfermedades asociadas con el consumo excesivo de azúcar se encuentra el Síndrome Metabólico –SM–, el cual contiene en sí mismo cardiopatías, sobrepeso y obesidad, diabetes II, algunos tipos de cáncer y deterioro renal; así como problemas en el hígado graso, disfunción endotelial, inflamación silenciosa, estrés oxidativo, enfermedades renal, poliquistosis ovárica, entre otras. 

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Sin embargo, de acuerdo con un estudio realizado el 2013 en Connecticut College, en EE.UU., el consumo del azúcar también tiene un impacto en las funciones neuronales similar al de la cocaína y morfina. Este equipo de investigadores observó tanto la conducta como la respuesta neuronal de un grupo de ratas a la hora de elegir entre galletas Oreos, ricas en grasa y azúcar, y pasteles de arroz. El resultado demostró que la presencia de la proteína c-Fos –marcador de la activación neuronal que controla la sensación de placer– es significativamente más alta al consumir Oreos que cocaína o morfina. 

Joseph Schroeder, director del programa de neurociencias del comportamiento de Connecticut College, explicó que esta investigación apoya la teoría de que los alimentos altos en azúcar y grasa estimulan al cerebro de la misma manera que las drogas: “Esto podría explicar por qué algunas personas no pueden resistirse a este tipo de comidas aunque sepan que son nocivas o tóxicas para su salud.” Inclusive, este tipo de alimentos pueden ser mucho más peligros desde que son más accesibles y costeables para el público en general. 

Al realizar tomografías PET en humanos, las cuales te compartimos a continuación, se descubrió cómo el azúcar y la cocaína reactivan las mismas regiones del cerebro.

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Se notará que en el funcionamiento normal del cerebro, predomina una activación rojiza –la dopamina–, asociada con la sensación de recompensa. Esta zona rojiza se activa mientras se consume un platillo realmente bueno. Sin embargo, cuando se trata del cerebro de un individuo adicto, la dopamina se eleva sólo en anticipación de la recompensa; y esta reacción ocurre tanto con las drogas como con el azúcar. 

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[Connecticut College]

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Sobre como las cadenas comerciales de café inundan tu bebida con azúcar (empezando por Starbucks)

Tras realizar un estudio de 131 bebidas calientes con saborizantes, el 98 por ciento de ellas contiene altos niveles de azúcar que las mismas empresas deberían advertir en sus vasos de sus productos.

El azúcar representa esta dosis dulce, intensa e, inclusive, adictiva en los alimentos. Tan sólo su consumo en 2007 equivalió a 157 millones de toneladas a nivel mundial; por lo que se espera que el consumo mundial para el 2020 rebase los 200 millones de toneladas.

¿Cómo es que las personas pueden llegar a consumir esas cantidades exorbitantes de azúcar? Actualmente, numerosos productos comestibles y bebidas contienen altas cantidades de azúcar; lo cual ha traído como consecuencia numerosas enfermedades crónico degenerativas, tales como el síndrome metabólico, cardiopatías, sobrepeso y obesidad, diabetes II, algunos tipos de cáncer y deterioro renal.

Estas enfermedades modernas, causadas por una alteración en la dieta diaria de la actualidad, proveen cifras apabullantes: tres de cada diez habitantes del planeta sufre de sobrepeso y obesidad –2 100 millones de personas–; enfermedad la cual se asocia con la primera causa de muerte a nivel mundial: la cardiopatía. De hecho la hipertensión se presenta en 600 millones de casos diagnosticados a 1000 millones de personas mayores de 25 años en 2008. Mientras que en el caso de la diabetes, 387 millones de casos en 2014 azotó a los consumidores del azúcar.

En 2008, un estudio demostró el consumo mundial del azúcar, en donde Europa consume 80,8 millones de toneladas; Asia, 49,5 millones de toneladas; América Latina y Caribe, 27,9 millones de toneladas; África, 15,6 millones de toneladas; América del Norte, 10,9 millones de toneladas; Oceanía, 1,6 millones de toneladas. En otros datos, los principales consumidores de azúcar ingieren 2/3 del total de la producción anual en el mundo.

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Sin embargo, ¿cuál es el origen de este consumo excesivo de azúcar? Millones de consumidores de café o bebidas de cadena forman parte de este consumo mundial de azúcar que ha desencadenado una serie de enfermedades. Pues una sola bebida caliente puede contener 25 cucharaditas de azúcar.

Tras realizar un estudio de 131 bebidas calientes con saborizantes, el 98 por ciento de ellas contiene altos niveles de azúcar que las mismas empresas deberían advertir en sus vasos de sus productos. En otras palabras, estas bebidas contienen tres veces más azúcar de la dosis diaria máxima recomendable para un adulto. Inclusive, más de un tercio de las bebidas analizadas contienen la misma cantidad –si no que más– de azúcar que una lata de Coca-Cola.

Action on Sugar, campaña a favor de la salud las personas, ha solicitado a las cadenas de café a dejar de servir tazas extragrandes de azúcar en sus bebidas calientes; principalmente en el caso de Starbucks, la cual sirve grandes cantidades de azúcar en comparación con sus competidores.

En palabras de The Guardian, “las cadenas grandes han ido ofreciendo cada vez más chai, chocolate y otras bebidas para personas que no beben café. Y también están ofreciéndoles jarabes para un sabor aún más intenso.” Esta estrategia aumentó en un 20 por ciento de clientela diaria, lo cual se traduce en personas que consumen diario bebidas azucaradas sin saber o tener tanta consciencia de estar haciéndolo.

Pese a que las empresas de cadena se comprometieron a reducir el exceso de azúcar, la realidad es que muy pocas de ellas realmente están regulando sus bebidas en función de la información nutrimental necesaria para el cuerpo humano.

El nutriólogo especialista de Action on Sugar, Kawther Hashem, explica que estas bebidas azucaradas normalmente se acompañan con un snack grasoso, el cual se convierte en un factor de riesgo para fomentar la obesidad a nivel mundial: “Nuestro consejo a los consumidores es ingerir esta bebida pidiendo la mínima cantidad de jarabe, preferentemente libre de azúcar, y en la medida más pequeña posible.”

A continuación te compartimos las cucharadas de azúcar que cada bebida caliente analizada en este estudio de Action on Sugar:

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Con estos cubos, visualiza cuánta azúcar hay en tus alimentos (FOTOS)

Al pie de productos comunes, terrones de azúcar para delatar su alto contenido de endulzantes.

Todas las épocas tienen sus plagas y quizá en la contemporánea la más notable de ellas es la invasión del azúcar. Luego de décadas de haberla incorporado desmedidamente a casi cualquier alimento procesado, vamos haciendo consciencia de la adicción que tenemos como sociedad hacia ella y de los estragos que causa en nuestro cuerpo.

La mayoría de lo productos elaborados que compramos, dulces o salados, llevan azúcar añadido, desde unas empanadillas hasta una salsa de tomate, pasando por los embutidos. El 75 por ciento del azúcar que consumismos viene de este tipo de productos. Nos advierten Laura Villadiego y Nazaret Castro, autores del libro  “Amarga dulzura. Una historia sobre el origen del azúcar”.

Sabemos que los productos procesados contienen grandes cantidades de azúcar, pero ¿realmente lo dimensionamos? Cuando ves una de esas etiquetas, muchas de ellas disfrazadas por cierto con porciones solos proporcionales de su contenido, ¿Podrías visualizar cuánta azúcar estás ingiriendo?

Andrés Sierra, en una colaboración para este medio, nos advierte de los efectos que puede cusar el azúcar en nuestro organismo como hipertensión, estrés oxidativo, elevación del ácido úrico, adicción, obesidad. Según la Organización Mundial de la Salud, al día es recomendado solo 25g de azúcar al día, es decir, solo 6 cucharadas de café.

Te presentamos en imágenes, gracias a un desglose de  sugarstacks, la relación de la cantidad de azúcar contenida en productos comunes que por la globalización están presentes en todo el mundo, enemigos comunes silenciosos.

 

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