El cruel espectáculo marino que todos aplauden

El tener a estas asombrosas criaturas en cautiverio como parte de un show, no tiene ningún fin educativo o de conservación.

Las ballenas y delfines son criaturas muy inteligentes, los cuales quieren y necesitan vivir en grupos sociales; nadando hasta 100 millas por día, cazando y jugando. Al estar exhibidas en parques de diversiones o acuarios y tener poco espacio de movilidad, están limitados a comportarse y hacer las cosas comunes que hacían en su hábitat natural. Además, son entrenados para realizar trucos y así ser alimentados; cuando no los hacen se castigan en tanques más pequeños que sus piscinas tradicionales para los shows.

El tener a estas asombrosas criaturas en cautiverio como parte de un show, no tiene ningún fin educativo o de conservación; el estrés emocional y físico que sufren pueden debilitar su sistema inmunológico y hacerlos propensos a enfermarse más seguido. A pesar que al tenerlos cautivos se encuentran libres de peligro con la contaminación y pesca, su tasa de mortalidad ha demostrado que mueren más estando en cautiverio que por otras circunstancias.

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Hay muchas oportunidades fantásticas para ver ballenas y delfines en su hábitat natural, desde paseos en lancha o en muelles especiales para poder apreciarlos desde tierra. Aunque actualmente hay 56 orcas en parques alrededor del mundo, ya muchos parques se están acostumbrando a esta nueva mentalidad y están optando por eliminar los espectáculos y regresarlos a su hábitat natural.

¿Qué puedes hacer por ellos? No asistas a lugares donde ofrezcan shows con estos animales, ya que el dinero que juntan de los visitantes y turistas sirve para mantener este tipo de negocios y tengan un presupuesto mayor para obtener nuevos ejemplares.

Tal vez el hecho de que sólo tú lo hagas puede parecer que no tendrá mucho impacto, pero si poco a poco muchas personas se juntan a esta causa, el peso va a ser mayor y estos lugares tendrán que optar por dejar de hacer esto.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



¿Qué sucede con las mariposas monarca en México?

Es necesaria la organización entre ejidatarios como instituciones con un objeto en particular que es la conservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca.

Autor: María Fernanda Medina Velázquez

Piedra Herrada se encuentra ubicado en San Mateo Almomoloa, del Municipio de Temascaltepec, Estado de México, forma parte de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca que abarca parte del Estado de México y Michoacán (CONANP, 2001). El régimen de propiedad es ejidal, esta situación genera un reto para la conservación de los bosques de oyamel por la coordinación entre ejidatarios e instituciones; de acuerdo con Brenner (2009) el reto es coordinar a los actores, intereses y conflictos, al ser los ejidatarios los dueños del predio tienen la necesidad de aprovechar los recursos tanto maderables como no maderables así como sus tierras, desencadenando cambios de usos de suelo donde el impacto es al deterioro ambiental.

En el presente ensayo tiene como objetivo relacionar la conservación de la Mariposa Monarca con el desarrollo sustentable de la comunidad de Piedra Herrada desde el punto de vista de gobernanza ambiental, que de acuerdo con Hufty (2008) se asocia a los acuerdos formales e informales en el ámbito normativo para solucionar problemas, donde no solo interviene el gobierno para dirigir a la sociedad, si no es un enfoque integrador donde interactúan todos los actores. Se realizó una visita al paraje Piedra Herrada el 9 de enero 2017 con la finalidad de conocer la situación socio-ambiental a través de entrevistas informales a los guías, los cuales son ejidatarios, con base en ello se realizó un análisis para concluir si la gobernanza es aplicada en la conservación de la Mariposa Monarca que a su vez se traduce en desarrollo sustentable en el paraje Piedra Herrada en Temascaltepec, Estado de México.

Fotografía de WWF
Fotografía de WWF

Durante décadas existe la preocupación por el ambiente, este tema ha logrado ser de carácter global formalizándolo con diversas reuniones internacionales, México fue cede en el 2010 para la Conferencia de la ONU sobre el cambio Climático en Cancún; a pesar de esta preocupación internacional y nacional no se ha logrado compaginar esfuerzos para llegar a una conservación ambiental y por lo tanto un desarrollo sustentable. Generalmente se entiende que la conservación ambiental va dirigida a recursos naturales y biodiversidad; sin embargo, va más allá de temáticas ambientales, no es posible hablar de conservación si no se involucran aspectos sociales, culturales, políticos y económicos.

En 1986 fue decretando el hábitat de la Mariposa Monarca como Reserva de la Biosfera (RB) (SEMARNAT, 2017), el objetivo es conservar el fenómeno migratorio de la Mariposa Monarca, Piedra Herrada comprende 100 hectáreas (Velázquez, 2006) siendo un punto de interés por diversas instituciones para impulsar la economía de la mano con el desarrollo sustentable para minimizar impactos ambientales, puesto que los habitantes de Piedra Herrada presenta problemas económicos y por ello tienen la necesidad de hacer uso de los recursos naturales que presenta el ejido.

El ejido al estar dentro del polígono de la RB implica una limitación del uso tradicional de los recursos naturales; Cárdenas (2009) menciona en el dilema de los prisioneros que las instituciones utilizan reglas como prohibiciones o impuestos, por consecuencia el individuo decide no cooperar; dentro de este análisis situamos los conflictos que se enfrentaron los ejidatarios de Piedra Herrada, primero por qué no se tenían el conocimiento que sus tierras se encuentran dentro de un área natural protegida, esta situación les implica restricciones para el uso de los recursos naturales y por lo tanto genera conflictos sociales al no comprender el porqué de las restricciones.

Durante la entrevista, el guía menciona que hace aproximadamente 25 años los pobladores se introducían al bosque para cuidar el ganado percatándose que existían colonias de mariposas que solo aparecían en una temporada y desaparecían posteriormente este fenómeno se repetía año con año atribuyéndole su estancia en el sitio como místico, la comunidad argumentaba que eran las almas de sus ancestros que año con año los visitaban; sin embargo, desconocían los beneficios que trae consigo que sus bosques sean elegidos por esta especie.

Con el pasar de los años llegaban visitantes de otros estados y países preguntando donde se encontraban las colonias de la mariposa, en ocasiones pagaban a las personas que los llevaran hasta donde se encontraran; la situación económica de los habitantes de Piedra Herrada era complicada puesto que las vías de comunicación eran carreteras de terracerías y los servicios de transporte públicos no eran frecuentes, complicando el traslado a otros lugares como Valle de Bravo o la ciudad de Toluca donde eran los destinos para trabajar o estudiar; la necesidad de buscar sustento para su familia los obligaba a hacer uso de sus terrenos deforestándolos para realizar agricultura.

Ante este escenario es necesaria la organización entre ejidatarios como instituciones con un objeto en particular que es la conservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca, considerando que la gobernanza se ha “convertido en una herramienta sociopolítica en la gestión ambiental” (Alfie, 2013), cuya base es la participación de la comunidad con instituciones para lograr el objeto principal; aproximadamente hace 10 años fue cuando se comenzaron a realizar redes de trabajo principalmente con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), de acuerdo con el guía los primeros años fueron complicados porque no todos los ejidatarios estaban de acuerdo con conservar el bosque cuando tenían la necesidad de ejercer actividades agrícolas.

Los primeros esfuerzos de conservación el bosque se complicaron por la organización de la comunidad; sin embargo, poco a poco se ha logrado una organización colectiva, Cárdenas (2009) menciona que los intereses e incentivos individuales con los colectivos es la suma de las decisiones individuales, generando una solución individual y socialmente deseable para los involucrados; para optimizar la conservación se sumaron organizaciones como Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) donde su papel es el monitoreo de la mariposa monarca sobre los bosques de oyamel en toda la RB, de igual forma han brindado herramientas para que la comunidad pueda obtener un beneficio económico bajo un esquema de desarrollo sustentable que busca estrategias y medidas socio-ambientales balanceadas en este caso el turismo desempeña un papel importante en el desarrollo económico de la comunidad de Piedra Herrada.

En conclusión Piedra herrada ha logrado avances durante los últimos años, han consolidado estrategias a favor de la conservación de una especie, la cual implica mantener un ecosistema que brinda refugio a otras especies de flora y fauna, generando servicios ambientales y económicos. La gobernanza de acuerdo con Hufty (2008) se puede relacionar con la dinámica social ya que desde los ejidatarios hasta las instituciones tienen el mismo objetivo, una de las mayores motivaciones es lograr un desarrollo sustentable, la infraestructura que utilizan en Piedra Herrada está diseñada para que el impacto al ambiente no sea agresivo, aportando una sensación al turista como parte de la naturaleza, aún falta trabajo pero concluyo que Piedra Herrada es un ejemplo de trabajo en conjunto donde los actores fijaron un objetivo y están participando para conseguirlo, la mariposa monarca es vista como un impulso económico para los ejidatarios y ellos trabajan para mantener su hábitat donde habitan otras especies son beneficiadas.



Detrás del desarrollo sustentable de la isla Holbox

La población local, académicos y diversas ONG ambientales reconocen que la biodiversidad de la isla está en riesgo debido a la modernización sustentable que le asecha.

Autora: Pacheco González María Fernanda

La isla Holbox, forma parte del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam (APFFYB), ubicada en el extremo norte del estado de Quintana Roo, decretada el 6 de junio de 1994 (CONANP, 2016). Es uno de los lugares en México con una gran belleza escénica, debido a la basta cantidad de biodiversidad que se alberga dentro de este territorio. Este sitio ha llamado la atención en los últimos años de muchos inversionistas nacionales y extranjeros, ya que representa una mina de oro verde para megaproyectos turísticos, los cuales pretenden ser amigables con el medio ambiente. Las principales actividades turísticas que se realizan en Holbox son; nado con el tiburón ballena, snorkel, pesca deportiva, bioluminiscencia, entre otras. Al ubicarnos dentro de un Área Natural Protegida (ANP) se deben de tomar ciertas medidas para la conservación de los ecosistemas marinos y terrestres, es por ello que es necesario ordenar el turismo, ya que como lo menciona López (2016) las actividades acuáticas recreativas son una de las principales amenazas para los recursos naturales.

Una de las cosas más relevantes del sitio es que han pasado 22 años desde su decreto y aún no cuenta con un programa de manejo, el cual se entiende como un instrumento rector de planeación, donde se regula la zonificación y estrategias de conservación que se llevaran a cabo dentro del ANP (Brañes, 2000). Esto preocupa a la población local, académicos y diversas ONG ambientales, ya que reconocen que la biodiversidad de la isla está en riesgo debido a la modernización sustentable que le asecha.

salvemos holbox

Desde los años 90´s México ha optado por el desarrollo sustentable, impulsado por presiones y financiamientos internacionales, el cual llega como una estrategia para incrementar la creación de empleos potenciando el desarrollo económico y social, lo cual pretende favorecer a las clases medias y bajas del país, preservando el medio ambiente y buscando resarcir la degradación ambiental (Palafox, 2016; González y Vázquez, 2016). Debido a ello, las ANP resultan ser el lugar idóneo para promover proyectos sustentables, integrando el ecoturismo como parte de la economía mexicana, fomentando actividades recreativas en contacto directo con la naturaleza, generando el compromiso de cuidado y respeto hacia la biodiversidad (CONANP, 2016; González y Vázquez, 2016). Esto genero expansión turística dentro del estado de Quintana Roo (y otros más), lo cual coincide con que alrededor del 25 % de la superficie de este estado se encuentra bajo alguna modalidad de protección, existiendo 17 ANP a nivel federal (López, 2016).

Dada esta información previa, es pertinente reflexionar. Si, el turismo sustentable que se desarrolla dentro de las ANP, promete desarrollo económico y social además del cuidado del medio ambiente, ¿Por qué aún existe degradación de ecosistemas, pobreza y marginación dentro de las ANP?, en el caso particular de este trabajo, ¿Por qué se ha desatado movilización social dentro de APFFYB? O ¿Por qué existen campañas que refieren a la pronta protección al medio ambiente, como el caso de Salvemos Holbox?

salvemos holbox
www.sinembargo.mx

Bajo este contexto, las ANP ya no son solo, un territorio protegido el cual se debe conservar, sino, se convierten en territorios conflictivos, ya que se encuentran en disputa por diferentes actores, así la demanda que genera el ecoturismo dentro de las ANP, provoca que estas adquieran un sentido económico muy tentativo, convirtiéndose en mercancía. Todos quieren aprovechar ese recurso y muchas veces las comunidades originarias no son las beneficiadas por la “sustentabilidad”, lo que provoca crisis ecológica y política por la apropiación del uso y usufructo de los recursos naturales y culturales (Palafox, 2016).

Estudios desarrollados dentro de otras ANP muestran que en ocasiones el ecoturismo o turismo sustentable es impuesto a través de distintas políticas al interior de algunas comunidades, forzándolas a abandonar sus prácticas productivas, sustituyéndolas por prácticas turísticas (González y Vázquez, 2016). Incluso la construcción del espacio turístico implica un despojo de los recursos naturales para las comunidades rurales, desplazándolos de los lugares de vivienda o impidiéndoles el paso a determinados caminos o paso hacia las costas (Cañada, 2016) lo que provoca debilitamiento del tejido social (Cañada, 2016) y paralelamente, existe una afectación hacia los ecosistemas, como la destrucción de manglar y humedales, contaminación del agua, generación de residuos sólidos, por referir algunos en las zonas costeras (López, 2016).

Fuente: Animal Político

Entonces, las practicas del desarrollo sustentable no aseguran un reparto equitativo de los bienes, pues bien, actores poderosos dominan a la clase pobre a través de factores que permean las políticas destinadas a la preservación de la naturaleza (Palafox, 2016). En este sentido, los empleos creados por el turismo para las comunidades donde se desarrolla, “son habitualmente precarios y ocupan los niveles más bajos de la escala laboral” Palafox, 2016. Tal y como ocurre en el caso de Holbox, en donde los pobladores originarios son limpiadores, camareros, recepcionistas, con salarios bajos. Los cuales se han visto sometidos por el rápido crecimiento turístico que se ha desarrollado en la isla, en los últimos 20 años. Dentro de este periodo se observa a su vez un incremento de venta de ejidos y descontento de la población local, ya que las prácticas turísticas han salido de sus manos, llegando a actores externos, los cuales han aprovechado el recurso de la población, llevándose la mayor parte del beneficio,  generando ruptura ecológica y social.

Por un lado, el desarrollo del ecoturismo suponía una fortuna para los pobladores de Holbox, pero llego para arrasar con el capital social y natural que este presentaba. Se ha propuesto por algunos autores, los métodos de gobernanza ambiental, los cuales suponen nuevos procesos de participación en donde se presentan los intereses de todos los actores, los cuales evitaran problemas en las relaciones sociales que existen entorno a la producción, consumo y distribución de los recursos naturales, evitando que permeen las políticas destinadas a la preservación de la naturaleza.

En este sentido, se han realizado modificaciones en la política de conservación para incorporar opiniones, intereses y proyectos de los actores sociales locales, a través de mecanismos participativos (Martínez y Espejel, 2015; Barriga 2007) el desarrollo de una política de institución social, y que estos se involucren en los rubros de gestión, generando dentro de la visión de la sustentabilidad un enfoque participativo para los procesos de construcción como gestión.

Por ello se promueve la necesidad de estudios que evalúen las relaciones sociales dentro del APFFYB con relación de las políticas públicas que impulsan el desarrollo de megaproyectos ecoturísticos ya que para cumplir el objetivo de conservación es necesario el trabajo con la población local, siendo las comunidades actores indispensables (García-Frapolli, 2015).

En conclusión, podemos detenernos a pensar en un posible escenario, que muestre a un Holbox, en donde los manglares se conviertan en pequeños hoteles o palafitos, donde las calles en lugar de ser de arena sean de concreto, en donde la paz que genera estar a la orilla del mar se vea consumida por ruido de antros, bares y una gran masa de personas. Se ve un Holbox, un área natural protegida, cancunizada. Pasará de ser, de un área con gran belleza escénica a un sitio urbano, un lugar de paz y tranquilidad social a un sitio con robos e inseguridades. Esto, puede ser una realidad, si los proyectos “sustentables” no son regulados, no solo por instituciones de gobierno, sino por la comunidad que allí habita desde hace muchos años.

Si bien una de las propuestas para comenzar un cambio ante este escenario, es promover los métodos de gobernanza ambiental, hay que pensar en que complicaciones tendría, el intentar empatar intereses de todos los actores que se involucran sobre el aprovechamiento de un territorio y generar respuestas, pero sobre todo comenzar a tomar acción como un equipo interdisciplinario, antes de que el ecoturismo termine con lo que tanto promueve.



Delfines y ballenas captadas durante años por el fotógrafo Christopher Swann (FOTOS)

Es probablemente una de las personas en la Tierra que más conoce y entiende a estas especies.

El fotógrafo británico Christopher Swann lleva al menos 40 años disfrutando de la navegación marina, desde sus 17. Luego mezcló su gusto por la fotografía con la navegación y por 1/4 de siglo ha fotografiado ballenas y delfines por los confines más recónditos de los 7 mares.

Recientemente Swann dio una entrevista para el sitio mymodernmet y compartió una increíble selección de sus imágenes; una labor compleja luego de recorrer los cientos de fotos de ballenas en el mar con las que cuenta su acervo.

Sus fotografías podrían calificarse de una elegancia total. La simpleza de los elementos; la sofisticación de las formas de los delfines y ballenas, y su gracia natural, hacen que podamos casi palpar el  lúdico y sofisticado mundo de los cetáceos y los delfines.



La Corte Internacional ordena a Japón detener su matanza anual de ballenas

La conservación de la ballena se anota una victoria importante contra la matanza y captura de los cetáceos por parte de Japón, país que hasta ahora estaba autorizado para matar anualmente 900 de estos mamíferos marinos.

En una decisión histórica que ha sido celebrada por miles de ambientalistas y millones de personas, la Corte Internacional de Justicia ordenó a Japón una suspensión a la matanza de ballenas. A pesar de que en 1986 se había decretado una prohibición contra esta práctica, Japón había logrado cobijarse alegando que utilizaba las ballenas como objeto de investigación científica, lo cual, a pesar de lo dudoso de su argumento, le permitía cazar un cierto número de cetáceos cada año. Desde 2010 el gobierno australiano había denunciado que buena parte de las ballenas terminaba en el mercado y no en el laboratorio, pero no fue hasta ahora cuando se activó la suspensión.

Peter Tomka, quien preside la corte en la Haya, determinó que Japón no acreditó las pruebas necesarias para validar su matanza de ballenas en aguas de la Antártida –bajo el programa llamado Jarpa II–, y por lo tanto está obligado a suspender inmediatamente dicha actividad.

La evidencia no establece que el diseño y la implementación de este programa sean razonables en relación a lograr sus supuestos objetivos (científicos). La corte concluye que los permisos especiales concedidos a Japón para la matanza, captura y procesamiento de ballenas bajo el programa Jarpa II no se están aplicando con fines científicos.

Hasta ahora Japón estaba autorizado para matar 850 ballenas de minke común (Balaenoptera acutorostrata), también conocida como ballena enana, y 50 ballenas de aleta (Balaenoptera physalus), a pesar de que esta última especie se encuentra en peligro de extinción.

 



La Armada Naval admite que sus entrenamientos matarán a miles de ballenas y delfines

Por si el mundo de los cetáceos necesitara una amenaza más a su libertad y bienestar, por los próximos cinco años la armada naval de E.U. conducirá una serie de ejercicios de entrenamiento en aguas costeras a lo largo del país; y aunque estos sean sólo “juegos de guerra” para mejorar el desempeño militar, las […]

Por si el mundo de los cetáceos necesitara una amenaza más a su libertad y bienestar, por los próximos cinco años la armada naval de E.U. conducirá una serie de ejercicios de entrenamiento en aguas costeras a lo largo del país; y aunque estos sean sólo “juegos de guerra” para mejorar el desempeño militar, las casualidades proyectadas son abrumadoramente altas.

El Navy Times reporta  que el entrenamiento dejará municiones en las aguas de la Costa Este, California Sur, Hawaii y el Golfo de México. Se estima que durante el periodo de 2014 a 2019 un impacto significativo tendrá lugar en la vida marina, principalmente por el uso de explosivos ultramarinos y sonar.

El reporte apunta lo siguiente:

Los modelos de computadora muestran que el entrenamiento dejará un saldo de 186 ballenas y delfines muertos en la Costa Este y 155 en Hawaii y California Sur.

En las aguas de la Costa Este podría haber 11,226 serias lesiones y 1.89 millones de lesiones menores tales como la pérdida de audición. El entrenamiento podría causar que los mamíferos marinos cambien su comportamiento –así como nadar en distinta dirección—en 20 millones de instancias.

Por más que la Armada defienda este entrenamiento como “la única manera en que los marineros pueden desarrollar habilidades que necesitan para asegurar que las tecnologías pueden ser operadas efectivamente”, ninguna práctica humana debería ser en detrimento de los océanos, ni ser cruel con la vida, ni participar en la eventual extinción de alguna especie. Como si las actividades bélicas fueran más importantes que la salud marina. Algo debe hacerse al respecto para evitar esto. Quizá aún estemos a tiempo.

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[TreeHugger]

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