5 alimentos que la OMS podría prohibir por ser insalubres

Hay publicidad de algunos productos procesados que requiere regular sus ingredientes hacia un mejor perfil nutricional.

En el mercado alimenticio existen numerosos productos que se venden bajo la imagen de ser saludables para la población infantil. Sin embargo, al revisar sus ingredientes, parece ser que están lejos de ser un alimento ideal para niños –ni para adultos–; ya que la mayoría cuenta con cantidades casi desorbitantes de azúcar, grasas, sal u otros químicos tóxicos para la salud. 

Frente a la publicidad de productos malsanos, la OMS incita a regular estos productos sin que las empresas alimenticias evadan las reglas –como reducir el tamaño, no la cantidad de ingredientes–; de lo contrario, consideraría en prohibirlos si no se regula próximamente. De hecho, y de acuerdo con el documental Más allá del peso, grabado en Brasil, hay publicidad de algunos productos procesados que requiere regular sus ingredientes hacia un mejor perfil nutricional. 

Por esta razón, estableció una serie de restricciones, en 17 categorías de alimentos, para lograr regular los alimentos procesados. Principalmente si la composición excede la cantidad de azúcar, sal o grasa marcada por cada 100g de producto, ya que no contarán con el permiso para anunciarse. Estos son algunos de los productos que la OMS prohibiría –pero, continúan emitiéndose a diario–. 

 

Cereales

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La OMS advierte que sólo podrán publicitarse aquellos que aporten a menos de 10g de grasas totales, 15 g de azúcares totales y 1.6g de sal. No obstante, los cereales Kellogg’s y Nestlé han decidido obviar la información nutricional de sus productos web en español. 

 

Comidas precocinadas 

 

hamburguesa procesada

Sólo podrán publicitarse aquellos alimentos que aporten menos de 10g de grasas totales, 4 de grasas saturadas, 10 de azúcares totales, 1 de sal y aportar 225 kcal/100g. La mayoría de este tipo de productos superan la cantidad de sal sugerida entre un 20 y un 70 por ciento, la de grasa por un 42 por ciento y la de calorías por un 75 por ciento. Un ejemplo de ellos son McDonald’s, Burger King, Telepizza y PizzaHut

Helados

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Según las recomendaciones de las OMS, no deberían permitirse sus anuncios dirigidos a los niños. Principalmente los helados de Nestlé. 

Zumos y jugos

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La mayoría de los zumos y jugos anuncian tener 100 por ciento pulpa ofrutas, sin embargo la mayoría sólo contienen azúcares añadidos y adulcorantes. Entre las bebidas que se desglosan en esta categoría, se encuentran bebidas lácteas, bebidas energéticas y otras bebidas como refrescos, limonadas, naranjadas, bebidas azucaradas, aguas minerales saborizadas y zumos. 

 

Quesos y similares

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No hay porcentajes salvables ni opción para anunciar productos en esta categorías. Ni siquiera los de Bimbo. La mayoría de los quesos procesados, suben el colesterol y el azúcar hasta tres veces. 

 



Productos de higiene que pueden ser tóxicos

Estos químicos entran a nuestro interior a través de nuestro órgano más grande, la piel, ya que todo lo que le aplicamos ella lo absorbe y lo lleva vía sanguínea a todo el organismo, intoxicándolo.

Sin duda en el planeta existen varios elementos químicos, unos naturales y otros que con el paso del tiempo hemos fabricado para beneficio humano.

Hoy en día es impensable realizar ciertas actividades cotidianas sin equipo o productos tales como el jabón de baño, pasta de dientes o el champú, productos que utilizamos varias veces todos los días.

Pero, ¿te has detenido a ver los ingredientes que componen estos artículos? El 90% de los productos de este género que se encuentran en el mercado contienen ingredientes nocivos para nuestra salud.

Estamos expuestos diariamente a más de 200 químicos en diferentes productos tales como cremas, fragancias, pasta de dientes, en juague bucal, champú, acondicionador, jabón, gel para peinar, jabón para baño de burbujas, crema para rasurar, protector solar y todo tipo de cosméticos.

Estos químicos entran a nuestro interior a través de nuestro órgano más grande, la piel, ya que todo lo que le aplicamos ella lo absorbe y lo lleva vía sanguínea a todo el organismo, intoxicándolo.

El contacto prolongado nos puede causar alergias, fatiga, pérdida de la memoria y concentración, problemas respiratorios, envejecimiento prematuro, dermatitis y ha generado el aumentado de las tasas de cáncer de mama, hígado y riñón, asma, autismo así como de problemas reproductivos.

Algunos de estos químicos son: Lauril Sulfato de Sodio (SLS) y Lauril Éter Sulfato de Sodio (SLES), Triclosán, Compuestos de Polietilenglicol (PEG), Dietanolamina (DEA), Momoethanolamine (MEA), Trietanolamina (TEA), FD&Colorantes artificiales, Parabenes y Ftalatos.

Por ejemplo, el Aceite para bebé es 100% mineral. Usado comúnmente como ingrediente de petróleo, el aceite mineral cubre la piel como una envoltura plástica. El sistema natural inmunológico de la piel es interrumpida por esta capa plástica, impidiendo que pueda respirar y absorber humedad y nutrición. Siendo la piel el órgano más grande de eliminación del cuerpo, esta capa plástica le impide eliminar las toxinas y puede causar acné y otros desórdenes de la piel. Este proceso retrasa el funcionamiento normal y natural del desarrollo de nuevas células, lo que puede causar que la piel envejezca prematuramente.

El Propilene Glicol (PG) es un solvente, componente activo en el “Antifreeze”. Se utiliza para romper la proteína y estructura celular, que es de lo que está hecha la piel, sin embargo, la encontramos en cosméticos, productos para el cabello, lociones para después de afeitarse, desodorantes, enjuagues bucales y pastas de dientes. El PG puede traer consecuencias de anormalidades en el cerebro, hígado y riñones. El desodorante en barra es el que contiene la mayor concentración de esta sustancia.

El consumidor está desprotegido, no hay advertencia en las etiquetas sobre el peligro de estas sustancias que son utilizadas la mayoría por su bajo costo y que los usuarios terminan pagando con su salud.

Ahora que ya lo sabes, has una mejor elección la próxima vez que vayas de compras, revisa las etiquetas y prefiere los fabricados de manera natural.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más in información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



¿Qué es el SlowFood y por qué necesitas comenzar a aplicarlo a tu estilo de vida?

“La cadena alimentaria es criminal ya que “produce, produce, produce… mucha cantidad para luego tirarla. Esto es criminal.”

Carlo Petrini, fundador del movimiento internacional SlowFood, ha recorrido el mundo entero visitando huertos agrícolas con el fin de reivindicar la producción de alimentos “buenos, limpios y justos”. Él comenzó su filosofía de “productos de proximidad y kilómetro cero” en Italia hace más de 20 años, y ahora se ha extendido a más de 170 países.

De acuerdo con él, SlowFood apoya y defiende la economía local, reduce la contaminación en el planeta, mejora las tierras y los cultivos de manera significativa. Por lo que el incentivo a la agricultura urbana, como un fundamento medioambiental hacia el futuro, se establece como símbolo de revolución “contra el maltrato medioambiental y la ignorancia que hoy existe sobre los alimentos que comemos.”

Gracias a esta motivación revolucionaria desde hace 20 años, Petrini se ha dedicado a recrear los huertos en Alemania, EE.UU., África, etcétera, con los cuales dan trabajo a más de 100 000 personas y de comer a más de 1 300 niños. Además que busca la manera de generar consciencia sobre el consumo de carne sostenible, mediante “la contracción por parte de quienes son consumidores y convergencia por parte de quienes consumen poca”. Para él, “[e]n África se consumen 5 kilos de carne al año, nada. Nosotros, los italianos, consumimos casi 100 kilos anuales. Y la salud lo sufre. La OMS ha denunciado que el consumo de carne roja está generando efectos tumorales, hay que tomar nota.”

De modo que esta revolución, como “cosa seria”, se relaciona con la economía y política. Pero ahora la gastronomía actual se habla como “espectáculo desde su aspecto económico y social”. Para él, “[f]alta educación alimentaria en Europa, también la enorme necesidad de defender a los agricultores locales y la cultura alimentaria. Estamos condicionados por una publicidad masiva de la industria alimentaria.” En otras palabras, “el sistema alimentario actual es ‘criminal’” ya que “destruye la biodiversidad, la pequeña producción agrícola, el medioambiente, la monocultura. Se usan de forma exagerada productos químicos y transgénicos.”

Frente a esta situación, Petrini invita a volver a las buenas prácticas de la agricultura local, en donde la política se interese más por la economía local. Como por ejemplo, menciona el sociólogo y gastrónomo, “[e]stamos condicionados por una publicidad masiva de la industria alimentaria. Pero, ¿no somos demasiados para poder abastecernos así? ¿No es más fácil y barato acudir al supermercado? ¿Cómo se puede llevar a cabo este cambio de paradigma?” Al responder estas preguntas, uno se va dando cuenta de los pros y contras de esta situación: “ Los productos industriales de los supermercados son más baratos, pero luego se pagan en medicinas. Los productos de los agricultores quizás sean un poco más caros, pero ayudan a la economía del territorio, a defender la propiedad pública.”

En otras palabras, al ir al super y no comprar los productos nacionales, sino aquellos que llegan de la otra parte del mundo, se está hablando de una insostenibilidad: “Productos llenos de conservantes y colorantes.”, en donde la cadena alimentaria es criminal ya que “produce, produce, produce… mucha cantidad para luego tirarla. Esto es criminal. Esta sensibilidad está creciendo en el mundo.” Concluye Petrini que “los productos industriales de los supermercados son más baratos, pero luego se pagan en medicinas.” Por ello es importante la implementación de huertos urbanos y el consumo de productos locales que fortalezcan la salud y economía de una comunidad. 



Biofertilizante para maíz blanco podría convertirse en arma contra EE.UU.

En palabras de Echaide Aquino, “la idea era crear un biofertilizante a base de bacterias con la capacidad de aumentar la asimilación de principales nutrientes hacia la planta, en este caso el maíz blanco.”

Nació como una alternativa a la fertilización química y una medida para reducir el impacto económico, ecológico y salubridad, el biofertilizante para maíz blanco se presentó como un proyecto dedicado a cuidar a las tierras mexicanas.

Para su inventor, Jesús Francisco Echaide Aquino de la Universidad Autónoma de Guadalajara –UAG–, se trata principalmente de un proyecto para reducir el uso de los productos comerciales que tienden a generar contaminación en el cultivo y toxicidad en las tierras fértiles. Mediante el uso de ocho bacterias endófitas –aquellas que habitan en tejidos de las plantas–, el biofertilizante se encarga de aumentar la asimilación de los principales nutrientes del maíz blanco y de regular los químicos que pueden afectar el suelo.

En palabras de Echaide Aquino, “la idea era crear un biofertilizante a base de bacterias con la capacidad de aumentar la asimilación de principales nutrientes hacia la planta, en este caso el maíz blanco.” De modo que al ser orgánico y específico con el cultivo, “esas bacterias por lo regular son propias de la planta, no estamos echando nada extraño.”

Según las pruebas, la calidad del biofertilizante es superior a la del fertilizante tradicional, “pues tenían más vigor y un color más uniforme.” Además que se evidenció una disminución significativa de la plaga del huitlacoche y roya, funcionando como fungicida o biocontrol: “Notamos más salud en nuestro cultivo y el tamaño de las mazorcas era comparable al del fertilizante químico” importados de países como EE.UU. y Europa

Este proyecto ganó el Premio Estatal de Ciencia y Tecnología 2016 en la categoría de Investigación Temprana.



¿Qué pasa si dejas un taco al pastor o una hamburguesa procesada en un frasco durante 15 días? (VIDEO)

El objetivo era observar lo que sucedía con cada uno de ellos, sus reacciones según la descomposición de sus componentes.

El proceso natural de un alimento es la descomposición, pues se requiere de espacio, agua, aire y una bacteria para continuar con el ciclo de vida. Sin embargo, si un alimento no puede descomponerse, ¿qué tan saludable sería consumirlo?

Ana Larrañaga Flota, coordinadora de proyectos de nutrición en Fundación Mídete, y el periódico digital SinEmbargo, realizaron un experimento con distintos alimentos que los mexicanos incluyen en su dieta diaria. El objetivo era observar lo que sucedía con cada uno de ellos, sus reacciones según la descomposición de sus componentes.

Para ello, los alimentos fueron colocados en envases transparentes –sin sellado al vacío– en temperatura ambiente. Entre ellos están: una gringa al pastor, dos tacos de la misma carne y una quesadilla, comprados en un puesto callejero, papas de McDonald’s, una hamburguesa de la misma cadena, otra de Burger King, un sándwich de Starbucks, así como una papa cocida, un pepino y un plátano

¿Los resultados? Te compartimos el video con las escalofriantes conclusiones:

 

Parece ser que existen alimentos en la dieta diaria del mexicano que requieren más de 15 días para descomponerse. Principalmente aquellos que forman parte de grandes cadenas internacionales, pues “contienen distintos tipos de potenciadores de sabor, fijadores de color y muchos productos que contienen algún tipo de sodio”.

La nutrióloga Larrañaga advierte que: “[e]s una mala señal, es un indicador de que nuestro cuerpo puede pasarla mal tratando digerir eso”.



¿Qué hay detrás de tus marcas favoritas?

Si crees que la valentía se limita a las películas de acción, te tenemos una noticia: elegir lo que comes es un acto de valor que realizas tres veces al día.

¿Cómo? Muy sencillo, como consumidores tenemos el poder de decidir qué llevamos a nuestra mesa y cómo nutrirnos. A veces se nos olvida la responsabilidad que tenemos de nuestra alimentación y dejamos que la publicidad y las marcas nos digan cómo hacerlo. Pero hoy tenemos un reto enorme como consumidores: recuperar nuestro poder de elección.

Los productos procesados que compramos en el supermercado tienen un origen dudoso, no sabemos cómo son producidos ni de dónde provienen los ingredientes para su elaboración porque las empresas que los elaboran no son transparentes con sus consumidores.

Las empresas de alimentos nos ofrecen comida para “hacernos la vida más fácil” e incluso han creado productos “más sanos” y nos los llevamos a la boca pensando en que  nos ofrecen los nutrientes necesarios para nuestro cuerpo. Hoy sabemos que esto no es así, la comida procesada está relacionada con los altos índices de obesidad  y sobrepeso a nivel mundial por sus altos contenidos de azúcar y grasas.

Si miramos más a fondo encontramos que los alimentos procesados también tienen un pasado oscuro que impacta al medio ambiente, y nosotros como consumidores somos cómplices involuntarios de estos daños cada vez que decidimos comprar alimentos que provienen de la agricultura industrial, que contamina recursos valiosos como el agua y el suelo, indispensables para tener comida sana en nuestra mesa. 

Además, esta forma de producción no solo pone en riesgo la biodiversidad, sino que amenaza la salud de los trabajadores del campo con el uso de agrotóxicos como el glifosato, catalogado recientemente por la Organización Mundial de la Salud como probable cancerígeno para el ser humano y que es utilizado sin ningún tipo de control en el campo mexicano.

Este panorama es alarmante para todos, y como consumidores tenemos en nuestras manos un papel clave en el rumbo de esta historia con cada elección de compra y pidiéndole a las empresas de alimentos que nos informen sobre la forma en la que elaboran sus productos. Juntos podemos transitar hacia una agricultura ecológica, que proteja al medio ambiente y a las personas.

Desde Greenpeace, te invitamos a ser parte de una comunidad a favor de la comida sana y a preguntarle a las 15 corporaciones más relevantes en el país sobre cómo producen y cuál es el origen de los ingredientes que utilizan, a través del sitio web: www.greenpeace.mx/comidasana.

Gobierno, empresas y consumidores, somos parte de un problema de alimentación que no permite el acceso a alimentos suficientes y de calidad, pero hoy más que nunca, también somos parte de la solución. 

 

agricultura_agricultura industrial

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Twitter del autor: @PrensaGPMX @greenpeacemx 

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