El impacto del cambio climático ha llegado hasta nuestros genes

“Los políticos deben aceptar que si no disminuimos las emisiones de gases invernaderos, una catástrofe ambiental es muy probable.”

Las fluctuaciones de temperatura  causadas por el cambio climático han impactado en numerosas partes del mundo; principalmente los ecosistemas, la biodiversidad ambiental, las actividades comerciales y económicas, entre otras. De hecho, de acuerdo con un estudio publicado recientemente en la revista Science, el cambio climático ha impactado “en cada aspecto de la vida en la Tierra, desde nuestros genes hasta ecosistemas enteros, con consecuencias cada vez más impredicibles para los humanos.”

En la investigación realizada por Dr. Brett Scheffers de la University of Florida, se explica que, por un lado, un 80 por ciento de los 94 procesos ecológicos que conforman la base de la salud marina, y ecosistemas terrestres tienen signos de distrés causados al cambio climático. Por otro lado, los impactos en humanos incluyen un incremento de pestes y epidemias, la reducción en la productividad de pescadería y agricultura.  

En palabras de Scheffers,

“ahora hay una evidencia clara que, con un sólo 1ºC del calentamiento global, hay mayores impactos. Los genes cambian la fisiología de las especies así como sus características físicas; como por ejemplo el tamaño del cuerpo, las especies se mueven rápidamente hacia zonas climáticas ideales, y hay ahora signos de ecosistemas enteros bajo estrés.”

Por su lado, el autor senior, Dr. James Watson de Wildlife Conservation Society y la University of Queensland: “El nivel de cambio que hemos observado es realmente sorprendente considerando que sólo hemos experimentado una pequeña y relativa cantidad del cambio climático en la actualidad. […] Los políticos deben aceptar que si no disminuimos las emisiones de gases invernaderos, una catástrofe ambiental es muy probable.

El estudio señala también que hay esperanza en relación con las respuestas de la naturaleza al cuidado ambiental brindado por el humano. De hecho ha habido una mejora considerable en la capacidad adaptativa de la vida salvaje, lo que significa que se pueden extender estos cuidados hacia los campos, ganado y pesca. 



Cambio climático incrementa número de guerras, estudio confirma

Los desastres climáticos no son los detonadores directos del conflicto, sino facilitadores que aumentan el riesgo de un conflicto violento dentro del contexto de las etnias.

Fotografía principal: porttada.com

Sequías e inundaciones son sólo algunas de las afectaciones más populares del cambio climático. Estas han conllevado a pobreza extrema de las poblaciones rurales, migración de etnias o trabajadores del campo hacia zonas urbanas para sobrevivir, expropiación de terrenos rurales por parte de grandes empresas que buscan recursos básicos como agua, madera, fosas petroleras, etcétera. Y parece relacionarse también con el incremento de guerras en el mundo.

En su investigación por parte del Potsdam Institute for Climate Impact Research, el Dr. Carl Schleussner explica que a lo largo de 30 años ha analizado estadísticamente la relación entre los conflictos armados y los desastres naturales causados por el cambio climático. Descubrió que al menos uno de cuatro conflictos en países divididos por etnias, coincidía con calamidades climáticas. Para él, las guerras deberían también agregarse en la lista de las consecuencias asociadas con el cambio climático: “Los desastres naturales asociados con el devastador cambio climático tienen un potencial disyuntivo que parece jugar un rol importante en sociedades étnicamente fraccionadas, en una manera particularmente trágica.”

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Los desastres climáticos no son los detonadores directos del conflicto, sino facilitadores que aumentan el riesgo de un conflicto  violento dentro del contexto de las etnias. La idea de asociar la violencia con desastres naturales es controversial. Pero se ha comenzado a considerar la diversidad étnica de un país como un factor indispensable en el surgimiento de guerras; principalmente con un bagaje de conflictos históricos, pobreza y desigualdades comunitarias. 

Globalmente hay un 9 por ciento de coincidencia entre un conflicto armado y un desastre natural como sequías y olas de calor; pero en los países con diversidad étnica, como en África, Asia Central y América Latina, aumenta hasta un 23 por ciento. Los países con mayor diversidad étnica son los más “fraccionados” y los “focos rojos” de conflictos violentos. 

En las proyecciones del cambio climático se ignoran las efectos sobre estas regiones que están necesitando apoyo para contener no sólo los efectos inmediatos de los desastres naturales, también prevenir la incidencia de eventos violentos. Por ello, el autor invita a considerar el efecto del cambio climático sobre la alta incidencia de guerras en el mundo y así reforzar una educación ecosustentable. 



1 de cada 5 plantas está en peligro según el mayor sondeo jamás hecho

Este estudio se hará anualmente por primera vez y contempla la totalidad de las plantas terrestres existentes.

El planeta, en la totalidad de su historia hasta ahora, jamás había estado poblado por tantas personas. Se calcula que hoy existen más de 7 mil millones de habitantes en el planeta, cuando, por ejemplo, hace solo 100 años, 1 650 millones de personas vivían en él.

Casi se ha cuadruplicado la población desde 1950; si a ello sumamos que el estilo de vida está basado ampliamente en el consumo, entonces la fórmula parece catastrófica, y de algún modo lo es.

Por ello es imprescindible cambiar el consumismo a nivel individual, que influye en el más remoto microorganismo. Una muestra de la transformación que hemos estado originando es el cambio climático que no solo ha hecho desaparecer islas enteras, también es el causante de que 1 de cada 5 plantas en el mundo estén en peligro de extinción.

Hasta ahora el sondeo más ambicioso de plantas en el mundo, llamado State of the World’s Plants, que se hará anualmente y que fue realizado por Royal Botanic Gardens, apunta a que 1 de cada 5 plantas en el mundo (no contempla las acuáticas) están en peligro de extinción.

Más que un documento alarmista, pretende ser una herramienta de estudio que ayude a los tomadores de decisiones a tomar medidas frente al cambio climático con información contundente y actualizada. El estudio presenta también una descripción del tipo de plantas con las que convivimos y desglosa la cantidad de plantas, y el tipo, que son empleadas por el hombre: solo 30 mil de las 391 mil existentes.

Quizá con esta información los tomadores de decisiones hagan algo al respecto, aunque también es útil para la ciudadanía, para que, informada, exija una transformación en la manera en que funciona el sistema económico hasta ahora…

 

 



Esta es la relación entre el aumento de la intensidad de los huracanes y el cambio climático

Sabemos que este fenómeno tiene que ver con el cambio climático, pero, cómo específicamente?

Foto: Huracán Patricia visto desde el espacio. NASA

En México, este viernes tocó tierra el huracán más fuerte de la historia, Patricia. Según el meteorólogo Ángel Meulenert, este perdió fuerza gracias a la Sierra Madre Oriental que actuó como una especie de muralla. Este fenómeno, de 5 en la escala de Saffir-Simpson, causó gran alarma el el mundo: las fotografías tomadas desde el espacio sobre el fenómeno fueron impactantes.

El tema ha despertado, como siempre en un momento coyuntural, el interés por este tipo de sucesos. En algún momento seguro habrás escuchado que el cambio climático está estrechamente relacionado con el aumento en la intensidad de los huracanes. Pero, ¿cómo?

Según numerosos estudios, como el del Geophysical Fluid Dynamics Laboratory, o uno publicado recientemente por Nature, el cambio climático ha provocado el aumento en las temperaturas en las aguas, sobre todo en los últimos 30 años, que a su vez, alimenta la intensidad de los huracanes.

Así, la frecuencia y la intensidad de los huracanes está muy relacionada con el calentamiento global. Asimismo, según la coordinadora de la Red de Medio Ambiente del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en México, Norma patricia Muñoz Sevilla, entrevistada por Sin Embargo, la superficie marina absorbió un tercio del total de emisiones de dióxido de carbono (CO2) antropogénico de la atmósfera, lo que aumenta la acidificación de los océanos.

A su vez, estas aguas corrosivas contribuyen al cambio climático y la intensificación de los huracanes. No es un mito, sí existe una estrecha relación entre estos dos tipos de fenómenos, según numerosos estudios. 



4 estrategias para enfrentar el cambio climático a nivel local

Con base en estudios y el trabajo comunitario realizado por expertos del Colegio de Geografía de la UNAM y Tierra Nueva en México, nos comparten estos métodos de activación.

En los últimos años el tema del cambio climático ha cobrado una gran relevancia debido a los efectos adversos que ha tenido en los distintos sectores de la población; sin embargo, el cambio climático no es el causante de todos los males de la humanidad, algunos grupos humanos serán más vulnerables dependiendo de su grado de exposición. La capacidad de los diversos grupos sociales de adaptarse al cambio climático dependerá de su capacidad de gestionar su territorio y sus recursos ante este nuevo reto ambiental. Se espera que las comunidades o sectores de la población con menos recursos sean los más vulnerables, por lo que será necesario contribuir al desarrollo de capacidades de gestión y toma de decisiones en la población local con la finalidad de hacer frente a este problema.

Pero, ¿Qué es  vulnerabilidad y que es adaptación y por qué ambos conceptos son importantes para hacer frente a los efectos locales del cambio climático? La vulnerabilidad está determinada por las condiciones sociales, económicas y ambientales de un sistema que le permitirán o no hacer frente a una amenaza climática (IPCC, 2001). Al mismo tiempo, la vulnerabilidad también depende del carácter, magnitud y rapidez del cambio climático (lluvias torrenciales, sequías prolongadas, etc.) influyen además la sensibilidad y el grado de exposición.  La vulnerabilidad es una medida de cuan bien preparados estamos ante las amenazas. Por otro lado, la adaptación permite reducir los impactos del cambio climático a través de iniciativas y medidas enfocadas a reducir la vulnerabilidad de los sistemas naturales y humanos ante los efectos esperados o reales del cambio climático. Según los expertos, la adaptación consiste en disminuir la vulnerabilidad.

Puesto que los sistemas actuales son una mezcla de elementos sociales y ambientales (los llamados socioecosistemas), la participación social debiera jugar un papel fundamental para ayudar a entender y hacer frente a este fenómeno. Esta participación social en el conocimiento de la ciencia y como afecta a nuestras vidas se refleja en el concepto de la ciencia ciudadana que se basa en la generación de datos que ayuden a comprender mejor el funcionamiento de los diferentes sistemas naturales y sociales a través de la creación de redes voluntarias de observación de los diferentes componentes ambientales, hasta la puesta en marcha de distintas estrategias para disminuir su propia vulnerabilidad y adaptación al cambio climático.

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A nivel mundial existen algunos ejemplos de este tipo de estrategias; la creación de redes fenológicas (estudio de la relación del clima con las plantas) para entender el efecto del cambio climático en la vegetación es una de ellas, tal es el caso de la Red Fenológica de los Estados Unidos (USA-National Phenology Network https://www.usanpn.org/). Dicha red comunitaria de observación cuenta con casi diez años de observaciones realizadas por voluntarios y que ayudan  a entender el funcionamiento de las relaciones clima-planta en el mediano y largo plazo.  En el caso de México, existen  distintas iniciativas para incluir a las comunidades y hacer frente a este problema a nivel local, estas iniciativas han quedado plasmadas en documentos como: La Estrategia Nacional de Cambio Climático (SEMARNAT, 2013), La Ley General de Cambio Climático (Cámara de diputados del H. Congreso de la Unión, 2012), la Estrategia de Cambio Climático para Áreas Protegidas (CONANP, 2010), entre otros.

El Colegio de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México está generando investigación para desarrollar herramientas de uso comunitario por las personas que viven en las Áreas Naturales Protegidas para entender su entorno y así reducir su vulnerabilidad y mejorar su capacidad adaptativa. Uno de los instrumentos es la conformación de una Red de Observación Fenológica Comunitaria,  que monitorea desde hace cuatro años, la respuesta de la vegetación ante un clima cambiante. Cada voluntario observa y registra las fases de crecimiento de las plantas de uso agrícola o especies forestales de importancia local. Se registran los cambios que experimenta la vegetación y su relación con la marcha del clima a lo largo del año. Por ejemplo, se asocia el aumento de la temperatura y cambios en la precipitación con la presencia de plagas y enfermedades de las plantas, se encuentran relaciones de la presencia de incendios con la condición de sequías prolongadas y se identifica la aptitud climática de los sitios conforme a los cambios últimos del clima local (años cada vez más cálidos y cambio en la cantidad y estacionalidad de las lluvias)

El grupo de investigadores plantea que, indirectamente las comunidades serán parte de estos efectos adversos. La deforestación, la degradación ambiental y la contaminación del agua a escala local y regional, pueden ser la causa de una mayor sequedad en el aire, un aumento en la temperatura y la prolongación de los periodos de sequía. Por lo cual han llegado a la conclusión de afirmar que aún es necesario puntualizar y contar con más evidencias y registros en distintos aspectos ambientales, sociales y económicos para entender la adaptación comunitaria al cambio climático.

Con base en estos estudios preliminares y con la experiencia del trabajo comunitario sobre vulnerabilidad y adaptación al cambio climático que el grupo de expertos del Colegio de Geografía de la UNAM y Tierra Nueva ha realizado en los últimos años, compartimos algunos temas básicos para  entender el principio de  la adaptación y enfrentar al cambio climático a escala ciudadana o local:

PROMOVER LA CULTURA DEL DATO EN LAS COMUNIDADES: México es un país con una amplia riqueza sociocultural, el mosaico de comunidades y personas que viven en los ecosistemas naturales y dependen de los mismos para su desarrollo hacen que el registro de datos tan solo del clima sea complicado o en muchos casos escaso o nulo. Comparado con Europa tenemos un atraso de al menos 20 años de registros históricos del clima y no se diga de la respuesta en los elementos bióticos como la flora o la fauna lo que nos invita a comprender, promover y concientizar a la población sobre la importancia de la observación y monitoreo ambiental. Si no entendemos cómo funciona un sistema, no podremos entender cómo adaptarnos ante un clima cambiante.

LA ADAPATACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO DEBE SER A NIVEL LOCAL: En un país como el nuestro los paisajes geográficos son variados. En tan solo un trayecto conocido, por ejemplo de la Ciudad de México al Puerto de Acapulco, la diversidad de ecosistemas y altitudes es variada, si agregamos como variable la llegada de un fenómeno climático como puede ser un huracán, podría expresarse de manera negativa de muchas formas: no es lo mismo las afectaciones que tendrá a nivel del mar, que en los bosques de pino-encino, por lo que las estrategias para prevenir, actuar y responder ante un fenómeno de esta naturaleza se tienen que diseñar desde la base y de manera participativa, teniendo en cuenta las implicaciones regionales del mismo.

INCLUIR LOS CONCEPTOS DE VULNERABILIDAD Y ADAPTACIÓN EN LA POLÍTICA PÚBLICA: Aunque México ha sido pionero en desarrollar iniciativas de trascendencia internacional desarrollando instrumentos de política pública que consideran al cambio climático en las propuestas, aún tenemos muchas áreas de oportunidad para poder mejorar y seguir construyendo mecanismos participativos que contemplen la visión local, regional y nacional para aterrizar el concepto de adaptación y vulnerabilidad.

PROMOCIÓN DE LA CULTURA DE ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO: La falta de divulgación responsable del tema y de iniciativas que permitan fortalecer el conocimiento climático y ambiental en donde todos los sectores de la sociedad participen es fundamental. No es suficiente con agregar el término cambio climático a cada slogan o título de programa o iniciativa, promovamos ejercicios conscientes e incluyentes para motivar una reflexión más profunda del tema que implica adaptarnos. Ejemplos que suceden en nuestro país y que aún son poco conocidos son el primer concurso de fotografía organizado por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) en el año 2014. Mientras que el Colegio de Geografía de la UNAM está organizando un coloquio sobre redes de observación fenológica y climática a realizarse en noviembre del presente año.

Finalmente, reflexionamos que es un buen momento para actuar de manera colectiva y consciente, dejando de ver al cambio climático como una crisis negativa. Nuestro papel como personas integrantes de un sistema más complejo, tendría que ser innovar y desarrollar estrategias para aprovechar las oportunidades que vendrán en un futuro sin descuidar el equilibrio ambiental que esto implica.

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Twitter:@TierraNueva0

Autores:

Geog. Erika Rocío Reyes González, Posgrado en Geografía Ambiental, Universidad Nacional Autónoma de México.

Ing. Atzin Elihu Calvillo Arriola, Coordinador de la iniciativa de Adaptación Local al Cambio Climático de Tierra Nueva. www.tierranueva.com.mx

Dra. Leticia Gómez Mendoza, Profesora de Tiempo Completo del Colegio de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México.



5 consejos para que tu jardín ayude a combatir al cambio climático (aún más)

La proliferación de bacterias y microorganismos de la tierra es esencial para que tu jardín absorba más Co2.

Todos sabemos que las plantas limpian el aire absorbiendo el bióxido de carbono, y aunque por las noches expiran este mismo compuesto, es mayor su contribución para regenerar el ambiente. También conocemos los beneficios de crecer el número de espacios verdes, sobre todo en las ciudades, los cual mejora las temperaturas y la calidad del aire circundante. Sin embargo, hay ciertos consejos que pueden hacer que tú jardín o espacio verde contribuyan aún más a limpiar el aire,  y con ello reducir el cambio climático; recordemos que los cambios individuales, en suma, pueden hacer grandes diferencias. 

Sami Grover, experto en jardines, ha desarrollado en un artículo reciente una serie de consejos para que tu jardín pueda absorber mayor cantidad de CO2. Los siguientes tips pueden ser un paso notable en la contribución individual por el medio ambiente (también aumentarán tus conocimientos básicos sobre jardinería). 

1. Aplica siempre composta a tu jardín.

La composta no solo alimenta tus plantas, también crea un magnífico mundo de microorganismos y bacterias que absorben mucho más Co2 que el cultivo mismo.

2. No excaves.

En el mismo sentido que el anterior consejo, al cavar, haces que aquél submundo microscópico quede al descubierto y a expensas del oxígeno y la luz del sol, lo que merma la cantidad de Co2 que absorbería de no haber quedado al descubierto. 

3. Usa cubiertas de abonos naturales.

Si cubres el suelo con abonos naturales, como con una especie de cubierta, harás que los microorganismos y los nutrientes de la tierra se multipliquen. Además, esas capas pueden ser retiradas cuando el crecimiento de la planta lo necesite. 

4. Diversifica tus cultivos

Es muy curioso, pero en la naturaleza los cultivos nunca son homogéneos. Aún así, las personas parecemos empeñarnos en hacer de nuestros jardines un lienzo estético de pocas especies. Mientas más diversidad de alimentos y plantas cultives, mayor será tu aporte al consumo de Co2 y el mejoramiento de la temperatura. 

5. El césped no es tan buena idea

Los jardines de césped perfectamente podado son de hecho una invención criticada por los expertos. No suelen ser muy ecoamigables, por el gran uso de agua que requieren, y su contribución para limpiar el aire no es si quiera cercana a la de un jardín diversificado.

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