Ejidos y comunidades, conservadores rurales de la biodiversidad

Actualmente existe una serie de problemas que pone en riesgo la preservación de prácticas en las zonas rurales y por lo tanto la conservación de la biodiversidad.

México posee una ubicación latitudinal favorable donde se une la región neártica y neotropical, además de su historia geológica y la accidentada topografía que lo componen, se crearon las condiciones favorables para generar riqueza biológica la cual constituye los diferentes ecosistemas del país. La variedad de ecosistemas, orígenes, formas de vida y lenguas, se equiparan a una inagotable diversidad cultural, donde los recursos naturales son parte significativa como fuente de vida e identidad de muchos pueblos (Neyra y Durand, 1998; Navarrete, 2008)

La cultura y desarrollo de México ha hecho posible la subsistencia histórica de diversos grupos étnicos que dieron origen a los pueblos y comunidades que hoy en día conforman la República. De la superficie territorial del país, el 51% pertenece a núcleos agrarios lo cual quiere decir que más de la mitad del territorio está en manos de ejidos y comunidades. En dichos núcleos existen grandes riquezas naturales, se encuentra el 80% de los bosques y selvas, el 64% de la biodiversidad y las dos terceras partes de los litorales del país (CONABIO, 2000; Navarrete, 2008; SEDATU- RAN, 2012).

En este trabajo, se examina la relación hombre-naturaleza así como la problemática actual que pone en riesgo la preservación de prácticas de manejo de bajo impacto (conocimientos y prácticas ancestrales como ceremonias sagradas, cacería, pesca, cosecha, recolección, agricultura y prácticas forestales) en zonas rurales de México, y por lo tanto la conservación de la biodiversidad (CONABIO, 2000; Navarrete, 2008).

En comunidades indígenas del norte de México, hay periodos donde escasea el agua, lo cual hace prácticamente imposible la producción agrícola. Mantener a la comunidad implica buscar otros medios para obtener alimentos. El monte, como ellos le llaman, les provee de vestimenta, vivienda, plantas medicinales, especies que usan para ritos, frutos silvestres, animales que van desde mamíferos hasta insectos ricos en nutrientes y leña, la principal fuente de energía de los fogones, donde cocinan sus alimentos (Loa et al., 1998; Navarrete 2008; CONABIO, 2009).

Actualmente existe una serie de problemas que pone en riesgo la preservación de prácticas en las zonas rurales y por lo tanto la conservación de la biodiversidad. En 1992 con el tratado de libre comercio (TLC) y la nueva reforma (artículo 27 constitucional), se le puso fin al reparto de tierras ejidales, además de dar paso para asociarse con el Estado y con terceros, permite que la tierra ejidal sea vendida, rentada y/o explotada. Aunado a esto, la aprobación de la Contrarreforma Indígena en 2001 negó el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y el control sobre su territorio, a pesar de la firma de los Acuerdos de San Andrés y proceso de organización y movilización social como la Marcha del Color de la Tierra en 2001 (Navarro, 2013).

indigenas biodiversidad

El modelo de desarrollo adoptado por el país (1940; modelo de sustitución de importaciones, 1964, modelo de desarrollo estabilizador, y el actual modelo neoliberal de 1984), se caracteriza por haber privilegiado el crecimiento industrial y urbano a costa del desarrollo en el campo. El capitalismo comercial produjo la extracción y saqueo de los recursos; inversionistas pueden explotar las tierras, sin tener que comprarlas, se ha ignorado la realidad de un entorno ecológico diversificado y complejo. Mientras tanto la producción y los recursos atienden las necesidades del mercado mundial, y no en función de productores locales (Herzer et al., 1977; Loa y Durand, 1998; CCI, 2009; Navarro, 2013).

Entre las consecuencias del ya mencionado modelo de desarrollo, millones de familias campesinas han sido forzadas a abandonar su tierra de cultivo debido a usurpaciones de tierra propiciadas por políticas nacionales o fuerzas militares (muchas ocasiones con la finalidad del establecimiento de un megaproyecto). Se han visto en la necesidad de venderlas o rentarlas (CCI, 2009; Navarro, 2013). En busca de una mejor calidad de vida, la población rural migra a zonas urbanas. Hace 60 años más del 50% de la población del país vivía en el campo, para el 2010, la cifra se redujo a 22% (INEGI, 2010).

“La ciudad constituye una concentración desigual, el acceso a servicios y a beneficios del desarrollo está marcado por la posesión diferenciada de capitales de sus pobladores”. En este punto, los campesinos que recién se incorporan poseen en todos los campos capitales económico, social, simbólico y cultural muy restringidos para las pautas del mercado global, por consiguiente su incorporación a todos los beneficios del desarrollo es limitada (Ortega, 2013).

agricultura pueblos indigenas

Dentro de toda la problemática que se genera vemos un impacto en la vida económica y social de las y los campesinos, ligado con la devastación de la biodiversidad. El crecimiento industrial y la necesidad económica y de supervivencia de los pobladores rurales trae consecuencias sobre los recursos: suelos erosionados, cambio de usos de suelo, aprovechamiento irracional de los
recursos naturales, modificación de paisajes, y en general desequilibrio en los ecosistemas.

Las áreas naturales protegidas en México no son suficientes para la conservación de los recursos, actualmente solo el 13% del territorio está bajo alguna categoría de conservación (CONABIO, 2000). La participación de los pobladores rurales es fundamental en el manejo y conservación de los recursos.

En la comunidad indígena de San Juan Nuevo, en el estado de Michoacán, las y los pobladores manejan una empresa comunal certificada y toda su cadena productiva; la conservación y el aprovechamiento sostenible van de la mano con el desarrollo de la comunidad (Cortéz et al., 2001). Otro caso exitoso es el de la sierra Mixe de Oaxaca donde las principales actividades económicas de la comunidad son la producción forestal maderable, y no maderable, agricultura de básicos y la ganadería, que se complementan con actividades como la floricultura, la acuacultura, la extracción de leña, mientras que algunas familias se encargan de ofrecer servicios de ecoturismo y alimentación para los turistas o paseantes (Anta et al., s.f)

Es necesario rescatar los conocimientos tradicionales de los actores locales para generar estrategias y metodologías que ayuden a la participación social y al desarrollo responsable de las comunidades, de tal manera que se fortalezcan las capacidades y conjuntamente contribuir a la recuperación y conservación de los recursos.

Autora: Diana Lizett Corona Mora

Bibliografía

Anta F. S. (s.f). El Manejo Forestal de la Empresa Comunitaria de Santa Catarina Ixtepeji, Oaxaca, México. The Rights and Resources Initiative. p 19.

CCI- Comisión Coordinadora Internacional de la Vía Campesina. (2009). Declaración
de
los
Derechos
de
las
Campesinas
y
Campesino. Movimiento campesino internacional. p 14.

CONABIO – Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. (2000). Estrategia nacional sobre biodiversidad de México. México. p 103.

Cortéz G, Velázquez A, Bocco G, Fregoso A. (2001). El enfoque de paisaje en el manejo forestal de la comunidad indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro, Michoacán, México. Investigaciones Geográficas. Pp 58-77.

Herzer H., Sojoy J., Prudkin N., y Helguera L. (1977). La relación entre el hombre y los recursos naturales: Algunas consideraciones teóricas acerca del medio ambiente en América Latina. pp. 206- 220.

INEGI- Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. (2010). Población rural y urbana, [documento en línea], sitio electrónico del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, [consultado el 14/10/2016], disponible en: < http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/rur _urb. aspx?tema=P>

Loa E. y Durand L. (1998). Hacia la estrategia mexicana de biodiversidad. En: la diversidad biológica de México: Estudio de país. CONABIO. México. Pp 287-293.

Loa E., Cervantes M., Durand L., y Peña A. (1998). Uso de la biodiversidad. En: la diversidad biológica de México: Estudio de país. CONABIO. México. Pp 103-157

Navarrete L. F. (2008). Los pueblos indígenas del México. CDI. México. p 141.

Navarro L. M. (2013) Las luchas indígenas y campesinas contra el despojo capitalista en México: subjetividades políticas en la defensa y gestión de los bienes comunes naturales. Boletìn Onteaiken No 15. Pp 71- 84.

Neyra L. y Durand L. 1998. Biodiversidad. En: la diversidad biológica de México: Estudio de país. CONABIO. México. pp 61- 103.

Ortega T. M.J. (2013). Ortega T. M J. 2013. La migración del campo a las ciudades. La pobreza de la colonia Alemán en Xalapa, México. Revista internacional de estudios migratorios. Vol 3(1):61-90.

SEDATU- RAN. Secretaria de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano, Registro Agrario Nacional. (2012). El 51% del territorio nacional es propiedad social. Boletín No.8. México, D.F. p 1.

SEMARNAT- CONANP. Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales- Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. (2010). México, comprometido a incrementar la superficie de su territorio decretado como área protegida. Comunicado de prensa. p2. [Documento en línea], Comunicado de prensa. [Consultado el 14/10/2016], disponible en: < http://www.conanp.gob.mx/difusion/comunicado.php?id_subcontenido=145 >



¿Cómo estás dispuesto a cambiar la realidad en la que vivimos?

Ser voluntario nos llama a querer cambiar al mundo, no escatimemos en la entrega y las ganas, son pautas que marcan la diferencia.

“De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive.

Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.”

– Thomas Carlyle.

Todos los días somos testigos de crisis mundiales, nacionales, familiares, individuales. Muchas veces nos cuestionamos ¿cómo es que llegamos a esto? ¿en qué momento dejamos que las cosas se fueran en esta dirección? Todas estas preguntas podrían convertirse en una invitación hacia nosotros mismos de tomar acciones para cambiar esos escenarios; en una invitación a ser agentes de cambio en el mundo, es decir, en nuestras propias vidas.

Dar un paso al frente, estar dispuestos a entregarnos a una causa para realmente influir en la balanza. No hay que perder de vista que todo empieza por uno, querer ser parte de algo más grande. Es ahí donde es más visible el espíritu de los voluntarios quienes cuentan con la intención genuina de hacer algo más por todo lo que les rodea.

Ser voluntario nos llama a querer cambiar al mundo, no escatimemos en la entrega y las ganas, son pautas que marcan la diferencia. Por supuesto, que se debe de pensar de manera estratégica, de modo que las acciones que se realicen sean claras, contundentes y con impacto.

Existe un abanico inmenso de voluntariado. Seleccionar una causa puede ser complicado. Se puede determinar la causa en la que se quiere participar de acuerdo a los talentos que se poseen, de tal modo que se vuelve una experiencia gratificante y de suma relevancia de adquisición de aprendizajes. Teniendo presente que el potencial de cada persona y de cada proyecto con la finalidad de construir una nueva realidad.

Las opciones de voluntariado en el sector forestal son diversas, lo cual nos permite involucrarnos con diferentes causas. Por ejemplo, en Reforestamos México A.C. hay una oferta muy interesante ya que tienen diferentes planes para que personas con diferentes perfiles se puedan unir a la causa.

Sus proyectos están alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSD) para contribuir a la estrategia global, especializándose en el aseguramiento de los bosques para su desarrollo. Dependiendo de los perfiles y del avance de los proyectos se hacen las convocatorias, por lo cual las posibilidades de participación son muy altas. El objetivo es encontrar talento para acercar los bosques a las ciudades y viceversa; desde la analogía filosófica, hasta lo más tangible: la experiencia de las personas que viven tanto en los bosques como en las ciudades.

Como organización, trabajan para transformar la realidad económica, social y ambiental de la gente que vive en los bosques. El reto es: demostrar que los bosques son sinónimo de riqueza y bienestar. Razón que ilustra el gran empuje del voluntariado que promueve Reforestamos México, el talento al servicio de los bosques logrará que se transformen para ser competitivos, multiplicando su riqueza y conservando su biodiversidad.

Con esta propuesta podemos replantearnos la primera pregunta: ¿Cómo estás dispuesto a cambiar la realidad en la que vivimos?

Autora: Mariana Sordo Moro

Coordinación de Personal

Reforestamos México, A.C.



Sistema Trappist-1: los siete planetas descubiertos por la NASA (VIDEO)

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas.

En una conferencia de prensa, la NASA reveló el pasado miércoles 22 de febrero el descubrimiento de nuevos siete planetas, del tamaño de la Tierra, orbitando alrededor de una estrella. Este nuevo sistema se encuentra a tan sólo 40 años luz de nosotros, lo cual facilitaría tanto su exploración como investigación. Por el momento, la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de EE.UU. intuye que tres de los planetas recién descubiertos cuentan con características similares a nuestro planeta, haciéndolos habitables para vida humana. 

Esta es la primera vez que astrónomos logran identificar un sistema solar similar al nuestro con siete planetas. Por ejemplo, los planetas cuentan con un tamaño y condiciones atmosféricas –oxígeno, metano, ozono y dióxido de carbono– similares a los nuestros, facilitando incluso una superficie acuífera en cada uno de ellos.  

El autor de esta investigación, llamada TRAPPIST, Michael Gillon, ha considerado que este descubrimiento es una pieza clave para el rompecabezas del universo, en donde los ambientes habitables eran pensados como sueños fallidos. Pero parece ser que este sistema, el cual está asociado con el de Acuario a tan sólo 235 billones de kilómetros del nuestro, cuenta con planetas terrestres como la Tierra y una estrella solar más pequeña y ligera que nuestro Sol. De hecho, las órbitas de los planetas más cercanos a la estrella son de aproximadamente 1.5 y 2.4 días, mientras que el del sexto planeta, 12 días. Se cree que el último planeta tiene una órbita de 20 días. 

 Al nuevo sistema solar se le nombró “Sistema Trappist”, en honor al telescopio Transiting Planets and Planetesimals Small Telescope en Chile que ayudó a encontrar a tres de los siete planetas en mayo del 2016. Con el apoyo de otros telescopios del telescopio de la NASA Spitzer y el European Southern Observatory’s Very Large Telescope, se consiguió descubrir los otros planetas del sistema. Y fue a partir de este año que los investigadores notaron que uno de los planetas cuenta con la presencia de agua, facilitando la sospecha que los demás tienen condiciones similares. 

 

 



¿Cómo mejorar el aprendizaje? Consejos de la neurociencia para lograrlo

De acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día.

El aprendizaje, junto con la atención y la memoria, ayuda al ser humano a desarrollar numerosas herramientas para la supervivencia y la cotidianidad. Y de acuerdo con un reciente estudio de Nature Neuroscience, se requiere un poco de manipulación de los neurotransmisores, forzado por la práctica, para fortalecer el aprendizaje en el día a día. 

Para los investigadores, el comprender el efecto del sobreaprendizaje sobre el desarrollo de un nuevo recurso, fue un proceso vital para un mejor entendimiento del cerebro. Para lograrlo dividieron en dos grupos a los voluntarios. 

El primero fue expuesto a ejercicios de aprendizaje sobre un tema, al haber mejoría en la habilidad en práctica tomaban un descanso de 30 minutos y regresaban para más ejercicios de aprendizaje sobre otro tema. Al día siguiente realizaban una post-prueba, en donde los individuos tenían buenos resultados en último tema practicado y pésimos en el primero. Estos resultados fueron como si el grupo no hubiese sido entrenado en nada.  En palabras de Takeo Watanabe, profesor de Ciencias Cognitivas, Lingüísticas y Psicológicas en Brown University, en EE.UU., y autor del estudio, “Cuando uno deja de entrenar inmediatamente después de haber adquirido una habilidad nueva, el área del cerebro asociada con esta habilidad aún es plástico”. Es decir, débil. El cerebro es flexible y se adapta en función del aprendizaje de nuevas herramientas; por lo que si uno se detiene justo después de haber adquirido una de ellas, el cerebro está en un estado plástico, en un estado “preparado-para-el-aprendizaje”, y absorberá la información del segundo conocimiento –y no del primero–. 

El segundo grupo practicó el tema por más tiempo y más repeticiones, un descanso de 30 minutos y un nuevo tema que aprender. Al día siguiente, en el post-test, los individuos obtuvieron mejores resultados en aquellos temas que pasaron un poco más de 20 minutos extras en practicar, sin que un tema pudiese interferir con el otro. 

De modo que aunque el primer grupo no “sobreaprendió”, tuvo un mejor resultado en el último tema; el segundo mostró un una mejoría global con un lapso mayor de práctica y aprendizaje. Para comprender las causas, Watanabe y sus colegas realizaron fMRI, escanografías del cerebro mediante el registro de oxígeno; es decir que requirieron ver las áreas cerebrales que se activaban usando más oxígeno, carbono y nitrógeno –traducido en la presencia de neurotransmisores– permitiendo deducir cuáles químicos incrementan en niveles durante el proceso de aprendizaje.

Fue así que repitiendo el experimento con la máquina MRS, con dos cambios principales –uno, que los dos grupos estarían entrenando la misma cantidad de veces sin el segundo entrenamiento; dos, antes y durante tanto del entrenamiento como la prueba se estaría escaneando la actividad cerebral. El resultado fue sorprendente: si uno no “sobreaprende”, el cerebro consigue niveles altos de glutamato-dominante –el cual facilita al cerebro a entrar en modo plástico o “preparado-para-el-aprendizaje”–; pero si se sobre carga de información, los niveles de glutamato disminuyen y los de GABA incrementan –encargado de estabilizar el cerebro–. Para Watanabe, “Si se sobreaprende la habilidad, el estado del cerebro cambia muy rápido de ser plástico a estable”, lo cual significa que el cerebro tiene más tiempo de “congelar” la habilidad previniendo de olvidarla. 

Es decir que para aprender un tema es recomendable “sobreaprender” –repetir y repetir– la base para comprender así lo complejo. Si bien se dice que hay un riesgo del olvido con el paso del tiempo, la realidad es que existen numerosas técnicas para mantener el conocimiento en un periodo a largo plazo; como por ejemplo, dar tiempo a que suceda el aprendizaje sin necesidad de mezclar los temas. 



Estas fotos te darán una idea de cómo se ven tus alimentos a la hora de cosecharlos

Muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores.

Parece fácil: estar en la mesa del comedor con un bocado de una jugosa piña en la boca, esa frescura acidulce del desayuno que nos brinda una cantidad desbordante de nutrientes y un placer inexpresable a los primeros momentos del hambre matutino. Es realmente un instante sencillo que tan sólo requirió ir al mercado a comprarla, cortarla con cuidado y servirla fresca y amarilla. Sin embargo, ¿cuál fue el proceso que pasó una piña para llegar a nuestra mesa?

Muchas veces pasamos por una verdulería o las estanterías del supermercado, vemos las frutas y verduras, las tanteamos para sospechar su frescura y las llevamos a casa. Pero muy pocas veces sabemos de dónde vienen, cómo se ven antes de cosecharse o cuáles son sus cuidados agricultores. 

En caso que surja un poco de curiosidad, te compartimos algunas fotografías de cómo se ven los alimentos a la hora de cosecharse: 

 

 


¿Cuál es el impacto ambiental del Comité Comunitarios de la Cruzada contra el Hambre?

Merino (2008) afirma que las políticas públicas son parte de su tiempo histórico, de su entorno institucional y de las redes sociales en las que están inscritas.

Autora: Roxana Ruiz Buendía 

A pesar de que por años el Gobierno ha invertido cuantiosos recursos para atender el problema de la pobreza alimentaria del país, en México siguen habiendo millones de personas que padecen hambre (DOF, 2013-1). En la actualidad aproximadamente cinco de cada diez mexicanos viven en condiciones de pobreza, y de ellos uno en pobreza extrema. Esto quiere decir que cerca del 10% de la población total del país tiene tres o más carencias sociales: ingreso, acceso a alimentación, rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a seguridad social, acceso a servicios básicos en la vivienda, y calidad y espacios de la vivienda (CONEVAL, 2014).

En el 2013 comenzó a implementarse la Cruzada contra el Hambre, programa social diseñado para erradicar el hambre con el trabajo conjunto del Estado mexicano y la comunidad afectada. Sin embargo a poco más de dos años y medio de su arranque la participación “integral” planteada en el decreto del programa no se ha concretado. Cejudo y Michel (2015) reportan que los Comités Comunitarios (CC) enfrentan limitantes para transmitir la información que generan a los Comités Estatales Intersecretariales (CEI), mientras que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2015) (CONEVAL) afirma que aunque los CC establecen las necesidades prioritarias de la comunidad, “la entrega de apoyos está basada en la oferta disponible de los programas, y no en la demanda identificada a través de los propios CC […]”.

Bajo el supuesto que el éxito de la CH depende de la interacción entre Estado y población afectada y que ésta se da a través de un proceso participativo integral, los problemas citados en los párrafos anteriores llevan a cuestionar, primero, ¿cuáles son los mecanismos de transmisión de información entre los CC y los CEI? y segundo, ¿se está realizando un proceso participativo integral aun cuando la entrega de apoyos no se basa en las necesidades priorizadas por los CC? En este ensayo intento responder a estas preguntas por medio del análisis de la normativa que rige a las figuras mencionadas así como de textos académicos sobre el diseño de políticas públicas.

Se dice que la Cruzada es un proceso participativo que conjunta esfuerzos y recursos de los tres órdenes de gobierno, de instituciones internacionales y de sectores público, social y privado para combatir el hambre (DOF, 2013-1). La coordinación de las dependencias de gobierno, entre ellas, y con el sector social se realiza a través de grupos de trabajo avocados a cumplir con los objetivos de la CH a distintas escalas (Tabla 1). En el caso particular del sector comunitario, éste se organiza en los denominados CC.comite de hambre biodiversidad

Los CC están compuestos por los beneficiarios de los programas sociales incluidos en la CH y la comunidad en general. De acuerdo con los lineamientos de sus funciones los Comités están organizados y capacitados para ser las instancias ciudadanas que se articulan con los tres órdenes de gobierno en los procesos de planeación, ejecución, seguimiento y evaluación de las obras y acciones de gobierno para erradicar el hambre (DOF, 2013-2). Por ejemplo, los CC deben detectar y priorizar las necesidades de la comunidad y entregan la información a los CEI para que estos elaboren los Programas Estatal de Trabajo de la Cruzada (PETC) (Cejudo y Michel, 2015).

Sin embargo en los lineamientos de organización y funcionamiento de los CC no se establecen con claridad los mecanismos de comunicación entre estos y el CEI para la elaboración de los PETC. Lo más relacionado al tema es la sexta función de los CC: “Establecer los mecanismos de corresponsabilidad entre la comunidad y los tres órdenes de gobierno” (DOF-2, 2013). Mientras que el lineamiento básico de los CEI dicta que estos tienen por función elaborar los PETC pero no determina las vías por las cuales se incluirán en ellos la información generada por las comunidades (SINHAMBRE, 2013).

En el portal sinhambre.gob.mx (2016) se documenta la constante participación de los beneficiarios en la implementación de los programas sociales y se cuantifican más de 180 mil Certificaciones de Criterios de Atención en el Marco de la Cruzada contra el Hambre, indicadores que registran el desarrollo de mecanismos para alcanzar los propósitos de la CH (SEDESOL, 2013). Esto permite afirmar que los habitantes de las localidades a las que llega la Cruzada se involucran en la ejecución, evaluación y seguimiento de los programas sociales implementados. Pero ni este portal ni el reporte de los resultados intermedios de la CH elaborado por el CONEVAL evidencian la inclusión de las problemáticas priorizadas por las comunidades en los PETC.

thumbnail_tianguis-en-cuetzalan%2c-puebla-2012

Pareciera que la CH no logra sobrepasar uno de los desafíos de implementación que las estrategia de coordinación suelen enfrentar: incorporar la información recabada en la operación de los programas en la toma de decisiones en una lógica integral (Cejudo y Michel, 2015). Esto a pesar de contar ciertas condiciones “ideales” para la participación ciudadana en la toma de decisiones, por ejemplo, según Irving y Stansbury (2004) cuando hay interés ciudadano por participar en los proyectos de beneficio comunitario, cuando los participantes no están geográficamente dispersos, cuando las comunidades son homogéneas, cuando los representantes comunitarios influyentes están dispuestos a servir como representantes y cuando los temas no requieren que los representantes dominen información técnica compleja.

Estudiosos de las políticas públicas actuales sostienen que la atención de problemas inmersos en sistemas complejos y adaptativos, como el hambre, deben ser encarados con políticas que a su vez sean complejas y adaptativas (Bankes, 2000 en Swanson et al., 2009). Considero que la Cruzada contra el Hambre es un gran esfuerzo para combatir un problema complejo a través de un proceso integral, pero no se está respetando a cabalidad el sistema de valores utilizado para las soluciones propuestas en el “campo de batalla” –a lo que Merino (2008) se refiere como la implementación de las políticas públicas–.

Merino (2008) afirma que las políticas públicas son parte de su tiempo histórico, de su entorno institucional y de las redes sociales en las que están inscritas. Si en el diseño de la CH no se establecen los mecanismos de comunicación CC-CEI y tampoco cuenta con la flexibilidad suficiente para que los problemas identificados por los CC sean atendidos en el orden de prioridad que estos proponen, más vale admitir que el programa está circunscrito a condicionantes institucionales que lo obligan a atender los problemas conforme la disponibilidad de los programas sociales. Por lo cual no se podría afirmar que la CH permite que la comunidad participe en todos sus procesos.

Es imperativo que la participación comunitaria, en su escala más local, no se constriña a la ejecución y evaluación de los programas sociales previamente definidos para implementarse en las comunidades. De acuerdo con Swanson et al. (2009) para que esto suceda se deberán facilitar la auto-organización social y la descentralización de la toma de decisiones puesto que son condiciones necesarias para transitar hacia una política adaptativa capaz de ejecutarse bajo condiciones complejas, dinámicas e inciertas. Una primer propuesta que surge de este análisis es exigir la exposición, clara, de los mecanismos mínimos indispensables

para entablar comunicación entre los CC y los CEI, en el portal SINHAMBRE, así como en los lineamientos básicos de funcionamiento de dichos comités.

Bibliografía

Cejudo, G. M., & Michel, C. L. (2015). Resolviendo problemas sociales complejos mediante la integración de políticas. El caso de la Cruzada NAcional contra el Hambre en México. Revista del CLAD Reforma y Democracia (63), 33-64.

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (s.f.). Medición de la Pobreza. Recuperado el 16 de agosto de 2016, de Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social: http://www.coneval.org.mx/Medicion/Paginas/PobrezaInicio.aspx

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (2015). Resultados Intermedios de la Cruzada Nacional contra el Hambre. Distrito Federal.

Diario Oficial de la Federación. (04 de julio de 2013-2). Lineamientos de organización y funcionamiento de los Comités Comunitarios de la Cruzada contra el Hambre y de los Programas Sociales Federales , 14. Distrito Federal, México.

Diario Oficial de la Federación. (22 de enero de 2013-1). Decreto por el que se establece el Sistema Nacional contra el Hambre. 17. Distrito Federal, México.

Irving, R. A., & Stansbury, J. (2004). Citizen participation in decision making: is it worth the effort? Public Administration Review , 64 (1), 55-65.

Merino, M. (2008). La importancia de la ética en el análisis de las políticas públicas. Revista del CLAD Reforma y Democracia (41).

SEDESOL. (2013). Segundo Informe Trimestral de Actividades de la Comisión Intersecretarial para la Instrumentación de la Cruzada contra el Hambre. Recuperado el 18 de agosto de 2016, de Secretaría de Desarrollo Social: http://www.sedesol.gob.mx/work/models/SEDESOL/Transparencia/ComisionIntersecretarialCNCH/Segundo_Informe_Trimestral.pdf

SINHAMBRE. (2013). Comités Estatales Intersecretariales: lineamientos básicos. Recuperado el 18 de agosto de 2016, de SINHAMBRE: http://sinhambre.gob.mx/wp-content/uploads/2014/02/11_LINEAMIENTOS_BASICOS_DE_LOS_COMITES_ESTATALES_INTERSECRETARIALES.pdf

SINHAMBRE. (2016). “Noticias” y “Mapa”. Recuperado el 18 de agosto de 2016, de SINHAMBRE: http://sinhambre.gob.mx

Swanson, D., Barg, S., Tyler, S., Venema, H. D., Tomar, S., Bhadwal, S., y otros. (2009). Seven Guidelines for Policy-making in an Uncertain World. En D. Swanson, & S. Bhadwal (Edits.), Creating Adaptative Policies. A Guide for Policy-making in an Uncertain World (pág. 168). Nueva Deli, India: International Institute for Sustainable Development, The Energy and Resources Institute y International Development Research Center.

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

Ir a Biblioteca