La crisis que Samsung puede convertir en oportunidad

Los 4.3 millones de Galaxys Note 7 sacados del mercado por un desperfecto en la batería representan 20 mil kg de cobalto, más mil kg de plata, más de mil kg de tungsteno y más de 100 de oro, recursos naturales que podrían ser reutilizados.

Ante el reciente escándalo de los 4,3 millones de Samsung Galaxy Note 7 Samsung tiene la oportunidad de dar un ejemplo y utilizar su conocimiento tecnológico para reutilizar diversos tipos de minerales que podrían ir a los residuos. Estamos hablando de más de 20 mil kg de cobalto, más mil kg de plata, más de mil kg de tungsteno, más de 100 de oro, entre 20 y 60 kg de paladio y entre 9 y 86 de Tantalio. Cada kilogramo reciclado de estos minerales es un kilogramo que no está siendo sobreexplotado.

Samsung ocupa el primer lugar en el mercado de teléfonos inteligentes en nuestro país. En ese sentido los consumidores mexicanos podemos ejercer una gran presión si firmamos la petición global dirigida al gigante de los electrónicos para pedirle que haga de esta crisis por el Note 7 -que tuvo que retirar del mercado por un defecto en la batería-, una oportunidad para innovar, empezar a pensar en un modelo de producción que recicle los componentes de los móviles y disminuya así su impacto ambiental. La petición está disponible en https://greenpeace.mx/toxicos/samsung/

El modelo de negocio necesita ser cambiado, la velocidad a la que los fabricantes traen actualmente nuevos modelos al mercado no se justifica con el progreso técnico. Los números lo dicen todo.

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La producción de teléfonos inteligentes y tabletas utiliza más de 300.000 toneladas de recursos cada año. Según un nuevo informe publicado por Greenpeace Alemania en cooperación con Oeko-Institut, una institución de investigación y consultoría con sede en ese país, revela el tipo y la cantidad de materiales y energía empleada en los aparatos electrónicos, y el consiguiente desperdicio de recursos e impacto ambiental.

Con un total de ventas anuales de más de mil millones de dispositivos, las tasas de producción y consumo de teléfonos inteligentes y tabletas están aumentando rápidamente. Debido a los grandes volúmenes de teléfonos inteligentes y tabletas que se venden, este sector es un importante consumidor de materiales como el cobalto, el paladio, el tantalio, la plata, el oro, el indio y el magnesio. La extracción y procesamiento de estos materiales y otros minerales puede conducir a la contaminación local masiva que afecta seriamente la salud humana y ambiental.

Cada año, casi 42.000 toneladas de aluminio se destinan a la fabricación de las envolturas y más de 10.000 toneladas de cobalto (casi el 10% de su producción mundial anual), se utilizan para las baterías de los teléfonos inteligentes y tabletas.

Por otro lado la producción de teléfonos inteligentes y tabletas es muy intensiva en energía, particularmente la producción de módulos de visualización, circuitos impresos y circuitos integrados. Se estima que las emisiones de gases de efecto invernadero basadas en el ciclo de vida de un teléfono inteligente representan de 16 a 110 kilogramos de Dióxido de Carbono equivalente (CO2e), mientras que el rango por las tabletas es entre 120 y 240 kg de CO2e.

Dentro de estos patrones globalizados, smartphones y tablets están interrelacionados con una variedad de cuestiones relativas a la sustentabilidad.

El enorme desperdicio de recursos y energía asociados con la producción de gadgets tiene un impacto no sólo en el medio ambiente, sino también en una variedad de temas relacionados con la sostenibilidad y los derechos humanos.

Entre las posibles medidas para minimizar los impactos ambientales y sociales generales causados por la extracción de materias primas y la fabricación de teléfonos inteligentes y tabletas, desde la etapa inicial, las empresas de IT deben promover la producción de gadgets de más larga duración mediante la innovación de gadgets electrónicos fáciles de reparar y donde los componentes y sistemas críticos, como baterías y pantallas, sean fácilmente reemplazables y actualizables. También deben buscar la eficiencia de los recursos materiales y la reducción dramática del impacto ambiental relacionado con la energía.

Autor: Angélica Simón es coordinadora de medios en Greenpeace México

TW: PrensaGPMX



4 millones de TVs serán desechadas en México (únete a Greenpeace para exigir su buen manejo)

Por el cambio a la señal digital, millones de tvs serán, muy pronto, basura.

En México se está haciendo una transición de las señal análoga de TV a digital. Lo anterior permitirá que existan más canales, por ejemplo. Para que los hogares sintonicen esas nuevas señales, deben tener televisiones con antenas digitales; por ello, el gobierno entregará hasta 10 millones de nuevas TVs.

Se calcula que más de 4 millones de teles serán desechadas, pero, como suele suceder en México, el plan de desecho pareciera secundario. Greenpeace investigó cuál será el proceso para estos residuos (recordemos que la contaminación electrónica es de la más dañina) y encontró que el Plan de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, SCT, es insuficiente, sobre todo por que delega la responsabilidad a los municipios, aún cuando la mayoría de estos no separa si quiera la basura.

Como una manera de adelantarse, antes de que las millones de televisiones obsoletas contaminen el agua y tierra, la organización está lanzando una convocatoria para que miles exijan con la campaña E Zombies, a la SCT, que el plan de manejo de los residuos sea mucho más integral, transparente y ambicioso.

Si te suena, puedes apoyar firmando la campaña aquí. Recuerda que con una movilización similar se lograron rescatar las Áreas Naturales Protegidas de la explotación de hidrocarburos en la antiecológica Reforma Energética.

 

Twitter de la autora: @anapauladelatd



FairPhone: combatiendo los estragos del desperdicio electrónico

Bas Van Abel se ha preocupado por crear un celular cuya fabricación rompa con la cadena de suministros de la industria electrónica, que contribuye a la contaminación ambiental.

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La rapidez con la que reemplazamos nuestros celulares contribuye enormemente a la contaminación ambiental. Además las compañías que fabrican celulares adquieren materiales de empresas que contribuyen a la explotación infantil o de minas africanas cuyos inversionistas son comerciantes de la industria bélica.

El reciclaje del desperdicio electrónico tal como lo hacen algunas compañías, implica procesos que contaminan el ambiente y ponen en peligro a los trabajadores que lo llevan a cabo, quienes además son mal pagados.

Por esto Bas Van Abel, cuya compañía se encuentra en Ámsterdam, ha creado un nuevo celular llamado FairPhone.

La compañía que fabricará el FairPhone obtiene minerales de manera no lucrativa, recicla, y dirige las ganancias a causas sociales. Para la construcción de los teléfonos escoge fábricas en China que tengan estándares de trabajo asignados por Labor Voices, una organización que busca condiciones de trabajo justas.

Van Abel cree que si como consumidor no puedes inspeccionar un producto, no eres dueño de éste. Entonces, a diferencia de los otros teléfonos, el FairPhone se podrá abrir fácilmente para cambiar sus piezas o reciclarlas. Tendrá tornillos normales y su batería podrá reemplazarse y también se le podrá expandir la memoria. Se regirá con sistema operativo Android.

El FairPhone no será un teléfono que revolucione la tecnología, pero será mejor que “suficientemente bueno”. La única diferencia radical entre un FairPhone y un iPhone será la capacidad de gráficas.

Van Abel ve en el dispositivo el portador de una ideología en la que los usuarios se preocupan por las conexiones entre la producción y el consumo. Y con esto, la oportunidad de cambiar para bien las relaciones entre vendedores, consumidores, diseñadores y proveedores.

[Co.Exist]



Bicicletas que separan los materiales reutilizables de los desechos electrónicos

Nuestro mundo está lleno de gadgets, millones de ellos, los más nuevos, viven en las manos de los usuarios, millones de otros, los no tan nuevos, terminan en vertederos donde contaminan la tierra y dañan a miles de personas por sus componentes tóxicos.

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¿Cuál es el destino de nuestros desechos electrónicos? Quienes cambian de gadget cada varios meses tal vez no están conscientes de que todos los aparatos que tiramos (computadoras, teléfonos y televisiones) terminan en vertederos de países ahogados en pobreza, como Ghana o Nigeria.

El problema es que en todo el mundo hace falta infraestructura para manejar los desechos electrónicos. Como están llenos de cobre, oro u otros elementos que todavía se pueden rescatar, vender y utilizar, hay miles de personas en el mundo que extraen a mano estos componentes, sin protección contra los gases tóxicos que abundan en estos tiraderos.

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Prototipo de Hal Watts

Sin embargo, hay esfuerzos individuales de quienes desean ofrecer una forma más eficiente y menos dañina de trabajar con estos desechos. Por ejemplo, bicicletas que, al pedalear, trituran los desechos y pueden separar los componentes que aún sirven.

Rachel Field, una joven de 22 años, graduada de Harvard, diseñó un prototipo. Y Hal Watts, un diseñador y graduado del Colegio Imperial de Londres también contribuyó otro modelo similar.

 

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Prototipo de Rachel Field

La diferencia entre ambas bicicletas es que el diseño de Field contiene un compartimento sellado, para que los residuos no estén en contacto con quien pedalea. Por otro lado, el modelo de Watts separa los materiales de acuerdo a su densidad, al añadirles agua y con la espiral que se crea por el movimiento.

Aunque ambos diseños parecen prometedores y fueron nominados para diferentes premios, siguen siendo prototipos. Aún es necesario contribuir a este problema que afecta a miles y que sigue dañando la Tierra. Nosotros podemos poner un buen grano de arena al hacer consciencia sobre cada cuánto compramos nuevos aparatos, ¿realmente los necesitamos?, ¿qué le haremos al aparato viejo?, ¿simplemente dejaremos que se lo lleve la basura o podemos darle una segunda vida?

[Co.DESIGN]



Ingenieros diseñan una impresora en 3D para crear aparatos electrónicos

Ingenieros de la Universidad de Warwick, descubrieron una nueva forma de manufacturar aparatos electrónicos utilizando impresoras en 3D. Así se podrían reducir los desperdicios plásticos y los desechos eléctricos.

Ingenieros de la Universidad de Warwick, descubrieron una nueva forma de manufacturar aparatos electrónicos utilizando impresoras en 3D. Con ayuda de un material rico en carbono, llamado Carbomorph, los investigadores pudieron imprimir un control de videojuego, un guante sensible al movimiento y una taza inteligente.

Hasta la fecha, el interior eléctrico de los aparatos debía ser fabricado independientemente de sus cubiertas de plástico. Ahora, con el Carbomorph los diseños pueden hacerse por computadora y se pueden imprimir incluso con áreas sensibles al tacto.

“A largo plazo, esta tecnología podría revolucionar la forma en que hacemos los productos: ahora podrían ser más personalizados y únicos, y en el proceso se reducirían los desechos electrónicos”, dice el Dr. Simon Leigh, quien dirigió al equipo de investigadores.

Actualmente el equipo está trabajado en estructuras más complejas, como los cables y componentes necesarios para conectar los aparatos a las computadoras. Además se están realizando pruebas para verificar si los aparatos hechos con Carbomorph serán capaces de durar múltiples ciclos de uso y lavado, así como los aparatos normales.

[inhabitat]

 



Apple está creando una nueva forma de desperdicio electrónico

Mientras la marca Apple continúa lanzando más productos al mercado, la cantidad de desperdicio que se genera es realmente inimaginable. ¿Ese es el precio que tenemos que pagar por la tecnología?

Justo ahora, cuando más desechos electrónicos se generan, Apple ha decidido sustituir el conector de 30 pines por uno de 9 y con ello, un gran problema si no se sabe manejar todos los dispositivos que serán sustituidos.

Apple ha vendido más 610 millones de iPod’s con un conector de 30 pines. No hay cifras disponibles de las ventas del dock que el iPod necesita para ser conectado a distintos aparatos, y a esto hay que sumarle los accesorios que, según los analistas, estiman de $2 a $3 mil millones en ventas. Eso significa 5 millones de docks al año desde la salida del primer iPod en el 2003.

“Imagine cuántas habitaciones de hotel están equipadas con un reloj despertador que tiene un conector dock de 30 pines”, dijo Arman Sadeghi, director general de AllGreenRecycling, una empresa encargada de manejar desechos electrónicos. “Acabar con el conector de 30 pines, sin desarrollar ningún tipo de opción de compatibilidad, causará millones de accesorios totalmente obsoletos”. En la actualidad, hay miles de dispositivos diferentes, tales como cargadores y despertadores con conector de 30 pines. Al sustituir este conector, no sólo cambia éste, sino que también el iPod se vuelve obsoleto, generándose más basura.

Más allá de la apabullante tecnología y de los grandes avances tecnológicos que ofrece Apple, existe una enorme cantidad de aparatos, conectores, accesorios, y todo lo relacionado a la marca que, cuando el consumidor se ve en la situación de querer estar ” a la moda”, simplemente los desecha. ¿Ese es el precio que se tiene que pagar por la tecnología?

En un mundo perfecto, todos estos residuos terminarían en un lugar donde sepan manejarlos, pero como eso es imposible, será inevitable que se genere contaminación de varios tipos, inclusive altamente tóxica por las pilas de todos los iPod’s que serán descontinuados al entrar en nuevo conector de 30 pines.

Con toda esta tecnología, es menester que los usuarios reflexionen acerca de su consumo de productos electrónicos que, por más condiciones ecológicas que cumplan, el daño que producen, si no son correctamente manejados, es realmente grave al planeta.

[TECHCRUNCH]

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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