¿Agrocombustibles y megaproyectos: cultivos para el hambre?

Los peligros del uso de transgénicos y agroquímicos en la pérdida de la diversidad biológica y agrícola.

Hoy sabemos que el hambre y la desnutrición en el mundo no se deben a la escasez de alimentos. Existe producción agropecuaria suficiente para cubrir la ingesta calórica de la población mundial. En el fondo, lo que tenemos es una inequitativa distribución y acceso a recursos para la producción o adquisición de alimentos. Nuestro continente no es la excepción a la regla. Como afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación: América Latina dispone de provisiones suficientes para alimentar a toda su población; sin embargo, el hambre afecta todavía a más de 34 millones de personas. (FAO, 2015). En este escenario cabe preguntarse ¿Cuáles son las causas del hambre en el mundo? ¿Cuál es el destino final de la producción de granos básicos y cereales?

Una posible respuesta la encontramos en el hecho de que la producción de alimentos para consumo humano ha sido desplazada para responder a las necesidades de empresas y mercados internacionales, en pocas palabras –lastimosamente- los alimentos son una mercancía más para la acumulación capitalista y la producción de energéticos. Actualmente, un sector del modelo agroindustrial avanza ocupando tierras con vocación agrícola tradicional o cubierta forestal para la plantación de monocultivos destinados a la generación de electricidad y energía motriz a través de lo que se ha dado en llamar biocombustibles.

Estos <<cultivos energéticos>> -como los denomina la FAO- se nos presentan como una alternativa para la generación de energía limpia ante el agotamiento de las reservas de combustibles fósiles y la emisiones de gases efecto invernadero (GEI) por el uso de energías convencionales. Como se argumentará, este discurso no es del todo cierto y encubre los verdaderos fines de su producción y comercialización.

El presente ensayo explora la relación entre la producción de agrocombustibles y los megaproyectos. Comienza con una introducción conceptual sobre agrocombustibles versus biocombustibles, posteriormente argumenta el porqué podemos considerarlos como <<megaproyectos agrícolas>>. Finalmente, se ejemplifica la relación entre Tratados de Libre Comercio y Proyectos de Integración e Infraestructura como mecanismos que profundizan el modelo neoextractivista en América Latina.

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Agrocombustibles versus Biocombustibles

De manera genérica se habla de biocombustibles para referirse a cualquier combustible (sólido, líquido o gaseoso) que se obtiene a partir de biomasa, es decir, materia orgánica viva o muerta resultado de un proceso biológico. Siguiendo la Terminología Unificada sobre Bioenergía de la FAO (2004), los biocombustibles se clasifican en tres tipos con base en la materia prima para su elaboración: combustibles derivados de madera, combustibles derivados de subproductos de origen municipal y los agrocombustibles. Respecto a últimos explica que comprende aquellos cultivos energéticos destinados directamente a la producción de combustibles procedentes de biomasa agrícola, así como subproductos de origen agrícola, animal y agroindustrial.

Cuando hablamos de biomasa agrícola nos referimos a semillas oleaginosas como son la soya, la canola, el maíz y la palma africana o cultivos de caña de azúcar, por mencionar algunos. Actualmente, estos biocombustibles se utilizan para generar calor y electricidad e incluso combustibles líquidos como el biogaseóleo y el biodiesel. Estos últimos han adquirido especial impulso por su potencial aplicación en el sector transporte.

A nuestro juicio, esta clasificación se desdibuja dejando paso al término genérico de biocombustibles, eludiendo de esta forma hablar de combustibles producidos a partir de insumos alimenticios cuyo destino final son las industrias automotriz, petrolera y agroindustrial, no el consumo humano. En este escenario, desde los movimientos sociales y las ONG se ha venido posicionado el término de agrocombustibles dejando claro que el origen de estos combustibles no es otro que cultivos alimenticios.
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Agrocombustibles y megaproyectos

Algunas de las particularidades de la agricultura industrial destinada a la generación de agrocombustibles son su carácter intensivo y la amplia escala de producción para mantener altos rendimientos; su dependencia a insumos externos como son paquetes tecnológicos que incluyen maquinaria, plaguicidas, fertilizantes y desde luego, semillas mejoradas. Esta práctica implica, además, una sobreexplotación de tierra y fuentes agua, pérdida de la diversidad de cultivos agrícolas ahora consignados a un solo producto agrario (monocultivos).

Por sus características, la agroindustria extensiva de monocultivos pueden considerarse un <<megaproyecto agrícola>> equiparable con otros Proyectos de Desarrollo e Infraestructura. Éstos pueden definirse como “aquellos emprendimientos impulsados por empresas y/o el Estado, en zonas rurales o urbanas, que tengan fines comerciales o se lleven a cabo bajo el argumento del bien común”. (SCJN, 2014, p.11). Por esta razón, dichos proyectos también suelen llamarse <<megaproyectos de inversión por despojo>> pues suponen “la adquisición, disposición, arriendo u ocupación de espacios territoriales, generando un impacto sobre la vida de las personas o comunidades que en ellos habitan, o de las que ellos dependen, y una posible afectación sobre sus derechos humanos.” (Ídem).

Para la socióloga argentina Maricela Svampa, los megaproyectos en materia de transporte, energía, agua así como la explotación de recursos minerales, forestales, agrícolas y genéticos forman parte del modelo neoextractivista que impera en la región latinoamericana, basado en la intensificación y extensión de actividades extractivas de bienes primarios o commodities para el mercado mundial. (Svampa, 2013).

En este mismo orden de ideas, para asegurar la libre circulación de estos commodities se han perfeccionado mecanismos que garantizan el control de dichos recursos por parte de los países desarrollados y las corporaciones transnacionales. Ese es el papel que cumplen hoy los Tratados de Libre Comercio (TLC). Como advierte la CEPAL (2005) en un estudio sobre el tema: la instrumentación de un creciente número de TLC constituye un medio uniforme que facilita el comercio y, en el ámbito de los recursos naturales, busca evitar todo tipo de restricciones al acceso, distribución o suministro. (Ruiz-Caro, 2005, p.16).

A la par de esto tratados comerciales encontramos los proyectos de integración energética e infraestructura desplegándose por todo el continente, trazando las nuevas rutas que permitirán el transporte y la exportación de estos recursos estratégicos. En este contexto, iniciativas como el Plan Puebla Panamá (PPP), ahora Proyecto Mesoamérica, y el Proyecto de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) adquieren relevancia.

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Tanto el PPP-PM como el IIRSA incluyen dentro de su cartera de proyectos el fomento a la producción de agrocombustibles. El Programa Mesoamericano de Biocombustibles, por ejemplo, se plantea la instalación de plantas de biocombustibles así como una red de investigación e intercambio de tecnología sobre el tema entre los países miembro. (Proyecto Mesoamericano, 2016). Por su parte, uno de los ejes económicos estratégicos del IIRSA que contempla este sector es el Eje Interoceánico Central donde participan Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Perú, en conjunto constituyen “una gran superficie de cultivos de soja y caña de azúcar lo que lo perfila como uno de los asientos para la producción de biocombustibles (Ceceña, Aguilar y Motto, 2007, p.41) Ambas iniciativas cuentan con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

En conclusión, todo este entramado de intereses nos deja ver que los agrocombustibles, más que una alternativa de energía limpia o una opción para que los países con escazas reservas de hidrocarburos accedan a su soberanía energética, representan una nueva rama de inversión para las compañías automotrices, petroleras, de biotecnología y agronegocios así como instituciones financieras y gobiernos.

Como contraparte, no son pocos los esfuerzos desde la sociedad civil para advertir sobre los potenciales impactos del cultivo de agrocombustibles en la disponibilidad de recursos como tierra, semillas, agua; los peligros del uso de transgénicos y agroquímicos en la pérdida de la diversidad biológica y agrícola o la relación entre alza de los precios de granos con la demanda mundial de biocombustibles. Lo anterior nos obliga a estar atentos y sumarnos a las iniciativas. Campañas como ¡No te comas el mundo!, la Marcha Mundial contra Monsanto o la Campaña Nacional “Sin Maíz, No Hay país”, son un buen ejemplo de estos esfuerzos.

Autora: Perla Rodriguez Ferreira

Referencias Bibliográficas

Campaña Nacional “Sin Maíz, No Hay país”. Recuperado de http://sinmaiznohaypais.org/

Ceceña, A. E., Aguilar, P., & Motto, C. (2007). Territorialidad de la dominación. Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA). Buenos Aires: Observatorio Latinoamericano de Geopolítica.

FAO (2004). Terminología unificada sobre bioenergía (TUB). Departamento Forestal de la FAO, Roma: FAO.

FAO (2015) Panorama de la Inseguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe. Roma: FAO, Recuperado de http://www.fao.org/3/a-i4636s.pdf

Marcha Mundial contra Monsanto. Recuperado de http://www.march-against-monsanto.com/may20//

¡No te comas el mundo!. Recuperado de http://www.noetmengiselmon.org/spip.php?lang=es

Proyecto Mesoamérica (2016) Programa Mesoamericano de Biocombustibles. Recuperado de http://www.proyectomesoamerica.org/joomla/index.php?option=com_content&view=article&id=174&Itemid=103

Ruiz-Caro, A. (2005). Los recursos naturales en los tratados de libre comercio con Estados Unidos. Santiago de Chile: CEPAL. Recuperado de http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/6288/S055371_es.pdf?sequence=1

Suprema Corte de Justicia de la Nación (2014). Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos relacionados con proyectos de Desarrollo e Infraestructura. México. 256.

Svampa, M. (2013). Consenso de los Commodities y lenguajes de valoración en América Latina. Nueva sociedad, 244, 30-46. Recuperado de http://nuso.org/media/articles/downloads/3926_1.pdf



10 alimentos que necesitas retirar de tu dieta a la brevedad

Comida chatarra o junk food son productos que si bien pueden poseer sabores adictivos, son en realidad nocivos y tóxicos en un periodo a mediano y largo plazo.

Comida chatarra o junk food son productos que si bien pueden poseer sabores adictivos, son en realidad nocivos y tóxicos en un periodo a mediano y largo plazo. En la mayoría de las ocasiones, este tipo de productos se relacionan con condiciones crónicas como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Conoce 10 de estos alimentos que será prudente evitar: 

– Carne roja. 

De acuerdo con el director médico de Metabolic Health and Weight Managment de Henry Ford Health, la carne no es rica sólo en proteína, también en grasa saturada que incrementa los niveles de colesterol LDL –el malo–. Se ha relacionado con enfermedades cardíacas, así como con impactos negativos en el medio ambiente. 

 

– Carnes procesadas; tales como salchichas, tocino, entre otros. 

Son alimentos altos en grasas saturadas y sodios, los cuales tienden a incrementar la presión cardíaca con implicaciones negativas en la salud. Además poseen un vínculo con la presencia de cáncer, principalmente de intestinos y vesícula. 

– Granos refinados. 

Pan blanco, arroz blanco, harina blanca, pasta, cereales para el desayuno. Estos granos pierden su calidad fibrosa y valor nutricional, facilitando el riesgo de diabetes. 

 

– Jugo de uvas. 

 

El consumo de este jugo puede ser contraproducente con el de ciertos medicamentos; tales como los ansiolíticos, reductores de presión, antihistamínicos, entre otros. Además es promotor de piedras en la vesícula.

– Bebidas azucaradas y grasosas. 

Frapuccinos, malteadas, lattes, etcétera. No sólo contienen altos niveles de grasa, también de químicos adictivos que provocan numerosos malestares en un mediano plazo. 

– Atún. 

Este tipo de pescado posee altos niveles de mercurio y contaminantes como PBC y dioxinas. 

 

 

 

– Dulces. 

No se trata de un malestar que pueda desarrollarse en los dientes, corazón y cintura, también puede impactar en la salud del sistema cardíaco. 

– Comida frita. 

Este tipo de alimentos pueden crear acrilamida, un componente considerado como cancerígeno según la Organización de la Salud Mundial –OMS–…

 



Esta pintura creará energía solar en casas y edificios

Entre los programas que actualmente se encuentran formándose son los páneles solares que dan vida a una nueva generación de energía mediante la pintura.

En los últimos años, la energía ecosustentable no se ha convertido en una herramienta indispensable para la la transición hacia un bienestar ecológica. Una manera de lograrlo es el desarrollo de dispositivos y tecnologías inovadoras. 

Entre los programas que actualmente se encuentran formándose son los páneles solares que dan vida a una nueva generación de energía mediante la pintura. Este proyecto ha estado a cargo de un grupo de investigadores de Royal Melbourne Institute of Technology –RMIT–, el cual creó una pintura que puede ser usada para generar energía limpia. 

La pintura combina óxido de titanio y sulfuro de molibdeno sintético, la cual actúa como gel sílice que encapsula con productos protectores  la humedad. De acuerdo con el reporte de RMIT, el material absorbe tanto energía solar como humedad en el aire, separándolo después en moléculas de oxígeno y nitrógeno y resguardando el hidrógeno para en células semejantes a un pánel solar para brindar energía a un vehículo. 

En palabras de Torben Daeneke, el investigador principal, “la simple adición de un nuevo material puede convertir una pared de ladrillos en energía y producción de combustible.” Pese que actualmente no está disponible para la venta al público, se espera que alcance un precio accesible para el uso cotidiano en una variedad de climas, ambientes y humedades: “Cualquier lugar que tenga vapor acuático en el aire, incluyendo las remotas áreas de cuerpos de agua para que se pueda producir combustible.”

Puede ser usada para cualquier tipo de superficie, permitiendo que se transforme la pared en una estructura de productora de energía. Se trata de una tecnología con una tendencia innovadora hacia el cuidado del medio ambiente y del bienestar de la humanidad. 

 



Suecia, la próxima potencia en energías ecosustentables

Esta ley pretende comprometer la neutralidad de carbono para el 2021, convirtiéndolo en el único país con más de 1 millón de personas con el mismo objetivo ambicioso.

Desde 2018, la Ley del Clima en Suecia entrará en rigor planteando como metas que la política climática del gobierno en torno a los objetivos del Acuerdo de París. Este proyecto busca promover una ley de presupuesto así como un plan de acción de política climática para la consecución de sus objetivos climáticos cada cuatro años. 

Esta ley pretende comprometer la neutralidad de carbono para el 2021, convirtiéndolo en el único país con más de 1 millón de personas con el mismo objetivo ambicioso. En palabras de Gareth Redmond-King, jefe de clima y energía de World Wildlife Fund, “Con Donald Trump planeando retirarse del acuerdo de París, ahora más que nunca necesitamos que el resto del mundo aumente su contribución en la lucha contra el cambio climático. Es una victoria importante, no sólo para Suecia, sino para todos los que se preocupan por el futuro de nuestro medio ambiente.”

En los últimos años, Suecia ha ido eliminando el carbono de su suministro de energía. Desde la década de los 70, comenzó a construir una flota de reactores de energía nuclear; en la década de los 90, introdujo un impuesto sobre el carbono, que alentó un alejamiento de los combustibles fósiles; hasta ahora, que se comenzó a invertir más en energías renovables, como la eólica y solar. De hecho, actualmente sólo una cuarta parte de la energía de Suecia proviene de los combustibles fósiles, en comparación con las 4/5 partes en EE.UU. y Reino unido. 

Esta ley compromete al país a reducir sus emisiones absolutas de gases de efecto invernadero hasta en un 85 por ciento por debajo de los niveles de la década de los 90. Se planea compensar las emisiones invirtiendo en proyectos que contribuyan a reducir la contaminación en Suecia y en otros lugares.  



¿Qué necesitas saber de los megaproyectos que amenazan a los pueblos indígenas?

Los estados con mayor número de agresiones a comunidades indígenas o pueblos originarios por parte de megaproyectos de construcción, son el Estado de México, Colima y Puebla.

Desde hace cinco años, numerosos megaproyectos han afectado tanto a las comunidades indígenas como a su biodiversidad. Estados de la República Mexicana como Puebla, Chiapas, Oaxaca e incluso Sonora, han sido víctimas de las agresiones asociadas con los megaproyectos que van invadiendo cada vez más al país.

Un ejemplo de ello es el abuso denunciado en el informe Una sentencia fallida, elaborado por la Misión Civil de Observación a la Tribu Yaqui. En él se destacó que la comunidad indígena no tiene agua potable ni drenaje, por lo que se abastecen de los canales del río; sin embargo, en las últimas tres décadas, gran parte del agua de la zona es usada para surtir a otras ciudades, la agroindustria y actividades mineras de Sonora. El responsable de esto, un megraproyecto por parte del gobierno de Sonora y la Comisión Nacional del Agua –Conagua–, ha violado un decreto de 1940, en la cual la tribu es la única que puede “disponer cada año agrícola, hasta la mitad del caudal que se almacenará en la presa La Angostura para fines de riego de sus propias tierras.”

Pese a realizar procesos legales coordinados por los yaquis y varias organizaciones, así como la Suprema Corte de Justicia de la Nación –SCJN– sentenció en 2013 un amparo a la comunidad indígena y ordenó que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat– deje sin efecto la Autorización de Impacto Ambiental del Acueducto Independencia –ya que no se consultó a la población sobre su construcción–, el acueducto continuó funcionando. De hecho, sólo podrán suspender la extracción de agua si advierten “un riesgo irreparable para los yaquis”, el cual existe en el momento en que les quitan el derecho a un recurso natural a una comunidad indígena. En palabras de Edmundo del Pozo, investigador de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, “En el caso de las comunidades indígenas y pueblos originarios, un principio fundamental es el de la consulta previa, y eso se viola sistemáticamente en la realización de megaproyectos. De entrada no puedes decir que una consulta va a ser de buena fe cuando realmente las autoridades ya aprobaron los permisos.”

Y no sólo se queda ahí, según los registros del Centro Nacional de Comunicación Social AC –Cencos– y la Maestría en Periodismo sobre Políticas Públicas del Centro de Investigación y Docencia Económicas –Periodismo CIDE–, existen alrededor de 80 agresiones físicas –comprobadas– entre 2014 y 2016 que se relacionan con megaproyectos en contra de las comunidades indígenas, pueblos originarios y sus defensores: hay secuestros, amenazas, entre otras más. Esta base de datos se realizó con los registros de las agresiones a las comunidades indígenas que iniciaron un proceso penal contra los megraproyectos.

De hecho, esta base de datos documentó ataques en contra de 30 comunidades y 50 defensores; en las cuales se presentaron violación al derecho a un medio ambiente sano –21–, consulta previa, libre e informada –8–, detenciones arbitrarias –30–, entre otros. Además que de los 30 casos de detención arbitraria, sólo once pisaron la cárcel y estuvieron presos entre seis y 15 meses –pero al final fueron liberados porque no se comprobaron los delitos que se les imputaban–.

Los estados con mayor número de agresiones a comunidades indígenas o pueblos originarios por parte de megaproyectos de construcción, son el Estado de México –28–, Colima –12– y Puebla –9–. Mientras que las 77 agresiones registradas, de las 80, fueron cometidas por funcionarios públicos; principalmente de la Comisión Nacional del Agua, la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México y la Secretaría de Energía.

Es importante mencionar que el mayor número de ataques hacia las poblaciones indígenas ocurren en los proyectos mineros, hidroeléctricos y eólicos. En ellos, regularmente, son los proyectos hidroeléctricos que violan el derecho a un ambiente sano de las comunidades; y los mineros, intimidan a los habitantes y desprestigian a los defensores.

 

Otro ejemplo importante es el Chiapas, en donde habitantes de once municipios han organizado una movilización en Defensa de la Vida y del Territorio –Modevite– con el fin de denunciar abiertamente los proyectos de muerte que están poniendo en riesgo a sus comunidades y pueblos originarios.

Desde el 16 de noviembre hasta el 25 del mismo mes, Modevite ha buscado animar y fortalecer su lucha con una megaperegrinación por la paz, la defensa de la Madre Tierra y la vida digna de los pueblos originarios. Esto pretende generar una toma de consciencia a las comunidades de Salto de Agua, Tumbalá, Yajalón, Chilón, Ocosingo, Altamirano, Oxchuc, Cancuc, Tenejapa, Huixtán y San Cristóbal de Las Casas.

Para conocer más sobre esta discriminación a los pueblos indígenas, dale click aquí.



Indígenas brasileños exigen que se dejen de financiar proyectos dañinos para el ambiente

De acuerdo con los líderes del grupo Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica –COICA–, los megaproyectos como las presas hidroeléctricas y carreteras en la Amazonia, han afectado casi al 100 por ciento las tierras selváticas.

Imagen: http://www.ecoticias.com/

El desarrollo energético de Brasil ha comenzado no sólo a atentar contra el medio ambiente al ir destruyendo los ecosistemas y contaminando las aguas y tierras de este país, también la existencia de las comunidades indígenas de todas las regiones brasileñas. Uno de los megaproyectos que más han impactado negativamente en la naturaleza es la presa Belo Monte, la cual fue construida para la producción de 11 mil megavoltios en el estado de Pará, y terminó perjudicando los derechos de los indígenas y sus pueblos ancestrales. 

De acuerdo con los líderes del grupo Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica –COICA–, los megaproyectos como las presas hidroeléctricas y carreteras en la Amazonia, han afectado casi al 100 por ciento las tierras selváticas. Por ello, la organización exigen tener voz y voto en las decisiones que involucren megaproyectos que destruyen los ecosistemas más frágiles del planeta: bosques húmedos tropicales, desiertos, páramos, montañas e islas. 

Actualmente los indígenas no sólo deben enfrentarse a los resultados negativos en el medio ambiente en relación con las construcciones de los megaproyectos, también a los efectos que genera el cambio climático. Frente a esto, la COICA observa con preocupación la vulnerabilidad tanto de la Madre Tierra como de la cultura, medio ambiente y sustento de los pueblos indígenas: “Estos cambios son el resultado de un modelo de desarrollo occidental, basado en un capitalismo voraz que, no contempla el respeto por la Madre Tierra. En este siglo se estima que la temperatura media se elevará de 1.8⁰C a 4.0⁰C, acelerando los impactos del cambio climático sobre los pueblos indígenas.”

 

Cambio climático y pueblos indígenas de la Amazonía from GDI BID on Vimeo.

A pesar de haber intentado llamar la atención de las autoridades, tanto el planeta como los pueblos indígenas y sus comunidades están sufriendo. La COICA reitera tomar en cuenta “la sabiduría y los conocimientos milenarios que los pueblos indígenas han adquirido en sus relaciones con el manejo integrado de ecosistemas, caracterizadas por formas asociativas ancestrales, armónicas y sensibles con la naturaleza y de relación espiritual con la tierra y el territorio comunitario.”

Por esta razón, la COICA exige estar presente en la mayoría de las agendas de los gobiernos y organizaciones de la sociedad, como medida de crear una vinculación entre los derechos de los indígenas, el cuidado hacia el medio ambiente y el desarrollo de proyectos de infraestructura que en Sudamérica está afectando cada vez más: “[C]arreteras, gasoductos, oleoductos, hidrovías, puertos marítimos y fluviales así como tendidos eléctricos y de fibra óptica en las zonas mas delicadas del planeta, como son las selvas amazónicas. Y la gran mayoría de estas cruzan el Amazonas afectando la biodiversidad, tierras comunales y recursos de los pueblos indígenas que habitan la Cuenca Amazónica.”

http://ocahostel.com.br/
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[CBD]

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