¿Cuál es el impacto ambiental del Comité Comunitarios de la Cruzada contra el Hambre?

Merino (2008) afirma que las políticas públicas son parte de su tiempo histórico, de su entorno institucional y de las redes sociales en las que están inscritas.

Autora: Roxana Ruiz Buendía 

A pesar de que por años el Gobierno ha invertido cuantiosos recursos para atender el problema de la pobreza alimentaria del país, en México siguen habiendo millones de personas que padecen hambre (DOF, 2013-1). En la actualidad aproximadamente cinco de cada diez mexicanos viven en condiciones de pobreza, y de ellos uno en pobreza extrema. Esto quiere decir que cerca del 10% de la población total del país tiene tres o más carencias sociales: ingreso, acceso a alimentación, rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a seguridad social, acceso a servicios básicos en la vivienda, y calidad y espacios de la vivienda (CONEVAL, 2014).

En el 2013 comenzó a implementarse la Cruzada contra el Hambre, programa social diseñado para erradicar el hambre con el trabajo conjunto del Estado mexicano y la comunidad afectada. Sin embargo a poco más de dos años y medio de su arranque la participación “integral” planteada en el decreto del programa no se ha concretado. Cejudo y Michel (2015) reportan que los Comités Comunitarios (CC) enfrentan limitantes para transmitir la información que generan a los Comités Estatales Intersecretariales (CEI), mientras que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (2015) (CONEVAL) afirma que aunque los CC establecen las necesidades prioritarias de la comunidad, “la entrega de apoyos está basada en la oferta disponible de los programas, y no en la demanda identificada a través de los propios CC […]”.

Bajo el supuesto que el éxito de la CH depende de la interacción entre Estado y población afectada y que ésta se da a través de un proceso participativo integral, los problemas citados en los párrafos anteriores llevan a cuestionar, primero, ¿cuáles son los mecanismos de transmisión de información entre los CC y los CEI? y segundo, ¿se está realizando un proceso participativo integral aun cuando la entrega de apoyos no se basa en las necesidades priorizadas por los CC? En este ensayo intento responder a estas preguntas por medio del análisis de la normativa que rige a las figuras mencionadas así como de textos académicos sobre el diseño de políticas públicas.

Se dice que la Cruzada es un proceso participativo que conjunta esfuerzos y recursos de los tres órdenes de gobierno, de instituciones internacionales y de sectores público, social y privado para combatir el hambre (DOF, 2013-1). La coordinación de las dependencias de gobierno, entre ellas, y con el sector social se realiza a través de grupos de trabajo avocados a cumplir con los objetivos de la CH a distintas escalas (Tabla 1). En el caso particular del sector comunitario, éste se organiza en los denominados CC.comite de hambre biodiversidad

Los CC están compuestos por los beneficiarios de los programas sociales incluidos en la CH y la comunidad en general. De acuerdo con los lineamientos de sus funciones los Comités están organizados y capacitados para ser las instancias ciudadanas que se articulan con los tres órdenes de gobierno en los procesos de planeación, ejecución, seguimiento y evaluación de las obras y acciones de gobierno para erradicar el hambre (DOF, 2013-2). Por ejemplo, los CC deben detectar y priorizar las necesidades de la comunidad y entregan la información a los CEI para que estos elaboren los Programas Estatal de Trabajo de la Cruzada (PETC) (Cejudo y Michel, 2015).

Sin embargo en los lineamientos de organización y funcionamiento de los CC no se establecen con claridad los mecanismos de comunicación entre estos y el CEI para la elaboración de los PETC. Lo más relacionado al tema es la sexta función de los CC: “Establecer los mecanismos de corresponsabilidad entre la comunidad y los tres órdenes de gobierno” (DOF-2, 2013). Mientras que el lineamiento básico de los CEI dicta que estos tienen por función elaborar los PETC pero no determina las vías por las cuales se incluirán en ellos la información generada por las comunidades (SINHAMBRE, 2013).

En el portal sinhambre.gob.mx (2016) se documenta la constante participación de los beneficiarios en la implementación de los programas sociales y se cuantifican más de 180 mil Certificaciones de Criterios de Atención en el Marco de la Cruzada contra el Hambre, indicadores que registran el desarrollo de mecanismos para alcanzar los propósitos de la CH (SEDESOL, 2013). Esto permite afirmar que los habitantes de las localidades a las que llega la Cruzada se involucran en la ejecución, evaluación y seguimiento de los programas sociales implementados. Pero ni este portal ni el reporte de los resultados intermedios de la CH elaborado por el CONEVAL evidencian la inclusión de las problemáticas priorizadas por las comunidades en los PETC.

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Pareciera que la CH no logra sobrepasar uno de los desafíos de implementación que las estrategia de coordinación suelen enfrentar: incorporar la información recabada en la operación de los programas en la toma de decisiones en una lógica integral (Cejudo y Michel, 2015). Esto a pesar de contar ciertas condiciones “ideales” para la participación ciudadana en la toma de decisiones, por ejemplo, según Irving y Stansbury (2004) cuando hay interés ciudadano por participar en los proyectos de beneficio comunitario, cuando los participantes no están geográficamente dispersos, cuando las comunidades son homogéneas, cuando los representantes comunitarios influyentes están dispuestos a servir como representantes y cuando los temas no requieren que los representantes dominen información técnica compleja.

Estudiosos de las políticas públicas actuales sostienen que la atención de problemas inmersos en sistemas complejos y adaptativos, como el hambre, deben ser encarados con políticas que a su vez sean complejas y adaptativas (Bankes, 2000 en Swanson et al., 2009). Considero que la Cruzada contra el Hambre es un gran esfuerzo para combatir un problema complejo a través de un proceso integral, pero no se está respetando a cabalidad el sistema de valores utilizado para las soluciones propuestas en el “campo de batalla” –a lo que Merino (2008) se refiere como la implementación de las políticas públicas–.

Merino (2008) afirma que las políticas públicas son parte de su tiempo histórico, de su entorno institucional y de las redes sociales en las que están inscritas. Si en el diseño de la CH no se establecen los mecanismos de comunicación CC-CEI y tampoco cuenta con la flexibilidad suficiente para que los problemas identificados por los CC sean atendidos en el orden de prioridad que estos proponen, más vale admitir que el programa está circunscrito a condicionantes institucionales que lo obligan a atender los problemas conforme la disponibilidad de los programas sociales. Por lo cual no se podría afirmar que la CH permite que la comunidad participe en todos sus procesos.

Es imperativo que la participación comunitaria, en su escala más local, no se constriña a la ejecución y evaluación de los programas sociales previamente definidos para implementarse en las comunidades. De acuerdo con Swanson et al. (2009) para que esto suceda se deberán facilitar la auto-organización social y la descentralización de la toma de decisiones puesto que son condiciones necesarias para transitar hacia una política adaptativa capaz de ejecutarse bajo condiciones complejas, dinámicas e inciertas. Una primer propuesta que surge de este análisis es exigir la exposición, clara, de los mecanismos mínimos indispensables

para entablar comunicación entre los CC y los CEI, en el portal SINHAMBRE, así como en los lineamientos básicos de funcionamiento de dichos comités.

Bibliografía

Cejudo, G. M., & Michel, C. L. (2015). Resolviendo problemas sociales complejos mediante la integración de políticas. El caso de la Cruzada NAcional contra el Hambre en México. Revista del CLAD Reforma y Democracia (63), 33-64.

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (s.f.). Medición de la Pobreza. Recuperado el 16 de agosto de 2016, de Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social: http://www.coneval.org.mx/Medicion/Paginas/PobrezaInicio.aspx

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (2015). Resultados Intermedios de la Cruzada Nacional contra el Hambre. Distrito Federal.

Diario Oficial de la Federación. (04 de julio de 2013-2). Lineamientos de organización y funcionamiento de los Comités Comunitarios de la Cruzada contra el Hambre y de los Programas Sociales Federales , 14. Distrito Federal, México.

Diario Oficial de la Federación. (22 de enero de 2013-1). Decreto por el que se establece el Sistema Nacional contra el Hambre. 17. Distrito Federal, México.

Irving, R. A., & Stansbury, J. (2004). Citizen participation in decision making: is it worth the effort? Public Administration Review , 64 (1), 55-65.

Merino, M. (2008). La importancia de la ética en el análisis de las políticas públicas. Revista del CLAD Reforma y Democracia (41).

SEDESOL. (2013). Segundo Informe Trimestral de Actividades de la Comisión Intersecretarial para la Instrumentación de la Cruzada contra el Hambre. Recuperado el 18 de agosto de 2016, de Secretaría de Desarrollo Social: http://www.sedesol.gob.mx/work/models/SEDESOL/Transparencia/ComisionIntersecretarialCNCH/Segundo_Informe_Trimestral.pdf

SINHAMBRE. (2013). Comités Estatales Intersecretariales: lineamientos básicos. Recuperado el 18 de agosto de 2016, de SINHAMBRE: http://sinhambre.gob.mx/wp-content/uploads/2014/02/11_LINEAMIENTOS_BASICOS_DE_LOS_COMITES_ESTATALES_INTERSECRETARIALES.pdf

SINHAMBRE. (2016). “Noticias” y “Mapa”. Recuperado el 18 de agosto de 2016, de SINHAMBRE: http://sinhambre.gob.mx

Swanson, D., Barg, S., Tyler, S., Venema, H. D., Tomar, S., Bhadwal, S., y otros. (2009). Seven Guidelines for Policy-making in an Uncertain World. En D. Swanson, & S. Bhadwal (Edits.), Creating Adaptative Policies. A Guide for Policy-making in an Uncertain World (pág. 168). Nueva Deli, India: International Institute for Sustainable Development, The Energy and Resources Institute y International Development Research Center.



8 remedios caseros y naturales para la piel grasa

Si bien existen varios productos que ayudan a controlar la piel grasosa, como limpiadores y tonificantes, la mayoría posee elementos químicos que afectan a nuestra salud.

Uno de los grandes problemas de la piel grasa son las impurezas, poros abiertos y brillos tanto en la nariz, frente y barbilla. Son problemas que pueden surgir frente a la acumulación excesiva de grasa; sin embargo, existen soluciones viables para controlar este tipo de piel.  Por ello, antes de comenzar a contemplar alternativas para reducir la grasa en la piel, es importante tomar en consideración las ventajas de la piel grasa: contiene mayor elasticidad, resiste por más tiempo a las arrugas y a los efectos dañinos del sol, y es más fácil de tratar que la piel reseca. 

 

Si bien existen varios productos que ayudan a controlar la piel grasosa, como limpiadores y tonificantes, la mayoría posee elementos químicos que afectan a nuestra salud. Por esta razón te compartimos una serie de recomendaciones naturales para cuidar la piel grasosa: 

 

– Antes de colocar cualquier producto, procura mantener el cutis limpio. La piel grasa atrae bacterias y suciedad, por lo que es propenso a tener acné y puntos negros. Para mantener limpio el cutis, lávala dos veces al día con agua tibia y, antes de finalizar, enjuaga con agua fría para cerrar los poros. 

– Aceite de oliva virgen. Este tipo de aceite regular las glándulas sebáceas por lo que producen menos grasa. Puedes poner un poco de aceite de oliva después de lavarte la cara por las noches. 

– Jugo de naranja. Beber diario un vaso de jugo de naranja durante dos semanas, reducirá la grasa de la piel y mejorará la absorción de los nutrientes para una piel más saludable. 

– Agua de hamamelis o maravilla. Es una excelente solución para la piel grasosa: mezcla una parte de agua de hamamelis y agua de rosas; aplica con un algodón para eliminar la grasa de la cara. No es necesario enjuagarse. 

– Mascarilla de papa. Hierve una papa, machácala y agrégale dos cucharadas de leche, migas de pan y unas gotas de limón. Úntalo en el rostro y déjalo reposar durante 20 minutos. Enjuaga con agua fría. 

– Mascarilla de romero. Muele hojas secas de romero, mézclalas con una cucharada de miel y una yema de huevo. Aplica en toda la cara y el cuello, deja reposar durante 20 minutos y luego lava con agua caliente. 

– Mascarilla con 1 clara de huevo, 1 jitomate, 1 cucharada de levadura de cerveza, 1 taza de agua, 3 hojas de laurel seco; haz un té con el agua y el laurel, déjalo reposar hasta que se enfríe; prepara la clara a punto de nieve, agregándole el jitomate pelado y machacado, y agrega la levadura junto con las dos cucharadas del té de laurel. Revuelve y aplícalo en zonas grasosas con un pincel, déjalo durante 15 minutos. Lava el rostro con el té de laurel. 

– Mascarilla de avena. Mezcla una clara de huevo a punto de nieve, jugo de un limón y avena hasta formar una pasta. Aplícalo y déjalo reposar durante 10 minutos. Lava con agua fría. 

 



25 fotos que prueban que los animales son increíbles tomándose selfies

Las selfies de animales generan una especie de ternura y emoción: una mezcla entre emotividad y sorpresa.

A modo de moda, los autoretratos o selfies continúan dominando el mundo de las redes sociales para tener una prueba contundente de haberse encontrado con alguien o haber realizado alguna actividad y pasatiempo interesante. Es una tendencia que ha requerido cada vez más cierta creatividad a la hora de tomar la fotografía, editarla y colocarle un copy o frase trascendental. No obstante, ¿qué pasa si se trata de un miembro del reino animal que, consciente o inconscientemente, decide formar parte de esta tendencia fotográfica? 

A diferencia de las selfies de humanos, que pueden provocar admiración, los autoretratos de animales generan una especie de ternura y emoción: una mezcla entre emotividad y sorpresa. La duda surge entonces, si los animales son seres vivos cargados de instinto sin raciocinio, ¿cómo es que logran realizar una actividad puramente humana?

La respuesta se la reserva Allan Dixon, fotógrafo autoproclamador “susurrador de animales”, quien pasa tiempo con cada una de las criaturas que fotografia para ganar su confianza y, en el momento adecuado, dispara la cámara. También está el caso del fotógrafo David Slater, el cual, en un viaje en Indonesia, dejó su cámara por unos momentos y a su regreso encontró que un mono macaco había utilizado su aparato electrónico con unas cuantas fotos encantadoras. 

A continuación te compartimos 25 selfies de animales. ¿Cuáles te has encontrado tú? 



Sofía Gatica, la mujer que desterró a Monsanto de Maldivas argentinas

Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas.

Desde hace más de un siglo, Monsanto se ha relacionado con la destrucción de hábitats naturales y la creciente presencia de enfermedades y mutaciones en habitantes cercanos a estas regiones, principalmente cáncer, desórdenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes, problemas de hígado, entre otros. 

Pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales de detener tanto los productos de Monsanto, tales como Dioxin, Glifosato y PCB, como sus consecuencias devastadoras, las fábricas continúan expandiéndose a lo largo del mundo.

Un ejemplo actualmente, en México, las instituciones gubernamentales Sagarpa y Semarnat se han encargado de promover la siembra de soya transgénica de Monsanto en 253 mil 500 hectáreas en varios estados del país. Tan sólo en la zona maya de este país, Monsanto importa “10 millones de toneladas de grano al año, todo biotecnológico de EE.UU.”, ya que es “necesario darle la oportunidad a agricultores mexicanos de usarlas, en lugar de estarle pagando 50 000 millones de pesos al año a productores norteamericanos.” Esto provoca, en consecuencia, no sólo una pérdida de diversidad nacional de sus productos, también la afectación en la salud de los habitantes que consumen sus alimentos genéticamente modificados. Y si bien en México se ha buscado maneras para prohibir la siembra de productos genéticamente modificados, como la soya, la lucha continúa. 

Son estas luchas las que han marcado una diferencia en la biodiversidad, el cuidado del medio ambiente y la salud pública de la población. Como lo es el caso de Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas. Ella, al relatar su historia para la revista feminista Pikara Magazine, ha dado plasmado su oposición al glifosato y la ruptura de las mayores construcciones logrando el destierro de Monsanto en Maldivas Argentinas.

Te compartimos su historia que compartió con Pikara Magazine

[…] Aquel atlas de las desgracias cercanas, una especie de orografía arrugada con ira por el paso del tiempo, se transformó en un informe archivado en el Ministerio de Salud del país suramericano. Entre sus páginas, la constatación ciudadana de que las fumigaciones con glifosato (el herbicida más vendido del mundo) provocaban cáncer y leucemia: “Encontramos 300 casos de cáncer y casi 80 fallecidos, sin contar con las malformaciones. Registramos ratios muy superiores a los normales”.

No había marcha atrás, apenas futuros posibles que construir. Así que las mujeres, bautizadas en 2003 como ‘las Madres de Ituzaingó’, se inmiscuyeron en una carrera de obstáculos en la que no se trataba de ganar o perder sino de aguantar. Lo siguen haciendo 16 años después. Más de 180 meses después han ocurrido muchas cosas, a veces demasiadas, como cuando se contabilizan las muertes, otras históricas, como cuando las crónicas resaltan que una de las transnacionales más poderosas del sector agroquímico inclinó la rodilla.

Fue hace apenas unas semanas, el pasado diciembre, cuando las calles de Malvinas Argentinas, una pequeña localidad de Córdoba, celebraron la salida de Monsanto. La multinacional salía por la puerta de atrás, echando el cerrojo al que estaba llamado a convertirse en uno de sus proyectos más emblemáticos, por tamaño e inversión: “Una de las mayores plantas de acondicionamiento de semillas de maíz no destinadas al consumo del mundo”, tal y como reflejaron en el momento del lanzamiento (junio de 2012, bajo el mandato de Cristina Kirchner) los informes técnicos de la propia compañía, que preveía destinar unos 1.500 millones de dólares (más de 1.400 millones de euros) al proyecto, desembolsos en concepto de investigación y desarrollo aparte.

De los golpes y amenazas

El relato de lo sucedido está sazonado de ambiciones, bloqueos, ganancias, cortes, asambleas, presiones y declaraciones, amenazas verbales y físicas, ilegalidades, alegalidades e incluso leyes redundantemente ilegales. Avances y retrocesos, los de la empresa frente a un amalgama de colectivos de toda Córdoba, entre los que destacan la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida, la Asamblea del Bloqueo a Monsanto y las Madres de Ituzaingó. La vida, dejó escrito Shakespeare, es un cuento narrado por un idiota, que las llena de sus ruidos y furias. Tres siglos más tarde, Walter Benjamin matizó que está en todo caso contada por los vencedores.

[…] Un año más tarde, activistas y personas concienciadas organizaron un festival (Primavera sin Monsanto, que continúa celebrándose) en la misma entrada a las instalaciones que ya comenzaban a asomarse. Recibieron el apoyo de parte de la comunidad científica (entre ellos, el médico fallecido Andrés Carrasco) y académica (las universidades de Córdoba, Católica y Río Cuarto rechazaron la instalación de la planta), la artística (músicos como Manu Chao y René Pérez, de Calle 13) e incluso activistas internacionales como el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel o la india Vandana Shiva, se han sumado en algún momento a la causa.

Antes, durante y después, recuerda Gatica, un bloqueo de más de tres años, hasta la expulsión de Monsanto. “Ha sido muy difícil porque eran 37 hectáreas y, aunque cerrábamos sucesivas entradas con diez personas en cada puesto, ellos trataban de entrar por cualquier sitio”. Los problemas con los trabajadores de la empresa no tardaron en aparecer: “Al principio impedíamos únicamente la entrada a los camiones, por ejemplo metiéndonos bajo las ruedas, hasta que descubrimos que introducían herramientas incluso escondidas en sus maletines, cuando venían vestidos de traje”, añade esta líder argentina, que en 2012 recibió el Premio Goldman, conocido como el Nobel del Medio Ambiente.

Al mes de bloqueo llegó el primer desalojo, “cuando más de 300 policías nos sacaron a la fuerza a un centenar de personas”. Dos compañeras terminaron presas y Sofía, hospitalizada con un traumatismo craneoencefálico. “Pero nos dimos cuenta de que el pueblo es el que manda”, añade Gatica nada más terminar de extenderse con su parte médico: “Pedí el alta voluntaria y regresé con mis compañeros para quedarme. Poco a poco se sumó mucha gente y se empezaron a construir casas. Jamás pudieron ingresar como hubieran querido, pero soportamos casi cuatro años de frío, sin luz, sin agua, de hambre. Mujeres y hombres de todas las edades, con mucha gente joven”.

[…] “Pronto llegaron las amenazas. Me esperaban a la salida del trabajo, me perseguían y me golpeaban. Me amenazaron de muerte junto a mis hijos. Me han llamado de todo: ‘gringa sucia’, ‘zurda’…”. Las presiones, denuncia, se reforzaban con “los palos de la policía”, con “los grupos de choque de la empresa” y con “órdenes de represión” contra los vecinos. “Hubo una vez que los camiones lograron entrar y entonces decidimos impedir también la salida, salvo que se llevaran todo el material. Los obreros nos acusaron de haberles secuestrado”, añade Gatica entre su dilatada retahíla de reconstrucción de los hechos, presentados sin tapujos como “una guerra, en la que Monsanto contrataba matones y nosotros, para sobrevivir, tuvimos que armarnos: maderas con clavos, zanjas gigantes en la tierra, pinchazos a las ruedas de los camiones…”.

A los extremistas violentos

[…] Y es que, allí donde (en los transgénicos) hay quien ve enfermedades y muerte, otros contemplan “oportunidades de progreso y crecimiento para la comunidad y la provincia, sin riesgo ninguno”, afirma la empresa, que vaticinó 400 puestos de trabajo directos. En otra de sus notificaciones, identifica a Sofía Gatica (y a otras personas) como responsable de “agresiones verbales y físicas” que ponen en riesgo la integridad física y vulneran el derecho de expresión”, en referencia a una charla que empleados de Monsanto impartían en la Universidad Nacional del Litoral. Acciones que fueron calificadas de “vandalismo” y posteriormente denunciadas ante las Fiscalía

1.140 días de bloqueo (el número exacto lo tiene clavado en la memoria Gatica), hasta el 1 de noviembre de 2016, en los que la estrategia de Monsanto ha sido la de denunciar las “violaciones al derecho a trabajar” de sus empleados, recordando en sucesivos avisos que cumplían “con todos los requerimientos legales para la construcción de la planta”, citando, entre otras, diferentes ordenanzas, al Concejo Deliberante de Malvinas Argentinas, al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, el Estudio de Impacto Ambiental (elaborado por ellos mismos) y autoridades gubernamentales varias. Su defensa de que “no hay evidencia científica de que el glifosato sea cancerígeno” es radicalmente diferente al que presentan instituciones como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) que, perteneciente la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas, lo consideró en 2015 como “probablemente cancerígeno para los humanos”. Las conclusiones siguen abiertas y recientemente la OMS, en este caso en una publicación conjunta con la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación), concluyó que era “improbable” que el glifosato presente riesgos carcinogénicos.

Sentencias firmes

Los entresijos jurídicos, que acompañaron a la lucha activista, dieron un primer vuelco radical en enero de 2014, cuando la Sala II dela Cámara de Trabajo detuvo la construcción, declarando inconstitucionales los permisos emitidos tanto por la Municipalidad como por la Provincia. Un mes más tarde, la Secretaría de Ambiente provincial también rechazó el estudio de impacto ambiental presentado por la compañía.

Paradójicamente (o no), la empresa guarda un celoso silencio de estos reveses. Tampoco ha querido manifestarse antes las repetidas apelaciones en las que Pikara Magazine le ha brindado su micrófono. Ha preferido mantenerse al margen también de su salida de Malvinas Argentinas, de la que no existe postura oficial alguna por parte de la compañía, si bien una “alta fuente” de la multinacional admitió a un portal argentino de actualidad y análisis económico que “no se pudo avanzar con la planta y esto también influyó. Pero lo más trascendente fue que el negocio cambió y dejó de ser conveniente para Monsanto”.

Los cambios que anónimamente denuncia Monsanto se refieren a modificaciones legales introducidas por las nuevas políticas agropecuarias, que han disminuido la expansión máxima de la superficie del maíz: “La pauta de procesamiento de la planta estaba en el orden de 3,5 millones de hectáreas pero, en los últimos años, apenas se pasó de los 2,5 millones. Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio”.

Jamás van a admitir que el pueblo los venció. No se fueron por la Justicia”, subraya Gatica, convencida de que fue Cristina Kirchner, la anterior presidenta del país, quien “negoció con la salud del pueblo. Seguramente bajo su mandato no hubiera sido posible nuestra victoria, si bien es cierto el actual Gobierno [de Mauricio Macri] también responde a las corporaciones y no a la gente”.

Una victoria, pero ¿de quién?

Malvinas Argentinas aún está resacosa de celebraciones. Forzosa o voluntariamente, Monsanto se ha ido de la localidad, pero no del país. Falta por escribir qué sucederá a partir de ahora, cuando el municipio adquiera la verdadera dimensión de lo logrado. La transnacional no solamente sigue operando en Argentina, sino que los insumos destinados al fracasado proyecto han sido trasladados a la próxima localidad de Rojas, unos 500 kilómetros al oeste y próxima a Buenos Aires.

Los reveses sufridos por Monsanto en Malvinas Argentinas y el hecho de que siga sin poder modificar la Ley de Semillas (por la que pretenden garantizarse ganancias por los derechos de uso de casi toda la soja, el maíz y el algodón que siembran en el país americana) les sepa seguramente mejor con el balance comercial cosechado en 2016, que la sitúan como dominadora absoluta en el negocio del maíz y en la venta de glifosato. Según los datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), sus ingresos en este sentido aumentaron con respecto al ejercicio anterior.

Además de las instalaciones de Rojas, Monsanto mantiene otras 36 plantas en el país. La transnacional “desarrolla los planes a largo plazo, por lo que mover su inversión a otro lado tiene su lógica. Seguirá proveyendo a semillas al área de Córdoba. Que no tenga una planta levantada no significa que dejará de tener presencia”, según analizaron expertos en la materia a  un medio uruguayo.

“Es una batalla que vamos a ganar, nos va a costar, pero se la vamos a ganar”, vaticinó Sofía Gatica en octubre de 2012, al poco de saberse las intenciones de Monsanto en Malvinas Argentinas. Muchas “sangres” después (“América se ha escrito con sangre y seguirá escribiéndose con sangre. Vamos a luchar dejando nuestras vidas”, respondía la protagonista en una entrevista posterior, publicada por el autor en formato e-book), Sofía Gática, parte de esa Argentina que desterró a Monsanto, lo tiene claro: “Hemos ganado una pequeña batalla porque Monsanto está aislado en distintas partes del país. Vamos a seguir ahí, dándoles batalla y resistiendo”.

La dueña de las semillas

Monsanto ya no es sólo una empresa. Atrás quedaron sus inicios, allá por el arranque del siglo XX, en los que producía sacarina para Coca-Cola. Ahora es una transnacional con pies, dedos, garras, manos y tentáculos en casi cada esquina del globo, aunque sus principales mercados son Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá. La producción de semillas transgénicas y el herbicida glisofato comercializado bajo la marca Roundup son dos de sus principales negocios, que la convierten prácticamente en dueña de la agricultura mundial.

Sobre todo tras su reciente fusión con Bayern, otra de las agroquímicas más grandes del mundo. “Con la transacción se fusionan dos negocios diferentes pero altamente complementarios. El negocio conjunto sacará partido del liderazgo de Monsanto en el ámbito de semillas y (…) por una parte, y del amplio abanico de productos de protección de cultivos de Bayern (…)  por la otra”, decía la compañía.

La sospecha siempre está detrás de cualquier acción de Monsanto, tanto por los temores hacia los organismos modificados genéticamente (OMG), como por las investigaciones que han sufrido varios de sus productos (la controversia sobre el glisofato es muy alta y ha sido prohibido su uso en varios territorios), las condenas por soborno en Indonesia, la venta de productos tóxicos o por el oligopolio que ejerce sobre la alimentación.

Y las resistencias también se multiplican. El pasado mes de octubre La Haya acogió en el Tribunal Internacional Monsanto, una “iniciativa de la sociedad civil para que Monsanto se responsabilice por violaciones a derechos humanos, crímenes contra la humanidad y ecocidio”, a la que la transnacional respondió. La sentencia estará en abril de 2017.

 
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Descubren dragón rubí en las aguas de Australia (VIDEO)

El dragón marino rubí es una especie que sólo se conocía en bosquejos de museos y libros escolares.

El dragón marino rubí es una especie que sólo se conocía en bosquejos de museos y libros escolares; sin embargo recientemente se descubrieron dos ejemplares nadando en las profundidades de las aguas de Australia. Mediante un vehículo operado por control remoto, los investigadores de Scripps Institution of Oceanography en la Universidad de California San Diego y la Western Australian Museum lograron grabar durante media hora y a más de 50 metros de profundidad en el Archipiélago Recherche. 

Gracias a esto, los investigadores lograron recolectar mayor información sobre su anatomía, hábitat y patrones de comportamiento. Por ejemplo, a diferencia de otros subespecies similares, los dragones rubí no cuentan con apéndices para camuflajearse; poseen una cola enroscada como los caballos de mar y su color hace referencia a un cambio evolutivo. 

Para los investigadores se trata de tan sólo un descubrimiento de los varios que se planean realizar en la zona sureste de Australia, en especial en lo que se refiere en la diversidad de hábitats, especies animales y vegetales. 

Te compartimos el video del dragón rubí: 

 

 

 



Ejidos y comunidades, conservadores rurales de la biodiversidad

Actualmente existe una serie de problemas que pone en riesgo la preservación de prácticas en las zonas rurales y por lo tanto la conservación de la biodiversidad.

México posee una ubicación latitudinal favorable donde se une la región neártica y neotropical, además de su historia geológica y la accidentada topografía que lo componen, se crearon las condiciones favorables para generar riqueza biológica la cual constituye los diferentes ecosistemas del país. La variedad de ecosistemas, orígenes, formas de vida y lenguas, se equiparan a una inagotable diversidad cultural, donde los recursos naturales son parte significativa como fuente de vida e identidad de muchos pueblos (Neyra y Durand, 1998; Navarrete, 2008)

La cultura y desarrollo de México ha hecho posible la subsistencia histórica de diversos grupos étnicos que dieron origen a los pueblos y comunidades que hoy en día conforman la República. De la superficie territorial del país, el 51% pertenece a núcleos agrarios lo cual quiere decir que más de la mitad del territorio está en manos de ejidos y comunidades. En dichos núcleos existen grandes riquezas naturales, se encuentra el 80% de los bosques y selvas, el 64% de la biodiversidad y las dos terceras partes de los litorales del país (CONABIO, 2000; Navarrete, 2008; SEDATU- RAN, 2012).

En este trabajo, se examina la relación hombre-naturaleza así como la problemática actual que pone en riesgo la preservación de prácticas de manejo de bajo impacto (conocimientos y prácticas ancestrales como ceremonias sagradas, cacería, pesca, cosecha, recolección, agricultura y prácticas forestales) en zonas rurales de México, y por lo tanto la conservación de la biodiversidad (CONABIO, 2000; Navarrete, 2008).

En comunidades indígenas del norte de México, hay periodos donde escasea el agua, lo cual hace prácticamente imposible la producción agrícola. Mantener a la comunidad implica buscar otros medios para obtener alimentos. El monte, como ellos le llaman, les provee de vestimenta, vivienda, plantas medicinales, especies que usan para ritos, frutos silvestres, animales que van desde mamíferos hasta insectos ricos en nutrientes y leña, la principal fuente de energía de los fogones, donde cocinan sus alimentos (Loa et al., 1998; Navarrete 2008; CONABIO, 2009).

Actualmente existe una serie de problemas que pone en riesgo la preservación de prácticas en las zonas rurales y por lo tanto la conservación de la biodiversidad. En 1992 con el tratado de libre comercio (TLC) y la nueva reforma (artículo 27 constitucional), se le puso fin al reparto de tierras ejidales, además de dar paso para asociarse con el Estado y con terceros, permite que la tierra ejidal sea vendida, rentada y/o explotada. Aunado a esto, la aprobación de la Contrarreforma Indígena en 2001 negó el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y el control sobre su territorio, a pesar de la firma de los Acuerdos de San Andrés y proceso de organización y movilización social como la Marcha del Color de la Tierra en 2001 (Navarro, 2013).

indigenas biodiversidad

El modelo de desarrollo adoptado por el país (1940; modelo de sustitución de importaciones, 1964, modelo de desarrollo estabilizador, y el actual modelo neoliberal de 1984), se caracteriza por haber privilegiado el crecimiento industrial y urbano a costa del desarrollo en el campo. El capitalismo comercial produjo la extracción y saqueo de los recursos; inversionistas pueden explotar las tierras, sin tener que comprarlas, se ha ignorado la realidad de un entorno ecológico diversificado y complejo. Mientras tanto la producción y los recursos atienden las necesidades del mercado mundial, y no en función de productores locales (Herzer et al., 1977; Loa y Durand, 1998; CCI, 2009; Navarro, 2013).

Entre las consecuencias del ya mencionado modelo de desarrollo, millones de familias campesinas han sido forzadas a abandonar su tierra de cultivo debido a usurpaciones de tierra propiciadas por políticas nacionales o fuerzas militares (muchas ocasiones con la finalidad del establecimiento de un megaproyecto). Se han visto en la necesidad de venderlas o rentarlas (CCI, 2009; Navarro, 2013). En busca de una mejor calidad de vida, la población rural migra a zonas urbanas. Hace 60 años más del 50% de la población del país vivía en el campo, para el 2010, la cifra se redujo a 22% (INEGI, 2010).

“La ciudad constituye una concentración desigual, el acceso a servicios y a beneficios del desarrollo está marcado por la posesión diferenciada de capitales de sus pobladores”. En este punto, los campesinos que recién se incorporan poseen en todos los campos capitales económico, social, simbólico y cultural muy restringidos para las pautas del mercado global, por consiguiente su incorporación a todos los beneficios del desarrollo es limitada (Ortega, 2013).

agricultura pueblos indigenas

Dentro de toda la problemática que se genera vemos un impacto en la vida económica y social de las y los campesinos, ligado con la devastación de la biodiversidad. El crecimiento industrial y la necesidad económica y de supervivencia de los pobladores rurales trae consecuencias sobre los recursos: suelos erosionados, cambio de usos de suelo, aprovechamiento irracional de los
recursos naturales, modificación de paisajes, y en general desequilibrio en los ecosistemas.

Las áreas naturales protegidas en México no son suficientes para la conservación de los recursos, actualmente solo el 13% del territorio está bajo alguna categoría de conservación (CONABIO, 2000). La participación de los pobladores rurales es fundamental en el manejo y conservación de los recursos.

En la comunidad indígena de San Juan Nuevo, en el estado de Michoacán, las y los pobladores manejan una empresa comunal certificada y toda su cadena productiva; la conservación y el aprovechamiento sostenible van de la mano con el desarrollo de la comunidad (Cortéz et al., 2001). Otro caso exitoso es el de la sierra Mixe de Oaxaca donde las principales actividades económicas de la comunidad son la producción forestal maderable, y no maderable, agricultura de básicos y la ganadería, que se complementan con actividades como la floricultura, la acuacultura, la extracción de leña, mientras que algunas familias se encargan de ofrecer servicios de ecoturismo y alimentación para los turistas o paseantes (Anta et al., s.f)

Es necesario rescatar los conocimientos tradicionales de los actores locales para generar estrategias y metodologías que ayuden a la participación social y al desarrollo responsable de las comunidades, de tal manera que se fortalezcan las capacidades y conjuntamente contribuir a la recuperación y conservación de los recursos.

Autora: Diana Lizett Corona Mora

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