Campesinos se manifiestan contra minera canadiense en Mazapil, Zacatecas

En tan sólo cinco años, la minera Peñasquito ha agotado los manantiales del ejido Cedros y Cerro Gordo.

En el estado de Zacatecas, en el municipio de Mazapil, decenas de campesinos han protestado frente a la contaminación derivada de la mina de oro a cielo abierto Peñasquito. Esta mina, de la empresa canadiense Goldcorp– se encuentra a 315 km al noroeste de la capital, provocando un impacto negativo sobre los mantos freáticos debido a elementos químicos como el selenio. 

Los efectos de la actividad minera resulta en gases contaminantes, los cuales se transforman en lluvia ácida –agua cargada de ácidos fuertes como el sulfúrico–  y ésta, a su vez, produce un efecto devastador sobre la vegetación, suelo, aguas continentales, muerte de peces y otras especies animales. En especial, en la alcalinidad del suelo, provocando una acidificación que degrada y oxida la materia orgánica que contiene –reduciendo considerablemente su productividad agronómica y forestal–. En palabras de la Universidad de Castilla-La Mancha –UCLM–: “Además, puede producir tanto la movilización de algunos componentes a través de la formación de sales solubles, como la inmovilización agronómica de otros, que pueden pasar a formar compuestos insolubles, no biodisponibles.

Frente a ello, el 1 de octubre construirán el Frente Común de Afectados por la Minera Peñasquito. En ellas participarán campesinos de 20 comunidades aledañas a la mina, así como el Frente Popular de Lucha de Zacatecas –FPLZ–, cuyo vocero, Felipe Pinedo Hernández, informó que la manifestación tendrá lugar en las instalaciones de la mina con el fin de hacer saber a los directivos que no se piensa seguir aceptando su actividad pues representa grandes riesgos a la salud y privación del derecho al agua. Hasta la fecha, la contaminación ha provocado en niños daños en la piel, embarazos de alto riesgo y una incidencia prominente de ceguera: “Arroja desechos mineros que contienen metales pesados y químicos tóxicos como plomo, selenio, arsénico, cadmio y cianuro, que ya han ocasionado enfermedades de la piel entre la población, sobre todo en niños, además de que se han registrado 27 embarazos de alto riesgo.

goldcorp

Pinedo Hernández además explica que Goldcorp no sólo ha afectado el flujo acuífero y la salud de los habitantes, también la actividad agrícola en los ejidos de Cedros, El Vergel, Cerro Gordo, Las Palmas, Matamoros, Ciénega y Tecolotes. Incluso afirma que estos sitios no han obtenido beneficio alguno de la minera aunque han tenido que dejar de dar uso a sus tierras. De modo que la minera no ha cumplido con el convenio que la misma firmó con los campesinos, en los cuales destacaba la perforación de pozos de agua para consumo humano, indemnización por uso de tierras y empleos directos e indirectos para los habitantes de la zona. 

En tan sólo cinco años, la minera Peñasquito ha agotado los manantiales del ejido Cedros y Cerro Gordo, afectando también las actividades agropecuarias ya que se quedaron en abandono. 

Ahora, la empresaGoldcorp se niega a cumplir con los compromisos firmados, quienes al principio recibieron 22 millones de pesos por la renta de sus tierras a la minera por un periodo de 30 años. Ellos, los campesinos, expresaron: “Aceptamos el convenio porque sólo en las películas habíamos escuchado de una cantidad tan enorme –22 millones de pesos–, y porque nos prometieron hospitales, universidades, becas para nuestros hijos, caminos y empleos. Hoy vemos que el dinero que recibimos lo gastamos en llevar a nuestros hijos, padres o esposas a los hospitales porque con frecuencia están enfermos de las vías respiratorias, de conjuntivitis, entre otras.”

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Estas serán las consecuencias de las decisiones de Trump frente al cambio climático

Para Trump, “mi administración ponga fin a la guerra del crudo”.

Durante su candidatura, el actual presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que el cambio climático se trataba sólo un invento de China para ganar potencial financiero y económico. En ese entonces generó una oleada de malos presentimientos sobre su periodo presidencial; y ahora ha causado un torbellino de pánico tras firmar una orden ejecutiva eliminando la mayoría de las regulaciones establecidas por el expresidente Barack Obama cuyos objetivos eran reducir los efectos del cambio climático. 

Para Trump, esta medida ayudaría a poner un fin a “la guerra del crudo” y a “las regulaciones que bloquean numerosos puestos laborales”; así como a suspender más de la mitad de las medidas que ayudaban a reducir las consecuencias ambientales por el alto consumo del pretróleo. Esto, en sus palabras, hará que “mi administración ponga fin a la guerra del crudo”. 

 

Entre las regulaciones eliminadas se encuentran: la salida de EE.UU. del acuerdo de París –firmado en diciembre 2015–, la recesión del plan Clean Power –el cual regulaba las emisiones de carbono del país por medio del petróleo, carbón y gas–, entre otros. El objetivo es no sólo dejar de consumir crudo importado, también promover la producción energética de EE.UU. En palabras de Trump, “La antigua administración devaluaba a los trabajadores por sus pólizas. Ahora nosotros podemos proteger el medio ambiente mientras se provee ofertas laborales a las personas.”

El impacto de esta decisión es, en otras palabras, un intento de cambiar tanto práctica como filosóficamente la narrativa de EE.UU. en torno del cambio climático. Si bien la idea es proveer una oferta laboral en la industria de petróleo y gas, comenta el especialista en medio ambiente de la BBC, Matt McGrath, la realidad es que esta medida sólo ofrecerá trabajo a los abogados. 

McGrath agrega que la nueva administración dejará que la industria de gas y petróleo tengan reglas menos restrictivas en torno a las emisiones de metano, y por tanto una mayor libertad para cometer numerosos y cada vez más graves ecocidios. En otras palabras, esta decisión ignora la ley y la realidad científica que ha evidenciado las consecuencias del calentamiento global. 

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La minería en su conjunto produce toda una serie de contaminantes gaseosos, líquidos y sólidos, que de una forma u otra van a parar al suelo.

Fotografía: http://juliamarcelamendez.blogspot.mx/

La actividad minera se ha considerado como uno de los principales contaminantes del medio ambiente. Esto debido a que, según la data de la Universidad de Castilla-La Mancha –UCLM–, esta actividad ha afectado negativamente la composición de los suelos y campos acuíferos de regiones cercanas. 

El suelo de las regiones mineras no sólo recibe los desechos sólidos y líquidos derivados del uso humano, también aguas ácidas que contienen metales pesados de mineralizaciones sulfuradas aflorantes; lo cual ha resultado en daños agresivos y devastadores en el medio ambiente. ¿De qué otra manera el suelo podría recibir el uso intensivo de nitratos, fosfatos y metales pesados como el plomo, y la exposición recurrente a cenizas de carbón, hidrocarburos –procedentes del transporte–, radionucleidos artificiales, y gases derivados de la combustión de carbón? 

Para la UCLM, la actividad minera produce los siguientes efectos: 

La minería en su conjunto produce toda una serie de contaminantes gaseosos, líquidos y sólidos, que de una forma u otra van a parar al suelo. Esto sucede ya sea por depósito a partir de la atmósfera como partículas sedimentadas o traídas por las aguas de lluvia, por el vertido directo de los productos líquidos de la actividad minera y metalúrgica, o por la infiltración de productos de lixiviación del entorno minero: aguas provenientes de minas a cielo abierto, escombreras (mineral dumps), etc., o por la disposición de elementos mineros sobre el suelo: escombreras, talleres de la mina u otras edificaciones más o menos contaminantes en cada caso.

En otras palabras, los gases contaminantes de origen minero resultan en lluvia ácida –cargada en ácidos fuertes como el sulfúrico o el sulfuroso–, la cual, a su vez, produce un efecto devastador sobre la vegetación, el suelo, aguas continentales, muerte de peces y otras especies animales. De hecho, la lluvia ácida produce efectos significativos de la alcalinidad del suelo

 

Cuando el suelo contiene abundantes carbonatos tiene una alta capacidad de neutralizar estos efectos, mediante la formación de sulfato cálcico y liberación de CO2. A su vez, el CO2 liberado en el proceso puede combinarse con el agua del suelo produciendo ácido carbónico y bicarbonatos, que en todo caso son menos fuertes que los ácidos derivados del azufre. Así pues, en ausencia de agentes neutralizadores (carbonatos) la lluvia ácida acaba produciendo una acidificación del suelo, que degrada y oxida la materia orgánica que contiene, reduciendo considerablemente su productividad agronómica y forestal. Además, puede producir tanto la movilización de algunos componentes a través de la formación de sales solubles, como la inmovilización agronómica de otros, que pueden pasar a formar compuestos insolubles, no biodisponibles.

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http://constructoraindustrialyminas.com/

¿Mineras en México? El caso de la ciudad Ixtepec, en Oaxaca

Actualmente existen alrededor de 300 proyectos mineros en el país, concentrándose principalmente en Durango, Chihuahua, Guanajuato, Saltillo, San Luis Potosí, Zatatecas, Taxco, la Cuenca del Río balsas, la Sierra de Querétaro, Oaxaca y Chiapas. La mayoría de estos proyectos son de empresas internacionales, lo cual ha causado precios bajos de los metales en el mercado, la aplicación de nuevas tecnologías que evitan el uso de metales tradicionales y el cuidado de las tierras nacionales. 

 

Frente a esta situación crítica, numerosas comunidades indígenas buscan frenar proyectos mineros en sus tierras. Como por ejemplo, los habitantes de la ciudad Ixtepec, en la región del Istmo de Tehuantepec –Oaxaca, México– se ha rebelado en contra de la actividad minera. Con la consigna “No a la mina. Sí a la vida y territorio”, esta región “no permitirá que sus recursos naturales, medio ambiente y sociedad sean contaminados por los trabajos de explotación a cielo abierto que pretende realizar el consorcio Plata Real, filial de la canadiense Linear Gold Corporation.

“¡Ixtepec sin minas!” y “Si amas la vida, ¡di no a la mina!”, son los principales mensajes que esta comunidad oaxaqueña manda para defender los territorios de ganaderos y agricultores. De hecho, a bordo de tractores y a pie, puntualizaron que “sus tierras no serán destinadas a ‘proyectos de muerte'” –refiriéndose a los proyectos que se pretenden instalar en su comunidad, uno minero y otro hidroeléctrico–. 

Este proyecto minero fue concensionado durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, cuando la empresa Plata Real obtuvo el permiso para extraer oro y plata a cielo abierto en un área de 8 150 hectáreas del lote Niza. 

Para prevenir estos proyectos, desde hace ocho años “se ha concientizado de barrio en barrio, de casa en casa, para que la gente, la sociedad, los hombres y mujeres de Ixtepec sean los que defiendan su tierra y territorio.” De hecho, se les ha advertido sobre cómo operan las empresas mineras: ‘‘Causan divisionismo social. Además, pagan 30 centavos la tonelada de extracción; los mineros ganan 5 mil pesos y dentro de 10 años seguramente padecerán de cáncer; no habrá un solo beneficio para nadie’’. Pues, inclusive, se les ha comentado que  tanto los operarios y personal capacitado de la compañía minera son extranjeros, y los ciudadanos mexicanos serán solamente obreros con un salario sumamente bajo. 

Para ello, Félix Serrano, presidente municipal de ciudad Ixtepec, exhortó a los campesinos a no vender sus tierras a los programas mineros, denominándolos como “proyectos de muerte” que “contaminan los mantos freáticos, ríos y mares” y las “afectaciones serán para todos.” El objetivo es prevenir abusos contra el medio ambiente y los mismos pobladores. 

Apoya a esta comunidad firmando la petición en Change.org



¿Cuántos conflictos mineros hoy existen en México?

Inmersos en afectaciones sociales y ambientales, este tema suma cada vez más rechazo, y con ello, un cambio asequible.

La explotación minera cada vez más despierta reservas; esta contamina, y generalmente va de la mano del despojo de tierra (sobre todo en los países en desarrollo) y conlleva el beneficio de unos cuantos. De la mano del fracking y la extracción de los hidrocarburos, se engloba en una lógica de explotación con la que cada vez más personas están en desacuerdo, sobre todo, por el sinsentido de destrucción del planeta que implican. 

Cuando los conflictos ambientales por la explotación de los recursos naturales se conjugan en países con problemas de pobreza, entonces el resultado es aún una afectación más profunda y genera mayores problemas sociales. En México, hasta ahora, según un reciente artículo de SinEmbargo, existen al menos 36 conflictos mineros. 

Luego de algunos capítulos de contaminación como el derrame de ácido sulfúrico por parte de una mina de Grupo México en el estado de Sonora, han quedado al descubierto los privilegios de que gozan las mineras en el país. 

En el caso de dueños nacionales, se benefician de los recursos minerales muy pocos, y de hecho, están en las manos de los hombres más ricos del país como Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Baillères González y Ricardo Salinas Pliego. Por su parte, el 70% de las compañías que explotan los minerales mexicanos son extranjeras, un silencioso saqueo, que más allá de los nacionalismos, pone al descubierto que pocas manos pueden conseguir un esquema de explotación de los recursos con los que pocas personas están de acuerdo. 

Según el artículo de SinEmbargo, organizaciones globales como Greenpeace, y las mexicanas Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC) y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), han planteado que en este país existe una visión generalizada de “pagar para contaminar” y no de prevención.

¿Cuántos proyectos mineros hay en México? 

En México existen hasta 902 proyectos mineros operados por 293 compañías de capital extranjero; 205 de origen canadiense. Según el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, existen hasta 36 conflictos mineros; la mayoría inmersos en un ambiente de daño al medio ambiente, malas condiciones para los trabajadores y despojos de tierra. Dos recientes capítulos amenazan una reserva natural y en Baja California, y el sistema Arrecifal Veracruzano

Afortunadamente, el tema cada vez más parte de un reclamo cultural generalizado y de la denuncia mediática; un coctel que genera nuevas esperanzas.

Twitter de la autora: @anapauladelatd



Buscan explotar una nueva mina a cielo abierto en Baja California; advierte ONG

El proyecto “Los Cardones” estaría ubicado en las inmediaciones de una Reserva de la Biósfera y atenta contra el medio ambiente y el derecho al agua.

En México, sobre todo el último año, después del terrible accidente en el Río Sonora, por el derrame de hasta 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico vertidos por una mina de Grupo México, se han destapado los monumentales privilegios de estas empresas (sobre todo en materia de impuestos, y la poca responsabilidad legal que enfrentan cuando ensucian el medio ambiente). 

En México, además, la historia de la explotación minera ha involucrado el desplazamiento de miles de indígenas y campesinos que son excluidos de los beneficios de sus propias tierras y a cambio reciben la contaminación de sus aguas. 

En el terreno de la minería, la que se hace a cielo abierto es la más contaminante de todas. Esta vez se trata de Zapal (empresa propiedad de Ricardo Salinas Pliego) y que, asociada a Grupo México (responsable de la reciente contaminación del Río Sonora), busca la apertura de una mina de oro a cielo abierto ahora en las inmediaciones de la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna, en la zona de La Paz, cerca de Los Cabos. 

La cercanía a la Reserva pone en peligro no solo el ecosistema circundante, sino también el agua potable de una zona donde la lluvia es muy escasa. Cientos de ciudadanos, incluyendo a la organización social Agua Vale más que Oro A.C., se han movilizado para generar presión e impedir la explotación de esta mina. 

Hasta ahora su demanda más importante es la cancelación de las concesiones de esta mina y el impedimento del cambio de uso de suelos que harían posible la explotación. Están haciendo un llamado a la sociedad para que, de una vez, tanto la Semarnat como el gobierno estatal, paren este atropello que continúa con una lógica de explotación de la naturaleza por sobre los derechos ambientales y sociales. 

Si te resuena la causa, puedes unirte a la lucha en contra de este proyecto minero llamado “Los Cardones”, puedes tuitear o mencionar en Facebook a la Semarnat y a la Profepa pronunciándote en contra, utilizando el hashtag #AguaValeMásQueOro y denunciando las obscenas implicaciones ambientales de este proyecto.



Comunidades indígenas VS las mineras: ahora más grupos se amparan

Miembros de Zacualpan, Cuetzalan e Ixtacamaxtitlan se han amparado siguiendo con una serie de luchas legales para proteger sus territorios.

Desde hace al menos un año hemos estado documentado cómo es que la sociedad en México se ha estado defendiendo de las decisiones de gobierno que dañan el medio ambiente por medio de amparos. 

Una reforma reciente permite a los mexicanos defenderse jurídicamente cuando las decisiones del Estado vayan en contra el interés legítimo colectivo, por supuesto, el medio ambiente figura en este renglón. 

Comunidades yucatecas y mayas, por ejemplo, han logrado el bloqueo de la soya transgénica en su estado que contamina la producción orgánica de su miel (además de los efectos  ya conocidos contra la salud).

En el terreno de las mineras, que han sido concesionadas a empresas mayormente extranjeras, ocurre algo similar. Los habitantes de los ecosistemas circundantes, suelen estar excluidos de los beneficios de sus propios recursos, y además, comúnmente son contaminados, como sucedió con el caso reciente del Río Sonora, cuando Grupo México vertió más de 40 mil litros de ácido sulfúrico al agua.

Recientemente, en la Sierra Norte de Pueblo, se ha dado una expansión de mega proyectos mineros, gracias a las concesiones del gobierno ahora existen hasta 122 proyecto de explotación, lo que merma sobe todo el derecho al agua y al territorio de las comunidades.

Así, grupos de los municipios de Zacualpan, Cuetzalan e Ixtacamaxtitlan, en los estados de Colima y Puebla, acompañados por el Consejo Tiyat Tlali, la Red Mexicana de Afectados por la Minería, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, el Colectivo de Abogados y Fundar. Centro de Análisis e investigación, interpusieron tres amparos contra proyectos mineros que afectan sus territorios ancestrales.

En 2013 los wixárikas habían obtenido la suspensión de permisos de explotación minera a las empresas canadienses y a Frisco en la región de Wirikuta en más de 98 mil hectáreas.

Twitter del autor: @anapauladelatd

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