Especies mexicanas en peligro de extinción: Nuestra riqueza natural no es infinita ni inmortal

Una de las grandes responsabilidades que debemos asumir como mexicanos orgullosos de nuestras raíces, es el cuidado de las especies más vulnerables de nuestro territorio, incluyendo aquellas que son endémicas.

Comienza el mes de las celebraciones patrias y sin duda alguna es una excelente temporada para realizar una semblanza y justa reflexión sobre uno de los más grandes orgullos de nuestro país: la riqueza natural.

México es una región sumamente afortunada en la que coexisten diversas condiciones climática y geográficas que permiten la convivencia de un gran abanico de especies de flora y fauna, motivo por el cual somos reconocidos como un país megadiverso.

Lamentablemente, más allá de sentirnos orgullosos por la gran riqueza ambiental de nuestro hogar “despilfarramos estos recursos”. Cada vez que dejamos correr el agua de la llave sin ningún motivo, o dejamos las luces encendidas e incluso al comprar muebles de madera no certificada, contribuimos con el desgaste de nuestro tesoro natural.

Si bien es cierto que somos un país megadiverso, con miles de especies y ecosistemas grandiosos, “administramos” este recurso como su fuera infinito e inmortal, por lo que olvidamos que cada una de nuestras acciones genera un impacto ambiental, que sin importan si son a pequeña o a gran escala, tienen como consecuencia la desaparición o merma de nuestra riqueza natural.

dalia

Puede ser una posición extrema, pero te invitamos a reflexionar en lo siguiente: imagina que hoy compraste una silla mecedora para tu sala, de hermosa y resistente madera de bosques mexicanos, pero no tomaste la precaución de informarte si la madera de esa silla fue extraída de manera legal en bosques de producción maderable sustentable, con lo cual hubieras apoyado a que continúe la siembra de más árboles. De no ser así, significaría que apoyaste la tala clandestina y dejaste sin hogar y refugio a hongos, insectos o mamíferos que se protegían con ese árbol utilizado para hacer tu silla. Y eso no es todo, recuerda que ese árbol producía oxígeno que tú respiras, captaba agua que tú bebes y capturaba el CO2 que tú generas y propicia el cambio climático.

Somos organismos que vivimos entrelazados y las acciones de cualquiera de nosotros afecta de manera directa e indirecta a otros organismos. Por ello, es importante comenzar a actuar con empatía y proteger el bienestar de todos, incluso de aquellos seres que no pueden defenderse.

Una de las grandes responsabilidades que debemos asumir como mexicanos orgullosos de nuestras raíces, es el cuidado de las especies más vulnerables de nuestro territorio, incluyendo aquellas que son endémicas. Éstas son las que viven y se distribuyen un territorio restringido, ya sea que habite solamente en México, en alguno de sus Estados, una montaña o lago, río o manantial.

De acuerdo a datos de la CONABIO, en México el 45% de las especies de reptiles y anfibios son endémicos, por ejemplo el ajolote de Xochimilco. En el caso de las aves, se estima que hasta un 11% de las especies son endémicas en nuestro territorio. Te sorprenderá saber que también se estima que 18 de especies de corales son endémicas, 40 de libélulas, 476 insectos, 323 abejas y hasta 9,239 especies de magnolias y margaritas.

Desafortunadamente, no todas las especies endémicas han corrido con la buena suerte de ser protegidas con mucha cautela. La vaquita marina, por ejemplo, es una especie endémica que en 1996 fue declarada como especies Críticamente Amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Una situación igualmente lamentable sucedió con el carpintero imperial (Campephilus imperialis) el cual se consideraba el carpintero más grande del mundo y aunque no se conoce su fecha exacta de extinción se estima que ocurrió entre 1946 y 1965.

Estos son únicamente un par de ejemplos sobre las consecuencias que han tenido que sufrir algunas de las especies más emblemáticas de nuestro país, que al igual que nosotros son mexicanos. Por ello, te invitamos a proteger a nuestros compatriotas, guerreros nacionales y emblemas de nuestro país: las especies nativas de México.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



¿Qué tanto sabes sobre la dalia, flor de orgullo nacional?

En el año 2007 se decretó en México el 04 de agosto como el Día Nacional de la Dalia.

La Dalia es una flor originaria de México. Fue decretada como Flor Nacional de México, el 13 de mayo de 1963 por el ex presidente Adolfo López Mateos.

Funge como símbolo de la floricultura nacional en todas sus especies y variedades. Aunque su cultivo floreció en épocas prehispánicas, hoy tiene más valor en el mercado europeo que en el nacional, ya que muy pocos saben sobre su historia e importancia.

Consta de 43 especies y es la única planta que posee el mayor número de variedades, llegando a registrarse más de 50 mil en la Sociedad Real de Horticultura de Inglaterra.

En México se tiene aproximadamente mil tonalidades por el trabajo de polinización que realizan las abejas.

Las características de la Dalia la ha posicionado como una de las flores más bellas del mundo, en especial por su diversidad en formas y colores, desde el blanco puro hasta amarillas, rojas, lilas, rosas y moradas; van desde la tonalidad más fuerte hasta la más clara e incluso existen con doble color, excepto el azul y el verde, por lo que es reconocida y muy cotizada, sobre todo en Europa.

Las raíces en forma de camote son comestibles, además de que también se utiliza para producir té para combatir la diabetes, así como para la tos crónica, como tónico diurético y para disminuir los cólicos.

Por otro lado el tallo hueco de la planta contiene inulina, fibra, ácido benzoico y prebióticos, lo que ayuda contra los problemas intestinales y de infección en ojos, oídos y piel.

Además, los indígenas mixtecos en Oaxaca, siguen consumiendo los tubérculos frescos de Dalias silvestres para obtener carbohidratos y agua.

En el año 2007 se decretó en México el 04 de agosto como el Día Nacional de la Dalia. Esta flor se cultiva en los primeros meses de abril y los principales estados productores de la flor son: la Ciudad de México, Tlaxcala, Nuevo León, Puebla y el Estado de México.

Aquí en la Ciudad de México, la celebración empieza desde finales de julio con diversas actividades.

En forma silvestre se puede encontrar en Xochimilco a partir del verano ya que es una flor de lluvia y también puedes adquirirla con los productores de la zona, incluso hay lugares como el Jardín Botánico “Francisco Javier Clavijero” al sur de Xalapa, Veracruz, donde podrás observar su colección y sobre todo aprender a cultivarla en casa, dado que es una flor resistente, adaptable a elevadas altitudes y con cuidados básicos.

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¿Qué ha hecho México para la Alianza para la Extinción Cero?

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad –CONABIO– propuso un total de 110 especies y cuatro sitios nuevos para incluir en la AZE.

La Alianza para la Extinción Cero –AZE, por sus siglas en inglés– es una iniciativa internacional de 88 organizaciones no gubernamentales enfocadas en la conservación de la biodiversidad, cuyo objetivo es prevenir la extinción masiva de 920 especies ya identificadas y protegidas en 587 sitios alrededor del mundo. La meta es que con la Alianza se pueda desarrollar una defensa en contra de la extinción conforme se eliminan las amenazas y se restaura el hábitat de cada una de las especies en peligro de extinción. 

Especies mamíferas, aves, anfibios, reptiles, coníferas, corales, son algunos ejemplos de los animales que la AZE identifica y protege en función de la biodiversidad. Para lograrlo, la AZE usa un criterio para identificar y priorizar los sitios: primero, uno de sus sitios debe contener al menos una especie en peligro o críticamente en peligro de extinción; segundo, el lugar debe ser el único sitio con las características para que las especies coexistan; tercero, se requiere cierta discreción, un límite definitivo, entre las comunidades biológicas, hábitats y la logística administrativa de las áreas en protección.

Un ejemplo del trabajo de AZE es el panda. Al ser una especie en peligro de extinción, las organizaciones miembro de la AZE se han encargado de realizar numerosos métodos de protección y conservación tanto del panda como de su hábitat. 

En el caso de México, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad –CONABIO– propuso un total de 110 especies y cuatro sitios nuevos para incluir en la AZE. El proyecto, liderado por la Dra. Esther Quintero, Coordinadora de Especies Prioritarias de la CONABIO, se presentó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad –COP13– del pasado diciembre 2016. 

Al ser miembro de la AZE, la CONABIO, en conjunto con el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México –IB-UNAM–, pretende reconocer tanto las especies como sitios importantes para la biodiversidad del país con el objetivo de identificar las especies microendémicas vulnerables que requieren protección. Como resultado, México contará con un total de 260 especies y 72 sitios para la conservación, los cuales se tomaron en cuenta por la inclusión de algunas especies evaluadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza –UICN–, fenómenos biológicos únicos como las agregaciones de luciérnagas durante la época reproductiva en Tlaxcala, y las especies especialmente vulnerables por el cambio climático. 

Entre las especies que estarán protegidas por la AZE, se encuentran 18 plantas, 33 invertebrados, 17 peces de agua dulce, un anfibio, 28 reptiles, nueve mamíferos y cuatro aves; y entre los sitios están la Laguna La Preciosa, en Puebla, Laguna Chichancanab, en Quintana Roo, la Isla Clarión, en Colima, y los sistemas de Dunas de Chihuahua. Tanto estas especies como los sitios son representaciones de la diversidad endémica del país, lo cual impacta inevitablemente en la estabilidad ecoambiental, política, económica y social de cada una de las regiones de México. 



10 especies mexicanas en peligro de extinción

Actualmente existen al menos 10 especies en peligro de extinción que podrían afectar no sólo la biodiversidad de un ecosistema, también a la cultura e historia de una región de México.

México posee una superficie total 1 964 375 km², en la cual habita una desbordante biodiversidad. De hecho, actualmente es uno de los 12 países megadiversos del mundo, contando con alrededor de 200 000 especies diferentes –un total del 10 al 12 por ciento de la biodiversidad mundial–; el segundo en ecosistemas y el cuarto en total de especies. Actualmente, 2 500 especies están protegidas por la legislación mexicana; sin embargo, hay especies importantes para México que continúan desapareciendo. 

Actualmente existen al menos 10 especies en peligro de extinción que podrían afectar no sólo la biodiversidad de un ecosistema, también a la cultura e historia de una región del país. A continuación te compartimos la lista gracias a la investigación de Elias Camhaji y Alejandro Dabdoub:

–Ajolote. Del náhuatl, axolotl, que quiere decir “monstruo de agua”, es un animal que se ha convertido en un símbolo de México. Si bien ha ganado fama por su apariencia de renacuajo y 126 dientes pequeños, lo característico del ajolote es que es capaz de regenerarse por su cuenta. En nuestros días quedan muy pocos ejemplares del ajolote en su estado natural, viviendo en los canales de Xochimilco –la ciudad de México–. 

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– Guacamaya roja. Es una representación del dios maya Vucub-Caquix, la cual se ha cotizado tanto por la belleza de sus colores. Es una de las dos especies de guacamayas que se encuentran en México, principalmente en los estados de Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Campeche. Su principal población habita en las selvas húmedas de Chiapas. Sólo hay entre 20 000 y 50 000 ejemplares. 

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– Lobo gris mexicano. Nace ciego y sordo hasta sus 65 días, y es tan chico que tiene el tamaño de un perro mediano. Este animal era considerado mágico en México prehispánico, pues simbolizaba valentía y fuerza, vinculándose con la diosa mexica del fuego, Chantico, y la deidad canina, Xólotl. Sólo quedan 300 ejemplares. 

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– Ocelote. Aunque numerosos organismos internacionales se han unido para detener la caza ilegal de estos animales así como la destrucción de su hábitat. Este felino, de orígenes prehispánicos, se encuentra en el menor nivel de peligro de extinción. Habita principalmente en ambientes húmedos con la diversidad vegetal densa de Chiapas. Hay entre 800.000 y 1,5 millones de ejemplares. 

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– Jaguar. Siendo uno de los principales símbolos de la cultura prehispánica de México, el jaguar es el protector espiritual de los indígenas más importantes –como gobernantes, sacerdotes y hechiceros–. Es el felino más grande de América, y suele tener una fuerte presencia en regiones con mucha agua, como selvas y zonas pantanosas. Aunque el jaguar aún no está en peligro de extinción, los científicos advierten que existen pocos ejemplares y su población está disminuyendo. Hay alrededor de 15.000 ejemplares.

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– Tortugas caguama. Consideradas como parte esencial de la cosmología de algunas culturas indígenas, como la maya, estas tortugas no se encuentran sólo en México, también, por ejemplo, en Japón. Suelen anidar en playas arenosas de regiones templadas y subtropicales, siendo víctimas de depredadores desde que están en el nido y se dirigen por primera vez al mar. Uno de los principales focos rojos es la caza furtiva de huevos de tortuga. Hay poco más de 60 000 hembras con capacidad de anidar.  

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– Manatí del Caribe. Se dice que los mayas atribuyeron a este animal el poder de predecir sequías si nadaban a contracorriente. Fue visto como un animal muy ágil y sociable, excelente nadador y con la capacidad de abrazar a otros manatíes. Su población se extiende desde Florida, en EE.UU., hasta Brasil; sin embargo ha disminuida desde que su carne comenzó a venderse como alimento. Aunque sigue siendo una especie vulnerable, en México ha comenzado a recuperarse poco a poco. Hay entre 1 000 y 2 000 ejemplares. 

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– Perrito llanero mexicano. Más parecido a una ardilla que a un perro, este animal habita principalmente en Saltillo, Coahuila. Su población ha caído y continúa disminuyendo pues se ha considerado una plaga para el ganado; sin embargo, su presencia en el ecosistema es importante ya que regula los recursos naturalmente disponibles. No se conoce el número de ejemplares de esta especie. 

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– Tapir centroamericano. Es considerado un “todoterreno”, y puede encontrarse principalmente en el sureste de México –aunque su tamaño no le impide desplazarse con agilidad en la selva, nadar y bucear–. Se cree que ha sobrevivido desde hace unos dos millones de años, no obstante su población ha recaído debido a la deforestación, transmisión de enfermedades de ganado y caza. En caso que esta especie desaparezca, muchas otras especies vegetales podrían hacerlo también. Se estima una población de 1 500 ejemplares. 

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– Vaquita marina. Sólo existe en México y no tiene parientes cercanos; es la especie más pequeña de la familia de cetáceos, y suele nadar a solas en aguas poco profundas. Se trata de uno de los animales más amenazados del país, pues sólo quedan alrededor de 60 ejemplares. La pesca industrial y comunitaria es su principal amenaza. 

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En México, son ya 15 especies extintas en los últimos 50 años

Mientras tanto, el lobo mexicano y la vaquita marina están en peligro de extinción.

Imagen principal: www.medioambiente.net

Ante la amenaza del cambio climático y la caza ilegal, la biodiversidad mexicana ha comenzado a tener una crisis seria. Tan sólo en los últimos 50 años han desaparecido entre 15 y 25 mamíferos mayores, como por ejemplo el carpintero imperial, foca monje del Caribe, oso mexicano, cóndor norteño, entre otros. 

Frente esto, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales pondrá en marcha el Sistema Nacional de Monitoreo de la Biodiversidad. En él, estarán implicadas no sólo la Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad –Conabio–, la Nacional de Áreas Naturales Protegidas –Conanp– y la Nacional Forestal –Conafor–, también asociaciones privadas. El objetivo es realizar un Inventario nacional forestal en 35 áreas naturales protegidas del país, determinar el estado en que se encuentra la diversidad biológica y así implementar tanto decisiones de política pública como medidas de adaptación ante el cambio climático. 

El inventario forestal de la Conafor elaborará muestreos estadísticamente significativos mediante la infraestructura del inventario nacional y de suelos, así como con imágenes y sonidos. Para Alejandro del Mazo Maza, titular de la Conanp, el monitoreo será un esquema de colaboración sin precedentes: “Tres instituciones suman esfuerzos para monitorear la integridad del sistema e impactos del cambio climático en la biodiversidad. Será con el monitoreo que se identificará cómo está el país, el cual además es de los 12 megadiversos del mundo“. 

Pese a que el país se encuentra altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, se han recuperado algunas especies en peligro de extinción; como por ejemplo las guacamayas silvestres, cuyo número se duplicó desde 2013, y las ballenas grises que durante la temporada pasada se dio la mayor cantidad de ballenatos. 1212

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En las 35 áreas naturales protegidas hay 141 sitios de muestreo, con casi 100 mil imágenes capturadas y 34 mil archivos para el inventario forestal. Entre los datos más relevantes de la investigación es que se han podido observar 20 especies en riesgo de extinción; tales como el tapir, el puma, el jaguar y el gato montés. Alejandro del Mazo Maza espera que para el 2018 la vigilancia se efectúe al menos en 50 áreas naturales. Ahora estas secretarías pretenden reducir el impacto de la escasa información que se tiene de animales extintos en México. 

 

Uno de los principales factores de extinción es el cambio en las condiciones ambientales que permiten la vida de una o varias especies. Del Mazo explica que esto ocurrió en nuestro país hace aproximadamente 7 000 años, cuando

las lujuriosas praderas que existían en el Altiplano fueron sustituídas por desiertos al entrar el período Xerotérmico. De esta manera, desaparecieron las praderas con todas sus especies vegetales y arrastraron a la extinción a una multitud de grandes herbívoros asociados: mamutes, mastodontes, camellos, armadillos gigantes, caballos y yamas.Al desaparecer los herbívoros, los grandes depredadores que dependían de su carne también entraron en crisis y se extinguieron: entre ellos tigres-sable, varias especies de lobo y chitas americanos.

Ahora, las especies sobrevivientes son la responsabilidad de todos los seres humanos. Es indispensable cuidar al medio ambiente para reducir los efectos del cambio climático y así, a su vez, el cataclismo biológico. A continuación te compartimos 7 hacks para combatir el cambio climático desde tu vida cotidiana



La vaquita marina mexicana, al borde de la extinción

La vaquita marina sólo existe en México, al norte del Golfo de California, muere incidentalmente en las redes agalleras para capturar camarón y peces como curvinas, macarelas, mantarrayas, tiburones, robalos y totoabas.

De acuerdo con la estimación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat– y el Fondo Mundial para la Naturaleza –WWF– en México, la población de vaquitas marinas está al borde de la extinción. Tan sólo en el 2014 sobrevivían 97 marsopas, mientras que en 2015, 60. 

El Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita –CIRVA–, explica que se perdió prácticamente el 40 por ciento de su población en el último año. Sin embargo, Omar Vidal, director general de WWF en México, asegura que “[l]as 60 vaquitas que CIRVA estima que sobrevivían en diciembre probablemente se redujeron 20 por ciento más debido a que fueron atrapadas y se ahogaron en la pesca descontrolada de la totoaba entre enero y abril de 2016.”

La vaquita marina sólo existe en México, al norte del Golfo de California, y es el cetáceo más pequeño que existe que muere incidentalmente en las redes agalleras para capturar camarón y peces como curvinas, macarelas, mantarrayas, tiburones, robalos y totoabas. 

Y pese a los esfuerzos gubernamentales del presidente Enrique Peña Nieto y su comité asesor multidisciplinario para plantear medidas urgentes con el fin de salvar a esta marsopa mexicana, esta especie está en peligro de extinción.

En abril del 2015, el presidente mexicano anunció un plan que incluye la prohibición de redes agalleras por dos años y la compensación con 70 millones de dólares a las comunidades pesqueras afectadas. No obstante, el WWF en México comentó que varios de los pescadores que fueron compensados económicamente continuaron pescando totoaba, y la mayoría de los pescadores seleccionados para emplear las redes que no atrapan vaquitas no sabían cómo usarlas o no estaban comprometidos a pescar con ellas. 

La razón principal por la que se pesca ilegal de totoaba, es la alta demanda de su vejiga natatoria –localmente conocida como ‘buche’– en China. Estas vejigas son transportadas por contrabando de México a EE.UU y así ser traficadas a China, en donde se consideran un alimento de lujo por el que se pagan miles de dólares: “Al final, si la vaquita se extingue, será una responsabilidad compartida por los tres países“.

Frente a esto, Vidal invitó a los gobiernos de México, EE.UU. y China a tomar medidas urgentes y coordinadas para detener la pesca, tráfico y consumo de productos de la totoaba. Recomendó incluso que “las autoridades mexicanas cierren inmediata e indefinidamente todas las pesquerías en el hábitat de la vaquita, e instrumenten una vigilancia estricta y permanente a lo largo del año para asegurar que ninguna vaquita más muera en actividades pesqueras. Y los pescadores afectados deberán ser compensados económicamente.”

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