5 deliciosas razones para beber cerveza

Gracias a sus propiedades naturales y el proceso que requiere en su elaboración, la cerveza provee múltiples beneficios a la salud.

No sólo es una de las bebidas más antiguas que el hombre haya inventado, también una de las más deliciosas y nutritivas para el cuerpo: la cerveza.  Gracias a sus propiedades naturales y el proceso que requiere en su elaboración, este elixir provee múltiples beneficios a la salud. Entre los más reconocidos es la prevención al desarrollo de trastornos neurodegenerativos, como el Alzheimer, y de enfermedades como la osteoporosis en las mujeres

En México, la oferta de la cerveza es vasta. Sin embargo, la mayoría de ella es cerveza transgénica –la que ha sido elaborada con productos transgénicos–, por lo que ha tenido un impacto negativo en el medio ambiente y el mercado agrícola nacional. Según Greenpeace MX, hay dos cerveceras mexicanas importantes que producen este tipo de bebidas: Grupo Cuauhtémoc Moctezuma y Grupo Modelo. Afortunadamente, existen alternativas verdes que brindan los verdaderos beneficios de la cerveza sin afectar negativamente tanto a la salud como al medio ambiente. 

Dale click aquí para conocer cuál es la lista negra en México y sus alternativas verdes. 

 

 

Frías, en micheladas, con clamato o con vino blanco/jarabe de limón, la cerveza es una excelente opción en cualquier momento. Especialmente durante esos días de verano. Por ello, en caso que sea necesario justificar su consumo, te compartimos cinco beneficios de beber cerveza

cerveza

Es el alimento para el cerebro. Gracias a su compuesto de xantohumol, esta bebida ayuda a reducir los daños de los radicales libres en el cerebro, previniendo así enfermedades como Alzheimer y Parkinson.

La cerveza mejora el estado de ánimo. Por cada 0.4 gramos por litro, las emociones mejoran –si bien depende primordialmente del peso y la moderación en su consumo–. Inclusive, hay un efecto evidente en la percepción sexual y la deshinibición social.  

– Ayuda a rehidratar. La cerveza es igual de efectiva que el agua para hidratar –siempre y cuando la persona sea saludable–. 

– Es una buena fuente de hierro. La cerveza oscura posee mayor cantidad de minerales que la cerveza clara; por lo que ayuda a transportar el oxígeno de los pulmones a los músculos y órganos. Sin ello, el cansancio y la irritación gobernarían la vida de un individuo. 

– Mejora la digestión. Si bien puede inflamar muchísimo el estómago, la cerveza tiene la habilidad de facilitar el proceso digestivo de la comida. Los ácidos amargos en la cerveza liberan el ácido gástrico en el estómago –el cual es indispensable para el proceso digestivo– y el crecimiento del microbioma. 

 

 

 

 

 



Sofía Gatica, la mujer que desterró a Monsanto de Maldivas argentinas

Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas.

Desde hace más de un siglo, Monsanto se ha relacionado con la destrucción de hábitats naturales y la creciente presencia de enfermedades y mutaciones en habitantes cercanos a estas regiones, principalmente cáncer, desórdenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes, problemas de hígado, entre otros. 

Pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales de detener tanto los productos de Monsanto, tales como Dioxin, Glifosato y PCB, como sus consecuencias devastadoras, las fábricas continúan expandiéndose a lo largo del mundo.

Un ejemplo actualmente, en México, las instituciones gubernamentales Sagarpa y Semarnat se han encargado de promover la siembra de soya transgénica de Monsanto en 253 mil 500 hectáreas en varios estados del país. Tan sólo en la zona maya de este país, Monsanto importa “10 millones de toneladas de grano al año, todo biotecnológico de EE.UU.”, ya que es “necesario darle la oportunidad a agricultores mexicanos de usarlas, en lugar de estarle pagando 50 000 millones de pesos al año a productores norteamericanos.” Esto provoca, en consecuencia, no sólo una pérdida de diversidad nacional de sus productos, también la afectación en la salud de los habitantes que consumen sus alimentos genéticamente modificados. Y si bien en México se ha buscado maneras para prohibir la siembra de productos genéticamente modificados, como la soya, la lucha continúa. 

Son estas luchas las que han marcado una diferencia en la biodiversidad, el cuidado del medio ambiente y la salud pública de la población. Como lo es el caso de Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas. Ella, al relatar su historia para la revista feminista Pikara Magazine, ha dado plasmado su oposición al glifosato y la ruptura de las mayores construcciones logrando el destierro de Monsanto en Maldivas Argentinas.

Te compartimos su historia que compartió con Pikara Magazine

[…] Aquel atlas de las desgracias cercanas, una especie de orografía arrugada con ira por el paso del tiempo, se transformó en un informe archivado en el Ministerio de Salud del país suramericano. Entre sus páginas, la constatación ciudadana de que las fumigaciones con glifosato (el herbicida más vendido del mundo) provocaban cáncer y leucemia: “Encontramos 300 casos de cáncer y casi 80 fallecidos, sin contar con las malformaciones. Registramos ratios muy superiores a los normales”.

No había marcha atrás, apenas futuros posibles que construir. Así que las mujeres, bautizadas en 2003 como ‘las Madres de Ituzaingó’, se inmiscuyeron en una carrera de obstáculos en la que no se trataba de ganar o perder sino de aguantar. Lo siguen haciendo 16 años después. Más de 180 meses después han ocurrido muchas cosas, a veces demasiadas, como cuando se contabilizan las muertes, otras históricas, como cuando las crónicas resaltan que una de las transnacionales más poderosas del sector agroquímico inclinó la rodilla.

Fue hace apenas unas semanas, el pasado diciembre, cuando las calles de Malvinas Argentinas, una pequeña localidad de Córdoba, celebraron la salida de Monsanto. La multinacional salía por la puerta de atrás, echando el cerrojo al que estaba llamado a convertirse en uno de sus proyectos más emblemáticos, por tamaño e inversión: “Una de las mayores plantas de acondicionamiento de semillas de maíz no destinadas al consumo del mundo”, tal y como reflejaron en el momento del lanzamiento (junio de 2012, bajo el mandato de Cristina Kirchner) los informes técnicos de la propia compañía, que preveía destinar unos 1.500 millones de dólares (más de 1.400 millones de euros) al proyecto, desembolsos en concepto de investigación y desarrollo aparte.

De los golpes y amenazas

El relato de lo sucedido está sazonado de ambiciones, bloqueos, ganancias, cortes, asambleas, presiones y declaraciones, amenazas verbales y físicas, ilegalidades, alegalidades e incluso leyes redundantemente ilegales. Avances y retrocesos, los de la empresa frente a un amalgama de colectivos de toda Córdoba, entre los que destacan la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida, la Asamblea del Bloqueo a Monsanto y las Madres de Ituzaingó. La vida, dejó escrito Shakespeare, es un cuento narrado por un idiota, que las llena de sus ruidos y furias. Tres siglos más tarde, Walter Benjamin matizó que está en todo caso contada por los vencedores.

[…] Un año más tarde, activistas y personas concienciadas organizaron un festival (Primavera sin Monsanto, que continúa celebrándose) en la misma entrada a las instalaciones que ya comenzaban a asomarse. Recibieron el apoyo de parte de la comunidad científica (entre ellos, el médico fallecido Andrés Carrasco) y académica (las universidades de Córdoba, Católica y Río Cuarto rechazaron la instalación de la planta), la artística (músicos como Manu Chao y René Pérez, de Calle 13) e incluso activistas internacionales como el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel o la india Vandana Shiva, se han sumado en algún momento a la causa.

Antes, durante y después, recuerda Gatica, un bloqueo de más de tres años, hasta la expulsión de Monsanto. “Ha sido muy difícil porque eran 37 hectáreas y, aunque cerrábamos sucesivas entradas con diez personas en cada puesto, ellos trataban de entrar por cualquier sitio”. Los problemas con los trabajadores de la empresa no tardaron en aparecer: “Al principio impedíamos únicamente la entrada a los camiones, por ejemplo metiéndonos bajo las ruedas, hasta que descubrimos que introducían herramientas incluso escondidas en sus maletines, cuando venían vestidos de traje”, añade esta líder argentina, que en 2012 recibió el Premio Goldman, conocido como el Nobel del Medio Ambiente.

Al mes de bloqueo llegó el primer desalojo, “cuando más de 300 policías nos sacaron a la fuerza a un centenar de personas”. Dos compañeras terminaron presas y Sofía, hospitalizada con un traumatismo craneoencefálico. “Pero nos dimos cuenta de que el pueblo es el que manda”, añade Gatica nada más terminar de extenderse con su parte médico: “Pedí el alta voluntaria y regresé con mis compañeros para quedarme. Poco a poco se sumó mucha gente y se empezaron a construir casas. Jamás pudieron ingresar como hubieran querido, pero soportamos casi cuatro años de frío, sin luz, sin agua, de hambre. Mujeres y hombres de todas las edades, con mucha gente joven”.

[…] “Pronto llegaron las amenazas. Me esperaban a la salida del trabajo, me perseguían y me golpeaban. Me amenazaron de muerte junto a mis hijos. Me han llamado de todo: ‘gringa sucia’, ‘zurda’…”. Las presiones, denuncia, se reforzaban con “los palos de la policía”, con “los grupos de choque de la empresa” y con “órdenes de represión” contra los vecinos. “Hubo una vez que los camiones lograron entrar y entonces decidimos impedir también la salida, salvo que se llevaran todo el material. Los obreros nos acusaron de haberles secuestrado”, añade Gatica entre su dilatada retahíla de reconstrucción de los hechos, presentados sin tapujos como “una guerra, en la que Monsanto contrataba matones y nosotros, para sobrevivir, tuvimos que armarnos: maderas con clavos, zanjas gigantes en la tierra, pinchazos a las ruedas de los camiones…”.

A los extremistas violentos

[…] Y es que, allí donde (en los transgénicos) hay quien ve enfermedades y muerte, otros contemplan “oportunidades de progreso y crecimiento para la comunidad y la provincia, sin riesgo ninguno”, afirma la empresa, que vaticinó 400 puestos de trabajo directos. En otra de sus notificaciones, identifica a Sofía Gatica (y a otras personas) como responsable de “agresiones verbales y físicas” que ponen en riesgo la integridad física y vulneran el derecho de expresión”, en referencia a una charla que empleados de Monsanto impartían en la Universidad Nacional del Litoral. Acciones que fueron calificadas de “vandalismo” y posteriormente denunciadas ante las Fiscalía

1.140 días de bloqueo (el número exacto lo tiene clavado en la memoria Gatica), hasta el 1 de noviembre de 2016, en los que la estrategia de Monsanto ha sido la de denunciar las “violaciones al derecho a trabajar” de sus empleados, recordando en sucesivos avisos que cumplían “con todos los requerimientos legales para la construcción de la planta”, citando, entre otras, diferentes ordenanzas, al Concejo Deliberante de Malvinas Argentinas, al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, el Estudio de Impacto Ambiental (elaborado por ellos mismos) y autoridades gubernamentales varias. Su defensa de que “no hay evidencia científica de que el glifosato sea cancerígeno” es radicalmente diferente al que presentan instituciones como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) que, perteneciente la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas, lo consideró en 2015 como “probablemente cancerígeno para los humanos”. Las conclusiones siguen abiertas y recientemente la OMS, en este caso en una publicación conjunta con la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación), concluyó que era “improbable” que el glifosato presente riesgos carcinogénicos.

Sentencias firmes

Los entresijos jurídicos, que acompañaron a la lucha activista, dieron un primer vuelco radical en enero de 2014, cuando la Sala II dela Cámara de Trabajo detuvo la construcción, declarando inconstitucionales los permisos emitidos tanto por la Municipalidad como por la Provincia. Un mes más tarde, la Secretaría de Ambiente provincial también rechazó el estudio de impacto ambiental presentado por la compañía.

Paradójicamente (o no), la empresa guarda un celoso silencio de estos reveses. Tampoco ha querido manifestarse antes las repetidas apelaciones en las que Pikara Magazine le ha brindado su micrófono. Ha preferido mantenerse al margen también de su salida de Malvinas Argentinas, de la que no existe postura oficial alguna por parte de la compañía, si bien una “alta fuente” de la multinacional admitió a un portal argentino de actualidad y análisis económico que “no se pudo avanzar con la planta y esto también influyó. Pero lo más trascendente fue que el negocio cambió y dejó de ser conveniente para Monsanto”.

Los cambios que anónimamente denuncia Monsanto se refieren a modificaciones legales introducidas por las nuevas políticas agropecuarias, que han disminuido la expansión máxima de la superficie del maíz: “La pauta de procesamiento de la planta estaba en el orden de 3,5 millones de hectáreas pero, en los últimos años, apenas se pasó de los 2,5 millones. Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio”.

Jamás van a admitir que el pueblo los venció. No se fueron por la Justicia”, subraya Gatica, convencida de que fue Cristina Kirchner, la anterior presidenta del país, quien “negoció con la salud del pueblo. Seguramente bajo su mandato no hubiera sido posible nuestra victoria, si bien es cierto el actual Gobierno [de Mauricio Macri] también responde a las corporaciones y no a la gente”.

Una victoria, pero ¿de quién?

Malvinas Argentinas aún está resacosa de celebraciones. Forzosa o voluntariamente, Monsanto se ha ido de la localidad, pero no del país. Falta por escribir qué sucederá a partir de ahora, cuando el municipio adquiera la verdadera dimensión de lo logrado. La transnacional no solamente sigue operando en Argentina, sino que los insumos destinados al fracasado proyecto han sido trasladados a la próxima localidad de Rojas, unos 500 kilómetros al oeste y próxima a Buenos Aires.

Los reveses sufridos por Monsanto en Malvinas Argentinas y el hecho de que siga sin poder modificar la Ley de Semillas (por la que pretenden garantizarse ganancias por los derechos de uso de casi toda la soja, el maíz y el algodón que siembran en el país americana) les sepa seguramente mejor con el balance comercial cosechado en 2016, que la sitúan como dominadora absoluta en el negocio del maíz y en la venta de glifosato. Según los datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), sus ingresos en este sentido aumentaron con respecto al ejercicio anterior.

Además de las instalaciones de Rojas, Monsanto mantiene otras 36 plantas en el país. La transnacional “desarrolla los planes a largo plazo, por lo que mover su inversión a otro lado tiene su lógica. Seguirá proveyendo a semillas al área de Córdoba. Que no tenga una planta levantada no significa que dejará de tener presencia”, según analizaron expertos en la materia a  un medio uruguayo.

“Es una batalla que vamos a ganar, nos va a costar, pero se la vamos a ganar”, vaticinó Sofía Gatica en octubre de 2012, al poco de saberse las intenciones de Monsanto en Malvinas Argentinas. Muchas “sangres” después (“América se ha escrito con sangre y seguirá escribiéndose con sangre. Vamos a luchar dejando nuestras vidas”, respondía la protagonista en una entrevista posterior, publicada por el autor en formato e-book), Sofía Gática, parte de esa Argentina que desterró a Monsanto, lo tiene claro: “Hemos ganado una pequeña batalla porque Monsanto está aislado en distintas partes del país. Vamos a seguir ahí, dándoles batalla y resistiendo”.

La dueña de las semillas

Monsanto ya no es sólo una empresa. Atrás quedaron sus inicios, allá por el arranque del siglo XX, en los que producía sacarina para Coca-Cola. Ahora es una transnacional con pies, dedos, garras, manos y tentáculos en casi cada esquina del globo, aunque sus principales mercados son Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá. La producción de semillas transgénicas y el herbicida glisofato comercializado bajo la marca Roundup son dos de sus principales negocios, que la convierten prácticamente en dueña de la agricultura mundial.

Sobre todo tras su reciente fusión con Bayern, otra de las agroquímicas más grandes del mundo. “Con la transacción se fusionan dos negocios diferentes pero altamente complementarios. El negocio conjunto sacará partido del liderazgo de Monsanto en el ámbito de semillas y (…) por una parte, y del amplio abanico de productos de protección de cultivos de Bayern (…)  por la otra”, decía la compañía.

La sospecha siempre está detrás de cualquier acción de Monsanto, tanto por los temores hacia los organismos modificados genéticamente (OMG), como por las investigaciones que han sufrido varios de sus productos (la controversia sobre el glisofato es muy alta y ha sido prohibido su uso en varios territorios), las condenas por soborno en Indonesia, la venta de productos tóxicos o por el oligopolio que ejerce sobre la alimentación.

Y las resistencias también se multiplican. El pasado mes de octubre La Haya acogió en el Tribunal Internacional Monsanto, una “iniciativa de la sociedad civil para que Monsanto se responsabilice por violaciones a derechos humanos, crímenes contra la humanidad y ecocidio”, a la que la transnacional respondió. La sentencia estará en abril de 2017.

 
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Descubren dragón rubí en las aguas de Australia (VIDEO)

El dragón marino rubí es una especie que sólo se conocía en bosquejos de museos y libros escolares.

El dragón marino rubí es una especie que sólo se conocía en bosquejos de museos y libros escolares; sin embargo recientemente se descubrieron dos ejemplares nadando en las profundidades de las aguas de Australia. Mediante un vehículo operado por control remoto, los investigadores de Scripps Institution of Oceanography en la Universidad de California San Diego y la Western Australian Museum lograron grabar durante media hora y a más de 50 metros de profundidad en el Archipiélago Recherche. 

Gracias a esto, los investigadores lograron recolectar mayor información sobre su anatomía, hábitat y patrones de comportamiento. Por ejemplo, a diferencia de otros subespecies similares, los dragones rubí no cuentan con apéndices para camuflajearse; poseen una cola enroscada como los caballos de mar y su color hace referencia a un cambio evolutivo. 

Para los investigadores se trata de tan sólo un descubrimiento de los varios que se planean realizar en la zona sureste de Australia, en especial en lo que se refiere en la diversidad de hábitats, especies animales y vegetales. 

Te compartimos el video del dragón rubí: 

 

 

 



Conoce los 4 tipos psicotrópicos ancestrales de México

Cada una de ellas promueve tanto la biodiversidad de la región como el conocimiento de aquellas generaciones cargadas de chamanes, misticismo y conexión con la naturaleza.

Con una amplia diversidad en hierbas medicinales, numerosos pueblos mexicanos usan la sabiduría en la herbolaria como parte de su repertorio alimenticio y curativo. De alguna manera, estas plantas medicinales mexicanas han acompañado tanto a pueblos ancestrales como a nuestra actual cultura, como parte de la dieta cotidiana y paliativos mentales, corporales o espirituales.

Cada una de ellas promueve tanto la biodiversidad de la región como el conocimiento de aquellas generaciones cargadas de chamanes, misticismo y conexión con la naturaleza. Aunque las que gozan de una mayor popularidad son aquellas conocidas como “de poder”, aquellas que siempre se han caracterizado por su imponente alteración en la percepción visual y manifestado en las figuras geométricas intensamente coloreadas, los petroglifos, las tablas huicholas, entre otros. 

En otras palabras, estas plantas, de la familia de las drogas psicodislépticas, se distinguen en cuatro subfamilias: los alucinógenos, los cognodislépticos, los inductores de trance y los delirógenos. Con el fin de seguir promoviendo el conocimiento milenario mexicano sobre la medicina herbolaria, te compartimos una explicación de cada una de los tipos de psicotrópicos endémicos de México

 

Inductores de trance. Pese a ser usadas desde la prehistoria mesoamericana, este tipo de plantas difícilmente producen alucionaciones. En su lugar generan una sensación cargada de letargo y languidez, incrementando la percepción al grado de provocar irritación. Hay quienes reportan “una estimulación de la imaginación que se usa, de manera adivinatoria, en contextos rituales.” Una inductora de trance mexicana es la hoja de la pastora o pipiltzintzintli Salvia divinorum–; también, la marihuana –Cannabis sativa–. 

Salvia divinorum plantas medicinales mexicanas

Cognodislépticos. Al igual que los inductores de trance, estimular la imaginación pero no producen alucinaciones. Sus efectos se ven principalmente reflejados en la alteración de mecanismos de la memoria; es decir, aunque la memoria a corto plazo se puede “perder” en el Inconsciente, se avivan todas las sensaciones y la fantasía. El uso cotidiano de estas plantas es la oniromancia, la adivinación durante el sueño. Un cognodislépticos mexicano es el Manto de la Virgen o ololiuhqui –Turbina corymbosa–.

Turbina corymbosa plantas medicinales mexicanas

Delirógenos. Con efectos potentes que disminuyen la conciencia, el consumo excesivo de estas plantas provocan un delirio con desorientación e intensas alucinaciones que puedan confundir la realidad interna con la externa. Son conocidas por ser de “tradición oscura y secreta”, usadas principalmente en ritos de hechicería y para hacer daño a enemigos. Un delirógeno mexicano es el toloache o tolohuaxihuitl –Datura stramonium–.

Alucinógeno. Como su nombre indica, estas plantas producen alucinaciones. La quintaesencia de los alucinógenos es la mezcalina del peyote o la psilocibina de los hongos, además que ambas plantas son consideradas como sagradas por excelencia. 



Otra deliciosa razón por la que una mujer debería beber cerveza

En el estudio se analizaron los resultados de 200 000 mujeres que bebían cerveza, resultando en un menor riesgo de sufrir alguna fractura de cadera

Además de deliciosa, la cerveza es realmente saludable para quien la consume en medidas adecuadas. De acuerdo con un estudio realizado en el Centro Nacional de Evaluación de Riesgo de Osteoporosis, un vaso de cerveza diario previene el riesgo de padecer osteoporosis en caso de mujeres.

En el estudio se analizaron los resultados de 200 000 mujeres que bebían cerveza, resultando en un menor riesgo de sufrir alguna fractura de cadera y, en consecuencia, una mayor esperanza de vida. Esto se debe a que la bebida es rica en flavonoides, una hormona natural de reemplazo que reduce los sindromes premenopáusicos.Pros-And-Cons-Of-Drinking-Beer

El estudio, que se publicó en New England Journal of Medicine, explica que “Las mujeres que consistentemente se toman entre medio a un vaso por día de cerveza tienen menos discapacidad cognitiva como también menor degeneración en su función cognitiva en comparación a mujeres que no beben cerveza.”

 

 

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¿Y si la cerveza fuera el remedio para prevenir Alzheimer?

De acuerdo con un estudio realizado por la Asociación Española de Toxicología, el consumo de la cerveza es una fuente de ácido silícico, el cual reduce la presencia del aluminio.

Clásica y deliciosa, la cerveza es la bebida de excelencia para una tarde calurosa en fin de semana. Además las cervezas gozan de una numerosa cantidad de beneficios para el cuerpo –y la psique–; en especial las cervezas artesanales.

Inclusive, de acuerdo con un estudio realizado por la Asociación Española de Toxicología, el consumo de la cerveza es una fuente de ácido silícico, el cual reduce la presencia del aluminio que, al ser metal en un cuerpo humano, desencadena una neurotoxicidad.   

En este estudio se resaltó que la cerveza con alcohol y en dosis moderada alta parece influir sobre la toxicocinética del aluminio, disminuyendo la presencia de este metal en el tracto gastrointestinal y eliminarlo por completo a través de la excreción por la vía fetal. En consecuencia, la cerveza podría llegar a fungir un papel protector frente a la toxicidad del aluminio.

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Si bien el estudio se realizó en una población de ratones, los resultados obtenidos confirmaron que los niveles moderados altos de la cerveza en el cuerpo, reduce la absorción del aluminio en el tracto digestivo. En otras palabras, se trata de un factor preventivo de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer

Ante el contacto constante de factores tóxicos ambientales –como el aluminio, metales pesados, disolventes orgánicos–, el riesgo de contraer numerosas enfermedades neurodegenerativas es realmente alto. Principalmente desde el descubrimiento de la influencia predominante del aluminio en enfermedades tales como el Alzheimer, osteomalacia, anemia microcrítica, cirrosis, etcétera. Es decir, el aluminio ejerce una acción tóxica en el cuerpo, principalmente en el cerebro, contribuyendo al desarrollo de patologías; no obstante, de acuerdo con el estudio de la asociación española, la cerveza provee un método preventivo de esta neurotoxicidad y por tanto de la evolución de las enfermedades antes mencionadas.

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