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¿Por qué maúlla mucho un gato?

 La majestuosidad de los gatos ha hecho que sean considerados como dioses, guardianes de los muertos, depredadores y mascotas misteriosas; mientras que su elegancia ha logrado que perfilen en numerosas leyendas y mitos de diferentes culturas, como la egipcia, japonesa, china y escandinava. 

De acuerdo con un artículo publicado en Nature, el linaje de los gatos comenzó hace aproximadamente 130 000 años de cinco gatas salvajes, las cuales se asociaron al hombre en Medio Oriente hace unos 10 000 años. Supone entonces que los ancestros de los gatos domésticos fueron abandonando la vida semisalvaje en donde cazaban ratones, ratas y pájaros, para convivir con la especie humana y los roedores que habitaban en las comunidades humanas. Y el lugar donde pudo haber iniciado la domesticación felina fue la isla de Chipre, en Grecia, hace unos 9 500 años. 

Eventualmente, los egipcios representaron a estos animales como sagrados, emitiendo castigos severos por matar a uno de ellos. Bastet fue de hecho la diosa que se le representó con cabeza de gato, y a quien se le honraba al momificar cada gato que moría y la familia a la que pertenecía al afeitarse las cejas. Con el paso del tiempo, principalmente en la Edad Media, los gatos se asociaron con las brujas, al grado de que a veces se les quemaba vivos o los tiraban desde la cumbre de edificios altos durante las festividades; e inclusive se les culpó de transmitir la peste bubónica, provocando que fueran exterminados en pueblos y ciudades –contribuyendo a que se multiplicara la población de ratas–. 

En la actualidad, existen, por un lado, “patrones” católicos de los felinos, como por ejemplo San Antonio Abad, San Francisco de Asís o San Martín de Porres. Por otro, en Tíbet, los gatos son guardianes de reliquias y templos; principalmente por la especie siamesa que se desarrolla en esa cima del mundo. De hecho, los practicantes del budismo tibetano, consideran a esta especie como animal sagrado que merece ser venerado y mimado pues es un acompañante obituario y parte del subconsciente en el estado de meditación. 

Todo esto, y más, representa nuestro gato que suele preferir vagar en las esquinas de casa. Hay ocasiones en que tiene conductas ciertamente extrañas, como por ejemplo el maullar en exceso y constantemente. Dado que nosotros, humanos, no hablamos el mismo lenguaje de los gatos, necesitamos una especie de traductor que facilite esta información; por ello hemos reunido una serie de causas por las que un gato maúlla mucho: 

maullidos de gato

– Tiene dolor. Si un gato maúlla mucho, existe la posibilidad de que le duela algo. Revisa su cuerpo y comportamiento para descarte, en primer lugar, algún malestar o enfermedad. Si también hay signos de apatía, falta de apetito, poco movimiento, quejas al tocarlo o ha recibido un golpe en los últimos días, lo ideal es llevarlo al veterinario. 

– Sólo quiere saludar. Cuando un gato saluda efusivamente, puede ser que esté “saludando” cuando acabamos de llegar a casa, se está despertando de una siesta o simplemente nos hemos cruzado y se detiene a saludar. Dale un par de toquecitos entre las orejas para devolverle el saludo. 

– Tiene hambre. En ocasiones quiere comer algo en concreto y no se lo has dado, por tanto te persigue con maullidos por toda la casa; o incluso maúlla en frente de la puerta del refrigerador o de la alacena. 

– Quiere atención. Ya sea que están aburridos –porque quieren que jugar un rato, ser acariciados, sentarse junto o sobre nosotros, responder a su conversación, etcétera–. Hay ocasiones en que simplemente disfrutan de la compañía humana. 

– Necesitan salir, por lo que estarán maullando en frente de una puerta o ventana. O inclusive, sólo les gusta que las puertas estén abiertas aunque no quieran siquiera pasar. 

– Están en celo. 

 – Está estresado, principalmente durante la visita al veterinario. 

– Está enojado. Este es maullido característico de los gatos callejeros, principalmente cuando se siente muy amenazado y está dispuesto a atacar, a iniciar una pelea o salir huyendo. Las peleas entre gatos pueden ser muy violentas, e inclusive producir heridas graves. 

– No quiere estar solo. Está sufriendo de ansiedad por estar solo y no quiere estar “tanto tiempo solo”.  

– Está perdido. Cuando están en un sitio que desconocen o no reconocen, pueden maullar para avisar que están perdidos o encerrados en un cajón. 

– No puede estar donde le gusta estar. Principalmente porque se ha encontrado con obstáculos que no puede saltar o rodear, y le impiden tener acceso a su cama, comida o arenero. 

– Su arenero está sucio. Los gatos pueden ser extremadamente cuidadosos con la limpieza, por lo que si no les gusta cómo está su arena, te lo harán saber. 

– Quiere a su mamá –si es un cachorro–. Si te lo has encontrado, necesitas proporcionarle calor, leche especial o comida, y estimularlo para que pueda realizar sus necesidades fisiológicas. 

– Se siente viejo. Debes saber cómo darle el cariño y los cuidados que requiere un gato mayor. 

 

 

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