Comunidades indígenas luchan contra la siembra de soya transgénicas en Campeche y Yucatán

Las autoridades federales violan flagrantemente los principios de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Imagen principal: comunitariapress.wordpress.com

En 2012, Monsanto pidió autorizaciones para la siembra de soya transgénica en terrenos mexicanos, principalmente en los municipios campechanos de Champotón, Hecelchakán, Hopelchén, Tenabo, Calkiní, Escárcega, Carmen y Palizada. Frente a esto, los representantes de las comunidades y organizaciones mayas de Campeche presentaron al Juez Segundo de Distrito un oficio consignado sobre las irregularidades que se han dado en el proceso desde principios de la sentencia que amparó a las comunidades mayas. 

Pese a que la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación –SCJN– falló a favor de las comunidades indígenas mayas de Yucatán y Campeche de suspender el permiso por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Social, Pesca y Alimentación –SAGARPA–, las autoridades federales violaron el derecho a la consulta previa, libre, informada y culturalmente adecuada a las comunidades mayas de Yucatán y Campeche. 

Las comunidades y las organizaciones indígenas comentaron que las irregularidades en el proceso de consulta:

La falta de garantías de seguridad durante las sesiones del 30 de junio al 1 de julio en Hopelchén y Tenabo, “en las que se permitió la entrada a la sesión de más de 100 agricultores no indígenas favorables a la siembra de soya genéticamente modificada”;

la falta de imparcialidad de las autoridades encargadas de realizar la consulta, como la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados –CIBIOGEM–;

y la ilegalidad del proceso efectuado en la comunidad de Vicente Guerrero, en donde CIBIOGEM realizó varias reuniones deliberativas sin la presencia de las autoridades tradicionales ni de la mayoría de la población sobre la siembra de soya transgénica a pesar de que no está permitida.

De hecho, la Misión de Observación de la Consulta Indígena Maya, desde mediados de julio han notado diversas irregularidades hacia comunidades indígenas de la península de Yucatán. Las autoridades federales violan flagrantemente los principios de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

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Por esta razón, en palabras del Colectivo Apícola de los Chenes y Ma OGM, las comunidades indígenas solicitan que: 

[E]l Juez tiene la obligación inmediata de iniciar el procedimiento de inejecución de sentencia, requerir información a las autoridades encargadas de realizar la consulta, entre otras las distintas videograbaciones que han sido tomadas por los representantes de CIBIOGEM, y en su caso, establecer las sanciones correspondientes para las autoridades responsables encargadas tanto de verificar que no se siembre la soya transgénica, como de efectuar el proceso de consulta en los términos señalados por la Corte.

Los productos de OGM y Monsanto están relacionados con numerosos problemas ambientales, enfermedades y mutaciones. Estos organismos son principalmente químicos que han impactado en la salud de las personas que los consumen, resultando en enfermedades como el cáncer, desordenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes, problemas de hígado, malformaciones –microcefaleas asociadas con el virus de Zika–; y en destrucciones de hábitats naturales. 

De acuerdo con la FAO, “activistas inquietos por la liberación de OMG en la biosfera han destruido parcelas experimentales al menos en cuatro continentes”. Y pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales para detener las consecuencias devastadoras, los productos de Monsanto continúan fabricándose y expandiéndose por el mundo; tales como Dioxin, Glifosato, PCB, entre los más conocidos.

 

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Vaquita, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983).

Autor: Andrea Tapia García

Vaquita (Phoecena sinus), mejor conocida como vaquita marina. Es una especie endémica del Golfo de California que actualmente se encuentra en peligro crítico de extinción con una población cercana a los 30 individuos. ¿Cómo fue que esta especie llegó a este punto?

El Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés, es uno de los mares biológicamente mas ricos y productivos en todo el mundo. Su riqueza ecológica y alta productividad, ha hecho que las actividades económicas aumentaran constantemente a lo largo del Golfo, convirtiéndolo en una región económicamente activa y causando un crecimiento incontrolado de la población (Urban, Rojas, Guerrero, Jaramillo & Findley, 2005).

Este mar es el hogar de cerca de 43 especies de mamíferos marinos, incluida la endémica vaquita. Debido a las diversas e insostenibles actividades humanas, como lo son la pesca, turismo, contaminación y cambio climático; los mamíferos marinos de esta área han sufrido diversas amenazas, logrando disminuir sus poblaciones, en algunos casos a un nivel crítico (Arrellano, Torreblanca & Smith, 2014).

Actualmente la vaquita es el cetáceo más amenazado en todo el mundo. Siendo la causa principal son las capturas incidentales en redes de pesca (Rohr, 2016). Durante las actividades pesqueras, los mamíferos marinos son capturados y mueren. Esto es conocido como captura incidental; y representa un problema para muchas especies de cetáceos alrededor del mundo (Danemann & Ezcurra 2007).

El poner en riesgo a esta especie, nos lleva a cuestionarnos ¿Qué se hizo bien?, ¿qué fue lo que faltó?, ¿queda algo más por hacer?. A partir de estas y otras preguntas, se tratará de dar un panorama sobre el porqué esta especie se encuentra al borde de la extinción.

La vaquita (P. sinus), es el cetáceo más pequeño de todo el mundo con un tamaño cerca de los 140 cm. De acuerdo a Norris y Mc Farland (1958; citados por Urban et al. 2005), su distribución se encuentra limitada a la parte Norte del Golfo de California. Suelen estar en grupos pequeños o solitarios y se calcula una vida media de 20 años, con una reproducción de un individuo cada 2 años. Aunque la edad de madurez sexual ha sido difícil de estimar, se cree que maduran alrededor de los 5 años (Mateos, 2017; Brownell & Robert. 1983; Rohr, 2016; Urban et al. 2005).

La vaquita comparte aguas con un pez conocido como totoaba, también endémico de la región. La vejiga de este pez, al que se le atribuyen capacidades afrodisiacas y medicinales, puede venderse en Asia con un precio que llega alcanzar hasta los 60 mil dólares, consumiéndose principalmente en China (El Universal, 2017). Desde el año de 1942, la pesca furtiva y el tráfico para su vejiga han provocado una pesca incontrolada e ilegal, involucrando tanto a pescadores mexicanos como traficantes estadunidenses (Brownell & Robert. 1983).

El primer reporte registrado de vaquita en una red de pesca data del año 1961 por Norris y Prescott. La captura incidental por las flotas pesqueras en la década de 1970, estaba en el rango de decenas a cientos de vaquitas (Brownell & Robert. 1983). En el año 1975, se declaró la veda permanente para la totoaba; sin embargo, la pesca con redes de enmalle siguieron operando.

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983). Se contrató personal profesional en áreas protegidas y se desarrolló un plan de manejo (Arrellano et al. 2014). A pesar de esto, las pescas incidentales, no se detuvieron, teniendo un rango de muerte de 32 vaquitas por año (Brownell & Robert. 1983).

En 1993, el Alto Golfo de California y el Río Colorado, son decretados Reserva de la Biosfera. El gobierno especifica la protección legal de la vaquita, complementando las regulaciones de la reserva. Al observar que la población seguía disminuyendo, se realizaron estudios de población que demostraron que el área protegida no coincidía con su distribución. Además, la zona de reserva no contaba con los señalamientos adecuados para la prohibición de pesca.

La International Whale Commission (IWC) basándose en un estudio con una mortalidad de entre 39 y 84 vaquitas en 1995 (D’Agrossa et al, 2000), propuso el cierre de la pesquería de totoaba. Se necesitaba reconsiderar los permisos de pesca, realizar acciones para detener el comercio ilegal de totoaba y desarrollar un plan de protección a largo plazo para la vaquita. En dicho plan necesitaba incluirse educación y alternativas para pescadores, así como acciones de monitoreo (Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita marina [CIRVA], 2014). De no ponerse en marcha, calcularon que la población bajaría durante los siguientes 15 años a 50 individuos (Urban et al. 2005).

En la década de los 90 la gestión de áreas litorales se basaba en un modelo integrador, donde se tomaba en cuenta el desarrollo sostenible junto con la participación pública (Pérez C. 2014). Si se observa el caso de la reserva de Cabo Pulmo en Baja California, resulta evidente que para que un plan de manejo sea exitoso, debe haber una implementación de las acciones por parte del gobierno y las personas afectadas por dicho manejo (Olsen et al 1999).

En el caso del Mar de Cortés, se prohibieron las redes de enmalle, pero sin dar una solución a los pescadores. Los pescadores locales argumentaron que las nuevas redes eran insuficientes para mantenerse y que mientras no se diera una solución eficaz, seguirían utilizando redes de enmalle (CIRVA, 2014).

La CIRVA sostuvo que debido a la falta de medidas eficaces para controlar la pesca, las vaquitas habían seguido un rápido camino a la extinción y que para detenerlo se debían retirar todas las redes de enmalle. (CIRVA, 2014). Después de que Omar Vidal, director de la WWF, comentara que las redes de enmalle eran la razón por la que la población de vaquitas se encontraba encolapso, la SEMARNAT (Secretaria de Medio Ambiente y de Recursos Naturales), comenzó a trabajar en una alternativa para sustituir este tipo de redes, trabajo que hasta la fecha sigue inconcluso. (Zamarrón, 2016).

A pesar de las advertencias, el gobierno Mexicano no realizó las acciones necesarias. Inclusive la IWC afirmó que si el gobierno hubiera seguido las recomendaciones, la vaquita probablemente no se encontraría en esta situación. (CIRVA, 2014). No fue hasta el año 2012, que se realizaron los primeros esfuerzos reales para detener el comercio ilegal (CIRVA,2014). A pesar de los esfuerzos en patrullar las zonas y hacer cumplir las normas, el proceso judicial es descuidado y no se logran las condenas establecidas. Consecuentemente, el comercio ilegal no ha podido ser detenido (Méndez E. 2017). En este punto, el retirar las redes de enmalle era insuficiente, se necesitaba prohibir todo tipo de pesca en la zona (CIRVA, 2014).

Debido a los pocos avances logrados, en el año 2016 se lanzó una iniciativa, donde se buscaba considerar la pesca de totoaba como un delito grave y sin derecho a fianza, con la finalidad de cesar con las redes de pesca de manera definitiva. Actualmente esta iniciativa sigue en proceso de revisión. (Garduño J., 2017).

De acuerdo a la CIRVA en noviembre de 2016 quedaban 30 individuos. Al no poder parar la caza ilegal y al borde de la extinción, científicos han propuesto capturar especímenes y colocarlos en un corral marino. Junto con ayuda de delfines entrenados por parte la marina de EUA, se buscaría localizar los individuos para transferirlos a un estanque temporal, construido dentro de su hábitat.

Sin embargo, aunque este plan pudiera llevarse a cabo, los científicos ven poco probable que la reproducción en cautiverio, pudiera restaurar la población. Este plan de manejo, representa una última alternativa, para evitar la extinción de la vaquita, que requeriría de grandes esfuerzos de manera continua, durante décadas (Mendez E., 2017).

Este caso de pérdida de biodiversidad debido al comercio y el tráfico ilegal, la falta de comunicación entre sociedad y gobierno, y la falta de acciones por parte del gobierno Mexicano, Estadunidense y Chino; deberá tomarse como referencia para poder realizar planes de manejo completos, eficaces e integradores. Se debe ayudar a la gente a ver en una perspectiva diferente. Informarlos, entender sus problemas y entre todos buscar una solución. Sólo de esta manera, los recursos marinos podrán ser aprovechados de manera sostenible; y la conservación y el manejo de recursos, podrán ir de la mano.



¿La alteración en el genoma de las plantas brindará estabilidad a la agricultura ecosustentable?

Para Tester, usar tierras arenosas, agua de mar y una revolución en el genoma de las plantas, ayudará a desarrollar nuevas técnicas que contribuyan a una nueva agricultura global y ecosustentable.

“Imagina un escenario en donde los campos de cultivo, de cebada, quinoa o arroz, puedan crecer en condiciones similares a las de un desierto, con poca calidad de suelo o tierras marginales y estériles”, son las palabras de Mark Tester, profesor de Ciencia de las plantas. Su visión es brindar un futuro estable y comprometedor a la agricultura ecosustentable mediante cultivo básico, irrigado con agua salobre, y así producir la suficiente cantidad de alimentos nutritivos para la población mundial. 

Tester, con la pasión de mejorar el planeta, diseñó y creó el Plan Accelerator en la Universidad de Adelaide en Australia, la cual facilita a los científicos tanto a crecer y observar miles de especies vegetales tomando en consideración los factores genéticos y ambientales que puedan influir la productividad y la salud. Mediante el uso de tecnologías genómicas y genéticas, Tester busca manipular sus genes para proveerles la habilidad de proliferar en zonas marginales con poca condición salina. 

Actualmente se dedica a tres áreas principales para alcanzar su objetivo:  

Primero, deseamos incrementar la tolerancia a la salinidad de zonas de cultivo comunes y difíciles. Por ejemplo, recientemente identificamos un loci –lugar geométrico– genético clave que es responsable del aumento a la tolerancia de sal en diferentes cadenas de cebada y arroz. Segundo, deseamos domesticar a las plantas tolerantes a la sal para que proliferen y se reproduzcan en campos altos aún con condiciones extremas. Recientamente pudimos encontrar la primera secuencia de alta calidad del genoma de la quinoa; y nuestros resultados nos ayudaron a comprender cómo las plantas crecen, maduran y producen semillas, permitiéndonos crear una planta de quinoa altamente productiva y resiliente.

Una vez que se logren estos dos objetivos, Tester planea continuar con un cultivo de irrigación con agua parcialmente desalinada a un costo económicamente viable: “Mucha de la comida del mundo se produce actualmente mediante la irrigación de agua fresca. Esto es completamente poco sustentable, principalmente porque brinda mayores retos ante el cambio climático y el calentamiento de la Tierra. Esta confianza en la irrigación es un gigante durmiente en un cuarto. Es indispensable que trabajemos en una solución para esto.”

Para Tester, usar tierras arenosas, agua de mar y una revolución en el genoma de las plantas, ayudará a desarrollar nuevas técnicas que contribuyan a una nueva agricultura global y ecosustentable. 

 



¿Qué necesitas saber del solsticio de verano, el día más largo del año?

Esta fecha es considerada el día de máxima energía, de esplendor de la naturaleza.

El 21 de junio del 2017 a las 4h24 comenzará el solsticio de verano en el hemisferio norte y el solsticio de invierno en el hemisferio sur. Se trata del momento en que el Sol alcanzará su más alto grado de declinación norte –+23º 27’–, marcando el día más largo y luminoso del año en el norte –y la noche más larga en el sur–. Se le asume al solsticio la entrada del Sol a la constelación de Cáncer, dando inicio al verano y al invierno. 

Esta fecha es considerada el día de máxima energía, de esplendor de la naturaleza. Hay culturas y antiguas civilizaciones que festejaban este día debido a su asociación con la fertilidad, la cosecha, la fruición de siembra, el cenit de la vida espiritual. Curiosamente se entrelaza este día con las celebraciones paganas de Midsummer y la fiesta de San Juan, las cuales se realizan mediante un rito para “dar más fuerza al sol”  mediante hogueras. Simbólicamente, el fuego para estas fiestas tiene una función de purificación en las personas que lo contemplan. 

Al conservar y maximizar la energía del sol, no sólo se permite eficientar los procesos de agricultura, también se mejoran los ciclos de sueño y de estabilidad emocional. En otras palabras, es una oportunidad para la conciencia de las fuerzas entre la naturaleza y la humanidad, el cosmos y la vida. 

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Las semillas de Monsanto en tierras mayas

La negligencia gubernamental no sólo ha provocado el abandono del territorio forestal, también ha desplazado a las comunidades mayas por colonos extranjeros con maquinarias, venenos agrícolas y semillas transgénicas de Monsanto y Dupont.

Permisos de cultivos transgénicos, esquemas de agricultura industrial intensiva –agricultura por contrato–, deforestación, degradación de suelos y severos daños ambientales, peligro para el sustento de familias de escasos recursos que dependen de la producción de productos del bosque –madera, resinas, guano, pimienta, carbón, miel, etcétera–…  Estas son las principales afectaciones sobre ejidos, comunidades indígenas y la selva misma de la región maya. Los responsables: el gobierno federal. 

De acuerdo con la investigación de Raúl Benet, biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM– y doctor en Desarrollo Rural por la UAM Xochimilco y de Ecología por la UNAM, diversas dependencias del gobierno federal ha promovido la siembra de organismos genéticamente modificados, dificultando el manejo sustentable del bosque en la región. De hecho, comenta que:

[L]a lentitud o franca negativa en la liberación de permisos que establezcan claras reglas para el manejo del bosque, aunada a interminables trámites y a todo tipo de trabas burocráticas de diversas dependencias para el aprovechamiento forestal, promueve ilegalidad, fomenta el cambio de uso de suelo forestal a agrícola y ganadero y propicia el abandono del territorio forestal.

Y es que esta negligencia gubernamental no sólo ha provocado el abandono del territorio forestal, también ha desplazado a las comunidades mayas por colonos extranjeros –conocidos como Menonitas– con maquinarias, venenos agrícolas y semillas transgénicas de Monsanto y Dupont. Según los integrantes de las comunidades indígenas en la Península de Yucatán, la agricultura industrial de soya transgénica ha provocado la desaparición de 35 mil hectáreas de selva y miles de apiarios; por ejemplo, entre 2005 y 2015, en Hopelchén se perdieron 59 mil hectáreas de selva a causa de los mismos cultivos industriales. 

Actualmente, la Sagarpa y Semarnat se han encargado de promover la siembra de soya transgénica de Monsanto en 253 mil 500 hectáreas en varios estados del país. Frente a esto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación –SCJN– suspendió la autorización federal de que la Sagarpa pudiera realizar tales siembras, después de que las comunidades indígenas presentaran una inconformidad, y ordenó que se realiza una consulta a las comunidades indígenas sobre la siembra de soya transgénica. Sin embargo, las presiones de funcionarios federales sobre las comunidades indígenas continuaron, principalmente del Delegado de la Sagarpa en Campeche y de personeros de Monsanto, quienes usaron argumentos del Dr. Yuri Peña, promotor de tecnologías transgénicas y coordinador del Consejo Consultivo Científico de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados de la Sagarpa, como: “libérense de los miedos: los europeos, que no son gente tan educada como creemos, sino también ignorantes, tuvieron temor a la palabra transgénico y por eso los rechazaron. Pero ellos tienen mucha lana para pagar cosas orgánicas, nosotros no.”

siembra monsanto en yucatan

Pese a la pérdida de áreas verdes en México –alrededor de 200 mil hectáreas de bosque al año–, el gobierno mexicano continúa apoyando esquemas de agricultura industrial y ganadería extensiva y altamente tecnificada. Inclusive, menciona Benet, esto también ha impactado en otras actividades productivas de tipo orgánico como la apicultura: 

Por la naturaleza de la actividad apícola, en la que las abejas al libar el néctar toman el polen de las flores de las plantas aledañas a su colmena, la miel puede contaminarse con polen proveniente de plantas genéticamente modificadas si es que hay presencia de este tipo de cultivos en la zona en la que se encuentran las colmenas. Este polen transgénico puede desplazarse por decenas de kilómetros bajo determinadas condiciones climáticas y contaminar regiones distantes.

Cabe mencionar que la Península de Yucatán genera alrededor del 40 por ciento de la producción nacional de miel, el cual es prácticamente el 90 por ciento de la cantidad exportada. Por lo que la siembra de Organismos Genéticamente Modificados –OGM– en la región yucateca representa un riesgo significativo para las familias que dependen de esta actividad para su supervivencia. De hecho, el Supremo Tribunal de la Unión Europea del 6 de septiembre de 2011 falló en no comercializar productos de Yucatán que se elaboren a partir de OGM, como la miel que contenga trazas de polen transgénico. 

En conclusión, las trabas del gobierno federal frente al manejo forestal sustentable con el fin de promover tecnologías y modelos agropecuarios que perjudiciales tanto al medio ambiente como a las comunidades, sólo ha provocado que la biodiversidad del país se vaya mermando dejándonos sin herencia ni recuerdos. 

siembra monsanto en yucatan
La Jornada


La soya OGM es pésima para la apicultura en México

La producción de miel en México peligra debido al polen recogido de cultivos de soya genéticamente modificada.

Las implicaciones de los organismos genéticamente modificados sin mucho más vastas y más impredecibles de lo que cualquiera pensaría. Estos organismos rara vez se quedan quietos, como hemos visto en casos donde agricultores orgánicos han encontrado cosechas cruzadas con OGM. El polen tiene muchas maneras de moverse y llegar a distintos lugares, incluyendo la miel de abeja.

Un nuevo estudio publicado en Scientific Reports reportó malas noticias para los apicultores en México. Como sabemos, México es el cuarto productor más grande de miel en el mundo, pero tristemente su subsistencia podría estar amenazada por la soya OGM, la cual encuentra su camino hacia la miel vía el polen. El problema con esto es que la miel genéticamente modificada no es aceptada para la exportación en Europa y sólo puede venderse a precios substancialmente reducidos, si es que puede venderse del todo.

Los científicos del Instituto de Investigaciones Tropicales del Smithsonian encontraron que los cultivos de soya OGM provienen de Yucatán. “La colonias de abejas actúan como indicadores ambientales extremadamente sensibles”, apuntó el líder investigador David Roubik. “Las abejas de una sola colonia pueden recoger recursos de polen y néctar de flores en un área de 200 kilómetros cuadrados. Las implicaciones sociales en este cambio de estatus de la miel podrían tener profundas implicaciones para la apicultura en general”.

Los investigadores enfatizan que todo el polen de soya viene de cultivos que han sido aprobados para el consumo humano, sin embargo estos descubrimientos son un ejemplo más de como el OGM puede viajar a través del ambiente de maneras impredecibles. Y, para decirlo distinto, nadie quiere miel genéticamente modificada.

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