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Sobre el azúcar y la salud mental infantil

De acuerdo con una encuesta realizada por el gobierno de Estados Unidos, 1 de cada 10 niños padece de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en ese país, lo cual representa un aumento del 22 por ciento desde 2003 ( datos de una encuesta del gobierno realizada en el 2010) y dos tercios de los niños diagnosticados con TDAH en Estados Unidos, están tomando algún tipo de medicamento farmacológico, cuyos efectos secundarios son, en muchos casos, peores que la enfermedad. En México existen alrededor de 33.5 millones de niñas y niños, de los cuales 10.5 M son menores de 5 años, y 23M se encuentran entre los 5 y los 14 años ( cifras redondeadas). Los estudios reportan que entre el 14 y el 20% de este sector poblacional sufre de trastornos de la salud mental, de los cuales el 7% son severos.De acuerdo con lo dicho en 2014 por María Elena Medina Mora, directora general del Instituto Nacional de Psiquiatría, las enfermedades mentales en nuestro país van en aumento. En términos de lo que pasa con los trastornos mentales en el mundo, México está un poco arriba de la media, pero, según esta investigadora, el problema en México no es tanto cuántos enfermos hay, sino cómo están creciendo estos trastornos en las generaciones jóvenes.

Por supuesto que los trastornos mentales son padecimientos multifactoriales: aspectos psicosociales, socioeconómicos y nutricionales, por sólo mencionar algunos, intervienen en el origen y evolución de dichos trastornos. Sin embargo, vale la pena destacar el papel del consumo de azúcar como factor que contribuye notoriamente a este tipo de alteraciones. Y esto por varios motivos:

– Usualmente hemos considerado al azúcar como una sustancia inofensiva.

– En el caso de los niños se promueve el consumo del azúcar (alimentos endulzados) y se asocia con el afecto: “ para decir te quiero, te doy algo dulce”.

– El consumo de azúcar se ha incrementado continuamente, llegando a niveles muy altos en numerosos países en las últimas décadas.

-Hoy sabemos que el azúcar genera inflamación crónica, incrementa la oxidación y produce efectos importantes e indeseables en la bioquímica cerebral, generando fácilmente comportamientos de consumo compulsivos.

– El azúcar ha sido puesta, en la última década, en el centro de la polémica en torno a las causas de la pandemia del síndrome metabólico, que incluye las patologías crónico degenerativas más frecuentes de la actualidad, a saber: sobrepeso y obesidad, cardiopatías, hipertensión, diabetes, hígado graso, elevación de los niveles de colesterol y de triglicéridos y daño renal, entre otras, pero también ha sido caracterizado como un alimento que genera comportamientos adictivos y alteraciones emocionales.

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– El azúcar por sí sola, genera trastornos cognitivos, así lo afirma, por ejemplo, la Dra. Raquel Burrows, médico cirujano con especialidad en Pediatría y Endocrinología Infantil, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile (INTA) y jefe del Programa Clínico de Obesidad Infantil de dicho instituto. La evidencia científica ha demostrado que la fructosa, comenta la Dra. Burrows, “altera las estructuras cerebrales que tienen que ver con la memoria y el aprendizaje, que están en una zona que se llama hipocampo. Por lo tanto a igualdad de coeficiente intelectual, un niño que consume fructosa [el azúcar se compone de glucosa y fructosa] en forma diaria, no va a rendir igual que un niño que no lo hace” (1).

– El azúcar no sólo es perjudicial por sí misma, sino que desplaza a los alimentos verdaderos , contribuyendo enormemente a una insuficiente ingesta de nutrientes esenciales para la salud.

– Existe evidencia sólida de que el alto consumo de azúcar es un factor independiente en la producción de trastornos mentales en niños y adolescentes ( también en adultos).

DIVERSOS ESTUDIOS CONFIRMAN LA CONEXIÓN ENTRE EL CONSUMO DE AZÚCAR Y TRASTORNOS EMOCIONALES EN LOS NIÑOS.

Para el caso de la población infantil, en los años recientes varios estudios han encontrado una asociación entre el consumo del azúcar y diversos disturbios emocionales en los niños.

Mencionemos , en primer lugar, un trabajo realizado analizando información generada en Alemania por un amplio estudio sobre salud infantil y alimentación realizado durante 10 años en dicho país. Durante esos 10 años se recolectó información sobre la alimentación de 3437 de los participantes. Sobre la base de esta información se han realizado numerosos estudios posteriores. Uno de ellos se dedicó a investigar la correlación entre los datos sobre la dieta de los niños y problemas de comportamiento y alteraciones emocionales (reportadas por los padres), tomando en cuenta los datos del último año del estudio. En las conclusiones de este trabajo los autores señalaron que el consumo incrementado de productos con alto contenido de azúcar y una dieta de mala calidad, se asociaba con mayor presencia de alteraciones emocionales en los niños (2).

Vale la pena mencionar otro amplio estudio que también reportó una correlación entre el consumo de azúcar en los niños y alteraciones del comportamiento. Este estudio fue concebido y dirigido por dos investigadores, Adriennne O´Neil y Felice N Jacka, del Centro de Investigación Estratégica en Innovación y Tratamiento Clínico en Salud Mental y Física de la Facultad de Medicina, de la Universidad de Deakin, en Australia (3).

Para la realización del estudio los autores eligieron mediante una amplia búsqueda en bases de datos 1255 resúmenes de artículos sobre el tema y después de sucesivas valoraciones metodológicas 22 artículos fueron seleccionados y revisados sus textos completos. Finalmente sólo 12 cubrieron los criterios adecuados para ser incluidos en el estudio, con una duración que iba de 2 a 4 años y que de conjunto englobaban a 82779 participantes, con edades entre 4.5 y 18 años, de varios países (Alemania, Estados Unidos, Canadá, China , Reino Unido y Noruega).

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Se encontraron pruebas de una relación significativa, entre patrones dietéticos poco saludables y alteraciones de la salud mental en niños y adolescentes. Los autores comentaron que habían observado una tendencia constante: la existencia de una relación entre una dieta de buena calidad y una mejor salud mental, aunque en algunos casos la correlación opuesta ( mala alimentación/ enfermedad mental) no se veía confirmada.

A pesar de las variaciones que pueden existir de un país a otro, los autores señalan , que una dieta poco saludable es aquella que incluye alta cantidad de grasas saturadas, carbohidratos refinados y alimentos procesados, mientras que una dieta saludable se caracteriza por una alta ingesta de alimentos ricos en nutrientes, incluyendo todo tipo de vegetales y frutas, pescado, y diversos grupos de alimentos comúnmente reconocido por ser saludables.

Este estudio resulta importante por varios motivos:

1)Por primera ves , un amplio estudio de revisión de la literatura internacional demuestra la correlación entre mala calidad de la dieta y alteraciones emocionales endógenas en los niños y adolescentes. Los investigadores señalaron que a la fecha, gran parte de las revisiones sobre los artículos publicados alrededor de este tema, en el caso de los niños, se han centrado en demostrar la correlación entre mala dieta y conductas externas alteradas, particularmente síntomas de déficit de atención e hiperactividad. Sin embargo, la correlación entre la calidad de la dieta y la presencia de alteraciones emocionales internas como depresión, bajo estado de ánimo o ansiedad, casi no ha sido objeto de revisiones amplias. Los autores comentan que hasta donde ellos tienen noticia su estudio es el primero que se ocupa de una revisión sistemática de la literatura respecto de esta temática.

2) Al tratarse de una amplia revisión de la literatura internacional, el estudio resume la situación prevalente en diversos países e incluye una extensa muestra poblacional.

3) El estudio demuestra, con sólidas bases, la correlación entre una dieta de baja calidad y alteraciones emocionales internas en los niños y adolescentes, como depresión, ansiedad y bajo estado de ánimo.

4.) Al reunir diferentes trabajos, esta investigación contribuye también a ofrecer un panorama de los conocimientos actuales sobre la manera como una dieta de mala calidad puede afectar el estado emocional. Los autores mencionan los siguientes mecanismos:

Deficiencia de nutrientes que ha sido asociada con alteraciones de la salud mental: la deficiencia de zinc, ácido fólico y magnesio ha sido asociada con depresión, mientras que la deficiencia de omega 3 se ha correlacionado con ansiedad.

– Una dieta de mala calidad incrementa la inflamación silenciosa, lo cual a su ves se ha asociado con deterioro de la salud mental,

– Una dieta de baja calidad se asocia con oxidación , misma que también se ha correlacionado con propensión a problemas emocionales,

– La oxidación y la inflamación crónicas promovidas por una mala dieta , generan disturbios del sistema inmunológico, lo cual también se asocia con alteraciones del estado de ánimo y depresión,

– En estudios con animales se ha demostrado que una dieta rica en grasas saturadas y azúcar se ha correlacionado con la alteración de la síntesis de proteínas que son importantes para el desarrollo cerebral y/o para el desempeño de diversas funciones cerebrales, una reducción de la plasticidad neurológica, alteraciones cognitivas, y deterioro de la memoria y el aprendizaje.

Mencionemos, por ultimo , otro amplio estudio, en el cual se demostró la correlación entre una dieta de mala calidad y el déficit de atención en los niños.

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El síndrome de déficit de atención e hiperactividad, se caracteriza por incapacidad para centrar la atención, comportamiento impulsivo e hiperactividad y constituye el desorden de salud mental más común en los infantes hoy en día.

Este estudio , realizado por un grupo de investigadores de Alemania y de Austria, incluyó 9428 niños y adolescentes alemanes, se basó en los datos recabados por un amplio estudio alemán sobre la salud y los hábitos de vida de la población infantil en Alemania.

En las conclusiones de su artículo los investigadores mencionaron que: una pobre calidad nutricional en la dieta (elevado consumo de grasa saturada y de azúcar), una alta ingesta calórica y una elevada exposición a la televisión , parecen estar directamente asociadas con una mayor presencia de síntomas de déficit de atención e hiperactividad y que esta correlación es más marcada en las adolecentes. Además encontraron que los infantes con mayor prevalencia de dicho padecimiento tienden a tener menos actividades deportivas.

En referencia a la alimentación el estudio reportó algunas precisiones muy interesantes:

1. Una estrecha correlación positiva entre el consumo de bebidas comerciales (la principal fuente de azúcar en la dieta moderna) y síntomas de déficit de atención e hiperactividad.

2. Encontraron una asociación clara entre mayor consumo de grasa saturada y de azúcar con el síndrome de déficit de atención e hiperactividad, pero no se presentaba dicha correlación con alta ingesta de alimentos saludables, lo cual explica la asociación entre la obesidad y dicho síndrome.

3. Esta correlación ( obesidad/ síndrome de déficit de atención e hiperactividad) era más notoria en el caso de las niñas, lo cual puede ser debido a que son sometidas a mayor presión familiar y social para que bajen de peso, lo cual a su ves puede agravar los desequilibrios emocionales y mentales.

En las conclusiones de su estudio, los autores señalan que el consumo de una dieta de mala calidad y la exposición a la televisión y a los juegos digitales tienen una correlación directa con mayor presencia de déficit de atención e hiperactividad, con independencia de otras variables como sexo, edad, peso, estatus económico y tabaquismo secundario (4).

En las últimas décadas hemos asistido a un aumento galopante de los trastornos emocionales y del comportamiento en los niños. Está clarísimo que una alimentación de mala calidad, en la cual destaca el alto consumo de azúcar, juega un papel importante en dicho incremento. Así que antes de aceptar la medicación psiquiátrica para tratar estos trastornos en sus hijos, es aconsejable intentar un tratamiento basado en mejorar los hábitos de alimentación y de vida de nuestros niños y muy particularmente, retirar el azúcar de su dieta.

BIBLIOGRAFÍA.

1. http://www.uchile.cl/noticias/112531/ninos-sin-azucar-adios-al-consumo-dulce 2. Ann Nutr Metab. 2012 Jun 1;60(4):247-256, Food Intake, Diet Quality and Behavioral Problems in Children: Results from the GINI-plus/LISA-plus Studies, Kohlboeck G, Sausenthaler S, Standl M, Koletzko S, Bauer CP, von Berg A, Berdel D, Krämer U, Schaaf B, Lehmann I, Herbarth O,Heinrich J.

3. Am J Public Health. 2014 October; Relationship Between

Diet and Mental Health in Children and Adolescents: A Systematic Review Adrienne O’Neil, Shae E. Quirk, , Siobhan Housden, Sharon L. Brennan, Lana J. Williams, Julie A. Pasco, Michael BerkPhD, and Felice N. Jacka.

4. PLoS One. 2012; 7(11),Published online 2012 Nov 14. Association of Symptoms of Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder with Physical Activity, Media Time, and Food Intake in Children and Adolescents, Andreas W. A. van Egmond-Fröhlich,1 Daniel Weghuber,2 and Martina de Zwaan.

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