“La vida inútil de tu smartphone”, Greenpeace MX

Un smartphone ¿inútil? Imposible. Se contrapondría a su propia definición de teléfono inteligente. ¿Y las aplicaciones que tanto facilitan la vida? ¿y el mundo que pone a tu alcance con un botón de encendió?, por eso todos quieren uno.

Es cierto, quizá hoy, tu teléfono sea el mejor, el más Smart, la pregunta es ¿por cuánto tiempo? ¿Habrá llegado mañana al término de su vida útil? Probablemente sí, porque fue creado en la era de la obsolescencia programada. 

La obsolescencia programada no es otra cosa que una estrategia comercial para vender más. Los fabricantes programan el fin de la vida útil de un producto o servicio, de tal forma que tras un periodo de tiempo, el producto queda rebasado por otro mejor, o inservible. Una práctica que te obliga a comprar un nuevo producto.

De acuerdo con la Unidad de Inteligencia Competitiva, cada Smartphone tiene un periodo de uso de sólo dos años y aunque éste siga funcionando, es reemplazado. Esto tiene un impacto ambiental crítico.

En la actualidad hay 80 millones de Smartphones en México, cada uno de estos podría ser reemplazado por otro nuevo en un corto tiempo ¿qué significa eso?

* Demanda de recursos energético para la fabricación de los nuevos productos: el crecimiento continuo en el número de aparatos electrónicos por persona afecta la demanda energética total a causa del continuo crecimiento de ellos en la mayoría de los países.

Sólo en 2013, 1.8 mil millones de teléfonos móviles fueron vendidos en todo el mundo y en 2014 se presumía que las ventas de los aparatos más populares (celulares, tabletas y PCs) crecería 6% hasta casi 2.5 millones de productos. En todas las compañías de electrónicos el mayor impacto energético ocurre durante sus procesos de manufactura, dividida a través de varias cadenas de proveedores. Un estimado nos muestra que los celulares, por sí solos, producirán 122 megatoneladas de C02 (más de lo que produciría un país como Bélgica) para 2017, más del 60 por ciento provienen de sus procesos de producción. (El camino hacia una electrónica más verde (GreenGadget), Greenpeace.

* Medio ambiente y personas frente a una amenaza latente por el contacto con los productos químicos utilizados durante la producción de cada celular: se trata de sustancias tóxicas que con el paso del tiempo ingresan en el ecosistema y que pueden amenazar la vida de distintas especies, incluyendo por supuesto, la humana. Algunas de las sustancias tóxicas que pueden contener los Smartphones son PVC, ftalatos, retardantes de flama, berilio. La presencia de Poli Cloruro de Vinilio (PVC), plástico y retardantes al fuego, BFR, provoca la pérdida de dioxinas tóxicas, cuando los desechos son quemados.

Otros ejemplos de químicos peligrosos utilizados normalmente en productos electrónicos que también provocan una serie de problemas a nivel ambiental y de salud humana son los Ftalatos, ampliamente usados como suavizante para PVC y sobresalen del plástico continuamente. Algunos son clasificados como “tóxicos para la reproducción” y son conocidos como disruptores hormonales y el trióxido de antimonio está reconocido como un posible agente cancerígeno para el ser humano; la exposición en alta cantidad en el ambiente de trabajo, como polvos o humos, puede llevar a severos problemas en la piel y otros efectos sobre la salud.

* Millones de futuros desechos electrónicos contaminando el medio ambiente. México es el tercer país que más residuos electrónicos genera en América Latina. En 2014 se generaron un millón de toneladas de desechos electrónicos (aunque no todos son celulares).

Según un estudio de la Universidad de las Naciones Unidas se genera 8.2kg de residuos electrónicos por persona por año en el país, atrás de Chile (9.9kg) y Uruguay (9.5kg) y el Instituto Nacional de Ecología (INE) de México estima que los residuos electrónicos se incrementan 3% cada año.

¿A dónde vamos con todo esto? Según el actual modelo de producción y de consumo, es decir, la durabilidad de nuestros productos y el ritmo con el que los reemplazamos no es tan inteligente. Incluso si los aparatos electrónicos se produjeran más eficazmente –usando una proporción mayor de energía renovable, con un reciclaje total de desperdicios electrónicos que asegurara la extracción mínima de materias primas y que permitiera evitar las sustancias peligrosas en la medida de lo posible– el modelo actual, que consiste en el consumo creciente de aparatos electrónicos, seguiría siendo intrínsecamente no sustentable.

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Es por eso que la era de la obsolescencia programada debe terminar para dar paso a la ere de la verdadera innovación que implica un desarrollo tecnológico a favor del medio ambiente y las personas. La industria electrónica y particularmente la de los Smartphones debe comenzar a innovar para orientar y redefinir sus procesos de producción a reducir el impacto socioambiental negativo que tienen los teléfonos inteligentes en el planeta.

En Greenpeace tenemos una visión de una industria con más energía verde, de trabajadores y trabajadoras que no se expongan a riesgos innecesarios de salud, con condiciones laborales justas, con materiales y sustancias cada vez más verdes, con energías renovables y gadgets que nosotros mismos podamos reparar y diseñar, un futuro sin obsolescencia programada y con Smartphones que nos ayuden cada vez a cuidar nuestro planeta.

Twitter del autor: @PrensaGPMX



Aves de la CDMX comienzan a usar colillas de cigarros en sus nidos

Los científicos suponen que esto se debe a que la nicotina posee propiedades antiparásitas.

Si bien los cigarros no son una herramienta saludable para el ser humano ni el medio ambiente, la vida salvaje ha comenzado a reutilizar las colillas que encuentra en las calles como mecanismo de defensa. De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, las aves urbanas usan estos restos del cigarro como una “bomba” protectora contra insectos y pestes que puedan acercarse a sus nidos. 

Inteligencia o supervivencia, los pinzones Carpodacus mexicanus han empezado a agregar colillas de cigarro para protegerse en contra de las garrapatas, las cuales tienden a succionar sangre e incluso comerse las plumas de sus crías. De modo que al notar que estos parásitos se mantenían a distancia ante las colillas, las aves decidieron colocar las colillas en sus nidos. 

Los científicos suponen que esto se debe a que la nicotina posee propiedades antiparásitas, de lo contrario no hay razones sustentables para que las aves adquieran conductas distintas a su cotidianidad. Para asegurarse de su hipótesis, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM– comenzaron a analizar el comportamiento de 32 pinzones en donde la peste de garrapatas estaría controlada. e

De acuerdo con Constantino Macías García, líder de la investigación, los padres pinzones suelen agregar fibras de las colillas de cigarro a sus nidos cuando éste contiene garrapatas. Sin embargo, este mecanismo de defensa no es del todo positivo: “Las colillas causan daño genético a los pinzones, pues interfieren con la división celular, lo cual pudimos notar al analizar sus células rojas.” De modo que las aves en la Ciudad de México continúan estando bajo un riesgo en un periodo a largo plazo. 



Oaxaqueño tiene un plan para salvar a las abejas de su extinción

A lo largo de sus estudios, ha descubierto que son algunos hongos, ácaros y el neoniconitoide –químico de los pesticidas– que promueven el debilitamiento de las abejas.

Siendo tan sólo un adolescente, el actual doctor oaxaqueño Ernesto Guzmán-Novoa, supo que las abejas eran seres vivos cuya importancia trasciende fronteras nacionales o culturales. A él no sólo le gustaba la miel que estos polinizadores realizan, también la precisión que tienen para desarrollar sus hogares y organizar sus poblaciones. Por esta razón, 30 años más tarde y sabiendo que la población de las abejas se encuentra en peligro de extinción, Guzmán-Novoa decidió encontrar una manera de salvarlas. 

Ahora el mexicano es el líder del Centro de Investigación de la abeja melífera de la Universidad de Ontario, en la cual se investigan las principales causas que empeoran la salud de las abejas. A lo largo de sus estudios, ha descubierto que son algunos hongos, ácaros y el neoniconitoide –químico de los pesticidas– que promueven el debilitamiento de las abejas. En otros artículos en Ecoosfera hemos hablado al respecto de cómo se busca reducir el consumo y el uso de estos químicos tóxicos en el mercado agroquímico –las cuales poseen unas ganancias de 200 miles de millones de euros–, sin embargo empresas como Monsanto y Pfeizer han salteado los juicios pese a la mayoría de los esfuerzos. 

 

En los últimos años Guzmán-Novoa se ha dedicado a denunciar las compañías argoquímicas, gobiernos e incluso granjeros convencionales que, defendiendo a los pesticidas por interés económicos. Sin embargo, el ambientalista no se da por vencido: “Tenemos partes del puzzle, pero todavía no tenemos la imagen completa de lo que causa la muerte de las abejas.” Y paso a paso, resguardado en la provincia de Ontario, Canadá, está buscando la manera de prohibir este tipo de pesticidas que obligue a los granjeros a rendir cuentas si los usan a partir del 2017. En caso de lo contrario, advierte Guzmán-Novoa, esto pondrá en riesgo la seguridad de las cosechas, “ya que uno de cada tres alimentos que consumimos dependen de la polinización de estos pequeños animales. O lo que es lo mismo: más de 500 miles de millones de euros por año.”



La Operación Ciudad ya comenzó

¿Pero por qué sería importante cambiar el modelo de megaciudades que estamos viviendo?

La Zona Metropolitana del Valle de México es una de las 28 megaciudades en el mundo con más de 10 millones de habitantes (1) y eso implica un enorme desafío en materia ambiental, de planeación y de convivencia. Para muchos, nuestra gran urbe puede ser la ciudad del caos, pero la realidad es que al mismo tiempo es sinónimo de oportunidades y existen muchas iniciativas, muchas personas que con “mini” acciones, están transformando esta megaciudad en un mejor lugar.

¿Pero por qué sería importante cambiar el modelo de megaciudades que estamos viviendo?

Ser una megaciudad es sinónimo de concentración o saturación, alta demanda de servicios y gran generación de impactos una megaurbe es un microcosmos donde se concentran los problemas urgentes que enfrentamos como humanidad, donde la mayor parte de los recursos naturales se consumen y las megaciduades son, por lo tanto, directa o indirectamente, instigadoras del agotamiento de la naturaleza, la contaminación y la desigualdad social lo que afecta en la calidad de vida de todos los que vivimos, no sólo en las ciudades, sino en todo el planeta.

Modificar el modelo de desarrollo de las ciudades hacia un modelo de desarrollo sostenible es urgente si se quiere frenar el cambio climático y garantizar una mayor calidad de vida a sus habitantes.

No, no tenemos que vivir ni perpetuar una ciudad enferma, gris, con problemas de congestión vial, escasez de zonas verdes, mal manejo y desperdicio del agua y de la energía limpia; podemos romper el esquema de una sociedad donde las personas estamos divididas, frustradas y resignadas a vivir en un lugar donde las soluciones parecen inalcanzables. Es por eso que Greenpeace hace un llamado a los habitantes de esta urbe para descubrir el potencial que tienen para transformarla y cambiar el final de esta historia.

Así es como la organización ambientalista da inicio a su campaña “Operación Ciudad” con la que busca motivar la participación ciudadana y demandar prácticas, y políticas que ayuden a ésta y otras ciudades a ser sustentables, resilientes al cambio climático, más habitables y disfrutables.

Desde Greenpeace no estamos en contra del desarrollo de las ciudades, pero creemos que ese desarrollo debe estar encaminado a la sostenibilidad y garantizar además calidad de vida a quienes las habitamos incluyendo salud y disfrute. El desarrollo de esta Ciudad de México y de todas las otras ciudades del país debe estar basado en ejes como una nueva gestión del agua con mucho énfasis en obras que permitan la recarga del acuífero y la cosecha de agua de lluvia; recuperación y mejoramiento de espacios verdes; una movilidad menos motorizada que tenga como centro de la planeación al peatón y más y mejor transporté público masivo de tal manera que permita reducir el consumo y quema de combustibles y la consecuente emisión de gases contaminantes y de efecto invernadero que agudizan el cambio climático.

Pero las ciudades son tan complejas que para solucionar sus problemas se requieren acciones desde todos los frentes: gobierno, sector privado, academia, pero también desde la sociedad civil conformada por millones y millones de personas. Todos podemos incidir. Y por eso estamos aquí. Desde el ámbito ciudadano debemos empoderarnos en las buenas prácticas de las que ya hay muchas experiencias.

Operación ciudad es en realidad una oportunidad para intervenir, participar y disfrutar la ciudad. Saldremos a la calle y actuaremos en dos ejes.

Primero y como siempre, Greenpeace está cuestionando y señalando aquellos proyectos que atentan contra la sustentabilidad de la ciudad: el Corredor Cultural Chapultepec, el doble túnel en Río Mixcoac o la planta de Asfalto por ejemplo.

Pero al mismo tiempo, no esperaremos a las autoridades para ir reconfigurando y mejorando la ciudad llevaremos a cabo pequeñas intervenciones quirúrgicas en la ciudad para mejorar el entorno y hacerlo ambientalmente mejor. Estamos de la mano con otros ciudadanos y organizaciones llevando a cabo la Operación Ciudad.

Limpieza Canal Nacional

Las organizaciones Greenpeace y Club de Patos nos unimos en una jornada de limpieza de Canal Nacional, en uno de los tramos más afectados por la basura que dejan los visitantes. Durante la jornada, Greenpeace llamamos a rescatar el agua de nuestra ciudad a través de un nuevo modelo de gestión ya que actualmente el mal manejo de este recurso vital es uno de los mayores problemas ambientales que enfrenta esta megaciudad. 01

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Fotos: Greenpeace_Prometeo Lucero

Parqueando, por una recuperación del espacio público ¡pasos peatonales seguros!

En el marco del Día mundial sin auto, Greenpeace se unió a organizaciones como Bicitekas en el Global Parking Day, como parte de su campaña #OperaciónCiudad en la que busca la construcción de megaciudades más sostenibles gracias a la participación de la sociedad civil organizada. La sociedad civil se unió para ocupar el espacio que utiliza un coche estacionado y transformarlo en un mejor espacio público y pintamos cebras peatonales para un cruce más seguro en el costado de la Plaza San Fernando en la colonia Guerrero. 

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Foto: Greenpeace_Angélica Simón

Las personas interesadas en ser parte de este movimiento pueden ingresar a la página www.operacionciudad.org

Twitter del autor: @PrensaGPMX

 

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1http://www.un.org/es/development/desa/news/population/world-urbanization-prospects-2014.html



Crowdfunding, el arma de David contra Goliat de los tiempos modernos

El crowdfunding -financiamiento colectivo- es una alternativa para la defensa de los derechos humanos, sociales o ambientales frente a los intereses o abusos de empresas y gobiernos

 Foto: Greenpeace / Gustavo Graff

La historia de David contra Goliat es el ejemplo de que los pequeños e indefensos pueden vencer al grande y poderoso. Esta metáfora puede aplicarse en diferentes ámbitos de la vida y funciona a la perfección cuando hablamos de la defensa de los derechos humanos, sociales, ambientales y económicos de campesinos y ciudadanos frente a los intereses de empresas transnacionales o  gobiernos.

Durante 15 años corporaciones como Monsanto, Syngenta, Pioneer-Dupont y Dow AgroSciences han intentado sembrar maíz transgénico en México a gran escala, pero se han encontrado con una fuerte oposición de organizaciones civiles, campesinos y activistas, que con pocos recursos han logrado detenerlas.

En julio de 2013 Alternativas A.C. junto con otras 19 organizaciones civiles, campesinos y activistas promovieron una acción colectiva (1) para que se prohibiera la siembra de maíz transgénico en territorio nacional y consiguieron que una orden judicial suspendiera cualquier autorización en esta materia ante la duda de posibles impactos negativos al medio ambiente provocados por los transgénicos.

Sin embargo, las empresas transnacionales, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y la de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) han intentado derribar la orden del juez con 90 impugnaciones, apelaciones y otros mecanismos legales, de los cuales 34 están pendientes por resolverse.  

Una vez que esos recursos legales sean atendidos, se retomará el juicio de la acción colectiva para que como nación podamos definir libremente qué hacer con la biotecnología. El reto es muy grande, sobre todo si consideramos que las peleas en tribunales cuestan mucho dinero para la ciudadanía pero son poca cosa para compañías como Monsanto que, tan sólo en el trimestre de septiembre a noviembre de 2013, reportó ganancias por 373 millones de dólares (2).   

Aunque el panorama pareciera desalentador, no es así. Actualmente existe una herramienta llamada crowdfunding –un mecanismo para la recaudación de fondos para financiar esfuerzos e iniciativas de personas u organizaciones alrededor del mundo-, y está siendo implementada por las organizaciones que han detenido las siembras comerciales de maíz transgénico.

A través de la fondeadora holandesa, Grrrowd, que apoya causas sociales a través de su plataforma de crowdfunding y cuyo lema es “justicia impulsada por las multitudes”, se busca recaudar 14 mil 255 euros (261 mil pesos, aproximadamente) en un periodo de 50 días que vence el 31 de enero.

Los fondos obtenidos serán destinados a gastos judiciales y  pago de honorarios de abogados y expertos para que den continuidad a la acción colectiva en contra del maíz transgénico.

Es muy sencillo participar; sólo tienes que visitar la página www.greenpeace.org y a través de ella puedes donar desde 90 pesos y contribuir a la defensa del maíz mexicano. También puedes ayudarnos a difundir esta acción en tus redes sociales y hacer que más gente se entere.

 

¿Qué está en juego?

México posee 59 razas de maíz nativo, que lo colocan probablemente como la nación del mundo con mayor diversidad de este grano. 50% de los sembradíos de esta semilla en nuestro país corresponde a razas nativas; entre 25 y 30% es de híbridos modernos vendidos por empresas multinacionales y por más de 70 medianas y pequeñas empresas de semilla de capital nacional; el resto de la semilla es de materiales criollos producto de la interacción genética entre las razas nativas y los maíces mejorados.

Las semillas transgénicas son propiedad de las empresas que las crean, por lo que tienen derechos sobre su uso, comercialización y cultivo. Es por ello que:

 

  • Los productores que compran las semillas de empresas transnacionales están obligados a firmar un acuerdo poco claro sobre el uso que darán a esta tecnología, lo cual les impide guardarlas o intercambiarlas en los ciclos agrícolas siguientes.
  • Estos acuerdos por lo general propician que las empresas inspeccionen de manera arbitraria las tierras de los agricultores y en caso de que se “compruebe” un uso indebido de las semillas, los productores son víctimas de demandas millonarias que los llevan a la ruina, sin importar que la presencia de transgénicos en sus cultivos sea debido a “contaminación accidental”.
  • Los productores se verán obligados a cumplir con las demandas y las políticas de estas empresas, quienes serán dueñas de las semillas que ellos produzcan.
  • Cualquier semilla, nativa o no, que sea contaminada por organismos genéticamente modificados, sería considerada semilla pirata.
  • El maíz genéticamente modificado reduciría la biodiversidad natural de este grano, afectando la reserva genética que existe en México.

 

Si quieres saber más acerca del tema, consulta: “Cultivos transgénicos: ¿quién pierde?”. Da clic aquí.

 

Twitter: @PrensaGPMX

 

 

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1. Biodiversidad Mexicana, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, Proyecto Global de Maíces Nativos, 2011.

2. “Transgénicos y contaminación del maíz nativo”. Alejandro Espinosa Calderón, Antonio Turrent Fernández, La Jornada, Opinión. 11 de febrero de 2013. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2013/02/11/opinion/024a2pol 



La nueva Gendarmería protegería a las petroleras y perjudicaría las luchas ambientalistas en México

Más de 70 organizaciones denuncian que se protegerá a las corporaciones, incluso si se trata de luchas ambientales

En el discurso económico muchas veces se alude a las corporaciones como de interés colectivo, porque dan empleos (aun cuando su derrama económica sea menor que los efectos nocivos para el medio ambiente). En el discurso económico las empresas son defendidas ferreamente, porque son el motor de la economía; sin embargo, el beneficio de las empresas más grandes del mundo suele llegar a muy pocas personas.

Desde hace más de 30 años, en México se ha aplaudido y beneficiado a la inversión extranjera, aunque los empleos que ofrece sean precarios y las utilidades salgan del país. En este sentido, más de 70 organizaciones, entre ellas Greenpeace y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, han develado preocupación por declaraciones recientes de funcionarios mexicanos. 

Hace unos meses se creó un cuerpo de seguridad de élite de unos 5 mil hombres, nombrado “Gendarmería”, para que haga labores de seguridad especiales. Sin embargo, tras declaraciones recientes de Luis Videgaray, Secretario de Hacienda, quien dijo que la nueva Gendarmería será puesta a disposición de las empresas privadas que desarrollen proyectos en territorio mexicano, más de 70 organizaciones muestran su preocupación porque estos elementos se pongan al servicio de las empresas, y más ahora que, con la nueva Reforma Energética, se abre la posibilidad para que las empresas transnacionales quizá más poderosas del planeta, las petroleras, estén tan protegidas por las leyes en el país.

Según las organizaciones: “las declaraciones de Vidergaray son sumamente preocupantes porque la Gendarmería podría ser utilizada para acallar las expresiones de protesta social que pongan en “riesgo” la actividad petrolera y gasífera. (…) La nueva Gendarmería se configura como un instrumento policíaco para defender los intereses de la inversión privada en materia energética, con la facultad de actuar contra cualquier amenaza a los mismos, incluyendo la represión de cualquier expresión de legítima oposición social”.

Las más de 70 organizaciones están haciendo presión para que se revierta esta facultad de la Gendarmería y están haciendo ruido para que el Estado se retracte de esta nueva evidencia de que las corporaciones están, antes que todo, como prioridad en la agenda nacional.

Aquí puedes ver la totalidad de sus demandas.

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Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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