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9 razones por las que deberías cambiar la dieta según tu genética

Aunque todas las personas somos genéticamente similares, existen algunas variaciones genéticas –polimorfismo– que provocan que el metabolismo reaccione de una manera diferente a otra frente a los alimentos. 

De manera que dependiendo de nuestros gentes, la dieta que consumamos afectará más –o menos– nuestra salud, facilitando el riesgo de contraer enfermedades como gastritis, colitis, dolores de cabeza, dermatitis, flujo nasal excesivo, inhabilidad para bajar de peso, cansancio, etcétera. Inclusive hasta se puede alterar la manera en que se metaboliza o se elimina un nutriente en concreto. 

La nutrigenética es una rama que permite comprender cómo responde una persona a sus diferentes nutrientes en función de sus variaciones genéticas. De acuerdo con sus investigaciones, el cuerpo comienza a sufrir de algunos síntomas en caso de que haya una alergia genética ante algunos alimentos. Te los compartimos: 

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Acné. Este tipo de reacciones se debe a que el cuerpo está expulsando toxinas que el hígado ya no puede soportar. 

Ganar peso. Debido a la acumulación de toxinas en el cuerpo, el mismo incrementa la producción de células grasas y retención de agua para así diluir las toxinas de los órganos internos. El estrés emocional también puede desencadenar este efecto. 

Celulitis. Es una acumulación de toxinas en las células grasas, basada en un estilo de vida sedentaria de muchos años. 

Dolor de cabeza. La mayoría de los dolores de cabeza son realmente reflejos de síndromes asociados con la inflamación intestinal a causa de comida tóxica, alcohol, medicamentos, estrés y alergias alimenticias. El intestino y el cerebro están conectados, por lo que el sistema digestivo está bajo mucho estrés, el dolor de cabeza suele ser una consecuencia segura. 

Reflujo o ardor en el pecho. Cuando el cuerpo no recibe un alimento óptimo para su digestión, tiende a expulsarlo de alguna manera. Aún si es regresarlo, de alguna manera, por el esófago causando gastritis, reflujo o ardor. 

Diarrea. Cuando el cuerpo está envenenado por alguna toxina, se defiende mediante la diarrea –para remover más rápido aquello que le hace daño–. 

Constipación. Cuando la comida es tóxica, el cuerpo activa el sistema de defensa que incluye la interrupción de la digestión por toxicidad. Esto puede provocar que la comida se quede acumulada en el tracto digestivo, liberándose en diarrea. 

Fatiga. El cuerpo no puede conseguir energía de toxinas pues no proveen energía. 

Adicciones. Ante la ausencia de energía, las personas suelen conseguir bebidas que aumenten un poco la vitalidad: café, cigarros, azúcar, narcóticos, alcohol, etcétera. 

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