11 pesticidas orgánicos que puedes hacer en casa

Aplícalos directamente a cada una de las plantas. Estos pesticidas naturales son amables con los recursos colectivos.

Tus plantas pueden estar relucientes y hermosas sin que sucumbas al uso de pesticidas tóxicos. Hacer un cambio de una sociedad sin tóxicos es responsabilidad compartida y puede conseguirse con pequeñas acciones. El cambio de paradigma comienza en casa, en cada uno de los actos conscientes de consumo que realicemos.

Los pesticidas industriales y tóxicos comenzaron a usarse apenas hace un siglo con el cultivo de producción masiva. En realidad por milenios las personas cuidaron sus plantas y cultivos a partir de ingredientes naturales de sencillo alcance.

Acá compartimos algunos ejemplos de pesticidas naturales:

Spray de ajo

El ajo no solo tiene propiedades sorprendentes para el sistema inmunológico humano. Es también un antibacterial, antiviral y antihongos. Por ello es un poderoso pesticida. Pela y muele 5 dientes de ajo y mezcla el resultado en medio litro de agua, deja reposar por seis horas. Agrega a la solución una rodaja de jabón natural para trastes antes de colar la mezcla. Ahora mezcla el resultado con un galón de agua y pon en un frasco rociador. Rocía en tus plantas dos veces por semana y rellena con nueva mezcla cada semana. Solo rocía las partes de la planta que están infectadas.

 ajo

 

Aceite cítrico de naranja

Mezcla tres cucharadas de jabón líquido orgánico con 30 ml de aceite de naranja y añade un galón de agua. Rocía en tus plantas, puedes aplicar directamente a hormigas y cucarachas.

 naranja

Aceite de árbol de nim

El aceite vegetal de las frutas y semillas de este árbol de la India ha probado ser un pesticida hasta para 200 tipos de insectos. Mezcla una cucharada de aceite vegetal puro de nim con la mitad de una cucharada de jabón natural y un cuarto de litro de agua tibia. Añade a cualquier parte de la planta, si crees que necesitas que la solución tenga más potencia añade otra cucharada de aceite.

 aceite de neem

Sulfato de Magnesio

Su nombre común es sal de Epsom. Puedes simplemente esparcir el polvo en tu planta (lo que además le dará nutrientes pues este optimiza la absorción de nitrógeno, fósforo y azufre). También es posible mezclar una taza de sal en cinco galones de agua para usar en un rociador.

 sulfato de magnesio

Aceite blanco

Lo único que necesitarás es aceite blanco y jabón natural. Este sencillo pesticida hace que los insectos se adhieran al aceite. Mezcla una taza de aceite en un cuarto de taza con jabón líquido natural. Cuando quieras agregar a tus plantas deberás mezclar una cucharada de esta solución con cuatro tazas de agua. Vuelve a rociar tus plantas cada siete días. Su duración en un contenedor cerrado será de aproximadamente tres meses.

 

Cebolla

Mezcla tres cebollas con agua en la licuadora. Vacía la mezcla en un frasco con agua y déjalo reposar durante la noche. Antes de usar cuélalo y estará listo para aplicar en tus plantas.

cebolla 

Insecticida cítrico

Hierve 500 ml de agua, mientras tanto, ralla la cáscara de un limón. Cuando el agua hierva retírala del fuego y añádele la cascara del limón. Deja esta infusión remojar unas ocho horas (mejor aún durante la noche). Ahora licúa el líquido para remover la cascara y rocíalo solo a las hojas dañadas, por detrás y delante.

citricos 

Spray de chile

Licúa dos tazas de chiles habaneros con una cucharada de pimienta cayena y una bombilla de ajo pelada. Deja reposar durante 24 horas esta mezcla en cuatro galones de agua. Ahora mezcla tres cucharadas de jabón natural de trastes y pon el resultado en un rociador. Puedes añadir a cualquiera de tus plantas dos veces a la semana.

chiles mexicanos 

Aceites de esencias

Tanto el de romero como el de hierbabuena, tomillo, cedro, etc., son buenos pesticidas. Estos atraerán polinizadores y simultáneamente combatirán los hongos.

 aceite esencial de tomillo

Cebolla y ajo

Muele una cebolla y un ajo y añade 150 ml de agua, deja reposar la mezcla durante una hora. Ahora incorpora  una cucharada de pimienta roja y una de jabón líquido natural. Rocía en las plantas. Guarda en el refrigerador el frasco, así tendrá una duración de una semana.

 cebolla y ajo



Vaquita, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983).

Autor: Andrea Tapia García

Vaquita (Phoecena sinus), mejor conocida como vaquita marina. Es una especie endémica del Golfo de California que actualmente se encuentra en peligro crítico de extinción con una población cercana a los 30 individuos. ¿Cómo fue que esta especie llegó a este punto?

El Golfo de California, también conocido como Mar de Cortés, es uno de los mares biológicamente mas ricos y productivos en todo el mundo. Su riqueza ecológica y alta productividad, ha hecho que las actividades económicas aumentaran constantemente a lo largo del Golfo, convirtiéndolo en una región económicamente activa y causando un crecimiento incontrolado de la población (Urban, Rojas, Guerrero, Jaramillo & Findley, 2005).

Este mar es el hogar de cerca de 43 especies de mamíferos marinos, incluida la endémica vaquita. Debido a las diversas e insostenibles actividades humanas, como lo son la pesca, turismo, contaminación y cambio climático; los mamíferos marinos de esta área han sufrido diversas amenazas, logrando disminuir sus poblaciones, en algunos casos a un nivel crítico (Arrellano, Torreblanca & Smith, 2014).

Actualmente la vaquita es el cetáceo más amenazado en todo el mundo. Siendo la causa principal son las capturas incidentales en redes de pesca (Rohr, 2016). Durante las actividades pesqueras, los mamíferos marinos son capturados y mueren. Esto es conocido como captura incidental; y representa un problema para muchas especies de cetáceos alrededor del mundo (Danemann & Ezcurra 2007).

El poner en riesgo a esta especie, nos lleva a cuestionarnos ¿Qué se hizo bien?, ¿qué fue lo que faltó?, ¿queda algo más por hacer?. A partir de estas y otras preguntas, se tratará de dar un panorama sobre el porqué esta especie se encuentra al borde de la extinción.

La vaquita (P. sinus), es el cetáceo más pequeño de todo el mundo con un tamaño cerca de los 140 cm. De acuerdo a Norris y Mc Farland (1958; citados por Urban et al. 2005), su distribución se encuentra limitada a la parte Norte del Golfo de California. Suelen estar en grupos pequeños o solitarios y se calcula una vida media de 20 años, con una reproducción de un individuo cada 2 años. Aunque la edad de madurez sexual ha sido difícil de estimar, se cree que maduran alrededor de los 5 años (Mateos, 2017; Brownell & Robert. 1983; Rohr, 2016; Urban et al. 2005).

La vaquita comparte aguas con un pez conocido como totoaba, también endémico de la región. La vejiga de este pez, al que se le atribuyen capacidades afrodisiacas y medicinales, puede venderse en Asia con un precio que llega alcanzar hasta los 60 mil dólares, consumiéndose principalmente en China (El Universal, 2017). Desde el año de 1942, la pesca furtiva y el tráfico para su vejiga han provocado una pesca incontrolada e ilegal, involucrando tanto a pescadores mexicanos como traficantes estadunidenses (Brownell & Robert. 1983).

El primer reporte registrado de vaquita en una red de pesca data del año 1961 por Norris y Prescott. La captura incidental por las flotas pesqueras en la década de 1970, estaba en el rango de decenas a cientos de vaquitas (Brownell & Robert. 1983). En el año 1975, se declaró la veda permanente para la totoaba; sin embargo, la pesca con redes de enmalle siguieron operando.

En 1978, P. sinus, fue incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (Brownell & Robert. 1983). Se contrató personal profesional en áreas protegidas y se desarrolló un plan de manejo (Arrellano et al. 2014). A pesar de esto, las pescas incidentales, no se detuvieron, teniendo un rango de muerte de 32 vaquitas por año (Brownell & Robert. 1983).

En 1993, el Alto Golfo de California y el Río Colorado, son decretados Reserva de la Biosfera. El gobierno especifica la protección legal de la vaquita, complementando las regulaciones de la reserva. Al observar que la población seguía disminuyendo, se realizaron estudios de población que demostraron que el área protegida no coincidía con su distribución. Además, la zona de reserva no contaba con los señalamientos adecuados para la prohibición de pesca.

La International Whale Commission (IWC) basándose en un estudio con una mortalidad de entre 39 y 84 vaquitas en 1995 (D’Agrossa et al, 2000), propuso el cierre de la pesquería de totoaba. Se necesitaba reconsiderar los permisos de pesca, realizar acciones para detener el comercio ilegal de totoaba y desarrollar un plan de protección a largo plazo para la vaquita. En dicho plan necesitaba incluirse educación y alternativas para pescadores, así como acciones de monitoreo (Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita marina [CIRVA], 2014). De no ponerse en marcha, calcularon que la población bajaría durante los siguientes 15 años a 50 individuos (Urban et al. 2005).

En la década de los 90 la gestión de áreas litorales se basaba en un modelo integrador, donde se tomaba en cuenta el desarrollo sostenible junto con la participación pública (Pérez C. 2014). Si se observa el caso de la reserva de Cabo Pulmo en Baja California, resulta evidente que para que un plan de manejo sea exitoso, debe haber una implementación de las acciones por parte del gobierno y las personas afectadas por dicho manejo (Olsen et al 1999).

En el caso del Mar de Cortés, se prohibieron las redes de enmalle, pero sin dar una solución a los pescadores. Los pescadores locales argumentaron que las nuevas redes eran insuficientes para mantenerse y que mientras no se diera una solución eficaz, seguirían utilizando redes de enmalle (CIRVA, 2014).

La CIRVA sostuvo que debido a la falta de medidas eficaces para controlar la pesca, las vaquitas habían seguido un rápido camino a la extinción y que para detenerlo se debían retirar todas las redes de enmalle. (CIRVA, 2014). Después de que Omar Vidal, director de la WWF, comentara que las redes de enmalle eran la razón por la que la población de vaquitas se encontraba encolapso, la SEMARNAT (Secretaria de Medio Ambiente y de Recursos Naturales), comenzó a trabajar en una alternativa para sustituir este tipo de redes, trabajo que hasta la fecha sigue inconcluso. (Zamarrón, 2016).

A pesar de las advertencias, el gobierno Mexicano no realizó las acciones necesarias. Inclusive la IWC afirmó que si el gobierno hubiera seguido las recomendaciones, la vaquita probablemente no se encontraría en esta situación. (CIRVA, 2014). No fue hasta el año 2012, que se realizaron los primeros esfuerzos reales para detener el comercio ilegal (CIRVA,2014). A pesar de los esfuerzos en patrullar las zonas y hacer cumplir las normas, el proceso judicial es descuidado y no se logran las condenas establecidas. Consecuentemente, el comercio ilegal no ha podido ser detenido (Méndez E. 2017). En este punto, el retirar las redes de enmalle era insuficiente, se necesitaba prohibir todo tipo de pesca en la zona (CIRVA, 2014).

Debido a los pocos avances logrados, en el año 2016 se lanzó una iniciativa, donde se buscaba considerar la pesca de totoaba como un delito grave y sin derecho a fianza, con la finalidad de cesar con las redes de pesca de manera definitiva. Actualmente esta iniciativa sigue en proceso de revisión. (Garduño J., 2017).

De acuerdo a la CIRVA en noviembre de 2016 quedaban 30 individuos. Al no poder parar la caza ilegal y al borde de la extinción, científicos han propuesto capturar especímenes y colocarlos en un corral marino. Junto con ayuda de delfines entrenados por parte la marina de EUA, se buscaría localizar los individuos para transferirlos a un estanque temporal, construido dentro de su hábitat.

Sin embargo, aunque este plan pudiera llevarse a cabo, los científicos ven poco probable que la reproducción en cautiverio, pudiera restaurar la población. Este plan de manejo, representa una última alternativa, para evitar la extinción de la vaquita, que requeriría de grandes esfuerzos de manera continua, durante décadas (Mendez E., 2017).

Este caso de pérdida de biodiversidad debido al comercio y el tráfico ilegal, la falta de comunicación entre sociedad y gobierno, y la falta de acciones por parte del gobierno Mexicano, Estadunidense y Chino; deberá tomarse como referencia para poder realizar planes de manejo completos, eficaces e integradores. Se debe ayudar a la gente a ver en una perspectiva diferente. Informarlos, entender sus problemas y entre todos buscar una solución. Sólo de esta manera, los recursos marinos podrán ser aprovechados de manera sostenible; y la conservación y el manejo de recursos, podrán ir de la mano.



Los insecticidas ponen en riesgo los suplementos alimenticios y vitaminas del mundo

El factor clave del impacto de estos químicos es la disminución de estos polinizadores, así como de los hábitats vegetales.

De acuerdo a una investigación publicada en el Environmental Science and Pollution Research, los pesticidas no sólo han logrado contaminar casi todos los hábitats, sino también a la producción alimentaria del mundo entero.  

Miles de millones de dólares se gastan anualmente en químicos para controlar las plagas de insectos o plantas. Sin embargo, las regularizaciones de estos insecticidas fallaron en prevenir el envenenamiento de otras criaturas esenciales para la producción global de los alimentos, como las abejas y lombrices.  

El profesor Dave Goulson, de la Universidad de Sussex, se sorprende de lo poco que el humano ha aprendido con la experiencia de los químicos sobre el medio ambiente: 

Después de que Silent Spring reveló los efectos secundarios negativos de esos químicos, hubo una gran reacción. Pero parece que hemos retrocedido en el tiempo a hacer exactamente lo que hacíamos en la década de los 50. Es la historia repitiéndose. La naturaleza penetrante de estos químicos implica que se encuentran en cualquier lado. Si todos nuestros suelos son tóxicos, entonces deberíamos de preocuparnos ya que el suelo es crucial para la producción de la comida.

Por consiguiente, la investigación se encargó de analizar los riesgos asociados con el neonicotinoide, un insecticida que se aplica regularmente en vez de usarse como reacción en contra de las plagas. 

Según Jean-Marc Bonmatin, del Centre National de Recherche Scientifique, en Francia: “La evidencia es clara. Estamos siendo testigos de la amenaza en la productividad de nuestros recursos naturales y estamos cultivando un ambiente equivalente impuesto por los organofosfatos o el DDT. En vez de proteger la producción de la comida, el uso de los insecticidas neonicotinoide está amenazando a la infraestructura que lo permite existir.” ¿De qué manera? Los químicos ponen en peligro a la comida al intoxicar tanto a las abejas y otros polinizadores, encargados de fertilizar tres cuartos de los cultivos, así como a los organismos que fomentan la salubridad del terreno para el crecimiento de las plantas. 

El factor clave del impacto de estos químicos es la disminución de estos polinizadores, así como de los hábitats vegetales: los insecticidas incapacitan a las abejas a volar ya que su sistema inmunológico está dañado, matando poco a poco a la colonia entera; las lombrices pierden su habilidad para cavar por los químicos en el suelo; las libélulas y otras criaturas que viven en el agua, sufren al estar expuestas directamente a los pesticidas; la disminución de los insectos se relaciona con la merma de aves que se alimentan de ellos; y así continúa deteriorándose la cadena alimenticia.  

De ese modo, hay suficiente evidencia que demuestra el impacto crónico que estos químicos han tenido en la biodiversidad mundial, empeorando los servicios del ecosistema (como la polinización) para continuar la producción saludable de los alimentos. 

De acuerdo con The Guardian, el gobierno de EE.UU. impuso una moratoria temporal de tres años respecto al uso de algunos neonicotinoides sobre los cultivos. Barack Obama, presidente de ese país, ordenó un acuerdo urgente relacionado con el impacto de los neonicotinoides en las abejas, en los cultivos y en el tratamiento contra las pulgas para perros y gatos. 

Sin embargo, Nick von Westenholz, jefe ejecutivo del Crop Protection Association (CPA), considera que “es una revisión selectiva de los estudios existentes, los cuales ponen en evidencia los peores escenarios reproducidos bajo condiciones de laboratorio. La publicación no representa un acuerdo vigoroso para la seguridad del sistema de pesticidas bajo condiciones realistas. […] Y más importante, fueron negligentes en observar los beneficios que brindadas por la tecnología y el hecho que, al maximizar los cultivos de las tierras fértiles, habría más espacios vírgenes a preservar para la biodiversidad.”

De hecho, la nueva investigación, llamada Worldwide Integrated Assessment on Systemic Pesticides, explica que los neonicotinoides y el fipronil son usados usualmente como tratamiento para las semillas; es decir que forman parte de cada proceso de la planta (incluyendo las raíces, hojas, polen y nectar), y así exponiendo a numerosas criaturas, incluyendo a los seres vivos que se nutren del agua.

Es importante que las personas estén conscientes de esta situación ya que, al poner su grano de arena, se impide y previene el deterioro del medio ambiente.



El veneno de las arañas puede salvar a las abejas de los pesticidas

De acuerdo con los especialistas de la Universidad de Newcastle, la combinación de la toxina natural del veneno de una araña australiana y de la lectina Galanthus nivales aglutinina (GNA), genera una proteína biopesticida (Hv1a/GNA).

Para que las plantas se reproduzcan y puedan generar cualquier tipo de semilla y de fruta, es necesario el proceso de intercambio de polen entre las flores. La naturaleza utiliza como el transporte más viable de la polinización a insectos como las abejas, moscas, mariposas, aves y hasta murciélagos.

Ese es el modo más adecuado para que el ecosistema pueda desarrollarse; sólo así se forma la tierra, los bosques producen oxígeno, se previene la erosión del suelo, se regula el flujo del agua, la cadena alimenticia sigue su curso…

Por consiguiente, cualquier factor de riesgo que pueda alterar al proceso, puede ser fatal. Por lo que es importante tomar en consideración este tipo de problemáticas cuando se presentan, como es el caso de las abejas.

En artículos pasados hemos hablado acerca de la posible extinción de las abejas, a no ser que realicemos actividades que puedan prevenirlo. Esta situación ha sido consecuencia de la escasez de áreas verdes donde los insectos puedan polinizar, así como la invasión de pesticidas e insecticidas en las únicas áreas verdes disponibles. Como resultado: los polinizadores principales no pueden sobrevivir, desapareciendo a colonias enteras de abejas.

Por el otro lado han existido proyectos cuyos objetivos es prevenir la extinción de las abejas. Por ejemplo, la EPILOBEE es un programa de supervisión epidemiológica de la Comisión Europea en 17 países, donde se pretende recolectar información y métodos útiles para ayudar a estos animales; otros proyecto propone plantar franjas florales con el fin de permitir el crecimiento de la vegetación natural. Estas prácticas desean no sólo aumentar la población de los polinizadores, sino también de los depredadores naturales al disminuir el uso de químicos tóxicos.

Una investigación reciente sugiere que el veneno de las arañas puede salvar a las abejas de su posible extinción. De acuerdo con los especialistas de la Universidad de Newcastle, la combinación de la toxina natural del veneno de una araña australiana y de la lectina Galanthus nivales aglutinina (GNA), genera una proteína biopesticida (Hv1a/GNA).

A lo largo de las observaciones, se encontró que este pesticida nuevo permite a las abejas polinizar sin riesgo alguno, aún cuando reciben altas dosis del veneno. De hecho, gracias a esta sustancia, las abejas pueden realizar ciertas conductas que implican aprender y recordar las figuras florales relacionadas con la comida.

El equipo descubrió que al alimentar a las abejas con Hv1a/GNA con dosis altas, en un periodo de siete días, los efectos secundarios apenas afectaban en la supervivencia de las abejas. Además, las pruebas comprobaron que tampoco hubo un impacto en su conducta ni en su memoria.

La Doctora Geraldine Wright, directora de la investigación, explica que: “Estudios previos han demostrado que no hay efectos nocivos en animales grandes, lo que significa que tiene un potencial real como pesticida. Además, nos ofrece una alternativa alimentaria que es segura para el mercado.”

 



TOP: 10 maneras de protegerte de los pesticidas

Es una triste realidad que los pesticidas dañinos se han vuelto parte de nuestra vida diaria, aquí 10 maneras de evitar el contacto excesivo con estos.

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Hoy en día, gracias a una industria alimenticia que se interesa más en ganancia que en nutrición y que ha creado variantes de cultivos resistentes a las pestes, es considerado normal que nuestra comida contenga venenos y sustancias químicas. Alimentos creados y alterados para contener pesticidas son anti-naturales, y aparte de causar un desbalance ambiental también tienen efectos directos en nuestra salud y los niños son los más vulnerables.

Algunas medidas que podemos tomar para minimizar los efectos secundarios de los pesticidas son:

1-Apoya a productores orgánicos:

Tan sencillo como comprar alimentos orgánicos cada vez que vayas al supermercado, si no los tienen en tu establecimiento habitual pídelos, si suficientes personas muestran interés en ellos los tendrán que poner a la venta.

2- Comparte tu conocimiento:

Habla con tus familiares y amigos al respecto, creen grupos para mantenerse informados, aparte de mantener a las familias libres de pesticidas, compartir con otras personas ayuda a crear o a fortalecer a comunidades.

3- La conciencia empieza en casa:

Enseña a tus hijos a siempre lavar bien los alimentos. Algunos alimentos que consumimos diariamente tienen muchos pesticidas; a las manzanas, fresas y apio (entre otros) les aplican muchos pesticidas, si no se lavan correctamente las  cáscaras aún tendrán rastros de toxinas nocivas.

4- Cultiva en casa:

Hay algunos alimentos que crecen fácilmente en jardines urbanos. Dedicarle tiempo a crecer tu propio alimento no sólo ayudará a tu economía, puede ayudarnos a entender la relación entre nuestra comida y nuestra vida. Además los niños que experimentan los resultados positivos de la sustentabilidad tienden a apreciarla y practicarla más. Ron Finley, conferencista de TED explica que la jardinería, además de ser muy sexy, es una forma de rebeldía que nace del amor, así que coséchalo.

5- Busca comunidades afines

Quizá no lo sepas pero hay muchas personas con los mismos intereses que tú, busca en línea quizá haya una comunidad verde cerca de ti. Si sabes poco de sustentabilidad pueden ayudarte a practicarlo mejor y si sabes mucho podrás intercambiar consejos con ellos.

Para leer el resto de la lista visita este enlace.

Con información de Waking Times



Bioplaguicidas: alternativa a los pesticidas convencionales

Los bioplaguicidas obtenidos de hongos, insectos u otras plantas, están empezando a reemplazar los pesticidas químicos a manera de mantener los cultivos libres de insectos, sin costes ambientales significativos.

pesticidas

Si bien los plaguicidas químicos son más baratos y son expertos en aniquilar millones de insectos en poco tiempo, los costes sanitarios y ambientales son muchos, además de que con el paso del tiempo las plagas han desarrollado una resistencia contra ellos, lo cual ha desembocado en una guerra tóxica en los campos.

Es por ello que poco a poco se ha ido apostando a los bioplaguicidas, aprovechando la armería que nos regala la naturaleza en las bacterias, hongos y plantas, y que nos permite reorientar estrategias para proteger los cultivos.

Particularmente, los hongos han demostrado ser verdaderos mercenarios agrícolas. Con el tratamiento adecuado, las esporas fúngicas pueden reducir ejércitos de insectos; billones de células llamadas “conidios” del hongo Metarhizium anisopliae, fueron pulverizadas en una solución con aceite mineral para debilitar las langostas que devoran los cultivos en África. Se estima que un 80% de los insectos fumigados muere en un lapso de una a tres semanas.

La mezcla resultó ser más que amable con otras especies, ya que otros animales resultaron ilesos. El hongo infectó solamente a las langostas hasta extinguirlas en los cultivos, situación que hubiese sido posible hasta una tercera o cuarta aplicación de cualquier pesticida químico.

Desgraciadamente, los costos de producción de estos bioplaguicidas aún no se han balanceado de tal forma que represente una opción en el mercado para los agricultores, por lo que  un grupo de científicos del Departamento de Agricultura de los EEUU, se encuentra experimentando con métodos de fermentación más baratas, utilizando materias primas menos costosas (pero igual de efectivas) como la harina de soja y la semilla de algodón.

[Co.Exist]

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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