Ya no hay lugares vírgenes en el planeta, estudio

Tras una investigación a lo largo de tres décadas, Boivine encontró que “no hay un espacio en la Tierra que no haya sido afectado por la sociedad y actividad del humano, y probablemente no ha habido un sitio en los últimos siglos.”

Imagen: http://keepingupwithkatrina.blogspot.mx/

México, por sí solo, es un país considerado como “megadiverso” al poseer la mayor cantidad y diversidad de animales y plantas. Tan sólo en él habita el 70 por ciento de la diversidad mundial de las especies –en plantas vasculares, mamíferos, reptiles, aves y anfibios–. Lo cual ha provocado que, desde antes de la Colonia, el mexicano haya interpretado numerosos aspectos de la naturaleza como parte de sus distintas cosmovisiones y formas de conocimiento empírico, con el objetivo de comunicar sus ideas acerca del mundo vivo. Desde entonces, el contacto consciente y de respeto con la naturaleza ha sido de real importancia. 

Pero con el paso del tiempo y el desarrollo de la Revolución Industrial, la sociedad ha tenido un impacto negativo sobre la naturaleza. Se considera que desde el siglo XVII, al menos 717 especies animales y 87 especies vegetales se han extinguido; y si se incluyen las extinciones causadas por el ser humano antes de 1600, el número se eleva a más de 2 000 especies extintas; entre ellos se encuentra el dodo –Raphus cuculatus–, la vaca marina de Steller –Hydrodamalis gigas–, la quagga –Equus quagga quagga–, el lobo de Tasmania –Thylacinus cynocephalus– y el alca gigante –Pinguinus impennis–. Y actualmente, más de 17 000 plantas y animales se encuentran más de 17 000 plantas y animales en riesgo de desaparecer. 

Esto ha provocado que algunos especialistas se pregunten de la posibilidad de encontrar, en la actualidad, un santuario natural en la Tierra que no haya sido tocado por las manos de la humanidad? Y de acuerdo con la arqueóloga Nicole Boivin, de la Universidad de Oxford y de Max Planck Institute for the Science of Human History en Alemania, no hay un sólo espacio en el planeta que no haya sido tocado por el humano.

Tras una investigación a lo largo de tres décadas, Boivine encontró que “no hay un espacio en la Tierra que no haya sido afectado por la sociedad y actividad del humano, y probablemente no ha habido un sitio en los últimos siglos.” Para llegar a esta conclusión, Boivine y su equipo de investigadores, analizaron datos de ADN antiguo y microfósiles, entre otros modelos estadísticos. Su conclusión fue: 

El impacto de la humanidad en el planeta no inició con los masivos cambios tecnológicos y sociales de la Revolución Industrial, sino durante miles de años antes del Pleistoceno Tardío, mediante extinciones de especies asociadas con el crecimiento de la población humana de hace 195 000 años. El ejemplo más significativo de esta dramática reducción en la megafauna comenzó hace 50 000 y 10 000 años, lo cual tuvo efectos dramáticos en los ecosistemas en términos de las cosas como la dispersión de semillas.  

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Los investigadores creen que los orígenes de la agricultura provocó impactos en la distribución de especies sin precedentes, lo cual no sólo conllevó a la extinción de algunas de ellas, también desarrolló la domesticación de algunos animales como los perros, chivos, borregos, gallos y gallinas, y ganado. Esto quiere decir que, “simplemente al ir colonizando nuevas tierras y domesticando animales de granja que eventualmente se comerían, probablemente se generó un impacto en cada una de las regiones del planeta.”

La evidencia arqueológica ha demostrado que está en nuestra naturaleza alterar a el status quo de la naturaleza, por lo que es importante planificar en función de nuestras herramientas para salvar al planeta de las amenazas ambientales: 

Si queremos mejorar nuestro entendimiento acerca de cómo cuidar el medio ambiente y conservar las especies, quizá podríamos cambiar nuestra perspectiva, pensando cada vez más cómo salvaguardar el aire limpio y agua fresca para futuras generaciones, en vez de intentar regresar al planeta a su condición original. […] Deberíamos enfocarnos en lo positivo que podemos hacer para el bienestar del planeta tal y como es ahora, en vez de tratar de restaurar el antiguo oasis que ahora sólo existe en nuestras imaginaciones. […] La data arqueológica ha demostrado que los humanos son cada vez más capaces de restructurar y transformar dramáticamente los ecosistemas. Ahora la cuestión es acerca de qué tipo de ecosistemas queremos crear en el futuro.

¿Será suficiente para soportar la constante evolución de las sociedades y los ecosistemas? Quizá un proceso de readaptación podría generar una manera de contener los efectos del cambio climático, y para ello implica un esfuerzo de cada uno de los habitantes del planeta. O al menos, su conscientización. 

 
 


Caso Volkswagen: EU inicia procedimiento legal contra 7 países por emisión de NOx

Tras haber reconocido el error, Volkswagen se disculpó públicamente y dejó de comercializar los vehículos diésel de sus marcas tanto VW como Audi; principalmente los modelos de Volkswagen Jetta, Golf, Beetle y Passat, y el Audi A3, los cuales generaban gran impacto en el medio ambiente.

En 2015, Volkswagen ha tenido que enfrentarse a numerosas crisis tras el escándalo de haber instalado un software para esquivar controles medioambientales en 11 millones de vehículos diésel de todo el mundo. De acuerdo con la información brindada por la agencia medioambiental EPA, al instalar deliberadamente este programa para evitar los límites a las emisiones sólo cuando estaba siendo sometido a una prueba, los vehículos llegaban a emitir óxidos de nitrógeno –NOx– hasta 40 veces superiores a lo permitido. 

Tras haber reconocido el error, Volkswagen se disculpó públicamente y dejó de comercializar los vehículos diésel de sus marcas tanto VW como Audi; principalmente los modelos de Volkswagen Jetta, Golf, Beetle y Passat, y el Audi A3. Sin embargo, eso no fue suficiente: el Ministerio de Medio Ambiente de Alemania decidió realizar una reunión con el presidente de la compañía, Martin Winterkon, para cooperar con las autoridades sobre indicios que otras compañías pudieron manipular las pruebas de emisiones contaminantes. El resultado: Volkswagen provisionó 6 500 millones de euros en sus cuentas para atajar la crisis. 

Después del escándalo mundial, gobiernos como el de Alemania, EE.UU., Corea del Sur, Italia, Francia y Reino Unido comenzaron a realizar investigaciones al respecto. De hecho, mientras Francia pidió una investigación a escala europea que incluya a los fabricantes franceses, la Comisión Europea señaló que “hay que llegar al fondo del asunto” pero que es “prematuro establecer medidas de vigilancia inmediatas”.

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Ahora, un año después del escándalo, la Unión Europea abrió un procedimiento legal contra siete países –España, Reino Unido, Luxemburgo, República Checa, Lituania, Grecia y Alemania–, por la ausencia de control en las infracciones de emisiones de los fabricantes de vehículos. Además, la Comisión Europea ha pedido a estos países que expliquen los motivos por los cuales incumplieron las leyes comunitarias sobre emisiones. En palabras de la comisaria de Industria de la UE, Elzbieta Bienkowska, “Las autoridades nacionales de toda la UE deben asegurarse de que los fabricantes de vehículos cumplen realmente la ley”. 

Mientras que España espera que la situación no afecte a las importantes inversiones del grupo en su país, Alemania se queja de que las actuales leyes del bloque están mal planteadas. Por su lado, República Checa, Lituania y Grecia, están siendo cuestionadas por ni siquiera incluir en su legislación nacional una multa a la industria automovilística en caso de violación de la ley. 

Cada miembro acusado tiene dos meses para responder; de lo contrario, la UE podrá llevarlos ante el Tribunal Europeo de Luxemburgo. 



Pronunciamiento de las Organizaciones de la Sociedad Civil para la 13ª COP del CDB

Queremos enfatizar que estamos en una situación urgente. Trabajemos juntos en acciones contundentes para atender la crisis socio-ambiental actual. Nuestro futuro depende de ello.

Las 148 organizaciones de la sociedad civil que participamos en las consultas y en el Foro de la Sociedad Civil y Juventud en el marco de la 13a Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), exhortamos a las Partes para que:

● Hagan efectivo el derecho a un desarrollo integral y sustentable, adoptando una visión integral en la gestión pública, con enfoque territorial y una coordinación intersectorial efectiva y eficiente, bajo estándares de sustentabilidad ambientales, económicos y sociales.

● Integren la biodiversidad en políticas, programas y acciones de gobierno para todos los sectores productivos.

● Promuevan la transparencia, acceso a la información, participación ciudadana efectiva y rendición de cuentas en el diseño, implementación, seguimiento y evaluación de políticas públicas, así como para el cumplimiento de acuerdos internacionales.

● Respeten los derechos humanos, así como las salvaguardas ambientales y sociales.

● Consideren a las comunidades como aliados en la conservación de la naturaleza y sus servicios ambientales, integrando las perspectivas de género, generacional, étnica y de otros grupos vulnerables.

● Fomenten y apoyen las iniciativas y esfuerzos de integración de la biodiversidad que realizan los diferentes grupos de la sociedad.

● Impulsen patrones de producción y consumo innovadores que integren adecuadamente la biodiversidad.

● Den continuidad a los Foros de la Sociedad Civil como espacios de diálogo permanente en las COP del CDB, que las peticiones derivadas de los pronunciamientos de estos Foros sean presentados ante las partes de la Convención y, que las Delegaciones oficiales incorporen entre sus miembros a integrantes de organizaciones de la sociedad civil.

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En relación a la integración de la biodiversidad en los sectores productivos, hacemos un llamado a que:

• La agricultura adopte de manera prioritaria prácticas de producción sustentable que garanticen la seguridad alimentaria, que generen beneficios en términos de productividad, competitividad y equidad a lo largo de la cadena de valor. Que aplique el principio precautorio para garantizar la protección de especies nativas y criollas, e implemente esquemas de policultivos que favorezcan la integración y restauración productiva del paisaje rural.

• En lo forestal es elemental posicionar al desarrollo forestal sustentable como prioritario en la agenda pública. Por ello, es central acelerar la implementación de estrategias para evitar la deforestación y degradación forestal; promover una legalidad simple y efectiva; fomentar cadenas de valor competitivas e integrar el valor de los bienes y servicios ambientales del bosque.

• La pesca requiere impulsar el manejo e investigación con enfoque ecosistémico, implementar estándares de sustentabilidad, sistemas de manejo funcionales, así como estrategias para la restauración de pesquerías y ecosistemas. Esto asegurará ecosistemas saludables así como beneficios sociales y económicos para aquellos que dependen de la actividad.

• El turismo requiere el diseño, planeación e implementación efectiva de modelos e instrumentos que aseguren el uso óptimo y la conservación de los bienes y servicios ambientales aptos para su desarrollo; que generen oportunidades de empleos dignos y una distribución equitativa de beneficios a las comunidades.

• La nueva agenda urbana debe reconocer la interdependencia que existe entre los espacios naturales y los urbanos, minimizando los impactos ambientales significativos y maximizando los beneficios sociales, ambientales y económicos que ofrece la biodiversidad.

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Es prioritario fomentar el desarrollo de infraestructura verde en las ciudades.

Por nuestra parte, nos comprometemos a:

• Integrar una Alianza por la Biodiversidad capaz de sumar voluntades, capacidades y liderazgos para impulsar procesos de toma de decisiones incluyentes, equitativos, participativos y transparentes que coadyuven en la integración de la biodiversidad en los sectores productivos y en el bienestar social.

Queremos enfatizar que estamos en una situación urgente. Trabajemos juntos en acciones contundentes para atender la crisis socio-ambiental actual. Nuestro futuro depende de ello.

Organizaciones de la Sociedad Civil participantes:

Abeja y Planta Agricultura y Medio Ambiente, A.C., Agroder S.C., Agroecología Rural Sustentable A. C., Alianza Del Pacífico Por El Atún Sustentable, Alianza para la Sustentabilidad del Noroeste Costero, A.C. (Alcosta), Alternare A.C., Amigos De Abejas Nativas, Amigos De Sian Ka’an A.C., Apoyos Técnicos Profesionales de Chiapas A.C., Asociación Ecológica de la Sierra Picachos, A.C. (AESPAC), Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), Asociación Mexicana de Profesionales Forestales (AMPF), Asociación Regional de Silvicultores de los Pantanos de Tabasco, A.C., Asociación Regional de Silvicultores Indígenas Montañas del Sur, A.C., Atzallan Manantial de la Sustentabilidad A.C., BCSicletos Bioextensionistas A.C., Biofutura, A.C., Causa Natura A.C., Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C. (CICY), Centro de Investigaciones Costeras de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (CEICOUNICACH) Sede Tonalá, Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), Centro para la Diversidad Biológica, Chimalapas Unidos por la Defensa de las Etno y Biodiversidad (CHUDEB A.C.), CIEAA S.C. Como Vamos La Paz Comunicación y Construcción de Alternativas, A.C., Comunidad y Biodiversidad, A.C. (COBI), Conibio Global A.C., Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), Consejo De Productores Agroforestales De La Fraylesca A.C., Consejo Indígena de Nuevo León Conservación de Mamíferos Marinos de México, A.C. (Comarino), Conservación del Territorio Insular Mexicano A.C. (ISLA), Conservación Internacional México Consultoría Agroindustrial Integral Contenido Neto, A.C., Construyendo una sociedad sostenible, A.C., Desarrollo Alternativo e Investigación, A.C., Desarrollo De La Cultura Ecológica A.C, Earthgonomic, Ecos de la Tierra Proyectos Productivos y Medio Ambiente, A.C., Emiliano Zapata, Fundación de Estudios e Investigación, A.C., Environmental Defense Fund EPOS A.C., Espacio Autónomo A.C. Especies, Sociedad y Hábitat, A.C. (ESHAC), Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Fondo de Agua Metropolitano de Monterrey (FAMM), Fondo de Conservación El Triunfo (FONCET), Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN), Fondo México 2050, Fondo Monarca, Fondo Noroeste, A.C. (FONNOR), Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, A.C. (FCEA), Fondo Para La Paz Fundación Armando Duvalier, Fundación Cancún ICC, Fundación Desarrollo Sustentable, A.C., Fundación Haciendas del Mundo Maya (FHMM), Fundación Mexicana para la Planeación Familiar, A.C. (MEXFAM), Fundación México Silvestre, Fundación Tarahumara José A. Llaguno, Fundación para el Desarrollo de la Cordillera Volcánica Central (Fundecor), GEA Medio Ambiente y Salud GEODA, Geosistemas y Desarrollo Ambiental Grupo de Ecología y Conservación de Islas, A.C. (GECI), Haciendo Eco Hombre Naturaleza, A.C., Huella Azul, A.C. Instituto de la Naturaleza y la Sociedad de Oaxaca Instituto del Clima Instituto el Mangle Instituto Para El Desarrollo Sustentable En Mesoamérica A.C. (IDESMAC), International University Network on Cultural and Biological Diversity Investigación, Educación, Manejo y Asesoría (IEMANYA Oceánica), Juventud Mexicana Frente Al Cambio Climático, Ka Kuxtal Kanan Kab Protección del Mundo A.C., La Mano Del Mono, Taller escuela de ecología de traspatio Terra+, The Nature Conservancy, Tlahtolli Tlazatzintli Uan Xihuame Campa Meztica Tonalzintli A.C. Tuubenk’óbben S.C. DE R.L. DE C.V., Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Unión de Mujeres Indígenas y Campesinas del Estado de Chiapas, A.C, Unión Nacional de Organizaciones de Forestaría Comunal, A.C. (Unofoc), Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), Vertientes Logros De Vida A.C., Vidas A.C., Voces Ambientales World Resources Institute (WRI), WWF México, Xilema A.C., Yaxche Arbol De La Vida.



La neuropsicología de la ayahuasca: ¿cómo funciona esta droga en el cerebro? (VIDEO)

La ayahuasca es la mezcla de dos plantas: las hojas de Psychotria viridis, y las ramas de Banisteriopsis caapi.

Desde hace siglos se ha sabido que la ayahuasca es un poderoso guía espiritual para las personas que lo beben. A través de alucinaciones auditivas y visuales, este alucinógeno se ha convertido en una clave importante para la investigación de tratamientos enfocados en depresión y ansiedad. Sin embargo, ¿qué es realmente la ayahuasca?, ¿cuáles son los efectos que tiene en el cerebro como para hacerla una droga distinta y única a otras como LSD, cannabis, cocaína o alcohol?, ¿por qué es considerada una sustancia sagrada?

Todas estas preguntas han llamado la atención de muchos científicos y estudiosos. Es así que AsapSCIENCE decidió realizar un video explicativo con las respuestas de todas estas preguntas: 

– La ayahuasca es la mezcla de dos plantas: las hojas de Psychotria viridis, y las ramas de Banisteriopsis caapi. Ninguna de las dos tiene propiedades alucinógenas por su cuenta; sin embargo, las hojas contienen DMT, sustancia química que posee estructura similar a la serotonina y al de los hongos alucinógenos. 

– Las enzimas de nuestro estómago tienden a desactivar el DMT con el fin de que no se tenga un fuerte impacto; sin embargo, las ramas de Banisteriopsis caapi inhiben el funcionamiento adecuado de las enzimas y permiten que el DMT entre al flujo sanguíneo hasta llegar al cerebro. 

– Después de consumir la ayahuasca, las alucinaciones alcanzan su máximo después de una hora –y pueden durar hasta seis horas–. Entre los principales efectos son escuchar los ruidos de las cosas que suceden alrededor, una mayor calma de sus pensamientos y aceptación de las situaciones, una reconociliación con experiencias y emociones pasadas con el fin de encontrar paz interior.

Te compartimos el video: 

 

 



¿Cuáles son las preguntas clave para la conservación de la biodiversidad en el siglo XXI?

Se debería evaluar a las instituciones sociales, mecanismos económicos y factores políticos que contribuyen o amenazan a las especies.

Por: Danielle E. Barriga Guijarro

Actualmente, cuando se habla de conservación, esta suele referirse a la conservación de la biodiversidad o diversidad biológica, sin embargo, este ensayo busca reflexionar en torno a las limitantes de esta visión y dar luces hacia nuevas formas de conceptualizarla, con la finalidad de generar una propuesta más integral en miras de contribuir al manejo de las áreas naturales protegidas, sitios en los que se concentran los esfuerzos de conservación. Se utiliza el caso del Parque Nacional Lagunas de Montebello para aterrizar la reflexión teórica.

Es posible rastrear la historia de la conservación de los recursos naturales en México hasta la época precolombina, con los jardines botánicos y parques creados a demanda del rey Netzahualcóyotl de Texcoco. Se han identificado diferentes periodos con base en la concepción que se tenía de lo que debía ser la conservación y su importancia, lo que derivó en ciertas políticas y acciones gubernamentales que culminaron con una consolidación tardía a finales de los 90 de las áreas naturales protegidas en el país (Castañeda, 2006a; Challenger, 1998).

Existen elementos importantes a destacar en este proceso relacionados con la valoración que se le daba a los recursos. En su mayoría, estos estaban estrechamente relacionados con el valor monetario que se pudiera obtener y la preocupación por la conservación solía darse en el momento que las consecuencias del modelo de producción extractivista se hacían visibles al poner en riesgo ciertas actividades o cuando se dejaban de satisfacer demandas muy particulares.

En ese sentido, después del Cardenismo, los primeros, y principales esfuerzos por mantener los recursos, se dieron a través del decreto de áreas protegidas, sitios de carácter restrictivo donde pocas actividades eran permitidas. Entre 1930 y 1934, se declararon 39 parques nacionales en el centro del país bajo tres criterios: contar con un gran atractivo paisajístico, tener potencial recreativo y ser importantes en materia ambiental para las ciudades cercanas (Challenger, 1998).

En los años siguientes, la política nacional se centró en el desarrollo industrial del país y las políticas de restricción en el acceso a recursos, particularmente de los bosques, los cuales eran reconocidos como pieza clave en el desarrollo. Reflejo de esto, en 1960 se promulgó una nueva Ley Forestal que pretendía sentar las bases para la gestión y administración de los parques nacionales. Durante este periodo se crearon siete parques nacionales más, entre ellos, el Parque Nacional Lagunas de Montebello. Debido a la poca capacidad de administración con la que contaba el Estado, se reconoció la importancia de contar con aliados en otros sectores de la sociedad civil para compartir la responsabilidad del manejo (Berkes, 2009; Castañeda, 2006b)

Actualmente, el modelo de conservación de áreas naturales se mantiene, siendo estas el principal instrumento de política ambiental en el país. A través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), se busca mantener estos sitios representativos de la biodiversidad, fomentar la cultura de la conservación y el desarrollo sustentable de las comunidades asentadas dentro y fuera (CONANP, 2007). Esto muestra que para el siglo XXI la conservación está centrada a la biodiversidad y no tanto a los recursos (como era el caso de los bosques) y busca dejar de lado el carácter restrictivo que históricamente caracterizaba a éstas áreas.

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Sin embargo, se ha cuestionado la viabilidad de las ANP en dos sentidos: su eficacia y su permanencia. La primera está relacionada con el carácter estático y la incapacidad de incorporar procesos a gran escala y de larga duración a los que responden de forma natural los ecosistemas, así como por la representatividad que realmente poseen en términos de diversidad biológica. La segunda, se debe a la capacidad de respuesta que estos parches aislados tendrían frente a nuevos (y rápidos) fenómenos de escala regional y global como el cambio climático (Víctor Toledo, 2005).

Además, se ha reconocido que la conservación de la biodiversidad no es sólo una cuestión biológica, el acto por sí mismo es un proceso social y político, por lo tanto, se debería evaluar a las instituciones sociales, mecanismos económicos y factores políticos que contribuyen o amenazan a las especies (Alcom, 1994). En ese sentido, se han resaltado otros factores dignos de ser conservados, como es la diversidad cultural de los pueblos indígenas, la cual está estrechamente relacionada con regiones de alto valor biológico (Vm Toledo et al., 2001).

Esta reflexión resalta que la discusión va más allá para qué y quién lleva a cabo la conservación y la amplia a qué se conserva y cómo. Dado el contexto de crisis social, ecológica y económica que se vive, es importante repensar y recontextualizar la conservación desde estos cuatro cuestionamientos para que pueda articularse con otras iniciativas como los movimientos sociales en defensa de la tierra y contar con mayores capacidades de éxito a diferentes escalas espaciales y temporales.

El caso del Parque Nacional Lagunas de Montebello (PNLM) viene a colación como ejemplo de las consecuencias del carácter expiatorio y las posibilidades que trae la conservación actualmente para el sitio en términos sociales y ecológicos. Este parque fue decretado en una época, a decir de Castañeda (2006), de olvido para la conservación y bajo los supuestos de atractivo paisajístico y potencial recreativo. No se tomó en cuenta que pocos años antes, parte de ese mismo territorio nacional había sido legalmente asignado como ejido a algunas familias que llevaban más de cincuenta años asentadas ahí (DOF, 1959; Limón, 2008; Melo G. & Cervantes B., 1986).

La incertidumbre legal que esto generó particularmente con Tziscao, la única comunidad asentad dentro del PNLM, es un conflicto que perdura hasta hoy en día y ha dificultado la apertura por parte de las comunidades al proceso de inclusión y equidad que buscan. De siete años para acá, Tziscao se ha mostrado más receptiva a la colaboración e incluso un grupo de personas ha reconocido la importancia de aliarse con la CONANP para trabajar el tema turístico (entrevista con funcionario de CONANP, 2015; reflexiones del Taller de Capacitación en Ecoturismo, 2015).

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Es posible identificar que quienes están llevado a cabo la conservación en el PNLM son las comunidades y la CONANP, aunque existe un gradiente en cuanto al trabajo conjunto, por lo que el proceso de negociación en cuanto a las acciones continúa. En ese sentido, la búsqueda o para qué conservar, no queda muy clara pero parece apuntar hacia un mantenimiento de los procesos ecológicos que posibilitan la existencia de los seres vivos y la obtención de beneficios económicos para la comunidad.

Sin embargo, siguiendo la propuesta de Toledo et al. (2001), se considera que el qué conservar y para qué debería ampliarse e integrar la cuestión cultural de los pueblos dentro y fuera del polígono, ya que estas cuentan con raíces chuj y tojolabal. Una estrategia pensada desde aquí permitiría revalorar aspectos culturales que durante tanto tiempo han sido negados para los habitantes y quizá les ayudaría a darle un nuevo significado a sus acciones y actividades, conociendo sus raíces y reconectándose con ellas.

Por último, el cómo debería pensarse más allá de los límites del parque, en articulación con iniciativas como la del corredor biológico mesoamericano y quizá más importante, con la ciudad de Comitán, ya que esta se ha identificado como una fuente importante de contaminación para las lagunas. Escalar las líneas de acción hacia esta zona urbana próxima permitiría incluir a otros sectores en la conservación del sitio, mostrando que la importancia de los servicios que brinda el parque no son sólo para los habitantes dentro y en la zona de amortiguamiento, sino para toda la cuenca. Esto deja claro que la conservación debe ser una cuestión integral que involucre diferentes sectores sociales en distintos lugares y considerando las diversas escalas de procesos ecológicos.

Bibliografía

Alcom, J. (1994). Noble savage or noble state?: northern myths and southern realities in biodiversity conservation. Etnoecológica, 3, 7–19.

Berkes, F. (2009). Evolution of co-management: Role of knowledge generation, bridging organizations and social learning. Journal of Environmental Management, 90(5), 1692–1702. http://doi.org/10.1016/j.jenvman.2008.12.001

Castañeda, J. (2006a). Las Áreas Naturales Protegidas de México. De su Origen Precoz a su Consolidación Tardía. Revista Electrónica de Geografia Y Ciencias Sociales, X(218 (13)).

Castañeda, J. (2006b). Las Áreas Naturales Protegidas de México. De su Origen Precoz a su Consolidación Tardía. Scripta Noval Revista Electrónica de Geografía Y Ciencias Sociales, X(218 (13)).

Challenger, A. (1998). Utilización y conservación de los ecosistemas terrestres de México. Pasado, presente y futuro. México: Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; Instituto de Biología, Universidad Nacional Autónoma de México, Agrupación Sierra Madre, SC.

CONANP. (2007). Programa Nacional de Áreas Naturales Protegidas. México, D.F.: Comisión Nacioanl de Áreas Naturales Protegidas, Dirección de Evaluación y Seguimiento, Dirección de Comunicación y Cultura para la Conservación.

DOF. (1959). 16-12-1959 Decreto que declar necesaria y de utilidad pública la creación de un Parque Nacional en la región conocida con el nombre de Lagunas de Montebello, ubicada en Independencia y La Trinitaria, Chis. Chiapas.

Limón, F. (2008). La ciudadanía del pueblo chuj en México Una dialéctica negativa de identidades. Alteridades, 18(35), 85–98.

Melo G., C., & Cervantes B., J. (1986). Propuestas para el Programa Integral de Manejo y Desarrollo del Parque Nacional Lagunas de Montebello. Boletin Del Instituto de Geografía, 16.

Toledo, V. (2005). Repensar la conservación : ¿áreas naturales protegidas o estrategia bioregional? Gaceta Ecológica, 77, 67–83.

Toledo, V., Alarcón-Chaires, P., Moguel, P., Olivo, M., Cabrera, A., Leyequien, E., & Rodríquez-Aldabe, A. (2001). El atlas etnoecológico de México y Centroamérica: fundamentos, métodos y resultados. Etnoecológica, 6(8), 7–41. Retrieved from http://ccp.ucr.ac.cr/bvp/pdf/cambiodemografico/atlas_etnologico.pdf



Pueblos indígenas protegen el 80 por ciento de la biodiversidad del planeta

Los pueblos indígenas siguen dependiendo de los recursos forestales para su supervivencia, especialmente de la caza y recolección de plantas silvestres.

Fotografía principal: agriculturers.com

En su momento, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona se preguntó sobre las prácticas de las sociedades indígenas contemporáneas sobre usos del bosque y la biodiversidad en un mundo preocupado por los efectos del calentamiento global. Para responder a sus incógnitas, estos estudiantes decidieron convivir durante año y medio con tres grupos nativos en Borneo, la cuenca del Congo y la Amazonia.

Durante este estudio de campo, se encargaron de analizar las rutinas, prácticas sociales y formas de interactuar con el medio ambiente. Fue así que los investigadores se dieron cuenta que, pese a que los pueblos indígenas se están enfrentando a cambios culturales y económicos que han amenazado su relación con el medio ambiente, existen métodos importantes para la conservación de la biodiversidad; como los que te compartimos a continuación: 

– En las políticas de conservación de los bosques tropicales se requiere incorporar la cultura local desde un enfoque biocultural; es decir crear alianzas con los pueblos indígenas, quienes cuentan con las herramientas y conocimientos para enfrentar desafíos en el medio ambiente; 

– Es indispensable informar y promover el reconocimiento de los derechos humanos a las comunidades indígenas; como por ejemplo: el derecho a la libre determinación, a la igualdad de género para su existencia, bienestar y desarrollo integral como pueblo, a pertenecer a uno o varios pueblos indígenas de acuerdo con la identidad, tradición y costumbre de pertenencia a cada pueblo, a que el Estado reconozca plenamente su personalidad jurídica respetando las formas de organización y promoviendo el ejercicio pleno de los derechos contenidos en la Declaración, a mantener, expresar y desarrollar libremente su identidad cultural, a no ser objeto de racismo, discriminación racial, xenofobia ni otras formas conexas de intolerancia, a su propia identidad e integridad cultural y a su patrimonio cultural, a la autonomía o al autogobierno en cuestiones relacionadas con asuntos internos, al aislamiento voluntario viviendo libremente y de acuerdo con sus culturas, a gozar de todos los derechos y garantías reconocidas por la ley laboral nacional y la ley laboral internacional, y finalmente a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado, utilizado o adquirido;

www.cultura.gob.pe
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– Es crucial promover la transmisión del conocimiento ambiental local entre generaciones y así evitar que la gente pierda consciencia de los cambios que ocurren en el ecosistema. 

Actualmente los pueblos nativos protegen en su territorio cerca del 80% de la biodiversidad del planeta, pero son propietarios legales de menos del 11% de dichas tierras. De hecho, los pueblos indígenas siguen dependiendo de los recursos forestales para su supervivencia, especialmente de la caza y recolección de plantas silvestres. 

Se trata de una sabiduría única sobre el medio ambiente que se ha desperdiciado, denigrado y despreciado. Por lo que reconocer las violaciones de Derechos Humanos contra pueblos indígenas, como asesinatos y abusos contra activistas, es apenas el primer paso para cuidar no sólo el patrimonio de estas comunidades, también del bienestar de nuestro planeta y su biodiversidad. ¿Valdría el esfuerzo entonces retomar estas prácticas ancestrales en nuestros estilos de vida modernos? 

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