Pensar el cambio climático: México ante las amenazas inminentes

Para México, esto significaría re-inventar el país, y ahí está el problema. ¿Está México dispuesto a transformarse?

Imagen: http://www.abc.es/

Es muy preocupante saber que en los últimos cien años el mes de marzo nunca había registrado temperaturas tan altas como ahora (1). La frecuencia y la velocidad con que rompemos récords de temperatura superan cualquiera de los pronósticos que se habían realizado. Por si fuera poco, la irreversibilidad de los impactos asociados al aumento de la temperatura está siendo cada vez más evidentes (2). Actualmente, no existe duda alguna de que el cambio climático es real, de que es consecuencia de las actividades humanas y de que no hemos sido capaces de detenerlo.

El cambio climático está directamente relacionado con la emisión de gases de efecto invernadero provenientes de las actividades humanas. Estos gases se acumulan en la atmósfera creando una barrera que impide que el calor del planeta salga de ella. Si tomamos en cuenta que estos gases tienen una permanencia prolongada en la atmósfera, entonces podemos deducir que los efectos del cambio climático perdurarán por varios siglos, aun cuando las emisiones se reduzcan (3). Ante esta situación crítica, los esfuerzos globales deben enfocarse no solo en reducir las emisiones, sino en fortalecer las capacidades para manejar y adaptarse a lo inevitable.

El reto en México: mitigar y adaptarnos

México, un territorio que goza de una riqueza envidiable de recursos naturales, es considerado también como uno de los países más vulnerables frente al cambio climático. Según datos oficiales, el 15% del territorio mexicano, el 68% de la población y el 71% del PIB se encuentran altamente expuestos al riesgo de los impactos adversos del cambio climático (4). Y, lamentablemente, ninguno de los sectores de la economía y de la población está exento de estos impactos. Sin embargo, los impactos serán más severos en los sectores sociales más vulnerables. La recuperación ante eventos meteorológicos extremos como huracanes e inundaciones ocurre diferencialmente de acuerdo con la resiliencia y el poder adquisitivo. Por ejemplo, el huracán Wilma (categoría 5) golpeó la zona turística de la península de Yucatán, mientras que Stan (categoría 1) impactó las zonas rurales de Chiapas, y aunque el primero registró mayores daños en términos monetarios, la recuperación fue más rápida (5). Resulta entonces urgente modificar la forma en la que se responde a estos eventos, sobre todo considerando que 88 de los 125 municipios más pobres del país son propensos al impacto de inundaciones y huracanes.

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Figura 1. Municipios más vulnerables ante el cambio climático (10)

Frente a este devastador escenario, ¿cómo se está preparando México para afrontar los efectos del cambio climático?

Las acciones en México contra el cambio climático se cristalizaron en 2012 con la publicación de la Ley General de Cambio Climático. A partir de su publicación le han seguido diversos instrumentos de política pública, como la Estrategia Nacional de Cambio Climático y el Programa Especial de Cambio Climático (que incluye compromisos de las catorce secretarías de Estado), y ahora se trabaja en la elaboración de programas y leyes estatales al respecto. Para fortalecer la transversalidad de las políticas, a finales de 2015 se creó el Sistema Nacional de Cambio Climático, el cual agrupa a la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC), al Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), al Consejo de Cambio Climático, a las entidades federativas, a asociaciones de autoridades municipales y al Congreso de la Unión, además de que cuenta con una coordinación de evaluación.

Además, para 2030, México se ha comprometido, muy ambiciosamente, a lograr una tasa de deforestación cero y a reducir entre el 25% y el 40% las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el territorio (6). Parece ser, entonces, que México cuenta con una gama suficiente de organismos, políticas, acciones y compromisos para garantizar la seguridad frente al cambio climático. Sin embargo, el éxito de estas políticas depende del nivel de prioridad que se les conceda en la agenda del país, de cuántos recursos económicos se les destinen día con día y, sobre todo, de qué y cuántas acciones concretas se implementen para hacerle frente y a qué velocidad. La tendencia en las discusiones internacionales apunta a que se requiere un cambio drástico en la tendencia de desarrollo. Para México, esto significaría re-inventar el país, y ahí está el problema. ¿Está México dispuesto a transformarse?

Antes de intentar responder esta pregunta es necesario entender que existen dos frentes que deben ser atacados: por un lado está la mitigación, es decir, la reducción de la emisión de gases para desacelerar el cambio climático; y por el otro, la adaptación, que consiste en ajustarse al inminente cambio y a las consecuencias que este supondrá con el fin de reducir nuestra vulnerabilidad. Prepararnos para reducir nuestra vulnerabilidad es una obligación por demás compleja. En primera instancia, se podría creer que la vulnerabilidad se limita solo a la relación entre las poblaciones, a la infraestructura que está a su alcance y a los efectos climáticos adversos. Pero la vulnerabilidad depende estrechamente de la relación que existe entre los recursos naturales, el territorio, la desigualdad social, el conocimiento del entorno y el poder.

Además, hay un factor fundamental que aumenta la complejidad del problema: lo difícil que es percibirlo. El cambio climático es una amenaza invisible, lo suficientemente lenta como para que nos pase desapercibida, y solo podemos deducir su existencia a partir de números y estadísticas. Estas características lo convierten en el enemigo perfecto. Si no podemos entenderlo, entonces es poco probable que tengamos la voluntad de adoptar medidas suficientemente estrictas para enfrentarlo.

Por lo tanto, el proceso que deberemos vivir para adaptarnos no será un proceso amigable, y muchas de las medidas para lograr esa adaptación podrían generar serios conflictos debido a la confrontación de diversos intereses. Por si fuera poco, lograr la adaptación a nivel nacional es un reto casi imposible, pues se debe atender a escala local. En este sentido, solo se logrará una adaptación si se concentran los esfuerzos en proteger a las comunidades locales, a los ecosistemas y a los recursos naturales. Para garantizarla, la función del Estado debería ser la de implementar políticas públicas enfocadas en fortalecer la toma de decisiones a nivel local, asegurar verdaderas prácticas de diálogo y promover la gestión pública del desarrollo territorial.

Pues resulta que en México estamos haciendo exactamente lo opuesto: numerosas comunidades locales están siendo despojadas de sus recursos naturales; están sujetas a una continua violación a sus derechos; cada vez se autorizan más megaproyectos con gravísimos impactos ambientales asociados; existe un continuo desgaste del tejido social, y, por supuesto, se excluye sistemáticamente a la población en la toma de decisiones (7). Esta absurda dinámica está siendo alimentada por la acostumbrada e irreflexiva visión de que el patrimonio natural representa el obstáculo a vencer para lograr imponer un concepto –equivocado– de desarrollo.

 

conflictos socioambientales en mexico
Municipios en los que existen conflictos socioambientales (11).

El mayor número de conflictos socioambientales se ubican en las regiones más marginadas del país, tanto en algunas ciudades como en el campo. En estas regiones, las comunidades urbanas, indígenas y campesinas son los principales actores involucrados (8). Es muy probable entonces que la gravedad de los conflictos socioambientales se incremente, particularmente en regiones de alta vulnerabilidad ante el cambio climático, pues es en esas zonas en las que los recursos naturales serán clave para la adaptación y supervivencia.

Para aumentar la divergencia, en el 79% de los conflictos originados por tierra, territorio y recursos naturales, el actor confrontado son las secretarías (Sagarpa y Semarnat) y los tres niveles de gobierno (5). Además, en el 48% de estos conflictos se genera una respuesta impositiva por parte del Estado. Para comenzar a revertir esta dinámica se requiere de un cambio en el proceso de toma de decisiones que ocurra de abajo hacia arriba. Es decir, las verdaderas políticas públicas para enfrentar el cambio climático deberán surgir de las necesidades y preocupaciones de los mexicanos. En este sentido, la planificación local del territorio es una herramienta que puede ser utilizada para incidir desde abajo para determinar cómo deben ser manejados los recursos clave para el futuro. Esto requiere de democratizar la planificación, y en un país con un tejido social tan desgarrado como México esto representará uno de los más grandes desafíos como nación.

México y el Acuerdo de París

Por otro lado, cada vez son más las naciones preocupadas por enfrentar el inminente cambio climático. Así, a finales de 2015 se redactó el Acuerdo de París al finalizar la 21° Conferencia de las Partes (COP21). Cuando el ministro de asuntos exteriores de Francia, Laurent Fabius, presentó el texto final del Acuerdo, declaró: “es realmente un punto de quiebre para todos nosotros. A partir de ahora tenemos verdaderas bases ecológicas para salvar nuestro planeta con este acuerdo que era necesario para el mundo entero.”

Este acuerdo establece que la adaptación debe tener como fin proteger a las personas, los medios de vida y los ecosistemas, ni más ni menos (9). Asimismo, establece una meta global que consiste en “aumentar la capacidad de adaptación, fortalecer la resiliencia y reducir la vulnerabilidad al cambio climático con miras a contribuir al desarrollo sostenible”. Para poder lograr esta meta, se reconoce “la importancia de garantizar la integridad de todos los ecosistemas, incluidos los océanos, y la protección de la biodiversidad, reconocida por algunas culturas como la Madre Tierra”.

El pasado 22 de abril, México se sumó a la lista de países firmantes. Sin duda, la firma de este acuerdo marca un precedente, y todas las políticas públicas de México relacionadas con el cambio climático tendrían que ser forzosamente actualizadas con base en los lineamientos del Acuerdo, ya que, a diferencia de esfuerzos globales anteriores, el Acuerdo de París es legalmente vinculante.

Para México, la firma significa establecer un compromiso real con los bienes comunes, poniendo especial énfasis en proteger a las comunidades locales y sus ecosistemas. Es momento de que México comience a adaptarse para un futuro incierto. En el momento en el que el Acuerdo entre en vigor, las políticas extractivas que se ejecutan en el territorio mexicano estarán siendo indiscutiblemente incongruentes con nuestros compromisos.

Nuestros conflictos socioambientales surgen cuando distintas comunidades alzan la voz ante el despojo de la tierra y para conservar la biodiversidad, proteger los ecosistemas, frenar la contaminación, impedir la devastadora actividad minera, exigir igualdad y defender el agua. En el acuerdo de París queda muy claro que los países deben garantizar lo que nuestras comunidades mexicanas ya están defendiendo. Siendo así, el gobierno mexicano ha firmado un Acuerdo con el que automáticamente admite, reconoce y respalda las luchas por el agua, el territorio, el trabajo, los recursos y la vida.

Son las comunidades que viven conectadas con la naturaleza las que siempre han salido a defenderla. Son de ellas de quien debemos aprender a adaptarnos, y a ellas debemos agradecerles haber resistido tanto frente a un modelo equivocado de desarrollo. No cabe duda de que en México las comunidades son quienes están dando ya la verdadera lucha contra el cambio climático.

Fernando Córdova Tapia y Karen Levy Gálvez

[Horizontal.mx]

Referencias:

1. March temperature smashes 100-year global record. The Guardian (liga).

2. Only 7% of the Great Barrier Reef has avoided coral bleachin. Coral Reef Studies (liga). 3. IPCC Fourth Assessment Report: Climate Change (liga). 4. Programa especial de Cambio Climático 2009-2012 (liga). 5. Las dimensiones sociales del Cambio Climático en México (liga).

6. Compromisos de mitigación y adaptación ante el cambio climático para el periodo 2020-2030 (liga).

7. Córdova-Tapia F. 2014. Todos los proyectos generan conflictos ambientales y lo seguirán haciendo (liga).

8. Velázquez Quesada y Martínez-Ortega. 2010. Conflictos sociales y cambio climático en México (liga). 9. Aprobación del Acuerdo de París. Convención Marco Sobre el Cambio Climático (liga).

10. Municipios más vulnerables a los impactos del cambio climático. Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (liga).

11. Toledo et al., 2014. Conflictos socioambientales, resistencias ciudadanas y violencia neoliberal en México (liga).



Mineras en Colombia están provocando trastornos mentales y enfermedades graves en habitantes

Segovia es “el municipio con más casos de intoxicación por mercurio en Colombia, […] que es a su vez la tercera nación que más mercurio libera al medio ambiente en el mundo –75 toneladas al año–, detrás de China e Indonesia.”

La contaminación de recursos naturales como el agua, suelo y aire, es sólo una de las consecuencias más comunes de la actividad minera; otra se asocia con el abuso, acoso y violencia ejercidas por las empresas hacia las comunidades indígenas que no pueden defender sus tierras. Sin embargo, muy poco se habla acerca del impacto mortal que conlleva la liberación de vapores y líquidos en las minas en Colombia, China, Indonesia, México y más; como es el caso que se enfrenta la población de Segovia, en Colombia, a la intoxicación por mercurio. 

Para Natalio Cosoy, de la BBC Latinoamerica, Segovia es “el municipio con más casos de intoxicación por mercurio en Colombia, […] que es a su vez la tercera nación que más mercurio libera al medio ambiente en el mundo –75 toneladas al año–, detrás de China e Indonesia.” Este fenómeno que pone en riesgo la salud física y mental de los habitantes se debe a décadas de explotación aurífera y de uso del mercurio para extraer oro de las piedras. 

La intoxicación por mercurio comienza con náuseas, mareos; continúa destruyendo a los sistemas nervioso, digestivo e inmunológico, los pulmones, los riñones, la piel, los ojos; y termina con la muerte. Si bien en Segovia nadie ha fallecido por mercurio, alrededor de 45 000 personas están sufriendo los efectos de la intoxicación. 

Ahí, en donde se quema el mercurio en una especie de horno con una puerta abierta y los extractores empujan los vapores hacia los caños de la máquina, el riesgo continúa afectando a cada miembro de la población. Para Carlos Federico Molina Castaño, médico toxicólogo y especialista tanto en salud ocupacional como epidemiología, “el riesgo sigue presente siempre que se manipule mercurio, un metal que se evapora, por otra parte, a bastante baja temperatura, en torno a los 40 grados. Si en la orina hay más de 20 microgramos por gramo de creatinina, la persona se considera intoxicada. Es difícil encontrar a algún minero segoviano por debajo de 20. Uno me contó que llegó a tener 500. […] El máximo que me ha tocado ver a mí fue uno de 3 000.” Inclusive, bebés lactantes se encuentran bajo los efectos de la intoxicación: “Aunque en bajas cantidades, las mujeres pasan el tóxico a sus hijos a través de la leche materna. Ninguna de mis madres trabajaba con mercurio en el momento, llevaban un año sin exponerse en forma directa al mercurio, o sea que es una exposición ambiental.”

Más que la muerte, explica Molina Castaño, el mercurio “genera más discapacidad que mortalidad.” Afectaciones que implican el aspecto mental, las cuales pueden ir desde la psicosis hasta la bipolaridad. Los trastornos mentales son una consecuencia de la exposición a largo plazo al mercurio: “Es como cuando a usted le dice el nutricionista que si come mucha carne le va a producir enfermedades, o si come mucha harina; es igual, digo que si una persona está evaporando el mercurio, lo está aspirando, más adelante le puede traer efectos, pero eso no es muy común aquí”.



Los polos se están llenando de musgo como hace 3 millones de años (VIDEO)

“Nuestro trabajo está mostrando que partes [de la Antártica] se están volviendo verdes cada vez más. Incluso esos ecosistemas que eran relativamente remotos, aquellos que eran intocables por la humanidad, están mostrando los efectos del humano inducido por el cambio climático.”

El descongelamiento de los polos ha sido un tema alarmante en los últimos años. Investigadores y ambientalistas continúan buscando múltiples maneras de prevenir una catástrofe ambiental que someta a un riesgo significativo la biodiversidad del planeta. A lo largo de estas investigaciones, colegas de University of Cambridge, British Antartic Survey y University of Durham encontraron que en las tierras antárticas están creciendo increíblemente rápido cepas de musgos.

Esto ha evidenciado, comentan, el impacto irreversible del calentamiento global. En palabras de Matthew Amesbury, investigador de University of Exter en Reino Unido, “Nuestro trabajo está mostrando que partes [de la Antártica] se están volviendo verdes cada vez más. Incluso esos ecosistemas que eran relativamente remotos, aquellos que eran intocables por la humanidad, están mostrando los efectos del humano inducido por el cambio climático.” Es decir que si en los últimos 50 años, se había percibido un crecimiento anual de menos de un milímetro de estas cepas; ahora el crecimiento anual supera los tres milímetros. Las cepas están creciendo en el suelo congelado en los suelos deshielados de la Antártica. 

Se trata de una superficie de las cepas están construyendo una capa delagada en el verano, la cual termina eventualmente por congelarse durante el invierno. Estas capas que se van formando han preservado las temperaturas y por tanto su existencia en climas tan fríos. Frente a esto, Amesbury y Rob DeConto, de la Universidad de Massachusetts, explican, el suelo de esta región se está enfrentando a cambios dramáticos en torno a patrones de crecimiento de los últimos 150 años, e incluso de los últimos milenios:

Este es otro indicador que la Antártica está regresando a tiempos geológicos –lo cual tiene sentido, considerando los niveles atmosféricos de CO2 se han elevado a un grado que el planeta no había obtenido desde el Plioceno, hace 3 millones de años, cuando la capa de hielo Antártico era muy pequeña y los niveles de los mares eran más altos. Si los gases de efecto invernadero continúan, la Antártica tendrá un regreso a tiempos previos a la época geológica. Quizá la península se convertirá algún día en bosque de nuevo, como lo fue durante los climas de invernadero del Cretáceo y Eoceno, cuando el continente estaba libre de hielo. 

Los autores concuerdan que estos cambios recientemente observados son sólo el principio: “Estos cambios, combinados con una tierra libre de hielo, desencadenará una alteración en el funcionamiento biológico, en la apariencia, en los paisajes de la península Antártica por el resto del siglo XXI y más allá.” 

 



¿Qué son las manos que surgen del mar y sostienen un edificio veneciano?

El calentamiento global, causado por el desequilibrio ecológico en numerosas regiones del mundo, ha provocado varias consecuencias: desastres naturales, sequías, inundaciones, descongelamiento de los polos, renacimiento de bacterias prehistóricas, guerras, entre otras más.  Frente a esta situación, numerosos activistas y estudiosos en la materia han tratado de frentar el calentamiento global. Para lograrlo han procurado […]

El calentamiento global, causado por el desequilibrio ecológico en numerosas regiones del mundo, ha provocado varias consecuencias: desastres naturales, sequías, inundaciones, descongelamiento de los polos, renacimiento de bacterias prehistóricas, guerras, entre otras más. 

Frente a esta situación, numerosos activistas y estudiosos en la materia han tratado de frentar el calentamiento global. Para lograrlo han procurado generar consciencia en la población mediante la reeducación, promulgación de experimentos ambientales, búsqueda de derechos humanos y de la biodiversidad o arte.  

Un ejemplo de ello son las manos que aparecieron en Venecia. Se trata de un proyecto artístico de Lorenzo Quinn, en donde dos manos, que surgen del fondo del mar, detienen un edificio italiano a punto de hundirse. Esta escultura se llama ApoyoSupport, en inglés– y tiene el objetivo de transmitir empoderamiento. En palabras de Quinn, “Las manos sostienen mucho poder –el poder de amar, odiar, crear o destruir.”, y el poder que un individuo tiene para salvar al planeta –y reducir los efectos del calentamiento global. Compartimos sus imágenes: 

 



4 causas de las canas prematuras y alimentos que ayudan a prevenirlas

Desde la genética hasta el estilo de vida estresante puede provocar la presencia de estos cabellos blanquecinos

Las canas, valoradas o temidas, pueden aparecer en nuestra cabellera de manera tanto prematura como tardía. Desde la genética hasta el estilo de vida estresante puede provocar la presencia de estos cabellos blanquecinos; sin embargo, también por enfermedades o carencias que valen la pena prestar atención:  

– En muchos hombres, por ejemplo, la presencia prematura y excesiva de las canas puede marcar signos de un problema cardíaco. De acuerdo con un estudio publicado en European Society of Cardiology, las canas pueden mostrar signos de la enfermedad arterial coronaria, hipertensión, diabetes, entre otros. En palabras del cardiólogo Dr. Irini Samuel, en Cairo University, “Envejecer es un factor de riesgo de las enfermedades coronarias, las cuales se encuentras relacionadas con signos dermatológicos que incrementan el riesgo. Si nuestra investigación se confirma, la estandarización de las canas podría usarse como predictor de una enfermedad coronaria arterial.”

 

– Otra enfermedad que se relaciona con la incidencia de las canas es la deficencia de vitaminas. Cada folículo del cabello contiene un pigmento llamado melanina, el cual se encarga de darle color tanto a la cabellera como a la piel; y conforme avanza la edad, el cuerpo produce menos pigmento –lo cual resulta en las canas–. En caso de que la presencia de canas sea prematura, puede derivarse a la baja de melanina –y por tanto, de vitaminas B12 y D3– y a un desbalance nutricional en el cuerpo. 

– También pueden representar las consecuencias prematuras del estrés. La oxitocina, el neurotransmisor promovido por un estilo de vida estresante, genera una reacción entre los folículos del cabello y un peróxido de hidrógeno causando de manera inevitable las canas. 

– Otra de las posibles causas de las canas prematuras se asocia con el tabaco. Los fumadores son dos veces más proclives a desarrollar una cabellera blanquecina e incluso a la caída del cabello.

Para prevenir  la incidencia de las canas es recomendable reducir los niveles de estrés y consumir cierto tipo de alimenos ricos en vitaminas y nutrientes. A continuación te compartimos una lista con los alimentos que ayudarán a prevenir la incidencia de las canas: 

– Moras azules; ricas en vitamina C. 

– Salmón; rica en ácidos grasos omega 3.

– Ostras; ricas en zinc. 

– Hojas verdes; ricas en vitamina C, beta carotina y hierro. 

– Aguacate; rico en vitamina B, C, E y K, así como en ácidos grasos omega 3 y antioxicadentes. 



¿Cómo evitar el desperdicio de comida? Sigue estos sencillos consejos para lograrlo

De acuerdo con los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, si se redujeran las desechos de alimentos en un 25 por ciento se tendría la capacidad de alimentar a todas las personas desnutridas del mundo.

El desperdicio de comida es uno de los tipos de contaminación más peligrosos y cotidianos que suceden en muchos hogares. De acuerdo con los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, si se redujeran las desechos de alimentos en un 25 por ciento se tendría la capacidad de alimentar a todas las personas desnutridas del mundo. Inclusive, en los mismos supermercados se desperdician paquetes y latas con una fecha caduca, representando una gran pérdida tanto para la tienda como para personas que sufren hambruna y desnutrición. 

Por ello te compartimos unos sencillos y efectivos consejos que evitarán a desperdiciar la comida: 

– Congela y cocina las verduras

Para mantener los vegetales frescos –y evitar tirar las hojas “feas”, congela las hierbas frescas y cocina la lechuga. 

Escoge también lechugas con hojas más pequeñas, pues son más fuertes y poseen mayor cantidad de células pequeñas apiñadas una con otras. Esto permitirá que se mantengan frescas y crujientes por más tiempo. 

En caso que veas a las hojas marchitas, revívelas con un remojo rápido en agua fría. 

– ¿Se te pasó el arroz? Existen varias formas deliciosas de consumirlo

En el caso de que el arroz haya quedado apelmazado, es importante refigerarlo después de cocinarlo; después, al día siguiente, se puede cocinar con huevo y queso en tortitas fritas o con verduras rellenas. 

– Infusiones o licuados de frutas 

Puedes prevenir que se pudran las frutas convirtiéndolos en licuados, batidos, postres cocinados o incluso congelarlos. Por ejemplo, congela las uvas o las ciruelas y añádelas a bebidas o licuálas para smoothies. También pueden ser excelentes elementos para ensaladas con queso. 

– Aprovecha al máximo el pan 

Meter al congelador el pan en rodajas o entero puede ser una alternativa útil para evitar desperdiciar este alimento.

También se puede moler para hacer empanar la carne o el pescado; como pan tostado bañado en huevo revuelto y freílas como pan francés; o como croutons.

– Revisa la fecha de vencimiento

Algunas fechas de caducidad no se basan en la seguridad del producto, sino en su sabor. Por lo que si te comes unos yogures cinco semanas después de la fecha de vencimiento, no significa que te enfermarás, sólo les faltará sabor; o unos chocolates, pues la capa blanca que suele salir se debe a la exposición al aire de la barra y no de un hongo. 

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