¿Libertad o austeridad? Así vive una comuna autosustentable en los bosques de EE.UU. (FOTOS)

Muchas de estas comunas están integradas por residentes, voluntarios temporales y otros allegados que se vieron en la necesidad de probar distintos modelos de vida.

Vivir fuera del sistema es una alternativa de numerosas personas que buscan una vida autosustentable, libre de impuestos y obligaciones típicas de una sociedad principalmente capitalista. Se trata de un estilo de vida que, al sacrificar ciertas comodidades de la modernidad, se reduce la huella ecológica en el planeta al poner a prueba técnicas de agrocultivo sustentable, bioconstrucción y energía alternativa. 

Muchas de estas comunas están integradas por residentes, voluntarios temporales y otros allegados que se vieron en la necesidad de probar distintos modelos de vida. Y entre ellas se encuentra una comunidad en los bosques de Oregon, al noreste de EE.UU., quienes habitan en un área de 16 hectáreas y sobreviven exclusivamente con lo que encuentran en el territorio a través de la caza, recolección de alimentos y otros insumos del bosque. 

La revista Vice se encargó de capturar los momentos de esta comuna autosustentable, dándole una cámara fotográfica a Eve, una integrante del lugar. Ella documentó el día a día de 15 personas que vivieron o transitaron al interior de la comuna:

Levantarse de la cama con base de madera contrachapada; beber un poco de café o té en el pórtico negro con una vista hermosa de varias alternativas de baño de composta. A las 9:00, tenemos una junta de grupo y revisamos tanto con los estudiantes como instructores en dónde aprendimos sobre yesos y pinturas naturales. Después, comemos el almuerzo, un recalentado de las lentejas de anoche con los huevos de la tarde. Alimento a las gallinas y recojo los huevos. Corto un árbol para material crudo, y después nos dirigimos a un río cerca para el primer chapuzón del verano. Finalmente, concluimos el día con una fogata con todos.

Como conclusión, ella se dio cuenta que “la mayoría parece encontrarse en una encrucijada de vida”. Por lo que un estilo de vida con una alimentación más sana –con base en distintos granos y vegetales que tanto cultivan como truquean localmente– y una supervivencia en contacto con la naturaleza. Esto, con el paso del tiempo, permite liberarse de las preocupaciones cotidianas para darle a la naturaleza, el fluir de una trascendencia. 

A continuación te compartimos las imágenes de Eve, integrante de la comuna autosustentable en Oregon, EE.UU.

 



Seamos adultos con educación ambiental de calidad

Es momento de dejar atrás las clases de ciencias naturales básicas y poder desempeñar roles profesionales para el desarrollo de un estilo vida sustentable en el trabajo, la política, cultura, etc. Pasar de la teoría a la práctica.

Hasta hace pocos años hablar la educación ambiental era considerada un área de estudio que podías encontrar medianamente explicada en la currícula escolar dentro de las materias de ciencias naturales, o geografía, un poco más en civismo e incluso biología. Sin embargo, en ningún caso se le prestaba la suficiente atención e importancia que merece el tema que aborda y no solamente por parte de los niños, sino en la cotidianidad de los adultos.

Casi como si fuera un cliché, la educación ambiental se considera como un conjunto de dinámicas de juegos y manualidades que enseñan a los niños a cuidar el medio ambiente. Pero en realidad es una disciplina metodológica que brinda las herramientas, conocimientos y refuerza habilidades para que todas las personas, sin importar su edad, conozcan cuáles son las maneras en las que pueden contribuir a un desarrollo sustentable de la sociedad.

La educación ambiental va más allá de buscar concientizar a las personas sobre las problemáticas de nuestro planeta, sino que se enfoca en generar cambios e iniciar acciones reales, con resultados tangibles, a nivel individual, comunitario e incluso gubernamental.

Ahora, esta disciplina es más importante que nunca, especialmente enfocada a las personas adultas, porque debido al avance acelerado de los daños ambientales que estamos sufriendo, no podemos esperar a que las nuevas generaciones estén listas para incidir un cambio. Es hoy cuando debemos empezar a implementar soluciones. Somos los adultos de hoy quienes tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro entorno y además de brindar educación ambiental a los más pequeño, pero ¿Cómo lo haremos si como adultos nos resistimos a ser educados?

Necesitamos adultos preparados para afrontar las crisis ambientales en el aspecto económico, que construyan nuevos modelos de desarrollo que busquen la sostenibilidad y sustentabilidad, en incluso que se implementen proyectos que reviertan los impactos negativos que estamos generando día con día. Por ello, la educación ambiental no debe ser sólo para los niños, sino para los adultos que pueden implementar medidas correctivas en este momento.

Si bien es cierto que la sensibilización y concientización son eje trasversal de la educación ambiental, los adultos debemos ir un paso más allá y comenzar a profesionalizarnos en materia ambiental. Sin importar tu desempeños personal o profesional, tus gustos, aficiones o hobbies, todos somos responsables del cuidado del medio ambiente y desde la trinchera de cada uno se puede hacer algo para asegurar su estabilidad.

Cuando alguien desea incrementar sus conocimientos, mejorar su habilidades o conocer nuevas técnicas, por ejemplo, se toman cursos o talleres. Lo mismo sucede con quienes estén interesados en cuidar el medio ambiente. Algunas veces no basta con regar una planta o ver una película, es necesario comenzar a educarnos en temas ambientales para poder realizar aportaciones significativas y con resultados tangibles.

Es momento de dejar atrás las clases de ciencias naturales básicas y poder desempeñar roles profesionales para el desarrollo de un estilo vida sustentable en el trabajo, la política, cultura, etc. Pasar de la teoría a la práctica.

Es cierto que no puedes cuidar lo que no amas y parte fundamental de esta premisa parte del desinterés de las personas por convivir con espacios naturales e incluso de simplemente querer participar en la cuidado de la naturaleza.

No necesitamos vivir rodeados de árboles o estar en medio de un bosque para aprender a cuidar nuestro entorno. Cuidar el medio ambiente es una tarea cotidiana que podemos hacer en cualquier lugar.

Por ello, hoy toma más importancia que las personas adultas puedan prepararse y recibir educación ambiental que les permita crecer personal y comunitariamente en un entorno saludable.

Algunas veces las soluciones están tan cerca que no las vemos, pero te invitamos a abrir tu computadora y buscar talleres en línea, consultorías, cursos y convenciones que puedan mejorar tu educación ambiental para que tú te conviertas en un embajador por el cuidado del medio ambiente.

Deja atrás las creencias donde se adjudica a las nuevas generaciones la responsabilidad de revertir el daño que estamos haciendo ahora y comienza asumir tu compromiso ambiental de una manera más profesional y especializada.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



¿Cuántos recursos consumirás en toda tu vida?

En 65 años habrás comido más de 13 mil huevos.

Todos los días consumimos, ya sea alimentos, ropa, tecnología, papelería, agua o cualquier otro artículo que nos resulte necesario para sobrevivir. El planeta nos brinda todos estos elementos con la materia prima para transformarlos a nuestra utilidad.

Sin embargo, actualmente se consumen recursos naturales más rápido de lo que se pueden volver a generar y se desechan residuos más rápido de lo que pueden ser degradados. Se calcula que actualmente el medio ambiente tarda 18 meses en recuperarse de lo que los humanos gastan y desechan en un año.

Ser consciente de lo que se consume y desecha implica una serie de pequeñas decisiones día con día, ¿beber café en vaso de unicel?, ¿reutilizar o no el papel?, ¿qué envoltura utilizar para envolver un regalo?, etc.

A lo largo de toda una vida habremos consumido una gran lista de productos naturales y manufacturados, mismos que se traducen en enormes cantidades de residuos, por ejemplo, se calcula que en México existen 65,000,000 de teléfonos celulares y cada año se desechan 15,000,000 de los mismos.

Para hacernos una idea de cuánto consume una persona en toda su existencia, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) hizo el cálculo promedio de una vida de 65 años.

Los resultados son los siguientes:

* 13,345 huevos

* 5,272 manzanas

* 400 cremas

* 5,800 pañales

* 4,280 barras de pan

* 15 cerdos

* 845 latas de alimentos

* 190 shampoos

* 78 cepillos de dientes

* 35 geles para el cabello

* 270 desodorantes

* 2,450 periódicos

* 16 teléfonos celulares

* 1,200 pollos

* 7,550 litros de leche

* 10,866 zanahorias

* 276 pastas de dientes

* 5.6 bronceadores

* 21 borregos

* 4 vacas

* 4,500 litros de cerveza

* 5,600 litros de refrescos de cola

* 4,000 rollos de papel higiénico

* 11,000 toallas sanitarias o tampones

* 10,000 barras de chocolate

A cada habitante del planeta nos corresponde un promedio de 1.8 hectáreas para satisfacer nuestras necesidades, el equivalente a 2.5 canchas de fútbol, sin embargo, actualmente cada persona consume 2.7 hectáreas, es decir, 3.6 canchas.

Sin duda, estas cifras nos hacen considerar integrar prácticas a favor del consumo responsable que pueden resultar muy sencillas como consumir productos locales, frutas de temporada y elegir productos ecoamigables. Con pequeñas acciones se pueden resultar grandes resultados. Y tú ¿cuánto consumes?



4 sencillos hábitos que reducirán notablemente tu huella ecológica

Los seres humanos necesitamos volvernos responsables de nuestro planeta, y por tanto de su sustentabilidad.

Hace alrededor de veinte años el grupo musical Dead Can Dance, cantó cómo el ser humano necesitaba aprender a tratar bien a nuestra madre; y es que: “si le ofrecemos de regreso sus diamantes, ella ofrecerá su perla más preciada”. Sin embargo, ¿cómo las personas podemos volvernos responsables para recibir este regalo de nuestra tierra madre?

Los seres humanos necesitamos volvernos responsables de nuestro planeta, y por tanto de su sustentabilidad. Al reducir nuestra huella ecológica, somos capaces de transitar hacia una sociedad que cuide al medio ambiente a través de la regulación del uso de energía, agua, transporte, residuos del basura, entre otros. Y a través de ciertas actividades, esta acción puede implementarse en nuestro día a día:

– Maneja menos. Cerca de una quinta parte de las emisiones es causada por automóviles que liberan alrededor de 11 kg de cada dióxido de carbono y gases de efecto invernadero por cada cuatro litros. De modo que, para reducir tu huella ecológica, la alternativa más eficiente es disminuir el uso del automóvil (incluyendo taxis) y comenzar a usar el transporte público, caminatas o bicicletas. Una persona que viaja en transporte público alrededor de 32 km de camino, reduce hasta un 2177kg de emisiones de CO2 al año, lo cual equivale a un 10 por ciento de la reducción de los gases de efecto invernadero al año.

– Deshazte de los vampiros de energía. Muchas personas dejamos los cargadores de los teléfonos móviles en el enchufe, lo cual provoca que la energía se consuma aunque no esté conectado con el celular. Este tipo de “vampiros de energía” no sólo incrementa la cuenta de electricidad, también gasta cantidades significativas de energía. Para evitar esto, basta con desconectar los enchufes, apagar la luz, entre otras opciones que sea desconectar la luz cuando se utilice.

– Para reservar el consumo de agua (y por tanto de la energía usada para el calentador y la bomba -lo cual ayuda a prevenir la contaminación del aire), es ideal una técnica usada en la marina. Es una técnica que ayuda a ahorrar agua en botes, y son sólo tres pasos: Primero empapa el cuerpo y el cabello; segundo, cierra la llave para enjabonar; tercero, abre la llave para enjuagar. Esta técnica ahorra alrededor de 56781 litros de agua.

– Compra en línea y de proximidad, y así reducir la huella ecológica que impacta alrededor del 35 por ciento del consumo de energía y de las emisiones del dióxido de carbono. Al poner en práctica estos modos de compra, se disminuye el transporte del automóvil personal así como el impacto de los empaques.

Fotografía principal: Cyclesprog.uk



¿Lego sin plástico? la empresa está gastando millones de dólares para deshacerse de este en sus juguetes

Para cumplir su meta, Lego está asociándose con universidades y organizaciones sin fines de lucro, invitando a otras compañías a unirse al centro de investigación (aún si la empresa no sea especialista en juguetería).

En este año, Greenpeace lanzó un video donde exponía el peligro ambiental que resultaba de la asociación entre la empresa Shell y Lego. Se trataba de una llamada de atención para defender el Ártico en 2015, ya que la marca petrolera pretendía perforar el piso ártico para obtener esta materia orgánica de hidrocarburos insolubles en agua. Fue entonces que, en consecuencia, Lego decidió finalizar su asociación Shell, y así comenzar a revolucionar su empresa en relación con el medio ambiente.

Desde 1949, la empresa danesa Lego se ha dedicado a manufacturar piezas coloridas de plástico en forma de ladrillos y otras minifiguras, las cuales se llegaron a convertir en castillos inquebrantables, ciudades magníficas y hecatombes marítimas. Sin embargo, el uso de este plástico, con base en aceite, para la fabricación de estos juguetes ha provocado una serie de afectaciones en el medio ambiente.

Alrededor de tres cuartas partes de la huella de carbono que produce Lego, proviene de la extracción y el refinamiento del uso del aceite en los juguetes. Roar Trangbaek, cabeza de la prensa de Lego Group, explica que, ante la situación de riesgo del medio ambiente, parecería lógico que la empresa tuviera que encontrar una manera de reducir su huella ambiental: “Si observamos la huella de CO2 como una compañía, la mayor parte de nuestro impacto proviene de actividades offscreen – básicamente lo que sucede antes de que recibamos cualquier material crudo en nuestra fábrica.”

De modo que la compañía empezó a indagar las principales causas de su huella ecológica. Y es que aunque Lego realizara otros proyectos ambientales, como invertir en una granja eólica para hacer uso de energía renovable en fábricas, la realidad es que no estaban generando ningún progreso sin analizar al plástico mismo.

De modo que se plantearon el objetivo de encontrar una alternativa sustentable para el 2030, y para lograrlo, “se necesita invertir una cantidad significativa de dinero”. Actualmente la empresa está asignando alrededor de 150 millones de dólares en un centro de nuevos materiales sustentables que abrirá en 2016, así como en otros 100 nuevos empleos dedicados específicamente a encontrar materiales nuevos para sus juegos y empaques. De modo que, “los ladrillos clásicos tengan la misma apariencia visual y táctil cuando la empresa haga el cambio; el material seguirá siendo plástico, pero de algo que no sea de aceite.”

En la búsqueda de este tipo de materiales, Lego visualizó el reciclaje de algunos plásticos con base biosustentable: “El año pasado reciclamos el equivalente de 70 millones de ladrillos Lego, pero eso lo podemos realizar con nuestras fábricas dado que nos aseguramos que el producto todavía esté en condición de prístino. Por ende no podemos comprometernos en la calidad ni en la seguridad del producto – es decir, no sabemos exactamente qué material estamos usando y qué contiene su interior. El reto con los materiales reciclados proveniente del exterior es que no sabemos sus ingredientes.”

Para cumplir su meta, Lego está asociándose con universidades y organizaciones sin fines de lucro, invitando a otras compañías a unirse al centro de investigación (aún si la empresa no sea especialista en juguetería): “Producimos 60 miles de millones de ladrillos Lego cada año, pero los ladrillos son pequeños, y el consumo total de plástico es pequeño. No podemos resolverlo solos. Esperamos poder inspirar a otros hacer lo mismo.”



Alerta: en el 8o mes del año alcanzamos los números rojos de los recursos del planeta

De acuerdo con los datos de Global Footprint Network, la organización mundial de WWF, la humanidad agotó hoy este presupuesto anual

El mundo posee un presupuesto ecológico anual, el cual marca la huella ecológica del humano sobre la capacidad del planeta para regenerar lo que se ha consumido. Esta cantidad consumida de recursos naturales por país ha reducido significativamente la superficie forestal, escaseado los recursos naturales hídricos, degradado la cantidad de tierra y diversidad biológica e incapacitado al planeta para absorber las emisiones de CO2, entre otras consecuencias.

De acuerdo con los datos de Global Footprint Network, la organización mundial de WWF, la humanidad agotó hoy este presupuesto anual. Por consiguiente, se alcanzó el Día del exceso de la Tierra. Esta situación nos brinda la oportunidad de tomar medidas contra el consumo desmedido de los recursos naturales. 

Año con año, la humanidad llega antes de esta fecha. En esta ocasión, desde hace meses habíamos llegado a estar en focos rojos hasta que, en menos de 8 meses, se alcanzó superar la huella ecológica sobre la capacidad del planeta. Según Marco Lambertini, director general de WWF, debemos conservar el capital natural que queda y administrar sustentablemente los recursos del planeta, ya que es el futuro para los niños, es nuestro hogar.

 

 

Para cambiar esta tendencia, debemos comenzar a modificar los hábitos de consumo: elegir modelos basados en energías renovables, reducir el nivel de emisiones que contaminan el medio ambiente, escoger productos derivados de prácticas sustentables, etcétera.

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

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