Esto es lo que pasaría en el mundo si se dejara de consumir carne roja

De acuerdo con el análisis de Mimi Bekhechi, director asociado PETA de Reino Unido, el mundo se enfrentaría a una serie de impactos ambientales y de salud.

El ganado, responsable del 18 por ciento de los gases invernadero, libera alrededor de 32 millones de toneladas de dióxido de carbono –CO2–, y consume 76 billones de galones de agua al año. Además, según los datos de la Food & Agriculture Organization –FAO–, las vacas liberan el 65 por ciento de las emisiones de óxido nitroso –un gas invernadero 296 veces más potente que el dióxido de carbono–y 150 miles de millones de galones de metano al día. 

No obstante, ¿qué pasaría si las personas dejáramos de consumir carne de res? De acuerdo con el análisis de Mimi Bekhechi, director asociado PETA de Reino Unido, el mundo se enfrentaría a una serie de impactos ambientales y de salud

1. El mundo dejaría de sufrir de hambruna. El 97 por ciento de la producción total de granos y soya está dirigido para la alimentación del ganado, lo cual equivale a 40 millones de toneladas de comida que podrían reducir la tasa de hambruna en el mundo. Si tan sólo se dejara de consumir carne de res, entonces dejarían de gastarse 2 500 galones de agua para producir 500 gr, y se usarían para alimentar a 850 millones de personas que sufren de hambruna. 

2. Habría más terreno disponible para la expansión de la biodiversidad y los ecosistemas. Si se dejara de consumir grandes cantidades de carne de res, probablemente se reducirían los campos de granos que sirven como su alimentación. Por tanto, habría más espacio para el desarrollo de terrenos agricultores, reforestación e incluso espacio habitacional. 

3. Miles de millones de animales reducirían su sufrimiento. La mayoría de las granjas industriales mantienen a los animales en condiciones insoportables, sin la capacidad de reproducirse ni vivir en un hábitat natural y libre: “No hay mejor manera de ayudar a los animales y prevenir su sufrimiento que escoger no comerlos.” 

4. Disminuiría la resistencia a antibióticos peligrosos. Los puercos, pollos y otros animales son alimentados con drogas que los mantienen vivos en condiciones estresantes e insalubres, aumentando el riesgo de resistir a supervirus. Esto provoca que la persona que consuma esta carne, se vuelva resistente a antibióticos necesarios para la salud y el desarrollo. 

5. Habría menos casos de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes e incluso cáncer. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, las carnes procesadas forman parte de la sección de cancerígenos.

 



4 maneras cotidianas de reducir la hipertensión

La hipertensión, junto con la hipotensión, puede desencadenar en una serie de enfermedades del corazón o cerebrovasculares.

La hipertensión, junto con la hipotensión, puede desencadenar en una serie de enfermedades del corazón o cerebrovasculares. Ésta se encuentra fuertemente relacionada con dolores de cabeza, fatiga, ansiedad, mareos, náuseas o vómitos, confusión, cambios en la visión, sangrado nasal, entre otros. 

Las principales causas o factores que pueden desencadenar la presión arterial son el bajo consumo de agua, el exceso de sal, un mal estado de los riñones, del sistema nervioso o de los vasos sanguíneos, enfermedades hormonales; tener un estilo de vida cargado de estrés y angustia, obesidad, un antecedente familiar de hipertensión arterial, diabetes y un alto consumo de tabaco. 

Para reducir los síntomas de la hipertensión, te compartimos una serie de consejos: 

– Reduce el estrés practicando yoga, meditación, jardinería y técnicas de respiración para relajarte. Estas prácticas regularán al cuerpo de la ansiedad, por lo que bajará la presión arterial y reducirá los síntomas relacionados con él. 

 

–  El ejercicio físico ayuda a regular entre el 20 y 30 por ciento de la hipertensión. Para este tipo de casos se recomienda realizar ejercicio aeróbico; como subir las escaleras, realizar largas caminatas, andar en bicicleta, nadar, correr durante 15 o 30 minutos, entre otros. Se recomienda ejercitarse al menos cinco días a la semana durante 30 minutos. 
 
– Reduce –e incluso evita– el tabaco y el alcohol. 

 

– Consume la dieta DASH, la cual se caracteriza por: 

1. Verduras (de 4 a 5 porciones al día)

2. Frutas (de 4 a 5 porciones al día)

3. Productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, tales como leche y yogur (de 2 a 3 porciones al día)

4. Granos enteros (de 7 a 8 porciones al día y 3 deben ser de granos integrales)

5. Pescados, carnes magras y aves de corral (2 porciones o menos al día)

6. Legumbres, semillas y nueces (de 4 a 5 porciones a la semana)

7. Aceites vegetales (de 2 a 3 porciones al día)

8. Dulces o azúcares agregados, tales como gelatina, sorbete, caramelos duros, jarabe de arce y azúcar (menos de 5 porciones a la semana)

Esta dieta es recomendaba pues hay un consumo de entre 45 y 65 de carbohidratos, entre 20 y 35 por ciento de grasas, y entre 10 y 35 por ciento de proteínas. La dieta DASH ayuda a controlar la insulina y los niveles de azúcar en la sangre a un nivel constante. 

 

 


Descubre aquí cómo puedes ayudar a los pingüinos en peligro de extinción

El proyecto, a cargo de la Association of Zoos & Aquariums –AZA–, resulta en una plataforma que ayudará a reducir los riesgos que se enfrentan frente a las catástrofes del cambio climático.

Desde hace más de una década se advirtió sobre las significativas consecuencias del cambio climático: desastres naturales, sequías, inundaciones, guerras, hambruna, desaparición de hábitats, de ecosistemas y de numerosas especies tanto animales como vegetales. Ambos polos y su biodiversidad se encuentran entre las principales preocupaciones de científicos y ambientalistas; por lo que prevenir una catástrofe, como la extinción de los pingüinos, se ha convertido en prioridad de varios proyectos. 

Un ejemplo de ello son los nidos artificiales para pingüinos que un proyecto en Kickstarter está tratando de implementar para fortalecer su hábitat y reducir los impactos del cambio climático en su medio ambiente. Este proyecto pretende salvar a 25 000 pingüinos de África en riesgo de extinción al crearles un refugio privisional;  ya que, de acuerdo con los investigadores del proyecto, estos pájaros son incapaces de forjar sus propios hogares a base de guano –excremento– pues los humanos lo ocupan como fertilizante. Sin olvidar, por supuesto, que los animales están en constante riesgo de depredación, hambruna, cambios en el hábitat, entre otros. 

El proyecto, a cargo de la Association of Zoos & Aquariums –AZA–, resulta en una plataforma que ayudará a reducir los riesgos que se enfrentan frente a las catástrofes del cambio climático. Para llevarlo a cabo, AZA propuso el proyecto para volverlo ecosustentable mediante el apoyo de la comunidad: mediante la plataforma Kickstarter han reunido 95 000 dólares, aunque están tratando de alcanzar 150 000 dólares para volverlo real. Dale click aquí para apoyar a este proyecto. 



¿Por qué la tundra de Siberia está llenándose de burbujas subterráneas?

Una de las burbujas contenía aire con 200 veces más metano que el aire normal, y 20 veces más dióxido de carbono.

Hace una semana, Siberian Times publicó un video en donde un investigador pisaba un terreno de pasto aparentemente normal, hasta que empezó a moverse de manera ondulatoria –como si fuese un pedazo de gelatina terrestre–. Este descubrimiento, sin saber si era verídico, llamó la atención de numerosos investigadores ambientales, como Alexander Sokolov y Dorothee Ehrich. 

 

Ambos investigadores analizaron 15 burbujas subterráneas con alrededor de 1 metro de diámetro, ubicadas en la isla del mar de Kara. Durante la expedición, Sokolov y Ehrich abrieron una de las burbujas de pasto y suciedad y descubrieron que el aire que escapaba contenía 200 veces más metano que el aire normal, y 20 veces más dióxido de carbono. Son cantidades desorbitantes de tóxicos que están impactando en el ecosistema de esta isla, la cual se encuentra en un constante monitoreo en relación con el cambio climático debido a su gran población de osos polares.  

Una de sus hipótesis es que la reciente ola de calor que impactó en Europa causó que la permafrost de la tundra se deshielara, liberando gas metano justo debajo de la superficie: “Es probable que durante los diez días de calor extraordinario, el permafrost pudo haberse derretido y haber liberado una cantidad extraordinaria de gases”. Esta idea se apoya con que debajo de las burbujas hay un permafrost sólido. 

De hecho, esta no es la primera vez que sucede algo similar. En 2011 Igor Semiletov,  científico ruso de la Academia Rusa de Ciencias en el Lejano Oriente, encontró que: 

Sin hielo y con altas temperaturas en el verano el metano atrapado es liberado, lo que conduciría a un cambio climático veloz. Estos puntos de inflexión, como producto del calentamiento global, aceleran el calentamiento asimismo este fenómeno.

Lo preocupante de este fenómeno es realmente la cantidad del metano que está impactando en el planeta y, en consecuencia, empeorando los efectos del calentamiento global. Sokolov enfatiza que las burbujas de la tierra de Siberia podrían parecer no ser una alarma seria, sin embargo considera que valdría la pena realizar estudios a profundidad sobre este fenómeno.

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Tras una minuiciosa investigación de los mencionados ambientalistas, la agricultura animal –o la ganadería– es la responsable del 18 por ciento de los gases invernadero

Deforestación, consumo excesivo de agua, altos niveles de emisión de gas metano, extinción de especies, pérdida de hábitats, erosión del suelo, “zonas muertas” en océanos, estas son las consecuencias de la agricultura animal. Sí, se trata de una verdad inconveniente que las personas –principalmente los políticos– se niegan a hablar al respecto por el apabullante miedo que generan las empresas relacionadas con esta actividad agropecuaria. Sin embargo, activistas como  Kip Andersen y Keegan Kuhn están tomando “al toro por los cuernos” con su documental Cowspiracy

Tras una minuiciosa investigación de los mencionados ambientalistas, la agricultura animal –o la ganadería– es la responsable del 18 por ciento de los gases invernadero, porcentaje que es superior a la suma de todos los medios de transporte en el mundo –es decir, un 13 por ciento–. Esto quiere decir que tan sólo del ganado y sus productos de cuidado, se liberan 32 000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año.

 

Incluso, de acuerdo con la Food & Agriculture Organization –FAO–, el ganado es el responsable del 65 por ciento de las emisiones de óxido nitroso liberado por el humano; se trata del gas invernadero 296 veces más potente que el dióxido de carbono y que es capaz de mantenerse en la atmósfera durante 150 años. Sin mencionar que los gases intestinales de las vacas producen 150 miles de millones de galones de metano al día. 

En cuanto al consumo de agua, la ganadería ocupa 76 billones de galones al año, lo cual corresponde al 80-90 por ciento del consumo de agua en EE.UU. Es decir, para producir 500 gr de carne de res, se requieren 2 500 galones de agua.

Pese a los problemas ambientales que la ganadería está provocando en el planeta, la salud de los humanos y la biodiversidad, los políticos se niegan a hablar al respecto a la hora de crear medidas preventivas ecológicas. En el documental Cowspiracy explican, a profundidad, este grave problema para el medio ambiente: 

 

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Una dieta basada en la carne contamina más que un automóvil: estudio

La res, de hecho, parece generar un mayor impacto que los demás como seres vegetarianos y rumiantes; es decir, ese animal es menos eficiente con lo que consume.

Existen cuantiosas razones por las que una persona toma la decisión de adquirir un estilo de vida más ecológica e, inclusive, vegetariano (o vegano). A veces puede surgir por una motivación de salud; en otras, por una preocupación por el medio ambiente. De modo que, a la hora de adquirir este estilo de vida, debemos realizar investigaciones en fuentes confiables para tomar las decisiones correctas.

Entre las investigaciones más contundentes al respecto, y probablemente la que cuenta con la fuerza suficiente para cambiar nuestro estilo de vida, es el del profesor Gidon Eshel, del Bard College en Nueva York (EE.UU.). En este estudio se descubrió que la carne del ganado (principalmente, de las vacas) genera un mayor impacto negativo en el medio ambiente que la del pollo o del puerco, e inclusive que el uso de un automóvil.

Y es que, de acuerdo con The Guardian, una dieta con base en el consumo de carne de res produce el doble de emisiones de gas metano. De hecho, de acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de Oxford, donde se analizaron las dietas de 30 000 carnívoros, 16 000 vegetarianos, 8 000 consumidores de pescado y 2 000 veganos, una dieta rica en carne (dígase, consumir alrededor de 100 gramos al día), resulta en 7.2 kg de emisiones de dióxido de carbono; mientras que, en contraste, una dieta con base en vegetales y pescado, generan sólo 3.8 kg de CO2 al día; y, finalmente, las dietas veganas sólo producen 2.9kg.

Para Eshel, la agricultura es una de las principales causas del calentamiento global, provocando el 15 por ciento de todas las emisiones de gas metano. Actualmente existen cantidades exuberantes de grano y agua para criar al ganado, cuando hay una creciente preocupación de que, para el 2050, haya 2 miles de millones de personas necesitando esa cantidad de alimento. En consecuencia, las personas cada comen menos carne de res con el fin de ayudar al medio ambiente, o preservar el stock de granos. Entonces, ¿cuáles son las consecuencias en el medio ambiente?

El equipo de Eshel analizó cuánta cantidad de tierra, agua y fertilizante de nitrógeno se necesitaba para criar a las reses en comparación de los pollos, puercos, huevos y producción diaria. La res, de hecho, parece generar un mayor impacto que los demás como seres vegetarianos y rumiantes; es decir, ese animal es menos eficiente con lo que consume: “Sólo un minuto de fracción del alimento consumido por la res se va directamente al flujo sanguíneo, perdiendo entonces gran parte de la energía.” En otras palabras, al alimentar al ganado con grano, en vez del pasto, exacerba su ineficiencia, provocando huellas que dañan al medio ambiente.

De acuerdo con el profesor de Tim Benton, de la Universidad de Leeds, la intervención más importante para reducir la huella de carbono es, más allá de abandonar los automóviles, comer menos carne roja: “En otro estudio reciente se explica que la intervención más fuerte para liberar las calorías que podría usarse para alimentar a personas, es dejar de alimentar al ganado con semillas y granos.” Pero, por supuesto, se trata de un tema muy controversial.

Se trata realmente de un mensaje importante, el cual se deberá prestar atención en caso que se desee mejorar la eficiencia de la producción y, así, reducir los impactos ambientales. Para el profesor Mark Sutton, del Centre for Ecology and Hydrology del Reino Unido, se trata realmente de que: “EE.UU. y Europa usan una cantidad excesiva de tierras en sistemas de ganado ineficientes; mientras que la tierra fértil es de alta calidad, se usa principalmente para alimentar animales y no humanos.”

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