Científicos te dicen por qué un mundo vegetariano sería más sano para ti y la Tierra

Las cifras son sorprendentes. Un mundo vegano, por ejemplo, disminuiría en un 70% las emisiones de carbono causantes del cambio climático.

Al vegetarianismo suele asociársele con una tendencia ideológica. La verdad es que conforme más estudios vinculan al consumo de carne con la devastación de ecosistemas (paradójicamente para alimentar al ganado que luego nos comemos) muchas personas más van sumándose a la renuncia de la carne por una inclinación ética hacia el medio ambiente.

Recientemente un estudio publicado en los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha abordado dos temas relacionados al consumo vegetariano: tanto su impacto en la salud humana como en la del medio ambiente.

El sistema de producción de alimentos, tal como funciona ahora, produce un cuarto de las emisiones de carbono a la atmósfera. Por su parte, las dietas desbalanceadas son responsables de problemas cardiovasculares y muchas otras enfermedades.

Los investigadores del estudio de la Universidad de Oxford midieron los efectos en la salud del planeta y el humano basándose en los resultados que supondrían distintas dietas.

Las tres dietas que midieron fueron: una que aborda los límites de carne roja recomendada y un mínimo de vegetales y frutas; la otra vegetariana y finalmente una vegana. Según los resultados una dieta como la primera (con consumo equilibrado de carne) evitaría 5.1 millones de muertes anuales en todo el mundo. Por su parte, una dieta vegana se traduciría en un incremento de 8.1 millones de menos muertes anuales.

En relación al cambio climático un mundo que comiera carne equilibradamente reduciría en un 29% las emisiones de carbono, uno vegetariano en un 63% y uno vegano en un 70%.

No esperamos que todo el mundo se vuelva vegetariano pero los impactos en el cambio climático derivados de nuestro sistema alimenticio será difícil de encarar y el desarrollo tecnológico no será suficiente. Advierte Springmann, uno de los investigadores de este estudio.

[Reuters]



Productos de higiene que pueden ser tóxicos

Estos químicos entran a nuestro interior a través de nuestro órgano más grande, la piel, ya que todo lo que le aplicamos ella lo absorbe y lo lleva vía sanguínea a todo el organismo, intoxicándolo.

Sin duda en el planeta existen varios elementos químicos, unos naturales y otros que con el paso del tiempo hemos fabricado para beneficio humano.

Hoy en día es impensable realizar ciertas actividades cotidianas sin equipo o productos tales como el jabón de baño, pasta de dientes o el champú, productos que utilizamos varias veces todos los días.

Pero, ¿te has detenido a ver los ingredientes que componen estos artículos? El 90% de los productos de este género que se encuentran en el mercado contienen ingredientes nocivos para nuestra salud.

Estamos expuestos diariamente a más de 200 químicos en diferentes productos tales como cremas, fragancias, pasta de dientes, en juague bucal, champú, acondicionador, jabón, gel para peinar, jabón para baño de burbujas, crema para rasurar, protector solar y todo tipo de cosméticos.

Estos químicos entran a nuestro interior a través de nuestro órgano más grande, la piel, ya que todo lo que le aplicamos ella lo absorbe y lo lleva vía sanguínea a todo el organismo, intoxicándolo.

El contacto prolongado nos puede causar alergias, fatiga, pérdida de la memoria y concentración, problemas respiratorios, envejecimiento prematuro, dermatitis y ha generado el aumentado de las tasas de cáncer de mama, hígado y riñón, asma, autismo así como de problemas reproductivos.

Algunos de estos químicos son: Lauril Sulfato de Sodio (SLS) y Lauril Éter Sulfato de Sodio (SLES), Triclosán, Compuestos de Polietilenglicol (PEG), Dietanolamina (DEA), Momoethanolamine (MEA), Trietanolamina (TEA), FD&Colorantes artificiales, Parabenes y Ftalatos.

Por ejemplo, el Aceite para bebé es 100% mineral. Usado comúnmente como ingrediente de petróleo, el aceite mineral cubre la piel como una envoltura plástica. El sistema natural inmunológico de la piel es interrumpida por esta capa plástica, impidiendo que pueda respirar y absorber humedad y nutrición. Siendo la piel el órgano más grande de eliminación del cuerpo, esta capa plástica le impide eliminar las toxinas y puede causar acné y otros desórdenes de la piel. Este proceso retrasa el funcionamiento normal y natural del desarrollo de nuevas células, lo que puede causar que la piel envejezca prematuramente.

El Propilene Glicol (PG) es un solvente, componente activo en el “Antifreeze”. Se utiliza para romper la proteína y estructura celular, que es de lo que está hecha la piel, sin embargo, la encontramos en cosméticos, productos para el cabello, lociones para después de afeitarse, desodorantes, enjuagues bucales y pastas de dientes. El PG puede traer consecuencias de anormalidades en el cerebro, hígado y riñones. El desodorante en barra es el que contiene la mayor concentración de esta sustancia.

El consumidor está desprotegido, no hay advertencia en las etiquetas sobre el peligro de estas sustancias que son utilizadas la mayoría por su bajo costo y que los usuarios terminan pagando con su salud.

Ahora que ya lo sabes, has una mejor elección la próxima vez que vayas de compras, revisa las etiquetas y prefiere los fabricados de manera natural.

COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más in información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic



Un día a la semana sin carne equivale a quitar un auto en circulación durante un mes

Tan sólo en México, cada segundo se sacrifican 59 animales para ser consumidos.

Imagen: soda.ustadistancia.edu.co

La producción de carne es una de los contaminantes con mayor impacto en el planeta, pues no sólo las vacas generan cantidades exuberantes de gas metano y dióxido de carbono, también su alimentación y cuidados requieren grandes cantidades de agua, semillas y espacio de la naturaleza. Para Paulina Moreno Sánchez, encargada de políticas alimentarias de Humane Society International –HSI–, la producción de carne también acarrea numerosas problemáticas de deforestación que, “a nivel mundial se dedica más tierra a la crianza y la alimentación de animales de consumo que para cualquier otro propósito.”

Mientras que para producir un kilo de carne, se requieren 6 000 litros de agua, para conseguir un kilo de frijoles se requiere menos de la mitad. Esto provoca que con el incremento del consumo en carne, lácteos y huevo, los gases de invernadero relacionados con comida podrían elevarse hasta en un 51 por ciento para el 2050. Por ello, la HSI plantea la reducción del consumo de carne, buscando más dietas basadas en vegetarianas o semivegetarianas: “Esto va a permitir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ahorrar agua. No le estamos diciendo a la gente ‘deja de comer carne’.”

Tan sólo en México, cada segundo se sacrifican 59 animales para ser consumidos. Inclusive, este país latinoamericano ocupa el octavo lugar en producción de bovinos y porcinos; y el sexto en producción de carne de ave. Y de acuerdo con la data de la HSI, si una familia de cuatro personas deja de comer lácteos, carne y huevos una vez cada semana, es “como quitar un auto de las calles durante cinco semanas”.

En consecuencia, esto no sólo reduciría los impactos relacionados con la producción de carne, también con la problemática de la contaminación que en las últimas semanas ha vivido la ciudad de México. Sin mencionar los beneficios a la salud, como la disminución de padecer diabetes, obesidad y cáncer. De acuerdo con la American Journal of Clinical Nutrition, las dietas semivegetarianas o vegetarianas en EE.UU. son capaces no sólo de reducir las emisiones de gases invernadero en un 22 por ciento, también a reducir la huela de agua por 1 000 litros de agua al día por persona –alrededor de 470 mil litros por año–. 

Por esta razón, la HSI planeó la campaña de #LunesSinCarne, la cual invita a la sociedad al no consumo de productos de origen animal cada inicio de semana con el fin de no contribuir al maltrato animal, cuidar al medio ambiente y mejorar la salud pública. Esta es una campaña internacional que tiene una presencia en 20 países y la participación de Paul McCartney, Ellen Degeneres, Enrique Bunbury, Eugenio Derbez, Andrés Aguilar, Claudia Lizaldi, Rubén Albarrán, entre otros. 

[Sin Embargo]

 

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Las salchichas y carnes procesadas son catalogadas como cancerígenas por la OMS

Las carnes procesadas, por su modo de conservación, contienen componentes ubicados como carcinógenos.

Quizá no quieras enterarte realmente de qué están hechas las salchichas; los embutidos, suelen ser de dudosa reputación para la salud, quizá ahora más que nunca. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en ingles) ha ubicado desde hace tiempo a estos últimos en la misma categoría de cancerígenos como el tabaco, el arsénico o el amianto.

Ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha incluido las carnes procesadas también en el grupo 1 de la sección de cancerígenos; por su parte las carnes rojas pasarán al grupo 2. Lo anterior, para la industria es un gran revés, y para el sistema alimentario mundial un gran giro.

Que las carnes procesadas como las salchichas, el tocino, el salami, etc., sean reconocidas propiamente como cancerígenas no es poca cosa. Ahora se recomendará solamente una ración de 20 g de carnes procesadas al día, es decir, 3 veces menos de lo que se hacía, con 70 g.

No todo en las carnes es negativo. Estas contienen proteína, vitaminas, hierro y zinc; el problema es el tipo de grasas que contienen y que son saludables, sobre todo cuando son ingeridas en altas cantidades. Por su parte, las carnes procesadas son las más insanas, ligadas como cancerígenas por los siguientes motivos:

Nitratos: para conservar la carne son usadas altas cantidades de sales de ácido nítrico (HNO3), las cuales provocan la formación de sustancias carcinógenas.

Ahumado: contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, por sus siglas en inglés), los cuales se vuelven carcinógenas cuando estas alcanzan altas temperaturas.

Carnes procesadas cocinadas altas temperaturas: también producen PAH.

Su hierro hemínico: es un mineral de las carnes rojas que puede dañar el revestimiento del cólon; ello facilita la aparición de cáncer.

[El Confidencial]



¿Por qué el consumo de carne será cosa del pasado?

Más allá del tema de la salud humana o los derechos de los animales, la sustentabilidad del propio consumo de carne es imposible, según las estadísticas.

En una declaración reciente, Sandro Dernini, asesor de la FAO  (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) aseguró que “La comida del futuro será la comida del pasado”. Lo anterior refiriéndose a la producción insostenible de carne como resultado de la huella enorme de carbono que genera y el aumento de consumo (sobre todo debido al crecimiento de la población y la demanda).

Un interesante artículo de El País desglosa las cifras de cómo desde los años cincuenta del siglo pasado el consumo de carne ha crecido exponencialmente. Según datos de la FAO, solo entre 1990 y 2012, el número de gallinas en el mundo ha crecido un 104,2%, de 11.788 a 24.705 millones, y el ganado vacuno, muy contaminante para el medio ambiente, ha pasado de 1.445 a 1.684 millones (un 16,5%).

Según este organismo, el ganado tiene un papel muy importante en el cambio climático pues es responsable del 14,5% de las emisiones de carbono. De acuerdo a un estudio de 2013, el consumo de carne crece anualmente además entre 5 y 6%. En pocas palabras, el consumo de carne en los ritmos actuales no es sostenible: “Un kilo de carne es mucho menos sostenible que un kilo de verduras” dice Emilio Martínez de Victoria Muñoz, expresidente del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. 

En este sentido, más allá de los derechos de los animales o la salud humana, el tema medioambiental será el que nos irá, al menos inicialmente, orillando a disminuir colectivamente el consumo de carne.



4 alimentos que pueden sustituir la carne

Curiosamente muchos de ellos son parte de la dieta japonesa.

Por años la carne ha sido la principal fuente de proteína de millones de personas, por su alto valor biológico (de absorción fácil y aporta aminoácidos esenciales), fundamental en la creación de anticuerpos.

Sin embargo en los últimos años el consumo de carne ha estado vertiéndose como un tema polémico, primero por el maltrato de los animales que viven hacinados en las granjas, también por el crecimiento de una cultura vegetariana. 

Lo cierto es que en la naturaleza también existen fuentes proteicas que podrían sustituir la carne como principal fuente de estas.

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