Cada vez más adolescentes son veganos en Inglaterra gracias a Instagram

La información en las redes sociales ha sumado simpatizantes a este tipo de dietas, especialmente adolescentes.

Foto: upsocl.com

Cuando anteriormente la educación, y luego la publicidad, fueron quizá las principales influencias en la creación de hábitos e incluso mentalidades, hoy a la mano contamos con herramientas que están influyendo en la psique colectiva y de manera masiva: las redes sociales.

Como ejemplo, en Gran Bretaña está ocurriendo un fenómeno que un estudio de The Guardian sitúa como una clara muestra del poder de las redes sociales. Quizá podríamos pensar que el periodismo, en su papel de investigador, ha generado, por ejemplo, que cada vez más personas comprendan la devastación ambiental por comer carne (sobre todo por la cantidad de cultivos cuya vocación es la alimentación del ganado), sin embargo al parecer las redes sociales en su papel de divulgación (en este caso de bondades) han estado haciendo que cada vez más personas se sumen al veganismo: en particular los adolescentes.

Según las cifras en 2005 en Gran Bretaña habían unas 150 mil personas veganas, hoy hasta 542 mil lo son, un incremento de 350% en nueve años. The Guardian se propuso investigar quienes integran este sector y ha encontrado que el 42% de los veganos tienen entre 15 y 34 años; solo 14% arriba de los 64 años y el 67% de los 474 encuestados tiene menos de 34 años.

El estudio según las propias respuestas de los encuestados adolescentes, revela que su mayor influencia para convertirse al veganismo son las redes sociales, sobre todo instagram, pues va mostrando la variedad de recetas y sus beneficios nutricionales.

[The Guardian]



¿Los veganos tienen mejor sexo?

De acuerdo con la data científica e incluso la práctica tántrica, la dieta cotidiana ejerce una influencia poderosa tanto en la psique, el cuerpo y la sexualidad.

Parece insulso, pero una salud sexual requiere de una constante instrospección y autocuidado; inclusive numerosas preguntas relacionadas con nuestra posición acerca de la sexualidad, las prácticas sexuales que llevamos a cabo en nuestra cotidianidad, los vínculos con los que nos relacionamos a través del sexo e inclusive nuestros estilos de vida –niveles de estrés, dieta diaria, horas de sueño, etcétera–. 

De hecho, y de acuerdo con la data científica e incluso la práctica tántrica, la dieta cotidiana ejerce una influencia poderosa tanto en la psique, el cuerpo y la sexualidad. En su libro Tantra. El cuerpo como manifestación de la Realidad Suprema, Stella Ianantuoni enlista una serie de alimentos que “conviene consumir para mantener una buena salud y que influyen en los procesos hormonales sexuales”; tales como: 

– Miel, 

– polen, 

– zanahoria, 

– espárragos, 

– frutillas, 

– ajo, 

– cebolla, 

– apio, 

– ginseng, 

– avena,

– nueces,

– cacao, 

– cardamomo,

– sésamo (o ajonjolí), 

– pimienta. 

Sin embargo, ¿por qué se cree que las personas veganas tienen mejor sexo que los carnívoros u otras tendencias alimenticias? Aquí te compartimos cinco posibles razones: 

– Las frutas y verduras poseen nutrientes que mejoran tanto el olor como sabor de algunos fluidos corporales; tales como el semen, que de ser ácido se vuelve un poco más dulzón.  

Aumenta la lubricación natural. Alimentos como el pepino, melón y sandía hidratan la piel. Mientras que para la lubricación vaginal, se recomiendan alimentos ricos en omega 3, como semillas de girasol, salmón, calabaza, etcétera. 

Se incrementa el deseo sexual, gracias a los altos niveles de zinc y vitamina B –los cuales elevan los niveles de testosterona y el deseo sexual. Puede incluir la albahaca, higos, piñones, aguacate, almendras, espárragos, ajo, apio, semillas de calabaza, garbanzos y plátanos. 

Mejora el desempeño sexual. Una dieta vegana ayuda a eliminar la placa en las arterias causada por un consumo de carne. También disminuye los niveles de colesterol, mejorando la circulación y el desempeño sexual.  

Disminuye el estrés, y por tanto la calidad sexual. El consumo de frutas y verduras  aumenta los niveles de serotonina, reduciendo así el estrés y, por tanto, del deseo sexual. Esto se debe a la ausencia de ácidos grasos en los animales, lo cual promueve los cambios positivos de humor en el cerebro. 

 ¿Tú qué crees? 

 



Un día a la semana sin carne equivale a quitar un auto en circulación durante un mes

Tan sólo en México, cada segundo se sacrifican 59 animales para ser consumidos.

Imagen: soda.ustadistancia.edu.co

La producción de carne es una de los contaminantes con mayor impacto en el planeta, pues no sólo las vacas generan cantidades exuberantes de gas metano y dióxido de carbono, también su alimentación y cuidados requieren grandes cantidades de agua, semillas y espacio de la naturaleza. Para Paulina Moreno Sánchez, encargada de políticas alimentarias de Humane Society International –HSI–, la producción de carne también acarrea numerosas problemáticas de deforestación que, “a nivel mundial se dedica más tierra a la crianza y la alimentación de animales de consumo que para cualquier otro propósito.”

Mientras que para producir un kilo de carne, se requieren 6 000 litros de agua, para conseguir un kilo de frijoles se requiere menos de la mitad. Esto provoca que con el incremento del consumo en carne, lácteos y huevo, los gases de invernadero relacionados con comida podrían elevarse hasta en un 51 por ciento para el 2050. Por ello, la HSI plantea la reducción del consumo de carne, buscando más dietas basadas en vegetarianas o semivegetarianas: “Esto va a permitir reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ahorrar agua. No le estamos diciendo a la gente ‘deja de comer carne’.”

Tan sólo en México, cada segundo se sacrifican 59 animales para ser consumidos. Inclusive, este país latinoamericano ocupa el octavo lugar en producción de bovinos y porcinos; y el sexto en producción de carne de ave. Y de acuerdo con la data de la HSI, si una familia de cuatro personas deja de comer lácteos, carne y huevos una vez cada semana, es “como quitar un auto de las calles durante cinco semanas”.

En consecuencia, esto no sólo reduciría los impactos relacionados con la producción de carne, también con la problemática de la contaminación que en las últimas semanas ha vivido la ciudad de México. Sin mencionar los beneficios a la salud, como la disminución de padecer diabetes, obesidad y cáncer. De acuerdo con la American Journal of Clinical Nutrition, las dietas semivegetarianas o vegetarianas en EE.UU. son capaces no sólo de reducir las emisiones de gases invernadero en un 22 por ciento, también a reducir la huela de agua por 1 000 litros de agua al día por persona –alrededor de 470 mil litros por año–. 

Por esta razón, la HSI planeó la campaña de #LunesSinCarne, la cual invita a la sociedad al no consumo de productos de origen animal cada inicio de semana con el fin de no contribuir al maltrato animal, cuidar al medio ambiente y mejorar la salud pública. Esta es una campaña internacional que tiene una presencia en 20 países y la participación de Paul McCartney, Ellen Degeneres, Enrique Bunbury, Eugenio Derbez, Andrés Aguilar, Claudia Lizaldi, Rubén Albarrán, entre otros. 

[Sin Embargo]

 

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5 prácticos y sencillos consejos para veganos

Con el objetivo de crear un estilo que respeta tanto a los animales, medio ambiente y la salud, el veganismo reduce el consumo de productos que provengan de explotaciones intensivas –como la carne, leche y huevos–.

Imagen: https://periodicoelamanecer.files.wordpress.com

El veganismo, esta alternativa enfocada en el cuidado del medio ambiente, animales y la salud, se enfoca en el consumo de alimentos adecuados a las necesidades físicas y espirituales, con el fin de evitar productos derivados de los animales tales como la carne, el pescado, los lácteos, los huevos, la miel, artículos de origen animal como el cuero y pieles. De acuerdo con la Asociación Vegana Española, el veganismo es un estilo de vida más sano y respetuoso con los animales y la naturaleza. 

Con el objetivo de crear un estilo que respeta tanto a los animales, medio ambiente y la salud, el veganismo reduce el consumo de productos que provengan de explotaciones intensivas –como la carne, leche y huevos–. Estas explotaciones animales no respetan las necesidades básicas ni derechos de los animales, pues los someten a mutilaciones y malos tratos al vivir en condiciones deplorables para obtener de ellos el máximo rendimiento posible.

Además, el 24 por ciento de los problemas medioambientales y sociales que afronta la humanidad están relacionados con la cría de 1 300 millones de animales en explotación ganadera. Gran parte de la destrucción de millones de hectáreas de bosque tropical en América Central y del Sur, se ha llevado acabo con el fin de aumentar la presencia de pastizales. Esto ha provocado la extinción de numerosas especies animales y vegetales, principalmente de pájaros, mamíferos y reptiles. Sin mencionar que las técnicas empleadas por la ganadería intensiva causan la pérdida irreparable de la capa fértil del suelo. Por ello, la práctica del veganismo es la forma más directa y saludable para proteger el medio ambiente pues se gasta menos del 10 por ciento del agua necesaria para alimentar a alguien que se alimenta de carne de res. 

Sin embargo cambiar radicalmente una dieta con base en carne a una vegana, puede llegar a ser una verdadera odisea. Pero, como bien dice la enseñanza popular, “Roma no se hizo en un día”. Por lo que, en caso que estés iniciando en esta alternativa de cuidados ecológicos y de salud, te compartimos estos cinco consejos útiles que Greenpeace propone:  

Recuerda: tu dieta, tus reglas. La alimentación es una parte muy importante de la vida. Eso significa que no estás siguiendo las reglas ni tendencias de otros hervíboros, no tiene nada de malo. Hay algunos vegetarianos que escogen comer frutos del mar que fueron capturados de manera ecosustentable; otros, consumen huevos de sus propias gallinas; hay quienes se llaman ‘freegans’, que comen carne y pollo para evitar que se tiren como desperdicios. Recuerda que lo importante del veganismo y vegetarianismo es comer saludable tomando decisiones conscientes para el bien de uno y del planeta. 

Está bien si empiezas poco a poco. Si estás alejando la carne de tu dieta, puedes intentar hacerlo paso a paso. Hay personas que dejan de comer carne sólo un día a la semana; otros, eligen opciones vegetarianas cuando comen en restaurantes. Elige opciones que poco a poco te vayan acercando al veganismo. 

Habla al respecto con amigos y familiares. A veces nuestras dietas afectan a las personas con quienes vivimos y vemos constantemente. Si compartimos nuestras decisiones, probablemente podemos llegar a un acuerdo en conjunto. E incluso apoyo. 

El internet puede ser un buen consejero en estos casos. Desde información nutrimental hasta recetas vegetarianas, estos son algunas de las opciones que puedes encontrar: 

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 – Considera comprar productos orgánicos o locales. En caso que no puedas dejar de consumir carne inmediatamente, compra productos orgánicos o locales que estén libres de procesos tóxicos que afecten al medio ambiente. Esto reducirá tu huella ecológica en el planeta. 

 



Las 10 ciudades con mayor contaminación en el mundo

Las enfermedades relacionadas con el PM 2.5 son el asma y las enfermedades crónicas de pulmón.

La Organización Mundial de la Salud –OMS– reportó que alrededor de 8.2 millones de personas mueren anualmente a causa de la contaminación. Este número continúa elevándose, principalmente por un contaminante tóxico llamado PM 2.5. Se trata de una partícula que mide menos de 2.5 micronos de diámetro, y que está presente en el hollín, humo de cigarro, polvo y en nuestros pulmones. 

Las enfermedades relacionadas con el PM 2.5 son el asma y las enfermedades crónicas de pulmón. En especial cuando hay más de 35.5 microgramos de pM 2.5 por metro cúbico –35.5 µg/m3– de aire; sin embargo, la OMS recomienda que el pM 2.5 no debe exceder más de 10 µg/m3. Pese a este factor de riesgo para la salud, las ciudades con mayor contaminación del mundo superan hasta 15 veces la cantidad de PM 2.5 en el aire. Aquí te decimos cuáles son: 

10.  Lucknow, en India – 96 µg/m3 de PM 2.5

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9. Ahmedabad, en India – 100 µg/m3 de PM 2.5

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8. Khorramabad, en Irán – 102 µg/m3 de PM 2.5

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7. Rawalpindi, en Pakistán – 107 µg/m3 de PM 2.5

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6. Peshawar, en Pakistán – 111 µg/m3 de PM 2.5

Fayaz Aziz/Reuters
Fayaz Aziz/Reuters

5. Karachi, en Pakistán – 117 µg/m3 de PM 2.5

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4. Raipur, en India – 134 µg/m3 de PM 2.5

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3. Gwalior, en India – 144 µg/m3 de PM 2.5

Flickr/Prashant Ram
Flickr/Prashant Ram

2. Patna, en India – 149 µg/m3 de PM 2.5

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Delhi, en India – 153 µg/m3 de PM 2.5 

Rupak De Chowdhuri/Reuters

Rupak De Chowdhuri/Reuters

Datos curiosos: 

Beijing, China – 56 µg/m3 de PM 2.5

REUTERS/Kim Kyung-Hoon
REUTERS/Kim Kyung-Hoon

La ciudad más “saludable” en contaminación, es Nueva York, en EE.UU., con 14 µg/m3 de PM 2.5

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Sobre el cómo consumir carne disminuyó el tamaño de la mandíbula humana

Para nuestros antecesores comer carne devino en un menor esfuerzo muscular.

Foto: SLP

Entre los muchos cambios que experimentó el homo erectus (que apareció hace unos 2 millones de años) hasta su transformación en el homo sapiens, la disminución en el tamaño de mandíbula fue uno de los más notables.

Los científicos durante años habían asociado este cambio a la cocción de los alimentos, que habría de volver más blandas las semillas, vegetales, y la carne. Sin embargo nuevas investigaciones de la Universidad de Harvard, lideradas por  los profesores Daniel Lieberman y Katherine Zink, sugiere que la cocción de los alimentos (hace unos 500 mil años) llegó mucho después que el notable cambio de la mandíbula.

Según los resultados, lo que había generado esta importante modificación fue el consumo de carne:

Pero en algún punto de la evolución humana se produjo un cambio, comenzamos a comer menos. Y solo fue posible por dos factores: alimentos con mayor contenido de energía, pero también que eran más difíciles de digerir.

Los investigadores encontraron también que el consumo de carne demandaba un menor esfuerzo muscular en la mandíbula, pues es más blanda que algunos vegetales y semillas.

La carne requiere menor esfuerzo para ser masticada que otro tipo de plantas y semillas de las que se alimentaban los primeros humanos, pero su incapacidad de los molares para que masticar la carne cruda podría ser una de las razones por las que no se consumía hasta que no se inventaron las primeras herramientas de piedra, hace 3 millones de años, concluye el estudio.

 

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