Nestlé se apropió de los manantiales del Iztlaccíhuatl, y estas son las consecuencias:

Esto genera una desigual distribución de privilegio para las ciudades y negligencia al campo.

El volcán de Iztaccíhuatl, cargada de historia y cultura indígena, es ahora amenazada por el consorcio trasnacional de Nestlé Waters. Esta empresa de origen suizo se apropió de estos manantiales para la venta de aguas embotelladas, provocando que los campesinos y ejidos del municipio de Tlahuapan tengan prohibido el consumo humano y uso agrícola de estas aguas.

El agua se extrae de los acuíferos más importantes del país localizados en el Eje Neovolcánico Transversal, principalmente en la región del Balsas –en el estado de Puebla–. Cabe mencionar que para el estado de Puebla, estas fuentes superficiales son fundamentales al ser escasas para el dominio público con valor social, económico y ambiental. En palabras de Alejandra Meza Velarde, colaboradora de La Jornada, “Este dato es significativo, toda vez que los crecientes conflictos y la disputa por el líquido se centran en el espacio geográfico del área del Izta-Popo.”

Los recursos hidrológicos de Tlahuapan, principalmente los que nacen de la Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, confieren papeles indispensables en la región más densamente poblada de la República. La recarga de estos acuíferos abastecen buena parte de la zona Metropolitana de la ciudad de México, del Valle de Chalco, del Valle de Puebla-Tlaxcala y del Valle Cuautla-Cuernavaca. Desgraciadamente, 16 de los 40 pozos de la zona son los manantiales apropiados por Nestlé.

Dado que la captación del agua no sólo depende de la simple precipitación, también del manejo campesino de bosques y suelos. Sin embargo, sus comunidades se enfrentan a una insuficiente disponibilidad de agua por la veda permanente, ya que el suministro de agua privilegia a las ciudades, a las embotelladoras de la región y a las empresas como la automotriz Volkswagen.

En 2007, el consorcio obtuvo del gobierno federal una nueva concesión en la comunidad de Santa Cruz Otlatla del municipio de Tlahuapan, donde radica la planta de Nestlé, para incrementar la extracción de agua del acuífero. En palabras del especialista César Solís Gómez: “sólo con este último manantial de un volumen de 500 mil metros cúbicos al año, se pudieran regar alrededor de diez mil hectáreas o abastecer de agua potable a diez mil habitantes, una cuarta parte de la población total del municipio de Tlahuapan.”

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Esto ha provocado la irrupción del derecho humana al agua, provocando tensiones y conflictos que producen las políticas de acceso, abasto y control. Las acciones de privatización del agua condicionan a las sociedades rurales que ven reducidas sus posibilidades de servirse del agua para el desarrollo comunitario y el consumo familiar.  Esto genera una desigual distribución de privilegio para las ciudades y negligencia al campo.

Don Vicente García Guzmán, ex tesorero del comisariado ejidal de Santa Cruz Moxolahuac, expresó: “Si producimos agua, las comunidades de abajo nos deben de pagar. ¿Por qué a ellos sí les dan permisos para abrir pozos y a nosotros, que producimos el agua, no? El agua nace en la comunidad y ahora ¡ya no se tienen derechos! ¡Necesitamos agua […] urge para nuestra población! Los beneficiados son los de abajo. Aquí trabajamos y allá ¿que hacen? Aquí no quieren que perforemos un pozo. ¿Quién hizo la veda del agua?”

El mundo se enfrenta a una serie de problemas de escasez por sobreexplotación, pérdida de suelos, contaminación, efecto invernadero, alteraciones climáticas, entre otros:  “Los considerables fenómenos hídricos en el planeta vislumbran un momento histórico de crisis del agua enlazado con las maneras como el ser humano se ha relacionado con el entorno natural, en particular con el proceso económico de degradación de la naturaleza.”



Conocida periodista y activista revela cómo Nestlé busca privatizar el agua

En un video, Peter Brabeck, director ejecutivo de Nestlé, nos revela la verdadera filosofía detrás de esta corporación.

Abby Martin es una periodista independiente y activista estadounidense. En los últimos años ha sumado popularidad, pues creó entre otros proyectos su propio medio que promueve el periodismo ciudadano: Media Roots. En un capítulo reciente Martin describe cuál es la filosofía de Nestlé, que de por sí goza de una pésima reputación, respecto del agua. 

La periodista nos muestra una declaración de Peter Brabeck, director ejecutivo de Nestlé, quien argumenta que el agua debe responder a los criterios del mercado por tratarse de un alimento. Es decir, lo equipara, aún con su carácter único, a cualquier producto de la línea de alimentación; lo separa de su naturaleza como un derecho humano limitado y único, imprescindible para la supervivencia… 

Esta visión es la que ha permeado a muchas agendas políticas del mundo, entre ellas la de México.

“El agua es un producto comestible como cualquier otro, debe tener valor de mercado” dice Brabeck entre otros cuestionables argumentos. 

 Aquí puedes ver este video.

 

 


Activistas cierran planta de Nestlé en California por lucrar con el agua en tiempos de sequía

Cuatro años de sequía han llevado a California a los niveles más críticos de falta de agua.

En California este año se ha registrado la peor sequía en mucho tiempo. Luego de 4 años de muy poca afluencia pluvial  y la raquítica temporada nevada los niveles de agua son más críticos que nunca. 

En este contexto, aún cuando suele ser indignante en la normalidad cómo algunas empresas como Nestlé o Coca-Cola lucran con el agua del subsuelo y la pagan a precios ínfimos, en tiempos de crisis de agua esta condición es aún más atroz. 

En este periodo de sequía ha nacido un grupo de activistas contra  el uso lucrativo del agua de mantos acuíferos por parte de Nestlé llamado “Alianza Crunch Nestlé” en una obvia alegoría a uno de los slogans de la marca, y como una metáfora.

Esta semana miembros de esta alianza se presentaron  a las cinco de la mañana es una de las plantas de Nestlé con linternas para impedir la apertura del sitio. La policía no impidió la protesta y esperan generar más conciencia en la población para que presionen por la prohibición del lucro por parte de las empresas embotelladoras de agua cuando haya problemas de abasto como en este momento. 

 Los emblemas de la protesta

We got to fight for our water,” “Nestlé, stop it, water not for profit,” and “¿Agua Para Quien? Para Nuestra Gente.”

El actvista Mauro Oliveira argumenta para algunos medios:

“La entera idea del agua embotellada va en contra de los conceptos milenarios de las culturas indígenas del agua como sagrada. Acuíferos de 20 mil años de antigüedad pertenecen a las siguientes generaciones y no tenemos derecho a explotarlos por intereses de las corporaciones”.

El colectivo de activistas ha estado pidiendo información al Estado sobre cuánta agua está explotando Nestlé en este momento, aunque todavía no han recibido una respuesta contundente.



Top 5: las compañías más malvadas sobre la faz de la tierra

Por sus métodos insustentables, prácticas dudosas y su explotación del mercado global, estas 5 compañías se merecen un lugar en el top de las más nocivas del planeta.

Estas compañías han hecho de todo: desde privatizar el agua, llevar especies al borde de la extinción para rematarlas después y hasta han contratado a mercenarios para infiltrarse en grupos opositores, han sobornado a gobiernos corruptos, y  han obligado a campesinos a comprar productos transgénicos. Su único propósito es acumular más riqueza, sus estrategias no tienen escrúpulos y se aprovechan de un paradigma que asegura la inequidad social en el mundo. Estas son algunas de las peores compañías del mundo:

5. Nestlé

Sector: Alimentación y salud.

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La página oficial de Nestlé describe a la compañía como “líder en alimentación, salud y bienestar en el mundo”.

Acto de injusticia: privatización y comercialización del agua del planeta

De acuerdo a un estudio de Hang The Bankers, Nestlé busca establecer un dominio sobre el recurso más preciado del mundo: el agua. Sus tácticas son tan despreciables como su fin: buscan comprar o invertir en regiones económicamente débiles, cuyos gobiernos dan la bienvenida a inversiones extranjeras,  y luego explotan los recursos acuíferos de la región para después venderlos a precios exorbitantes, en comparación al menos, al costo de extraer el precioso líquido.

4. Mitsubishi

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Sector: Electrónica, pesca, sistemas industrializados, y combustibles.

La compañía se estableció al final del siglo XIX como una firma de transportes, y ahora es una marca que representa más de 200 negocios en diferentes campos.

Acto de injusticia: pesca y congelamiento de atunes para venderlos después de que se extingan.

Es bien sabido que la sobrepesca del atún, en especial el Cola Azul, está llevando a la especie directamente hacia la extinción, al grado que en las próximas décadas esta dejará de existir. En vez de contrarrestar esta sobrepesca, o invertir en métodos sustentables de pesca, Mitsubishi hace todo lo contrario: continúa explotando los mares con la esperanza de que se acaben los atunes y así ellos puedan venderlos a precios altísimos. Actualmente pescan el 40% del atún mediterráneo que se vende en Japón.

3. Walmart

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Sector: Cadena de supermercados más grande del mundo

La compañía actualmente emplea a 2.2 millones de trabajadores alrededor del mundo. En México se les involucró en un escándalo por haber sobornado a las autoridades del INAH y del gobierno para construir ilegalmente un supermercado cerca de Teotihuacán.

Acto de injusticia: venta de transgénicos, explotación de empleados, arrasa con pequeños negocios.

El 85% de los productos que esta enorme trasnacional vende vienen de China, y es por esto que son tan baratos. Sus trabajadores, que llaman “asociados” perciben el salario mínimo, mientras que el CEO de la compañía gana muchas veces más de lo que estos ganan en un año en tan solo una hora. Si un Walmart abre en la zona, los pequeños comercios y sus dueños quebrarán en cuestión de meses.

2. Academi (Blackwater)

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Sector: Mercenarios

Fundada en 1997, Academi entrena a ex-soldados y los renta como “agentes de seguridad especializados”. Participan en guerras y también trabajan para Monsanto, infiltrandose en grupos que se oponen al rey de los transgénicos.

Actos de injusticia: Se estima que cada año Academi (que antes se conocía como Blackwater) entrena a 40 mil mercenarios. El gobierno estadounidense los contrató para participar en Irak, y actualmente el 90% de los ingresos de grupo provienen del Pentágono.

1. Monsanto

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Sector: Alimentación

Actos de injusticia: Venta de OGMs, obligan a campesinos de todo el mundo a comprar sus semillas, control del gobierno de EUA.

Monsanto es una de las compañías más poderosas del mundo ya que controlan una enorme sección del mercado alimentario global. La venta de sus transgénicos y herbicidas, pesticidas y fertilizantes han sido apoyados por Bono y hasta Bill Gates. Para Monsanto la alimentación del mundo no es más que un negocio, pero afortunadamente hay pueblos y gobiernos que se oponen al gigante. Actos inspiradores como el de los campesinos de Colombia y la prohibición de OGMs en Europa demuestran que sí podemos oponernos a Monsanto y a otras trasnacionales.

Sin embargo, no todo está perdido, todavía podemos cambiar el planeta y derrocar a estas nocivas compañías, en este vínculo podrás encontrar algunas ideas aplicables para hacerlo.



¿Cuánto paga Nestlé por 1 litro de agua y en cuánto la vende a sus consumidores?

Tribunal en Canadá revoca acuerdo entre Nestlé y el gobierno local que exentaba de restricciones a la compañía en sus operaciones de extracción de agua; un revés jurídico que sin embargo lesiona apenas sus privilegios en esta industria.

Hace unos días, el Tribunal de Evaluación del Medio Ambiente de Ontario (Ontario Environmental Review Tribunal) desestimó una moción que pretendía aprobar un acuerdo entre Nestlé y el gobierno de la provincia que exentaba a la empresa de restricciones en sus operaciones de extracción de agua en el condado de Wellington. La instancia jurídica concluyó que dicha propuesta “no era consistente” ni con las leyes de Ontario ni con el interés público, por lo cual determinó su improcedencia.

El proceso jurídico comenzó desde hace un año, cuando el gobierno de Ontario estableció que Nestlé tendría prohibido extraer agua de un manantial a 80 km de Toronto durante la temporada de sequía. Ante este impedimento, la trasnacional de origen suizo apeló la decisión ante el Tribunal de Evaluación del Medio Ambiente de Ontario y al mismo tiempo, mientras este deliberaba, cabildeó con el ministro del país un acuerdo que invalidaba las medidas impuestas por el gobierno local. Una vez conseguido esto, intentó retractarse de su apelación, pero al final el Tribunal le dio cabida y, más importante, determinó que el acuerdo con el ministro era inválido.

Cabe resaltar que según las regulaciones estipuladas por las autoridades de Ontario, Nestlé paga al gobierno local 3.71 dólares estadounidenses por cada 1.13 millones de litros que extrae al día (o $0.00000371 dólares por litro), sin duda un costo obscenamente ridículo para la empresa, tanto por el precio en que después vende cada litro, como por el hecho de que se trata del recurso más vital de cuantos disponemos en el planeta.

Todavía no hay una fecha para la siguiente audiencia en la que Nestlé buscará que se le restituyan los privilegios perdidos.

También en Ecoosfera:

Nestlé se esfuerza por ganar el título de la más nociva compañía del planeta

Beber agua embotellada mata al planeta

[The Globe and Mail]



Nestlé se esfuerza por ganar el título de la más nociva compañía del planeta

Sed de ganancias de Nestlé podría terminar con el agua del planeta.

Como si la galería de monstruos corporativos no estuviera suficientemente plagada de horrores con Monsanto, Nestlé amenaza con convertirse en el primer vampiro acuífero del mundo; a pesar de que la compañía suiza tiene una imagen mucho más familiar y cercana a los consumidores que Monsanto, podría rebasarla en su desproporcionado abuso de los recursos naturales.

El antiguo CEO de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, afirmó en el 2005 que el agua no debería ser considerada un derecho humano, sino por el contrario, que el agua debería venderse siempre. Sus declaraciones fueron alarmantes, aunque podemos darle la razón si vemos el contexto de sus declaraciones: más del 98% del agua potable se desperdicia, así que si la gente efectivamente pagara por ella tal vez la apreciarían más. Pero algunos años han pasado y la estrategia de Nestlé parece encaminarse precisamente a la privatización y comercialización de los bienes más preciados para la gente.

Según un estudio del sitio Hang The Bankers, Nestlé encuentra una región económicamente débil, compra un terreno que rodee una fuente de agua y luego negocia con los gobiernos locales, quienes ven de buen grado la inversión extranjera, las fuentes de empleo y la riqueza local. El problema es que no hay riqueza local, pues eventualmente las fuentes de agua se agotan y Nestlé simplemente muda sus operaciones a otra parte. Lo anterior no ha ocurrido solamente en países del llamado Tercer Mundo, sino también en las ciudades estadunidenses de Denver, Sacramento, Fryeburg y Mecosta.

¿Los gobiernos locales no deberían limitar la cantidad de agua de la que Nestlé puede disponer? Tal vez en un mundo ideal: los residentes de Hillsburg, un pequeño pueblo canadiense cerca de Ontario, pensaron que los 1.1 millones de litros de agua que la compañía extraía diariamente permitiría un abasto suficiente tanto para la operación de Nestlé como para el consumo del pueblo. Sin embargo, después de algunas “negociaciones”, Nestlé consiguió que no limitaran su acceso al agua.

“Encontramos muy problemático que el gobierno de Ontario haya llegado a ese acuerdo con Nestlé”, afirma Maude Barlow del Council of Canadians. “Ontario debe dar priorizar el derecho al agua de las comunidades por sobre la sed de ganancias de una compañía privada. Nuestro gobierno debe pensar en la disponibilidad de agua para nuestros nietos, bisnietos y demás.”

Y las declaraciones sobre la sed de ganancias no son en absoluto exageradas: Nestlé paga al gobierno $3.71 dólares por cada millón de litros que extrae de los mantos freáticos; luego de empacarla en botellas de plástico y venderla al público, por cada millón de litros la compañía se embolsa hasta $2 millones de dólares, lo que implica una ganancia para Nestlé de 53,000,000%.

Pensemos que en este caso se trata de un país de Primer Mundo, con educación y conciencia ambiental. ¿Qué pasa en los países de menores ingresos que buscan desesperadamente formas de contribuir al desarrollo económico de sus poblaciones? Monsanto puede parecer una compañía con prácticas corporativas y ética a largo plazo detestable, pero Nestlé literalmente está dejando seco al planeta.

Comprar agua embotellada no sólo genera un excedente extra de basura que probablemente terminará en el mar, sino que contribuye a que compañías que navegan con banderas socialmente responsables se enriquezcan a costa de los recursos no renovables del planeta.

[Hang The Bankers]

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