Las encantadoras sesiones fotográficas de perros que estaban en plena distracción

Presentar estas imágenes, tiernas y conmovedoras, son un llamado de atención para proteger a esta población que sólo alegra cada vez que entramos por la puerta de la casa.

Además de exudar ternura, las fotografías de perros son realmente un acto de consciencia en el que se invita a prestar atención a sus cuidados. Como cualquier ser vivo, los caninos gozan de una impactante gama de habilidades cognitivas y emocionales, lo que les permite fungir como apoyo para terapias tanto físicas como psicológicas, y compañerismo en todo momento.

Hablar de animales como los perros, siendo mascotas, permite abrir un ligero debate sobre los derechos de los animales. Para muchas personas este tema puede parecer absurdo o bobo, sin embargo se trata de un tema que permite proteger de violencia a esta población en situación de riesgo. Por ello, presentar estas imágenes, tiernas y conmovedoras, son un llamado de atención para proteger a esta población que sólo alegra cada vez que entramos por la puerta de la casa.

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¿Los perros son capaces de sentir emociones complejas?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social.

La película de Inside OutIntensamente, en español latino– nos demostró cuáles son las emociones básicas que cada ser humano experimenta a lo largo de su vida: alegría, tristeza, temor, desagrado e ira. Son algo natural. Podríamos decir que se experimentan de manera impulsiva. Sin embargo, existen otras, la combinación de estas básicas, que se vuelven realmente más complejas pues requieren de una consciencia emocional o afectiva. Es decir que, mientras que las emociones básicas suceden automáticamente –sin mucho procesamiento cognitivo–, las emociones complejas requieren de una toma de consciencia de sí mismo, tales como la vergüenza, la culpa y el orgullo. En otras palabras, requieren de una reflexión y una evaluación de uno mismo, las cuales son características intrínsecas del raciocinio del humano. Por lo que, ¿qué tan real es que las mascotas sean capaces de sentir vergüenza tras haber tenido una conducta reprochable?

Al hablar de estas emociones complejas es esencial comprender que, para sentirlas, se requiere la comparación de nuestra conducta o situación con una expectativa social. Por ejemplo, cuando uno siente culpa se debe a una especie de reflexión acerca de la violación de una regla social –tuvimos que estar conscientes de esta regla para romperla y entonces sentirnos mal al respecto. Y ahora vemos a perros, en numerosos videos, sintiendo culpa por haber roto una regla social de conducta… Pero, ¿los perros son reflexivos y evaluadores de su propia conducta?

Entre los humanos, los niños empiezan a experimentar la empatía y otras emociones secundarias alrededor de los dos años –edad, la cual, se estima que es la habilidad mental de un perro. Esta conclusión permite comprender que si un perro mantiene la edad mental de un niño de dos años, significa que también mantiene las emociones. Por tanto, los perros tienen claramente emociones y puede ser que algunas de las que se encuentran en adultos humanos.

No obstante, los científicos se cuestionan si lo que realmente sienten los animales es culpa o miedo a una reprimenda. La evidencia de las emociones primarias, como el amor y la felicidad, es reconocida científicamente; pero apenas hay data empírica que afirma que también son capaces de experimentar emociones secundarias como celos y culpa. Por lo que, cuando un perro actúa con culpa, ¿es porque sabe que hizo algo mal o porque está esperando una consecuencia?

Sin darnos cuenta, quizá los animales –como seres sociales– cuenten también con toda una diversidad de emociones para mantener vínculos sociales. Sin embargo se necesita aún una serie de estudios científicos para comprobar que los animales cuentan con funciones cerebrales similares a los humanos, permitiéndonos sentir emociones complejas como la vergüenza, el orgullo y la culpa.

Scientific American explica que  los cerebros de los perros tienen regiones sensibles a la voz y que estas áreas neurológicas se parecen a las de los humanos. Al compartir estas zonas en ambas especies, procesan las voces y las emociones de manera similar. Ambos grupos responden con la misma intensidad de la actividad neuronal al escuchar voces que reflejan emociones positivas –como la risa: “Los perros y las personas, sin embargo, responden más intensamente a los sonidos de sus propias especies”. De modo que, sólo nos queda preguntarnos: ¿los perros son capaces de sentir vergüenza por comer la basura del basurero? Posiblemente. Quizá sólo sea una manera de neurotizar a los animales a manera de humanos… Y hasta que no se pruebe lo contrario, no hace ningún daño pensar que son seres emocionales.



El bello contraste del tiempo: imágenes de perros de pequeños y en su vejez (FOTOS)

La fotógrafa Amanda Jones ha captado durante veinte años la vida de decenas de caninos para mostrarnos la belleza de todas las etapas.

La cultura actual privilegia enormemente la juventud. Casi cualquier publicidad que encuentres, la cual por cierto marca en buena parte las aspiraciones de la sociedad, está enmarcada en los privilegios de la juventud.

Una persona no joven en esta sociedad va perdiendo interés colectivo; la sabiduría reconocida ancestralmente en la vejes ha sido sustituida por la aparente información nueva, relevante, disruptiva: nuestros viejos, los cuales seremos algún día, son relegados.

Lo anterior de alguna manera pasa con los animales también. Admiramos la juventud en los animales; su vigorosidad o capacidades y energía. Pero ¿y qué hay de la belleza del paso del tiempo?

La fotógrafa Amanda Jones, consciente de todo lo anterior, desde hace 20 años ha retratado el paso del tiempo en la vida de distintos perros, y su trabajo ha sido documentado en el libro Dog Years: Faithful Friends Then & Now. Las fotos, silenciosamente, nos dan una linda lección sobre la superficialidad de nuestra época; en la que hemos perdido la capacidad de si quiera echarle un ojo a la belleza de la huella del tiempo…

Cooper: 2 y 10 años

young-dog-old-years-book-amanda-jones-2 Corbet: 2 y 11 años

young-dog-old-years-book-amanda-jones-3Lily: 8 meses y 15 años

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Maddy: 5 y 10 años

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Maddy y Ellie: 7 y 6 años; 14 y 13 años

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Rufus: 6 meses y 13 años

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[Boredpanda]



Mira al perro que ha sorprendido a internet aprendiendo a decir “mamá” (VIDEO)

Un poco de risa, los momentos de apego y felicidad nata.

En internet circula toda una serie de videos acerca de las mascotas y sus hazañas: perros saltando eufóricos sobre pilas de hojas secas o gatos aventando un vaso de agua sólo porque sí. Estos videos, publicados por los dueños de las mascotas, pretenden brindar momentos de risa y alegría, haciéndonos recordar que a pesar de todo las crisis ambientales y humanas, existen cosas por las que vale la pena lucha. La risa, los momentos de apego y felicidad nata.

Por esto, en Ecoosfera decidimos compartirles un video que, seguramente, les recordará la belleza de la humanidad:

Cuando una madre en Utah, en EE.UU., decide enseñarle a su hijo la palabra “mamá” al ofrecerle un poco de comida… Sin embargo, nunca se contempló que Patch, el shepherd australiano a lado del niño, también estaría en esa valiosa lección; ya que fue el segundo quien aprendió a decir “mamá” antes que el humano:

 



Estas son las razas de perros más inteligentes del mundo

En caso de desear adoptar a uno de estos caninos, es importante conocer tanto nuestro estilo de vida como nuestra personalidad

Los perros, estos caninos que enamoran a cualquiera con su vitalidad y creatividad, forman parte de historias familiares o personales que impactan, en menor o mayor grado, en la premisa vivencial de las personas.

A pesar de la responsabilidad que implica la presencia de estos gordos, esbeltos, peludos o lampiños, se trata de un vínculo afectivo que supera las barreras de la comunicación y conducta humanas, en especial si, como responsable del canino, estamos dispuestos a crear un nuevo canal de comunicación que permita el desarrollo vital y afectivo de sus miembros.

En caso de desear adoptar a uno de estos caninos es importante conocer tanto nuestro estilo de vida como nuestra personalidad; de ese modo sabremos cuál raza se adecua a nuestras necesidades básicas vinculares que este tipo puede ofrecernos (y nosotros a él). Una característica importante a considerar es la inteligencia de los perros según su raza:

 



12 alimentos para humanos que pueden ser nocivos para tu perro

Los metabolismos de un humano y de un perro son completamente diferentes; por consiguiente, sus dietas deben serlo también.

Cuando preparamos el desayuno, nuestro perro está atentamente observando cada paso del proceso; nos damos cuenta que sólo está a la espera de ese pedazo de alimento que puedas darle. A la hora de la comida, mientras te sientas con tus platos, él o ella se acuesta colocando su cabeza entre las patas, moviendo la cola energéticamente y espiando cada movimiento que hacemos. Su mirada evidencia el antojo que tiene por lo que sea que estás comiendo. 

Y nosotros, sus dueños, caemos en ese chantaje emocional. Les compartimos de nuestros alimentos sin tomar en consideración el daño que puede hacerle a su sistema digestivo. Sólo queremos evitar sentir su mirada insistente y sufridora. 

Sin embargo, los metabolismos de un humano y de un perro son completamente diferentes; por consiguiente, sus dietas deben serlo también. De la misma manera que sabemos que no podemos tener una dieta a base de croquetas para perros; ellos deben mantener un régimen adecuado a su organismo. En ambos casos pueden ser alimentos peligrosamente tóxicos. 

Por ello te compartimos 12 alimentos para humanos que no deben ser proporcionados a los perros.

Chocolate. El chocolate contiene cafeína y teobromina, sustancias que se consideran estimulantes del sistema nervioso (metilxantinas). Por lo que, mientras más oscuro el chocolate, es más peligroso por su alto contenido de metilxantinas. Puede causar vómito, deshidratación, dolor abdominal, agitación severa, temblores musculares, ritmo cardiaco irregular, temperatura corporal elevada, muerte. 

Leche. Los perros también pueden sufrir de intolerancia a la lactosa. A diferencia de los humanos, los perros no cuentan con enzimas que puedan catalizar la azúcar de la leche. Por lo que puede causar vómito, diarrea y otros problemas gastrointestinales; así como contribuir a una enfermedad bacteriológica que, eventualmente, conlleve a la muerte. 

Queso. Como la leche, el queso también tiene azúcares y componentes grasosos que son difíciles de catalizar. En consecuencia, los perros pueden tener gases, diarrea y vómito. 

Cebolla. Este alimento puede dañar las células sanguíneas de los perros, debilitándolos por completo. Si la mascota comió demasiada cebolla, probablemente se necesite una transfusión de sangre. 

Nueces de macadamia. Los perros tienen una reacción alérgica a los componentes de esta nuez. Pueden debilitarse al grado de dejar de caminar; vomitar, sufrir de temblores, hipotermia, depresión y un caminar vacilante. 

Ajo. Como el chocolate, el ajo es un alimento muy tóxico para los perros. El efecto del ajo no aparecerá durante los primeros días de haberlo consumido, sin embargo, los perros podrán quedarse inmóviles, su orina se tornará roja oscura, entre otros síntomas. A veces será necesaria una transfusión sanguínea. 

Uvas y pasas. Los componentes químicos de estos alimentos pueden provocar reacciones alérgicas a los perros: problemas renales, vómitos, diarrea, estado letárgico, deshidratación, falta de apetito e incluso la muerte (después de tres o cuatro días después de la alergia). 

Aguacate. Este alimento contiene una toxina llamada persin, la cual puede provocar dolores estomacales, dificultades para respirar, acumulación de líquidos, obstrucción del tracto gastrointestinal. 

Corazón de manzana (durazno, peras y derivados) contiene glucósidos cianogénicos, también conocido como cianuro. Este elemento puede generar indigestión, mareo, dificultades para respirar, colapso, hiperventilación, shock e incluso coma.  

Pan. Este alimento puede fermentarse en el estómago del perro, provocando una intoxicación en el tracto estomacal o intestinal. Los síntomas son vómito, dolor abdominal y letargo. 

Café. Al igual que el chocolate, el café contiene el estimulante metilxantina; el cual puede provocar vómito, angustia, palpitaciones fuertes e incluso la muerte. 

Tocino. Con un alto índice de grasa, el tocino puede causar enfermedades del páncreas, problemas digestivos y de absorción de nutrientes. 

 

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