Esto es lo que podrías sentir con el próximo eclipse lunar del 23 de marzo

Este eclipse lunar cae en el eje de Libra-Aries, generando un extra de calor y energía sobre la Tierra al ser reflejado por la luna.

Durante cuatro horas y 15 minutos, algunas partes de la Tierra será testigo de un eclipse lunar el próximo miércoles 23 de marzo del 2016. Pese a que será una pálida penumbra, en el que sólo se detecta el 70 por ciento del diámetro lunar en la sombra, lugares en América del Norte, Asia y región del Pacífico.

Este eclipse lunar cae en el eje de Libra-Aries, generando un extra de calor y energía sobre la Tierra al ser reflejado por la luna. Esto, de acuerdo con  Emily Brice de Elephant Journal, podría proveer un ligero empujón a los cambios en numerosas áreas de nuestra vida. Es decir que, al estar cerca Mercurio y Urano al Sol por el signo de Aries, esto impacta en una manera peculiar en nosotros; provocando que revisemos aquello que hemos dejado “estancado” y sea momento de retomar: “Es un enfoque de balance, armonía, belleza y amistad.”

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En palabras de Brice, la energía de este eclipse lunar permitirá mejorar el desempeño con una pincelada de tranquilidad, gracia y hasta elegancia. Pese a estar enfrentando recuerdos del pasado, la realidad es que habrá una facilidad para encontrar el equilibrio entre instinto y lógica: “Así como con la mayoría de las olas de las emociones y la consciencia pueden ser apabullantes, saber que este eclipse lunar será una experiencia intensa y emocional puede dar miedo. Pero es temporal, y eso relajará un poco. Traer a la consciencia.”

[Elephant Journal]



25 fotos que prueban que los animales son increíbles tomándose selfies

Las selfies de animales generan una especie de ternura y emoción: una mezcla entre emotividad y sorpresa.

A modo de moda, los autoretratos o selfies continúan dominando el mundo de las redes sociales para tener una prueba contundente de haberse encontrado con alguien o haber realizado alguna actividad y pasatiempo interesante. Es una tendencia que ha requerido cada vez más cierta creatividad a la hora de tomar la fotografía, editarla y colocarle un copy o frase trascendental. No obstante, ¿qué pasa si se trata de un miembro del reino animal que, consciente o inconscientemente, decide formar parte de esta tendencia fotográfica? 

A diferencia de las selfies de humanos, que pueden provocar admiración, los autoretratos de animales generan una especie de ternura y emoción: una mezcla entre emotividad y sorpresa. La duda surge entonces, si los animales son seres vivos cargados de instinto sin raciocinio, ¿cómo es que logran realizar una actividad puramente humana?

La respuesta se la reserva Allan Dixon, fotógrafo autoproclamador “susurrador de animales”, quien pasa tiempo con cada una de las criaturas que fotografia para ganar su confianza y, en el momento adecuado, dispara la cámara. También está el caso del fotógrafo David Slater, el cual, en un viaje en Indonesia, dejó su cámara por unos momentos y a su regreso encontró que un mono macaco había utilizado su aparato electrónico con unas cuantas fotos encantadoras. 

A continuación te compartimos 25 selfies de animales. ¿Cuáles te has encontrado tú? 



Sofía Gatica, la mujer que desterró a Monsanto de Maldivas argentinas

Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas.

Desde hace más de un siglo, Monsanto se ha relacionado con la destrucción de hábitats naturales y la creciente presencia de enfermedades y mutaciones en habitantes cercanos a estas regiones, principalmente cáncer, desórdenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes, problemas de hígado, entre otros. 

Pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales de detener tanto los productos de Monsanto, tales como Dioxin, Glifosato y PCB, como sus consecuencias devastadoras, las fábricas continúan expandiéndose a lo largo del mundo.

Un ejemplo actualmente, en México, las instituciones gubernamentales Sagarpa y Semarnat se han encargado de promover la siembra de soya transgénica de Monsanto en 253 mil 500 hectáreas en varios estados del país. Tan sólo en la zona maya de este país, Monsanto importa “10 millones de toneladas de grano al año, todo biotecnológico de EE.UU.”, ya que es “necesario darle la oportunidad a agricultores mexicanos de usarlas, en lugar de estarle pagando 50 000 millones de pesos al año a productores norteamericanos.” Esto provoca, en consecuencia, no sólo una pérdida de diversidad nacional de sus productos, también la afectación en la salud de los habitantes que consumen sus alimentos genéticamente modificados. Y si bien en México se ha buscado maneras para prohibir la siembra de productos genéticamente modificados, como la soya, la lucha continúa. 

Son estas luchas las que han marcado una diferencia en la biodiversidad, el cuidado del medio ambiente y la salud pública de la población. Como lo es el caso de Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas. Ella, al relatar su historia para la revista feminista Pikara Magazine, ha dado plasmado su oposición al glifosato y la ruptura de las mayores construcciones logrando el destierro de Monsanto en Maldivas Argentinas.

Te compartimos su historia que compartió con Pikara Magazine

[…] Aquel atlas de las desgracias cercanas, una especie de orografía arrugada con ira por el paso del tiempo, se transformó en un informe archivado en el Ministerio de Salud del país suramericano. Entre sus páginas, la constatación ciudadana de que las fumigaciones con glifosato (el herbicida más vendido del mundo) provocaban cáncer y leucemia: “Encontramos 300 casos de cáncer y casi 80 fallecidos, sin contar con las malformaciones. Registramos ratios muy superiores a los normales”.

No había marcha atrás, apenas futuros posibles que construir. Así que las mujeres, bautizadas en 2003 como ‘las Madres de Ituzaingó’, se inmiscuyeron en una carrera de obstáculos en la que no se trataba de ganar o perder sino de aguantar. Lo siguen haciendo 16 años después. Más de 180 meses después han ocurrido muchas cosas, a veces demasiadas, como cuando se contabilizan las muertes, otras históricas, como cuando las crónicas resaltan que una de las transnacionales más poderosas del sector agroquímico inclinó la rodilla.

Fue hace apenas unas semanas, el pasado diciembre, cuando las calles de Malvinas Argentinas, una pequeña localidad de Córdoba, celebraron la salida de Monsanto. La multinacional salía por la puerta de atrás, echando el cerrojo al que estaba llamado a convertirse en uno de sus proyectos más emblemáticos, por tamaño e inversión: “Una de las mayores plantas de acondicionamiento de semillas de maíz no destinadas al consumo del mundo”, tal y como reflejaron en el momento del lanzamiento (junio de 2012, bajo el mandato de Cristina Kirchner) los informes técnicos de la propia compañía, que preveía destinar unos 1.500 millones de dólares (más de 1.400 millones de euros) al proyecto, desembolsos en concepto de investigación y desarrollo aparte.

De los golpes y amenazas

El relato de lo sucedido está sazonado de ambiciones, bloqueos, ganancias, cortes, asambleas, presiones y declaraciones, amenazas verbales y físicas, ilegalidades, alegalidades e incluso leyes redundantemente ilegales. Avances y retrocesos, los de la empresa frente a un amalgama de colectivos de toda Córdoba, entre los que destacan la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida, la Asamblea del Bloqueo a Monsanto y las Madres de Ituzaingó. La vida, dejó escrito Shakespeare, es un cuento narrado por un idiota, que las llena de sus ruidos y furias. Tres siglos más tarde, Walter Benjamin matizó que está en todo caso contada por los vencedores.

[…] Un año más tarde, activistas y personas concienciadas organizaron un festival (Primavera sin Monsanto, que continúa celebrándose) en la misma entrada a las instalaciones que ya comenzaban a asomarse. Recibieron el apoyo de parte de la comunidad científica (entre ellos, el médico fallecido Andrés Carrasco) y académica (las universidades de Córdoba, Católica y Río Cuarto rechazaron la instalación de la planta), la artística (músicos como Manu Chao y René Pérez, de Calle 13) e incluso activistas internacionales como el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel o la india Vandana Shiva, se han sumado en algún momento a la causa.

Antes, durante y después, recuerda Gatica, un bloqueo de más de tres años, hasta la expulsión de Monsanto. “Ha sido muy difícil porque eran 37 hectáreas y, aunque cerrábamos sucesivas entradas con diez personas en cada puesto, ellos trataban de entrar por cualquier sitio”. Los problemas con los trabajadores de la empresa no tardaron en aparecer: “Al principio impedíamos únicamente la entrada a los camiones, por ejemplo metiéndonos bajo las ruedas, hasta que descubrimos que introducían herramientas incluso escondidas en sus maletines, cuando venían vestidos de traje”, añade esta líder argentina, que en 2012 recibió el Premio Goldman, conocido como el Nobel del Medio Ambiente.

Al mes de bloqueo llegó el primer desalojo, “cuando más de 300 policías nos sacaron a la fuerza a un centenar de personas”. Dos compañeras terminaron presas y Sofía, hospitalizada con un traumatismo craneoencefálico. “Pero nos dimos cuenta de que el pueblo es el que manda”, añade Gatica nada más terminar de extenderse con su parte médico: “Pedí el alta voluntaria y regresé con mis compañeros para quedarme. Poco a poco se sumó mucha gente y se empezaron a construir casas. Jamás pudieron ingresar como hubieran querido, pero soportamos casi cuatro años de frío, sin luz, sin agua, de hambre. Mujeres y hombres de todas las edades, con mucha gente joven”.

[…] “Pronto llegaron las amenazas. Me esperaban a la salida del trabajo, me perseguían y me golpeaban. Me amenazaron de muerte junto a mis hijos. Me han llamado de todo: ‘gringa sucia’, ‘zurda’…”. Las presiones, denuncia, se reforzaban con “los palos de la policía”, con “los grupos de choque de la empresa” y con “órdenes de represión” contra los vecinos. “Hubo una vez que los camiones lograron entrar y entonces decidimos impedir también la salida, salvo que se llevaran todo el material. Los obreros nos acusaron de haberles secuestrado”, añade Gatica entre su dilatada retahíla de reconstrucción de los hechos, presentados sin tapujos como “una guerra, en la que Monsanto contrataba matones y nosotros, para sobrevivir, tuvimos que armarnos: maderas con clavos, zanjas gigantes en la tierra, pinchazos a las ruedas de los camiones…”.

A los extremistas violentos

[…] Y es que, allí donde (en los transgénicos) hay quien ve enfermedades y muerte, otros contemplan “oportunidades de progreso y crecimiento para la comunidad y la provincia, sin riesgo ninguno”, afirma la empresa, que vaticinó 400 puestos de trabajo directos. En otra de sus notificaciones, identifica a Sofía Gatica (y a otras personas) como responsable de “agresiones verbales y físicas” que ponen en riesgo la integridad física y vulneran el derecho de expresión”, en referencia a una charla que empleados de Monsanto impartían en la Universidad Nacional del Litoral. Acciones que fueron calificadas de “vandalismo” y posteriormente denunciadas ante las Fiscalía

1.140 días de bloqueo (el número exacto lo tiene clavado en la memoria Gatica), hasta el 1 de noviembre de 2016, en los que la estrategia de Monsanto ha sido la de denunciar las “violaciones al derecho a trabajar” de sus empleados, recordando en sucesivos avisos que cumplían “con todos los requerimientos legales para la construcción de la planta”, citando, entre otras, diferentes ordenanzas, al Concejo Deliberante de Malvinas Argentinas, al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, el Estudio de Impacto Ambiental (elaborado por ellos mismos) y autoridades gubernamentales varias. Su defensa de que “no hay evidencia científica de que el glifosato sea cancerígeno” es radicalmente diferente al que presentan instituciones como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) que, perteneciente la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas, lo consideró en 2015 como “probablemente cancerígeno para los humanos”. Las conclusiones siguen abiertas y recientemente la OMS, en este caso en una publicación conjunta con la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación), concluyó que era “improbable” que el glifosato presente riesgos carcinogénicos.

Sentencias firmes

Los entresijos jurídicos, que acompañaron a la lucha activista, dieron un primer vuelco radical en enero de 2014, cuando la Sala II dela Cámara de Trabajo detuvo la construcción, declarando inconstitucionales los permisos emitidos tanto por la Municipalidad como por la Provincia. Un mes más tarde, la Secretaría de Ambiente provincial también rechazó el estudio de impacto ambiental presentado por la compañía.

Paradójicamente (o no), la empresa guarda un celoso silencio de estos reveses. Tampoco ha querido manifestarse antes las repetidas apelaciones en las que Pikara Magazine le ha brindado su micrófono. Ha preferido mantenerse al margen también de su salida de Malvinas Argentinas, de la que no existe postura oficial alguna por parte de la compañía, si bien una “alta fuente” de la multinacional admitió a un portal argentino de actualidad y análisis económico que “no se pudo avanzar con la planta y esto también influyó. Pero lo más trascendente fue que el negocio cambió y dejó de ser conveniente para Monsanto”.

Los cambios que anónimamente denuncia Monsanto se refieren a modificaciones legales introducidas por las nuevas políticas agropecuarias, que han disminuido la expansión máxima de la superficie del maíz: “La pauta de procesamiento de la planta estaba en el orden de 3,5 millones de hectáreas pero, en los últimos años, apenas se pasó de los 2,5 millones. Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio”.

Jamás van a admitir que el pueblo los venció. No se fueron por la Justicia”, subraya Gatica, convencida de que fue Cristina Kirchner, la anterior presidenta del país, quien “negoció con la salud del pueblo. Seguramente bajo su mandato no hubiera sido posible nuestra victoria, si bien es cierto el actual Gobierno [de Mauricio Macri] también responde a las corporaciones y no a la gente”.

Una victoria, pero ¿de quién?

Malvinas Argentinas aún está resacosa de celebraciones. Forzosa o voluntariamente, Monsanto se ha ido de la localidad, pero no del país. Falta por escribir qué sucederá a partir de ahora, cuando el municipio adquiera la verdadera dimensión de lo logrado. La transnacional no solamente sigue operando en Argentina, sino que los insumos destinados al fracasado proyecto han sido trasladados a la próxima localidad de Rojas, unos 500 kilómetros al oeste y próxima a Buenos Aires.

Los reveses sufridos por Monsanto en Malvinas Argentinas y el hecho de que siga sin poder modificar la Ley de Semillas (por la que pretenden garantizarse ganancias por los derechos de uso de casi toda la soja, el maíz y el algodón que siembran en el país americana) les sepa seguramente mejor con el balance comercial cosechado en 2016, que la sitúan como dominadora absoluta en el negocio del maíz y en la venta de glifosato. Según los datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), sus ingresos en este sentido aumentaron con respecto al ejercicio anterior.

Además de las instalaciones de Rojas, Monsanto mantiene otras 36 plantas en el país. La transnacional “desarrolla los planes a largo plazo, por lo que mover su inversión a otro lado tiene su lógica. Seguirá proveyendo a semillas al área de Córdoba. Que no tenga una planta levantada no significa que dejará de tener presencia”, según analizaron expertos en la materia a  un medio uruguayo.

“Es una batalla que vamos a ganar, nos va a costar, pero se la vamos a ganar”, vaticinó Sofía Gatica en octubre de 2012, al poco de saberse las intenciones de Monsanto en Malvinas Argentinas. Muchas “sangres” después (“América se ha escrito con sangre y seguirá escribiéndose con sangre. Vamos a luchar dejando nuestras vidas”, respondía la protagonista en una entrevista posterior, publicada por el autor en formato e-book), Sofía Gática, parte de esa Argentina que desterró a Monsanto, lo tiene claro: “Hemos ganado una pequeña batalla porque Monsanto está aislado en distintas partes del país. Vamos a seguir ahí, dándoles batalla y resistiendo”.

La dueña de las semillas

Monsanto ya no es sólo una empresa. Atrás quedaron sus inicios, allá por el arranque del siglo XX, en los que producía sacarina para Coca-Cola. Ahora es una transnacional con pies, dedos, garras, manos y tentáculos en casi cada esquina del globo, aunque sus principales mercados son Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá. La producción de semillas transgénicas y el herbicida glisofato comercializado bajo la marca Roundup son dos de sus principales negocios, que la convierten prácticamente en dueña de la agricultura mundial.

Sobre todo tras su reciente fusión con Bayern, otra de las agroquímicas más grandes del mundo. “Con la transacción se fusionan dos negocios diferentes pero altamente complementarios. El negocio conjunto sacará partido del liderazgo de Monsanto en el ámbito de semillas y (…) por una parte, y del amplio abanico de productos de protección de cultivos de Bayern (…)  por la otra”, decía la compañía.

La sospecha siempre está detrás de cualquier acción de Monsanto, tanto por los temores hacia los organismos modificados genéticamente (OMG), como por las investigaciones que han sufrido varios de sus productos (la controversia sobre el glisofato es muy alta y ha sido prohibido su uso en varios territorios), las condenas por soborno en Indonesia, la venta de productos tóxicos o por el oligopolio que ejerce sobre la alimentación.

Y las resistencias también se multiplican. El pasado mes de octubre La Haya acogió en el Tribunal Internacional Monsanto, una “iniciativa de la sociedad civil para que Monsanto se responsabilice por violaciones a derechos humanos, crímenes contra la humanidad y ecocidio”, a la que la transnacional respondió. La sentencia estará en abril de 2017.

 
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Septiembre tendrá el segundo y último eclipse solar del 2016

El 1 de septiembre tendrá el segundo y último eclipse solar del 2016. Este eclipse solar anular ocurrirá 15 días antes y después de un eclipse lunar.

El próximo eclipse tendrá lugar el 1 de septiembre del 2016. Será un eclipse solar anular que se podrá ver en la zona tropical sur de las regiones de África y Madagascar. Se tratará de un movimiento en que la luna nueva pasará directamente en frente del disco solar, aunque el cielo no se oscurecerá por completo dado que el astro terrestre no cubrirá del todo a la Estrella madre. Esto hará que el Sol parezca un anillo ante la silueta de la luna nueva. 

Es el segundo y último eclipse solar del 2016. Este eclipse ocurrirá 15 días antes y después de un eclipse lunar. Este fenómeno volverá a suceder hasta el 2018, en las siguientes fechas: Julio 13: eclipse solar parcial; julio 27, eclipse lunar total y agosto 11, eclipse solar parcial.

De acuerdo con Mark Filippi, doctor y autor del Método somático, existe una conexión entre las fases de la Luna, cuatro neurotransmisores básicos del humano y, por tanto, con la salud psíquica y la conducta de una persona. De modo que, frente a estas premisas, parece ser que los eclipses lunares podrían influir en la toma de decisiones emocionales en función de la salud plena. 

Esta nueva luna en Virgo, un signo de tierra, busca brindar una mayor atención a la organización y en cumplir la mayoría de los objetivos establecidos. Por ello se trata de una oportunidad de replantear, organizar y canalizar meticulosamente la energía en este nuevo ciclo lunar. En palabras de Kate Rose, “Hay algo que hemos lamentado algo en nuestro pasado porque hicimos movimientos muy rápidos. Quizá no teníamos que movernos o quizá no aprendimos las lecciones y la información de cada evento; pero no importa, algo estará regresando en esta temporada de eclipses para realizar un poco de introspección.” 

En otras palabras, es encontrarnos en la oscuridad del Sol con el fin de resolver aquellos problemas del pasado que nos atan a la sensación de estancamiento y caos. Como una manera de reinvindicar una mala decisión durante una nueva luna, un nuevo inicio y un nuevo presente. Sin urgencia, con tranquilidad y paz. 

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Neurocientífico explica cuánto influye la luna en las emociones

 



TOP: 9 sorprendentes datos de los eclipses lunares que seguramente desconocías

“9. Cristobal Colón usó su conocimiento sobre los eclipses lunares para salir de Jamaica.”

[mnn]

http://www.mnn.com/earth-matters/space/stories/9-things-you-didnt-know-about-lunar-eclipsesDesde hace siglos, el hombre se ha dejado encandilar por las ilusiones ópticas de la naturaleza –principalmente de los eclipses. Esta desaparición aparente y temporal de un astro por un otro ha desencadenado toda una serie de teorías, investigaciones científicas y expresiones artísticas. Sin embargo, estamos seguros que no conocías estos datos de los eclipses:

1. Los eclipses lunares sólo ocurren durante la luna llena. Sin embargo no puede haber un eclipse cada luna llena debido a que la órbita de la luna está 5º más inclinada que la órbita de la Tierra.

2. El término para definir cuando la Tierra, el sol y la luna se alinean es Syzygy. Viene del griego syzgia, que significa “unidos por el yugo”, y se pronuncia “siziyiii”.

3. Hay tres tipos de eclipse lunar: total, parcial y penumbral. Un eclipse total ocurre cuando la sombra de la Tierra cubre por completo a la luna; el parcial, la sombra de la Tierra cubre sólo una parte de la luna; y el penumbral, cuando la penumbra de la Tierra –sólo la sombra más clara– cubre a la luna.

4. El término totalidad es el correcto para definir cuando la luna está completamente oscura.

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5. Se puede observar un eclipse lunar desde la luna –aunque, por supuesto, lo que se vería oscuro es la Tierra.

6. La refracción causa que la luna se vea roja durante el eclipse. Cuando la luna se ve rojiza, fenómeno también llamada luna de sangre, durante un eclipse es debido a la manera en que la luz se refracta en la atmósfera de la Tierra. Se le llama la dispersión de Rayleigh, la cual es la también es la causa por la que el amanecer y el ocaso se tiñan de rojo. También, el color exacto de la luna se ve influenciada por las partículas de la atmósfera de la Tierra en el momento del evento.

7. Los eclipses lunares tiene límites temporales. Si bien no duran eternamente, los eclipses lunares no pueden durar más que 3 horas y 40 minutos. Mientras que la totalidad no puede durar más que 1 hora y 40 minutos.

8. Los eclipses pueden ser diferentes cada millón o miles de millones de años. Debido a que la luna se mueve año con año a una distancia diferente de la Tierra, esto provoca que la sombra de la Tierra sea diferente sobre la luna.

9. Cristobal Colón usó su conocimiento sobre los eclipses lunares para salir de Jamaica. Después de haber arribado a Jamaica, Colón usó el eclipse lunar para congraciarse con los nativos Arawak. Él y su tripulación habían estado varios meses en Jamaica, y los Arawak estaban ya cansados de alimentarlos. Por lo que Colón usó sus conocimientos de la luna, así como de un almanaque que predijo el eclipse del 29 de febrero de 1504, para afirmar que el dios de los Arawak estaba molesto con su pueblo por haber maltratado a sus visitantes. En cuantos sucedió el eclipse lunar, el pueblo Arawak volvió a brindarle cuidados a los españoles varados. 



Imágenes del breve pero espectacular eclipse lunar de ayer (FOTOS)

Una galería de imágenes del avance de esta preciosa luna llena que se tiñó de rojo por cinco minutos.

En abril de hace un año inició un fenómeno conocido como “Luna de Sangre”, que formará cuatro eclipses repartidos hasta el 28 de septiembre, cuando termina este periodo. 

En estos eclipses la luna se torna de rojo, y por ello su nombre, que ha sido asociado a profecías del antiguo testamento en la religión judío-cristiana. Son cuatro eclipses lunares totales con un intervalo de aproximadamente 6 meses y sin un eclipse parcial entre ellos, una sucesión que no se presentaba desde los años 1600.

Este 4 de abril se  avistó un eclipse lunar de unas seis horas, aunque su punto más álgido solo duró cinco minutos.Este  pudo ser visto en diferentes puntos del océano Pacífico, incluyendo zonas de América del Norte, Asia y algunas áreas de Australia y Nueva Zelanda, según informó previamente la NASA.

Aquí algunas de las imágenes y un video del Griffith Observatory que dio cobertura total a este arrobador fenómeno. 

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