Ecocidio en Tajamar para construir una basílica de la diócesis de Cancún-Chetumal

Antes de que las excavadoras hicieran su trabajo, el obispo mexicano de Cancún, Pedro Pablo Elizondo, celebraba su próximo proyecto espiritual.

A principios del 2016, los mexicanos nos indignamos con el ecocidio en el malecón de Tajamar, en Cancún. La biodiversidad de la región se vio fuertemente afectada por la deforestación, lo cual desató una serie de manifestaciones y la sentencia del juez a favor de frenar la destrucción de la naturaleza.

Sin embargo, Tajamar sigue en lucha. Ahora, cocodrilos, iguanas y garzas fueron exiliadas o aplastadas para construir una nueva basílica en el balneario de Cancún. De acuerdo con el periódico local Maya Politikon, más de 57 hectáreas de un ancestral manglar se vio devastado con el uso de grúas, excavadoras y camiones. De belleza natural a masa hedionda de plantas destruidas y mínima cantidad de reptiles arrastrándose por la zona.

Hace más de diez años, el expresidente Vicente Fox prometió parte de ese terreno a la diócesis de Cancún-Chetumal. Y en enero del 2016, los planos arquitectónicos de una basílica con la cruz más alta de Latinoamérica, comenzaron a materializarse.

21011657c1ba424thumb

Antes de que las excavadoras hicieran su trabajo, el obispo mexicano de Cancún, Pedro Pablo Elizondo, celebraba su próximo proyecto espiritual. Sin embargo, “[a]hora está todo en silencio otra vez por causa de los ambientalistas, que han interpuesto una demanda”. ¿Qué pasa entonces con las palabras del papa Francisco que predica en su Encíclica Laudato acerca de la necesidad de proteger la naturaleza, o que todos los manglares fueron declarados en 2007 por México como áreas protegidas?

De acuerdo con Margarita Campuzano, portavoz del Centro Mexicano de Derecho Ambiental –CEMDA–, el papa Francisco ha centrado su atención en México y las regiones indígenas ahogadas en sangre: “Espero que también será informado sobre esta propuesta basílica”, y así se pueda revertir la continuación de este ecocidio. Mientras que para el obispo Elizondo, la futura basílica de color arena como las playas blancas de Cancún, será “la única atracción turística de Cancún”. ¿Será que el obispo no habrá tenido la oportunidad de conocer la biodiversidad ni la diversión que este paraíso ofrece a los turistas que llegan anualmente?



Otorgan amparo y protección judicial al manglar Tajamar

La viralización en redes sociales del ecocidio del manglar Tajamar provocó la atención de numerosas instituciones para frenar la ambición de las empresas turísticas sobre la biodiversidad de la región. Ahora, de acuerdo con el periódico La Jornada, el tercer tribunal del vigesimoséptimo circuito otorgó un amparo y protección de la justicia federal a grupos […]

La viralización en redes sociales del ecocidio del manglar Tajamar provocó la atención de numerosas instituciones para frenar la ambición de las empresas turísticas sobre la biodiversidad de la región. Ahora, de acuerdo con el periódico La Jornada, el tercer tribunal del vigesimoséptimo circuito otorgó un amparo y protección de la justicia federal a grupos ambientalistas que se opusieron a la construcción del complejo inmobiliario –el cual causó la devastación de 59 hectáreas de manglares–. 

Frente a esto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos  Naturales –Semarnat– se abstendrá de ejecutar la autorización del impacto ambiental otorgada al Fondo Nacional de Turismo –Fonatur–, prohibiendo la remoción del manglar para llevar a cabo el complejo inmobiliario. Fue así que tanto el Grupo Ecologista del Mayab –Gema–, Centro para la Diversidad Biológica, Centro Mexicano de Derecho Ambiental –Cemda– y Greenpeace México y otras organizaciones ambientales han solicitado que la Semarnat se vea obligado a abstenerse de emitir una nueva autorización y de restaurar la zona afectada. 

Todas estas organizaciones ambientales aclaran que el tribunal fundó su sentencia para prevenir, promover tanto la responsabilidad como el desarrollo sustentable, y asegurar el reconocimiento de derechos colectivos que prevalecen sobre la propiedad privada en torno a la lucha por la protección y el respeto dle medio ambiente. Para ellos, es indispensable la resolución del tribunal para “identificar cómo se debe restaurar o reforestar la porción del manglar afectada.” Las organizaciones ambientalistas motivan a la resolución del tribunal colegiado en Quintana Roo para convertir el precedente ambientalista en una gran trascendencia y un referente para el derecho ambiental en México. 

Para las organizaciones ecologistas, aplaudimos del mismo modo que el tribunal reconozca el interés legítimo de las quejosas al identificar su residencia en Cancún y principalmente destacando el beneficio social que se hizo valer al querer proteger los manglares del malecón Tajamar. Esto es para combatir la autorización de impacto ambiental del proyecto Anteproyecto malecón Cancún, los trabajos de tala y la remoción del manglar con maquinaria pesada, por violar el derecho humano a un ambiente sano. 

El tribunal evidenció que no existe constancia de que la urbnación y edificación del malecón estuviese terminada, por lo que no son actos consumados de forma irreparable, como er la intención de hacer valer el Fonatur: “Con este amparo ya no hay nada que pueda hacer algún desarrollador inmobiliario y al parecer es la última palabra legal. No obstante, la Suprema Corte de Justicia de la Nación todavía no ha resuelto el tema del derecho a un medio ambiente sano que demandaron 113 niños por la devastación ocurrida en Malecón Tajamar.”

 


Activistas solicitan apoyo a la ONU para combatir ecocidios en Quintana Roo

Ante la indiferencia y negligencia por parte de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, el colectivo decidió redactar una carta al relator de la ONU

Desde hace un año la lucha de varias organizaciones en contra de los ecocidios en Quintana Roo se han vuelto cada vez más violenta, riesgosa y perseverante. El ruido que provocó la destrucción de los manglares Tajamar y Holbox, promovió que tanto habitantes como activistas formaran una defensa a favor del medio ambiente; sin embargo las injusticias y los ecocidios continúan afectando esta región de México. 

Esta es una de las razones por las que un colectivo de 22 organizaciones, encabezado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental –CEMDA– solicitara la intervención de la Organización de las Naciones Unidas, en especial del relator para el Derecho al Agua y el Saneamiento, Léo Heller. Si bien esta no es la primera vez que activistas mexicanos solicitan su apoyo con el fin de detener la degradación ambiental, esta petición va enfocada a defender el Área de Protección de Flora y Fauna de Yum Balam. 

Ante la indiferencia y negligencia por parte de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, el colectivo decidió redactar una carta al relator de la ONU dejando en claro que

“[H]ay fuerte presión para construir y operar infraestructuras turísticas de alto impacto, sin que haya políticas e inversión suficiente para garantizar los servicios básicos a la población y los visitantes. […] Eso pone en grave riesgo el derecho humano al agua limpia, así como la riqueza natural y valor ambiental del área, lo que generaría que los océanos y lagos se conviertan en zonas muertas, y muchos depósitos de agua subterránea se contaminen, lo que amenaza los medios de subsistencia de quienes dependen de los servicios de estos ecosistemas.”

Para Sandra Linette Moguel Archila, directora regional de la Oficina Sureste del Cemda, se trata de salvar sitios como la isla de Holbox, la cual no sólo está totalmente abandonada por las autoridades, también de “la incesante tala de mangle, construcciones y modificaciones ilegales, así como descarga de aguas residuales en sitios de pesquerías.” De hecho, la activista envió una carta el pasado 24 de abril a las autoridades federales y locales para realizar rondines en Yum Balam, y otra el pasado 7 de mayo para enfrentar la falta de saneamiento y saturación del sistema de drenaje en Holbox, la cual provoca desbordamientos de las aguas residuales que se alcanzan las playas y manglares. Hasta ahora, no hay respuesta alguna. 

En el caso de Yum Balam, los proyectos de las constructoras ponen en riesgo hay más de 311 especies de animales silvestres –aves, mamíferos, reptiles, insectos, arañas y mariposas–, así como otras especies en peligro de extinción como el mono, jaguar, puma, ocelote, manatí, etcétera. En palabras de Moguel Achila, “diario se cometen [crímenes ecológicos] en Holbox y Chiquilà, ante la negligencia y/o complacencia de las autoridades:

– Desmonte y rellenos ilegales del manglar;

– la tala descontrolada en la selva del poblado de Solferino;

– las construcciones ilegales en la llamada Isla Chica –zona poblacional de Holbox–;

– los incendios en el centro de transferencia y Chiquilá;

– el uso sin control ni regulación de redes de pesca que degradan los recursos pesqueros y afectan a especies protegidas como las tortugas marinas, cocodrilos y manatí;

– la nula vigilancia y regulación de la pesca legal, lo cual facilita la pescadería furtiva en la zona marina de Yum Balam.  

Entre las organizaciones de la sociedad civil que se encuentran en el colectivo son: ‘Alma Verde’, ‘Todos Unidos por Holbox’, ‘Amigos de Sian Ka’an’, ‘Consejo de Desarrollo Holbox’, ‘Casa Wayuu’, la Oficina de Estados Unidos de la Alianza Mundial de Derecho Ambiental, así como las cooperativas de Producción Pesquera Chiquilá, y la Manta-Tiburón. Mientras que las cartas fueron dirigidas al gobernador Carlos Manuel Joaquín González, a los secretarios de Medio Ambiente y Recursos Naturales –Semarnat–, Rafael Pacchiano Alamán; de Turismo –Sectur–, Enrique de la Madrid Cordero; y a Guillermo Haro Bélchez, titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente –Profepa–.

 



Miles piden arrebatar a México la sede de la Diversidad Biológica por Tajamar

Que el país sea la sede del evento más importante de la biodiversidad en el mundo, luego de la atroz devastación del manglar, resulta, cuando menos, cínico.

Foto: revistahorizontal.com

Cuando los gobiernos conceden permisos privilegiando los intereses de las corporaciones por sobre el medio ambiente y las personas, las repercusiones políticas debieran ser a lago plazo. Y eso es precisamente lo que está intentando la sociedad civil organizada en torno a la devastación del manglar Tajamar en México.

El gobierno del municipio de Cancún, en mancuerna con las autoridades federales a través de SEMARNAT, otorgaron los permisos para la devastación de más de 50 hectáreas de manglar. El proyecto se llama “Malecón Tajamar”, y la acción civil con protestas en el sitio y miles de firmas en contra en plataformas digitales, consiguieron la suspensión, al menos temporal, del proyecto.

Esta semana, para seguir con esta serie de protestas, los Supercívicos entregaron más de 125 mil firmas en la sede de la ONU en México para evitar que en diciembre de este año, el país, y de hecho, Cancún (lugar donde ocurrió la devastación) sea la sede de  la Conferencia de las Partes (COP13) de la Convención sobre la Diversidad Biológica (el evento más importante del mundo por la biodiversidad), por la paradoja que implica.

Dados los hechos, ni el gobierno del estado de Quintana Roo que encabeza Roberto Borge Angulo, ni el gobierno de México son aptos para ser anfitriones del evento más relevante a nivel internacional para la defensa de la biodiversidad, y la sede debe ser otra. Los hechos lo demostraron: no tienen ningún interés en la protección de los derechos humanos, incluyendo a contar con un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado, ni en cumplir con los compromisos internacionales en la materia. Se lee en la petición dirigida al Secretario Ejecutivo de la Convención sobre Diversidad Biológica, ONU Braulio Ferreira de Souza.

Si te suena, puedes unirte aquí a la petición.

 



Punta Nizuc, en Cancún, es amenazada por una nueva cadena de hoteles españoles

El complejo turístico pone en riesgo a una serie de especies protegidas que habitan en la zona; tales como la iguana gris, la chara yucateca, el cenzonte tropical, el zanate, el vireo manglero, entre otros.

Sin esperar el periodo de consulta pública, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) acaba de autorizar un complejo turístico a un hotelero español en Punta Nizuc, en Quintana Roo.

En una zona destacada por 230 especies de algas y pastos marinos, manatíes y tortugas, manglares y especies propias de ecosistema costero, se planea construir una nueva cadena de hoteles españoles RIU II. Esto trae como consecuencia una aumento en el índice de vulnerabilidad costera en Cancún. Pues de acuerdo con Estudio de la Vulnerabilidad y Programa de Adaptación ante la Viabilidad Climática y el Cambio Climático, la tasa de erosión de la zona es en promedio anual de 13.9 metros, una de las más altas tasas de playas de Cancún.

111 

Ante este ecocidio, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental –CEMDA– se ha manifestado en contra del proyecto; sin embargo, los medios locales confirman que el predio donde Riu podría construir su complejo fue brindado por el Programa de Desarrollo Urbano (PDU) de la actual administración municipal. Por tanto el CEMDA interpuso un amparo en contra de la aplicación del PDU por las violaciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, la Ley de Asentamientos Humanos del Estado de Quintana Roo, la Ley del Equilibrio Ecológico, la Protección al Ambiente y la Ley General de Cambio Climático.

El complejo turístico pone en riesgo a una serie de especies protegidas que habitan en la zona; tales como la iguana gris, la chara yucateca, el cenzonte tropical, el zanate, el vireo manglero, el teveo menor, la garza blanca, el pato real y tres especies de tortuga: laud, blanca y caguama. Así como el desmonto de 2.57 hectáreas de cobertura vegetal del predio, el cual corresponde al 19.1 por ciento del total. En palabras del Cemda: “este tipo de proyectos en las condiciones propuestas, ocasionan un aumento en la demanda de insumos, la generación de residuos, demandas sociales, pérdida en la calidad del paisaje, modificación del medio físico, especialmente importante en el caso de los recursos naturales que prevalecen en la localidad”.

Además, el Grupo Ecologista de Mayab (Gema) ha denunciado que el complejo hotelero de RIU II afectará los niveles de los mantos subacuáticos, devolviendo agua contaminada –con mayores contenidos de sal, pH y alcalinidad– a un arrecife en donde viven cientos de especies y dañando otras zonas ocupadas por manglares. Araceli Domínguez Rodríguez, presidenta del Gema, explicó: “El grupo hotelero dicen que se va a sumar a las redes de alcantarillado y a la de los pozos. Pero, en este último caso, es una zona altamente riesgosa porque es el agua que fluye de las lagunas de Nichupté van hacia el arrecife”.

Punta-Nizuc-a-reef-in-Cancun-with-underwater-sculptures-840x569



Mientras tajan Tajamar…

En el caso del manglar de Tajamar, la Semarnat ha asumido el extraño papel de defensora de la destrucción ambiental.

Con el paso de estos huracanes Gilberto (1988) y Wilma (2005), Cancún perdió –y probablemente nunca vuelva a recuperar– mucho de lo que era: Wilma arrasó con más de 12 kilómetros de sus playas, las cuales pasaron de ser un manto blanco y suave a uno rocoso y escarpado. Para compensar esta pérdida ha sido necesaria una constante extracción de arena del fondo del mar en la isla de Cozumel, con el respectivo impacto a la estabilidad costera y a las comunidades coralinas que esta actividad conlleva. Cada año se ha incrementado la importación de más y más arena, porque la erosión de las playas no se ha detenido y difícilmente lo hará.

Detrás de estas “soluciones” está la misma lógica de combatir la obesidad comprando una talla de pantalón más grande. Lo único que podría evitar que continúe la erosión sería un aumento en la cobertura vegetal de las zonas costeras, principalmente con la presencia de manglar. Cada metro cuadrado que se tala en este ecosistema supone un aumento en la vulnerabilidad de las playas ante los eventos climáticos extremos.

El turismo busca sol y arena, sí, pero sin manglares no hay arena, y sin ella no hay turismo. Los recientes acontecimientos en Tajamar hacen evidente que, a pesar de más de dos décadas de deterioro por razones ambientales, ni la industria hotelera ni las autoridades han entendido por qué se debe conservar el manglar. Tajamar es el nombre de un complejo turístico impulsado por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) cuya construcción implica la pérdida de 57 hectáreas de manglar en la laguna Nichupté. Tanto en México como en el ámbito internacional, los manglares son considerados uno de los entornos naturales de mayor importancia ambiental, económica y social. El manglar es el ecosistema más productivo del planeta: refugio y centro de crianza para una gran cantidad de especies, barrera natural contra huracanes, amortiguador de la fuerza de las inundaciones, filtro para mantener la calidad del agua. En México, una norma oficial (la NOM-022-SEMARNAT-2003) y un artículo (el 60 TER) de la Ley General de Vida Silvestre protegen el ecosistema del manglar. Estas disposiciones son claras respecto a la prohibición de actividades humanas que afecten de manera directa o indirecta a los manglares. Una norma adicional (la NOM-059-SEMARNAT-2010) resguarda bajo la categoría de “amenazadas” a las cuatro especies de árbol de manglar presentes en el Caribe mexicano.

160120184729_mexico_tajamar_cancunca_other_624

A pesar de que la protección legal del manglar es una de las más estrictas en México, las autoridades ambientales han fallado en contener su deforestación. De acuerdo con el Instituto de Ecología y Cambio Climático (INECC), de seguir con la actual tasa de destrucción, México habrá perdido entre el 40 y el 50% de la cobertura de manglar para el año 2025. El deterioro ha sido tan grave y tan deliberado que en 2011 la Auditoría Superior de la Federación reprobó el trabajo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en materia de manglares debido a la falta de una estrategia específica y coordinada para lograr su conservación. La deforestación de Tajamar hace evidente la enorme gravedad de estas fallas institucionales.

Hasta el momento, Fonatur no ha dicho nada sobre dicha destrucción. En su lugar, fue la misma Semarnat la que, por medio de un comunicado, se encargó de justificarla. El argumento de la Semarnat se basa en dos puntos: que el proyecto de Tajamar cuenta con todos los permisos, y que el artículo 60 TER entró en vigor en 2007, dos años después de la autorización del proyecto en 2005. El comunicado, sin embargo, omite mencionar a la ley NOM-022-SEMARNAT-2003, la cual ya estaba vigente en el momento de la autorización. Esta norma establece las especificaciones para la preservación, conservación, aprovechamiento sustentable y restauración de los ecosistemas de manglar y establece que “toda obra de canalización, interrupción de flujo o desvío de agua que ponga en riesgo la dinámica e integridad ecológica de los humedales costeros quedará prohibida”. Asimismo, señala que “la infraestructura turística ubicada dentro de un humedal costero debe ser de bajo impacto, con materiales locales, de preferencia sobre palafitos que no alteren el flujo superficial del agua”.

La situación plantea dos grandes interrogantes: 1) ¿Es de veras legal la autorización de la manifestación de impacto ambiental y el cambio de uso de suelo del proyecto turístico de Tajamar? 2) ¿Por qué una institución evaluadora como la Semarnat se comporta en este caso como defensora y hasta promotora de la deforestación?

tajamar_slide3

La premura por destruir el manglar de Tajamar se debe a que la vigencia de los permisos para el proyecto (cambio de uso suelo y autorización en materia de impacto ambiental) vence en febrero del presente año. Si se diera el vencimiento y el manglar del terreno siguiera en pie, entonces sería legalmente imposible obtener nuevos permisos. Ahora bien, los permisos que ahora existen aplican únicamente para el plan maestro de Tajamar, que integra 44 lotes en 49 hectáreas de humedal costero. Esto no significa que se haya medido y evaluado el impacto ambiental particular de cada lote. En el futuro, esos proyectos tendrán que estar sujetos a las “incómodas” evaluaciones en materia ambiental. La estrategia de Fonatur es, por tanto, acelerar la destrucción total del ecosistema para que los inversionistas no tengan que enfrentarse a molestos ciudadanos-ecologistas que defiendan su derecho a un medio ambiente sano. Por si fuera poco, la ciudad de Cancún será la sede de la próxima Conferencia de las Partes (COP13) de la Convención sobre la Diversidad Biológica de la ONU. El ecocidio de Tajamar pone en evidencia que la conservación de la biodiversidad no es el objetivo de las autoridades ambientales mexicanas. Para que exista una verdadera congruencia, la sede debería ser replanteada.

La batalla legal iniciada por la sociedad civil de Cancún ha logrado por ahora la suspensión provisional del proyecto –no solo han concentrado sus esfuerzos en exponer las ilegalidades, sino que han velado por la protección del terreno noche tras noche.[1] Lo que Tajamar ha dejado claro es que este tipo de planes son incompatibles con las necesidades de un turismo sustentable para la región. A consecuencia del impacto ambiental de los últimos años, Cancún dejó de ser la playa de arenas blancas que la convertía en el principal destino turístico de México. En la búsqueda de un nuevo paraíso, el modelo de turismo depredador se esparce hoy como una epidemia a lo largo la Riviera Maya[2] sin comprender que el único resultado será continuar la destrucción.

 

Twitter del autor: @FerCordovaTapia

Notas [1] Se han lanzado tres campañas de recolección de firmas a favor de la conservación de Tajamar y su ecosistema de manglar: * Que se detenga el desmonte a la zona del Manglar en el Malecón Tajamar para la construcción de condominios. * Retiren a México la sede para la COP13: la ONU no debe dar respaldo a un gobierno ecocida. * La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad exige que se revoquen los permisos de la obra. [2] Si la actual situación de Cancún no despierta la conciencia crítica, entonces la costa de Quintana Roo está condenada a convertirse en un gran Tajamar desde Mahahual-Xcalak, pasando por la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an, Tulum, Playa del Carmen, Punta Nizuc, hasta Holbox.
— Fernando Córdova Tapia es coordinador académico del Laboratorio de Restauración Ecológica de la UNAM y del Grupo de Análisis de Manifestaciones de Impacto Ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (GAMIA-UCCS).

Observatorio

Seguimiento a los asuntos ambientales y de ecología más urgentes de México.

Biblioteca Ecoosfera

Una compilación de lecturas (libros, ensayos, etc) disponibles en PDF sobre temas como sustentabilidad, medioambiente y salud.

Ir a Biblioteca