¿Qué tan necesario es el suplemento proteínico para tu salud?

De acuerdo con Recommended Dietary Allowance –RDA, el cual indica la cantidad de nutrientes necesarios para el cuerpo–, por cada kilogramo del peso corporal se necesita 0.8 gramos de proteína.

La memoria, el aprendizaje, el crecimiento del cabello, el flujo de la sangre y la recuperación de la dermis, la proliferación de anticuerpos y enzimas, los movimientos corporales, el fortalecimiento muscular, son fenómenos del cuerpo humano que se realizan gracias a las proteínas.

Es común que fisicoculturistas y amantes del ejercicio consuman grandes cantidades de proteínas. Sin embargo, ¿cuánta proteína se necesita consumir al día?, ¿es realmente indispensable comprar suplementos alimenticios de proteínas?

De acuerdo con Recommended Dietary Allowance –RDA, el cual indica la cantidad de nutrientes necesarios para el cuerpo–, por cada kilogramo del peso corporal se necesita 0.8 gramos de proteína. Es decir que se necesita la mínima cantidad de proteína para evitar enfermarse.

No obstante ha surgido una confusión en relación con las proteínas necesarias y el aumento de la masa muscular; es decir, se cree que mientras más proteínas se consuman, más rápido se consolidarán los músculos tras la actividad física.

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Para el RDA, no es necesario consumir suplementos proteínicos si eres una persona regular que se ejercita tres o cuatro veces a la semana; pues las cantidades necesarias de proteína se pueden encontrar en carnes como el puerco, pollo y carne de res; lácteos, como leche, quesos y huevos; y granos enteros, legumbres, nueces y vegetales. Además que es importante considerar otros elementos necesarios que acompañan a las proteínas: las grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y otros nutrientes.

Por lo que si se pretende aumentar el consumo proteínico y reducir la cantidad de carbohidratos malos –como pan blanco y dulces–, los resultados del ejercicio serán mejores y evidentes. A continuación te compartimos un video de la BBC, en donde se explica que, a menos que se sea un fisicoculturista, la proteína en los alimentos es más que suficiente para el bienestar global del cuerpo.

[Harvard]



Sofía Gatica, la mujer que desterró a Monsanto de Maldivas argentinas

Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas.

Desde hace más de un siglo, Monsanto se ha relacionado con la destrucción de hábitats naturales y la creciente presencia de enfermedades y mutaciones en habitantes cercanos a estas regiones, principalmente cáncer, desórdenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes, problemas de hígado, entre otros. 

Pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales de detener tanto los productos de Monsanto, tales como Dioxin, Glifosato y PCB, como sus consecuencias devastadoras, las fábricas continúan expandiéndose a lo largo del mundo.

Un ejemplo actualmente, en México, las instituciones gubernamentales Sagarpa y Semarnat se han encargado de promover la siembra de soya transgénica de Monsanto en 253 mil 500 hectáreas en varios estados del país. Tan sólo en la zona maya de este país, Monsanto importa “10 millones de toneladas de grano al año, todo biotecnológico de EE.UU.”, ya que es “necesario darle la oportunidad a agricultores mexicanos de usarlas, en lugar de estarle pagando 50 000 millones de pesos al año a productores norteamericanos.” Esto provoca, en consecuencia, no sólo una pérdida de diversidad nacional de sus productos, también la afectación en la salud de los habitantes que consumen sus alimentos genéticamente modificados. Y si bien en México se ha buscado maneras para prohibir la siembra de productos genéticamente modificados, como la soya, la lucha continúa. 

Son estas luchas las que han marcado una diferencia en la biodiversidad, el cuidado del medio ambiente y la salud pública de la población. Como lo es el caso de Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas. Ella, al relatar su historia para la revista feminista Pikara Magazine, ha dado plasmado su oposición al glifosato y la ruptura de las mayores construcciones logrando el destierro de Monsanto en Maldivas Argentinas.

Te compartimos su historia que compartió con Pikara Magazine

[…] Aquel atlas de las desgracias cercanas, una especie de orografía arrugada con ira por el paso del tiempo, se transformó en un informe archivado en el Ministerio de Salud del país suramericano. Entre sus páginas, la constatación ciudadana de que las fumigaciones con glifosato (el herbicida más vendido del mundo) provocaban cáncer y leucemia: “Encontramos 300 casos de cáncer y casi 80 fallecidos, sin contar con las malformaciones. Registramos ratios muy superiores a los normales”.

No había marcha atrás, apenas futuros posibles que construir. Así que las mujeres, bautizadas en 2003 como ‘las Madres de Ituzaingó’, se inmiscuyeron en una carrera de obstáculos en la que no se trataba de ganar o perder sino de aguantar. Lo siguen haciendo 16 años después. Más de 180 meses después han ocurrido muchas cosas, a veces demasiadas, como cuando se contabilizan las muertes, otras históricas, como cuando las crónicas resaltan que una de las transnacionales más poderosas del sector agroquímico inclinó la rodilla.

Fue hace apenas unas semanas, el pasado diciembre, cuando las calles de Malvinas Argentinas, una pequeña localidad de Córdoba, celebraron la salida de Monsanto. La multinacional salía por la puerta de atrás, echando el cerrojo al que estaba llamado a convertirse en uno de sus proyectos más emblemáticos, por tamaño e inversión: “Una de las mayores plantas de acondicionamiento de semillas de maíz no destinadas al consumo del mundo”, tal y como reflejaron en el momento del lanzamiento (junio de 2012, bajo el mandato de Cristina Kirchner) los informes técnicos de la propia compañía, que preveía destinar unos 1.500 millones de dólares (más de 1.400 millones de euros) al proyecto, desembolsos en concepto de investigación y desarrollo aparte.

De los golpes y amenazas

El relato de lo sucedido está sazonado de ambiciones, bloqueos, ganancias, cortes, asambleas, presiones y declaraciones, amenazas verbales y físicas, ilegalidades, alegalidades e incluso leyes redundantemente ilegales. Avances y retrocesos, los de la empresa frente a un amalgama de colectivos de toda Córdoba, entre los que destacan la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida, la Asamblea del Bloqueo a Monsanto y las Madres de Ituzaingó. La vida, dejó escrito Shakespeare, es un cuento narrado por un idiota, que las llena de sus ruidos y furias. Tres siglos más tarde, Walter Benjamin matizó que está en todo caso contada por los vencedores.

[…] Un año más tarde, activistas y personas concienciadas organizaron un festival (Primavera sin Monsanto, que continúa celebrándose) en la misma entrada a las instalaciones que ya comenzaban a asomarse. Recibieron el apoyo de parte de la comunidad científica (entre ellos, el médico fallecido Andrés Carrasco) y académica (las universidades de Córdoba, Católica y Río Cuarto rechazaron la instalación de la planta), la artística (músicos como Manu Chao y René Pérez, de Calle 13) e incluso activistas internacionales como el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel o la india Vandana Shiva, se han sumado en algún momento a la causa.

Antes, durante y después, recuerda Gatica, un bloqueo de más de tres años, hasta la expulsión de Monsanto. “Ha sido muy difícil porque eran 37 hectáreas y, aunque cerrábamos sucesivas entradas con diez personas en cada puesto, ellos trataban de entrar por cualquier sitio”. Los problemas con los trabajadores de la empresa no tardaron en aparecer: “Al principio impedíamos únicamente la entrada a los camiones, por ejemplo metiéndonos bajo las ruedas, hasta que descubrimos que introducían herramientas incluso escondidas en sus maletines, cuando venían vestidos de traje”, añade esta líder argentina, que en 2012 recibió el Premio Goldman, conocido como el Nobel del Medio Ambiente.

Al mes de bloqueo llegó el primer desalojo, “cuando más de 300 policías nos sacaron a la fuerza a un centenar de personas”. Dos compañeras terminaron presas y Sofía, hospitalizada con un traumatismo craneoencefálico. “Pero nos dimos cuenta de que el pueblo es el que manda”, añade Gatica nada más terminar de extenderse con su parte médico: “Pedí el alta voluntaria y regresé con mis compañeros para quedarme. Poco a poco se sumó mucha gente y se empezaron a construir casas. Jamás pudieron ingresar como hubieran querido, pero soportamos casi cuatro años de frío, sin luz, sin agua, de hambre. Mujeres y hombres de todas las edades, con mucha gente joven”.

[…] “Pronto llegaron las amenazas. Me esperaban a la salida del trabajo, me perseguían y me golpeaban. Me amenazaron de muerte junto a mis hijos. Me han llamado de todo: ‘gringa sucia’, ‘zurda’…”. Las presiones, denuncia, se reforzaban con “los palos de la policía”, con “los grupos de choque de la empresa” y con “órdenes de represión” contra los vecinos. “Hubo una vez que los camiones lograron entrar y entonces decidimos impedir también la salida, salvo que se llevaran todo el material. Los obreros nos acusaron de haberles secuestrado”, añade Gatica entre su dilatada retahíla de reconstrucción de los hechos, presentados sin tapujos como “una guerra, en la que Monsanto contrataba matones y nosotros, para sobrevivir, tuvimos que armarnos: maderas con clavos, zanjas gigantes en la tierra, pinchazos a las ruedas de los camiones…”.

A los extremistas violentos

[…] Y es que, allí donde (en los transgénicos) hay quien ve enfermedades y muerte, otros contemplan “oportunidades de progreso y crecimiento para la comunidad y la provincia, sin riesgo ninguno”, afirma la empresa, que vaticinó 400 puestos de trabajo directos. En otra de sus notificaciones, identifica a Sofía Gatica (y a otras personas) como responsable de “agresiones verbales y físicas” que ponen en riesgo la integridad física y vulneran el derecho de expresión”, en referencia a una charla que empleados de Monsanto impartían en la Universidad Nacional del Litoral. Acciones que fueron calificadas de “vandalismo” y posteriormente denunciadas ante las Fiscalía

1.140 días de bloqueo (el número exacto lo tiene clavado en la memoria Gatica), hasta el 1 de noviembre de 2016, en los que la estrategia de Monsanto ha sido la de denunciar las “violaciones al derecho a trabajar” de sus empleados, recordando en sucesivos avisos que cumplían “con todos los requerimientos legales para la construcción de la planta”, citando, entre otras, diferentes ordenanzas, al Concejo Deliberante de Malvinas Argentinas, al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, el Estudio de Impacto Ambiental (elaborado por ellos mismos) y autoridades gubernamentales varias. Su defensa de que “no hay evidencia científica de que el glifosato sea cancerígeno” es radicalmente diferente al que presentan instituciones como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) que, perteneciente la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas, lo consideró en 2015 como “probablemente cancerígeno para los humanos”. Las conclusiones siguen abiertas y recientemente la OMS, en este caso en una publicación conjunta con la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación), concluyó que era “improbable” que el glifosato presente riesgos carcinogénicos.

Sentencias firmes

Los entresijos jurídicos, que acompañaron a la lucha activista, dieron un primer vuelco radical en enero de 2014, cuando la Sala II dela Cámara de Trabajo detuvo la construcción, declarando inconstitucionales los permisos emitidos tanto por la Municipalidad como por la Provincia. Un mes más tarde, la Secretaría de Ambiente provincial también rechazó el estudio de impacto ambiental presentado por la compañía.

Paradójicamente (o no), la empresa guarda un celoso silencio de estos reveses. Tampoco ha querido manifestarse antes las repetidas apelaciones en las que Pikara Magazine le ha brindado su micrófono. Ha preferido mantenerse al margen también de su salida de Malvinas Argentinas, de la que no existe postura oficial alguna por parte de la compañía, si bien una “alta fuente” de la multinacional admitió a un portal argentino de actualidad y análisis económico que “no se pudo avanzar con la planta y esto también influyó. Pero lo más trascendente fue que el negocio cambió y dejó de ser conveniente para Monsanto”.

Los cambios que anónimamente denuncia Monsanto se refieren a modificaciones legales introducidas por las nuevas políticas agropecuarias, que han disminuido la expansión máxima de la superficie del maíz: “La pauta de procesamiento de la planta estaba en el orden de 3,5 millones de hectáreas pero, en los últimos años, apenas se pasó de los 2,5 millones. Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio”.

Jamás van a admitir que el pueblo los venció. No se fueron por la Justicia”, subraya Gatica, convencida de que fue Cristina Kirchner, la anterior presidenta del país, quien “negoció con la salud del pueblo. Seguramente bajo su mandato no hubiera sido posible nuestra victoria, si bien es cierto el actual Gobierno [de Mauricio Macri] también responde a las corporaciones y no a la gente”.

Una victoria, pero ¿de quién?

Malvinas Argentinas aún está resacosa de celebraciones. Forzosa o voluntariamente, Monsanto se ha ido de la localidad, pero no del país. Falta por escribir qué sucederá a partir de ahora, cuando el municipio adquiera la verdadera dimensión de lo logrado. La transnacional no solamente sigue operando en Argentina, sino que los insumos destinados al fracasado proyecto han sido trasladados a la próxima localidad de Rojas, unos 500 kilómetros al oeste y próxima a Buenos Aires.

Los reveses sufridos por Monsanto en Malvinas Argentinas y el hecho de que siga sin poder modificar la Ley de Semillas (por la que pretenden garantizarse ganancias por los derechos de uso de casi toda la soja, el maíz y el algodón que siembran en el país americana) les sepa seguramente mejor con el balance comercial cosechado en 2016, que la sitúan como dominadora absoluta en el negocio del maíz y en la venta de glifosato. Según los datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), sus ingresos en este sentido aumentaron con respecto al ejercicio anterior.

Además de las instalaciones de Rojas, Monsanto mantiene otras 36 plantas en el país. La transnacional “desarrolla los planes a largo plazo, por lo que mover su inversión a otro lado tiene su lógica. Seguirá proveyendo a semillas al área de Córdoba. Que no tenga una planta levantada no significa que dejará de tener presencia”, según analizaron expertos en la materia a  un medio uruguayo.

“Es una batalla que vamos a ganar, nos va a costar, pero se la vamos a ganar”, vaticinó Sofía Gatica en octubre de 2012, al poco de saberse las intenciones de Monsanto en Malvinas Argentinas. Muchas “sangres” después (“América se ha escrito con sangre y seguirá escribiéndose con sangre. Vamos a luchar dejando nuestras vidas”, respondía la protagonista en una entrevista posterior, publicada por el autor en formato e-book), Sofía Gática, parte de esa Argentina que desterró a Monsanto, lo tiene claro: “Hemos ganado una pequeña batalla porque Monsanto está aislado en distintas partes del país. Vamos a seguir ahí, dándoles batalla y resistiendo”.

La dueña de las semillas

Monsanto ya no es sólo una empresa. Atrás quedaron sus inicios, allá por el arranque del siglo XX, en los que producía sacarina para Coca-Cola. Ahora es una transnacional con pies, dedos, garras, manos y tentáculos en casi cada esquina del globo, aunque sus principales mercados son Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá. La producción de semillas transgénicas y el herbicida glisofato comercializado bajo la marca Roundup son dos de sus principales negocios, que la convierten prácticamente en dueña de la agricultura mundial.

Sobre todo tras su reciente fusión con Bayern, otra de las agroquímicas más grandes del mundo. “Con la transacción se fusionan dos negocios diferentes pero altamente complementarios. El negocio conjunto sacará partido del liderazgo de Monsanto en el ámbito de semillas y (…) por una parte, y del amplio abanico de productos de protección de cultivos de Bayern (…)  por la otra”, decía la compañía.

La sospecha siempre está detrás de cualquier acción de Monsanto, tanto por los temores hacia los organismos modificados genéticamente (OMG), como por las investigaciones que han sufrido varios de sus productos (la controversia sobre el glisofato es muy alta y ha sido prohibido su uso en varios territorios), las condenas por soborno en Indonesia, la venta de productos tóxicos o por el oligopolio que ejerce sobre la alimentación.

Y las resistencias también se multiplican. El pasado mes de octubre La Haya acogió en el Tribunal Internacional Monsanto, una “iniciativa de la sociedad civil para que Monsanto se responsabilice por violaciones a derechos humanos, crímenes contra la humanidad y ecocidio”, a la que la transnacional respondió. La sentencia estará en abril de 2017.

 
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Descubren dragón rubí en las aguas de Australia (VIDEO)

El dragón marino rubí es una especie que sólo se conocía en bosquejos de museos y libros escolares.

El dragón marino rubí es una especie que sólo se conocía en bosquejos de museos y libros escolares; sin embargo recientemente se descubrieron dos ejemplares nadando en las profundidades de las aguas de Australia. Mediante un vehículo operado por control remoto, los investigadores de Scripps Institution of Oceanography en la Universidad de California San Diego y la Western Australian Museum lograron grabar durante media hora y a más de 50 metros de profundidad en el Archipiélago Recherche. 

Gracias a esto, los investigadores lograron recolectar mayor información sobre su anatomía, hábitat y patrones de comportamiento. Por ejemplo, a diferencia de otros subespecies similares, los dragones rubí no cuentan con apéndices para camuflajearse; poseen una cola enroscada como los caballos de mar y su color hace referencia a un cambio evolutivo. 

Para los investigadores se trata de tan sólo un descubrimiento de los varios que se planean realizar en la zona sureste de Australia, en especial en lo que se refiere en la diversidad de hábitats, especies animales y vegetales. 

Te compartimos el video del dragón rubí: 

 

 

 



TOP: ¿Qué alimentos son ricos en proteína si eres vegetariano o vegano?

La proteína, un importante componente en cada célula corporal, es la encargada de la producción de enzimas y hormonas que regulan el óptimo funcionamiento del organismo

La proteína, un importante componente en cada célula corporal, es la encargada de la producción de enzimas y hormonas que regulan el óptimo funcionamiento del organismo. Cabello, uñas, tejido, músculo, huesos, cartílago y sangre son sólo algunos de los miembros influidos por la presencia (o ausencia) de este químico natural.

Entre los carbohidratos buenos, la proteína es un macronutriente que el cuerpo necesita en grandes cantidades. Esto sucede ya que el organismo no almacena la proteína, necesitando de su constante consumo.

A lo largo de los años se ha esparcido el mito de que la proteína aumenta el tamaño de los músculos. La realidad es que el ejercicio es el que aumenta la masa muscular; la proteína se encarga del buen funcionamiento del organismo. Demasiada proteína no da más fuerza.

La cantidad depende principalmente del desarrollo del individuo. Por ejemplo, un adolescente necesita consumir alrededor de tres porciones al día para lograr un total de 200gr; un niño de entre 2 y 6 años, una mujer y personas mayores, sólo dos porciones al día, entre 150 y 170gr (dependiendo de la actividad física).

¿Qué alimentos son ricos en proteína si eres vegetariano o vegano?

Tempeh

Lentejas

Leche de soya

Edamame

Seitán

Tofu

Frijoles

Arroz café

Arroz blanco

Brócoli cocido

Semillas de girasol

Quinoa

Espinacas cocidas

Aguacate

Pan de grano entero

Guisantes o chícharos

Anacardos

Sémola (ajonjolí)

Semillas de chía

Semillas de lino

Bulgur

Mantequilla de maní

Mantequilla de girasol

Papas rojas

Cebada

Fotografía principal: Jacinta lluch Valero / Flickr



¿Conoces los beneficios de la chía? No lo vas a creer

Uno de los cultivos más importantes para los aztecas, consumir estas pequeñas semillas podría mejorar tu salud y, naturalmente, tu vida.

Los efectos positivos de esta semilla son casi innumerables. Cultivada desde hace muchos siglos en Centroamérica, principalmente en México y Guatemala, la chía alcanzó una popularidad global cuando en 1991, Wayne Coates comenzó a estudiar sus propiedades.

Existen muchas variedades de la chía, pero las más comunes son blancas, negras o cafés. Contienen calcio, magnesio y fósforo, así cómo grasas saludables del tipo omega-3. Los tipos de chía más saludables son los blancos o negros, si las semillas están de color rojo significa que no han madurado todavía.

Es muy fácil incluir la chía en tu dieta, y es ideal para aquellos que quieran consumir más proteína sin comer carne u otros productos animales.

Sus beneficios incluyen:

  1. Combatir la diabetes tipo 2: actualmente los científicos conducen estudios para determinar cómo la chía puede usarse para tratar la diabetes porque al consumirla los ritmos de digestión se vuelven más lentos. Además la capa gelatinosa que la chía desarrolla cuando se sumerge en un líquido controla los niveles de azúcar en la sangre.

  2. Más fibra: por cada 28 gramos de chía que consumas, esta aportará a tu dieta 11 gramos de fibra (más o menos un tercio de la cantidad recomendada por médicos para adultos).

  3. Altas cantidades de calcio: una porción de 28 gramos de chía contiene el 18% del calcio que necesitamos para tener dientes y huesos sanos. Consumirla desde una temprana edad podría prevenir la osteoporosis. Además su alta cantidades de fósforo también ayuda a mantener huesos y dientes sanos.

  4. Mucha proteína de origen vegetal: de manera similar, 28 gramos de chía contienen 4.4 gramos de proteína (10% de la cantidad requerida diariamente).

  5. Abdomen plano: ya que la chía regula los niveles de azúcar en la sangre, también puede ayudarte a control la cantidad de grasa abdominal que acumulas.

  6. Llénate más rápido: la chía contiene triptofano, un aminoácido que también se encuentra en el pavo. Este regula el apetito y el sueño, por lo tanto te mantiene más satisfecho y feliz.

  7. Un corazón más sano: de acuerdo a un estudio de la Clínica Cleveland, las semillas mejoran la presión sanguínea de diabéticos y puede que también incremente los niveles de colesterol sano mientras disminuye los niveles del colesterol dañino.

Puedes consumirla con tu cereal todas las mañanas, usarla para empanizar, echarla en agua de limón o agregarla a tus smoothies.



La dieta alta en proteínas vinculada con enfermedades como el cáncer

Aparece un estudio que muestra un vínculo tremendo entre enfermedades mortales y el consumo de carnes, huevos, leche y queso.

Según un estudio, las personas de mediana edad que llevan una dieta alta en proteínas son cuatro veces más proclives a morir de cáncer que las que llevan una dieta baja en proteínas. Los investigadores incluso decretaron que demasiadas proteínas es lo mismo que fumar 20 cigarros al día. Una dieta alta en proteínas fue definida como una en la cual el 20 por ciento de las calorías vienen de la proteína. Recomendaron comer al día 0.8g de proteína por kilogramo de masa corporal durante la mediana edad.

milkSin embargo, los investigadores también dijeron que la proteína tiene beneficios durante la tercera edad. La dr. Eileen Crimmins, coautora del estudio, apuntó: “También proponemos que en edades mayores podría ser importante evitar una dieta baja en proteínas para mantener la fragilidad entre un peso adecuado y protección”. El vínculo (exagerado) que hicieron con el cigarro causó que otros científicos se enfadaran. El Dr. Gunter Kuhnle, un científico de nutrición alimenticia de la Universidad de Reding, criticó al estudio por hacer tal aseveración.

“Mientras este estudio aborda perspectivas interesantes sobre el vínculo entre la toma de proteínas y la mortalidad… Pero está mal, y potencialmente incluso peligroso, comparar los efectos de fumar con el efecto de la carne y el queso”.

Este tipo de vínculos sensacionalistas son y siempre han sido una manera de resaltar algún estudio y ganar más lectores, pero, mientras puede ser verdadero que demasiadas proteínas sean pésimas para la salud en la mediana edad, fumar es otra historia. Lo que este estudio aporta es que –a diferencia quizá de décadas pasadas– la carne y los productos lácteos de nuestros tiempos están llenos de modificaciones genéticas y demás intervenciones que se usan para mejorar y ampliar su producción. Eso es lo que casi seguramente impulsa a los distintos tipos de cánceres a aparecer en el consumidor. Pero un pedazo de queso, un vaso de leche o un corte de carne de vez en cuando no te va a matar.

Recomendamos, no obstante, las nueces, los vegetales, los granos y las leguminosas (orgánicos) como una buena fuente de proteínas que no está vinculada con el maltrato animal ni con sospechosas prácticas de producción.

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