Crónica de un conversatorio sobre megaproyectos en México hacia la sostenibilidad 2030

Un México Sostenible en donde de la suma de visiones, la integración de objetivos y metas comunes, trascienden lo inmediato, permitiéndonos decidir el país que queremos para las próximas décadas

Todo parece indicar que no habrá un alto al “progreso” hasta que toquemos pared como civilización, en ese sentido llega a la mente el comentario de Noam Chomsky* donde explica cómo, a diferencia de la extinción de los dinosaurios producida por un meteorito, nosotros somos nuestro propio meteorito y la extinción ha comenzado desde hace tiempo.

¿Qué puede hacer la sociedad civil frente a los megaproyectos?, ¿qué rol juegan las poblaciones y dónde está el poder de decisión?, ¿es posible lograr alguna convención mínima entre esquemas de desarrollo?, ¿cuál es la diferencia entre megaproyecto y proyecto?, ¿seguimos apostando y subsidiando modelos de desarrollo caducos?, ¿qué tanto sabemos del tema?

Este breve registro es un intento por plasmar el crisol de opiniones escuchadas el pasado jueves 4 de febrero en las instalaciones de la Escuela Bancaria Comercial en el Conversatorio Sostenibiladad 2030 visiones y retos de los Megaproyectos en México, organizado por la plataforma SostenibilidadMx (http://www.sostenibilidadmx.org/), apoyado por la Red Ambiental Mexicana, que da inicio a sus acciones que tienen como objetivo fortalcer las agendas públicas desde la sociedad civil. Durante el evento estuvieron presentes, ponentes de organizaciones, think tanks y un organismo gubernamental: Centro Mexicana de Derecho Ambiental, Centro de Colaboración Cívica, Unidad Nacional de Asociaciones de Ingenieros (UNAI) Fundar, World Wild Fund, Centro Prodh, Bo.Vo. Asesores Integrales y CONABIO.

Desde nuestras miradas, el tema de los megaproyectos como fenómenos que transforman por completo un territorio ya sea urbano o rural, resulta un reflejo de la atrocidad de nuestros tiempos y creo que no faltan razones para creer en ello. Basta poner la lupa en cualquier punto del territorio mexicano para encontrar desastres ecológicos causa del esquizofrénico contraste entre las leyes y la realidad.

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De acuerdo con los especialistas nos enfrentamos a un escenario donde los megaproyectos emergen bajo marcos legales de hace veinte años para satisfacer necesidades que ya no existen, mientras son presentados como necesidades cuando en realidad fomentan la desigualdad. De ahí el llamado a que las luchas no estén aisladas frente a la legalización de lo ilegal de la Reforma Energética que nos condena a la servidumbre legal.

Al respecto, el Centro Mexicano de Derechos Ambiental, A.C. (CEMDA), habló del caso de la carretera Huejuquilla-Bolaños en la sierra huichola, que atravesó territorios sagrados y fue dejada a medias después de un amparo agrario por violar leyes ambientales interpuesto por la comunidad de Santa Catarina Cuexcomatitlán o Tuapurie.2 Por otra parte, el Centro Pro Derechos Humanos, A.C; fue una muestra de acciones desde las comunidades y sociedad civil que apuestan por las decisiones tomadas desde la información y el consenso, el Buen Vivir y la defensa de los derechos humanos, sobre el mero crecimiento económico para hacer frente a la imposición de los megaproyectos, tal es el caso de Magdalena, Teitipac, pueblo oaxaqueño en lucha contra la minería.3

O bien, en la urgente defensa de líderes comunitarios como Idelfonso Zamora a quién defender el medio ambiente le ha costado su libertad y la vida de uno de sus hijos. Ildefonso Zamora, es un líder indígena tlahuica y protector de los bosques mexicanos, encarcelado injustamente acusado de un delito que no cometió, en venganza por su combate a la tala clandestina en el Estado de México. 4

Sin embargo, también dentro del conversatorio encontramos enfoques de personas con experiencia directa en el trabajo de mediación entre empresas y comunidades. Y hablaban de una mirada a los megaproyectos como una oportunidad para que los pueblos tomen sus propias decisiones (sean buenas o malas), a la vez de ser una alternativa al desarrollo que permita mitigar las condiciones de pobreza y desigualdad que detonan la migración de los jóvenes o su inserción en el narcotráfico, ¿estamos hablando de una oportunidad hacia agendas de convivencia entre visiones de desarrollo?

La problemática es sumamente compleja y nos deja, vale decirlo nuevamente, con más preguntas que respuestas: ¿es posible crear otros modelos de desarrollo social y territorial?, ¿es el emprendimiento social una vía de solución?, ¿existen megaproyectos sustentables?, ¿podemos actuar desde esquemas de gobernanza que integren las diferentes visiones de desarrollo? Sin duda necesitamos más espacios de encuentro y diálogo como este conversatorio para conectar nuestras acciones.

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SostenibilidadMx, impulsada por Telar Social México y Reforestamos México, integrantes de la Red Ambiental Mexicana #RAM, nos facilitan una alternativa que pone en práctica nuevas vías de colaboración, gestión de conocimientos, co-creación y trabajo en red entre las y los ciudadanos. a fin de robustecer la participación y representación ciudadana en la integración de la sostenibilidad en el Plan Nacional de Desarrollo 2024, como estrategia la 2050.

Esta nueva plataforma híbrida 3.0 de inteligencia colaborativa, nos invita vislumbrar un México Sostenible, donde de la suma de visiones, la integración de objetivos y metas comunes, trascienden lo inmediato, permitiéndonos decidir el país que queremos para las próximas décadas, ante los desafíos sociales, políticos, económicos y ambientales regionales y globales del Siglo XXI.

Ser conscientes del gran desafío y su problematización hoy en día ya no es suficiente. El desarrollo de sociedades sostenibles, no puede pensarse, sin la gestión de un modelo sistémico, un pensamiento holístico y un sentido de cooperación.

Te invitamos a dialogar,colaborar e incidir a través de www.sostenibilidadmx.org o través de sus redes sociales y el hashtag #SostenibilidadMx.

Monserrat Salazar Gamboa y David Ordaz Bulos



Los megaproyectos que afectan la biodiversidad en Puebla

Imagen principal: Megadiscriminación La notable relación entre el poder y el negocio dentro de la ciudad de Puebla ha generado desigualdad, exclusión y segregación social. El territorio mexicano a pesar de sufrir un estancamiento económico desde 1981(Cobos, 2004) , se ha enfocado en las últimas dos décadas a la continua expansión geográfica acompañada de la […]

Imagen principal: Megadiscriminación

La notable relación entre el poder y el negocio dentro de la ciudad de Puebla ha generado desigualdad, exclusión y segregación social. El territorio mexicano a pesar de sufrir un estancamiento económico desde 1981(Cobos, 2004) , se ha enfocado en las últimas dos décadas a la continua expansión geográfica acompañada de la remodelación y transformación de las ciudades como atractivo tecnológico, económico y cultural. Tal es el caso de la Ciudad de Puebla, la cual en los últimos años ha sido escenario de diversos tipos de intervenciones sobre su territorio, dentro del cual, las zonas céntricas y algunas partes privilegiadas de las periferias han sido favorecidas (Patiño-Tovar, 2004). El objetivo del presente ensayo es dar a conocer los principales megaproyectos urbanos que se han desarrollado en la ciudad, convirtiendo a la misma en un codicioso megaproyecto de infraestructura que ha derivado en desigualdad social, degradación ambiental y omisión de los derechos humanos.

La ciudad de Puebla cuenta con dos tipos de intervenciones dentro de la elaboración de megaproyectos: la primera denominada “flagship” los cuales son edificios, monumentos o espacios físicos emblemáticos que tienen los objetivos de atracción turística, creación de empleo, promover la inversión privada, ser una imagen moderna para la ciudad y finalmente la creación de “riqueza” y ser una representación de la “regeneración urbana”(Boelsums, 2012; Vila, 2012), el segundo tipo de intervención es el más complejo. Este enfoca en el crecimiento y desarrollo de la ciudad mediante la creación de infraestructura residencial, vial, comercial, de oficinas, etcétera (Orueta, 2009). Estos megaproyectos son muestra clara de una ciudad que pretender llegar a la modernidad que los “desarrollados” impusieron a costa de las necesidades sociales, ambientales y económicas de toda la población.

Los principales “flagships” en la ciudad de Puebla, fueron creados según Montero (2015) con la visión moreno-vallista de “proporcionarle a Puebla la infraestructura que coadyuve al desarrollo del turismo”, entre ellos destacan El teleférico que se estableció dentro del “Corredor Turístico de los Fuertes”, con una inversión de 339.2 millones y una longitud de 688 metros, siendo el teleférico más caro del país hasta la fecha (Hernández, 2016), La estrella de Puebla (una rueda de observación movible) con una inversión de 1000 millones de pesos. El Museo internacional del Barroco con una inversión de 1,700 millones y finalmente el Tren suburbano actualmente en construcción. Dentro del segundo tipo de intervención tenemos el crecimiento de la mancha urbana acelerada conllevando a la ocupación de terrenos ejidales mediante su venta ilegal o expropiación abusiva (Díaz de León, 2005). Dentro de este crecimiento acelerado se dividen dos categorías, los de la población empobrecida con insuficiencia en infraestructura y equipamiento básico y en segundo lugar los lugares exclusivos vallados para no permitir el ingreso de gente externa.

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Asimismo, el crecimiento conlleva a la creación de más vías de comunicación, centros comerciales y la remodelación de parques solo para esas partes agraciadas de la población, como lo es el Jardín del Arte, el Ecoparque Metropolítano, el parque vial y la Estrella de Puebla que se encuentran en la sur-poniente de la ciudad, cercanas a las zonas residenciales más exclusivas como lo es Lomas de Angelópolis y el Fraccionamiento la Vista. Finalmente, algunas vías de comunicación en Puebla, como lo es el parque vial (en actual construcción) localizado sobre el bulevar Hermanos Serdán y el segundo piso de la autopista México-Puebla han ocasionado la tala y deterioro de los camellones con vegetación leñosa y no leñosa.

 

Estrategias de defensa utilizadas por la ciudadanía y omitidas por el gobierno

Inicialmente, el teleférico iba a terminar hasta el centro histórico y la Estrella de Puebla iba a colocarse en Paseo Bravo que, de igual manera, este sitio forma parte del centro histórico. Esto no se llevó a cabo gracias a la protesta de la ciudadanía por proteger su patrimonio cultural, al ser el centro de Puebla parte de la Lista del Patrimonio Mundial (Hernandez, 2013). Esto fue un logro para la ciudadanía al hacer valer sus derechos de integridad cultural, diálogo y consulta. Por otro lado, existieron estrategias de defensa por parte de los ciudadanos, que, a pesar de la difusión, organización interna y comunicación, no se tomaron en cuenta por las autoridades. Entre estas están las marchas realizadas por organizaciones sociales y colectivos ambientalistas para que se replanteara el proyecto de la Ciclo-vía Hermanos Serdán, de la cual salieron victoriosos frenando la tala de 800 pero que, la re-planeación ha costado hasta la fecha más de 150 árboles (Llaven, 2016). Como consecuencia, se creó el Frente Puebla con árboles, para hacer valer el derecho de los ciudadanos a un medio ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar, estipulado en el Artículo 4 de la Constitución (DOF, 1917), ya que como establece la Organización Mundial de la Salud, cada habitante debe tener un mínimo de 9 m2 de área verde por habitante (Sorensen, Barzetti, Keipi, & Williams, 1998) y Puebla presenta un déficit menor a 2 m2(De Gante Cabrera & Rodríguez, 2009). A pesar de todo el esfuerzo por dicho frente, la construcción sigue eliminando árboles, haciendo caso omiso a las peticiones.

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En conclusión, la mayoría de los proyectos implementados actualmente son más “apantalladores” que eficientes, debido a que muchos de estos, como por ejemplo la ciclo vía, se pudo haber realizado sobre la calle sin necesidad de hacer un segundo piso, eliminando toda la vegetación circundante y de los camellones para su cambio por tubos de metal. Asimismo, se ha notado que, a pesar de toda la modernización de UNA PARTE de la ciudad de Puebla, esta ciudad tiene un talón de Aquiles que ha aparecido en este último año y ha ido en aumento: la inseguridad y la desigualdad social. Otro problema es la omisión de las leyes y normas que se establecen dentro del Código Reglamentario Municipal, como el caso de la ciclo-vía en donde se inició el proyecto sin los permisos para la extracción de los árboles y el establecimiento de pavimento sobre áreas verdes, artículo 852 y 851(Puebla, 2004).

Se deben crear políticas públicas más incluyentes para el mejoramiento de la calidad de vida de todos los involucrados dentro del proyecto y el no favorecimiento de solo una pequeña parte de la población. Es imprescindible que se tomen en cuenta los derechos a la consulta y participación y que a la sociedad esté consciente de ello, ya que al haber movimiento social acompañado de herramientas legales se puede lograr la defensa de los derechos.

Autora: Diana del Carmen Ríos Quiroz

Referencias.

Boelsums, R. (2012). Living next to a flagship development. TU Delft, Department of Urbanism.

Cobos, E. P. (2004). Ciudad de México: los caminos de la privatización de lo urbano. Revista Ciudades(64).

De Gante Cabrera, V., & Rodríguez, M. (2009). Parques y jardines del municipio de Puebla. Elementos, 76, 51-55.

Díaz de León, C. F. (2005). Puebla: el más allá de la retícula, más acá en la pobreza.

DOF. (1917). Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. México, recuperado de http://www/. diputados. gob. mx/LeyesBiblio/doc/1. doc (2007, 27 de julio).

Hernandez, G. (2013). Emprende INAH acciones contra funcionarios por teleférico en Puebla. Revista Proceso. Recuperado de http://www.proceso.com.mx/340054/emprende-inah-acciones-contra-funcionarios-por-teleferico-en-puebla

Hernández, M. (2016). Teleférico de Puebla, el más caro en todo el país. El Economista. Recuperado de http://eleconomista.com.mx/estados/2016/01/07/teleferico-puebla-mas-caro-todo-pais

Llaven, Y. (2016). Pese a litigio en proceso, derriban 150 árboles y avanza instalación de ciclovía Hermanos Serdán. La Jornada de Oriente. Recuperado de http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2016/10/04/pese-litigio-proceso-derriban-150-arboles-avanza-instalacion-ciclovia-hermanos-serdan/

Montero, C. (2015). La defensa del patrimonio mundial por las personas y comunidades de Puebla, México.

Orueta, F. D. (2009). El impacto de los megaproyectos en las ciudades españolas. Hacia una agenda de investigación. Estudios demográficos y urbanos, 193-218.

Patiño-Tovar, E. (2004). Periferia poblana: la desigualdad del crecimiento. Papeles de población, 10(42).

Código Reglamentario para el Municipio de Puebla (COREMUN), (2004).

Sorensen, M., Barzetti, V., Keipi, K., & Williams, J. R. (1998). Manejo de las áreas verdes urbanas.

Vila, J. I. (2012). Estudiandola viabilidad de los “flagship projects” urbanos: modelos de gobernanza en ciudades europeas Las ciudades y el sistema urbano: Reflexiones en tiempos de crisis, 249.



Indígenas brasileños exigen que se dejen de financiar proyectos dañinos para el ambiente

De acuerdo con los líderes del grupo Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica –COICA–, los megaproyectos como las presas hidroeléctricas y carreteras en la Amazonia, han afectado casi al 100 por ciento las tierras selváticas.

Imagen: http://www.ecoticias.com/

El desarrollo energético de Brasil ha comenzado no sólo a atentar contra el medio ambiente al ir destruyendo los ecosistemas y contaminando las aguas y tierras de este país, también la existencia de las comunidades indígenas de todas las regiones brasileñas. Uno de los megaproyectos que más han impactado negativamente en la naturaleza es la presa Belo Monte, la cual fue construida para la producción de 11 mil megavoltios en el estado de Pará, y terminó perjudicando los derechos de los indígenas y sus pueblos ancestrales. 

De acuerdo con los líderes del grupo Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica –COICA–, los megaproyectos como las presas hidroeléctricas y carreteras en la Amazonia, han afectado casi al 100 por ciento las tierras selváticas. Por ello, la organización exigen tener voz y voto en las decisiones que involucren megaproyectos que destruyen los ecosistemas más frágiles del planeta: bosques húmedos tropicales, desiertos, páramos, montañas e islas. 

Actualmente los indígenas no sólo deben enfrentarse a los resultados negativos en el medio ambiente en relación con las construcciones de los megaproyectos, también a los efectos que genera el cambio climático. Frente a esto, la COICA observa con preocupación la vulnerabilidad tanto de la Madre Tierra como de la cultura, medio ambiente y sustento de los pueblos indígenas: “Estos cambios son el resultado de un modelo de desarrollo occidental, basado en un capitalismo voraz que, no contempla el respeto por la Madre Tierra. En este siglo se estima que la temperatura media se elevará de 1.8⁰C a 4.0⁰C, acelerando los impactos del cambio climático sobre los pueblos indígenas.”

 

Cambio climático y pueblos indígenas de la Amazonía from GDI BID on Vimeo.

A pesar de haber intentado llamar la atención de las autoridades, tanto el planeta como los pueblos indígenas y sus comunidades están sufriendo. La COICA reitera tomar en cuenta “la sabiduría y los conocimientos milenarios que los pueblos indígenas han adquirido en sus relaciones con el manejo integrado de ecosistemas, caracterizadas por formas asociativas ancestrales, armónicas y sensibles con la naturaleza y de relación espiritual con la tierra y el territorio comunitario.”

Por esta razón, la COICA exige estar presente en la mayoría de las agendas de los gobiernos y organizaciones de la sociedad, como medida de crear una vinculación entre los derechos de los indígenas, el cuidado hacia el medio ambiente y el desarrollo de proyectos de infraestructura que en Sudamérica está afectando cada vez más: “[C]arreteras, gasoductos, oleoductos, hidrovías, puertos marítimos y fluviales así como tendidos eléctricos y de fibra óptica en las zonas mas delicadas del planeta, como son las selvas amazónicas. Y la gran mayoría de estas cruzan el Amazonas afectando la biodiversidad, tierras comunales y recursos de los pueblos indígenas que habitan la Cuenca Amazónica.”

http://ocahostel.com.br/
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[CBD]



El gasoducto que amenaza a la comunidad de Amilcingo, Morelos

La responsable del proyecto es la Comisión Federal de Electricidad –CFE–, quien invirtió 1 600 millones de dólares que concesionó a las empresas Elecnor, Enagas y Abengoa.

Imagen: http://104.131.194.214

Engaños, negligencia, manipulación y criminalización, fueron las estrategias del Proyecto Integral Morelos –PIM–  sobre Amilcingo, una localidad en Morelos, para construir un gasoducto como parte de un proceso de industrialización y minero en la zona oriente del estado. La responsable del proyecto es la Comisión Federal de Electricidad –CFE–, quien invirtió 1 600 millones de dólares que concesionó a las empresas Elecnor, Enagas y Abengoa. 

La construcción consiste en dos centrales termoeléctricas de ciclo combinado de 630 megavatios –MW– cada una en la comunidad de Huexca, Morelos. Uno de los gasoducto de 160 km transportará 9 061 millones de litros de gas al día, cuyo trazo atraviesa a 60 pueblos de otros estados, y el otro acueducto que transportará 50 millones de litros de agua al día a través de 19 pueblos del municipio de Ayala, Morelos. 

Eliezer Zamora Pérez, miembro de la comunidad de Amilcingo de Temoac, relata que todo empezó como rumor en la comunidad de Amilcingo: “Se decía de un gasoducto que pasaría por nuestras tierras ejidales, no sabíamos de dónde venía, cuál sería el trazo, cómo nos afectaría y mucho menos hacia dónde se dirigiría o cuál era su fin. Sólo sabíamos de un gasoducto que se pretendía pasar.” Frente a ello, la comunidad empezó a compartir la información, tratando de esclarecer las dudas que surgían de este hecho. Inclusive, cuenta, que se recurrió al comisariado ejidal y al ayudante municipal, y dijeron que no sabían nada al respecto. 

Conforme pasó el tiempo, algunos miembros de la comunidad seguían preguntando y difundiendo la información; inclusive se realizó un volante para generar consciencia acerca de los riesgos sobre la población: “Nuestro sentido común nos decía que algo estaba pasando, y que esto representaba un peligro para la comunidad. Ya sabíamos lo que había pasado en San Martin Texmelucan, Puebla, que explotó y cobró víctimas humanas.”

http://www.afectadosambientales.org/
http://www.afectadosambientales.org/

En la comunidad de Amilcingo se empezó a llenar de “vehículos extraños, desconocidos, sin razón social, con personas que llevaban folders y visitaban sólo a algunas personas en sus domicilios” bajo el nombre de la Comisión Federal de Electricidad. Fueron inclusive ellos quienes visitaron a los ejidatarios con el discurso de que se estaba preparando un proyecto que se llamaba gasoducto y que pasaría por las tierras: “Decían que de acuerdo con un evalúo les correspondería cierta cantidad de dinero y que para formalizar tendrían que firmar ante notario público contratos de renta por 30 años.” Además, afirmaron que el proyecto no era peligroso pues se iba a tratar de gas natural, y que, por ser natural, es amigable con el medio ambiente: “Es gas que no explota y si surgieran algunas fugas no hay de qué preocuparse, porque contamos con la tecnología que tiene un sistema que rastrea las fugas o fallas técnicas por medio de satélites, y esto nos permite cerrar válvulas para evitar explosiones. En caso de alguna explosión será mínima”. Y cuando se habló sobre la profundidad de la tubería del gasoducto, explicaron que estaría a 2m de profundidad, la suficiente para evitar cualquier accidente. La CFE finalizaba diciendo:  “ustedes seguirán siendo dueños de la tierra y podrán seguir sembrando sobre el gasoducto sin ningún problema. Solamente permítanos el paso”.

 

Pese a que los propietarios de las parcelas intentaron defenderse acercándose a las autoridades, la CFE remitía que eso no tenía nada que ver con las autoridades y mucho menos con las asambleas; e inclusive, decían que “si usted es el propietario y si así lo dicen sus certificados parcelarios, usted puede hasta vender; y si no lo tiene, nosotros se lo arreglamos en 15 días”. Pero parecía que no era por las buenas, sería por las malas, pues al encontrar una negativa, esta comisión comenzó a amenazar a los miembros de la comunidad; afirmaban que por ser un proyecto federal, “va a pasar porque va a pasar, si tú no das onsentimiento, entonces te vamos a expropiar y el dinero que te estamos ofreciendo no te lo vamos a dar ya. Es más, los vecinos con los que colindan tus tierras están de acuerdo, ya nos dieron su consentimiento no tienes otra opción. Así es como a algunos ejidatarios les fueron arrancados sus papeles”.

 

[Desinformémonos]

 



¿Seremos la generación que de la vuelta a nuestra civilización de aquí al 2030?

¿Qué rol elegimos jugar en nuestra comunidad para cambiar la historia de nuestro planeta? ¿seremos la generación que de la vuelta a nuestra civilización?

Hace 15 años ,189 países se reunían para firmar los Objetivos del Milenio (ODM), que apuntaban hacia al desarrollo y construcción de una sociedad diferente, con foco en la erradicación de la pobreza, la promoción del bienestar entre los ciudadanos y la protección del medio ambiente.

A finales del mes de septiembre las y los líderes del mundo se reunirán en la la Cumbre de las Naciones Unidas ,en Nueva York ,para aprobar de manera oficial la agenda que dará continuidad a los ODM a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

La nueva agenda de Desarrollo Sostenible surge después de más de 2 años y medio de negociaciones intergubernamentales, mecanismos de consultas temáticas y la participación sin precedentes de la ciudadana. Una persona por cada 1000 en el mundo fue consultada a través de  la plataforma MyWorld2015.

Una agenda ambiciosa fue plasmada el pasado mes de agosto, en el documento “Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, donde se logró diseñar el plan de acción para las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y el trabajo conjunto.

Los Estados miembros (193 países), acordaron trabajar bajo la luz de una agenda universal, transformadora e integral, bajo tres principios básicos: terminar con la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia y poner soluciones al cambio climático.

Es importante resaltar que en esta nueva agenda compuesta por 17 objetivos y 169 metas, están incluidos de manera independiente la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, así como el impulso de sociedades pacíficas, justas e inclusivas , escritas en su mayoría con sensibilidad de género, por primera vez.

Cabe señalar que al analizar el documento de manera estricta, se queda corto al plasmar las llamadas metas. Éstas debieran contener resultados numéricos y plazos, y en su mayoría no son expresados en su totalidad.

Expertos aseguran que “los ODS contienen 169 artículos, pero en realidad, hay menos de 30 metas genuinas. Con toda honestidad, los ODS son una mezcla de ideales y generalidades, salpicados con algunas metas concretas.

El nuevo programa de desarrollo sostenible se basa en el éxito de los ODM que ayudaron a más de 700 millones de personas salir de la pobreza. Por lo que en el centro de la agenda se destaca la erradicación de la pobreza, pero hoy en día integrando las dimensiones del desarrollo sostenible (Económicas-sociales y ambientales).

Por ello alguno, a quien ha cuestionado de manera dura el sueño o ideal de erradicar la pobreza al 2030.

El The Economist, expresa que el modelo planteado ha sido diseñado de manera débil y que eso podría generar expectativas entre los países emergentes (recibir más financiamientos) y dejarlos con una utopía que no se podría cumplir en los términos de la financiación para el desarrollo.

Poner fin a la pobreza de casi 1 mil millones de personas que viven en no más de $ 1,25 al día, requiere atención en las causas, a las raíces, focalizar los esfuerzos solo en atender la desigualdad y la injusticia, no son suficientes. Se necesita profundidad en el diseño de los objetivos y metas, que contemplen mejorar la gobernanza, fomentar la transparencia entre otros, para así reducir la desigualdad sucesivamente. Pero sobre todo alinear muchas de las tendencias mundiales que apuntan al lado contrario.

Para 2030, los gobiernos de todo el mundo tendrán que hacer frente a factores críticos cruciales, por ejemplo, el crecimiento demográfico global, que provocará una enorme tensión en torno del suministro de alimento y agua. Para entonces, casi dos tercios de la población mundial residirá en ciudades, y se espera que el mundo en desarrollo asuma de 75% a 80% de los costos de las adaptaciones requeridas.

Hoy nuestro planeta es my diferente a hace 15 años, es más evidente las consecuencias de nuestras ausencias en las decisiones. Es diferente también por que una parte de  la sociedad civil cambio, la sociedad de hoy en día cuestiona, debate participa, se involucra. Hemos aprendido a interactuar en este ambiente complejo, hemos ganados espacios de diálogos públicos, a través de múltiples medios digitales o físicos.

Los ODS son un llamado a pensar acerca del desarrollo de una manera diferente. Re-significar el desarrollo y sus implicaciones. Pensar en cooperar en lugar de competir, dar nuevas escalas a los valores y hábitos de consumo. Es imperante impulsar y exigir dicha agenda como una plan de inversión en el desarrollo sostenible y no como una agenda en acciones de caridad.

Identificar las oportunidades de mejora de los ODS, nos compromete a exigir su implementación, medición, pero sobre todo ejercitar nuestro músculo de ciudadanía participativa, que demanda pero actúa.

En la Red Ambiental Mexicana, buscamos actores arriesgados y disruptivos que propongan soluciones creativas a problemas sociales, a través de la innovación social, el seguimiento a la agenda pública que hemos cabildeado en los últimos meses y sobre todo la participación de los y los  ciudadanos en la construcción de un México Sostenible.

Sí la sostenibilidad es el fin y el desarrollo sostenible el medio, ¿qué ruta estamos construyendo para alcanzar dicho fin?¿qué rol elegimos jugar en nuestra comunidad para cambiar la historia de nuestro planeta? ¿seremos la generación que de la vuelta a nuestra civilización?

Sí quieres conocer más y participar de estos ODS sigue la conversación en las redes sociales con los hashtags #GlobalGoals #Action2015 #Acción2015 #2030Now #en2015Actuamos y en México #Acción2015 , #ActúaMéxico .

¿Y tú ya trazaste tu ruta?, compártela en @RedAmbientalMx y Red Ambiental Mexicana en Facebook.

 

 

Autora: Montserrat Salazar Gamboa de la organización Telar Social México que forma parte de la Red Ambiental Mexicana. 

__________________________

1.http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-y-metas-de-desarrollo-sostenible/

2.elpais.com · by Jan V andemoortele · September 8, 2015

3.http://www.economist.com/news/leaders/21647286-proposed-sustainable-development-goals-would-be-worse-useless-169-commandments

4.https://accion2015mx.wordpress.com/

 

 

 

 

 

 



Las ciencias de la sostenibilidad y las políticas públicas (un nuevo escenario)

Las CS están en camino de convertirse en una herramienta imprescindible para los gobiernos. Sus éxitos y fracasos estarán influenciados por el (des)acoplamiento con las PP y los tomadores de decisiones.

Las Ciencias de la Sostenibilidad (CS) y las Políticas Públicas (PP) son dos caras de una misma moneda. Ambas disciplinas están enfocadas en resolver problemas. Las CS los definen como problemas “perversos” y las PP se limitan a definirlos como problemas públicos. El problema de los valores es otra característica que comparten, siendo fundamental admitir que los tomadores de decisiones tendrán siempre una carga valorativa que influirá en su elección. Comprender las dos disciplinas en conjunto ayudará a generar decisiones mejor fundamentadas y – muy posiblemente – con mayor probabilidad de éxito.

Las CS se definen como el cuerpo de investigaciones transdisciplinarias que aborda las interacciones entre los sistemas naturales y sociales, buscando la reducción sustancial de la pobreza y la conservación de los ecosistemas (Kates et al., 2011). A diferencia de las ciencias exactas y positivistas, sus criterios se basan en el realismo crítico, el cual propone que nada es absoluto. El conocimiento es falible, corregible y tiene sesgos culturales. Por lo tanto, no existe una mejor solución o una formulación definitiva de un problema. La finalidad de las CS es proporcionar una gama de soluciones que sean factibles y que consideren los stakeholders clave de los sistemas socio-ecológicos.

A su vez, las PP son un proceso integrador de decisiones, acciones, acuerdos e instrumentos, ejecutado por autoridades públicas encaminado a solucionar una situación definida como problemática. La política pública hace parte de un sistema, el cual se pretende modificar o mantener (Velásquez, 2009). La mejor política pública muy pocas veces será la que esté basada en una propuesta técnica, por el contrario se considera que la mejor política pública será aquella que este legitimizada entre los diversos actores que serán impactados por sus resultados (Arellano y Blanco, 2013). Un enfoque que actualmente predomina en la estructuración de PP es el económico, ya que los gobiernos siempre trabajan con recursos limitados. No obstante, este enfoque ha sido criticado por no considerar los problemas de manera holística (Sour, 2009). Además del enfoque económico, se tienen que considerar el organizativo, el político y el legal (Aguilar, 2006).

Los conflictos que actualmente apremian a la humanidad son de una naturaleza compleja. Por tal motivo se requiere mayor información para poder formular una solución – o por lo menos un paliativo – que pueda ser efectivo. Las CS se convierten en una vía para conocer las distintas dimensiones de un problema. Considerando el ciclo de políticas públicas propuesto por Eugene Bardach (1998) las CS se insertarían en los primeros tres pasos: Conceptualización del problema, obtención de información y construcción de alternativas. Para que las CS tengan un mayor impacto es imprescindible que la construcción de alternativas contemple los enfoques que están utilizando los policy makers para la instrumentación de las soluciones. De lo contrario, las propuestas no podrán ser aterrizadas porque no se cuentan con las condiciones necesarias para ello.

El economista Otto Neurath escribió hace tiempo la “metáfora del marinero” la cual es útil para describir el quehacer de las personas dedicadas a las CS y a las PP: como marineros que en alta mar tienen que cambiar las formas de su embarcación para hacer frente a los destrozos de la tempestad. Para transformar la quilla tendrán que usar maderos a la deriva o tal vez tablas de la vieja estructura. No podrán, sin embargo, llevar la nave a puerto para reconstruirla de nuevo. Y mientras trabajan tendrán que permanecer sobre la vieja estructura y luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados.  

Ambas (SC y PP) trabajan constantemente con recursos limitados (tecnológicos, humanos, temporales, económicos e institucionales). Por tal motivo tienen que hacer uso de los recursos disponibles en el momento (maderos a la deriva) para poder sortear las olas desbocadas y los vientos desatados (problemas emergentes). En este sentido “llegar a puerto” se vuelve un anhelo inalcanzable ya que una de las características de los problemas perversos es que las soluciones a los mismos generan otros problemas.

En conclusión, las CS están en camino de convertirse en una herramienta imprescindible para los gobiernos. Sus éxitos y fracasos estarán influenciados por el (des)acoplamiento con las PP y los tomadores de decisiones.

¡La suerte está echada!

 

Twitter del autor: @Erick_ARS

Erick Alberto Rodríguez estudia la maestría en el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad en la UNAM

Una colaboración de la Red Ambiental Mexicana.

 

Bibliografía

Aguilar Villanueva, Luis F. (2006), Gobernanza y Gestión Pública, FCE. 500pp.

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Bardach, Eugene (1998). Los ocho pasos de las políticas públicas. CIDE. México, 254pp.

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