Cura tus emociones con estas hierbas: guía de aromaterapia (Infográfico)

Los olores pueden llevarnos a estados que posteriormente nos ayudan a afrontar mejor lo sentimientos negativos.

Foto:isioterapiaencasa.webnode.es

Por milenios el hombre ha hecho adecuaciones a sus espacios para propiciar ciertos estados emocionales. Como el estar más concentrado, el tener más paz, el detonar algunos tipos de hormonas para conseguir resultados. Desde ejercicios con un fin espiritual hasta simplemente intelectuales, la herbolaria ha formado un papel crucial en ello, sobre todo desde sus cualidades aromáticas.

Así como muchas hierbas medicinales podrán ayudarte con problemas de salud física, también pueden hacerlo con tus emociones y todos conocemos aquellas que no necesariamente nos hacen bien: como el estrés, la ansiedad, etc.

Presentamos un infográfico publicado por ecogreenlove que  resume algunas populares hierbas y sus efectos sobre las emociones.

Que los olores sean también tu medicina.

 

Traducción:

Lavanda:

Calma  la paranoia de ser visto o escuchado; calma las inseguridades. Ayuda a aliviar la tensión, dificultad para comunicarse, constricción, miedo.

2. Romero:

Asociado al desarrollo del intelecto y el conocimiento, ayuda a las personas a ir más a fondo.  Disminuye la confusión, ayuda con dificultades para la adaptación, cambios, y con dificultades de aprendizaje.

3.Naranja:

Inspira tu creatividad restaurando tu energía psíquica y mejorando el humor. Disminuye el aburrimiento, seriedad y rigidez. Aumenta la energía.

4. Geranio.

Facilita la confianza, sobre todo cuando esta se ha perdido hacia otro. Disminuye el sentimiento de abandono, distancia con los otros y desprotección.

5.Menta:

Revigoriza la mente incrementando el gozo. Da una sensación de libertad hacia la vida. Disminuye el pesimismo, pesadez y confusión.

6. Bergamota:

Aumenta la autoaceptación y amor. Disminuye la negatividad. Alivia la desesperación, baja autoestima, juicios severos sobre uno mismo y desesperanza.

7. Pachulí:

Ayuda a sentir satisfacción con el propio cuerpo. Es un estabilizador. Aumenta la autoconsciencia y disminuye la tensión en el cuerpo.

8. Cedro:

Fortalece los lazos sociales, crea un sentimiento de comunidad; disminuye también un sentimiento de dependencia social. Ayuda con tristezas, inseguridad. Ayuda a formar y afianzar lazos con otros, desalienta la desconexión, soledad, antisocialidad.

9.Eucalipto:

Ayuda con emociones muy profundas aumentando el coraje para enfrentarlas. Ayuda a disminuir la tristeza, sentimiento de derrota, desesperación, desempoderamiento, etc.

10. Citronela:

Reduce la desesperación y el aletargamiento, distancia al individuo de la negatividad. Disminuye la desesperación y el sentimiento de aprehensión al pasado.

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25 fotos que prueban que los animales son increíbles tomándose selfies

Las selfies de animales generan una especie de ternura y emoción: una mezcla entre emotividad y sorpresa.

A modo de moda, los autoretratos o selfies continúan dominando el mundo de las redes sociales para tener una prueba contundente de haberse encontrado con alguien o haber realizado alguna actividad y pasatiempo interesante. Es una tendencia que ha requerido cada vez más cierta creatividad a la hora de tomar la fotografía, editarla y colocarle un copy o frase trascendental. No obstante, ¿qué pasa si se trata de un miembro del reino animal que, consciente o inconscientemente, decide formar parte de esta tendencia fotográfica? 

A diferencia de las selfies de humanos, que pueden provocar admiración, los autoretratos de animales generan una especie de ternura y emoción: una mezcla entre emotividad y sorpresa. La duda surge entonces, si los animales son seres vivos cargados de instinto sin raciocinio, ¿cómo es que logran realizar una actividad puramente humana?

La respuesta se la reserva Allan Dixon, fotógrafo autoproclamador “susurrador de animales”, quien pasa tiempo con cada una de las criaturas que fotografia para ganar su confianza y, en el momento adecuado, dispara la cámara. También está el caso del fotógrafo David Slater, el cual, en un viaje en Indonesia, dejó su cámara por unos momentos y a su regreso encontró que un mono macaco había utilizado su aparato electrónico con unas cuantas fotos encantadoras. 

A continuación te compartimos 25 selfies de animales. ¿Cuáles te has encontrado tú? 



Sofía Gatica, la mujer que desterró a Monsanto de Maldivas argentinas

Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas.

Desde hace más de un siglo, Monsanto se ha relacionado con la destrucción de hábitats naturales y la creciente presencia de enfermedades y mutaciones en habitantes cercanos a estas regiones, principalmente cáncer, desórdenes cutáneos, supresión inmune, anemia, diabetes, problemas de hígado, entre otros. 

Pese a los esfuerzos de varias organizaciones no gubernamentales de detener tanto los productos de Monsanto, tales como Dioxin, Glifosato y PCB, como sus consecuencias devastadoras, las fábricas continúan expandiéndose a lo largo del mundo.

Un ejemplo actualmente, en México, las instituciones gubernamentales Sagarpa y Semarnat se han encargado de promover la siembra de soya transgénica de Monsanto en 253 mil 500 hectáreas en varios estados del país. Tan sólo en la zona maya de este país, Monsanto importa “10 millones de toneladas de grano al año, todo biotecnológico de EE.UU.”, ya que es “necesario darle la oportunidad a agricultores mexicanos de usarlas, en lugar de estarle pagando 50 000 millones de pesos al año a productores norteamericanos.” Esto provoca, en consecuencia, no sólo una pérdida de diversidad nacional de sus productos, también la afectación en la salud de los habitantes que consumen sus alimentos genéticamente modificados. Y si bien en México se ha buscado maneras para prohibir la siembra de productos genéticamente modificados, como la soya, la lucha continúa. 

Son estas luchas las que han marcado una diferencia en la biodiversidad, el cuidado del medio ambiente y la salud pública de la población. Como lo es el caso de Sofía Gatica, la mujer que luchó pública y ampliamente contra los transgénicos de la transnacional agroquímica en tierras argentinas. Ella, al relatar su historia para la revista feminista Pikara Magazine, ha dado plasmado su oposición al glifosato y la ruptura de las mayores construcciones logrando el destierro de Monsanto en Maldivas Argentinas.

Te compartimos su historia que compartió con Pikara Magazine

[…] Aquel atlas de las desgracias cercanas, una especie de orografía arrugada con ira por el paso del tiempo, se transformó en un informe archivado en el Ministerio de Salud del país suramericano. Entre sus páginas, la constatación ciudadana de que las fumigaciones con glifosato (el herbicida más vendido del mundo) provocaban cáncer y leucemia: “Encontramos 300 casos de cáncer y casi 80 fallecidos, sin contar con las malformaciones. Registramos ratios muy superiores a los normales”.

No había marcha atrás, apenas futuros posibles que construir. Así que las mujeres, bautizadas en 2003 como ‘las Madres de Ituzaingó’, se inmiscuyeron en una carrera de obstáculos en la que no se trataba de ganar o perder sino de aguantar. Lo siguen haciendo 16 años después. Más de 180 meses después han ocurrido muchas cosas, a veces demasiadas, como cuando se contabilizan las muertes, otras históricas, como cuando las crónicas resaltan que una de las transnacionales más poderosas del sector agroquímico inclinó la rodilla.

Fue hace apenas unas semanas, el pasado diciembre, cuando las calles de Malvinas Argentinas, una pequeña localidad de Córdoba, celebraron la salida de Monsanto. La multinacional salía por la puerta de atrás, echando el cerrojo al que estaba llamado a convertirse en uno de sus proyectos más emblemáticos, por tamaño e inversión: “Una de las mayores plantas de acondicionamiento de semillas de maíz no destinadas al consumo del mundo”, tal y como reflejaron en el momento del lanzamiento (junio de 2012, bajo el mandato de Cristina Kirchner) los informes técnicos de la propia compañía, que preveía destinar unos 1.500 millones de dólares (más de 1.400 millones de euros) al proyecto, desembolsos en concepto de investigación y desarrollo aparte.

De los golpes y amenazas

El relato de lo sucedido está sazonado de ambiciones, bloqueos, ganancias, cortes, asambleas, presiones y declaraciones, amenazas verbales y físicas, ilegalidades, alegalidades e incluso leyes redundantemente ilegales. Avances y retrocesos, los de la empresa frente a un amalgama de colectivos de toda Córdoba, entre los que destacan la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida, la Asamblea del Bloqueo a Monsanto y las Madres de Ituzaingó. La vida, dejó escrito Shakespeare, es un cuento narrado por un idiota, que las llena de sus ruidos y furias. Tres siglos más tarde, Walter Benjamin matizó que está en todo caso contada por los vencedores.

[…] Un año más tarde, activistas y personas concienciadas organizaron un festival (Primavera sin Monsanto, que continúa celebrándose) en la misma entrada a las instalaciones que ya comenzaban a asomarse. Recibieron el apoyo de parte de la comunidad científica (entre ellos, el médico fallecido Andrés Carrasco) y académica (las universidades de Córdoba, Católica y Río Cuarto rechazaron la instalación de la planta), la artística (músicos como Manu Chao y René Pérez, de Calle 13) e incluso activistas internacionales como el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel o la india Vandana Shiva, se han sumado en algún momento a la causa.

Antes, durante y después, recuerda Gatica, un bloqueo de más de tres años, hasta la expulsión de Monsanto. “Ha sido muy difícil porque eran 37 hectáreas y, aunque cerrábamos sucesivas entradas con diez personas en cada puesto, ellos trataban de entrar por cualquier sitio”. Los problemas con los trabajadores de la empresa no tardaron en aparecer: “Al principio impedíamos únicamente la entrada a los camiones, por ejemplo metiéndonos bajo las ruedas, hasta que descubrimos que introducían herramientas incluso escondidas en sus maletines, cuando venían vestidos de traje”, añade esta líder argentina, que en 2012 recibió el Premio Goldman, conocido como el Nobel del Medio Ambiente.

Al mes de bloqueo llegó el primer desalojo, “cuando más de 300 policías nos sacaron a la fuerza a un centenar de personas”. Dos compañeras terminaron presas y Sofía, hospitalizada con un traumatismo craneoencefálico. “Pero nos dimos cuenta de que el pueblo es el que manda”, añade Gatica nada más terminar de extenderse con su parte médico: “Pedí el alta voluntaria y regresé con mis compañeros para quedarme. Poco a poco se sumó mucha gente y se empezaron a construir casas. Jamás pudieron ingresar como hubieran querido, pero soportamos casi cuatro años de frío, sin luz, sin agua, de hambre. Mujeres y hombres de todas las edades, con mucha gente joven”.

[…] “Pronto llegaron las amenazas. Me esperaban a la salida del trabajo, me perseguían y me golpeaban. Me amenazaron de muerte junto a mis hijos. Me han llamado de todo: ‘gringa sucia’, ‘zurda’…”. Las presiones, denuncia, se reforzaban con “los palos de la policía”, con “los grupos de choque de la empresa” y con “órdenes de represión” contra los vecinos. “Hubo una vez que los camiones lograron entrar y entonces decidimos impedir también la salida, salvo que se llevaran todo el material. Los obreros nos acusaron de haberles secuestrado”, añade Gatica entre su dilatada retahíla de reconstrucción de los hechos, presentados sin tapujos como “una guerra, en la que Monsanto contrataba matones y nosotros, para sobrevivir, tuvimos que armarnos: maderas con clavos, zanjas gigantes en la tierra, pinchazos a las ruedas de los camiones…”.

A los extremistas violentos

[…] Y es que, allí donde (en los transgénicos) hay quien ve enfermedades y muerte, otros contemplan “oportunidades de progreso y crecimiento para la comunidad y la provincia, sin riesgo ninguno”, afirma la empresa, que vaticinó 400 puestos de trabajo directos. En otra de sus notificaciones, identifica a Sofía Gatica (y a otras personas) como responsable de “agresiones verbales y físicas” que ponen en riesgo la integridad física y vulneran el derecho de expresión”, en referencia a una charla que empleados de Monsanto impartían en la Universidad Nacional del Litoral. Acciones que fueron calificadas de “vandalismo” y posteriormente denunciadas ante las Fiscalía

1.140 días de bloqueo (el número exacto lo tiene clavado en la memoria Gatica), hasta el 1 de noviembre de 2016, en los que la estrategia de Monsanto ha sido la de denunciar las “violaciones al derecho a trabajar” de sus empleados, recordando en sucesivos avisos que cumplían “con todos los requerimientos legales para la construcción de la planta”, citando, entre otras, diferentes ordenanzas, al Concejo Deliberante de Malvinas Argentinas, al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, el Estudio de Impacto Ambiental (elaborado por ellos mismos) y autoridades gubernamentales varias. Su defensa de que “no hay evidencia científica de que el glifosato sea cancerígeno” es radicalmente diferente al que presentan instituciones como la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) que, perteneciente la Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas, lo consideró en 2015 como “probablemente cancerígeno para los humanos”. Las conclusiones siguen abiertas y recientemente la OMS, en este caso en una publicación conjunta con la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación), concluyó que era “improbable” que el glifosato presente riesgos carcinogénicos.

Sentencias firmes

Los entresijos jurídicos, que acompañaron a la lucha activista, dieron un primer vuelco radical en enero de 2014, cuando la Sala II dela Cámara de Trabajo detuvo la construcción, declarando inconstitucionales los permisos emitidos tanto por la Municipalidad como por la Provincia. Un mes más tarde, la Secretaría de Ambiente provincial también rechazó el estudio de impacto ambiental presentado por la compañía.

Paradójicamente (o no), la empresa guarda un celoso silencio de estos reveses. Tampoco ha querido manifestarse antes las repetidas apelaciones en las que Pikara Magazine le ha brindado su micrófono. Ha preferido mantenerse al margen también de su salida de Malvinas Argentinas, de la que no existe postura oficial alguna por parte de la compañía, si bien una “alta fuente” de la multinacional admitió a un portal argentino de actualidad y análisis económico que “no se pudo avanzar con la planta y esto también influyó. Pero lo más trascendente fue que el negocio cambió y dejó de ser conveniente para Monsanto”.

Los cambios que anónimamente denuncia Monsanto se refieren a modificaciones legales introducidas por las nuevas políticas agropecuarias, que han disminuido la expansión máxima de la superficie del maíz: “La pauta de procesamiento de la planta estaba en el orden de 3,5 millones de hectáreas pero, en los últimos años, apenas se pasó de los 2,5 millones. Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio”.

Jamás van a admitir que el pueblo los venció. No se fueron por la Justicia”, subraya Gatica, convencida de que fue Cristina Kirchner, la anterior presidenta del país, quien “negoció con la salud del pueblo. Seguramente bajo su mandato no hubiera sido posible nuestra victoria, si bien es cierto el actual Gobierno [de Mauricio Macri] también responde a las corporaciones y no a la gente”.

Una victoria, pero ¿de quién?

Malvinas Argentinas aún está resacosa de celebraciones. Forzosa o voluntariamente, Monsanto se ha ido de la localidad, pero no del país. Falta por escribir qué sucederá a partir de ahora, cuando el municipio adquiera la verdadera dimensión de lo logrado. La transnacional no solamente sigue operando en Argentina, sino que los insumos destinados al fracasado proyecto han sido trasladados a la próxima localidad de Rojas, unos 500 kilómetros al oeste y próxima a Buenos Aires.

Los reveses sufridos por Monsanto en Malvinas Argentinas y el hecho de que siga sin poder modificar la Ley de Semillas (por la que pretenden garantizarse ganancias por los derechos de uso de casi toda la soja, el maíz y el algodón que siembran en el país americana) les sepa seguramente mejor con el balance comercial cosechado en 2016, que la sitúan como dominadora absoluta en el negocio del maíz y en la venta de glifosato. Según los datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), sus ingresos en este sentido aumentaron con respecto al ejercicio anterior.

Además de las instalaciones de Rojas, Monsanto mantiene otras 36 plantas en el país. La transnacional “desarrolla los planes a largo plazo, por lo que mover su inversión a otro lado tiene su lógica. Seguirá proveyendo a semillas al área de Córdoba. Que no tenga una planta levantada no significa que dejará de tener presencia”, según analizaron expertos en la materia a  un medio uruguayo.

“Es una batalla que vamos a ganar, nos va a costar, pero se la vamos a ganar”, vaticinó Sofía Gatica en octubre de 2012, al poco de saberse las intenciones de Monsanto en Malvinas Argentinas. Muchas “sangres” después (“América se ha escrito con sangre y seguirá escribiéndose con sangre. Vamos a luchar dejando nuestras vidas”, respondía la protagonista en una entrevista posterior, publicada por el autor en formato e-book), Sofía Gática, parte de esa Argentina que desterró a Monsanto, lo tiene claro: “Hemos ganado una pequeña batalla porque Monsanto está aislado en distintas partes del país. Vamos a seguir ahí, dándoles batalla y resistiendo”.

La dueña de las semillas

Monsanto ya no es sólo una empresa. Atrás quedaron sus inicios, allá por el arranque del siglo XX, en los que producía sacarina para Coca-Cola. Ahora es una transnacional con pies, dedos, garras, manos y tentáculos en casi cada esquina del globo, aunque sus principales mercados son Estados Unidos, Brasil, Argentina y Canadá. La producción de semillas transgénicas y el herbicida glisofato comercializado bajo la marca Roundup son dos de sus principales negocios, que la convierten prácticamente en dueña de la agricultura mundial.

Sobre todo tras su reciente fusión con Bayern, otra de las agroquímicas más grandes del mundo. “Con la transacción se fusionan dos negocios diferentes pero altamente complementarios. El negocio conjunto sacará partido del liderazgo de Monsanto en el ámbito de semillas y (…) por una parte, y del amplio abanico de productos de protección de cultivos de Bayern (…)  por la otra”, decía la compañía.

La sospecha siempre está detrás de cualquier acción de Monsanto, tanto por los temores hacia los organismos modificados genéticamente (OMG), como por las investigaciones que han sufrido varios de sus productos (la controversia sobre el glisofato es muy alta y ha sido prohibido su uso en varios territorios), las condenas por soborno en Indonesia, la venta de productos tóxicos o por el oligopolio que ejerce sobre la alimentación.

Y las resistencias también se multiplican. El pasado mes de octubre La Haya acogió en el Tribunal Internacional Monsanto, una “iniciativa de la sociedad civil para que Monsanto se responsabilice por violaciones a derechos humanos, crímenes contra la humanidad y ecocidio”, a la que la transnacional respondió. La sentencia estará en abril de 2017.

 
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¿Una limpieza espiritual con la eliminación de toxinas?

Todas las tradiciones espirituales han tenido ritos para liberar al cuerpo de nocivas toxinas.

Foto:nanciyaga.com 

La lucha por la limpieza tiene orígenes espirituales: la contaminación de nuestro planeta es sólo la última cadena de una serie de batallas libradas por todas las filosofías tradicionales por mantener limpio y libre de residuos nocivos el microcosmos del cuerpo, al igual que nuestro hogar y nuestro lugar de origen, a veces con indeseadas consecuencias.

Los chinos usaban hierbas para liberar toxinas del cuerpo hace más de 3,000 años; los gurús de la India recomiendan Saucha, el sánscrito para “limpieza”, desde las sociedades védicas que tuvieron su apogeo hace 15 mil años. Hidroterapia, herbolaria, prácticas yóguicas de ayuno y limpieza, los saunas en la antigua Roma, los rituales de purificación Shinto en Japón, el baño marino ritual de los aborígenes Kumu, originarios de Oceanía, e incluso el bautismo cristiano son formas de deshacerse de todo lo indeseado del cuerpo y el espíritu en pos de un equilibrio perdurable.

Algo que tienen en común todas estas tradiciones es su énfasis en la limpieza de los siete canales del cuerpo: el hígado, los riñones, los pulmones, ganglios linfáticos, sangre, intestinos y piel. Algunos estudios afirman que más del 60% de las toxinas del cuerpo son causadas por la dieta y los cigarrillos; sin embargo, no es noticia decir que el nuestro es un planeta muy sucio, al borde de lo tóxico y lo cancerígeno en muchos lugares.

Y es que a diferencia de nuestro cuerpo, el enorme cuerpo de la Tierra no puede limpiarse rápidamente con aromaterapia: la radiación producida por las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki no sólo terminó con una gran cantidad de vidas humanas, sino que los gases volaron por el planeta, al igual que durante el accidente nuclear de Chernobyl en los años 80. La guerra en Irak también ha producido 17 veces más defectos de nacimiento que en etapas anteriores, y los desechos de la guerra, tanto físicos como intangibles, siguen siendo una amenaza.

Mente sana en cuerpo sano: la verdadera salud se alcanza con la ausencia de toxinas en el cuerpo. Esto que parece tan simple en realidad es hoy en día una utopía.

“Civilización” se ha vuelto sinónimo de “ocupación” y también de desperdicio. Alimentarnos con productos orgánicos es bueno, sin duda, pero no es suficiente. Es necesario seguir una rutina de ejercicios y reducir nuestros hábitos de consumo. Sí los primeros pobladores estaban ocupados en la limpieza del cuerpo como factor de equilibrio espiritual, en nuestros días la limpieza es mucho más que un lujo: a nivel personal y planetario es hacer espacio para que lo nuevo entre, deshaciéndonos de lo anterior.



¿Tienes mucha ansiedad? quizá este mineral te está haciendo falta

Muchas personas se han sorprendido al encontrar que sus conflictos de ansiedad son más tratables de lo que esperaban.

Hoy la celeridad de la vida ha hecho que estemos más concentrados en el trabajo y otras exigencias del sistema capitalista que en nuestras dietas. Pero como milenariamente se conoce, la salud comienza con tus alimentos.

En tiempos ancestrales los antepasados tenían acceso a una alimentación más natural y sana; y de algún modo, el estrés de la vida actual ha hecho que millones de personas caigan en enfermedades anteriormente no tan comunes como la depresión.

La Dr. Emily Deans, experta en la relación ente psicología y nutrición apunta a que quizá, si tienes mucha ansiedad, tengas una deficiencia de magnesio. Este mineral es esencial no solo para el buen desarrollo y crecimiento celular y la apropiada función de los músculos y tu sistema nervioso, también está encargado de mantener los óptimos niveles de serotonina en tu cerebro.

La deficiencia de serotonina, causa depresión y ansiedad, y se convierte en un círculo vicioso, porque cuando tienes estrés, tu organismo consume más magnesio. Así, si te está haciendo falta este último, es también mayormente consumido.

¿ Cómo saber si te está haciendo falta magnesio?

Generalmente los test se hacen vía sanguínea, pero la mayor parte de tu magnesio no se encuentra en tu sangre, lo que hace poco eficiente esta prueba. Por ello, es necesario que ubiques si tienes los siguientes síntomas:

Insomnio

Irritabilidad

Calambres o espasmos musculares

Depresión

Ansiedad

Ritmo cardíaco irregular

Desbalances hormonales

Es importante que comas los alimentos que más tienen magnesio y que son los siguientes, pero en caso de sufrir los síntomas anteriores, y de ser diagnosticado con déficit de este mineral, que asimismo tomes suplementos de este.

Nueces y semillas: de girasol, almendras, anacardos, nueces de brasil, semillas de calabaza.

Sandía

Mariscos

Pescados

Cereales

Acelgas

Espinacas

Alcachofas

Perejil

Aguacate

Kiwi

Plátano

Cerezas

Papaya

Piña



Breve introducción a los aceites esenciales

Hay un mundo por saber acerca de los aceites esenciales, que podrían mejorar la calidad de vida de cualquiera si se utilizan bien y se sabe para qué sirve cada uno.

Los aceites esenciales han estado en el mundo por siglos y siglos, pero hoy en día se han vuelto más relevantes que nunca. Muchos se han dado cuenta que pueden ser usados para sanar y para ayudar al bienestar físico y emocional del cuerpo. Lo que sucede es que estos aceites no sólo huelen delicioso sino que, en efecto, curan a un nivel celular. Los aceites esenciales son líquidos volátiles destilados de plantas y partes como semillas, flores, frutas, tallos, troncos, raíces y hojas. Una tanda de aceite esencial puro puede tomar cientos de kilos de flores y hojas. Sus usos van desde  achaques menores como una cortada hasta enfermedades mayores como el cáncer.

Es importante consultar un terapista cuando se quiera hacer uso de las propiedades de la aromaterapia. Al igual que cualquier medicina, los essential_oils_aromatherapy_200aceites tienen su propósito particular y sus efectos dañinos cuando no se administran de manera responsable. El aromaterapista debe checar contraindicaciones como epilepsia o alta presión sanguínea y discutir los usos de cada aroma. Luego preparar una mezcla de hasta cinco aceites para el propósito deseado: relajación, estrés, eczema, un problema respiratorio o cualquier infinidad de problemas, y decide si la aplicación preferente debe ser un inhalador, aceite de baño, spray o tintura de piel.

Para las personas que compran aceites y experimentan por sí mismos, la terapista Marci Cervone, dueña de Thrive recomienda comprar aceites de calidad de compañías que prueban sus productos en CG/EM (Cromatografía de Gases-Espectrometría de Masas). Este test químico da el resultado de los ingredientes en una tanda de aceite. Algunas compañías menos éticas (y son la mayoría) producen “aceites” que pueden ser sólo 20% aceite y 80% relleno.

Estos son algunos aceites comunes y sus usos:

Lavanda: es un aceite calmante que ayuda en los ataques de pánico, calma el sistema nervioso y se usa en quemaduras menores para aliviar la piel. Su uso común es rociado sobre la almohada o las sábanas o aplicado sobre el cuello, el pecho o las sienes para ayudar a tranquilizar a la persona antes de dormir.

Hierbabuena: con sólo ser inhalado despierta los sentidos y puede aumentar  los niveles de oxígeno en la sangre.  Una gota de hierbabuena es equivalente a 28 tazas de té herbal. Ayuda en la concentración y, cuando se combina con romero, el cuál ayuda a la retención de memoria, hace una combinación magnifica para trabajar. La hierbabuena también puede calmar un estómago adolorido y bajar la fiebre.

Limón: es usado como un tratamiento alternativo para remover verrugas y callos. Es un bactericida poderoso y trata cortadas menores y también heridas, puede abrillantar la piel opaca, ayuda con el sistema inmune y se usa en productos de limpieza antibacteriales.

Incienso: se usaba desde tiempos bíblicos y era el rey de todos los aceites. Este aceite ayudará a otros aceites a trabajar a un nivel más profundo para proporcionar más sanación. El incienso ha sido estudiado por su habilidad para matar celular cancerígenas, ayuda a combatir la inflamación de la piel y la urticaria y conduce a una mejor concentración y claridad.

La Asociación Nacional de Aromaterapia Holística tiene muchísima información y una base de datos para informarse bien sobre cada aceite. Tomando en cuenta lo mencionado antes, puedes literalmente hacer que los aceites sean tu compañía desde que despiertas hasta que vuelves a dormir y con ello mejorar tu calidad de vida significativamente. Combinarlos con un poco de medicina ayurvédica podría ser la mejor forma de consentir al cuerpo y clarificar la mente.

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