Bioteconología orgánica será creada en invernaderos inteligentes de la UNAM en México

A finales de 2016 quedarán listos distintos invernaderos para desarrollar biotecnología orgánica para que los agricultores prescindan de químicos.

Cuando alguien habla de biotecnología, el tema puede llegar a abarcar, por ejemplo, el desarrollo de pesticidas, fertilizantes artificiales e incluso la transgenia. La biotecnología comprende así, muchísimo, es una área de estudio y experimentación enorme.

En ese bagaje inmenso está también la biotecnología basada en el uso de experimentos donde se prescinde de químicos, y solo con componentes orgánicos se consiguen, sobre todo con bacterias, fertilizantes naturales que hacen muy bien al suelo. Un proyecto así está siendo desarrolado por científicos de la UNAM, invernaderos inteligentes donde serán cultivados biofungicidas, biobactericidas y biofertilizantes.

Este proyecto está liderado por Enrique Galindo Fentanes y asimismo busca conseguir una alta productividad de hortalizas con el uso exclusivo de medios biológicos. En estos invernaderos también se trabaja una línea general de investigación conocida como ingeniería de bioprocesos con proyectos para la producción de biopolímeros y enzimas; el estudio de la hidrodinámica de fermentaciones y la producción de agentes de control biológico para la agricultura.

Uno de los ejemplos que anteriormente Galindo Fentanes y otros investigadores han ya conseguido es el el biofungicida Fungifree AB que se lanzó para prevenir una sola enfermedad del mango y ahora se ha ampliado a casi 20 cultivos y puede usarse en la papaya, el aguacate y cítricos, entre otros.

Ahora que el mundo clama por un sistema de consumo mucho más sustentable y verde, este tipo de iniciativas en México podrían coadyuvar a que miles de campesinos prescindan de los costosos pesticidas y fertilizantes, que además de afectar negativamente la tierra, también suelen estar lejos de su alcance económico.

[La Jornada]



Aprende cómo hacer composta con residuos de comida, incluso si vives en un depa

El bokashi, que literalmente quiere decir comida fermentada, se realiza con la mezcla de tierras para completar su transformación de descomposición.

En los últimos años, los huertos urbanos han adquirido una mayor presencia en los hogares y empresas de las metrópolis. Llegaron a surgir desde esta preocupación y motivación de los ciudadanos citadinos por el cuidado del medio ambiente, la economía y la salud tanto física como emocional. Por lo que, tras una rigurosa investigación y educación, se logró desarrollar numerosos métodos para encontrar una alternativa de la naturaleza en la selva de concreto.

Uno de estos métodos es Compost City, libro creado por Rebecca Louie, el cual brinda instrucciones, consejos y recetas para empezar a hacer composta (aún viviendo en departamentos o casas sin jardines); tales como sistemas a pequeña escala como el vermicomposta (con lombrices) y fermentación bokashi.

Por ejemplo, el bokashi, que literalmente quiere decir comida fermentada, se realiza con la mezcla de tierras para completar su transformación de descomposición. Tiene múltiples beneficios, ya que es fácil de hacer con cierta cantidad voluminosa de residuos de comida, como huesos, carne, pollo y con alimentos que se echaron a perder en el refrigerador: “La fermentación bokashi usa una mezcla llamada Microorganismos efectivos (bacteria lactobacillus, bacteria fototrópica y levadura) y algunas plantas escamosas, como salvado de trigo.” Se puede comprar o se puede hacer en casa siguiente este enlace:

El objetivo es eliminar todo el aire que hay en los residuos de comida, manteniéndolos cubiertos de cualquier acceso de aire. Bokashi funciona anaeróbicamente, por lo que es importante que se mantenga en un contenedor con una tapa. En las siguientes semanas, mantén una capa del salvado y de los restos en una cubeta hasta llenarla. Déjala reposar durante un par de semanas hasta que los microbios dejen de fermentarse, y entonces podrás combinarla con la tierra.



¿Dónde comprar fertilizantes orgánicos en México?

Dale vida a tu tierra con fertilizantes orgánicos y fortalece el comercio local

Los fertilizantes orgánicos son aquellos aditamentos aplicados a la tierra para nutrirla. Están hechos a base de elementos naturales y han sido milenariamente usados en la agricultura. Hay de muchos tipos, y van desde hongos micorrizógenos hasta composta, estiércol, cenizas de material orgánico, humus, huano, harinas de hueso, etcétera. 

Es verdad que muchas veces las personas pueden producir sus propios fertilizantes orgánicos, pero también es una realidad que, en ocasiones, no se cuenta con el tiempo o la disposición para hacerlo. 

Los fertilizantes orgánicos darán una mayor vitalidad a tu tierra, incomparable con los, de hecho, efectos negativos provocados por los fertilizantes artificiales, como el aumento de las sales tóxicas del suelo.

Hemos elaborado un pequeño directorio de las empresas en México que producen numerosos tipos de fertilizantes orgánicos como una manera sencilla de acceder a estos y, de paso, fortalecer el comercio local. 

Aquí algunas opciones a lo largo de la República:

 

Monterrey 

Fertinort (Fertilizantes Orgánicos del Norte)

Fertilización orgánica de productos de vanguardia para agricultura.

01 800 890 0286

81 1072 6419

Sitio web 

 

Distrito Federal

3Q Biol

Dedicados a producir fertilizantes orgánicos y plantas ornamentales.

(55) 57 59 29 72s

Sitio web

 

Quintana Roo

Agrimaya

Comercialización y distribución de insumos y fertilizantes orgánicos.

01800 83 74 842

Sitio web 

 

Michoacán

Biofertilizantes de la Costa

Abonos orgánicos a base de hongos micorrizógenos.

(354) 54 90 038

 

Fertilizantes Orgánicos Naturales Michoacán

Venta de fertilizantes orgánicos naturales en Los Reyes, Michoacán.

(354) 54 21 9 38

 

Jalisco 

Fertilizantes orgánicos de Jalisco

Biojal

(33) 31 48 09 62

Sitio web

 

Cyfo

Compostas y Fertilizantes Orgánicos

(33) 16 17 72 93 

Sitio web

 

Nutritec

Fertilizantes orgánicos certificados

(33) 36 07 24 30

Sitio web

 

Tlaxcala

Cultiva Fertilizantes Orgánicos

Fertilizantes orgánicos

(749) 91 80 457

Sitio web

 

Coahuila

Farmacia Agroquímica de México

Crecimiento vegetal de insecticidas orgánicos y biofertilizantes.

(844) 48 82 400

Sitio web

 

Heker de México

Fertilizantes orgánicos naturales.

(871) 75 06 511

 

Chiapas

Finagro del Sureste 

Fertilizantes orgánicos en Tuxtla Gutiérrez.

(961) 61 31 3 52

 

Granos y Fertilizantes del Sur

Fertilizantes orgánicos en Villaflores.

(965) 65 20 451

Sitio web

 

Hortirriegos

Fertilizantes orgánicos.

(961) 60 41 925

 

Nayarit

Humus Líquido

Fertilizantes orgánicos naturales.

(311) 21 33 7 50

Sitio web

 

Guanajuato

Mega Orgánicos

Fertilizantes orgánicos y humus.

(462) 12 379 15

Sitio web

 

Mexeco

Fertilizantes e insecticidas orgánicos para uso casero.

(4533) 111 6 1 3 42

Sitio web

 

Solena Verde

Fertilizantes y plaguicidas líquidos totalmente orgánicos.

(477) 11 17 076

Sitio web

 

Veracruz

Riberaverde

Producción y distribución de fertilizantes orgánicos.

(846) 10 25 769

 

Seferssa

Ofrece soluciones tecnológicas y financieras a los productores agrícolas. Agricultura y jardinería, fertilizantes.

(668) 81 60 70 0 02

Sitio web 



¿Por qué te conviene usar fertilizantes orgánicos? (sus sorprendentes ventajas)

Si prefieres el bienestar de tu tierra a largo plazo, no dudarás en dejar a un lado los fertilizantes artificiales

La inmediatez es quizá la cualidad más apreciada de la era industrial, después de las ganancias financieras. Vamos pensando continuamente en ganar tiempo; queremos lo inmediato, eficiente, que nos implique el menor esfuerzo, para proseguir con la frenética misión que pareciéramos tener: producir. 

En algún momento, luego de la Revolución Industrial, los países se abocaron en crecer sus economías a costa de lo que fuese, incluso del deterioro del propio hogar, la Tierra. La inmediatez, su premura y la insensata mentalidad de producir siempre más, llegaron a todos los tipos de vocaciones de trabajo; por supuesto, entre ellos, a la milenaria agricultura.

Con ello, para maximizar la producción y reducir costos, se crearon los fertilizantes artificiales como un modo de devolver a la tierra su vivacidad y nutrientes, que suelen perderse luego de una incesante siembra de la tierra. Aunque milenariamente residuos orgánicos han servido para hacer fertilizantes naturales como el estiércol de decenas de especies y residuos vegetales o animales, estos tienen un inconveniente para el paradigma de la época en la que vivimos: sus efectos son de lenta absorción y, por lo tanto, la inmediatez no es un atributo notable en ellos.

Por su parte los fertilizantes artificiales, que son hechos a base de procesos industriales con químicos como el ácido nítrico, el ácido sulfúrico y el amoníaco liberan nutrientes en el suelo como el nitrógeno, el fósforo y el potasio. Los fertilizantes artificiales (muchos de ellos contienen insecticidas y herbicidas), a diferencia de los naturales, son absorbidos inmediatamente por el suelo, lo que hace que los cultivos puedan acelerarse.

Sin embargo, el hecho de que los fertilizantes inorgánicos sean absorbidos tan rápidamente por el suelo tiene también sus costos negativos. Entre sus efectos nocivos están la contaminación del agua circundante y subterránea, un aumento de las sales tóxicas del suelo cuando son aplicados en grandes cantidades, y su peor riesgo es a largo plazo: degradan la vida del suelo y matan a microorganismos útiles para la nutrición de las plantas. Es decir, con el tiempo no sólo no se nutre realmente la tierra, sino que se le vuelve obsoleta rápidamente. 

Enlistamos algunas de las ventajas de usar los fertilizantes orgánicos, que puedes hacer tú mismo a partir de sencillas compostas. Por ejemplo:

  • Hay de muchísimos tipos. Los abonos de estiércol pueden ser de vaca, oveja, ave y caballo. También hay composta o abonos verdes. 
  • Hay menos peligro de sobrefertilización si se agrega material orgánico descompuesto a un jardín.
  • El proceso de absorción de un fertilizante inorgánico es el siguiente: los mismos microorganismos de la tierra son los que degradan el fertilizante hasta formar compuestos solubles en agua (es decir, no contaminantes), que son los que las plantas aprovechan. 
  • Los fertilizantes orgánicos aumentan la acción de los hongos y bacterias que benefician al suelo. 
  • Hacen que los hongos responsables de que las plantas aprovechen los nutrientes se multipliquen significativamente.
  • La materia orgánica crea un ambiente que facilita el desarrollo de organismos como las lombrices.
  • Los abonos orgánicos son muy ricos en micronutrientes, ademas de poseer macronutrientes.
  • Los fertilizantes orgánicos mejoran la estructura del suelo enormemente.
  • El uso de fertilizantes orgánicos ayuda a retener los nutrientes del suelo.
  • Permiten aprovechar residuos orgánicos.
  • Permiten la fijación de carbono en el suelo y mejoran la capacidad de absorber agua.
  • Suelen necesitar menos energía para su elaboración.
  • Mantienen la humedad necesaria en el suelo para cada tipo de plantaciones.

Los fertilizantes orgánicos preparan tu tierra para una larga vida. Crean las condiciones necesarias para que el suelo sane: como un micromundo donde crece una regeneración sólida y a largo plazo. No existe comparación con la vida que inyectarás al suelo a futuro usando fertilizantes orgánicos, en comparación con los fertilizantes artificiales (aparentemente cómodos).



Cómo hacer un té de composta en 6 pasos

El té de composta es aún mejor que la tierra de composta, ya que conserva las bacterias y hongos benéficos para nutrir las plantas.

Para muchos de nosotros, una taza de té es uno de los placeres sencillos más apreciados de la vida. Para las plantas de tu casa también puede ser. Pero no hablamos de té negro, ni té verde ni infusiones… hablamos de té e composta.

El té de composta es un fertilizante orgánico de fuerza moderada que es increíblemente nutritivo para todo tipo de plantas. Cualquier persona con un jardín, un huerto o un poco de espacio para tener una composta puede hacerlo. Piensa en este té como una bebida energetizante para la vegetación.

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Es, incluso, más efectivo que la composta por sí sola, ya que el proceso de destilación emplea bacteria benéfica en la composta, apunta Suki Janssen, administradora de reducción de desperdicio en Atenas, Georgia.

“Los microbios como las bacterias pueden volverse inactivos en la composta porque les falta nitrógeno para comer”, dice. “Al hacer té de composta, alimentas a las bacterias, lo cual les devuelve la vida. Los microbios activos tienen beneficios fertilizantes para las plantas”. En algunos casos. El proceso de destilación del té puede causar que los nutrientes,las bacterias benéficas y los hongos se multipliquen. Se quedan suspendidos en el agua de manera que los hace inmediatamente accesibles a las plantas.

compostteastrainLa clave es usar este té en 24 horas después del proceso de destilación. El té de composta tienen una vida corta cuando las bacterias reenergetizadas están activas.

Este es un manual fácil, en 6 pasos, en el cual lo único que necesitas son dos cubetas, una pala, composta fresca, agua y una tela para filtrar (puede ser una camiseta vieja).

 

Paso 1. Llena ¾ de una cubeta con composta.

Paso 2. Agrega agua hasta llenar la cubeta. Aquí puedes añadir un poco de azúcar para despertar a las bacterias.

Paso 3. Deja reposar la mezcla por cuatro días, removiéndola ocasionalmente.

Paso 4. Filtra la mezcla a través de una tela porosa hacia otra cubeta. Unta los residuos de composta en tu jardín o devuélvelos al bote de composta.

Paso 5. Diluye el líquido de la composta con agua hasta tener el color de un té débil.

Paso 6. Usa el té inmediatamente como riego o colócalo en un aspersor. Cuando lo uses como aspersor, añade una pequeña cantidad de aceite vegetal o líquido orgánico para lavar platos (1/8 de cucharada por galón es suficiente) a la mezcla para ayudar a que se adhiera a las hojas.

 

Consejo útil:

La composta: debe estar bien terminada. Es decir, debe tener una textura galletosa y de tierra olorosa, como la tierra del bosque. Si no estás seguro de si tu composta está lista, mira hasta abajo… ahí es donde está lo mejor.



Con esta práctica guía infográfica ya puedes saber qué nutrientes le faltan a tus plantas

Con esta sencilla síntesis podrás saber por fin qué le tienes que dar a tus plantas para que muestren su mejor aspecto.

Las plantas son parte de la Naturaleza pero también, desde tiempos remotos, son compañeras imprescindibles de nuestra vida cotidiana. Del ornato a la utilidad culinaria, del complemento estético a la fragancia con que inundan un espacio, las plantas están ahí para, en un vistazo de contemplación imprevisible, descubrirnos en ese instante la perfección natural.

Sin embargo, esta “domesticación”, este paso de su hábitat a nuestras casas, lugares de trabajo, plazas pública y más, no siempre resulta indemne, en especial porque ahí en la Naturaleza encuentran orgánicamente todo aquello que nosotros tenemos que procurarles suplementariamente. De ahí que, en ocasiones, una planta a nuestro cuidado no nos muestre su mejor aspecto, a pesar de que creemos que le damos todo lo que necesita.

Esta infográfico que ahora compartimos es una guía abreviada de las carencias más comunes en las plantas caseras y la manera en que estas pueden detectarse con tan solo revisar sus hojas. A la hoja verde y firme del bienestar pueden oponerse hojas amarillentas, pálidas, con dificultad evidente para desarrollarse y más.

Pero una vez que nos dimos cuenta de esto, ¿qué hacer?

Bueno, para la falta de calcio se recomienda triturar cascarones de huevo y enterrar ese polvo cerca de las raíces.

Para la falta de potasio, una infusión de cáscaras de plátano, la cual se consigue hirviendo las cáscaras de entre 4 y 6 plátanos (dependiendo del tamaño) en 1 litro de agua hasta que el líquido se reduzca un poco.

En cuanto a la falta de hierro, magnesio, nitrógeno, fósforo y azufre, basta con una buena porción de composta orgánica.

Por último, si tu planta tiene pulgones, el sitio La Bioguía aconseja utilizar infusión de ajo pulverizado, la cual puede obtenerse hirviendo entre 6 y 8 dientes de ajo en un 1 litro de agua hasta reducir un poco; la infusión se cuela y se aplica directamente sobre las hojas (con  ayuda de un atomizador) y también sobre el suelo donde se encuentra la planta.

Desafortunadamente desconocemos al autor de tan práctica síntesis, aunque ello no nos exime de reconocerlo y agradecer su trabajo.

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