Tesoros en la basura: la fotografía de Chris Jordan

El fotógrafo prepara su primer documental donde explora estéticamente el efecto devastador de la polución en el Pacífico Sur.

¿Dónde estabas la primera vez que viste Los girasoles de Van Gogh, Desnudo bajando una escalera No. 2 de Duchamp o cualquiera que sea tu obra de arte favorita? En contraste, ¿dónde estabas cuando supiste que una enorme mancha de aceite se derramó en el golfo de México, amenazando la vida marina durante milenios por venir? El impacto del arte y de la polución dejan marcas muy distintas en nuestra conciencia, pero ambas apelan a nuestra capacidad de involucrarnos activamente en la vida del planeta y de nuestra sociedad.

El fotógrafo Chris Jordan sabe que el arte y la lucha contra la contaminación no están peladas; todo lo contrario: la belleza es aquello que es evidente en sí misma, y no tiene empacho en mostrar incluso el carácter más perturbador de sus representaciones. Su trabajo ha mostrado desde hace años el lado más perturbador del american way of life a través de elocuentes fotografías de basura, como los enigmáticos espirales de plástico hechos con millones de teléfonos celulares o la recreación de la famosa ola del japonés Hokusai hecha con cientos de kilos de plástico de desecho.

El último proyecto de Jordan se llama Midway Journey y se trata un recorrido fílmico por una pequeña isla del Pacífico donde los albatros se debaten cada día entre la vida y la muerte a causa de la contaminación imperante.

El albatros es el símbolo de un vínculo inquebrantable e histórico entre el hombre y la naturaleza desde que el poeta romántico Samuel Taylor Coleridge lo inmortalizara en el poema The Rime of the Ancient Mariner. La reconfiguración de Jordan en el filme parte de la anécdota del poema, donde un marinero le dispara al ave albatros que había acompañado a su barco durante una larga travesía, condenando a este y a toda su tripulación a los más temibles embates del mar, insinuando una maldición eterna. Nuestro planeta podría cobrarnos en los próximos años un precio que nada tiene que ver con la magia y sí con la irresponsabilidad si permitimos que la tierra y el mar sigan contaminándose en la medida actual, como si el albatros conjurara un hechizo irreversible sobre el planeta Tierra. O como Jordan mismo lo dice:

“La belleza es un elixir poderoso. No hay nada como la belleza. Cuando pones juntas la belleza y el dolor, no puedes mirarlo, porque es demasiado triste; y no puedes dejar de mirarlo porque es demasiado hermoso.”

Belleza y dolor se conjuntan precisamente en Midway, una visión descarnada y hermosa sobre nuestra responsabilidad como especie para con el planeta. La película está siendo financiada en parte con las contribuciones via crowdsourcing. Si quieres apoyar a la producción visita la página oficial.

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Mineras en Colombia están provocando trastornos mentales y enfermedades graves en habitantes

Segovia es “el municipio con más casos de intoxicación por mercurio en Colombia, […] que es a su vez la tercera nación que más mercurio libera al medio ambiente en el mundo –75 toneladas al año–, detrás de China e Indonesia.”

La contaminación de recursos naturales como el agua, suelo y aire, es sólo una de las consecuencias más comunes de la actividad minera; otra se asocia con el abuso, acoso y violencia ejercidas por las empresas hacia las comunidades indígenas que no pueden defender sus tierras. Sin embargo, muy poco se habla acerca del impacto mortal que conlleva la liberación de vapores y líquidos en las minas en Colombia, China, Indonesia, México y más; como es el caso que se enfrenta la población de Segovia, en Colombia, a la intoxicación por mercurio. 

Para Natalio Cosoy, de la BBC Latinoamerica, Segovia es “el municipio con más casos de intoxicación por mercurio en Colombia, […] que es a su vez la tercera nación que más mercurio libera al medio ambiente en el mundo –75 toneladas al año–, detrás de China e Indonesia.” Este fenómeno que pone en riesgo la salud física y mental de los habitantes se debe a décadas de explotación aurífera y de uso del mercurio para extraer oro de las piedras. 

La intoxicación por mercurio comienza con náuseas, mareos; continúa destruyendo a los sistemas nervioso, digestivo e inmunológico, los pulmones, los riñones, la piel, los ojos; y termina con la muerte. Si bien en Segovia nadie ha fallecido por mercurio, alrededor de 45 000 personas están sufriendo los efectos de la intoxicación. 

Ahí, en donde se quema el mercurio en una especie de horno con una puerta abierta y los extractores empujan los vapores hacia los caños de la máquina, el riesgo continúa afectando a cada miembro de la población. Para Carlos Federico Molina Castaño, médico toxicólogo y especialista tanto en salud ocupacional como epidemiología, “el riesgo sigue presente siempre que se manipule mercurio, un metal que se evapora, por otra parte, a bastante baja temperatura, en torno a los 40 grados. Si en la orina hay más de 20 microgramos por gramo de creatinina, la persona se considera intoxicada. Es difícil encontrar a algún minero segoviano por debajo de 20. Uno me contó que llegó a tener 500. […] El máximo que me ha tocado ver a mí fue uno de 3 000.” Inclusive, bebés lactantes se encuentran bajo los efectos de la intoxicación: “Aunque en bajas cantidades, las mujeres pasan el tóxico a sus hijos a través de la leche materna. Ninguna de mis madres trabajaba con mercurio en el momento, llevaban un año sin exponerse en forma directa al mercurio, o sea que es una exposición ambiental.”

Más que la muerte, explica Molina Castaño, el mercurio “genera más discapacidad que mortalidad.” Afectaciones que implican el aspecto mental, las cuales pueden ir desde la psicosis hasta la bipolaridad. Los trastornos mentales son una consecuencia de la exposición a largo plazo al mercurio: “Es como cuando a usted le dice el nutricionista que si come mucha carne le va a producir enfermedades, o si come mucha harina; es igual, digo que si una persona está evaporando el mercurio, lo está aspirando, más adelante le puede traer efectos, pero eso no es muy común aquí”.



Los polos se están llenando de musgo como hace 3 millones de años (VIDEO)

“Nuestro trabajo está mostrando que partes [de la Antártica] se están volviendo verdes cada vez más. Incluso esos ecosistemas que eran relativamente remotos, aquellos que eran intocables por la humanidad, están mostrando los efectos del humano inducido por el cambio climático.”

El descongelamiento de los polos ha sido un tema alarmante en los últimos años. Investigadores y ambientalistas continúan buscando múltiples maneras de prevenir una catástrofe ambiental que someta a un riesgo significativo la biodiversidad del planeta. A lo largo de estas investigaciones, colegas de University of Cambridge, British Antartic Survey y University of Durham encontraron que en las tierras antárticas están creciendo increíblemente rápido cepas de musgos.

Esto ha evidenciado, comentan, el impacto irreversible del calentamiento global. En palabras de Matthew Amesbury, investigador de University of Exter en Reino Unido, “Nuestro trabajo está mostrando que partes [de la Antártica] se están volviendo verdes cada vez más. Incluso esos ecosistemas que eran relativamente remotos, aquellos que eran intocables por la humanidad, están mostrando los efectos del humano inducido por el cambio climático.” Es decir que si en los últimos 50 años, se había percibido un crecimiento anual de menos de un milímetro de estas cepas; ahora el crecimiento anual supera los tres milímetros. Las cepas están creciendo en el suelo congelado en los suelos deshielados de la Antártica. 

Se trata de una superficie de las cepas están construyendo una capa delagada en el verano, la cual termina eventualmente por congelarse durante el invierno. Estas capas que se van formando han preservado las temperaturas y por tanto su existencia en climas tan fríos. Frente a esto, Amesbury y Rob DeConto, de la Universidad de Massachusetts, explican, el suelo de esta región se está enfrentando a cambios dramáticos en torno a patrones de crecimiento de los últimos 150 años, e incluso de los últimos milenios:

Este es otro indicador que la Antártica está regresando a tiempos geológicos –lo cual tiene sentido, considerando los niveles atmosféricos de CO2 se han elevado a un grado que el planeta no había obtenido desde el Plioceno, hace 3 millones de años, cuando la capa de hielo Antártico era muy pequeña y los niveles de los mares eran más altos. Si los gases de efecto invernadero continúan, la Antártica tendrá un regreso a tiempos previos a la época geológica. Quizá la península se convertirá algún día en bosque de nuevo, como lo fue durante los climas de invernadero del Cretáceo y Eoceno, cuando el continente estaba libre de hielo. 

Los autores concuerdan que estos cambios recientemente observados son sólo el principio: “Estos cambios, combinados con una tierra libre de hielo, desencadenará una alteración en el funcionamiento biológico, en la apariencia, en los paisajes de la península Antártica por el resto del siglo XXI y más allá.” 

 



Sesión fotográfica de la ardilla más divertida del mundo

Este tipo de sesiones fotográficas no sólo saca un par de sonrisas, también facilita información valiosa sobre la conducta de esta especie así como de la biodiversidad de esa región.

Vladim Trunov, fotógrafo ruso, ha decidido adentrarse en los bosques de su país para fotografiar su biodiversidad. Y los resultados de dejar una cámara profesional, junto con piñas de pino, han sido extraordinarios, pues de pronto un par de ardillas llegaron a jugar como si estuviesen dispuestas a ser el centro de atención de su foco. 

Este tipo de sesiones fotográficas no sólo saca un par de sonrisas, también facilita información valiosa sobre la conducta de esta especie así como de la biodiversidad de esa región. Es, en otras palabras, fuente de información que simboliza la vida y el medio ambiente. Y de alguna manera, también un incentivo para cuidar al planeta mediante actividades ecológicas; como por ejemplo, reduciendo, reciclando y reusando; evitar tirar basura en la calle o áreas naturales; etcétera. 

A continuación te compartimos las fotografías de Vladim Trunov: 

*Dale click en la galería fotográfica para ampliarla a pantalla completa.

 



Contempla familias enteras de orcas en fotografías tomadas por drones (FOTOS)

Es la primera vez que científicos canadienses captan imágenes tan nítidas y a una altura que no moleste a las ballenas.

Las orcas son animales muy sensibles y por ello está prohibido por muchas legislaciones del mundo fotografiarlas o filmarlas de cerca. Lo anterior había sido un obstáculo para su estudio pero ahora los drones están acercando nuevas posibilidades de análisis para el mundo de la ciencia.

Científicos del NOAA Fisheries de Canadá han estado empleando por primera vez drones para estudiar a las orcas al norte de la Columbia Británica; su población ha sido catalogada en este país como en riesgo. Los científicos también están preocupados por la disminución del salmón chinook, el principal alimento de estas ballenas.

Así, con el uso de drones van monitoreando la complexión y cantidad de ballenas para cuidarlas en caso de que su comida escaseé. Recientemente publicaron algunas de las fotografías, no con una motivación estética; sin embargo, para nosotros los comunes, encontrar estas familias de ballenas tanto en actividades lúdicas (como en su clásico juego de cabezas), como en recorridos diarios, y desde una perspectiva como esta, no deja de ser un delicatessen para los sentidos.

 



Agua mala: la falsa medusa de simetría fractálica (FOTOS)

Con cierta frecuencia la Naturaleza se complace en bromear, en jugar ella misma con la realidad que construye para el mundo y otorgarnos ejemplos que, en el caso del ser humano, acaso la única especie capaz de dejar registro y constancia de lo que existe, son capaces de perturbar los sentidos, en una suerte de […]

Con cierta frecuencia la Naturaleza se complace en bromear, en jugar ella misma con la realidad que construye para el mundo y otorgarnos ejemplos que, en el caso del ser humano, acaso la única especie capaz de dejar registro y constancia de lo que existe, son capaces de perturbar los sentidos, en una suerte de arte natural que nos conmociona y nos toma por sorpresa.

En este sentido, la simulación parece ser uno de sus recursos preferidos, desde la mímesis de ciertos mecanismos defensivos de supervivencia, hasta la creación de elementos (como la pirita, el llamado “falso oro”) hasta organismos que simulan ser otros.

Como ejemplo de esto último tenemos al “agua mala”, una especie relativamente conocida que, a la distancia, tiene todo el aspecto de una medusa (de ahí otro de sus nombres: “falsa medusa”), pero la cual, sin embargo, es en realidad una suma de organismos, una colonia de zooides en la que cada individuo ha alcanzado un nivel de especialización tan notable que hace posible la supervivencia colectiva. Su amalgama es tal, que cada uno de estos simplemente no podría vivir por sí mismo.

Quizá por esta misma fragilidad las agua mala (cuya nomenclatura taxónomica es Physalia physalis) desarrollaron un tóxico potente y prácticamente letal para cualquier otro ser vivo que entre en contacto con ellas, concentrado especialmente en sus tentáculos. Su hábitat natural son las aguas cálidas y tropicales de los océanos Pacífico e Índico, aunque también se les encuentra en algunas zonas del Mediterráneo y en la zona atlántica de la Corriente del Golfo. Por estas últimas regiones a esta especie también se le conoce como carabela o fragata portuguesa, apelativo que nació en el siglo XVI por su supuesta semejanza con una embarcación de guerra de la época.

Ahora bien, si el agua mala es, a su modo, naturalmente bella, incluso así es posible operar una suerte de procedimiento sublimador (en el sentido químico pero quizá también alquímico) y extraer la quintaesencia de su poesía visual.

Este fue justamente la labor de Aaron Ansarov, fotógarfo que con su serie Zooids nos presenta diversos ejemplares de agua mala como, quizá, nunca nadie los había visto, una combinación armónica de colores y formas que da como resultado cierta simetría fractálica, patrones que creeríamos solo posibles por medio del trazo celosamente calculado.

El trabajo no fue sencillo. Junto con su esposa, Ansarov llevó a los organismos a su laboratorio fotográfico, donde los manipuló con guantes (no siempre efectivos contra el veneno) para después devolverlos al mar de donde los había tomado prestados.

En cuanto a las reacciones, resultó sorprendente para él mismo que cuando compartió una de sus fotografías en Facebook, sus contactos comenzaron a elaborar incontables teorías al respecto: algunos vieron rostros y otros mariposas, algunos más criaturas fantásticas e inexistentes e incluso hubo quien asignó a la imagen el inesperado parecido con una “vagina alienígena”. “Es el nuevo test de Rorschach”, dice Ansarov, no sin ironía.

Sea como fuere, sin duda los retratos nos recuerdan esa estética consustancial de la naturaleza, presente en casi cualquiera de sus rincones y especímenes, razón más que suficiente para que, siguiendo el ejemplo del fotógrafo, la admiremos y celebremos sin olvidar nunca respetar el curso de su existencia.

[Co.Design]

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