Surgen más buenas noticias para la vaquita marina

La primera aprehensión de traficantes de totoaba en Hong Kong modifica, para bien, el escenario

Foto:siempre889.com 

Desde hace un par de años la población de la curiosa vaquita marina ha decrecido notablemente. Este animal, uno de los más simpáticos existentes, y que es originario del Mar de Cortés en México, llegó en 2015 a tener solo 97 ejemplares.

Las acciones para salvar esta especie han crecido y se ha conseguido, mayormente gracias a exigencias ciudadanas, que sobre todo los gobiernos de México y Estados Unidos inicien acciones para salvarla.

En particular una noticia ha acrecentado los ánimos respecto a la supervivencia de esta marsopa muy parecida al delfín pero más pequeño y de una cara más redonda. Por primera vez, la autoridades de Hong Honkg han detenido a traficantes de totoaba. Esto tiene una estrecha relación con la vaquina marina porque en el mercado negro asiático, la totoaba, que es ilegal por su inminente extinción también, está muy bien cotizada y esta vive justo en la misma zona de la vaquita marina.

Así, las redes para su captura han hecho que las vaquitas marinas caigan también en ellas. Ahora que la situación en Asia se ha puesto más seria, con la primera captura de traficantes de totoaba, la situación para la vaquita marina podría mejorar.

Asimismo, los pescadores de la zona se han comprometido a dejar de pescar en mancuerna con un programa de la Profepa, incluso, aunque los recursos que se les está dando son pocos (acá la historia).

En México, también, la pesca de la totoaba ha sido clasificada como un delito grave y el tráfico del pez hacia Asia estará también combatiéndose en coordinación con Estados Unidos.

Las buenas noticias, además, son coronadas con el reciente avistamiento de más vaquitas marinas por parte de la reciente expedición Ocean Starr.

*5 curiosidades sobre la vaquita marina que debes conocer



Sólo quedan 30 ejemplares de la vaquita marina en el mundo

Las causas se le atribuyen a la caza ilegal por parte de barcos chinos, los cuales, en la búsqueda de la totoaba, lanzan redes en las que se quedan atrapadas las vaquitas hasta el punto de fallecer dentro de las mismas.

Varias ONG’s lo habían denunciado con anterioridad: la población de las vaquitas marinas se encuentra en peligro de extinción. Desde el 2016 se planificaron e implementaron planes que permitieran salvar a los 60 ejemplares que restaban en las aguas californianas; sin embargo, un año más tarde, los estudios han demostrado que los esfuerzos se vieron reducido a mantener protegidos a tan sólo 30 ejemplares. 

Las causas se le atribuyen a la caza ilegal por parte de barcos chinos, los cuales, en la búsqueda de la totoaba, lanzan redes en las que se quedan atrapadas las vaquitas hasta el punto de fallecer dentro de las mismas. En palabras de Rod Norland, “El camino a la extinción de la marsopa ha estado marcado por esfuerzos de conservación inconsistentes por parte de gobiernos y conservacionistas en ambos lados de la frontera entre México y EE.UU., así como por traficantes de partes de animales en peligro de extinción y de pescadores sin escrúpulos.” Pese a que se lanzó la prohibición de la pesca ilegal en la zona de refugio y que se creó un refugio para las mismas con una inversión de 30 millones de dólares tanto para compensar a pescadores como para promover el uso de otros métodos de pesca, la población de las vaquitas marinas continúa al borde de la desaparición. Agrega, “Funcionarios mexicanos y otros funcionarios del CIRVA dicen que los carteles de narcotráfico incluso se han sumado a la venta por las altas ganancias… y porque ningún pescador ha sido detenido por traficar las vejigas.” 

Para Robert Brownell Jr., científico sénior de la Administración Océanica y Atmosférica Nacional –NOAA–, la vaquita marina es “el integrante más pequeño de los cetáceos, que incluyen a las ballenas y los delfines, y uno de los más recientes en ser reconocidos como parte de esta familia animal por la ciencia.” Pero parece que toda su especie está por extinguirse si no se hace algo al respecto. Por ello, el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita –CIRVA–, un pánel bilateral de alto nivel compuesto por científicos mexicanos y estadounidenses, pretende salvar a la especie aunque se deba capturar a las que siguen vivas: “Algunos de los científicos creen que, si acaso, hay dos o tres vaquitas marinas y que las dos halladas muertas recientemente –incluida la que estaba sobre la mesa para autopsias en Tijuana– podrían haber sido las últimas. Aunque tendrán que pasar años para poder confirmar el dato.”

Los integrantes de la comisión pusieron artefactos de localización acústica a principios del año en zonas donde habían sido registrados los animales en 2016. Estos artefactos recogen datos de ecolocalización a partir de los “clicls” que usan los animales para navegar y comunicarse entre sí. Sin embargo, en palabras de Brownell, “Hay tantos ojos sobre el agua que es difícil imaginar que no hubiéramos descubierto a alguno. […] Es muy deprimente. Con la reunión queremos dejar claro que cualquier vaquita que no sea sacada de su peligroso hábitat probablemente morirá, y rápidamente. Es una situación desesperada.”

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¡Salvemos a la vaquita marina! Sólo quedan 60 ejemplares en el mundo

La población de las vaquitas ha descendido hasta sólo conservar a 60 ejemplares en total.

 
En los mares mexicanos habita el cetáceo más pequeño del mundo, la vaquita marina. Aunque apenas se reconoció su existencia en 1958, cuando se encontraron tres cráneos en una playa, esta especie marina ha caracterizado desde hace siglos el ecosistema marino del alto golfo de California.
 
De acuerdo con la investigación de varias ONG’s –la mayoría americanas–, la población de las vaquitas ha descendido hasta sólo conservar a 60 ejemplares en total. Las causas se atribuyen a la caza ilegal de totoaba, un pez que los chinos consumen significativamente por su vejiga natatoria y el cual puede valer hasta 8 000 dólares el kilo. Es decir que, al buscar a la totoaba, los pescadores ilegales lanzan redes en donde se quedan atrapadas las vaquitas hasta el punto de fallecer dentro de las mismas. 
 
Pese a que se lanzó la prohibición de la pesca ilegal en la zona de refugio de la vaquita, la creación de un refugio para las mismas y la inversión de 30 millones de dólares para compensar a pescadores y promover el uso de otros métodos de pesca, la población sigue disminuyendo. De hecho, se cree que para el 2018, esta especie mexicana pueda desaparecer de la faz de la tierra. Lorenzo Rojas-Bracho, especialista en cetáceos de la Comisión de Áreas Naturales Protegidas de México, sentenció esta situación como una “gran decepción para todos, porque hemos trabajado mucho por revertir la situación.”
 
En vez de aumentar los ejemplares un 4 por ciento cada año, los especialistas vinculados con la preservación de las vaquitas marinas comentan que ha habido un descenso del 18, 5 por ciento anual desde 2005. Rojas-Bracho atribuye a ese descenso a que “la pesca ilegal está fuera de control”. 
 
Actualmente muchas ONG’s aprovechen para conscientizar a la población de esta situación; como es el caso de #SOSVaquita, el cual es el proyecto autónomo e independiente de investigación y producción cinematográfica sobre la Vaquita Marina. El objetivo es prevenir su extinción, por lo que basta que no sólo te informes, también puedas compartir esta información con los hashtag #SOSVaquita, #Mexico, #VaquitaDay.   Para más información, dale click aquí. 
 
 
 


Sobre cómo los pescadores de dos comunidades están salvando a la vaquita marina

Se les ha ofrecido una remuneración económica para dejar de pescar en la zona, y aunque injustificablemente baja, han aceptado en pro de esta preciosa especie.

Aunque existan personas que minimicen el hecho, cada que una especie animal se extingue, las repercusiones en la cadena de la vida de esa desaparición no son siquiera sospechadas por los humanos. Cuando una especie es destruida se modifica el ecosistema, y con ello el clima, a escala pequeña, mediana, y finalmente global. 

Así, la casi inminente desaparición de la vaquita marina, oriunda de México, y cuya vulnerabilidad han estado denunciando organizaciones sociales desde hace unos años, aparece como fatal. Pero al parecer los esfuerzos de miles que unieron sus voces con firmas digitales para presionar al gobierno y la unión de la sociedad civil están haciendo frutos. 

Hace unos días se anunció que el área donde vive la vaquita marina, en el Golfo de California, será una zona restringida completamente de la pesca, por lo que será más sencillo vigilarla. Anteriormente era permitida esta actividad, con excepción para el pez de totoaba; sin embargo, la pesca ilegal para el mercado negro de esta especie, sobre todo en China, peligraba aún más a la vaquita marina. 

Los pescadores de lugares como Santa Clara y San Felipe han aceptado una, por cierto baja remuneración del gobierno, para dejar de pescar completamente en la zona donde vive la vaquita marina. Cabe aclarar que se trata de un loable esfuerzo por parte de estas personas que han optado por cuidar su entorno pese a sus ganancias económicas. Ahora, con la restricción total por dos años de la pesca, la vigilancia del sitio será mucho más sencilla; incluso el gobierno hará uso de drones para ello. 

Organizaciones como Greenpeace han reconocido sobre todo la disposición de los habitantes del Golfo, pues finalmente, son ellos los principales guardianes de este entorno. Con esta medida, y fortuna, podrían ascender el número de individuos de esta especie y recomponer un ecosistema que necesita de ellas como del todo en la cadena perfecta que es la vida.



¿Por qué la protección a la vaquita marina debe ser una política de Estado?

Los dos años de veda de pesca en el Alto Golfo y las medidas de vigilancia para intentar recuperar a la vaquita marina son acciones positivas pero no son suficientes por estos motivos.

El presidente Enrique Peña Nieto hizo el anuncio formal de las medidas para proteger a la vaquita marina, una serie de acciones entre las que se destaca una compensación para los pescadores de las comunidades del Alto Golfo y el reforzamiento de la vigilancia para combatir la ilegal pesca de totoaba en el Mar de Cortés. 

La medida más compleja y que tomó casi un año de negociaciones entre comunidad pesquera de San Felipe y Santa Clara fue la de aceptar dejar las redes agalleras y salir del mar durante dos años a cambio de cierta cantidad de dinero equivalente a lo que los pescadores dejarán de ganar al detener esta actividad. 

Son dos años en los que la vaquita marina tendrá un respiro, sin embargo, la pregunta obligada es: ¿Son suficientes estos dos años de veda para intentar recuperar a la especie de la que sólo quedan 97 ejemplares?

Desde el punto de vista de Greenpeace, los dos años de veda de pesca en el Alto Golfo y las medidas de vigilancia para intentar recuperar a la vaquita marina son acciones positivas pero que requieren continuidad y seguimiento para realmente garantizar la conservación de esta especie.

Más que medidas temporales se requiere una política de Estado de respeto y protección de la biodiversidad y las especies en peligro de extinción; se requieren mecanismos que no puedan ser eliminados o ignorados con el cambio de administración, de lo contrario, carecen de sostenibilidad.

La vaquita marina, según los cálculos de los expertos del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita, podría extinguirse en 2018, año en el que Enrique Peña Nieto dejará el poder y si no establece medidas permanentes dejará una gran incertidumbre sobre el futuro de esta especie endémica de México.

Para Greenpeace si el compromiso de Peña Nieto es serio, entonces deberá tomar acciones que vayan más allá de evitar que la vaquita se extinga en su sexenio.

Las medidas presentadas tendrán un impacto positivo aunque limitado si no se toman en cuenta otros desafíos urgentes como el desarrollo de artes de pesca amigables con el ecosistema, el combate frontal a la pesca ilegal de totoaba y a la corrupción al interior de las instituciones encargadas de vigilar la zona de veda de pesca en el Alto Golfo.

Las lanchas rápidas y el uso de drones, por ejemplo, serán efectivos en la medida en que las inspeccionen se realicen con eficiencia y se eviten actos de corrupción entre inspectores y pescadores de totoaba, como se señala en algunos medios de comunicación locales. La vejiga o buche de totoaba se ha convertido en un órgano altamente cotizado en el mercado asiático, producto altamente rentable para los pescadores ilegales, quienes en su intento por capturar más ejemplares de esta especie, terminan aniquilando incidentalmente con las redes totoaberas a la vaquita marina.

Además, la responsabilidad no sólo es del gobierno mexicano, las autoridades de China y Estados Unidos, países involucrados en el tráfico y consumo de totoaba, deben seguir el ejemplo de México y tomar acciones conjuntas que contribuyan a la protección de ambas especies. Esto debido a que la vejiga de totoaba es pescada en México, llevada a Estados Unidos para luego ser exportada a países de Oriente pero principalmente China. 

Greenpeace agradece el apoyo de las más de 470 mil personas que firmaron una petición en línea para que el presidente Enrique Peña Nieto tomara acciones para salvar a la vaquita, sin embargo, agradece especialmente a los Pescadores de San Felipe y Santa Clara por haber aceptado llegar a un acuerdo con el gobierno federal aceptando hacer un ultimo esfuerzo por evitar la extinction de esta especie. 

 Twitter del autor: @greenpeacemx



¿Por qué las acciones anunciadas por el gobierno mexicano para salvar a la vaquita marina no son suficientes?

El uso de drones y las acciones anunciadas por el gobierno se quedan cortas, según organizaciones ambientales.

Desde hace unos meses, organizaciones ambientalistas han estado advirtiendo que solo quedan 97 vaquitas marinas en el Mar de Cortés de México, de donde es endémica esta especie. 

De desaparecer la vaquita marina de esta zona, su especie se extinguiría completamente de la Tierra, pues no se encuentra en ningún otro espacio del océano, ni si quiera de tránsito. En este escenario, el gobierno mexicano anunció el uso de drones para vigilar y cuidar el sitio de la pesca ilegal del totoaba, un pez cuyo mercado negro en China está creciendo exponencialmente, y cuya pesca ha afectado a la vaquita de mar, que termina enredada en las redes. 

En un comunicado, Greenpeace, uno de los mayores promotores del cuidado de la vaquita de mar ha hecho algunas críticas al plan de rescate de esta especie por considerarlo insuficiente a largo plazo. 

En realidad, los pescadores y habitantes de la zona pueden ser la mejor vía para salvar a esta especie, o en su contraparte, para acabar con ella. Por ello, las transferencias económicas (temporales) que está proponiendo el gobierno federal de México como una estrategia para detener la pesca ilegal, quedan cortas para asegurar una vida digna a largo plazo para los habitantes del sitio. 

Otros puntos cuestionables. 

  • El gobierno federal prohibió la pesca ilegal en la zona solo por dos años, lo que no contribuye a la regeneración de la vaquita marina. 
  • Es de suma importancia trabajar paralelamente con alternativas económicas y pesqueras para las comunidades, que les permitan vivir dignamente a largo plazo y de forma sustentable, más allá de recibir una compensación económica temporal.
  • El gobierno debe hacer efectivo que el 1 de marzo sea oficial la pesca ilegal en el lugar con la publicación de este tema en el en el Diario Oficial de la Federación (DOF).  
  • Hasta hoy mas de 360 mil personas han firmado la petición en línea para presionar al gobierno mexicano para salvar a la vaquita marina. Puedes firmarla aquí.

Puedes también mencionar a la Profepa y a la Semarnat al compartir esta nota como un medio de presión ciudadano. 

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